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Dinsdag 17 september 2019 - Straatsburg Herziene uitgave

16. Recente ontwikkelingen in de politieke situatie en de uitvoering van het vredesproces in Colombia (debat)
Video van de redevoeringen
PV
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  Der Präsident. – Als nächster Punkt der Tagesordnung folgt die Aussprache über die Erklärung der Vizepräsidentin der Kommission und Hohen Vertreterin der Union für Außen- und Sicherheitspolitik zu den aktuellen Entwicklungen im Zusammenhang mit der politischen Lage und der Umsetzung des Friedensprozesses in Kolumbien (2019/2813(RSP)).

 
  
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  Tytti Tuppurainen, President-in-Office of the Council, on behalf of the Vice-President of the Commission / High Representative of the Union for Foreign Affairs and Security Policy. – Mr President, three years ago, Colombia demonstrated to the world that even the longest and most violent of conflicts can come to an end. No one imagined that building peace would be easy but, three years on, the great majority of Colombians would never go back to the dark years of their country’s history.

High Representative Mogherini was in Colombia last week and she saw a country that looks forward, not backwards. President Duque has confirmed his willingness to keep implementing the peace deal. The leadership of the FARC as a political party and the vast majority of former fighters remain committed to the agreement.

It is true that a small group of FARC dissidents have decided to take up arms again. We have strongly condemned this announcement because more violence is simply not the answer to the challenges that the country is facing. But we must not forget that this is only a small group of dissidents. This doesn’t mean that we do not see the challenges the peace process is facing. The killings of local leaders, human rights defenders and ex-FARC members are alarming and unacceptable. As the local and regional elections next month approach, we also see assassinations of candidates.

The High Representative has welcomed the actions taken by the Government to ensure protection of those under threat, to bring the perpetrators to justice and to dismantle these criminal networks. But most importantly, she also offered the European Union’s practical help. We are complementing government efforts through support to civil society, and have supported a special investigation unit in the Prosecutor’s Office and, together with the EU Member States, the campaign ‘Defendamos la vida’ All in all, this was the main message that she delivered to the Government and the people of Colombia: the European Union is with you. We want to help Colombia win the peace.

During her visit to Bogotá, the High Representative announced a number of measures to step up our support to the peace process. She met with the top officials in the three main institutions of the transitional justice system: the Truth Commission, the Search Unit for Missing Persons and the Peace Court. She announced EUR 4.5 million in support for the Truth Commission, which adds to our support for the Search Unit, and we are also planning to support the Peace Court.

So far, the EU has invested around EUR 645 million over these last years to support peace in Colombia, including through the creation of a specific Trust Fund. The European Union is also the largest foreign investor in Colombia, with a special focus on sustainable development in the areas that were most hit by the conflict. On top of this, the High Representative also announced a new package to support Colombian solidarity towards refugees and migrants from Venezuela. We are putting an extra EUR 30 million on top of the EUR 120 million already invested.

There are now 1.4 million refugees and migrants from Venezuela who have found refuge in Colombia. Columbia’s generosity in welcoming and hosting these people sets an example to the region and to the world. However, to praise is not enough. Columbia and the countries from the region need more international support and the European Union is doing its part, leading the way among the international community.

The Colombian people know that they can count on the continued commitment and support of the EU in their daily work to win the peace. Since the peace deal was signed, the European Union and its Member States have invested EUR 1.5 billion in support of peace in Colombia.

The people of Colombia are showing an amazing courage and perseverance in seeking the mediations that are essential to build a truly inclusive and peaceful democracy. We believe in them. Europe believes in Colombia and we will keep supporting all of Colombia’s peace builders.

 
  
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  Pilar del Castillo Vera, en nombre del Grupo PPE. – Señor presidente, señora representante del Consejo, la implementación del acuerdo de paz con Colombia requiere tener una visión a largo plazo. Es, desde luego, un camino lleno de dificultades y de constantes riesgos. Por eso, hace falta esta visión y ese horizonte en una perspectiva larga.

Quiero resaltar la importancia del apoyo financiero de la Unión Europea, en particular el dirigido a las áreas de reincorporación y desarrollo rural, y celebro, además, que se haya anunciado, por parte de la alta representante, un nuevo programa para seguir apoyando financieramente a los que en su día decidieron dejar las armas y vienen manteniendo con firmeza ese compromiso.

Por otra parte, tal y como está haciendo el Gobierno colombiano, es indispensable fortalecer las medidas para garantizar la seguridad de los líderes políticos y sociales que están siendo ahora amenazados y llevar adelante y ante la justicia a quienes violentan la paz y la ley.

Colombia tiene todo nuestro apoyo. Se trata de un socio comercial muy importante para la Unión Europea y, desde luego, un aliado imprescindible en la lucha contra el cambio climático y la protección adicional del medio ambiente. El Consejo de Seguridad y la propia alta comisaria han afirmado ⸻y yo creo, también⸻ que, a pesar de todas las dificultades, la implementación del acuerdo avanza. Avanza y lo hace sólidamente.

Desde aquí quiero felicitar y reconocer públicamente el enorme esfuerzo que están haciendo el presidente Duque y su Gobierno. Colombia cuenta y va a seguir contando con todo nuestro compromiso.

Para terminar, señores del Consejo, me gustaría llamar la atención sobre un asunto importante que deben tratar con la alta representante, que no está en esta Cámara hoy. Ayer acabó en Venezuela el diálogo facilitado por Noruega con una nueva artimaña de Maduro, que solo ha contado con una insignificante facción de la oposición. Se dijo que si eso ocurría habría sanciones. Es el momento de tomar esa decisión. Es el momento de incrementar las sanciones contra este régimen corrupto que vulnera sin descanso los derechos humanos. Sí así concluyera, el periodo Mogherini, desde luego, no sería un mal legado.

 
  
  

PŘEDSEDNICTVÍ: MARCEL KOLAJA
místopředseda

 
  
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  Javi López, en nombre del Grupo S&D. – Señor presidente, creo que es muy oportuno que hoy nos encontremos aquí, en el Parlamento Europeo, para recordar y subrayar nuestro apoyo absoluto al proceso de paz. Lo hacemos ahora que iniciamos la legislatura; lo hacemos ahora que la alta representante ha estado en Colombia, enviando este mensaje, reforzando este mensaje; y lo hacemos ahora también porque vemos con preocupación cosas que están pasando en Colombia: dificultades en la aplicación de los acuerdos de paz y pasos hacia atrás que algunos quieren dar con la vuelta a la violencia.

Queremos poner luz sobre las dificultades en la aplicación de un proceso muy complejo, algo que reconocemos: la necesidad de otorgar seguridad a los líderes sociales en el país; la necesidad de apoyo presupuestario; la necesidad de la restitución de tierras y de poner en marcha también la justicia transicional, un elemento central de los acuerdos de paz. Para ello tiene nuestro apoyo el Gobierno de Colombia, pero necesitamos dar pasos hacia adelante y recordar a la sociedad colombiana que este camino, largo y complejo, no tiene marcha atrás.

 
  
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  Izaskun Bilbao Barandica, en nombre del Grupo Renew. – Señor presidente, el regreso de una minifacción de las FARC a la actividad armada debe animarnos a redoblar los esfuerzos y el apoyo que, desde la Unión Europea, estamos ofreciendo al proceso de paz de Colombia.

Pese a las dificultades en su implementación, la Colombia de hoy trabaja para que casi catorce mil antiguos guerrilleros culminen su reincorporación a la vida civil ordinaria. Frente a los asesinatos de este y otros colectivos, que deben cesar e investigarse a fondo, hay ya un plan de protección que debe sustituir a las medidas hasta hoy insuficientes, para ellos y para activistas en derechos humanos y periodistas. Su contenido y primeros resultados espero que certifiquen que hay, por parte de las autoridades, un compromiso sincero para corregir un problema del que depende la credibilidad de todos los actores.

Colombia es también mejor hoy porque, en el diagnóstico del problema y en las medidas para solucionarlo, hay un pilar social, un conjunto de medidas que articula el Plan 2018—2022 para la equidad, que está vertebrando acciones anteriormente separadas en diversos programas y ataca una de las raíces del conflicto: la pobreza y la desigualdad.

El 36 % de la superficie de Colombia albergaba al comienzo del proceso más de tres millones de pobres multidimensionales y dos millones y medio de víctimas, que añadían a su condición una desatención crónica en materia de servicios públicos. Corregir esta desigualdad y fomentar un desarrollo sostenible y cohesionado es otra de las claves del éxito del proceso.

La salida es compleja. Se añaden a ella situaciones imprevistas, como el éxodo masivo de venezolanos que huyen del régimen de Maduro, en cuyo territorio parece que se refugian los disidentes de las FARC.

Por eso, hoy más que nunca, hay que redoblar el apoyo político, financiero y humano de la Unión Europea a la paz en Colombia. En la Unión Europea sabemos de desarrollo rural, de partenariados público-privados, de mediación. Seguir aportando este y otros conocimientos útiles y aprendiendo con esta experiencia es el mejor complemento para el fondo fiduciario, la diplomacia y los programas de cooperación bilateral, que convierten en hechos las palabras de apoyo de la Unión a la paz en Colombia.

 
  
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  Diana Riba i Giner, en nombre del Grupo Verts/ALE. – Señor presidente, la situación de los derechos humanos en Colombia se ha agravado en los últimos tiempos. Según el programa Somos Defensores, 155 defensores de los derechos humanos fueron asesinados en 2018 y 25 en el primer trimestre de este año. Colombia es también el segundo país más peligroso del mundo para los activistas medioambientales, todo ello en un clima de impunidad y aumento de los desplazamientos internos. Por todo ello, y bajo la responsabilidad de la Unión Europea como actor participante en el proceso de paz en Colombia, ¿puede confirmar la Comisión que mantendrá a su representante especial? ¿Cuándo y con qué frecuencia la Comisión va a convocar el diálogo de los derechos humanos entre la Unión Europea y Colombia?

Desde el Grupo Verts/ALE creemos que es también imprescindible que la Unión Europea brinde apoyo a mecanismos como Justicia Especial para la Paz y a la prórroga del mandato del representante de las Naciones Unidas para los derechos humanos en Colombia, que expirará el próximo octubre.

Por último, creemos necesaria una mayor transparencia en el monitoreo de los fondos europeos en Colombia, que debe estar sujeto al cumplimiento de los derechos humanos en el país.

 
  
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  Hermann Tertsch, en nombre del Grupo ECR. – Señor presidente, estamos todos de acuerdo en que Colombia necesita en este momento una urgente ayuda. Necesita una urgente ayuda no solo porque haya una parte de las FARC que han roto el alto el fuego, que se han retirado y están protegidas en Venezuela y que van a intentar volver al terrorismo abierto, sino también porque están todas las ELN, que es otra de las organizaciones terroristas.

Están en Venezuela, dominan, controlan varios Estados en Venezuela. Están protegidos allí. Ellos participan en la explotación del oro que está causando devastación en el Orinoco, con las tribus indígenas huyendo en gran parte a Colombia también, sumándose a ese éxodo inmenso que se ha ido a Colombia y que también es un factor de desestabilización y preocupación.

Hay en este momento más de un 1 400 000 venezolanos en Colombia, hay 4 200 000 o 4 300 000 venezolanos huyendo del régimen criminal de Maduro, y creo que es momento de apoyar a Colombia, de apoyar al Gobierno de Colombia, perseguir a los criminales y, desde luego, presionar también a aquellos que realmente tienen algo que ver con la desestabilización de Colombia, que están en Venezuela y que están también en La Habana, donde ha estado la señora Mogherini la semana pasada, dando un discurso de apoyo al régimen comunista, a la dictadura comunista, que fue una vergüenza.

La presión sobre La Habana y sobre Caracas es fundamental también para la estabilidad de Colombia.

 
  
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  Manu Pineda Marín, en nombre del Grupo GUE/NGL. – Señor presidente, la señora Mogherini acaba de volver de Colombia y sabe de sobra que el Gobierno de Duque incumple de forma deliberada los acuerdos de paz de La Habana.

La entrega de tierras a los campesinos no se ha producido. Las multinacionales y los terratenientes continúan desplazando con violencia a la población campesina, apoyándose en grupos narcoparamilitares. La sustitución de cultivos de uso ilícito se ha paralizado y los líderes de esos programas están siendo asesinados. Y el programa de reincorporación de los exguerrilleros no se está implementando.

Pero lo más preocupante es que el Gobierno de Duque ha decidido acabar con la Jurisdicción Especial para la Paz, y esto está provocando un reguero de muertes: más de 700 líderes sociales y más de 150 exguerrilleros han sido asesinados desde su firma; y, en este momento, en plena campaña electoral, ya han sido asesinados más de 30 candidatos.

A pesar de todo, las FARC están cumpliendo. La única garantía para la no repetición del conflicto y la consecución de la paz es la implementación efectiva de los acuerdos. La Unión Europea debe exigir al Gobierno de Colombia que cumpla también y condicionar cualquier tipo de cooperación económica, comercial o política a dicho cumplimiento.

 
  
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  Robert Rowland (NI). – Mr President, I declare a personal interest in connection with Colombia, given that my third son has got a Colombian godfather, as well as having two friends who are sporting heroes: Robert Farah and Juan Sebastian Cabal, who have both won a back-to-back in the men’s doubles in tennis.

Another great achievement delivered three years ago was President Santos, who signed the peace accord with the left wing terrorist militia group known as FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). After decades of violence, it took real courage and leadership to bring FARC to the political process and give them ten elected seats in Congress. We now see a peace agreement under threat as elements of the FARC renege on the accord and call for a new armed struggle. Aided by the thug Maduro in neighbouring Venezuela and funded by narco—trafficking, there is a real danger that Colombia could lurch back into the dark days of the past, so it is now imperative that President Duque remains resolute and does not buckle to the threats of renewed violence from FARC. Of one thing I am certain, though: the EU has no right, moral authority or treaty obligation to interfere in the affairs of Colombia. It is an independent sovereign state, and EU foreign policy mission creep is neither necessary nor desirable.

 
  
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  Francisco José Millán Mon (PPE). – Señor presidente, yo quiero empezar señalando que el viaje de la alta representante, la señora Mogherini, a Bogotá la pasada semana me ha parecido muy útil.

Creo que la Unión Europea debe continuar manifestando su solidaridad claramente en estos momentos difíciles para Colombia. Difíciles por la vecindad con Venezuela, que ha experimentado un éxodo de más de cuatro millones de personas huyendo del régimen de Maduro. Colombia alberga el mayor número de desplazados —ya se ha dicho—, casi un millón y medio.

Esta presión migratoria va a reforzarse por el reciente establecimiento de visados por parte de Chile, Perú y Ecuador. Por ello, celebro la movilización de la nueva ayuda de la Unión Europea, pero son solo treinta millones de euros dirigidos a la identificación de inmigrantes y su integración socioeconómica. Espero que esta cuantía se incremente. Es necesaria más ayuda humanitaria internacional. En estos momentos, es mayor la ayuda humanitaria de los Estados Unidos que la de toda la Unión Europea —a Colombia, me estoy refiriendo—.

Por otro lado —también se ha dicho—, es muy preocupante que un pequeño grupo de guerrilleros, liderado por Iván Márquez, anunciase recientemente su intención de retomar las armas. Esta iniciativa es peligrosa y totalmente equivocada, máxime cuando el proceso de paz está avanzando, está llevando a cabo importantes avances y cuenta ya con casi doce mil personas en fase de reincorporación activa. Ahí está el nuevo respaldo del Consejo de Seguridad precisamente ayer, o las declaraciones del propio líder Timochenko, el líder de las FARC, que decía ayer en un periódico español que el proceso de paz es irreversible.

Pues bien, tanto la Unión Europea como el resto de la comunidad —y ya termino, presidente— debemos seguir apoyando a Colombia ante los numerosos y graves retos. Un país amigo y con el que en los últimos tiempos hemos fortalecido mucho nuestros lazos.

 
  
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  Maria Arena (S&D). – Monsieur le Président, l’Union européenne et la Colombie se sont engagées dans un dialogue politique en faveur des droits humains et de l’accord de paix. En dépit de certaines améliorations, que nous avons d’ailleurs soulignées aujourd’hui, la situation des défenseurs des droits humains est alarmante aujourd’hui en Colombie.

Depuis la signature de l’accord de paix, 462 leaders communautaires ainsi que 164 défenseurs de l’environnement ont été tués par des paramilitaires. Parmi les meurtres qui ont été perpétrés, la société civile nous rapporte que seuls 8 % de ceux-ci ont fait l’objet de poursuites judiciaires en Colombie.

En 2016, un fonds fiduciaire a été mis en place avec l’Union européenne. La première question est: parmi les projets qui ont été financés par ce fonds, la Commission peut-elle nous préciser quels sont ceux qui visent particulièrement la question de la protection des défenseurs des droits de l’homme?

La deuxième question concerne l’accord commercial avec la Colombie, qui prévoyait un mécanisme d’évaluation en matière des droits humains: où en est-on aujourd’hui par rapport à cette évaluation?

 
  
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  Dita Charanzová (Renew). – Mr President, the 2016 deal brought fragile peace to Colombia, a peace that is more and more under threat. Iván Márquez’s video was the most recent blow. While most leaders of the FARC condemned this return to war, we cannot underestimate the potential risks. Venezuela is another thorn to stability in Colombia. Not only is the crisis in Venezuela exerting pressure, with more than 1.4 million migrants fleeing over the border, but it also constitutes a safe haven for guerrillas to operate.

The EU has been committed for decades now to supporting a peaceful solution in Colombia. The Colombian Government needs our support now more than ever to continue implementing the peace agreement and we need to continue to actively find a solution to the crisis in Venezuela, which is clearly having spill-over effects in the region.

 
  
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  Miguel Urbán Crespo (GUE/NGL). – Señor presidente, hace tres años celebramos el acuerdo de paz en Colombia. Hoy lamentamos que continúe la violencia. En estos tres años más de 500 personas defensoras de derechos humanos, 175 excombatientes y familiares y varios dirigentes políticos han sido asesinados. Lamentamos que algunos miembros de las FARC, tres años después, retomen las armas, pero denunciamos también la falta de voluntad del Gobierno colombiano para implementar los acuerdos de paz.

No solo no se han desmontado los grupos paramilitares, sino que incluso han aumentado las denuncias de sus vínculos con el Gobierno y el Ejército. Mientras se favorece a los empresarios de la agroindustria, la reforma agraria continúa paralizada. Desde la Unión Europea estamos dando millones para apoyar la implementación de unos acuerdos que no se cumplen. ¿Dónde están los resultados? ¿Qué se ha hecho, por ejemplo, para desmontar los grupos paramilitares?

Nuestro compromiso por la paz exige acabar con la violencia política, implementar los acuerdos y reanudar las negociaciones con el ELN. Sin garantías, nunca habrá paz.

 
  
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  David Bull (NI). – Mr President, Colombia has been in a state of continual conflict since before the 19th century, involving many parties with vested interest. Therefore, the revised peace deal brokered in 2016 between the Colombian state and FARC is extremely welcome. FARC was made to cease parliament military activity and became a mainstream party. But the legitimisation of one group has left a power vacuum; other militant groups and factions have emerged keen to exploit the gap in the market, particularly in cocaine.

It is estimated by the United Nations Office on Drugs and Crime that there has been a year-on-year rise of 31% in cocaine production, estimated to be worth USD 2.7 billion. This provides almost unlimited capital for these groups, further entrenching their positions, provoking further conflict and crime in the region. So the revised peace deal has not brought peace. It has merely removed one group and replaced it with others.

As a medical doctor, I know the cocaine industry has a very real impact on people’s lives, not just in Colombia or South America but here in Europe too. So we must find permanent solutions and revisit drug policy to tackle this exponential growth.

 
  
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  Leopoldo López Gil (PPE). – Señor presidente, la Unión Europea debe implicarse ante la amenaza que supone la vuelta a la lucha armada por parte de una escisión de la guerrilla de las FARC. El proceso de paz, que ha sido el centro del compromiso de esta Unión con Colombia, es la única vía para solucionar este conflicto que ha puesto en riesgo la estabilidad de esta región.

El régimen dictatorial venezolano es el que ofrece el apoyo y estímulo a estos guerrilleros. Este hecho ha sido bien denunciado por las autoridades colombianas. Esa dictadura ha hecho que más de cuatro millones de venezolanos tengan que abandonar su país, cifra que aumenta a diario, y ya cerca de dos millones se han establecido en Colombia. Ese país se ha hecho cargo de suplir necesidades sanitarias, vivienda y alimentación a personas que se han visto forzadas a emigrar.

Es por ello que celebro la oferta que ha hecho la señora Mogherini el pasado jueves al presidente Duque de dotar con ayuda económica a programas que faciliten la integración de esos migrantes y favorezcan el proceso y acuerdo de paz mediante la reintegración de los guerrilleros.

Se tiene que parar el origen de la crisis que afecta a Colombia. Por ello, la Unión Europea debe aplicar ya las sanciones contundentes a los violadores de derechos humanos en Venezuela, que son los verdaderos desestabilizadores de esta región. La señora Mogherini dijo que, en caso de no ver resultados concretos después de las negociaciones de Barbados, la Unión Europea las impondría sin dilación. Colombia necesita y debe dejar de sufrir por los daños colaterales que le causa el Gobierno de Maduro.

 
  
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  Caterina Chinnici (S&D). – Signor Presidente, signora ministro, onorevoli colleghi, questo Parlamento ha fortemente supportato il processo di pace avviatosi dopo decenni di guerra civile in Colombia, proprio per garantire nel paese il rispetto e la tutela dei diritti umani.

Tuttavia le notizie che ultimamente ci giungono non sono confortanti. Dopo un periodo di riduzione delle violenze, infatti, vi è stato un riacuirsi di attacchi, di violazioni dei diritti umani, atti di discriminazione, gravi atti di violenza contro le donne. Solo nello scorso anno, il 2018, sono stati circa 350 i bambini vittime di malnutrizione e di malattie, pur se curabili. Sono infatti i bambini i più vulnerabili nelle situazioni di crisi come quella che sta vivendo la Colombia.

Come Unione europea, quindi, dobbiamo utilizzare tutte le risorse, tutti gli strumenti a nostra disposizione e gli accordi raggiunti per difendere la pace in Colombia, per garantire il rispetto dei diritti umani, la sicurezza, la giustizia e l'equità sociale e per dare un futuro migliore ai bambini in tutto il paese.

 
  
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  José Ramón Bauzá Díaz (Renew). – Señor presidente, todos estamos de acuerdo en que la prioridad debe ser la seguridad y el bienestar de nuestro hermano pueblo colombiano. En ese sentido, hay que tener bien en cuenta y bien presente un asunto que no debemos dejar de lado, que es la memoria.

Garantizar la paz en Colombia no puede ni debe servir de excusa, en ningún caso, ni para reescribir la historia, ni tampoco para blanquear a los terroristas. Solamente con la justicia nos aseguraremos de que se garantice la paz. La firma de los acuerdos de paz, desgraciadamente, no ha supuesto el fin de décadas de sufrimiento de terrorismo, y eso lo dice alguien que, desgraciadamente, ha vivido en un país que ha sufrido en sus propias carnes los atentados y el dolor de las víctimas del terrorismo.

Por eso mismo le pedimos, y le pido yo personalmente a la señora Mogherini, que no confunda, que no piense que esto es un conflicto entre dos bandos, todo lo contrario. Este proceso debe tener exclusivamente, como base, la renuncia, la rendición de los asesinos ante los asesinados. Esto es importantísimo que la señora Mogherini lo entienda.

 
  
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  Sandra Pereira (GUE/NGL). – Senhor Presidente, a situação de incumprimento do acordo de paz na Colômbia e o recrudescimento da repressão e das perseguições, de que é exemplo a vaga de centenas de assassinatos de dirigentes e ativistas sociais e políticos, incluindo antigos integrantes das FARC, atualmente desmobilizados, e dos seus familiares, assume contornos dramáticos.

A não aplicação integral do acordo de paz por parte do Estado colombiano, nomeadamente no que diz respeito à desarticulação dos grupos paramilitares de extrema direita e à eliminação do estatuto de impunidade de que estes gozam, constitui um elemento determinante do agravamento da situação política e social na Colômbia e da violação das garantias e dos direitos democráticos do povo colombiano que compromete a paz.

É hora de exigir o respeito e a implementação integral do acordo firmado em 2016 em Havana, e o seu cumprimento, pondo fim à campanha de violência e opressão. É hora de ir ao encontro das justas e legítimas aspirações e reivindicações do povo colombiano, em prol da democracia, da justiça social e da paz.

 
  
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  Peter van Dalen (PPE). – Voorzitter, de politieke verhoudingen in het noorden van Zuid-Amerika zijn onzeker. In Venezuela regeert een dictator die probeert zijn zogenaamd zegenrijke regime te exporteren naar omringende landen zoals Colombia. In Colombia heeft men een vredesakkoord gesloten met de opstandelingen van de FARC, maar diverse FARC-leiders, opgehitst door Venezuela, willen weer gaan vechten. Dat zou betekenen dat ook de hele narco-industrie weer in de hoogste versnelling komt, want de FARC leefde van de drugsinkomsten. Van groot belang is dat wij vanuit de Europese Unie de inzet van Emilio Archila steunen. Dat is de man die het vredesakkoord moet uitvoeren om te voorkomen dat we terugkeren naar dood en geweld. Te veel Colombiaanse boeren wachten echter nog steeds op geld dat hun was toegezegd ter compensatie van het zaaien van alternatieve gewassen. Wat kan de hoge vertegenwoordiger doen om dat te verbeteren en te steunen?

Het is voor de Europese Unie van strategisch belang de precaire verhoudingen in Latijns-Amerika in balans te houden, dus inzet voor de vrede in Colombia en vooral ook het indammen van de verwoestende werking van de narco-industrie, een industrie die hier in Europa in de miljoenen loopt. Denk aan de mensen die helaas verslaafd zijn. Maar denk ook aan het vele geweld dat hiermee samenhangt. Het geweld en de drugsoorlogen die ook in onze Europese steden zoals Amsterdam voorkomen. Daar gaat het ook over als we over vrede in Colombia spreken.

 
  
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  Isabel Santos (S&D). – Senhor Presidente, 260 mil mortos, 83 mil desaparecidos, 7,4 milhões de deslocados, são as cifras negras estimadas de 50 anos de conflito na Colômbia, que teve um ponto final há 3 anos com um acordo de paz e para o qual a União Europeia teve um contributo importante.

Não podemos voltar atrás. A Colômbia não pode voltar atrás. Por isso, o recente anúncio do regresso à luta armada por parte de uma minoria constitui um motivo de grande preocupação para todos nós face à ameaça de desestabilização do país e da região.

O acordo de paz não é um ponto de chegada, mas o início de uma construção coletiva onde é necessário o esforço de todos na integração política e social dos combatentes e na prossecução de objetivos mais elevados de desenvolvimento, de promoção do acesso à justiça de transição, de respeito pelos direitos humanos e pela ação dos ativistas.

Face à situação vivida na Colômbia, impõe-se que a União Europeia continue o apoio e acompanhamento na implementação do acordo de paz, bem como na reivindicação do seu cumprimento por parte do atual governo.

O diálogo e a ação política são as únicas vias para o progresso e para a pacificação que todos desejamos.

 
  
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  Nacho Sánchez Amor (S&D). – Señor presidente, desde que celebramos, con satisfacción, la firma del acuerdo de paz en Colombia, no solo no se han implementado los compromisos pactados —compromisos que llevaron al fin de una de las guerrillas más antiguas del mundo—, sino que estamos viviendo un grave paso atrás en ese desarrollo. Una parte de esa guerrilla —las FARC— ha decidido volver a las armas.

Los gobernantes están siendo también fieles a su compromiso de erosionar el proceso de paz, un elemento que se ve reforzado, precisamente, por la disidencia de las FARC. Claro que tenemos que seguir apoyando —todos los diputados lo han dicho— en la Unión Europea el proceso. Ha dicho la ministra que necesita apoyo internacional, pero también necesita voluntad política en el país; una voluntad política que no puede ser sustituida por una inyección financiera.

Han comentado —no voy a insistir— la importancia de la estabilidad de Colombia en el resto de la región, porque al final hablamos de Colombia y se acaba hablando siempre de Venezuela y no quiero insistir en ello. Pero la Unión Europea tiene que revisar y actualizar su posición en Colombia, porque están pasando cosas que no estaban previstas en el programa de nuestro trabajo allí.

Y creo que, para empezar, lo que tiene que hacer la Unión Europea es nombrar cuanto antes una nueva persona para representarnos en el proceso de paz y continuar el trabajo de Eamon Gilmore. Porque yo creo que con este tipo de hechos es como se demuestra nuestro interés.

 
  
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  Jude Kirton-Darling (S&D). – Mr President, the 2016 peace agreement created real hope for Colombians and it was a great achievement, but violence remains rife. Human rights activists and trade unionists are still assassinated every year with impunity. The Colombian Government’s policy of greater militarisation and a piecemeal approach to the peace agreement’s implementation is also endangering the fragile peace process, and we have a role to play and we must play it. We must keep a special representative for the peace process and support the extension of the mandate of the UN High Commissioner for Human Rights in Colombia. We have direct leverage through the human rights clauses within our free-trade agreement with Colombia and we must use them, and we must also boost our support for transitional justice and engage the Duque administration towards full truth and reconciliation. Without more international engagement, there can be no peace in Colombia and we can’t shy away. We have to engage with all the tools that we have at our disposal. This peace agreement is too important.

 
  
 

Catch-the-eye procedure

 
  
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  Ibán Garcia Del Blanco (S&D). – Señor presidente, el acuerdo de paz es precisamente eso, un acuerdo de paz. Es un acuerdo entre dos distintos y no se trata de una rendición, como no acaba de entender cierta parte de la derecha de mi país —como acabo de escuchar aquí—. Y de lo que se trata, es verdad, es de cumplir lo que estaba establecido en el acuerdo de paz. No ha sido fácil para un país con cientos de miles de muertos, con una gran historia de violencia y de dificultades, y no será fácil en el futuro, por mucha voluntad política que haya, conseguir al final llegar a un acuerdo. Alguien lo ha dicho aquí: el acuerdo de paz era un punto de partida, pero no era no era el acuerdo definitivo.

Eso sí, creo que este Parlamento y la Unión y la Comisión y el alto representante que venga tienen que tener en cuenta que hay una situación de emergencia humanitaria también, que tiene que ver con los refugiados que se están moviendo de Venezuela y que tiene que ver con el cierre de las fronteras que hay alrededor, y para lo que el país, Colombia, necesita también la ayuda humanitaria, para la atención en este momento y para la atención de lo que vendrá en el futuro, porque no parece que ese chorro de personas que están atravesando la frontera se vaya a terminar.

Hay que ser extremadamente exigentes con esos fondos adicionales que se dediquen, con las ayudas que se sigan dedicando con toda la voluntad para el proceso de paz, pero, al mismo tiempo, no hay que cejar en el empeño, porque la estabilidad de toda la región y los propios principios de la Unión Europea están en juego en este proceso.

 
  
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  Clare Daly (GUE/NGL). – Mr President, I wish we had a peace process in Colombia, but it exists now really in name only and not because of Venezuelans – who, incidentally, are leaving Venezuela not because of Maduro but because of the economic stranglehold being applied by the USA – nor because of the FARC (Revolutionary Armed Forces of Colombia), who have largely held their peace, despite not having much to show for it, but precisely because of the Government’s failure to honour the Peace Accord. Land has not been distributed; there has been a deepening of the extreme social inequality; and hundreds of activists are being systematically murdered by right-wing paramilitaries who know that they have the Government on their side.

This is a reign of terror, and we, as a European Parliament and a European Union, can use the leverage that’s at our disposal. Despite our explicit formal responsibilities in the peace agreement, our trade relations with Colombia run contrary to that peace. We import palm oil and coal under the EU—Colombia/Peru/Ecuador trade agreement because money is to be made. There’s leverage in that. Environmental rights and workers’ rights are being trampled on. Title IX of that agreement is supposed to protect those rights, but there are no legal mechanisms to enforce them, so they are being ignored by the Government. We’ve got to act and use our leverage.

 
  
 

(End of catch-the-eye procedure)

 
  
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  Tytti Tuppurainen, President-in-Office of the Council, on behalf of the Vice-President of the Commission / High Representative of the Union for Foreign Affairs and Security Policy. – Mr President, allow me to say that this exchange of views was very useful and very timely. I would like to take this opportunity to thank honourable Members for their interventions, comments and suggestions. Out of the many valuable remarks, I would like to respond to MEP Arena’s question: what is the EU doing to protect human rights defenders and indigenous and social leaders?

The EU, in coordination with Member States, supports actions to help ensure that human rights defenders are protected and respected and can operate in a safe and enabling environment. Assistance is provided to defenders at risk through protection programmes such as ProtectDefenders.eu

On 11 June 2019, the EU delegation together with several Member States launched the campaign ‘Defendamos la vida’ to protect and give visibility to human rights defenders and social leaders. On 10 July, the EU launched the project strengthening the Special Investigation Unit of the Office of the Attorney General of the nation, EUR two million. The Special Investigation Unit aims to implement a secure judicial investigation system able to prevent, react, control, prosecute and seek criminal punishment for grave violations against human rights defenders and members of social and political movements perpetrated by criminal organisations. And in addition, the EU will continue to provide financial support to organisations working with human rights defenders in Colombia.

From this debate I conclude that the only path towards lasting peace in this difficult context is to continue implementation of the peace agreement with full support of the EU and international stakeholders. This is our message to the government and the people of Colombia. But I would like to remind us that while the peace process remains at the heart of our engagement with Colombia, our relationship has deepened and broadened in recent years with the implementation of the free trade agreement, cooperation on security and defence, and on the environment, to mention just a few key areas. The current challenges are very serious and we will continue supporting Colombia in addressing them, but the overall relationship and perspectives for the future are very positive.

Allow me to express my appreciation for your attention and support in maintaining this important file at the top of our agenda.

 
  
 

(The sitting was suspended for a few moments)

 
Laatst bijgewerkt op: 20 november 2019Juridische mededeling