Países del Golfo, Irán, Irak y Yemen

La Unión ha celebrado acuerdos de cooperación con el Consejo de Cooperación del Golfo (organización regional que agrupa a Arabia Saudí, Baréin, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar) y con Yemen, así como un acuerdo de asociación y cooperación con Irak. En la actualidad, la Unión no mantiene relaciones contractuales con Irán, pero es consciente de que existe un gran potencial para la profundización de las relaciones.

Bases jurídicas

  • Título V (acción exterior de la Unión) del Tratado de la Unión Europea (TUE);
  • Artículos 206 y 207 (comercio) y 216 a 219 (acuerdos internacionales) del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE).

1. El Consejo de Cooperación del Golfo (CCG)

El CCG fue creado en mayo de 1981. Hoy en día, este grupo, que sigue configurado por sus miembros originales, es decir, Baréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, es el principal canal de las relaciones de la Unión con estos seis países. En varias ocasiones, la Unión y el CCG han adoptado posiciones comunes sobre problemas en Oriente Próximo.

Los países del Golfo ricos en petróleo, que suministran aproximadamente el 20 % de las necesidades energéticas de la Unión, son testigos de cambios socioeconómicos y políticos de gran calado, si bien las reformas avanzan a un ritmo desigual. El efecto de los levantamientos árabes en las monarquías del Golfo se ha mitigado con políticas preventivas, consistentes en la concesión de ayudas económicas y la expansión del empleo público, y medidas represivas, en particular en Baréin y en la provincia oriental de Arabia Saudí. Los países del CCG han seguido desempeñando un papel activo en el contexto de la diplomacia de Oriente Próximo, en ocasiones rivalizando entre ellos. Ello ha contribuido a la actual crisis diplomática entre Qatar y los demás países del CCG, que acusan a Qatar de apoyar terroristas y grupos sectarios (incluidos los Hermanos Musulmanes), financiar grupos asociados con Irán, violar la soberanía de sus vecinos e instigar la disidencia política en los países vecinos.

Aunque la Unión espera desarrollar sus relaciones políticas en la región, las relaciones entre la Unión y el CCG se han basado en gran medida en los vínculos económicos y comerciales. El volumen de los intercambios comerciales entre ambas partes ha aumentado constantemente desde la década de los años 80. En 2016, el CCG fue el cuarto socio comercial de la Unión y la Unión fue el primero del CCG.

La Unión y el CCG firmaron un acuerdo de cooperación en 1988. Su objetivo es reforzar la estabilidad en una región de importancia estratégica, facilitar las relaciones políticas y económicas, reforzar la cooperación económica y técnica, y estrechar la colaboración en materia de energía, industria, comercio y servicios, agricultura, pesca, inversiones, ciencia, tecnología y medio ambiente. El acuerdo contempla la celebración de reuniones del consejo y a nivel ministerial, así como la constitución de comités mixtos de cooperación a nivel de altos cargos. En abril de 2016, el Comité Conjunto de Cooperación UE-CCG acordó establecer un diálogo informal más estructurado en materia de comercio e inversión. La última reunión ministerial entre la Unión y el CCG tuvo lugar en Bruselas en julio de 2016. El acuerdo no prevé ningún órgano de carácter parlamentario.

La Unión y el CCG acordaron un programa de acción conjunta para el periodo 2010-2013 en el que establecieron una hoja de ruta para reforzar la cooperación en asuntos como las tecnologías de la información y la comunicación, la seguridad nuclear, las energías limpias, la investigación y el diálogo económico. No obstante, la renovación de este programa se ha retrasado debido, en particular, a la falta de avances respecto a las cuestiones comerciales. Aunque en 1990 se iniciaron las negociaciones sobre un acuerdo de libre comercio, estas se estancaron en 2008, debido a las discrepancias que siguen existiendo en relación con la cuestión de los derechos de exportación. Desde el 1 de enero de 2007 se dispone de fondos del Instrumento de Asociación (IA) y de su predecesor, el Instrumento de Financiación de la Cooperación con los Países y Territorios Industrializados y otros Países y Territorios de Renta Alta (IPI), para financiar las medidas destinadas a aplicar el Acuerdo de Cooperación entre la Unión y el CCG. Los países del CCG también se benefician del programa Erasmus Mundus.

Papel del Parlamento Europeo

El 24 de marzo de 2011 el Parlamento aprobó una Resolución sobre las relaciones de la Unión con el CCG en la que se pronunciaba a favor del establecimiento de una asociación estratégica con el CCG y sus Estados miembros. Esta posición se reiteró en la Resolución del Parlamento Europeo, de 9 de julio de 2015, sobre los retos en materia de seguridad en Oriente Próximo y el norte de África y las perspectivas de estabilidad política[1]. La Delegación para las Relaciones con la Península Arábiga celebra reuniones interparlamentarias periódicas con los consejos consultivos de la región y realiza un seguimiento de la evolución de las relaciones entre la Unión y el CCG. La Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento supervisa también atentamente la situación en los países del Golfo.

Durante la presente legislatura, el Parlamento ha adoptado distintas resoluciones en las que expresa su preocupación concreta en relación con la situación de los derechos humanos en algunos Estados miembros del CCG, incluidos Arabia Saudí y Baréin, y la reimposición de la práctica de la pena de muerte en Kuwait y Baréin. El Parlamento ha pedido también una mayor cooperación con el Consejo de Cooperación del Golfo a fin de gestionar la migración. El 13 de septiembre de 2017 el Parlamento adoptó una resolución sobre las exportaciones de armas[2] en la que afirma de manera explícita que considera que las exportaciones de armas a Arabia Saudí no son conformes con al menos uno de los criterios mencionados en la Posición Común 2008/944/PESC, por la que se definen las normas comunes que rigen el control de las exportaciones de tecnología y equipos militares. El Premio Sájarov del Parlamento a la Libertad de Conciencia fue concedido en 2015 al bloguero saudí Raif Badawi.

2. Yemen

Las relaciones entre la Unión y Yemen se basan en el Acuerdo de Cooperación de 1997, que abarca el comercio, la cooperación al desarrollo, la cultura, las comunicaciones y la información, el medio ambiente y la gestión de los recursos naturales, y el diálogo político. En marzo de 2015, una coalición militar internacional dirigida por Arabia Saudí inició una campaña contra los rebeldes que habían derrocado al presidente en ejercicio. La Unión apoya la mediación realizada por las Naciones Unidas de cara a una solución pacífica del conflicto. La Unión ha reforzado su ayuda para abordar la dramática situación en que se encuentra el país, en el que más del 82 % de la población necesita asistencia humanitaria. Desde 2015, la Unión ha comprometido un total de 171 millones de euros en concepto de ayuda humanitaria a Yemen. Estos se suman a los 440 millones de euros destinados a la cooperación al desarrollo en Yemen dentro del marco financiero plurianual (MFP) para el periodo 2016-2020. Desde febrero de 2015, la Delegación de la Unión en la República de Yemen ha funcionado desde la sede de Bruselas.

Papel del Parlamento Europeo

En julio de 2015[3], en febrero de 2016[4] y en junio de 2017[5] el Parlamento aprobó varias resoluciones sobre Yemen en las que manifestaba su profunda preocupación por la alarmante situación humanitaria y en materia de seguridad y pedía la aplicación efectiva de un alto el fuego. El 13 de septiembre de 2017 el Parlamento adoptó una resolución sobre las exportaciones de armas[6] en la que lamenta que la tecnología militar que exportan los Estados miembros se utiliza en el conflicto de Yemen. La Delegación del Parlamento para las Relaciones con la Península Arábiga también se ocupa de las relaciones con Yemen y del seguimiento de la situación en dicho país.

3. Irak

La Unión ha sido un suministrador clave de ayuda a Irak desde la guerra de 2003. En mayo de 2012 se firmó un Acuerdo de colaboración y cooperación entre la Unión en Irak, que sirve de marco para el diálogo y la cooperación en relación con distintas cuestiones, entre ellas los procesos políticos, la lucha contra el terrorismo, el comercio, los derechos humanos, la salud, la educación y el medio ambiente. El primer consejo de cooperación entre la Unión e Irak tuvo lugar en enero de 2014 en el marco del citado Acuerdo, y una segunda reunión tuvo lugar el 18 de octubre de 2016. Para el periodo 2014-2020, la Comisión se ha comprometido a facilitar a Irak 75 millones de euros destinados a la cooperación en los ámbitos de los derechos humanos y del Estado de Derecho, la educación y la energía sostenible. En enero de 2010, la Unión e Irak firmaron un memorando de entendimiento en materia de cooperación energética. Este documento prevé una cooperación en el ámbito de la seguridad del abastecimiento energético, la energía renovable y la eficiencia energética.

La Unión apoya la coalición internacional contra el denominado Estado Islámico (EI) o Dáesh en Siria e Irak. Apoya la unidad, la soberanía y la integridad territorial de Irak y considera que la inclusión política y la reconciliación nacional son esenciales para derrotar al EI/Dáesh. Dado el deterioro de la situación humanitaria y en materia de seguridad en Irak, la Comisión ha aumentado su ayuda humanitaria al país, que ascendió a 159 millones de euros en 2016 y a 72,5 millones de euros en 2017. Desde 2015 la Comisión ha aportado más de 340 millones de euros en ayuda humanitaria y ha permitido operaciones de salvamento en todo el país.

Papel del Parlamento Europeo

Desde el inicio de la actual legislatura, el Parlamento ha aprobado varias resoluciones sobre la situación en Irak, incluida la ofensiva del EI/Dáesh, la violencia sectaria, la persecución de las minorías, la situación en el norte de Irak, las fosas comunes y las exportaciones de armas. La Delegación para las Relaciones con Irak celebra reuniones interparlamentarias periódicas con el Consejo de Representantes de Irak. En 2016 el Premio Sájarov del Parlamento se concedió a Nadia Murad Basee Taha y Lamya Haji Bashar, supervivientes del cautiverio del Dáesh en Irak, durante el que fueron utilizadas como esclavas sexuales, y son hoy portavoces de las mujeres víctimas de la campaña de violencia sexual del Dáesh. Ambas son defensoras públicas de la comunidad yazidí de Irak, minoría religiosa sometida a una campaña genocida por parte de militantes del Estado Islámico.

4. Irán

La Unión ha compartido las preocupaciones de la comunidad internacional en relación con el programa nuclear de Irán y, a través de la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y vicepresidenta de la Comisión, ha apoyado y coordinado el Grupo de los Tres más Tres (Francia, Alemania, Reino Unido, China, Rusia y EE. UU.) en sus largas negociaciones con Irán. El 14 de julio de 2015 se acordó, por fin, un Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) en Viena, en virtud del cual Irán renuncia formalmente al uso de la energía nuclear con fines militares y accede a realizar transformaciones importantes en términos de infraestructura para que sus instalaciones nucleares se utilicen solamente para fines civiles. Acepta, además, varias limitaciones importantes en materia de enriquecimiento del uranio y del plutonio durante el periodo de aplicación de las principales disposiciones del acuerdo (10-15 años). Otras disposiciones como, por ejemplo, el control de la fabricación de uranio concentrado por parte de Irán, tienen una duración de 25 años. Se ha puesto en marcha un sistema sólido de inspecciones y supervisión por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Las sanciones de las Naciones Unidas, de los Estados Unidos y de la Unión se levantaron el 16 de enero de 2016 cuando se demostró que Irán había dado muestras de cumplimiento de sus obligaciones, pero pueden volver a imponerse si Irán incumple las obligaciones del PAIC. Las continuas pruebas iraníes de misiles balísticos y de crucero que, aunque técnicamente no vulneran el PAIC, son motivo de alarma dentro y fuera de la Unión. Pese a que la Casa Blanca es cada vez más crítica con el PAIC, el OIEA ha confirmado regularmente el cumplimiento por parte de Irán de sus obligaciones, y la Unión ha manifestado su firme compromiso con su aplicación. Las sanciones de la Unión respecto a la situación de los derechos humanos en Irán y su apoyo al terrorismo no forman parte del PAIC y siguen en vigor.

Papel del Parlamento Europeo

En sus resoluciones, el Parlamento ha expresado su firme voluntad de apoyar la búsqueda de una solución diplomática a la cuestión nuclear iraní y de continuar el «enfoque de doble vía» (sanciones acompañadas de una negociación diplomática). El Parlamento ha acogido con satisfacción el PAIC y siempre ha hecho hincapié en que la cuestión nuclear no debe distraer la atención de la comunidad internacional del problema de las violaciones de los derechos humanos en Irán.

En 2012, los galardonados con el Premio Sájarov fueron dos iraníes, la abogada Nasrin Sotudeh y el director de cine Jafar Panahi.

La Delegación del Parlamento para las Relaciones con Irán sigue de cerca la actualidad del país, incluida la posible contribución de Irán a la estabilidad de Oriente Próximo. El 25 de octubre de 2016, el Parlamento aprobó una resolución equilibrada sobre la estrategia de la Unión en relación con Irán tras el acuerdo nuclear en la que expresaba su deseo de reinserción de Irán en la economía mundial y expresaba, no obstante, su preocupación por el escaso respeto de los derechos humanos en el país.

[1]DO C 265 de 11.8.2017, p. 98.

[2]Textos Aprobados, P8_TA(2017)0344.

[3]Textos Aprobados, P8_TA(2015)0270.

[4]Textos Aprobados, P8_TA(2016)0066.

[5]Textos Aprobados, P8_TA(2017)0273.

[6]Textos Aprobados, P8_TA(2017)0344.

Kirsten Jongberg / Fernando Garcés de los Fayos

09/2017