Procedimiento : 2019/2582(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : B8-0200/2019

Textos presentados :

B8-0200/2019

Debates :

Votaciones :

PV 14/03/2019 - 11.15
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P8_TA(2019)0217

<Date>{11/03/2019}11.3.2019</Date>
<NoDocSe>B8‑0200/2019</NoDocSe>
PDF 206kWORD 66k

<TitreType>PROPUESTA DE RESOLUCIÓN</TitreType>

<TitreSuite>tras las declaraciones del Consejo y de la Comisión</TitreSuite>

<TitreRecueil>presentada de conformidad con el artículo 123, apartado 2, del Reglamento interno</TitreRecueil>


<Titre>sobre el cambio climático: la visión estratégica europea a largo plazo de una economía próspera, moderna, competitiva y climáticamente neutra</Titre>

<DocRef>(2019/2582(RSP))</DocRef>


<RepeatBlock-By><Depute>Nils Torvalds, Fredrick Federley</Depute>

<Commission>{ALDE}en nombre del Grupo ALDE</Commission>

</RepeatBlock-By>

Véase también la propuesta de resolución común RC-B8-0195/2019

B8‑0200/2019

Resolución del Parlamento Europeo sobre el cambio climático: la visión estratégica europea a largo plazo de una economía próspera, moderna, competitiva y climáticamente neutra

(2019/2582(RSP))

El Parlamento Europeo,

 Vista la Comunicación de la Comisión, de 28 de noviembre de 2018, titulada «Un planeta limpio para todos – La visión estratégica europea a largo plazo de una economía próspera, moderna, competitiva y climáticamente neutra» (COM(2018)773), así como el concienzudo análisis en que se fundamenta,

 Vistos la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y su Protocolo de Kioto,

 Vistos el Acuerdo de París, Decisión 1/CP.21, y la 21.ª Conferencia de las Partes (COP21) en la CMNUCC y la 11.ª Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes en el Protocolo de Kioto (CMP11), celebradas en París (Francia) del 30 de noviembre al 11 de diciembre de 2015,

 Vistos la 24.ª Conferencia de las Partes (COP24) en la CMNUCC, el 14.º periodo de sesiones de la reunión de las Partes en el Protocolo de Kioto (CMP14) y la tercera parte del primer periodo de sesiones de la Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes en el Acuerdo de París (CMA1.3), celebrada en Katowice (Polonia) del 2 al 14 de diciembre de 2018,

 Vistos la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS),

 Vista su Resolución, de 25 de octubre de 2018, sobre la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2018 (COP24) en Katowice (Polonia)[1],

 Vistas las Conclusiones del Consejo Europeo de 22 de marzo de 2018,

 Visto el informe especial del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIECC) titulado «Global Warming of 1.5 ºC» (Calentamiento global de 1,5 ºC), su quinto informe de evaluación y su informe de síntesis,

 Visto el noveno informe sobre la disparidad en las emisiones publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, aprobado el 27 de noviembre de 2018,

 Visto el artículo 123, apartado 2, de su Reglamento interno,

1. Acoge favorablemente la Comunicación de la Comisión titulada «Un planeta limpio para todos – La visión estratégica europea a largo plazo de una economía próspera, moderna, competitiva y climáticamente neutra», en la que, además de ponerse de relieve las oportunidades y los retos que para los ciudadanos y la economía europeos entraña la transformación hacia una economía de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero, se asientan las bases para un amplio debate que ha de contar con la participación de las instituciones de la Unión, los Parlamentos nacionales, el sector empresarial, las organizaciones no gubernamentales, las ciudades y las comunidades, así como de la ciudadanía; respalda el objetivo de un nivel de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero a más tardar en 2050, e insta a los Estados miembros a que hagan lo mismo como parte del debate sobre el futuro de Europa en la cumbre especial de la Unión que se celebrará en Sibiu en mayo de 2019; pide a los Estados miembros que se comprometan con la ambición necesaria para alcanzar este objetivo;

2. Destaca que los ciudadanos europeos ya tienen que hacer frente a los efectos directos del cambio climático; subraya que, según la Agencia Europea de Medio Ambiente, las pérdidas medias anuales causadas por los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos en la Unión ascendieron a unos 12 800 millones de euros entre 2010 y 2016, y que, de no tomarse más medidas, el daño climático en la Unión podría ascender, como mínimo, a 190 000 millones de euros en 2080, lo que supone una pérdida neta de bienestar del 1,8 % de su PIB actual; hace hincapié en que, de cumplirse la hipótesis de emisiones elevadas, los costes anuales causados por las inundaciones en la Unión podrían ascender a un billón de euros para 2100, y que las catástrofes provocadas por fenómenos meteorológicos podrían afectar aproximadamente a dos tercios de los ciudadanos europeos para 2100, frente al 5 % actual; subraya asimismo que, según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el 50 % de las zonas pobladas de la Unión se verán afectadas por una grave escasez de agua de aquí a 2030;

3. Subraya que el Informe Especial del GIECC sobre el calentamiento global de 1,5 ºC constituye la evaluación científica más completa y actualizada de las vías para lograr la mitigación en consonancia con el Acuerdo de París;

4. Hace hincapié en que, según el informe especial del GIECC sobre el calentamiento global de 1,5 ºC, limitar el calentamiento global a esta temperatura con un rebasamiento nulo o limitado implica alcanzar a más tardar en 2067 un nivel de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero, así como reducir las emisiones anuales de estos gases de aquí a 2030 a un máximo de 27,4 GtCO2eq al año en todo el mundo; subraya, en vista de estas conclusiones, que, en calidad de líder mundial y con objeto de hacer probable que se mantenga el aumento de la temperatura mundial por debajo de 1,5 ºC para 2100, la Unión debe esforzarse por lograr un nivel de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero lo antes posible y para 2050 a más tardar;

5. Manifiesta su preocupación por el informe de las Naciones Unidas sobre la disparidad en las emisiones de 2018, que concluye que las contribuciones determinadas a nivel nacional actuales sobrepasan con creces el límite de calentamiento del Acuerdo de París, situado muy por debajo de 2 ºC, mientras que se estima en cambio un calentamiento de 3,2 ºC[2] para 2100; destaca la urgencia de que todas las Partes muestren una ambición notablemente mayor en materia de lucha contra el cambio climático de aquí a 2020;

Vías para la estrategia europea de cero emisiones para mediados de siglo

6. Considera que Europa puede abanderar la búsqueda de la neutralidad climática invirtiendo en sistemas tecnológicos innovadores, capacitando a la ciudadanía y armonizando las acciones adoptadas en ámbitos clave como la energía, la política industrial y la investigación, velando al mismo tiempo por la justicia social de modo que la transición resulte equitativa;

7. Observa que la estrategia de cero emisiones netas de la Unión plantea ocho vías con vistas a la transformación económica, tecnológica y social necesaria para que la Unión cumpla el objetivo de temperatura a largo plazo del Acuerdo de París; señala que solo dos de dichas vías permitirían a la Unión alcanzar un nivel de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050 a más tardar; pone de relieve que para ello se requiere una acción rápida, además de esfuerzos considerables no solo a escala local y regional, sino también nacional y de la Unión, en que participen también todos los agentes no pertenecientes al sector público; es consciente de que las contribuciones determinadas a nivel regional y las contribuciones determinadas a nivel local podrían constituir importantes herramientas a la hora de reducir la disparidad de las emisiones; recuerda la obligación de los Estados miembros de adoptar estrategias nacionales a largo plazo, según lo establecido en el Reglamento relativo a la gobernanza[3]; pide, por tanto, a los Estados miembros que establezcan objetivos y políticas claros, a corto y largo plazo, coherentes con los objetivos del Acuerdo de París, y que presten apoyo a las inversiones en las vías para lograr un nivel de cero emisiones netas;

8. Destaca que la primera categoría de vías presentada en la estrategia tiene por objeto reducir las emisiones de gases de efecto invernadero solo en torno al 80 % de aquí a 2050 en comparación con los niveles de 1990; observa con preocupación que tal objetivo se sitúa en la parte inferior de las aspiraciones a mantener el aumento del calentamiento mundial por debajo de 2 ºC y que, por lo tanto, no está en consonancia con el objetivo de París de mantener el aumento de la temperatura mundial muy por debajo de los 2 ºC, por no hablar del objetivo de mantenerlo por debajo de los 1,5 ºC;

9. Señala que, de acuerdo con las previsiones de la Comisión, se espera que el PIB de la Unión aumente más de cumplirse las hipótesis que comportan cero emisiones que de hacerlo las hipótesis con una menor reducción de las emisiones, y que en ambos casos los efectos se distribuirían de forma desigual en la Unión debido a la diferencia entre Estados miembros en lo que respecta a, entre otras cosas, el PIB per cápita y la intensidad de carbono de la combinación energética; considera que la inacción sería con mucha diferencia la hipótesis más gravosa y no solo daría lugar a una pérdida notable de PIB en Europa, sino que también agudizaría las desigualdades económicas entre los Estados miembros y las regiones y en su interior, ya que se espera que las consecuencias de la inacción afecten a algunos más que a otros;

10. Señala con preocupación que actualmente la Unión depende en un 55 % de la importación de energía; subraya que, de cumplirse una hipótesis de cero emisiones netas, la dependencia se reduciría a un 20 % de aquí a 2050, lo que tendría efectos positivos en la balanza comercial y la posición geopolítica de la Unión; observa que el ahorro acumulado de los costes derivados de la importación de combustible fósil entre 2031 y 2050 rondaría los dos o tres billones de euros, los cuales podrían destinarse a otras prioridades para los ciudadanos europeos;

11. Pone de relieve que la reducción de la contaminación atmosférica en una hipótesis de cero emisiones netas reduciría las muertes prematuras ocasionadas por partículas finas en más de un 40 %; señala que, de cumplirse dicha hipótesis, los costes de los daños ocasionados a la salud se reducirían en unos 200 000 millones de euros anuales;

12. Acoge con satisfacción la inclusión de dos vías destinadas a alcanzar el nivel de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero de aquí a 2050, así como el apoyo de la Comisión a las mismas, y considera que este objetivo para mediados de siglo es el único compatible con los compromisos de la Unión en el marco del Acuerdo de París; lamenta que en la estrategia no se considerara ninguna vía para lograr un nivel de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero antes de 2050;

13. Señala que estas vías comportan el uso de una serie de tecnologías de eliminación de carbono, en particular su captura y almacenamiento o utilización y su captura directa del aire, las cuales aún no han sido desplegadas a gran escala; considera, no obstante, que la estrategia de cero emisiones netas de la Unión debe dar prioridad a la reducción directa de emisiones y a las acciones orientadas a la conservación y mejora de los sumideros y depósitos naturales de la Unión y apostar por el uso de tecnologías de eliminación de carbono únicamente cuando no se disponga de opciones para la reducción directa de emisiones; cree necesario llevar a cabo otras actuaciones de aquí a 2030 para evitar que la Unión dependa de tecnologías de eliminación de carbono que entrañen importantes riesgos para los ecosistemas, la biodiversidad y la seguridad alimentaria, como asimismo confirma el informe del GIECC sobre el calentamiento global de 1,5 ºC;

Aspectos sociales del cambio climático y una transición justa

14. Celebra que la Comisión afirme que es posible alcanzar el nivel de cero emisiones netas sin pérdida de empleo neto, y toma nota favorablemente de la detallada evaluación de la transición de las industrias de gran consumo de energía; destaca la conclusión que, si se gestiona bien, con el apoyo adecuado para las regiones, los sectores y las personas más vulnerables, una transición justa hacia cero emisiones netas de gases de efecto invernadero podría redundar en un aumento neto del empleo en la Unión: en el conjunto de la economía, el empleo aumentaría en 2,1 millones de puestos de trabajo más para 2050 de cumplirse una hipótesis de cero emisiones netas, frente a un aumento del empleo de 1,3 millones de puestos de trabajo más de cumplirse una hipótesis de reducción de las emisiones en un 80 %; considera, por tanto, que la Comisión debe llevar a cabo un balance de competencias renovado en el marco del Panorama de cualificaciones de la UE con datos regionales sobre las capacidades necesarias para lograr una Europa climáticamente neutra, a fin de ayudar a las regiones, los sectores y las personas más vulnerables a actualizar y mejorar sus capacidades con vistas a un empleo de calidad y preparado para el futuro en las mismas regiones;

15. Pone de relieve los numerosos beneficios concomitantes que supondrá para la salud pública una sociedad climáticamente neutra en lo que respecta tanto al ahorro de costes sanitarios y la menor presión sobre los regímenes de seguros y los sistemas públicos de salud como al bienestar general de los ciudadanos europeos debido al refuerzo de la biodiversidad, la reducción de la contaminación atmosférica y la mitigación de la exposición a contaminantes;

16. Considera que la transición climática europea debe ser ecológica, económica y socialmente sostenible; subraya que, a fin de garantizar la aceptación política por parte de todos los ciudadanos, es importante tener en cuenta los efectos distributivos de las políticas relativas al clima y la descarbonización, en particular para las personas con ingresos bajos; considera, por tanto, que, en todas las políticas climáticas nacionales y de la Unión, deben tenerse plenamente en cuenta las repercusiones sociales con miras a garantizar la transformación social y ecológica en Europa; subraya, a este respecto, que deberán concebirse estrategias a medida y con financiación suficiente a todos los niveles, sobre la base de unos procesos inclusivos y en estrecha colaboración con las autoridades públicas locales y regionales, los sindicatos, las instituciones educativas, las organizaciones de la sociedad civil, y el sector privado, a fin de garantizar la equidad y la igualdad de oportunidades a todos los ciudadanos europeos durante dicha transición;

17. Celebra la cada vez mayor conciencia social y ambiental de los jóvenes y subraya la necesidad de implicar activamente a las nuevas generaciones en la creación de relaciones internacionales, interculturales e intergeneracionales para respaldar los empeños globales en pos de un futuro más sostenible; celebra las recientes demandas públicas para que se actúe por el clima, en particular las manifestadas por estudiantes, y considera que los Gobiernos nacionales, regionales y locales, así como la Unión, deben atender a estas peticiones de combatir con mayor premura el cambio climático;

Objetivos intermedios

18. Reconoce que la década que va de 2020 a 2030 revestirá una importancia fundamental en cuanto a la consecución por parte de la Unión de un nivel de cero emisiones netas para 2050; pide a la Comisión y a los Estados miembros que apoyen un objetivo a medio plazo sólido para 2030, pues es necesario para lograr una estabilidad de inversiones suficiente en el mercado, aprovechar plenamente las oportunidades que trae consigo la innovación tecnológica y aumentar las posibilidades de las empresas europeas de convertirse en líderes mundiales en el mercado en materia de producción poco contaminante;

19. Destaca que, para alcanzar un nivel de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero de aquí a 2050 de la forma más rentable, será necesario un mayor nivel de ambición para 2030 que esté adaptado a las hipótesis de cero emisiones netas para 2050; considera sumamente importante que la Unión envíe un mensaje claro, a más tardar durante la Cumbre sobre el Clima de las Naciones Unidas que se celebrará en Nueva York en septiembre de 2019, acerca de su disposición a revisar su contribución al Acuerdo de París;

20. Apoya la actualización de las contribuciones determinadas a nivel nacional de la Unión con un objetivo de reducción de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero para todos los sectores de la economía del 55 % para 2030 con respecto a los niveles de 1990; pide, por tanto, a los líderes de la Unión que apoyen una mayor ambición de las contribuciones determinadas a nivel nacional durante la cumbre especial de la Unión que se celebrará en Sibiu en mayo de 2019 con vistas a la Cumbre sobre el Clima de las Naciones Unidas en septiembre de 2019;

21. Considera que la Comisión, a más tardar durante las revisiones del período 2022‑2024 del paquete de medidas sobre el clima para 2030 y demás legislación pertinente, debe presentar propuestas legislativas que eleven el nivel de ambición para ajustarlo a las contribuciones determinadas en el nivel nacional actualizadas y al objetivo de cero emisiones netas; opina que un nivel de ambición insuficiente para 2030 limitaría las opciones futuras y quizás también la disponibilidad de determinadas opciones de descarbonización rentable; considera que estas revisiones constituyen un hito importante a la hora de garantizar los compromisos de la Unión en materia de lucha contra el cambio climático;

22. Considera que, para seguir garantizando una mayor estabilidad de los mercados, también será positivo que la Unión establezca un objetivo adicional de reducción de las emisiones en el horizonte 2040 que pueda aportar más estabilidad y garantizar el cumplimiento del objetivo a largo plazo para 2050;

23. Estima necesario examinar periódicamente la estrategia de la Unión de cero emisiones netas; considera que este examen debe basarse en el balance mundial quinquenal establecido en el Acuerdo de París, así como tener en cuenta los avances tecnológicos y sociales, y las aportaciones de agentes no estatales y del Parlamento Europeo;

Contribuciones sectoriales

24. Hace hincapié en que las emisiones netas deberán reducirse casi a cero en todos los sectores de la economía, pues todos deben contribuir a los esfuerzos conjuntos en materia de reducción de emisiones; pide, así pues, a la Comisión que establezca vías hacia la neutralidad climática de todos los sectores; subraya, a este respecto, la importancia del principio de que «quien contamina, paga»;

25. Destaca la importancia de las distintas medidas y leyes en materia de clima que se han implantado en varios ámbitos de actuación, si bien advierte de que, si se sigue un planteamiento fragmentado, pueden surgir incoherencias y no lograrse en la Unión para 2050 una economía de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero; considera que debe adoptarse un enfoque global;

26. Destaca la importancia de la innovación y anima a ella en una amplia gama de tecnologías con el objetivo de descarbonizar la economía, tales como el transporte de cero emisiones, la economía circular y la bioeconomía;

27. Pide la armonización de la tarificación del carbono en la Unión mediante el establecimiento de niveles mínimos al objeto de respaldar la transición hacia una economía de cero emisiones netas, en particular por lo que respecta a los sectores no incluidos en el régimen de comercio de derechos de emisión (RCDE) de la Unión;

28. Considera que la evolución y los sistemas tecnológicos, la eficiencia energética tanto por el lado de la oferta como por el lado de la demanda, y las energías renovables sostenibles en los sectores del transporte, los edificios, la calefacción, la refrigeración y la electricidad, así como los principios de la economía circular, serán fundamentales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero; subraya, a este respecto, la importancia de las estrategias en materia de tecnologías específicas;

29. Es consciente del papel que se concede a la captura y almacenamiento de carbono (CAC) en la mayoría de hipótesis con un aumento de temperaturas de 1,5 ºC del informe especial del GIECC sobre la cuestión; subraya la necesidad de que la Unión muestre mayor ambición en este sentido; destaca asimismo los objetivos fijados por los Estados miembros en el marco del Plan Estratégico Europeo de Tecnología Energética (Plan EETE) para aplicar la CAC a escala comercial en los sectores energético e industrial europeos durante la década de 2020; considera necesario incrementar el uso en los procesos industriales tanto de la captura y utilización de carbono (CUC) en condiciones seguras para el medio ambiente como de la CAC, de modo que redunden en una reducción neta de las emisiones mediante la evitación de emisiones o el almacenamiento permanente de CO2; observa con preocupación que, en la actualidad, muchas tecnologías de CUC no consiguen reducciones permanentes de las emisiones; pide, por tanto, a la Comisión que elabore criterios técnicos que garanticen apoyo únicamente a aquellas tecnologías que produzcan resultados verificables;

Política energética

30. Destaca el papel central que desempeña la energía en la transición hacia una economía de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero; recuerda que la Unión ha logrado estas últimas décadas buenos resultados en la desvinculación de las emisiones de gases de efecto invernadero del crecimiento económico y ha reducido las emisiones, en particular gracias a la eficiencia energética y la penetración de las energías renovables; hace hincapié en que la transición a la energía limpia debe seguir impulsando la modernización de la economía europea, dinamizando el crecimiento económico sostenible y aportando beneficios sociales y medioambientales a los ciudadanos europeos;

31. Considera que el liderazgo de la Unión en materia de energías renovables y eficiencia energética demuestra a otras partes del mundo que la transición a la energía limpia no solo es posible, sino también beneficiosa, más allá de la lucha contra el cambio climático;

32. Señala que, para lograr una economía de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero, serán necesarias inversiones complementarias importantes en el sistema energético de la Unión y las infraestructuras conexas, que oscilarán entre 175 000 y 290 000 millones de euros anuales con respecto a la situación de referencia actual;

33. Subraya que, dados los distintos puntos de partida para la transición energética, el despliegue de esfuerzos para reducir los gases de efecto invernadero para conseguir la neutralidad climática a escala de la Unión puede quedar repartida de manera desigual dentro de esta;

34. Pide a los Estados miembros que apliquen el paquete sobre energía limpia lo antes posible; recuerda que los Estados miembros son competentes para decidir su combinación energética dentro el marco de actuación de la Unión en materia de clima y energía;

35. Destaca la importancia de adoptar un enfoque integrado e intersectorial con objeto de favorecer los esfuerzos de descarbonización en todo el sistema energético y otros sectores asociados, así como de aprovechar la mejora de la eficiencia; es consciente de que la integración de sistemas energéticos puede redundar en una mayor flexibilidad, una mejor eficiencia del sistema, un mayor consumo de energía renovable en todos los vectores energéticos y, en definitiva, una transición energética rentable;

36. Aboga por un sistema energético altamente eficiente y basado en las energías renovables; solicita a la Comisión y a los Estados miembros que adopten todas las medidas necesarias a este respecto, ya que tendrán efectos de arrastre en todos los sectores económicos; destaca que todas las vías que plantea la Comisión parten de una descarbonización total del sector eléctrico en 2050 a más tardar, lo que representa una reducción drástica de los combustibles fósiles y un fuerte aumento de las energías renovables;

37. Resalta la contribución de la eficiencia energética a la seguridad del suministro, la competitividad económica, la protección del medio ambiente, la reducción de la factura energética y la mejora de la calidad de las viviendas; confirma el importante papel que desempeña la eficiencia energética en la creación de oportunidades empresariales y de empleo, así como las ventajas que entraña a nivel mundial y regional; recuerda, en este sentido, la introducción del principio de «primero, la eficiencia energética» mediante el Reglamento sobre la gobernanza, y que debe aplicarse plenamente en toda la cadena de la energía, además de considerarse el punto de partida de toda vía hacia el objetivo de cero emisiones netas para 2050;

38. Subraya que la Directiva sobre el diseño ecológico[4] ha contribuido de forma significativa a los objetivos climáticos de la Unión al reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 320 millones de toneladas equivalentes de CO2 anuales, y que se calcula que de aquí a 2020 los consumidores de la Unión se ahorrarán un total de hasta 112 000 millones de euros, o unos 490 euros anuales por unidad familiar, como consecuencia de dicha Directiva; pide que se regulen más productos en el marco de esta Directiva, en particular las tabletas y los teléfonos inteligentes, y que se mantengan actualizadas las normas vigentes con objeto de reflejar los avances tecnológicos;

39. Subraya la necesidad de garantizar una mayor integración del mercado europeo de la energía con el fin de descarbonizar el sector de la energía de la manera más eficaz, facilitar las inversiones allá donde sea posible una mayor producción de energías renovables y fomentar la participación activa de los ciudadanos de modo que se acelere la transición energética hacia una economía neutra en cuanto al carbono y sostenible; estima fundamental elevar el nivel de interconexión entre los Estados miembros e impulsar más sistemas de ayuda transfronterizos;

40. Señala que el sector europeo de la construcción es responsable actualmente del 40 % del consumo final de energía y del 36 % de las emisiones de CO2[5]; pide que se aprovechen las posibilidades que encierra este sector en cuanto al ahorro energético y la reducción de la huella de carbono, en consonancia con el objetivo de la Directiva relativa a la eficiencia energética de los edificios[6] de lograr un parque inmobiliario descarbonizado y muy eficiente desde el punto de vista energético a más tardar en 2050; recalca que un consumo de energía más eficiente en los edificios alberga un potencial considerable para reducir en mayor medida las emisiones de gases de efecto invernadero de Europa; considera, además, que la consecución de unos edificios de bajo uso energético, plenamente abastecidos de energía renovable, es una condición indispensable del Acuerdo de París y de un programa de la Unión para el crecimiento, el empleo local y la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos de toda Europa;

41. Señala que la electrificación de los sectores de la construcción, la industria y el transporte cumplirá una función primordial en la reducción de las emisiones de dichos sectores, para lo que será necesario un notable aumento en el suministro de electricidad; subraya en este sentido la importancia de unas políticas que permitan a la industria energética producir suficiente electricidad fiable, a precios competitivos y neutra en cuanto al carbono; insta a la Comisión a que reúna a todas las partes interesadas para propiciar esta transición;

42. Pide a todos los niveles de gobierno, ya sean nacionales, regionales o locales, que implanten medidas tendentes al fomento de la participación de los ciudadanos en la transición energética y al impulso del intercambio de buenas prácticas;

Política industrial

43. Considera que la prosperidad económica, la competitividad industrial mundial y la política climática se retroalimentan; insiste en que la transición hacia una economía de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero entraña retos y oportunidades para la Unión, y en que harán falta inversiones tanto en innovación industrial, incluidas las tecnologías digitales, como en tecnología limpia para estimular el crecimiento y reforzar la competitividad, fomentar las futuras capacidades y crear millones de puestos de trabajo, por ejemplo, en el marco de una economía y una bioeconomía circulares en crecimiento;

44. Hace hincapié en que un marco de actuación en materia de clima y energía estable y previsible resulta fundamental a la hora de dar la tan necesaria confianza a los inversores y hacer posible que la industria europea adopte decisiones de inversión a largo plazo en Europa, dado que la vida útil de las instalaciones industriales es superior a veinte años en la mayoría de los casos;

45. Pone de relieve la importancia de las industrias de gran consumo de energía para lograr reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero a largo plazo; considera que, para mantener en la Unión tanto el liderazgo industrial con bajas emisiones de carbono como la producción industrial, preservar la competitividad de las industrias europeas, reducir lo más posible la dependencia de los combustibles fósiles y, por ende, la exposición a los precios volátiles y en aumento que entrañan su importación, y evitar el riesgo de fuga de carbono, se requieren marcos políticos inteligentes y específicos; pide a la Comisión que presente una nueva estrategia industrial integrada de la Unión en materia de clima para las industrias de gran consumo de energía que respalde una transición competitiva de la industria pesada hacia un nivel de cero emisiones netas;

46. Pide a la Comisión que elabore una estrategia industrial con medidas que permitan que la industria de la Unión compita a nivel mundial en igualdad de condiciones; estima que, como parte de esta política, la Comisión debe examinar la eficacia y la compatibilidad con las disposiciones de la Organización Mundial de Comercio de las medidas complementarias para proteger las industrias en riesgo de fuga de carbono en relación con las importaciones de productos que sustituyan, adapten o complementen cualquier medida existente en relación con dicha fuga;

47. Destaca que, al formar parte de la primera economía importante en perseguir la neutralidad climática, las empresas europeas podrían beneficiarse de la ventaja del pionero en los mercados internacionales para convertirse en los líderes mundiales de la producción sostenible y eficiente en el uso de los recursos; hace hincapié en que una actuación tardía o insuficiente para lograr un nivel de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2050 a más tardar se traducirá en unos costes inexcusables desde el punto de vista ecológico, económico y social y supondrá en la práctica un obstáculo para la futura competitividad del sector industrial europeo;

48. Señala que una serie de mercados emergentes se están posicionando de tal modo que desempeñarán un importante papel a la hora de cubrir las necesidades del mercado mundial durante la transición hacia una economía de cero emisiones netas, por ejemplo, en lo que respecta al transporte de cero emisiones y a la energía renovable; recalca que la Unión debe seguir siendo la economía líder en innovación verde y en inversiones en ecotecnología;

49. Toma nota de que el informe de la Comisión de 2018 sobre los precios y costes de la energía en Europa subraya la elevada exposición actual de la Unión a los precios volátiles y en aumento de los combustibles fósiles, así como que está previsto que en el futuro los costes de la producción de electricidad aumenten en el caso de los combustibles fósiles y disminuyan en el de las renovables; destaca que los costes de la importación de energía a la Unión aumentaron en 2017 en un 26 % y ascendieron a 266 000 millones de euros, principalmente como consecuencia de la subida de los precios del petróleo; señala asimismo que en el informe se calcula que el aumento del precio del petróleo ha tenido en la Unión un efecto adverso para el crecimiento (– 0,4 % del PIB en 2017) y la inflación (+ 0,6 %);

Contribuciones de otros sectores

50. Señala que la estrategia confirma que las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes del sector del transporte siguen en aumento, y que las políticas actuales no bastarán para descarbonizar este sector de aquí a 2050; subraya la importancia de garantizar una transición modal del transporte aéreo al transporte por ferrocarril, y hacia el transporte público y la movilidad compartida; observa que el transporte por carretera supone aproximadamente una quinta parte del total de emisiones de CO2 de la Unión; pide, por tanto, a los Estados miembros y a la Comisión que adopten medidas enérgicas para permitir el acceso de los consumidores a vehículos de emisión cero y de baja emisión en todos los Estados miembros, evitando al mismo tiempo que en los Estados miembros de rentas más bajas se recurra en mayor medida a vehículos más viejos y contaminantes; subraya asimismo el papel de las tecnologías inteligentes, como las infraestructuras de carga inteligente, para establecer sinergias entre la electrificación del transporte y el despliegue de fuentes de energía renovables;

51. Subraya que, para lograr la neutralidad climática en la economía de la Unión en su conjunto, deben aportar su contribución todos los sectores, incluidas la aviación y la navegación internacionales; observa que, según muestra el análisis de la Comisión, con los objetivos y medidas globales actuales previstos respectivamente por la Organización Marítima Internacional y la Organización de Aviación Civil Internacional, incluso si se aplicaran íntegramente, no se lograrían las reducciones necesarias de las emisiones, y que resultan necesarias otras medidas de una envergadura notablemente mayor que guarden coherencia con el objetivo de cero emisiones netas en todos los sectores de la economía; recalca la necesidad de invertir en tecnologías y combustibles de cero emisiones y de bajas emisiones de carbono en estos sectores; pide a la Comisión que lleve a la práctica el principio de «quien contamina, paga» en estos sectores, en particular con respecto al impuesto sobre el queroseno y los precios de los billetes de avión; recuerda que se prevé que las emisiones de gases de efecto invernadero de la navegación internacional aumenten hasta en un 250 % de aquí a 2050; celebra que el sector de la navegación internacional se haya fijado un objetivo de reducción absoluta de las emisiones de gases de efecto invernadero; señala no obstante con preocupación la falta de avances en cuanto a la traducción de este objetivo en medidas a corto y medio plazo y otras acciones concretas;

52. Pide a la Comisión que proponga lo antes posible un programa ferroviario europeo que contenga un marco para eliminar los obstáculos hacia la rápida compleción de una red interoperable de trenes de alta velocidad dentro de la Unión que movilice mayores inversiones en conexiones ferroviarias de alta velocidad;

53. Señala que aproximadamente el 60 % del metano mundial lo emiten fuentes como la agricultura, los vertederos y las aguas residuales, además de la producción y el transporte por tubería de combustibles fósiles; recuerda que el metano es un potente gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento global en un horizonte temporal de cien años veintiocho veces superior al del CO2[7], y que las reducciones de las emisiones de metano pueden entrañar importantes beneficios concomitantes en relación con la reducción de la concentración de ozono a nivel del suelo y sus negativas consecuencias para la calidad del aire y la salud humana; insiste por ello tanto en la importancia que reviste la reducción de las emisiones de metano en los sectores afectados y como en el fomento de dicha reducción a escala internacional;

54. Reitera su llamamiento a la Comisión para que estudie cuanto antes las posibilidades de que se dispone para llevar a cabo políticas que den rápidamente respuesta a las emisiones de metano como parte de un plan estratégico de la Unión en relación con este gas, así como para que presente propuestas legislativas al Parlamento y al Consejo a tal efecto; subraya que la agricultura será una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero restantes en la Unión en 2050 debido, en particular, a las emisiones de metano y óxido nitroso; hace hincapié en las posibilidades que ofrece el sector agrario a la hora de afrontar los retos del cambio climático, por ejemplo, con innovaciones ecológicas y tecnológicas, así como mediante la captura de carbono en la tierra;

55. Aboga por una política agrícola común que contribuya a las reducciones de las emisiones de gases de efecto invernadero de acuerdo con la transición a una economía neutra desde el punto de vista climático; pide a la Comisión que vele por que las políticas agrícolas, en particular los fondos nacionales y de la Unión, estén en consonancia con los objetivos y metas del Acuerdo de París;

56. Pone de relieve que hay más carbono almacenado en los suelos que en la biosfera y la atmósfera juntas; subraya, así pues, la importancia de detener la degradación del suelo en la Unión y de garantizar una actuación común de la Unión para preservar y mejorar la calidad de los suelos y su capacidad para almacenar carbono;

57. Lamenta que la Comisión no haya contemplado la posibilidad de reforzar la acción de la Unión relativa a los gases fluorados de efecto invernadero, en particular las medidas tendentes a impedir el comercio ilegal de hidrofluorocarburos (HFC) mediante la adopción de un sistema de licencias de HFC;

58. Destaca la necesidad de integrar la ambición en materia de cambio climático en todas las políticas de la Unión, incluida la política comercial; insta a la Comisión a que garantice que todos los acuerdos comerciales firmados por la Unión sean plenamente compatibles con el Acuerdo de París, pues esto no solo reforzaría la lucha mundial contra el cambio climático, sino que además garantizaría la igualdad de condiciones para los sectores afectados;

59. Subraya que la Unión debe apoyar la participación de regiones, ciudades y pueblos en la acción por el clima y permitir que ejerzan de catalizadores a efectos de avanzar en la transición;

Maximización del potencial climático de los bosques en el contexto de una bioeconomía sostenible

60. Apoya una gestión forestal activa y sostenible a escala nacional que se sume a medios específicos al objeto de incentivar una bioeconomía de la Unión eficiente y sostenible atendiendo a las notables posibilidades que encierras los bosques a la hora de contribuir a consolidar las iniciativas de Europa por el clima (mediante los efectos de captura, almacenamiento y sustitución) y alcanzar el objetivo de cero emisiones de aquí a 2050 a más tardar; es consciente de la necesidad tanto de adaptarse al cambio climático y detener la pérdida de biodiversidad y la degradación de los servicios ecosistémicos en la Unión de aquí a 2020 como de elaborar políticas fundamentadas en datos científicos que contribuyan a la ejecución y financiación de las medidas de conservación de la biodiversidad de la Unión;

61. Es consciente de las posibilidades, buenas, pero, en definitiva, finitas, que ofrece la forestación en Europa; opina, por tanto, que las iniciativas en materia de forestación deben complementarse con iniciativas específicas e incentivos destinados a mejorar el potencial de captura, garantizando y mejorando al mismo tiempo la salud de las superficies forestales existentes, a fin de que ello redunde en interés del clima, la bioeconomía sostenible y la biodiversidad; apoya, por consiguiente, la forestación de las tierras agrícolas abandonadas y de producción marginal, la agrosilvicultura y la menor conversión posible de zonas forestales para otros usos de la tierra;

62. Señala que las acciones y políticas de la Unión también tienen repercusiones sobre los sumideros naturales, la tierra y los bosques situados fuera de Europa, y que la estrategia de cero emisiones netas de la Unión debe evitar que las acciones de esta tengan consecuencias climáticas nocivas en terceros países; pide en este sentido a la Comisión y a los Estados miembros que propugnen unas normas internacionales sólidas en el marco de las normas de aplicación del Acuerdo de París, especialmente en lo que se refiere al artículo 6 de dicho Acuerdo, para evitar lagunas en la contabilidad y el doble cómputo de medidas de forestación, lo que podría debilitar los esfuerzos mundiales por el clima;

Investigación e innovación

63. Subraya que los programas de investigación e innovación nacionales y de la Unión prestan un apoyo fundamental a la Unión en su liderazgo en relación con la lucha contra el cambio climático, y es de la opinión que la dimensión climática ha de integrarse adecuadamente en la preparación y ejecución de los programas de investigación e innovación;

64. Llama la atención sobre el informe del Grupo de Alto Nivel de la Iniciativa Europea sobre Itinerarios de Descarbonización[8] relativo al papel de la investigación y la innovación en la consecución de los objetivos del Acuerdo de París a la par que se dota a la Unión de una ventaja competitiva en la carrera hacia la descarbonización; toma nota del conjunto de recomendaciones transversales y por tema que ha elaborado dicho Grupo de Alto Nivel, en particular de cara a orientar el nuevo Programa Marco de Investigación e Innovación para el período 2021‑2027, Horizonte Europa;

65. Considera que estas dos próximas décadas será necesario desplegar un importante esfuerzo de investigación e innovación al objeto de lograr que los sistemas hipocarbónicos o con una huella neta de carbono igual a cero resulten social y económicamente viables y estén al alcance de todos, así como para obtener nuevas soluciones tendentes a una economía de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero;

66. Subraya su posición en cuanto a la necesidad de que Horizonte Europa destine como mínimo el 35 % de su gasto al apoyo de los objetivos climáticos tanto como corresponda como en cuanto en el marco del objetivo general de la Unión de integrar la lucha contra el cambio climático;

Financiación

67. Pide la rápida aplicación del Fondo de Innovación del RCDE de la Unión y el inicio de la primera convocatoria de propuestas en 2019 al objeto de impulsar las inversiones en la demostración de tecnologías industriales revolucionarias con bajas emisiones de carbono en una amplia gama de sectores, no solo la producción de electricidad, sino también la calefacción urbana y los procesos industriales; solicita que el marco financiero plurianual (MFP) 2021‑2027 y todos sus programas guarden plena coherencia con el Acuerdo de París;

68. Destaca el papel de las industrias de gran consumo de energía como agentes y facilitadoras de la transición; pide a la Comisión que elabore un marco de transformación industrial de la Unión para atraer inversiones en el desarrollo de tecnologías y productos hipocarbónicos y facilitar los proyectos piloto industriales necesarios para las tecnologías revolucionarias a escala comercial;

69. Considera que, para que la Unión alcance un nivel de cero emisiones netas de aquí a 2050 a más tardar, es necesario movilizar cuantiosas inversiones privadas; opina que ello requerirá una planificación a largo plazo, estabilidad normativa y previsibilidad para los inversores, y que, por tanto, la futura normativa de la Unión debe tenerlo debidamente en cuenta; subraya, en este sentido, que debe darse prioridad a la aplicación del plan de acción en materia de finanzas sostenibles adoptado en marzo de 2018, en particular la calibración de los requisitos de capital de los bancos y un tratamiento prudencial de los activos con alta emisión de carbono, normas cautelares para las compañías de seguros, y una actualización de las obligaciones de los inversores institucionales y de los gestores de activos;

70. Considera que el MFP 2021‑2027 debe ser evaluado antes de su adopción a la luz del objetivo de alcanzar una economía climáticamente neutra de aquí a 2050, y que debe establecerse una prueba normalizada para garantizar que los gastos con cargo al presupuesto de la Unión sean resilientes al cambio climático;

71. Lamenta que las subvenciones a los combustibles fósiles sigan aumentando y asciendan a unos 55 000 millones de euros al año[9]; pide a la Unión y a los Estados miembros que supriman inmediatamente todas las subvenciones europeas y nacionales a los combustibles fósiles;

72. Destaca la importancia de una transición justa a una economía neutra en emisiones de carbono y pide a los Estados miembros que establezcan financiación y políticas adecuadas al respecto; subraya que el gasto de la Unión procedente de los fondos pertinentes podría complementar esta ayuda cuando proceda; destaca en este sentido que el Fondo de Modernización del RCDE apoyará las inversiones para una transición justa en las regiones que dependen del carbono;

El papel de los consumidores y la economía circular

73. Subraya la importante repercusión que ha tenido el cambio de comportamiento a la hora de lograr reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, en particular en todo el sistema agroalimentario, en el sector del transporte y, en especial, en la aviación; pide a la Comisión que estudie diferentes posibilidades de actuación cuanto antes, en particular en lo relativo a la fiscalidad medioambiental, a fin de impulsar este cambio de comportamiento; subraya la importancia de las iniciativas ascendentes, como el Pacto de los Alcaldes, para fomentar dicho cambio;

74. Observa que las estadísticas de la FAO muestran que el consumo total de carne y productos animales per cápita en la Europa de los Veintiocho ha disminuido desde la década de los noventa y que apoyar esta tendencia actual, junto con la aplicación de medidas técnicas de mitigación del lado de la oferta, podría reducir las emisiones de la producción agrícola de manera significativa;

75. Hace hincapié en la importancia de que la Unión logre la sustitución no solo de energía, sino también de productos y materiales, es decir, la sustitución de productos y materiales de origen fósil o cuya producción resulte en altas emisiones de carbono por productos procedentes de recursos renovables;

76. Subraya que una gran parte del uso energético y, por tanto, de las emisiones de gases de efecto invernadero está directamente relacionado con la adquisición, el tratamiento, el transporte, la transformación, el uso y la eliminación de recursos; hace hincapié en que podrían lograrse cuantiosos ahorros en todas las etapas de la cadena de gestión de recursos; destaca, por consiguiente, que con el aumento de la productividad de los recursos mediante la mejora de la eficiencia y la reducción del despilfarro de recursos a través de medidas como la reutilización, el reciclado y la reelaboración es posible reducir de manera notable tanto el consumo de recursos como las emisiones de gases de efecto invernadero, al mismo tiempo que se impulsa la competitividad y se crean oportunidades de negocio y de empleo; destaca lo rentables que resultan las medidas de la economía circular; subraya que una mayor eficiencia de los recursos y los enfoques de la economía circular contribuirá, junto con el diseño circular de productos, a lograr un cambio en las pautas de producción y consumo y a reducir la cantidad de residuos;

77. Subraya la importancia de la política de productos, como la contratación pública ecológica y el diseño ecológico, que pueden contribuir de forma significativa al ahorro de energía y la reducción de la huella de carbono de los productos, mejorando a la vez la huella de los materiales utilizados y los efectos sobre el medio ambiente en general; insiste en la necesidad de establecer requisitos de economía circular como parte de las normas de diseño ecológico de la Unión, así como de ampliar el actual método de diseño ecológico a otras categorías de productos aparte de los relacionados con la energía;

78. Observa que el éxito de la transición hacia una Europa climáticamente neutra dependerá de la participación y el compromiso de los ciudadanos, lo que puede facilitarse mediante la eficiencia energética y la energía renovable in situ o las tecnologías renovables próximas;

79. Considera que se debe seguir trabajando en un modelo fiable para medir el impacto climático basado en el consumo; toma nota de la conclusión del análisis en profundidad de la Comisión en el sentido de que los esfuerzos de la Unión por reducir las emisiones de su producción se ven contrarrestados de algún modo por las importaciones de bienes con una mayor huella de carbono, pero que aun así la Unión ha contribuido notablemente a la reducción de las emisiones en otros países a causa del aumento de los flujos comerciales y la mejora de la eficiencia en materia de carbono de sus exportaciones;

La Unión Europea y la acción mundial por el clima

80. Subraya la importancia de aumentar las iniciativas y no cejar en el diálogo en los foros internacionales pertinentes y de una diplomacia climática eficaz al objeto de impulsar decisiones políticas similares que inciten a un mayor nivel de ambición de otras regiones y terceros países en materia de lucha contra el cambio climático; pide a la Unión que aumente su propia financiación en materia de lucha contra el cambio climático y que trabaje activamente para animar a los Estados miembros a aumentar su ayuda financiera en favor del clima (preferiblemente en forma de ayuda al desarrollo en vez de préstamos) a terceros países, la cual debe sumarse a la ayuda exterior al desarrollo y no contabilizarse dos veces, como ayuda financiera al desarrollo y como ayuda financiera a la lucha contra el cambio climático;

81. Hace hincapié en que la Cumbre sobre el Clima de las Naciones Unidas de septiembre de 2019 será el momento idóneo para que los líderes anuncien una mayor ambición en relación con las contribuciones determinadas a nivel nacional; opina que la Unión debe adoptar con suficiente antelación una posición sobre la actualización de estas contribuciones, a fin de llegar a la Cumbre bien preparada y en estrecha cooperación con una coalición internacional de las Partes para apoyar una mayor ambición en cuanto al clima;

82. Destaca las ventajas de reforzar la interoperabilidad entre los instrumentos políticos de la Unión y los equivalentes en terceros países, en particular los mecanismos de tarificación del carbono; pide a la Comisión que prosiga e intensifique la cooperación y el apoyo en el desarrollo de mecanismos de tarificación del carbono fuera de Europa para lograr una mayor reducción de emisiones y la mejora de la igualdad de condiciones a escala mundial; subraya la importancia de establecer salvaguardias medioambientales al objeto de garantizar una reducción real y adicional de los gases de efecto invernadero; pide, por tanto, a la Comisión que propugne unas normas internacionales estrictas y sólidas, a fin de evitar lagunas en la contabilidad y el doble cómputo de la reducción de emisiones;

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83. Encarga a su presidente que transmita la presente Resolución al Consejo y a la Comisión, así como a los Gobiernos y los Parlamentos de los Estados miembros.

 

[1] Textos Aprobados, P8_TA(2018)0430.

[2] Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente: «The Emissions Gap Report 2018» (Informe sobre la disparidad en las emisiones de 2018), p. 10.

[3] Reglamento (UE) 2018/1999 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de diciembre de 2018, sobre la gobernanza de la Unión de la Energía y de la Acción por el Clima, y por el que se modifican los Reglamentos (CE) n.º 663/2009 y (CE) n.º 715/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo, las Directivas 94/22/CE, 98/70/CE, 2009/31/CE, 2009/73/CE, 2010/31/UE, 2012/27/UE y 2013/30/UE del Parlamento Europeo y del Consejo y las Directivas 2009/119/CE y (UE) 2015/652 del Consejo, y se deroga el Reglamento (UE) n.º 525/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo (DO L 328 de 21.12.2018, p. 1).

[4] Directiva 2009/125/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de octubre de 2009, por la que se instaura un marco para el establecimiento de requisitos de diseño ecológico aplicables a los productos relacionados con la energía (DO L 285 de 31.10.2009, p. 10).

[6] Directiva (UE) 2018/844 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 30 de mayo de 2018, por la que se modifica la Directiva 2010/31/UE relativa a la eficiencia energética de los edificios y la Directiva 2012/27/UE relativa a la eficiencia energética (DO L 156 de 19.6.2018, p. 75).

[7] Van Dingenen, R., Crippa, M., Maenhout, G., Guizzardi, D., Dentener, F.: Global trends of methane emissions and their impacts on ozone concentrations (Tendencias globales de las emisiones de metano y su impacto en las concentraciones de ozono), EUR 29394 EN, Oficina de Publicaciones de la Unión Europea, Luxemburgo, 2018, ISBN 978-92-79-96550-0, DOI: 10.2760/820175, JRC113210.

[8] Final Report of the High‑Level Panel of the European Decarbonisation Pathways Initiative (Informe definitivo del Grupo de Alto Nivel de la Iniciativa Europea sobre Itinerarios de Descarbonización), Dirección General de Investigación e Innovación, Comisión Europea, noviembre de 2018.

[9] Precios y costes de la energía en Europa (COM(2019)0001), páginas 12 y 13.

Última actualización: 13 de marzo de 2019Aviso jurídico