La eficiencia energética

Cada vez es más importante para la Unión Europea (UE) reducir el consumo de energía y evitar su despilfarro. Los líderes de la UE decidieron en 2007 el objetivo de reducir, a más tardar en 2020, el consumo anual de energía de la Unión en un 20 %. Las medidas de eficiencia energética se consideran cada vez más no solo un medio para conseguir un abastecimiento de energía sostenible, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, mejorar la seguridad del suministro y rebajar los gastos de importación, sino también para fomentar la competitividad de las economías europeas. El Consejo Europeo de los días 20 y 21 de marzo de 2014 destacó la eficacia de la eficiencia energética a la hora de disminuir los costes de la energía y reducir la dependencia energética. La UE ha fijado unos niveles mínimos de eficiencia energética, así como normas sobre el etiquetado y el diseño ecológico de los productos, los servicios y las infraestructuras. Estas medidas tienen como objeto mejorar la eficiencia en todas las etapas de la cadena energética, desde el suministro hasta la utilización de la energía por los consumidores.

Fundamento jurídico

Artículo 194 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE).

Resultados

a.Marco general

En 2006 la Comisión lanzó su «Plan de acción para la eficiencia energética: realizar el potencial» (COM(2006) 545), cuya finalidad era movilizar a la opinión pública, a los responsables políticos y a los actores del mercado, y transformar el mercado interior de la energía de modo que los ciudadanos de la UE pudieran contar con las infraestructuras (edificios incluidos), los productos (incluidos dispositivos y vehículos) y los sistemas de energía más eficientes desde el punto de vista energético de todo el mundo. El objetivo del Plan de acción es controlar y reducir la demanda de energía, y tomar medidas específicas relativas al consumo y el suministro para ahorrar un 20 % en el consumo anual de energía primaria de aquí a 2020 (frente a las previsiones de consumo de energía para ese mismo año). Sin embargo, dado que cálculos recientes apuntan a que la UE solo alcanzará a cumplir la mitad de ese objetivo del 20 %, la Comisión ha respondido elaborando un nuevo y exhaustivo Plan de Eficiencia Energética 2011 (PEE) (COM(2011) 109).

La Directiva relativa a la eficiencia energética (2012/27/UE) entró en vigor en diciembre de 2012. En esta se exige a los Estados miembros que establezcan objetivos indicativos nacionales de eficiencia energética para 2020, basados en el consumo de energía primario o final, y se disponen normas vinculantes para los usuarios finales y los proveedores de energía. Los Estados miembros tienen la facultad de aplicar requisitos mínimos más estrictos en su esfuerzo por ahorrar energía. La Directiva incluye, entre otros, los requisitos siguientes:

  • la reforma anual de al menos el 3 % del parque inmobiliario propiedad de las administraciones centrales a partir de 2014, y la adquisición de edificios, servicios y productos con un elevado rendimiento en términos de eficiencia energética, ámbito en el cual el sector público debe dar ejemplo;
  • el establecimiento de estrategias nacionales a largo plazo para fomentar la inversión en la renovación de inmuebles residenciales y comerciales, y la elaboración de regímenes nacionales de obligaciones en materia de eficiencia energética o medidas equivalentes que garanticen un ahorro anual de energía del 1,5 % para los usuarios finales;
  • la evaluación a finales de 2015 del potencial de aplicación de la cogeneración de alta eficiencia y sistemas urbanos eficientes de calefacción y refrigeración en todos los Estados miembros;
  • auditorías energéticas periódicas de carácter obligatorio para las grandes empresas que deben efectuarse por lo menos cada cuatro años, con la excepción de las empresas que dispongan de sistemas energéticos y medioambientales certificados;
  • el despliegue de redes y contadores inteligentes y la divulgación de información precisa en las facturas de la electricidad, a fin de capacitar a los consumidores y alentar un consumo energético más eficiente.

Antes de junio de 2014, la Comisión valorará si la UE puede alcanzar su objetivo de ahorro en energía primaria para 2020 y, si es preciso, propondrá objetivos nacionales de eficiencia energética con carácter obligatorio. Los Estados miembros tendrán que informar cada año sobre los avances alcanzados en los objetivos de eficiencia energética del país. En noviembre de 2013 la Comisión publicó una comunicación y siete notas orientativas sobre la aplicación de varios aspectos de la Directiva relativa a la eficiencia energética.

Se está llevando a cabo una consulta pública sobre el avance hacia el objetivo de eficiencia energética para 2020 y un marco para las políticas de eficiencia energética con miras a 2030 y la fecha límite para enviar observaciones es el 28 de abril de 2014.

b.Servicios energéticos

La Directiva 2006/32/CE sobre servicios energéticos (DSE), por la que se deroga la Directiva 93/76/CEE del Consejo, alienta a los Estados miembros a mejorar la eficiencia del uso final de la energía y a explotar el potencial de ahorro energético rentable de una manera económicamente viable. La DSE quedó derogada con la entrada en vigor de la Directiva relativa a la eficiencia energética (salvo el artículo 4, apartados 1 a 4, y los anexos I, III y IV, que permanecerán en vigor hasta el 1 de enero de 2017), puesto que algunas de sus disposiciones se superponen. Las disposiciones que siguen en vigor tienen que ver con el logro, a más tardar en 2017, del objetivo de ahorro energético indicativo del 9 % del consumo final de energía de cada Estado miembro. La Directiva relativa a la eficiencia energética simplifica aún más los requisitos de medición del ahorro energético establecidos en la DSE, y contribuye a racionalizar las disposiciones del actual marco jurídico.

c.Cogeneración

La Directiva 2004/8/CE relativa al fomento de la cogeneración, por la que se modifica la Directiva 92/42/CEE, se adoptó en febrero de 2004 para apoyar el desarrollo y el uso de la cogeneración o producción combinada de calor y electricidad (PCCE) en la UE. Durante su proceso de adopción, esta Directiva dio lugar a controvertidos debates, tanto en el Consejo como en el Parlamento. Con ella se establece una definición homogénea de electricidad producida en las centrales de PCCE. La Comisión ha establecido valores de referencia de la eficiencia armonizados para la producción por separado de electricidad y de calor, que fueron revisados en una Decisión de Ejecución de la Comisión de 19 de diciembre de 2011 a fin de tener en cuenta la evolución tecnológica y los cambios surgidos en la distribución de las fuentes de energía. La Directiva sobre cogeneración quedó derogada cuando entró en vigor la Directiva relativa a la eficiencia energética en diciembre de 2012. Dicha Directiva exige que los Estados miembros valoren y notifiquen a la Comisión el potencial de la cogeneración de alta eficiencia y sistemas urbanos de calefacción y refrigeración en su territorio, y que lleven a cabo análisis de costes y beneficios basados en las condiciones climáticas, la viabilidad económica y la sostenibilidad técnica (con algunas excepciones).

d.Rendimiento energético de los edificios

La Directiva 2002/91/CE, relativa a la eficiencia energética de los edificios (en particular, al aislamiento, al aire acondicionado y al uso de fuentes de energía renovables), proporciona un método de cálculo de la eficiencia energética de los edificios, así como requisitos mínimos para los edificios nuevos y los grandes edificios existentes, y una certificación energética. La Directiva fue derogada con efecto a partir del 1 de febrero de 2012 por la Directiva 2010/31/UE de refundición, que entró en vigor en julio de 2010. El principal objetivo de la Directiva de refundición era agilizar determinadas disposiciones de la anterior directiva y reforzar los requisitos de eficiencia energética en relación con:

  • el marco común general de una metodología de cálculo de la eficiencia energética integrada de los edificios o de unidades del edificio;
  • la aplicación de requisitos mínimos a la eficiencia energética de los edificios nuevos o de nuevas unidades de edificios existentes, estableciendo, por ejemplo, que para el 31 de diciembre de 2020 todos los edificios nuevos deberán tener un consumo de energía casi nulo;
  • la aplicación de requisitos mínimos a la eficiencia energética, en concreto, de: edificios y elementos de edificios existentes que sean objeto de reformas importantes e instalaciones técnicas de los edificios cuando se instalen, sustituyan o mejoren;
  • la certificación energética de edificios o unidades del edificio; la inspección periódica de los sistemas de calefacción y aire acondicionado de los edificios, y los sistemas de control independiente de los certificados de eficiencia energética y de los informes de inspección.

La Directiva de refundición establece requisitos mínimos, pero cada Estado miembro puede defender o introducir medidas más ambiciosas. A raíz de la Directiva de refundición, en abril de 2013 la Comisión publicó un informe en el que valoraba la eficacia del actual apoyo económico para la eficiencia energética en los edificios (COM(2013) 225). Dicho informe también busca ayudar a los Estados miembros a aplicar un requisito establecido en la Directiva relativa a la eficiencia energética que hace referencia a la creación, en abril de 2014, de una estrategia a largo plazo para movilizar inversiones en la restauración del parque nacional de edificios. Otro informe publicado en febrero de 2014 ofrece orientación técnica sobre la financiación de la renovación energética de los edificios a través de la Política de Cohesión.

e.Eficiencia energética de los productos

Por lo que respecta a la eficiencia energética de los productos, se han introducido distintas medidas a escala de la UE, incluidas, entre otras, medidas para:

  • la indicación mediante el etiquetado y una información normalizada del consumo de energía y otros recursos de los productos relacionados con la energía que tengan repercusiones significativas directas o indirectas en el consumo de energía, que se rige por la Directiva marco 2010/30/UE. La Comisión publicará un informe sobre la eficacia de esta Directiva antes de finales de 2014. En directivas y reglamentos específicos se definen requisitos para varios electrodomésticos. El etiquetado para equipos ofimáticos y el etiquetado de neumáticos son objeto de reglamentos separados;
  • requisitos de diseño ecológico aplicables a los productos que utilizan energía (Directiva 2009/125/CE, por la que se refunde la Directiva 2005/32/CE modificada por la Directiva 2008/28/CE); los reglamentos de ejecución cubren un amplio abanico de productos, que incluyen calentadores, aspiradoras, ordenadores, aparatos de aire acondicionado, lavavajillas, productos de iluminación, refrigeradores y congeladores, televisores y motores eléctricos.

Papel del Parlamento Europeo

En su Resolución, de 15 de diciembre de 2010, sobre la revisión del Plan de acción para la eficiencia energética (P7_TA(2010)0485), el Parlamento dejó claro que debía adoptarse un objetivo vinculante en materia de eficiencia energética de al menos el 20 % para 2020. El Parlamento propugnó también una revisión de la Directiva sobre servicios energéticos en 2011, que debía incluir un plazo de aplicación ampliado hasta 2020 y una evaluación crítica de los planes de acción nacionales sobre eficiencia energética y su puesta en práctica.

En una Resolución anterior, de 6 de mayo de 2010, sobre la movilización de las tecnologías de la información y la comunicación para facilitar la transición a una economía de alta eficiencia energética y bajo nivel de emisión de carbono (P7_TA(2010)0153), el Parlamento subrayó la necesidad de realizar importantes inversiones tanto para actividades de investigación y desarrollo (I+D) como en relación con la utilización de las tecnologías existentes para garantizar la transición con éxito a una economía de alta eficiencia energética y bajo nivel de emisión de carbono. Recomendó que los Estados miembros alienten la inversión tanto pública como privada en materia de eficiencia energética; y la educación en eficiencia energética en las escuelas sería un punto de partida. El Parlamento hizo asimismo hincapié en que la realización de campañas generalizadas de divulgación para explicar a los ciudadanos los beneficios de los contadores inteligentes y de las TIC era crucial para conseguir el apoyo público.

Durante la adopción de la Directiva de refundición sobre eficiencia energética de los edificios, el Parlamento se mostró a favor de una regulación más rigurosa y ambiciosa. Así, por ejemplo, insistió en que todos los edificios deberían ser como mínimo edificios de energía neta nula a más tardar el 31 de diciembre de 2016 (2008/223(COD)).

En relación con la Directiva de refundición relativa al etiquetado energético (2008/222(COD)), el Parlamento se aseguró de que el texto se refiriera explícitamente tanto a los productos que consumen realmente energía (y que, por tanto, tienen una repercusión directa) como a aquellos que no consumen energía en sí pero que repercuten indirectamente en el ahorro energético. Por otra parte, el Parlamento logró que la inclusión en la publicidad y en el material técnico de promoción de la información relacionada con la eficiencia energética se llevara a cabo con mayor rigor.

En 2012 el Parlamento desempeñó un papel clave en la negociación de la Directiva relativa a la eficiencia energética (2011/0172(COD)) y se aseguró de que los requisitos para las estrategias nacionales de renovación de edificios y las auditorías energéticas obligatorias para grandes empresas se conservaran en el acuerdo final alcanzado con el Consejo. También logró mantener una enmienda en la que se aboga por normas sobre mecanismos de respuesta a la demanda, que permiten a los consumidores de energía ajustar su uso de este recurso a las condiciones del suministro y, de esta manera, reducir sus facturas de energía.

Recientemente el Parlamento adoptó una Resolución sobre la aplicación y las repercusiones de las medidas de eficiencia energética en el marco de la Política de Cohesión (2013/2038(INI)) en la que celebra las nuevas oportunidades que ofrecen los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos y el Fondo de Cohesión, especialmente en el sector inmobiliario. El Parlamento pidió medidas de sensibilización y la difusión de información, y destacó la necesidad de crear capacidades y de la asistencia técnica en este ámbito.

En su Resolución sobre un marco para las políticas de clima y energía en 2030 (2013/2135(INI)), el Parlamento aboga por un objetivo vinculante para la UE con miras a 2030 en materia de eficiencia energética del 40 %. Reiteró asimismo su anterior llamamiento por un objetivo vinculante para 2020.

Balázs Mellár

05/2016