Asia Meridional

Asia es el continente de mayor extensión y el más poblado del mundo, y reviste una enorme importancia geoestratégica para la Unión, que teje vínculos con los países de Asia Meridional como un agente económico fuerte y un importante donante de ayuda para el desarrollo, al tiempo que trabaja para fomentar la creación de instituciones, la democracia, el buen gobierno y los derechos humanos. A la Unión también le preocupan los problemas de seguridad en la región, como el conflicto de Cachemira y Afganistán.

En la presente ficha se describe la región de Asia Meridional. Véanse asimismo las fichas sobre Asia Oriental (5.6.8) y el sudeste asiático (5.6.9).

Base jurídica

  • Título V (acción exterior de la Unión) del Tratado de la Unión Europea (TUE);
  • Artículos 206 y 207 (comercio) y 216 a 219 (acuerdos internacionales) del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE);
  • Acuerdos de colaboración y cooperación (ACC) (relaciones bilaterales).

Asociación del Asia Meridional para la Cooperación Regional (SAARC)

La Unión alienta la integración regional y apoya la Asociación del Asia Meridional para la Cooperación Regional (SAARC). Los países miembros de la SAARC son: Afganistán, Bangladés, Bután, la India, las Maldivas, Nepal, Pakistán y Sri Lanka. La Unión, China, Irán, Japón, Corea del Sur, Mauricio, Myanmar/Birmania y los Estados Unidos tienen estatuto de observador en la SAARC.

La Unión es el principal socio comercial de la SAARC, con un total de 112 000 millones de euros (cifras de 2016); representa aproximadamente un 15 % del comercio total exterior de la SAARC y el 22 % de su mercado de exportación (cifras de 2015). La cooperación al desarrollo entre la Unión y los países del Asia Meridional abarca la ayuda financiera y técnica, así como la cooperación económica. Entre las prioridades de esta cooperación figuran la estabilidad regional, la reducción de la pobreza, los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la buena gobernanza y los derechos laborales. La cooperación entre la Unión y la SAARC aspira a promover la armonización de normas y la facilitación del comercio y a concienciar sobre las ventajas de la cooperación regional.

a.La India

La Unión y la India formaron una asociación estratégica con el fin de promover el comercio y la cooperación económica. Ambas cuentan con regiones con grandes diferencias en cuanto a fortaleza económica, idioma y cultura, un gran mercado y una posición geoestratégica que plantea preocupaciones en materia de política de seguridad.

El 6 de octubre de 2017, la India acogió la 14.ª Cumbre UE-India en Nueva Deli. Los dirigentes adoptaron una declaración conjunta en la que reafirmaron su compromiso de reforzar la asociación estratégica UE-India y debatieron acerca de la política exterior y de seguridad, migración, comercio, clima, investigación e innovación. La India presenta un enorme potencial de crecimiento económico y como importante actor estratégico internacional. El primer ministro, Narendra Modi, lleva a cabo reformas políticas y económicas centradas en la modernización de la administración, el buen gobierno, la lucha contra la corrupción con programas de desmonetización y transparencia, la solución de problemas sociales, el desarrollo de la economía con las iniciativas «Make in India» e «Invest India» y la creación de un impuesto sobre bienes y servicios para todo el país.

La India es una potencia nuclear, como sus vecinos Pakistán y China, y hace frente a problemas de seguridad, terrorismo y enfrentamientos armados en sus fronteras, en especial con Pakistán en el estado autónomo de Jammu y Cachemira.

El sistema de castas de la India es una de las formas más antiguas de organización de las clases sociales. El país es además un mosaico étnico y lingüístico, con tensiones en una serie de estados y con noticias sobre abusos en materia de derechos humanos y violaciones de los derechos de las mujeres.

La Unión es el principal socio comercial de la India, con una cuota del 14,0 % de su comercio global de mercancías. El comercio total, incluidos los servicios, superó los 105 000 millones de euros en 2016, situándose en 289 millones de euros al día. Se estima que el comercio bilateral de mercancías entre la Unión y la India ascendió a más de 77 000 millones de euros en 2016, con un superávit considerable de 1 500 millones de euros en favor de la India. La Unión es también una de las principales fuentes de inversión de la India, con 63 000 millones de euros de volumen saliente de IED y 15 000 millones de euros de volumen entrante de IED en 2015. La India se beneficia actualmente de un trato arancelario preferencial unilateral en el marco del Sistema de Preferencias Generalizadas de la Unión (SPG).

b.Pakistán

Las relaciones entre la Unión y Pakistán se remontan al primer acuerdo entre ambos en 1962 y hoy se basan en el Acuerdo de Cooperación de 2004. La Unión es un sólido socio económico de Pakistán y un importante donante de ayuda al desarrollo, que fomenta la democracia y la creación de instituciones en el país.

Pakistán, potencia nuclear, desempeña un papel estratégico en Asia Meridional. Su estabilidad política depende del equilibrio de poderes entre la administración civil, el ejército y el poder judicial. En 2016 las revelaciones de los «papeles de Panamá» relativas al anterior primer ministro Nawaz Sharif y su familia debilitaron al gobierno. Shahid Khaqan Abbasi, primer ministro de Pakistán desde agosto de 2017, prosigue los programas de reforma económica y de privatización, además de mejorar el Estado de Derecho y el buen gobierno en el país.

La situación precaria en materia de seguridad es fuente de inestabilidad, y el ejército pakistaní aún participa en la vida política del país, sobre todo en cuanto a la seguridad, la defensa y la política exterior, con un amplio mandato en la lucha contra el terrorismo.

Las relaciones internacionales de Pakistán están condicionadas por el miedo a una guerra con la India por Cachemira, por las interferencias del ejército de EE. UU. y por la inestabilidad en Afganistán.

Se mantienen las preocupaciones de la Unión respecto a la restauración de la pena de muerte, la ley sobre la blasfemia, la situación de las minorías étnicas y religiosas y la creación de tribunales militares especiales para juzgar a civiles acusados de terrorismo.

Pakistán es uno de los principales beneficiarios de las preferencias comerciales unilaterales de la Unión, en el marco del componente SPG+ del Sistema de Preferencias Generalizadas. La Unión es uno de los principales socios comerciales de Pakistán, y el valor de los intercambios comerciales ascendió a un total de 11 600 millones de euros en 2016, y la Unión es la destinataria de más del 33 % del total de las exportaciones de Pakistán. Pakistán disfruta de un superávit comercial considerable de 1 000 millones de euros con la Unión. La Unión es un importante donante de ayuda al desarrollo y de ayuda humanitaria a Pakistán. La financiación en el marco del Instrumento de Cooperación al Desarrollo para el periodo 2014-2020 asciende a 653 millones de euros y se centra en el desarrollo rural, la educación y la buena gobernanza, los derechos humanos y el Estado de Derecho.

c.Afganistán

Afganistán concluyó su primera transición democrática en septiembre de 2014, cuando se produjo la investidura de Ashraf Ghani como presidente del país. Tras la grave crisis institucional provocada por el resultado de las elecciones presidenciales, el rival político del presidente, Abdulá Abdulá, fue nombrado jefe ejecutivo del gobierno. La lenta marcha de las negociaciones retrasó la formación de un gobierno completo. La Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) se retiró en diciembre de 2014, pero unos 13 000 soldados de los Estados Unidos y la OTAN (Misión Apoyo Decidido) permanecen en el país con fines de formación y asesoramiento. Los talibanes —y más recientemente, el grupo denominado Estado Islámico (EI)— plantean graves retos en materia de seguridad. Afganistán corre el peligro de convertirse en un Estado fallido. Un aumento de la cooperación regional contribuiría significativamente a la estabilidad nacional y regional. En septiembre de 2017, EE. UU. desplegó 3 000 tropas adicionales y solicitó a la OTAN que igualara este despliegue. La Unión, con un fuerte apoyo del Parlamento Europeo, busca un proceso de paz que Afganistán lidere, controle y haga suyo.

Tras la caída del régimen talibán en 2001, la Unión abrió una delegación en Kabul. El 26 de junio de 2017 la vicepresidenta y alta representante nombró un enviado especial que asumió el cargo el 1 de septiembre de 2017. La asociación actual se rige por la Declaración política común de 2005, la Estrategia de la UE para Afganistán de 2014, las Conclusiones del Consejo de julio de 2016 y la Comunicación conjunta de la alta representante y de la Comisión, de 24 de julio de 2017, titulada «Elementos de una estrategia de la UE para Afganistán», adoptada en las Conclusiones del Consejo de 16 de octubre de 2017. El diálogo sobre derechos humanos Afganistán-UE destaca el compromiso continuado del gobierno afgano por mejorar la situación de los derechos humanos en el país. Afganistán es el mayor beneficiario en Asia de la financiación para el desarrollo de la Unión. La Unión asigna actualmente 1 400 millones de euros a Afganistán para el periodo 2014-2020, destinados principalmente a la agricultura, el desarrollo rural, la salud, el Estado de Derecho, las prácticas policiales, la democratización y la rendición de cuentas. Aproximadamente el 20 % de los fondos están reservados para el pago de incentivos vinculados a las reformas. El Acuerdo de cooperación sobre asociación y desarrollo entre la Unión y Afganistán se firmó el 18 de febrero de 2017.

La Conferencia Ministerial sobre Afganistán, organizada por la Unión en Bruselas el 5 de octubre de 2016, fue un éxito. Reunió a 75 países y 26 organizaciones internacionales, que refrendaron el programa de reformas del gobierno afgano y se comprometieron a aportar 13 600 millones de euros. La Unión y sus Estados miembros se comprometieron a aportar 5 millones de euros.

El Parlamento ha manifestado su gran preocupación por el aumento de la insurgencia y por las acciones perpetradas por los talibanes contra minorías como la comunidad chií hazara. Los ciudadanos afganos constituyen el segundo contingente de refugiados que han llegado a la Unión durante la «gran oleada» de 2015 y 2016. En octubre de 2016, la Unión y Afganistán firmaron un documento titulado «Acción conjunta para el futuro entre Afganistán y la UE sobre cuestiones relativas a la migración». La Unión también está facilitando apoyo para el elevado número de repatriados que, desde 2016, regresan a Afganistán desde Pakistán e Irán. La misión de la Unión de apoyo a la creación de una policía civil afgana (EUPOL), que se creó en 2007, se cerró a finales de 2016.

La Unión es el decimotercer mayor socio comercial de Afganistán, que se beneficia del régimen comercial «Todo menos armas» (TMA) con la Unión.

d.Bangladés

Las relaciones entre la Unión y Bangladés se remontan a 1973. El acuerdo de cooperación de 2001 abarca el desarrollo económico, los derechos humanos, el buen gobierno y el medio ambiente. La Unión ha comprometido hasta 690 millones de euros en el marco del programa indicativo plurianual 2014-2020.

La Unión apoya en términos generales el programa de reformas del gobierno de Bangladés, y hace hincapié en la necesidad de que cumpla sus promesas y garantice el respeto de sus obligaciones en materia de derechos humanos. La Unión es, asimismo, el principal socio comercial de Bangladés.

Bangladés es una democracia parlamentaria en la que dos partidos se alternan en el poder: la Liga Awami y el Partido Nacionalista de Bangladés (PNB). La Liga ganó las últimas elecciones legislativas de 2014 y Sheikh Hasina se convirtió en primera ministra. A raíz de los violentos enfrentamientos de 2015 entre ambos partidos, la situación política sigue siendo frágil, con una seguridad inestable y un creciente extremismo religioso. El PNB organiza huelgas periódicamente y cuenta con un fuerte apoyo entre estudiantes y trabajadores. En la actualidad existen denuncias de violaciones de los derechos humanos cada vez más numerosas y una escalada de la violencia política y sectaria.

Gracias a un sector privado dinámico y a una mano de obra de bajo coste, el crecimiento económico de Bangladés se sitúa actualmente en torno al 7 % y es uno de los pocos países que han logrado los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Las condiciones de trabajo y los derechos laborales en el sector textil han mejorado desde el Pacto de Sostenibilidad con Bangladés, que se puso en marcha en 2013. Sin embargo, la conflictividad laboral sigue siendo un asunto grave en el país, en especial en las zonas industriales de fábricas de confección en torno a Daca. Como país menos adelantado, Bangladés se beneficia del programa «Todo menos armas», el régimen comercial más favorable dentro del SGP de la Unión.

Desde agosto de 2017, por lo menos 655 000 refugiados rohinyá han huido de la persecución en Myanmar/Birmania hacia Bangladés. La mayoría no tienen acceso a alimentos ni a infraestructuras básicas. Solo podrá resolverse la situación si Bangladés y Myanmar/Birmania aplican su plan de repatriación del 23 de noviembre de 2017.

e.Sri Lanka

Las relaciones entre la Unión y Sri Lanka se remontan al acuerdo de cooperación de 1975, actualizado en 1995 por un Acuerdo de cooperación sobre asociación y desarrollo de tercera generación. La Unión concedió a Sri Lanka los beneficios del SPG+ en mayo de 2017 como incentivo para las reformas políticas y el respeto de los convenios internacionales en materia de derechos humanos, derechos laborales, protección del medio ambiente y buen gobierno. La Unión ha facilitado a Sri Lanka 760 millones de euros en ayuda al desarrollo a lo largo del último decenio.

Sri Lanka padeció una guerra civil de 1983 a 2009 entre el gobierno dominado por los cingaleses y los Tigres para la Liberación de la Patria Tamil (LTTE). Animado por la victoria del ejército, el entonces presidente, Mahinda Rajapaksa, convocó elecciones presidenciales anticipadas en enero de 2015 pero fue derrotado por Maithripala Sirisena, del Partido de la Libertad de Sri Lanka (SLFP). El presidente Sirisena nombró como primer ministro a Ranil Wickremesinghe, del Partido Nacional Unido (PNU). Tras las elecciones parlamentarias de agosto de 2015, el PNU formó un gobierno de unidad con el SLFP basándose en un programa de buena gobernanza, reconciliación nacional y reconexión con la comunidad internacional. El cambio de gobierno ha comportado un fuerte crecimiento económico y una mayor cooperación con la Unión.

El próximo reto político será consolidar la estabilidad y fortalecer las instituciones democráticas con una nueva constitución, que debe adoptarse en 2018.

Sri Lanka ha seguido avanzando en la reforma de su sistema de gobernanza en materia de pesca y, en abril de 2016, cumplió sus obligaciones internacionales introduciendo un marco jurídico para luchar contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR).

f.Maldivas

Las relaciones entre la Unión y Maldivas se remontan a 1983, cuando el jefe de la Delegación de la Comisión en Colombo fue acreditado como embajador no residente. Pese a que todavía no existe un acuerdo formal de cooperación, la Unión brinda apoyo a la cooperación para las comunidades rurales, el turismo y la mitigación del cambio climático.

Tras un periodo de agitación política en 2015, el actual presidente, Abdulá Yameen Abdul Gayoom, y su familia controlan firmemente todos los órganos de poder del Estado y del partido en el poder, el Partido Progresista de Maldivas (fundado por el exdictador Maumoon Abdul Gayoom, hermanastro del presidente). Desde entonces la situación de los derechos humanos se ha deteriorado progresivamente y ha aumentado la represión contra la oposición. En julio y agosto de 2017, el presidente Yameen ordenó al ejército cerrar el Parlamento, con lo que evitó la destitución.

Maldivas es conocido como destino de vacaciones de lujo. Extremadamente vulnerable al cambio climático, este archipiélago está expuesto a la subida del nivel del mar y a la erosión de la costa, que suponen una grave amenaza para la viabilidad del país. Otra realidad es el desempleo juvenil elevado, la violencia de bandas y la adicción a las drogas, con un creciente malestar social.

Maldivas abandonó en 2011 la categoría de Naciones Unidas de países menos desarrollados y se situó entre los países de renta media-alta en 2013. La economía se basa principalmente en el turismo y la pesca.

 

Jorge Soutullo / Anna Saarela / Fernando Garcés de los Fayos

01/2018