Las redes transeuropeas: orientaciones

En el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea se mantienen las redes transeuropeas en los sectores del transporte, la energía y las telecomunicaciones, mencionadas por vez primera en el Tratado de Maastricht, con el objetivo de conectar todas las regiones de la Unión Europea. Estas redes son instrumentos que deben contribuir al crecimiento del mercado interior y del empleo, al tiempo que persiguen objetivos relacionados con el medio ambiente y el desarrollo sostenible. A finales de 2013, se llevó a cabo una reforma fundamental de la red transeuropea de transporte.

Fundamentos jurídicos

Artículos 170 a 172 y 194, apartado 1, letra d), del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE) (el último con referencia específica a la energía).

Reglamento (UE) nº 1315/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de diciembre de 2013, sobre las orientaciones de la Unión para el desarrollo de la Red Transeuropea de Transporte, y por el que se deroga la Decisión nº 661/2010/UE.

Objetivos

El Tratado de Maastricht confirió a la Unión la tarea de contribuir al establecimiento y al desarrollo de redes transeuropeas (RTE) en los sectores del transporte, las telecomunicaciones y la energía, a fin de contribuir al desarrollo del mercado interior, reforzar la cohesión económica y social, conectar las regiones insulares, sin litoral y periféricas con las regiones centrales de la Unión y acercar el territorio de la Unión a los países terceros vecinos.

Resultados

a.Orientaciones e ideas generales

En el Libro Blanco titulado «Crecimiento, competitividad y empleo» de 1993, la Comisión hizo hincapié en la gran importancia de las RTE para el mercado interior y, en particular, para la creación de empleo, tanto mediante la construcción de infraestructuras propiamente dicha como por el papel desempeñado posteriormente por estas en el desarrollo económico. Los Consejos Europeos de Corfú y Essen de 1994 aprobaron 14 proyectos prioritarios para los transportes y 10 para el sector de la energía.

b.Acciones legislativas sectoriales

1.Transporte
a.Orientaciones de 1996

La Decisión nº 1692/96/CE, de 23 de julio de 1996, sobre las orientaciones comunitarias para el desarrollo de la red transeuropea de transporte (RTE-T) estableció las líneas generales de actuación aplicables al conjunto de la red. Determinó las características de las redes específicas para los diferentes modos de transporte e indicó qué proyectos de interés común y proyectos prioritarios pueden optar a financiación, haciendo hincapié en los modos de transporte más respetuosos con el medio ambiente, especialmente los proyectos ferroviarios. La RTE-T cubre todo el territorio de la Unión y puede extenderse a la Asociación Europea de Libre Comercio, a los países de Europa sudoriental y a los países mediterráneos. En un primer momento, se incorporaron 14 proyectos de interés común adoptados por el Consejo Europeo de Essen. La Decisión nº 1346/2001/CE, de 22 de mayo de 2001, por la que se modifican las orientaciones de la RTE-T en lo que se refiere a puertos marítimos, puertos interiores y terminales intermodales completó un «plan de desarrollo de los transportes» a escala comunitaria para todos los modos de transporte.

b.Revisión de 2004 de las orientaciones de la RTE-T

Las ampliaciones de 2004 y 2007, así como retrasos importantes y problemas de financiación, especialmente en relación con los tramos transfronterizos, exigieron una revisión exhaustiva de las orientaciones de la RTE-T. Se aumentó el número de proyectos prioritarios hasta un total de 30; todos ellos debían cumplir la legislación europea en materia de medio ambiente. Se introdujo asimismo un nuevo concepto de «autopistas del mar» con vistas a aumentar la eficacia de ciertas rutas marítimas e integrar el transporte marítimo de corta distancia en las líneas ferroviarias.

En 2005 se designaron «coordinadores europeos» para proyectos particularmente importantes, que debían actuar como mediadores en los contactos con las autoridades competentes nacionales, los operadores y los usuarios de los medios de transporte y los representantes de la sociedad civil. En octubre de 2006, se creó la Agencia Ejecutiva de la Red Transeuropea de Transporte, encargada de preparar y realizar un seguimiento en el plano técnico y financiero de las decisiones relativas a los proyectos gestionados por la Comisión.

c.Revisión de 2013: red unificada, principal/global

La nueva política de infraestructuras de la Unión convertirá el actual mosaico de carreteras, vías férreas, aeropuertos y canales europeos en una red unificada. Esta nueva política establece por primera vez una red principal de transporte basada en nueve grandes corredores: dos corredores Norte-Sur, tres corredores Este-Oeste y cuatro corredores diagonales. La red principal transformará las conexiones Este-Oeste, eliminará los cuellos de botella, mejorará las infraestructuras y simplificará las operaciones transfronterizas de transporte para personas y empresas en toda la Unión. Mejorará asimismo las conexiones entre diferentes modos de transporte y contribuirá a la consecución de los objetivos de la Unión en relación con el cambio climático. Está previsto que la red principal se finalice para 2030.

La nueva red principal de transporte se completará con una red global de carreteras, que alimentará las redes principales de ámbito nacional y regional. La red global garantizará una cobertura completa de toda la Unión y la accesibilidad de todas las regiones. Se persigue asegurar que, en 2050, la gran mayoría de los ciudadanos y empresas de Europa se encuentren a menos de 30 minutos de viaje de esta red global.

Las prioridades para toda la red incluyen: la eliminación de cuellos de botella y la construcción de los enlaces pendientes; la interconexión e interoperabilidad de las redes nacionales y regionales de transporte, tanto para el tráfico de pasajeros como de mercancías; y un transporte sostenible, con baja emisión de carbono y eficiente en el uso de la energía, a fin de reducir para 2050 las emisiones de CO2 procedentes del sector del transporte de la Unión en un 60 %, respecto a los niveles de 1990; debe perseguirse en paralelo la reducción de todas las formas de contaminación. Todos los usuarios de la red disfrutarán de servicios de transporte de pasajeros de alta calidad, asequibles y accesibles para todos los ciudadanos, incluida la accesibilidad para las personas mayores, las personas de movilidad reducida y los pasajeros discapacitados. Se aplican en la actualidad criterios de selección de proyectos más estrictos a raíz de la adopción de las nuevas orientaciones de 2013, que insisten, en cuanto objetivos apoyados por medidas específicas, en la eficiencia, la sostenibilidad ambiental, mayores beneficios para los usuarios y la cohesión para todo el territorio de la Unión.

La financiación de la infraestructura de transporte se triplicará para el periodo 2014-2020 hasta alcanzar un total de 26 300 millones de euros, a través del Mecanismo «Conectar Europa». La financiación procedente de la Unión se centrará fundamentalmente en la red principal de transporte, ya que es la que aporta mayor valor añadido europeo. Para privilegiar las conexiones Este-Oeste, prácticamente la mitad de la financiación de la Unión para la infraestructura de transporte (11 300 millones de euros) se destinará únicamente a los países beneficiarios del Fondo de Cohesión (para obtener más información sobre la financiación de las RTE, consúltese la ficha 5.8.2).

2.Energía
a.Orientaciones de 1996

En el Consejo de Essen de 1994, varios proyectos fueron declarados prioritarios en el ámbito de la energía. La Decisión nº 1254/96/CE, de 5 de junio de 1996, estableció un conjunto de orientaciones sobre las redes transeuropeas en el sector de la energía (RTE-E), en virtud de las cuales la Comunidad debía poder determinar los proyectos de interés común y contribuir a crear un marco favorable para su realización, acompañado de objetivos sectoriales en el ámbito de la electricidad.

b.Orientaciones actuales

La Decisión nº 1364/2006/CE, de 6 de septiembre de 2006, introdujo nuevas orientaciones para la actualización de las RTE-E y derogó, en consecuencia, las antiguas orientaciones de 1996 y 2003. Los actuales objetivos son la diversificación de las fuentes de suministro, la mejora de la seguridad del suministro mediante el refuerzo de las relaciones con terceros países (países en vías de adhesión u otros países pertenecientes a las cuencas del Mediterráneo, el mar Negro y el mar Caspio y a las regiones de Oriente Medio y del Golfo Pérsico), la ampliación de las redes a los nuevos Estados miembros y el acceso a las RTE-E por parte de las regiones insulares, sin litoral y periféricas.

La UE ha indicado qué proyectos pueden recibir financiación de la Unión y los ha dividido en tres categorías, a saber: proyectos de interés común relativos a las redes de electricidad y de gas que presentan perspectivas de viabilidad económica; proyectos prioritarios, privilegiados en la atribución de los fondos de la Unión; y proyectos de interés europeo, igualmente prioritarios, pero que tienen un carácter transfronterizo o un impacto importante en la capacidad de transporte transfronterizo.

Entre las prioridades de acción en este ámbito, que deben ser compatibles con los objetivos de desarrollo sostenible, figuran las siguientes: a) el recurso a las energías renovables y una mejor conexión entre las instalaciones que las producen; b) la utilización de tecnologías más eficaces que limiten las pérdidas y los riesgos para el medio ambiente vinculados al transporte de energía; c) la puesta en marcha de redes de energía en las regiones insulares y ultraperiféricas favoreciendo la diversificación de las fuentes de energía; y d) la interoperabilidad de las redes de la Unión con las de los nuevos Estados miembros y los terceros países. El anexo I de la Decisión enumera 32 proyectos de interés europeo relativos a la electricidad y 10 relativos al gas, mientras que los anexos II y III prevén 164 proyectos para la electricidad y 122 para el gas.

En el marco financiero 2007-2013 se asignó un total de 155 millones de euros a las RTE-E. En 2007 se nombraron cuatro coordinadores europeos.

El nuevo título sobre la energía del TFUE (artículo 194, apartado 1, letra d)) ofrece un fundamento jurídico sólido para la promoción de la interconexión de las redes energéticas.

3.Telecomunicaciones

La Decisión nº 2717/95/CE, de 9 de noviembre de 1995, estableció una serie de orientaciones para el desarrollo de la EURO-RDSI (Red Digital de Servicios Integrados) como red transeuropea. Definió los objetivos, las prioridades y los proyectos de interés común para el desarrollo de una gama de servicios basados en la EURO-RDSI, con vistas a crear una futura red europea de comunicaciones de banda ancha.

La Decisión nº 1336/97/CE, de 17 de junio de 1997, definió un conjunto de orientaciones para la red transeuropea de telecomunicaciones (RTE-Telecom). Estableció objetivos, prioridades y líneas generales de actuación. Entre las prioridades cabe destacar las aplicaciones que contribuyen a la cohesión económica y social, así como el desarrollo de las redes de base, en particular las apoyadas en satélites. Estas orientaciones fueron modificadas ligeramente por la Decisión nº 1376/2002/CE, de 12 de julio de 2002.

Las orientaciones determinaron proyectos de interés común y fijaron los procedimientos y criterios de selección. El programa comunitario eTEN, instrumento clave del Plan de acción «eEuropa 2005: una sociedad de la información para todos», también se basó en el programa EURO-RDSI. Finalizado en 2006, tenía como objetivo apoyar el despliegue transeuropeo de servicios basados en las redes de telecomunicaciones. Las inversiones de la Unión se concentran actualmente en la modernización de las redes existentes.

Papel del Parlamento Europeo

El Parlamento ha apoyado con firmeza la política de redes transeuropeas, ha llamado constantemente la atención sobre los retrasos en la ejecución de los proyectos prioritarios y ha solicitado la aplicación de unos calendarios estrictos. Asimismo, ha pedido a los Estados miembros que aumenten los recursos presupuestarios disponibles, especialmente en lo que se refiere a la red transeuropea de transporte. Ha conseguido que se diera prioridad a la promoción de los proyectos con un claro valor añadido europeo y efectos positivos a largo plazo sobre el medio ambiente y el empleo y que contribuyen a acabar con los puntos de congestión, especialmente en los ferrocarriles y el transporte combinado.

Con la adopción en 2007 del informe de propia iniciativa titulado «Por una Europa en movimiento — Movilidad sostenible para nuestro continente», el Parlamento realizó un balance de la situación y definió nuevos objetivos, en particular la necesidad de completar la totalidad de la red transeuropea para sacar el mejor partido de los diferentes modos de transporte («comodalidad») y redistribuir el equilibrio entre los medios de transporte («transferencia modal») con vistas a reducir su impacto medioambiental. Ha fomentado asimismo el transporte ferroviario, en autobús y marítimo, cuya cuota de mercado es todavía reducida.

Por otra parte, en su Resolución sobre el Libro Verde de 2009, el Parlamento reiteró la petición de que se concediera prioridad a los ferrocarriles (en particular para el flete), a los puertos, a las vías navegables sostenibles —marítimas e interiores— y a sus conexiones con el interior o los nudos intermodales de infraestructuras con los nuevos Estados miembros y los terceros países. A este respecto, el Parlamento fomenta la ampliación de la RTE-T a los países cubiertos por la política europea de vecindad y a los países del Mediterráneo.

En los últimos quince años, el Parlamento ha contribuido a la revisión de los textos legislativos que se han ido solapando en materia de RTE-T. En efecto, adoptó, junto con el Consejo y conforme al procedimiento legislativo ordinario, la Decisión nº 661/2010/UE, de 7 de julio de 2010, por la que se codifican las orientaciones de la RTE-T. Con ella quedaron derogadas las Decisiones nº 1692/96/CE, nº 1346/2011/CE y nº 884/2004/CE, y se introdujo un nuevo anexo que recogía mapas de los 27 Estados miembros y definía fechas de referencia para establecer la red en todos ellos.

El 19 de noviembre de 2013, el Parlamento aprobó las nuevas orientaciones de la RTE-T con objetivos precisos, aumentó la financiación de la Unión y definió un planteamiento claro para el establecimiento de las redes de transporte principal y global, con 2030 y 2050 como fechas objetivo respectivamente. El Parlamento insistió, entre otras cosas, en que la selección de proyectos debe basarse en el valor añadido europeo (resultante de las opciones estratégicas o de la intervención financiera que comporten una mejora significativa y mensurable de las conexiones y flujos de transporte), definiendo el análisis de rentabilidad socioeconómica como una evaluación previa cuantificada sobre la base de una metodología armonizada del valor de un proyecto o programa, teniendo en cuenta todos los beneficios y costes sociales, económicos y medioambientales, y que sirva como indicador de la contribución al bienestar.

Christina Ratcliff

05/2015

Las redes transeuropeas en los sectores del transporte, la energía y las telecomunicaciones