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Debates
Martes 15 de enero de 2019 - Estrasburgo Edición revisada

Informe Anual 2017 del BCE (debate)
MPphoto
 

  Gabriel Mato, ponente. – Señor presidente, bienvenido, señor Draghi. Como siempre, es un placer tenerle en esta casa. Y me gustaría empezar mi intervención dando las gracias a los ponentes alternativos y a todos los colegas, por su gran apoyo y colaboración para poder presentar lo que, considero, es un buen informe.

El euro ha cumplido veinte años, y lo hace en su momento de mayor popularidad. Tres de cada cuatro ciudadanos piensan que es beneficioso para nuestra economía. Lo que empezó siendo la moneda común para 11 países lo es hoy para 19 y 340 millones de habitantes. Y, además, el euro llega a su vigésimo aniversario después de un gran año. En 2017 la economía europea creció a su ritmo más fuerte de los últimos diez años. Pero más importante es que todos los Estados miembros vieron cómo sus economías se expandieron. Y debemos reconocer que ello es debido tanto a la política monetaria del Banco Central Europeo como a las reformas estructurales que han llevado a cabo muchos Estados miembros.

Los últimos datos publicados por Eurostat, en julio del año pasado, nos demuestran que vamos en la buena dirección. El crecimiento económico para 2018 y 2019 se consolida por encima del 2 %. El desempleo se sitúa básicamente en niveles precrisis, en torno al 7 %, al mismo tiempo que el número de personas empleadas y la ratio de participación en el mercado laboral de la eurozona se sitúa en su nivel más alto desde la creación de la unión monetaria y económica en 1999. Pero no todo es positivo. Me alarma la falta de convergencia al alza y la tendencia de algunos Estados miembros a no solucionar sus déficits estructurales.

Por lo que respecta a la inflación, el Banco Central Europeo, cuya independencia estatutaria es fundamental, y yo reitero, está cumpliendo con su mandato de mantener la inflación por debajo, pero en torno al 2 %. En el medio plazo, se espera que para 2018, 2019 y 2020 la inflación se mantenga en torno al 1,7 %, y esto es, sin duda, gracias a las medidas adoptadas. También hemos visto una mejora en el crédito al sector privado, que, a mediados de 2018, aumentó a un ritmo del 3 % anual.

Dicho esto, tenemos que ser cautos debido a la incertidumbre que está surgiendo en torno a la Unión Europea con el resurgir de los populismos, las negociaciones y posibles consecuencias del Brexit y el proteccionismo, entre otros muchos riesgos. Debemos centrar nuestros esfuerzos en lo esencial, que no es otra cosa que garantizar que seguimos en la senda del crecimiento económico y la creación de empleo, que es la verdadera política social. Para ello es clave mantener un escenario propicio para la inversión pública y privada, logrando que llegue a sus niveles previos a la crisis.

En este aspecto, es necesaria una mayor acción por parte del BCE para garantizar que su política monetaria logra el objetivo de restablecer el crédito a la economía real, particularmente a las pymes, que son la columna vertebral de nuestra economía, y que las medidas de expansión monetaria beneficien a toda la sociedad en su conjunto. En el informe que hemos preparado y votaremos mañana hemos recogido todos los aspectos referentes a la política monetaria del Banco Central Europeo, valorando las medidas que tuvieron que adoptarse, pero también dando la bienvenida a la decisión de una reducción progresiva de dichas medidas, siempre y cuando la situación económica lo permita.

Destacamos la potencial subida de tipos de interés, la reducción del programa de compra de activos, las subastas de liquidez, el lanzamiento del programa de compra de bonos corporativos y, por supuesto, el programa de compra de deuda pública en la zona euro. Pero me gustaría destacar que el Banco Central Europeo no puede solucionar los problemas estructurales de los Estados miembros. Son los Estados miembros, en cooperación con las instituciones europeas, los que deben actuar a nivel nacional para establecer unas bases sólidas sobre las cuales asentar la Unión Europea.

Las medidas del BCE tienen carácter transitorio, y su principal ventaja es que dan tiempo a los Estados miembros para que estos puedan consolidar su situación fiscal e implementar reformas estructurales que crearán las condiciones para continuar en la senda del crecimiento económico, algo en lo que todos estamos implicados.

 
Última actualización: 15 de mayo de 2019Aviso jurídico