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Procedimiento : 2014/3018(RSP)
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RC-B8-0011/2015

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PV 15/01/2015 - 11.5
CRE 15/01/2015 - 11.5
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Textos aprobados :

P8_TA(2015)0010

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Jueves 15 de enero de 2015 - Estrasburgo Edición definitiva
Situación en Libia
P8_TA(2015)0010RC-B8-0011/2015

Resolución del Parlamento Europeo, de 15 de enero de 2015, sobre la situación en Libia (2014/3018(RSP))

El Parlamento Europeo,

–  Vistas sus resoluciones anteriores sobre Libia, y en particular las de 15 de septiembre de 2011(1), 22 de noviembre de 2012(2) y 18 de septiembre de 2014(3),

–  Vistas las recientes declaraciones de la Vicepresidenta de la Comisión / Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad sobre Libia, incluidas las de los días 16 y 30 de diciembre de 2014 y 10 de enero de 2015,

–  Vistas las conclusiones de las reuniones del Consejo de Asuntos Exteriores de los días 15 de agosto, 30 de agosto, 20 de octubre, 17 y 18 de noviembre, y 15 de diciembre de 2014,

–  Vista la declaración conjunta suscrita el 11 de enero de 2015 por los Gobiernos de Francia, Alemania, Italia, España, el Reino Unido y los Estados Unidos,

–  Vistas las Resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas 1970, 1973 (2011) y 2174 de 27 de agosto de 2014,

–  Visto el informe de la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia (UNSMIL), de 4 de septiembre de 2014, actualizado el 27 de diciembre de 2014, sobre las violaciones de los derechos humanos y del Derecho internacional humanitario durante la actual situación de violencia en Libia,

–  Vistos las Convenciones de Ginebra de 1949 y sus Protocolos Adicionales de 1977, así como la obligación de las partes en un conflicto armado de respetar y garantizar el respeto del Derecho internacional humanitario bajo cualquier circunstancia,

–  Vista la Decisión 2013/233/PESC del Consejo, de 22 de mayo de 2013, sobre la Misión de la Unión Europea de asistencia y gestión integrada de las fronteras en Libia (EUBAM Libia),

–  Visto el paquete sobre la política europea de vecindad relativo a Libia, de septiembre de 2014,

–  Vista la Cumbre del Grupo del Sahel celebrada en Mauritania el 19 de diciembre de 2014, en la que participaron dirigentes políticos de Mauritania, Mali, Níger, Chad y Burkina Faso,

–  Visto el comunicado conjunto emitido el 22 de septiembre de 2014 por 13 países(4), por el que se comprometen con una política de no injerencia en los asuntos de Libia,

–  Visto el artículo 123, apartados 2 y 4, de su Reglamento,

A.  Considerando que en febrero de 2011 los libios salieron a las calles para reivindicar sus derechos políticos, a lo que siguió una represión indiscriminada del Estado que provocó nueve meses de conflicto civil y la caída del régimen de Gadafi;

B.  Considerando que en junio de 2014 Libia celebró sus terceras elecciones generales democráticas y libres para constituir la Cámara de Representantes, llamada a sustituir al Congreso Nacional General elegido en julio de 2012;

C.  Considerando que, a pesar de las elecciones parlamentarias nacionales celebradas en junio de 2014, las aspiraciones que el pueblo libio albergaba tras la caída del coronel Gadafi se han visto truncadas por una división política y una violencia que se están convirtiendo en una guerra civil sin cuartel; que, en Trípoli y Tobruk, gobiernos y parlamentos rivales han estado ejerciendo sus funciones durante meses;

D.  Considerando que Libia sigue envuelta en conflictos políticos internos que han desembocado en una violenta lucha de poder entre dos sedes de gobiernos rivales y numerosas facciones opuestas de fuerzas nacionalistas, islamistas, tribales y regionalistas, lo que ha causado aún más sufrimiento entre los civiles, más víctimas mortales, desplazamientos masivos y la propagación de una crisis humanitaria;

E.  Considerando que ambas partes han cometido presuntamente una amplia gama de violaciones y abusos de los derechos humanos y del Derecho internacional humanitario; que, según datos de la UNSMIL, la última oleada de combates ha provocado más de 400 000 desplazados internos en Libia, mientras que más de 150 000 libios, incluidos muchos trabajadores migrantes, han abandonado el país; que el personal humanitario y diplomático extranjero, incluido el de la UE y la UNSMIL, ha sido evacuado de Libia; que la llegada masiva de refugiados libios al vecino Túnez está suponiendo una importante presión para las capacidades de ese país y para su propia estabilidad; que se estiman en más de un millón los libios que ya se encuentran en Túnez;

F.  Considerando que el 23 de diciembre de 2014 el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Ra'ad Zeid al Hussein, declaró que el bombardeo indiscriminado de civiles en Libia podría dar lugar a persecuciones por crímenes de guerra;

G.  Considerando que el Enviado Especial de las Naciones Unidas, Bernardino León, ha intentado activamente actuar de intermediario en las conversaciones entre las facciones en conflicto e iniciar un diálogo nacional que lleve a un proceso de reconciliación y a la formación de un gobierno de unidad nacional; que la primera ronda de conversaciones se celebró en Ghadames el 29 de septiembre de 2014 y continuó en Trípoli el 11 de octubre de 2014, mientras que una nueva ronda, prevista inicialmente para el 5 de enero de 2015, se aplazó debido a la falta de acuerdo por ambas partes; que la UNSMIL ha anunciado que las partes libias han aceptado celebrar una nueva ronda de conversaciones en Ginebra, supuestamente el 14 de enero de 2015; que ambos bandos, hasta el momento, se han mostrado muy reticentes o incapaces de mantener un compromiso;

H.  Considerando que la Enviada Especial de las Naciones Unidas para el Sahel, Hiroute Guebre Sellassie, ha advertido al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de que la crisis libia amenaza con desestabilizar a toda la región en un futuro cercano, y ha declarado además que las redes terroristas y criminales de Libia están estrechando sus lazos con Mali y el norte de Nigeria, practicando la venta de armas y el tráfico de drogas entre otras actividades comerciales ilegales;

I.  Considerando que está en juego la unidad del Estado libio y que existe un riesgo real de separación en al menos tres regiones (Fezzan, Cirenaica y Tripolitania) si no se logra una solución de compromiso, acompañada de un proceso de reconciliación;

J.  Considerando que los recientes combates han facilitado en gran medida el despliegue y establecimiento de grupos terroristas como el Estado Islámico (EI) en el país; que, si no se aborda, este problema puede suponer una grave amenaza para la seguridad de la región y de la UE; que la rama del EI del este de Libia declaró el 8 de enero de 2015 que había ejecutado al periodista Sofiene Chourabi y al operador de cámara Nadhir Ktari;

K.  Considerando que, el 4 de enero de 2015, varios aviones de guerra de fuerzas leales al Gobierno reconocido por la comunidad internacional bombardearon un petrolero de origen griego en la zona militar del puerto de Derna, causando la muerte de dos miembros de la tripulación, uno griego y otro rumano, e hiriendo a otros dos; que el puerto está controlado por militantes islamistas y que el año pasado fue objeto de diversos ataques;

L.  Considerando que, en su declaración oficial de 3 de enero de 2015, el Gobierno afirmó que las milicias del Estado Islámico habían asesinado a catorce soldados del ejército libio y pidió a la comunidad internacional el levantamiento del embargo de armas que pesa sobre el país para poder luchar contra esas milicias que califica de terroristas;

M.  Considerando que el EI está entrenando a combatientes en Libia y estableciendo una rama del Estado Islámico en la parte oriental del país; que, el 30 de diciembre de 2014, los terroristas hicieron explotar un coche bomba en Tobruk, en el lugar en que se celebraba una sesión de la Cámara de Representantes; que, según la información disponible, varios integrantes de Al Qaeda en el Magreb Islámico han establecido centros logísticos en la periferia meridional de Libia; que, según una declaración oficial del Gobierno, una milicia del Estado Islámico ejecutó a 14 soldados del ejército libio el 3 de enero de 2015;

N.  Considerando que, el 28 de diciembre de 2014, el General Haftar, comandante de la milicia, lanzó ataques aéreos sobre Misurata, un baluarte del grupo de la milicia islamista «Amanecer Libio», en lo que se considera un acto de venganza en respuesta a los ataques de la milicia islamista, el 25 de diciembre de 2014, a la mayor terminal petrolera de Libia en Sidra, y contra los soldados del ejército libio en Sirte, causando la muerte de 22 de ellos;

O.  Considerando que 20 cristianos coptos de origen egipcio han sido secuestrados por militantes de Ansar al Charia en Sirte, que se encuentra bajo el control de milicias islamistas, lo que constituye uno de los acontecimientos más recientes de una serie creciente de atentados contra cristianos y otras minorías religiosas de Libia; que también han ido aumentando de forma continua las detenciones, los secuestros, los casos de tortura y las ejecuciones de combatientes sospechosos pertenecientes a todas las partes;

P.  Considerando que cientos de migrantes y refugiados que huyen de la violencia en Libia han perecido al parecer al intentar cruzar el Mediterráneo hacia Europa, lo que ha provocado una grave crisis de refugiados en Italia y Malta; que Libia es unl punto principal de salida para los migrantes que intentan alcanzar Europa;

Q.  Considerando que, el 6 de noviembre de 2014, el Tribunal Supremo libio dictaminó que las elecciones parlamentarias de junio, a raíz de las cuales se estableció la Cámara de Representantes con sede en Tobruk, reconocida internacionalmente, eran ilegales;

R.  Considerando que la Cámara de Representantes ha rechazado esta sentencia afirmando que traspasa el mandato del Tribunal, que se pronunció bajo presión por parte de las milicias islamistas en Trípoli, y que la Cámara de Representantes y el Gobierno seguirán funcionando;

S.  Considerando que la Resolución 2174(2014) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas autoriza las prohibiciones de viajar y las congelaciones de activos contra «personas físicas o jurídicas que participen o apoyen otros actos que amenacen la paz, la estabilidad o la seguridad de Libia, u obstaculicen o perjudiquen el éxito de su transición política»;

T.  Considerando que el control y la administración de la compañía petrolera nacional son un elemento crucial del conflicto; que ambas partes en conflicto han designado a sus propios ministros del petróleo en un esfuerzo por reservarse los ingresos procedentes del petróleo; que el petróleo constituye el 95 % de los ingresos públicos de Libia y el 65 % del PIB del país; que Libia posee la mayor reserva petrolífera de África y la quinta mayor del mundo;

1.  Condena enérgicamente el dramático aumento de la violencia en Libia, dirigida en particular contra los civiles, que socava gravemente las perspectivas futuras de una solución pacífica; apoya firmemente las conversaciones auspiciadas por las Naciones Unidas en Ginebra y pide a todas las partes del conflicto que acepten la paralización de las operaciones militares propuesta por el Representante Especial de las Naciones Unidas, Bernardino León, con objeto de crear un entorno favorable;

2.  Pide a todas las partes implicadas en la violencia que se comprometan a respetar un alto el fuego incondicional, se abstengan de emprender acciones que creen más divisiones y una mayor polarización, declaren públicamente que no van a tolerar esas acciones y se sumen sin condiciones previas a los esfuerzos desplegados por el Representante Especial de las Naciones Unidas para Libia, Bernardino León, para lograr que los grupos rivales participen en un diálogo político nacional integrador; insiste en la necesidad de prestar la debida atención a la participación de las mujeres y las minorías en este proceso; recuerda que no existe una solución militar para el actual conflicto;

3.  Reitera su pleno y sólido apoyo a la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia; aplaude los denodados esfuerzos del Representante Especial de las Naciones Unidas para Libia, Bernardino León, por mediar en este diálogo político; acoge favorablemente la celebración, dentro de unos días, de una nueva ronda de diálogos políticos en Ginebra;

4.  Pide a la UE que apoye esta labor imponiendo inmediatamente sus propias sanciones selectivas, incluidas inmovilizaciones de bienes y prohibiciones de viaje, a los responsables de la violencia armada, de los abusos y violaciones de los derechos humanos y de obstaculizar las negociaciones patrocinadas por las Naciones Unidas;

5.  Reitera su respaldo a la Cámara de Representantes de Tobruk por ser el órgano legítimo surgido de las elecciones de junio de 2014; reitera su llamamiento a la Cámara de Representantes y al Gobierno oficial para que desempeñen sus funciones sobre la base del Estado de Derecho y los derechos humanos, con espíritu de inclusión, en interés del país y con el fin de proteger los derechos de todos los ciudadanos libios, incluidas las minorías religiosas y étnicas;

6.  Manifiesta su profunda preocupación por la creciente presencia de grupos terroristas vinculados a Al Qaeda, milicias del Estado Islámico y otros movimientos y organizaciones extremistas en Libia; considera que la región corre el peligro de acabar en un caos destructivo, similar al que ya se está viendo en Siria e Irak; opina que esos grupos representan una grave amenaza para la estabilidad y la seguridad de toda la región, incluida la seguridad de Europa; reitera la necesidad de luchar por todos los medios, con arreglo a lo establecido en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho internacional —incluidos los derechos humanos y el Derecho humanitario y de los refugiados—, contra las amenazas a la paz y la seguridad internacionales generadas por los actos terroristas;

7.  Pide a la UE y a la comunidad internacional que continúen apoyando los esfuerzos por combatir el terrorismo respetando debidamente el Derecho internacional e impedir que siga expandiéndose y creando nuevas bases en Libia;

8.  Destaca el impacto desestabilizador del conflicto libio sobre otros países de la región del Sahel, así como sobre la seguridad europea; pide a los países vecinos y a los actores regionales, y especialmente a Egipto, Qatar, Arabia Saudí, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos, que se abstengan de adoptar medidas que puedan exacerbar las divisiones actuales y socavar la transición democrática de Libia, y que respalden plenamente el proceso de Ghadames liderado por las Naciones Unidas; recuerda que aquellos que están creando activamente obstáculos para llegar a una solución política consensuada infringen las resoluciones del Consejo de Seguridad sobre Libia y deben asumir las consecuencias de sus actos;

9.  Acoge con satisfacción las recientes declaraciones de la Unión Africana del 3 de diciembre de 2014 y de la Liga Árabe del 5 de enero de 2015, así como su compromiso público de apoyar el proceso liderado por las Naciones Unidas;

10.  Destaca la necesidad de que los 28 Estados miembros acuerden una acción conjunta y coordinada bajo la supervisión de la Alta Representante; pide a la Comisión y al Servicio Europeo de Acción Exterior que coordinen las acciones de los Estados miembros, que centren su apoyo en la construcción del Estado y de las instituciones y que, conjuntamente con los Estados miembros, las Naciones Unidas, la OTAN y los socios regionales, aporten su asistencia a la creación de unas fuerzas de seguridad (fuerzas armadas y policía) eficaces y bajo mando y control nacionales que sean capaces de garantizar la paz y el orden en el país, apoyando el inicio de un alto el fuego y diseñando un mecanismo para supervisarlo; hace hincapié en que la UE también debería dar prioridad a la asistencia con las reformas del sistema de justicia libio y otros ámbitos fundamentales para una gobernanza democrática;

11.  Recuerda el firme compromiso de la UE respecto de la unidad y la integridad territorial de Libia, así como la necesidad de impedir la propagación del terrorismo; recuerda la Resolución 2174 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aprobada el 27 de agosto de 2014, que amplía las actuales sanciones internacionales impuestas a Libia para incluir la responsabilidad penal de aquellas personas que cometan o apoyen actos que supongan una «amenaza para la paz, la estabilidad o la seguridad de Libia, u obstruyan o socaven la realización exitosa de su transición política»; pide a la UE que examine la posibilidad de emprender nuevas acciones, incluida la adopción de medidas restrictivas;

12.  Destaca la necesidad de garantizar que todas las violaciones de los derechos humanos y del Derecho humanitario internacional sean perseguidas judicialmente; remite a la declaración de la UNSMIL en el sentido de que gran número de las violaciones y de los abusos cometidos en Libia quedan dentro de la jurisdicción de la Corte Penal Internacional, y pide que esta reciba los recursos políticos, logísticos y económicos que le permitan investigar tales crímenes; considera que fortalecer los mecanismos internacionales de rendición de cuentas puede disuadir a las milicias a la hora de perpetrar abusos y violaciones, y pide que se estudie la posibilidad de crear una Comisión de Investigación de las Naciones Unidas o un mecanismo similar con objeto de investigar adecuadamente las violaciones de los derechos humanos y del Derecho humanitario internacional;

13.  Expresa su solidaridad al pueblo libio; considera que la Unión Europea debe ayudar al pueblo libio a cumplir sus aspiraciones de crear un Estado democrático, estable y próspero, en consonancia con los compromisos asumidos en sus políticas de vecindad para los países del sur del Mediterráneo; solicita la ayuda humanitaria, financiera y política continua de la UE y de la comunidad internacional para hacer frente a la situación humanitaria en Libia y al sufrimiento de los desplazados internos y los refugiados, así como de los civiles afectados por la interrupción del acceso a los servicios básicos;

14.  Pide a todas las partes en Libia que garanticen la seguridad y la libertad de los cristianos y otras minorías religiosas que se enfrentan a una creciente discriminación y persecución y se encuentran en medio del fuego cruzado; pide a la UE y a sus Estados miembros que garanticen que los futuros acuerdos bilaterales incluyan mecanismos eficaces de control para la protección de los derechos humanos de las minorías religiosas;

15.  Insiste en preservar la neutralidad de las principales instituciones libias, es decir, el Banco Central, la compañía petrolera nacional y el fondo soberano de inversión, autorizados por las Naciones Unidas a recibir ingresos del petróleo procedentes del extranjero;

16.  Elogia la hospitalidad tunecina con los ciudadanos libios que han llegado a Túnez huyendo de la violencia, cuyo número se calcula en 1,5 millones; pide a la UE que aporte al Gobierno de Túnez ayuda financiera y logística para que pueda desempeñar esta tarea;

17.  Pide a las empresas internacionales que, antes de celebrar cualquier transacción relativa al petróleo de Libia, que pertenece al pueblo libio, se aseguren de que dichas transacciones no financien, ni directa ni indirectamente, a las milicias en guerra; pide que las empresas internacionales involucradas en Libia revelen, una vez más, sus operaciones financieras en el sector energético;

18.  Expresa una vez más su preocupación por la proliferación de armas, municiones y explosivos y por el contrabando de armas, que suponen un riesgo para la población y para la estabilidad de Libia y de la región;

19.  Reitera su llamamiento a la Alta Representante para que revise el mandato de la Misión de la Unión Europea de asistencia y gestión integrada de las fronteras en Libia (EUBAM), actualmente en suspenso y estacionada en Túnez, con el fin de tener en cuenta los drásticos cambios de la situación en el país y de concebir una misión de la Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD) coordinada adecuadamente que opere en coordinación con las Naciones Unidas y los socios regionales en caso de que se llegue a un acuerdo político; opina que la misión PCSD debería tener por objeto apoyar la aplicación de un acuerdo político, dar prioridad a la reforma del sector de la seguridad (RSS) y al proceso de desarme, desmovilización y reintegración (DDR) y responder asimismo a otras necesidades urgentes de gobernanza; opina asimismo que, ante la prolongada guerra en Libia y la creciente inestabilidad y las graves amenazas para la seguridad europea, la misión PCSD debería estar preparada para participar en una acción de estabilización de Libia auspiciada y coordinada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas;

20.  Expresa su profunda preocupación por el destino de los migrantes, los solicitantes de asilo y los refugiados de Libia, cuya precaria situación sigue agravándose; pide a la UE y a sus Estados miembros que ayuden efectivamente a Italia en sus loables esfuerzos por atender los flujos de migrantes y refugiados procedentes del norte de África, y en particular de Libia, que están aumentando de manera vertiginosa;

21.  Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución a la Vicepresidenta de la Comisión / Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, al Gobierno y a la Cámara de Representantes de Libia, al Secretario General de las Naciones Unidas, a la Liga Árabe y a la Unión Africana.

(1) DO C 51 E de 22.2.2013, p. 114.
(2) Textos Aprobados, P7_TA(2012)0465.
(3) Textos Aprobados, P8_TA(2014)0028.
(4) Argelia, Egipto, Francia, Alemania, Italia, Qatar, Arabia Saudí, España, Túnez, Turquía, los Emiratos Árabes Unidos, el Reino Unido y los Estados Unidos de América, así como la UE y las Naciones Unidas.

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