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Procedimiento : 2016/2705(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : B8-1042/2016

Textos presentados :

B8-1042/2016

Debates :

PV 03/10/2016 - 15
CRE 03/10/2016 - 15

Votaciones :

PV 05/10/2016 - 8.4
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P8_TA(2016)0375

Textos aprobados
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Miércoles 5 de octubre de 2016 - Estrasburgo Edición definitiva
Objetivos a escala mundial y compromisos de la Unión en materia de nutrición y seguridad alimentaria en el mundo
P8_TA(2016)0375B8-1042/2016

Resolución del Parlamento Europeo, de 5 de octubre de 2016, sobre las próximas etapas para alcanzar los objetivos a escala mundial y los compromisos de la Unión en materia de nutrición y seguridad alimentaria en el mundo (2016/2705(RSP))

El Parlamento Europeo,

–  Vista la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 y, en particular, su artículo 25, que reconoce el derecho a la alimentación como una parte del derecho a un nivel de vida adecuado,

–  Visto el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y, en particular, su artículo 11, que reconoce el «derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado, incluso alimentación», así como el «derecho fundamental de toda persona a estar protegida contra el hambre»,

–  Visto el Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, aprobado en 2008, que hace del derecho a la alimentación un derecho exigible a escala internacional,

–  Vista la Declaración sobre la Seguridad Alimentaria Mundial, aprobada en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación convocada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma en 1996,

–  Vistas las Directrices sobre el Derecho a la Alimentación, aprobadas por la FAO en 2004, que orientan a los Estados sobre el modo de cumplir sus obligaciones en relación con el derecho a la alimentación,

–  Visto el estudio de la FAO titulado «Pérdidas y desperdicio de alimentos en el mundo», publicado en 2011, que proporciona información precisa sobre la cantidad de alimentos que se desperdician y pierden cada año,

–  Vista la Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición, celebrada en Roma del 19 al 21 de noviembre de 2014, y sus documentos finales, a saber, la Declaración de Roma sobre la Nutrición y el Marco de acción para la seguridad alimentaria y la nutrición en crisis prolongadas,

–  Vista la Iniciativa de L'Aquila sobre la Seguridad Alimentaria del G-8, lanzada en 2009,

–  Visto el Movimiento para el Fomento de la Nutrición (Movimiento SUN), que trata de aprovechar la capacidad y la voluntad de los interlocutores internacionales para apoyar iniciativas y prioridades de los gobiernos nacionales relacionadas con la lucha contra la desnutrición,

–  Vista la Resolución 65.6 de la Asamblea Mundial de la Salud, de 2012, sobre un «Plan integral de aplicación sobre nutrición materna, del lactante y del niño pequeño»,

–  Visto el Reto del Hambre Cero, presentado por el Secretario General de las Naciones Unidas en Río+20, por el que se pide a los Gobiernos, a la sociedad civil, a las comunidades religiosas, al sector privado y a los centros de investigación que se unan para erradicar el hambre y eliminar las peores formas de desnutrición,

–  Vista la Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas A/RES/70/259, de 1 de abril de 2016, titulada «Decenio de las Naciones Unidas de Acción sobre la Nutrición (2016-2025)», que tiene por objeto intensificar las medidas para poner fin al hambre y erradicar la desnutrición en el mundo, así como garantizar el acceso universal a regímenes alimenticios más sanos y sostenibles para todas las personas, con independencia de dónde se encuentren o vivan,

–  Vista la Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas A/RES/70/1, de 25 de septiembre de 2015, titulada «Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible»,

–  Vistos los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), su carácter interconectado e integrado, en particular el ODS 1 (poner fin a la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo), el ODS 2 (poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible) y el ODS 12 (garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles),

–  Vista la Alianza de Busan por la Cooperación Eficaz al Desarrollo, de 1 de diciembre de 2011(1), en particular su apartado 32, que hace referencia a la necesidad de reconocer «la función esencial del sector privado en la promoción de la innovación; la creación de riqueza, ingresos y empleos; y en la movilización de recursos nacionales contribuyendo así a la reducción de la pobreza»,

–  Visto el artículo 21 del Tratado de la Unión Europea, que establece que la acción exterior de la Unión debe contribuir a los objetivos de desarrollo sostenible, a los derechos humanos y a la igualdad de género,

–  Visto el artículo 208 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, que reafirma que la Unión debe tener en cuenta los objetivos de la cooperación para el desarrollo al aplicar las políticas que puedan afectar a los países en desarrollo,

–  Visto el Convenio sobre Asistencia Alimentaria, ratificado por la Unión Europea el 13 de noviembre de 2013,

–  Visto el Pacto Mundial sobre Nutrición para el Crecimiento refrendado en la Cumbre de Nutrición para el Crecimiento, en Londres, el 8 de junio de 2013,

–  Vista la Comunicación de la Comisión, de 3 de octubre de 2012, titulada «El planteamiento de la UE sobre la resiliencia: aprender de las crisis alimentarias» (COM(2012)0586),

–  Vistas la Comunicación de la Comisión, de 12 de marzo de 2013, titulada «La mejora de la nutrición materno-infantil en la ayuda exterior: un marco estratégico de la UE» (COM(2013)0141), y las conclusiones del Consejo sobre la seguridad alimentaria y nutricional en la ayuda exterior, de 28 de mayo de 2013,

–  Visto el Plan de Acción sobre Nutrición – Reducir en siete millones el número de niños menores de cinco años con retrasos de crecimiento en el horizonte de 2025 (SWD(2014)0234),, adoptado por la Comisión en 2014,

–  Visto el primer informe de situación sobre el Plan de Acción sobre Nutrición de la Comisión,

–  Visto el informe de la Comisión al Parlamento Europeo y al Consejo, de 2 de diciembre de 2014, titulado «Cumplimiento de los compromisos políticos de la UE en materia de seguridad alimentaria y nutricional: primer informe bienal» (COM(2014)0712),

–  Vista la evaluación conjunta de la Unión, la FAO y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), de marzo de 2016, titulada «Global analysis of food and nutrition security situation in food crisis hotspots» (Análisis mundial de la situación de la seguridad alimentaria y nutricional en los puntos críticos de crisis alimentaria),

–  Vistas las Directrices voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques en el contexto de la seguridad alimentaria nacional del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial, de 11 de mayo de 2012,

–  Visto el Marco de acción para la seguridad alimentaria y la nutrición en crisis prolongadas(2),

–  Vista su Resolución, de 7 de junio de 2016, sobre la Nueva Alianza para la Seguridad Alimentaria y la Nutrición(3),

–  Vista su Resolución, de 27 de septiembre de 2011, sobre el marco estratégico de la Unión Europea para ayudar a los países en vías de desarrollo a enfrentarse a los retos relativos a la seguridad alimentaria(4),

–  Vista su Resolución, de 27 de noviembre de 2014, sobre desnutrición y malnutrición infantil en los países en desarrollo(5),

–  Vista su Resolución, de 30 de abril de 2015, sobre la Expo de Milán 2015: alimentar el planeta, energía para la vida(6),

–  Visto el «Milan Urban Food Policy Pact» (Pacto de política alimentaria urbana de Milán)(7), de 15 de octubre de 2015, promovido por el Ayuntamiento de Milán, firmado por 113 ciudades del mundo y entregado al secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, que pone de manifiesto el papel fundamental que desempeñan las ciudades en la elaboración de políticas sobre los alimentos,

–  Vista la pregunta a la Comisión sobre las próximas etapas para alcanzar los objetivos a escala mundial y los compromisos de la Unión en materia de nutrición y seguridad alimentaria en el mundo (O-000099/2016 – B8-0717/2016),

–  Vista la propuesta de Resolución de la Comisión de Desarrollo,

–  Vistos el artículo 128, apartado 5, y el artículo 123, apartado 2, de su Reglamento,

A.  Considerando que el ODS 2 y sus metas anejas tienen como finalidad poner fin al hambre y a la desnutrición en el horizonte 2030, en particular creando oportunidades para los pequeños agricultores e incrementando su productividad, y logrando una agricultura y unos sistemas de alimentación sostenibles y resilientes al clima que puedan alimentar a una población mundial que se prevé que alcance los 8 500 millones de personas en 2030, al tiempo que se protege la biodiversidad y el medio ambiente, así como los intereses y el bienestar de los pequeños agricultores;

B.  Considerando que los pequeños agricultores, a través de sus inversiones y su producción, constituyen el mayor actor del sector privado en el ámbito de la agricultura, la seguridad alimentaria y la nutrición;

C.  Considerando que el derecho humano a la alimentación solo podrá hacerse realidad completamente cuando la pobreza y la desigualdad se reduzcan drásticamente, se garantice la igualdad y se refuerce la resiliencia a las perturbaciones, en particular mediante la creación de redes de protección social basadas en los derechos y garantizando la plena participación de los grupos vulnerables y el acceso seguro a la tierra y al control de esta, así como a la gestión de los recursos y otros activos productivos, para los pequeños productores y las comunidades dedicadas al pastoreo;

D.  Considerando que la producción agrícola industrial ha conducido a un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, a la ampliación de los monocultivos y, por tanto, a una pérdida significativa de la agrobiodiversidad y a la aceleración de la erosión del suelo, mientras que los pequeños agricultores y minifundistas han demostrado que tienen la capacidad de proporcionar productos diversificados e incrementar la producción alimentaria de manera sostenible a través de prácticas agroecológicas;

E.  Considerando que se han logrado avances en la reducción de la desnutrición pero que han sido lentos y desiguales, y que en la actualidad 795 millones de personas de todo el mundo carecen de alimentos suficientes para llevar una vida digna y activa; que una de cada tres personas tiene una alimentación deficiente de una u otra forma;

F.  Considerando que en 2012 la Asamblea Mundial de la Salud aprobó un conjunto de seis metas mundiales en materia de nutrición en el horizonte 2025, a saber, reducir en un 40 % el número de niños menores de cinco años que sufre retraso en el crecimiento; reducir en un 50 % las tasas de anemia en mujeres en edad fecunda; reducir en un 30 % la insuficiencia ponderal al nacer; lograr que no aumenten los niveles de sobrepeso en la niñez; aumentar las tasas de lactancia materna exclusiva en los primeros seis meses de vida hasta un 50 % como mínimo, y reducir la emaciación en la niñez por debajo del 5 %;

G.  Considerando que la lactancia es la nutrición mejor y más natural para los recién nacidos y para los niños pequeños, sobre todo en países en vías de desarrollo, pero que el número de niños que son amamantados sigue siendo insuficiente debido a la ignorancia práctica y a los condicionamientos culturales;

H.  Considerando que en la Cumbre de Nutrición para el Crecimiento de 2013 la Unión se comprometió a reducir el número de casos de niños que sufren retraso en el crecimiento en al menos siete millones de aquí a 2025 y prometió destinar 3 500 millones EUR durante el período 2014-2020 para alcanzar este objetivo;

I.  Considerando que una ingesta insuficiente de nutrientes durante los 1000 primeros días de la vida de un niño tiene consecuencias sociales, económicas y sanitarias cruciales, que en el mundo uno de cada seis niños tiene un peso inferior al normal, que 41 millones de niños menores de cinco años tienen sobrepeso o son obesos, que la desnutrición es la causa de aproximadamente el 45 % de los fallecimientos entre los menores de cinco años, lo que se traduce en la pérdida innecesaria de aproximadamente tres millones de vidas jóvenes al año; que la desnutrición crónica afecta a unos 161 millones de niños en todo el mundo;

J.  Considerando que, con frecuencia, las mujeres son más vulnerables a las carencias nutricionales, lo que tiene varias consecuencias graves, entre ellas, el deterioro de su productividad y su capacidad para mantener a sus familias, perpetuándose de este modo el ciclo intergeneracional de desnutrición;

K.  Considerando que, según las previsiones, la población mundial alcanzará los 8 500 millones de personas en 2030;

L.  Considerando que para alcanzar los objetivos a escala mundial y los compromisos de la Unión en materia de nutrición y seguridad alimentaria en el mundo resulta esencial disponer de medidas eficaces para combatir el acaparamiento de tierras en los países en desarrollo, también a través de opciones concretas para garantizar la seguridad de la tenencia de la tierra;

M.  Considerando que la desnutrición y la mala alimentación son, con diferencia, los principales factores de riesgo responsables de la carga mundial que representan las enfermedades;

N.  Considerando que para combatir la desnutrición hay que desarrollar una política agrícola sostenible que favorezca la diversificación de cultivos con miras a ofrecer alimentos nutritivos y diversificar los regímenes alimenticios; que, a este fin, el control, la propiedad y la asequibilidad de las semillas son esenciales para la resiliencia de los pequeños agricultores y minifundistas en lo que atañe a la seguridad alimentaria;

O.  Considerando que la consecución del derecho a los alimentos depende, entre otras factores, del acceso a la tierra y a otros recursos productivos;

P.  Considerando que los acuerdos comerciales y de inversión pueden tener un efecto perjudicial en la seguridad alimentaria y la desnutrición si el arrendamiento o la venta de terrenos cultivables a inversores privados implica que las poblaciones locales se vean privadas del acceso a los recursos productivos indispensables para su subsistencia o que grandes cantidades de alimentos se exporten y vendan en los mercados internacionales, incrementando la dependencia y la vulnerabilidad del Estado de acogida exportador ante la fluctuación de los precios de los productos básicos en dichos mercados;

Q.  Considerando que la producción de biocarburantes constituye un nuevo factor de presión sobre el sistema alimentario mundial, generando competencia por la tierra y el agua;

R.  Considerando que la producción insostenible de carne afecta negativamente a la seguridad alimentaria; que un tercio de los cereales del mundo se utiliza como pienso, mientras que la expansión de los pastos y los cultivos alimentarios es una fuente importante de deforestación, sobre todo en América del Sur(8);

S.  Considerando que 240 millones de personas de 45 países de renta baja y/o afectados por conflictos sufren de escasez de alimentos y de agua y que 80 millones están afectadas por una crisis alimentaria, incluidos 41,7 millones por causa del fenómeno «El Niño» de 2016, el más importante observado en varias décadas;

T.  Considerando que, según UNICEF, dos mil niños menores de cinco años ya mueren de enfermedades causadas por el agua contaminada, y que la mitad de las camas de los hospitales del mundo están ocupadas por pacientes con enfermedades debidas a la escasa calidad del agua que consumen;

U.  Considerando que en 2050 el 70 % de la población del planeta vivirá en ciudades y que la cuestión de la alimentación requerirá más que nunca una respuesta que combine la escala global y la local;

V.  Considerando que la seguridad nutricional es una condición previa esencial para un crecimiento sostenible e integrador, ya que las consecuencias económicas de la desnutrición pueden representar pérdidas de en torno al 10 % del PIB cada año, y que, según el Informe de la nutrición mundial de 2015 de la FAO, cada dólar gastado para reforzar las intervenciones en materia de nutrición genera 16 dólares de beneficios;

W.  Considerando que la privatización de las semillas a través de las cláusulas sobre derechos de propiedad intelectual (DPI) y de los organismos modificados genéticamente (OMG) pone en peligro la soberanía alimentaria de los países;

1.  Reafirma la importancia de que los agentes a escala mundial, nacional y local, de carácter gubernamental, no gubernamental y privado, también en el ámbito de la investigación científica e industrial, coordinen y aceleren sus acciones para luchar contra la malnutrición con el fin de cumplir la Agenda 2030 y alcanzar el ODS 2 relativo a poner fin al hambre; insta a la comunidad internacional, a la Unión y a los países en desarrollo a que se abstengan de concebir estrategias de nutrición basadas únicamente en la ingesta calórica y la prescripción de remedios medicinales (como las pastillas nutritivas) y a que aborden las causas profundas del hambre y la desnutrición; pone de relieve, en este contexto, los vínculos entre la agricultura, los regímenes alimenticios y la salud;

2.  Constata que, en países en vías de desarrollo, los niños que son amamantados por sus madres tienen un riesgo quince veces menor de morir por neumonía y once veces menor de morir por diarrea, en comparación con los niños que no son amamantados;

3.  Pide a la Comisión, el Consejo, los Estados miembros y la comunidad internacional, así como los Gobiernos de los países en desarrollo, que movilicen de manera inmediata inversiones financieras a largo plazo en materia de seguridad alimentaria y nutricional y agricultura sostenible y que refuercen la seguridad alimentaria y nutricional a través de la mejora de la gobernanza y la rendición de cuentas y de políticas en materia de alimentación y nutrición de carácter sistemático y basadas en los derechos, que sean sensibles, de una parte, a las cuestiones de género, la agricultura sostenible, el uso y el acceso a la tierra, el agua, el saneamiento y la higiene, y de otra, a la creación y expansión de redes de protección social integradoras, basadas en derechos, dirigidas, en particular, a los grupos más vulnerables;

4.  Subraya la necesidad de abordar los problemas sistémicos que generan una nutrición deficiente en todas sus formas; observa con preocupación que, en el pasado, la promoción de la agricultura enfocada a la exportación se realizó a costa de los pequeños agricultores que producían cultivos alimentarios para el consumo local; considera que la reinversión en la producción local de alimentos, centrada sobre todo en los productores de alimentos a pequeña escala y en las prácticas agroecológicas, es una condición fundamental para el éxito de las estrategias en materia de nutrición; considera que es igualmente esencial establecer sistemas de protección social para permitir que todas las personas tengan acceso a alimentos nutritivos en todo momento;

5.  Manifiesta su preocupación por el hecho que se desperdicie un tercio de los alimentos producidos mundialmente, aproximadamente 1 300 millones de toneladas; observa como el mayor derroche se da en América del Norte y en Oceanía, donde se desperdician cerca de 300 kilogramos de alimentos por persona; señala que la Unión anualmente produce un total de 88 millones de toneladas de residuos alimenticios, mientras en el mundo pasan hambre 842 millones de personas, es decir, el 12 por ciento de la población mundial; subraya la necesidad de adaptar todos los sistemas alimentarios para eliminar la pérdida o desperdicio de alimentos;

6.  Insta a la Comisión y a los Estados miembros a que presten atención a la coherencia de las políticas en favor del desarrollo en sus actividades y, en este sentido, que tomen en consideración las consecuencias de sus políticas en materia de comercio, agricultura, energía, etc. para la seguridad alimentaria mundial;

7.  Lamenta profundamente el acaparamiento de tierras por parte de inversores extranjeros, que perjudica a los pequeños agricultores locales y contribuye a la inseguridad alimentaria y a la pobreza a nivel local, regional y nacional;

8.  Pide a la comunidad internacional y a la Unión que trabajen con los países para apoyar la definición y la adopción de objetivos nacionales sólidos y viables acordes con cada contexto específico, en consonancia con los ODS para reducir los retrasos en el crecimiento y la desnutrición; pide a la Comisión y a las delegaciones de la Unión que promuevan estrategias y enfoques de nutrición y seguridad alimentaria coordinadas dirigidas por los países, y fomenten un mejor control y rendición de cuentas al respecto por parte de los países socios;

9.  Insta a la Unión y a la comunidad internacional a fomentar a escala mundial el «derecho a la lactancia» y a destacar la importancia de la lactancia en campañas para la salud materna e infantil;

10.  Insta a los Estados miembros y a las instituciones de la Unión a hacer lo posible por sensibilizar a la opinión pública europea acerca del problema persistente de la desnutrición, que afecta a los niños y a las mujeres en particular;

11.  Subraya que se debe dar prioridad a la producción local de alimentos en las acciones contra la desnutrición, y hace hincapié en la importancia de apoyar a los pequeños agricultores y a las mujeres agricultoras como productores de alimentos; pide a la Unión que ayude a los países en desarrollo y a los pequeños agricultores en la creación y acceso a mercados locales, a cadenas de valor locales y estructuras locales de transformación de alimentos, junto con políticas comerciales que contribuyan a esos esfuerzos, como parte de su estrategia mundial en materia de nutrición;

12.  Señala que, en un contexto en el que la agricultura convencional se caracteriza por el monocultivo, la conversión de sistemas de cultivo diversificados en sistemas simplificados basados en el cultivo de cereales ha contribuido a la desnutrición por carencia de micronutrientes en muchos países en desarrollo; pide a la Unión que se comprometa, en consonancia con las recomendaciones del Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, con un giro radical hacia la agroecología, como vía para que los países se autoabastezcan de alimentos y enriquezcan la nutrición, abordando, simultáneamente, los desafíos del clima y la pobreza; en particular, pide a la Unión y a los Gobiernos de los países en desarrollo que apoyen la diversidad genética de los cultivos, por ejemplo, a través de la creación de sistemas de intercambio de semillas locales y normativas sobre semillas coherentes con el Tratado Internacional sobre los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura, y que inviertan en una amplia variedad de cultivos alimentarios nutritivos, locales y de temporada, coherentes con los valores culturales;

13.  Subraya que el acaparamiento de tierras, consecuencia de las adquisiciones de tierras a gran escala en los países en desarrollo, representa una nueva amenaza para la seguridad alimentaria y la nutrición; pide a la Comisión que adopte medidas concretas para luchar contra al acaparamiento de tierras y elaborar un plan de acción para combatir el acaparamiento de tierras, y que vele por la aplicación efectiva de las Directrices sobre la tenencia de la tierra de la FAO;

14.  Insta a la Unión a que, en consonancia con el principio de coherencia de las políticas en favor del desarrollo, elimine los incentivos públicos para la producción de biocarburantes a partir de cultivos;

15.  Señala que el nivel de inversión en nutrición sigue siendo esencialmente inadecuado, ya que las acciones concretas en materia de nutrición solo recibieron el 0,57 % del total de la ayuda oficial al desarrollo en 2014, lo que solamente cubrió el 1,4 % del total de las necesidades;

16.  Espera que se cumpla el compromiso de la Comisión de invertir 3 500 millones de euros con el fin de reducir los casos de retrasos en el crecimiento en al menos siete millones en el horizonte 2025; señala que, de los 3 500 millones de euros comprometidos, solo se destinan 400 millones a apoyar acciones concretas en materia de nutrición, mientras que los 3 100 millones restantes están previstos para acciones relacionadas con la nutrición que abordan cuestiones afines, como la agricultura, la seguridad alimentaria, la igualdad de género, el agua, el saneamiento, la higiene y la educación, pero que no abordan necesariamente de forma directa las causas inmediatas de la desnutrición infantil;

17.  Subraya que los retrasos en el crecimiento —que se constatan cuando un menor es demasiado bajo para su edad y la desnutrición crónica y las infecciones repetidas durante los 1 000 primeros días de vida han impedido un crecimiento y un desarrollo normales— son una de las barreras más significativas para el desarrollo humano;

18.  Pide a la Comisión y al Consejo que garanticen el liderazgo político de la Unión y den un nuevo impulso a escala mundial para cumplir objetivos internacionales en materia de nutrición que sean claros y ambiciosos; insta a las delegaciones de la Unión y a la Comisión a que promuevan estrategias sobre nutrición y seguridad alimentaria coordinadas y dirigidas por los países e integren, al mismo tiempo, en cooperación con los países socios, los objetivos a escala mundial en materia de nutrición en todos los programas de desarrollo y estrategias nacionales pertinentes;

19.  Pide a la Unión que garantice el establecimiento de sistemas de producción de alimentos que sean sostenibles y aplique prácticas agrícolas resilientes que incrementen la productividad y la producción; que garantice la prevención de distorsiones comerciales en los mercados agrícolas mundiales, de conformidad con el mandato de la Ronda de Doha, y que integre a los países más afectados en el mercado de comercio mundial, a fin de abordar la inseguridad alimentaria;

20.  Considera que la revisión del marco financiero de la Unión debe tener en cuenta que la seguridad de los alimentos y del aprovisionamiento alimentario supondrá un reto en los próximos años, dada la mayor presión sobre los recursos; señala que ello podría servir para luchar contra la tendencia a la desnutrición tanto en terceros países como en los Estados miembros;

21.  Reconoce que las políticas agrícolas sostenibles y los sistemas sanitarios deben abordar no solo los retrasos en el crecimiento sino, también, otros tipos de manifestaciones de la malnutrición como la emaciación (peso bajo en relación con la altura) y las deficiencias en materia de micronutrientes; observa que la prevalencia de la emaciación en el sur de Asia es tan grave —casi el 15 %— que está acercándose al nivel de un problema grave de salud pública;

22.  Hace hincapié en que la ayuda humanitaria destinada a abordar el problema de los desperdicios debe completarse con estrategias de la Comisión que asocien las intervenciones humanitarias y las que se realizan en el ámbito del desarrollo; insta a la Comisión a que defina una contribución de los programas de desarrollo a un nuevo compromiso específico, con su correspondiente objetivo, para luchar contra la emaciación en los menores de cinco años, de modo inmediato y eficaz;

23.  Destaca la importancia de promover programas de educación sobre nutrición en los colegios y en las comunidades locales;

24.  Pide a la Comisión que establezca un marco político claro para aumentar el apoyo a las redes nacionales de protección social, en consonancia con los compromisos nacionales, regionales e internacionales, que en una serie de países han demostrado ser un medio crucial para aumentar la resiliencia y reducir la desnutrición;

25.  Recalca que la lactancia, al ser la fuente mejor y más natural de nutrición para los recién nacidos y los niños de más corta edad, debe garantizarse mediante un verdadero apoyo a las mujeres, asegurando buenos niveles de nutrición y buenas condiciones de trabajo y estableciendo redes de apoyo social y familiar, así como el derecho al permiso de maternidad remunerado;

26.  Destaca que es necesaria una inversión adicional estimada de 7 000 millones de dólares estadounidenses anuales para alcanzar los objetivos mundiales en materia de retraso en el crecimiento, anemia en las mujeres y lactancia, y que esta inversión supondría salvar la vida a 3,7 millones de niños y la reducción en al menos 65 millones del número de niños que sufren retrasos en el crecimiento, así como un descenso cifrado en 265 millones del número de mujeres afectadas de anemia con respecto a 2015;

27.  Pide a la Comisión que asuma un liderazgo más decidido en el ámbito de la seguridad alimentaria y la nutrición, aumentando sus compromisos mediante una dotación adicional de 1 000 millones EUR destinada a acciones concretas en materia de nutrición para cumplir los objetivos nutricionales de la Asamblea Mundial de la Salud y los ODS, elaborando una estrategia clara sobre cómo planea ejecutar e integrar estos objetivos en sus planes y políticas y estableciendo una hoja de ruta clara para la asignación de los fondos comprometidos para el período 2016-2020;

28.  Pide a la Comisión y a los donantes del Movimiento SUN para el Fomento de la Nutrición que sigan informando periódicamente sobre los progresos realizados con arreglo a los compromisos de nutrición para el crecimiento, utilizando un enfoque metodológico común de seguimiento de los recursos, como se acordó en la reunión del Movimiento SUN en Lusaka, en 2013;

29.  Subraya la necesidad de poner todas las políticas de la Unión en consonancia con el principio de coherencia de las políticas en favor del desarrollo; pide, por tanto, que la política comercial y de desarrollo de la Unión respete el espacio político y de política económica de los países en desarrollo a fin de que establezcan las políticas necesarias para promover el desarrollo sostenible y la dignidad de sus ciudadanos, así como la soberanía alimentaria, respetando el derecho de los productores locales de alimentos a tener el control sobre sus tierras, semillas y agua y a rechazar la privatización de los recursos naturales;

30.  Pide que se desarrollen indicadores específicos para la aplicación del plan de acción de la Unión con los que se pueda hacer un seguimiento del gasto relacionado con la nutrición y el gasto específico en este ámbito, ajustando el código básico en materia de nutrición del Comité de Asistencia para el Desarrollo (CAD) de la OCDE y desarrollando un marcador del CAD para las acciones que tengan en cuenta las cuestiones relacionadas con la nutrición; a este respecto, insiste en la necesidad de establecer medidas de seguimiento y rendición de cuentas rigurosas a fin de garantizar la transparencia y un seguimiento eficaz del progreso;

31.  Pide a la Comisión que ayude a los pequeños agricultores a experimentar y adoptar prácticas agrícolas más resilientes y productivas (aquellas que cumplan los criterios de seguir un «enfoque climático inteligente» y ser agroecológicas) que contribuyan a revertir la degradación ambiental y mejorar la fiabilidad y adecuación de los medios de vida agrícolas, lo que es condición necesaria para mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición;

32.  Destaca que el derecho al agua es complementario del derecho a los alimentos y que la Resolución de la ONU de 2010 todavía no ha conducido a una acción decisiva para garantizar el derecho humano al agua;

33.  Destaca la importancia de cooperar con los agricultores para buscar variedades de cultivo asequibles, adaptadas a las condiciones locales y mejoradas, y de establecer una capacidad de producción de semillas que sea resiliente, responda a las necesidades, sea de propiedad local y sea autosuficiente de modo que no tenga que depender de la financiación de los donantes para sobrevivir;

34.  Pide a la Unión y a sus Estados miembros que no apoyen los cultivos OMG al cumplir sus compromisos sobre nutrición y seguridad alimentaria en el mundo;

35.  Pide a la Comisión y a las demás partes interesadas que mejoren la recogida de datos globales y desglosados en materia de nutrición con el fin de planificar mejor las acciones que se emprendan en el futuro;

36.  Insiste en la necesidad de adoptar un enfoque holístico con respecto al problema de la desnutrición, que requiere actuar en una amplia variedad de sectores económicos y sociales; destaca, por tanto, la importancia de crear alianzas entre múltiples agentes y del papel fundamental del sector privado para mejorar la seguridad alimentaria y aumentar las acciones concretas en materia de nutrición, en particular, mediante la innovación e inversión en agricultura sostenible y la mejora de las prácticas sociales, económicas y medioambientales en la agricultura y los sistemas alimentarios;

37.  Pide a la Comisión que siga actuando como paladín de la erradicación de la desnutrición entre los donantes, intensificando sus esfuerzos para cumplir sus compromisos y prestando su voz y apoyo para crear la ocasión de comprobar el progreso realizado con respecto a los compromisos de nutrición para el crecimiento de 2013 y para contraer nuevos compromisos que solucionen el déficit de financiación en materia de nutrición;

38.  Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo, a la Comisión, a los Gobiernos y Parlamentos de los Estados miembros, a la Unión Africana, a la FAO y a la OMC.

(1) http://www.oecd.org/development/effectiveness/49650173.pdf
(2) Marco de acción de la FAO para la seguridad alimentaria y la nutrición en crisis prolongadas (2015).
(3) Textos Aprobados, P8_TA(2016)0247.
(4) DO C 56 E de 26.2.2013, p. 75.
(5) DO C 289 de 9.8.2016, p. 71.
(6) DO C 346 de 21.9.2016, p. 88.
(7) http://www.foodpolicymilano.org/wp-content/uploads/2015/10/Milan-Urban-Food-Policy-Pact-EN.pdf
(8) Fuentes: Informe presentado por el Relator Especial sobre el derecho a la alimentación, Olivier De Schutter, 24 de enero de 2014, http://www.srfood.org/images/stories/pdf/officialreports/20140310_finalreport_es.pdf.

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