Las relaciones transatlánticas: los Estados Unidos y Canadá

La Unión, los Estados Unidos y Canadá comparten los valores de la democracia, los derechos humanos y la libertad económica y política y tienen intereses comunes en materia de política exterior y seguridad. El Acuerdo Económico y Comercial Global entre la Unión y Canadá y el Acuerdo de Asociación Estratégica se firmaron el 30 de octubre de 2016 y recibieron la aprobación del Parlamento Europeo el 15 de febrero de 2017. Las negociaciones sobre una Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión entre la Unión y los EE. UU., iniciadas el 8 de julio 2013, se interrumpieron con la elección de Donald Trump como presidente.

Relaciones de política exterior entre la Unión y los EE. UU.

Los EE. UU. son el mayor aliado de la Unión en materia de política exterior. Ambos socios mantienen una estrecha cooperación, se consultan mutuamente acerca de sus prioridades internacionales y trabajan a menudo en pro de sus intereses comunes en foros multilaterales. Cooperan en materia de política exterior en varios contextos geográficos, centrándose actualmente en Oriente Próximo y el norte de África (en especial, Irak y Siria) y la vecindad oriental de Europa (en especial Rusia y Ucrania).

Los EE. UU. han demostrado ser un socio fiable en materia de seguridad para numerosos Estados miembros de la Unión, como ha puesto de manifiesto la cooperación entre los aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Por ejemplo, se ha desarrollado una cooperación práctica y efectiva entre la OTAN y las misiones llevadas a cabo en el marco de la política común de seguridad y defensa (PCSD) de la Unión en contextos tales como Afganistán, Irak, Kosovo, Bosnia y Herzegovina y el Cuerno de África.

Si bien la Unión y los EE. UU. no hablan con una sola voz acerca de todas las cuestiones de política exterior, siguen siendo, el uno del otro, los aliados más importantes y fiables. Sus vínculos en materia de política exterior han perdurado a lo largo de muchas décadas, pese a las cambiantes configuraciones políticas y las variaciones geoestratégicas en ambas partes.

A raíz de las elecciones presidenciales en los EE. UU. del 8 de noviembre de 2016 se han planteado numerosas dudas e inquietudes con respecto a las relaciones entre la Unión y este país en materia de política exterior. Pese a las críticas del presidente Trump sobre, por ejemplo, las aportaciones financieras a la OTAN, el superávit comercial alemán o la Unión en general, las primeras visitas del vicepresidente Pence y el secretario de Estado Tillerson a Europa apuntan a una continuidad general en las relaciones entre la Unión y los EE. UU, aunque cabe esperar que estas tiendan a adoptar un enfoque bilateral por país.

Relaciones políticas entre la Unión y los EE. UU. en el marco del proceso del Diálogo Transatlántico de Legisladores (DTL)

Los contactos entre el Parlamento y el Congreso de los EE. UU. se remontan a 1972. En 1999, sus relaciones fueron actualizadas e institucionalizadas con la creación del Diálogo Transatlántico de Legisladores (DTL). El DTL reúne a diputados del Parlamento Europeo y a miembros de la Cámara de Representantes de los EE. UU. en dos reuniones interparlamentarias anuales que se celebran alternativamente en los EE. UU. y en Europa.

Una de las cuestiones económicas más importantes objeto de debate este último año ha sido la negociación de una Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (ATCI). Pese a los modestos avances logrados en las rondas de negociaciones, siguen existiendo importantes diferencias y las negociaciones no han podido concluirse durante el mandato del presidente Obama. Con las elecciones a la Presidencia y al Congreso de los EE. UU., incluido el procedimiento de nombramiento para designar a un nuevo representante de los EE. UU. en materia de comercio, la ATCI ha quedado aún más en entredicho. La Unión está dispuesta a reanudar las negociaciones. Mientras tanto, se mantienen los contactos técnicos en la medida de lo posible.

Los legisladores que asisten a esas reuniones bianuales intercambian puntos de vista sobre cuestiones políticas clave de interés mutuo, que van desde la aparición del grupo denominado «Estado Islámico» en Oriente Próximo y el norte de África hasta la coordinación de sanciones punitivas internacionales. Aunque las opiniones transatlánticas convergen en un conjunto de ámbitos, los intercambios de los legisladores también han puesto de manifiesto la existencia de divergencias respecto de cuestiones políticas clave. No debe subestimarse la importancia de este diálogo político transatlántico, habida cuenta, en particular, del poder ejercido por el Congreso de los EE. UU., por ejemplo a la hora de autorizar las intervenciones de este país en crisis mundiales y definir su participación en las instituciones de gobernanza mundial.

En el marco del DTL también se debate regularmente sobre retos económicos globales, con intercambios de puntos de vista sobre cómo garantizar la sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas y cómo fortalecer la coordinación en el ámbito de la regulación financiera. La ciberseguridad y la libertad en internet también constituyen intereses principales abordados en los debates entre la Unión y los EE. UU.

Relaciones económicas UE-EE. UU.

Las economías de la Unión y los EE. UU. representan conjuntamente cerca del 50 % del producto interior bruto (PIB) mundial y un tercio del comercio mundial.

En 2015, la Unión mantuvo su posición como mayor socio comercial de los EE. UU. en materia de comercio de mercancías, por delante de China y de Canadá, socio de los EE. UU. en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Los EE. UU. fueron el principal destino de las exportaciones de la Unión en 2016, absorbiendo el 20,7 % de las exportaciones totales de bienes de la Unión (en comparación con el 9,7 % correspondiente a China). Ocuparon el segundo puesto entre los socios de importación de la Unión, y aun así suministraron el 14,5 % de los bienes importados por la Unión. En este aspecto los EE. UU. se quedaron por detrás de China, que suministró el 20,2 %, pero superaron a Suiza y Rusia, que suministraron, respectivamente, el 7,1 % y el 7,0 % de las importaciones totales de la Unión.

Comercio de bienes UE-EE. UU. en 2014-2016 (miles de millones EUR)

Año Importaciones a la UE de bienes de los EE. UU. Exportaciones de bienes de la UE a los EE. UU. Saldo UE (bienes)
2014 209,3 311,6 +102,3
2015 249,3 371,3 +122,0
2016 246,8 362,0 +115,2

Fuente: Comisión Europea, DG Comercio

Las exportaciones de servicios de la Unión a los EE. UU. aumentaron entre 2013 y 2015, al igual que las importaciones a la Unión de servicios de los EE. UU. En 2015, la Unión registró un superávit de comercio de servicios de 11 600 millones EUR con los EE. UU.

Comercio de servicios UE-EE. UU. en 2013-2015 (miles de millones EUR)

Año Importaciones a la UE de servicios de los EE. UU. Exportaciones de servicios de la UE a los EE. UU. Saldo UE (servicios)
2013 166,0 183,5 +17,5
2014 189,3 199,2 +9,9
2015 212,8 225,8 +13,0

Fuente: Comisión Europea, DG Comercio

La Unión es el principal inversor en los EE. UU. y viceversa. En 2015 las inversiones siguieron aumentando para ambas partes. Podría afirmarse que la inversión directa bilateral, que por definición es un compromiso a largo plazo, es la fuerza motriz de las relaciones comerciales transatlánticas. Lo confirma el hecho de que el comercio entre sociedades matrices y filiales en la Unión y en los EE. UU. constituye más de una tercera parte de todo el comercio transatlántico. Según algunas estimaciones, las empresas de la Unión y de los EE. UU. que operan en el territorio del otro proporcionan empleo a más de 14 millones de personas.

Inversiones bilaterales UE-EE. UU. (miles de millones EUR)

Año IED de los EE. UU. en la UE IED de la UE en los EE. UU. Saldo
2015 2 436,4 2 561,2 +124,8

Fuente: Comisión Europea, DG Comercio

Diálogo político UE-Canadá

Canadá es uno de los socios más antiguos y más cercanos de la Unión. Las relaciones bilaterales con este país comenzaron en la década de 1950 por razones puramente económicas y desde entonces han ido evolucionando hasta convertirse en una estrecha asociación estratégica. La Unión y Canadá colaboran estrechamente sobre cuestiones globales como el medio ambiente, el cambio climático, la seguridad energética y la estabilidad regional. Canadá contribuye regularmente en las misiones relativas a la PCSD de la Unión (como las misiones de policía de la Unión en Afganistán y en los territorios palestinos) y también participa en las misiones de observación electoral de la Unión.

El Acuerdo Marco de Cooperación Comercial y Económica entre la Unión y Canadá de 1976 fue el primer acuerdo formal de estas características que firmó la Unión con un país industrializado. A este le siguió la Declaración Transatlántica, adoptada en 1990, por la que se amplía el alcance de sus contactos y se establecen cumbres y reuniones ministeriales periódicas. Desde entonces, los representantes europeos y canadienses se reúnen periódicamente para intercambiar puntos de vista a todos los niveles, ya sea en cumbres bilaterales con los líderes, en reuniones entre responsables sobre cuestiones específicas o en el marco de diversos foros multilaterales. En 2013-2014, se llevaron a cabo negociaciones destinadas a consolidar las relaciones entre la Unión y Canadá en virtud de un Acuerdo Económico y Comercial Global (AECG) y un acuerdo de asociación estratégica (AAE).

Las negociaciones comenzaron en septiembre de 2011 y concluyeron en septiembre de 2014. El AAE es un acuerdo político que busca reforzar la cooperación bilateral en una serie de ámbitos sectoriales y de la política exterior, por ejemplo, la paz y la seguridad internacionales, la lucha contra el terrorismo, la gestión de crisis, la seguridad marítima, la gobernanza mundial, la energía, el transporte, la investigación y el desarrollo, la salud, el medio ambiente y el cambio climático. Este acuerdo está concebido para mejorar las formas de cooperación que afectan directamente a los ciudadanos, incluidos programas sobre juventud, educación y cultura, protección consular y varios intercambios interpersonales. La Comisión adoptó la decisión sobre la firma y la aplicación provisional del AAE en febrero de 2015. El 30 de octubre de 2016, en la Cumbre UE-Canadá, ambas partes firmaron el texto del AAE, que recibió la aprobación del Parlamento Europeo en febrero de 2017. Gran parte del AAE se aplica provisionalmente desde el 1 de abril de 2017. A continuación, el texto se someterá a los procedimientos de aprobación parlamentaria correspondientes. Además del diálogo que mantienen los ejecutivos de la Unión y de Canadá, los diputados al Parlamento Europeo y sus homólogos canadienses celebran reuniones periódicamente. Anualmente se celebran reuniones interparlamentarias, a las que se añaden otros intercambios interparlamentarios en grupos de trabajo y entre delegaciones. Además de constituir un foro de debate sobre las negociaciones en curso, estas reuniones permiten exponer los asuntos controvertidos (tales como las repercusiones medioambientales de la explotación de las arenas bituminosas y del gas de esquisto, las políticas pesqueras, cuestiones de bienestar animal, incluida la caza de focas, y los requisitos en materia de visados que Canadá impone a los ciudadanos de algunos Estados miembros de la Unión). Estos ámbitos en los que existe desacuerdo no menoscaban la excelente calidad general de las relaciones entre ambos socios.

La Delegación del Parlamento para las Relaciones con Canadá se reúne periódicamente a lo largo del año para preparar las reuniones interparlamentarias. Ello implica intercambios detallados con otras instituciones de la Unión, incluidos la Comisión y el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), así como la Misión de Canadá ante la Unión y el Departamento canadiense de Asuntos Exteriores y Comercio Internacional.

Relaciones económicas UE-Canadá

a.Acuerdo Económico y Comercial Global (AECG)

Las negociaciones entre la Unión y Canadá sobre el AECG se iniciaron el 6 de mayo de 2009 y concluyeron el 26 de septiembre de 2014. El texto fue adoptado por el Consejo y se firmó en la Cumbre UE-Canadá el 30 de octubre de 2016. El Parlamento Europeo dio su aprobación al Acuerdo el 15 de febrero de 2017. Ahora, el texto debe ser ratificado por los Estados miembros de conformidad con sus disposiciones constitucionales internas. El 21 de septiembre de 2017 se iniciará la aplicación provisional de las partes que entran en el ámbito de competencia de la Unión.

Este será el primer acuerdo económico global de la Unión con un país muy industrializado. La Unión y Canadá abrirán sus mercados a los bienes, los servicios y las inversiones del otro, incluso a través de la contratación pública. Una evaluación de impacto previa efectuada en 2008 estimó un incremento real anual de la renta de aproximadamente 11 600 millones EUR para la Unión y 8 200 millones EUR para Canadá, en un plazo de siete años a partir de la aplicación del acuerdo. La liberalización del comercio en el ámbito de los servicios fue diseñada para contribuir sustancialmente al aumento del PIB (el 50 % del incremento total para la Unión y el 45,5 % del incremento para Canadá).

El AECG también es el primer acuerdo económico bilateral de la Unión que incorpora un Sistema de Tribunales de Inversiones para la solución de diferencias en materia de inversión entre inversores y Estados. Dado su carácter innovador y teniendo en cuenta que el debate público al respecto todavía no ha terminado en muchos países, el Sistema de Tribunales de Inversiones no entrará en el ámbito de la aplicación provisional del AECG. Asimismo, el AECG contiene una declaración inequívoca sobre el derecho del gobierno a regular con fines públicos en materia de salud pública, seguridad, medio ambiente, moral pública y protección social y del consumidor.

b.Relaciones bilaterales de comercio e inversión

En 2015, la Unión fue el segundo mayor socio comercial de Canadá, por detrás de los EE. UU., y representó alrededor del 9,5 % del total de las exportaciones e importaciones de bienes combinadas. En 2016, la Unión exportó bienes por valor de 35 200 millones EUR a Canadá y absorbió bienes canadienses valorados en 29 100 millones EUR. Ese mismo año, Canadá ocupó el 10.º puesto entre los socios comerciales internacionales de la Unión. Entre los principales bienes que son objeto de intercambio comercial entre ambos socios se encuentran: maquinaria, material de transporte y productos químicos.

Comercio de bienes UE-Canadá en 2014-2016 (miles de millones EUR)

Año Importaciones a la UE de bienes de Canadá Exportaciones de bienes de la UE a Canadá Saldo UE (bienes)
2014 27,4 31,6 +4,2
2015 28,3 35,1 +6,8
2016 29,1 35,2 +6,1

Fuente: Comisión Europea, DG Comercio

El comercio de servicios es una parte importante de la relación comercial UE-Canadá. En 2015, el valor de las exportaciones de servicios de la Unión a Canadá aumentó, con respecto a 2013, hasta 18 000 millones EUR y el de las importaciones de servicios provenientes de Canadá a la Unión aumentó a 12 100 millones EUR. Estos cambios tuvieron lugar después de que en 2014 disminuyese el nivel de comercio de servicios. Algunos ejemplos de servicios que habitualmente son objeto de intercambio comercial entre la Unión y Canadá son: transportes, viajes, seguros y comunicaciones.

Comercio de servicios UE-Canadá en 2013-2015 (miles de millones EUR)

Año Importaciones a la UE de servicios de Canadá Exportaciones de servicios de la UE a Canadá Saldo UE (servicios)
2013 11,6 17,7 6,1
2014 11,2 16,4 5,2
2015 12,1 18,0 5,9

Fuente: Comisión Europea, DG Comercio

En términos de inversión extranjera directa (IED), la Unión ha invertido más en Canadá que Canadá en la Unión. En 2015, las inversiones extranjeras directas de la Unión en Canadá alcanzaron los 249 200 millones EUR, mientras que las inversiones canadienses en la Unión se valoraron en 228 100 millones EUR.

Inversiones bilaterales UE-Canadá (miles de millones EUR)

Año IED de Canadá en la Unión IED de la Unión en Canadá Saldo
2015 228,1 249,2 +21,2

Fuente: Comisión Europea, DG Comercio

Mario Damen / Wanda Troszczyńska-van Genderen

09/2017