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Debates
Miércoles 13 de marzo de 2019 - Estrasburgo Edición revisada

Situación en Nicaragua (debate)
MPphoto
 

  Gabriel Mato (PPE). – Señor presidente, señor comisario, ¡por favor, ayúdennos! Ese fue el grito de impotencia de las presas de la cárcel de La Esperanza —sometidas diariamente a continuas palizas, a un trato inhumano, privadas de sus derechos más elementales y que no pueden ver a sus familiares—, cuando las visitamos el pasado mes de enero.

Son inocentes. Están en prisión simplemente por defender sus ideas en un país gobernado por un tirano donde ni se garantiza la paz, la libertad y la democracia, ni se respetan los derechos fundamentales, ni se defiende la libertad de expresión ni de reunión. Mujeres, sin embargo, que, pese a todo lo que están sufriendo, no se rinden, y así nos lo confesaron con una fortaleza admirable.

Después de todo lo que ellas nos contaron y de cuanto nosotros vimos exigimos a las autoridades penitenciarias, al viceministro y al propio Ortega que no hubiera ni una sola represalia. Pero, una vez más, el tirano hizo todo lo contrario y la escalada de represión continuó, aumentando aún más, hasta llegar ahora, un mes y medio más tarde, a una situación insostenible.

La realidad que vive Nicaragua es extremadamente preocupante, al menos para todos aquellos que nos sentimos demócratas y defendemos los derechos fundamentales no solo para nosotros sino también para los ciudadanos de cualquier país.

Desde que estalló la crisis en Nicaragua son ya más de 300 los muertos, 1 400 los heridos, cerca de 700 los presos políticos y casi 50 000 los exiliados. ¿No les parecen suficientes estas cifras? A mí, personalmente, me parecen escalofriantes y considero que este Parlamento no puede permanecer impasible ni un segundo más. Europa tiene que hacer algo. Ha de actuar.

Señor comisario, el restablecimiento de la democracia en Nicaragua también es responsabilidad de su Comisión. La Unión debe implicarse y mostrar su firmeza. Un régimen como el de Ortega Murillo no puede pedir diálogo a la oposición. Es una farsa. Para que pueda existir un diálogo real es imprescindible la liberación inmediata de los presos políticos y el cese de todas las formas de abuso o de intimidación contra el pueblo nicaragüense. Ya está bien. Nicaragua se merece vivir en paz, y los grupos de esta Cámara así deberían transmitírselo al unísono al revolucionario que traicionó ―como se ha dicho muy bien― a todo un país nada más alzarse con el poder.

Estos tiranos que llegaron con subterfugios pseudodemocráticos para aparentar que detentaban una cierta patena o credencial democrática tienen, además, pavor a unas elecciones libres y democráticas. ¿Saben por qué? Porque saben que no cuentan con apoyo mayoritario y, además, tienen miedo a perder los privilegios de sus saqueos e ingentes corruptelas.

Desde aquí defiendo hoy la imposición de sanciones específicas contra los miembros del Gobierno de Ortega y sus secuaces. Si no respetan los principios del Estado de Derecho, de la democracia y los más elementales principios de la dignidad humana debe activarse la cláusula democrática para que Nicaragua quede excluida del Acuerdo de Asociación Unión Europea-América Central.

 
Última actualización: 26 de junio de 2019Aviso jurídico