En el Parlamento Europeo, todas las lenguas comunitarias tienen la misma importancia: todos los documentos se publican en todas las lenguas oficiales de la Unión Europea (UE) y cada diputado tiene derecho a expresarse en la lengua oficial de su elección. Con ello se garantiza la transparencia de los trabajos parlamentarios y el acceso de todos los ciudadanos a los textos.
El multilingüismo es un principio consagrado en los Tratados europeos; refleja la diversidad cultural y lingüística de la Unión Europea y hace que las instituciones europeas sean más accesibles y transparentes para los ciudadanos, lo que es una garantía de funcionamiento democrático.
El Parlamento Europeo se distingue de las otras instituciones de la UE por su compromiso de mantener el nivel más alto posible de multilingüismo. Todos los ciudadanos de la UE deben poder acceder directamente en la lengua de su país a la legislación que les afecta. Además, y dado que todo ciudadano de la Unión tiene derecho a ser elegido diputado al Parlamento Europeo, no puede exigirse a los diputados el dominio de una lengua vehicular. El derecho de todos los diputados a leer los documentos parlamentarios, seguir los debates y expresarse en su propia lengua está expresamente recogido en los reglamentos del Parlamento Europeo. Por otra parte, en su condición de legislador, el Parlamento Europeo debe garantizar la calidad irreprochable, en todas las lenguas comunitarias, de todos los textos jurídicos que aprueba.
Estas normas permiten a todos los ciudadanos europeos seguir los trabajos del Parlamento Europeo, formular preguntas y recibir respuestas en sus respectivas lenguas.
Desde finales de los años cincuenta, cuando en las instituciones de la Comunidad Europea sólo se empleaban cuatro lenguas, se ha recorrido un largo camino. Actualmente, en el Parlamento Europeo se utilizan nada menos que 23 lenguas oficiales, lo que significa un verdadero reto lingüístico.
El primer reglamento aprobado por las Comunidades Europeas en 1958 establecía que las lenguas oficiales de sus instituciones serían las cuatro lenguas (alemán, francés, italiano y neerlandés) de los países fundadores (Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos).
En las sucesivas ampliaciones se han incorporado las lenguas de los nuevos Estados miembros. En 1973 se añadieron el inglés, el danés y el irlandés, este último sólo como «lengua de los Tratados» (sólo se tradujeron a esta lengua el acta de adhesión de Irlanda y los textos fundamentales relativos a dicho país). Más tarde se convirtieron en lenguas comunitarias: el griego, en 1981; el español y el portugués, en 1986; el finés y el sueco, en 1995; el checo, el eslovaco, el esloveno, el estonio, el húngaro, el letón, el lituano, el maltés y el polaco, en 2004.
Desde el 1 de enero de 2007, tras la adhesión de Rumanía y Bulgaria, la Unión Europea cuenta oficialmente con 23 lenguas; en esa misma fecha, el irlandés se convirtió en lengua oficial.
Veintitrés lenguas oficiales permiten más de 506 combinaciones lingüísticas, ya que cada lengua puede traducirse a las otras 22. Para hacer frente a este desafío, el Parlamento Europeo cuenta con eficaces unidades de interpretación, traducción y control de los textos jurídicos y ha establecido normas muy estrictas para garantizar la calidad de sus servicios y mantener los costes dentro de límites presupuestarios razonables.
Para dar acceso a las diferentes versiones lingüísticas de sus documentos y mantener correspondencia con los ciudadanos en todas las lenguas comunitarias, el Parlamento Europeo cuenta con un servicio de traducción a la altura de sus exigencias de calidad y de respeto de los plazos impuestos por los procedimientos parlamentarios. También puede recurrir a traductores profesionales externos, en particular para los textos no prioritarios.
Los servicios del Parlamento emplean unos 700 traductores que vierten a todas las lenguas oficiales varias categorías de documentos, entre ellos:
Por regla general, los traductores trasladan a su lengua materna las versiones originales de los documentos. Sin embargo, tras las últimas ampliaciones, primero a 25 y más tarde a 27 Estados miembros, y dadas las 506 combinaciones lingüísticas posibles (los textos redactados en cada una de las 23 lenguas oficiales pueden traducirse a las otras 22), a menudo resulta difícil encontrar profesionales que dominen una lengua de salida y una lengua de llegada determinadas, sobre todo cuando se trata de las lenguas de uso menos extendido en la Unión.
Para traducir los textos redactados en dichas lenguas, el Parlamento Europeo ha adoptado un sistema de pivot que consiste en traducir primero los textos a las lenguas más utilizadas (inglés, francés o alemán). En el futuro, otras lenguas comunitarias (español, italiano y polaco) podrían convertirse también en lenguas pivot.
El principal cometido de los intérpretes del Parlamento Europeo es transmitir fielmente, en todas las lenguas oficiales y en tiempo real, los discursos pronunciados por los diputados. En todas las reuniones multilingües organizadas por los órganos oficiales de la institución se dispone de servicios de interpretación.
La Dirección General de Interpretación y Conferencias del Parlamento Europeo emplea a unos 430 intérpretes funcionarios y puede contar con una reserva de aproximadamente 2500 intérpretes externos (auxiliares intérpretes de conferencia) a los que recurre con regularidad para cubrir sus necesidades.
La interpretación se utiliza, en particular, en:
En las sesiones plenarias trabajan entre 800 y 1000 intérpretes, ya que la interpretación simultánea se realiza desde todas las lenguas oficiales de la Unión y hacia todas ellas. En las demás reuniones, la interpretación se ajusta a las necesidades de cada caso, que incluyen, cada vez con mayor frecuencia, lenguas distintas de las oficiales.
En principio, cada intérprete trabaja desde la lengua original hacia su lengua materna, pero con las 506 combinaciones lingüísticas posibles (23x22 lenguas) no siempre se cuenta con una persona que pueda interpretar de una lengua determinada a otra lengua determinada. En este caso se utiliza un sistema consistente en interpretar de la una a la otra pasando por una tercera, la lengua pivot.
La legislación aprobada por el Parlamento Europeo concierne a unos 500 millones de ciudadanos de 27 países y se publica en 23 lenguas oficiales, por lo que debe ser inequívoca e idéntica en todas las lenguas. El control de la calidad lingüística y jurídica de los textos es responsabilidad de los juristas lingüistas del Parlamento.
Durante todo el proceso legislativo los juristas lingüistas del Parlamento garantizan el mayor nivel posible de calidad de los textos legislativos en todas las lenguas de la UE. Para garantizar que la voluntad política del Parlamento se expresa en textos de alta calidad, los juristas lingüistas intervienen en todas las fases del procedimiento.
Esta misión la desempeña un equipo de 75 juristas lingüistas. Consiste en