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Procedimiento : 2017/2271(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A8-0251/2018

Textos presentados :

A8-0251/2018

Debates :

PV 11/09/2018 - 16
CRE 11/09/2018 - 16

Votaciones :

PV 12/09/2018 - 6.9
CRE 12/09/2018 - 6.9
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Textos aprobados :

P8_TA(2018)0342

Textos aprobados
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Miércoles 12 de septiembre de 2018 - Estrasburgo Edición definitiva
Estado de las relaciones UE-EE. UU.
P8_TA(2018)0342A8-0251/2018

Resolución del Parlamento Europeo, de 12 de septiembre de 2018, sobre el estado de las relaciones UE-EE. UU. (2017/2271(INI))

El Parlamento Europeo,

–  Vistos el documento titulado «Una visión común, una actuación conjunta: una Europa más fuerte - Estrategia global para la política exterior y de seguridad de la Unión Europea», presentada por la vicepresidenta de la Comisión / alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad (VP/AR) el 28 de junio de 2016, y la Comunicación conjunta de la Comisión y el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), de 7 de junio de 2017, titulada «Un planteamiento estratégico de la resiliencia en la acción exterior de la UE» (JOIN(2017)0021),

–  Vistos los resultados de las cumbres UE-EE. UU. celebradas el 28 de noviembre de 2011 en Washington D. C. y el 26 de marzo de 2014 en Bruselas,

–  Vistas las declaraciones conjuntas de la 79.ª reunión interparlamentaria del Diálogo Transatlántico de Legisladores (DTL) celebrada los días 28 y 29 de noviembre de 2016 en Washington D. C., la 80.ª reunión interparlamentaria del DTL celebrada los días 2 y 3 de junio de 2017 en La Valeta, y la 81.ª reunión interparlamentaria del DTL celebrada el 5 de diciembre de 2017 en Washington D. C. así como la 82.ª reunión interparlamentaria del DTL celebrada el 30 de junio de 2018 en Sofía (Bulgaria),

–  Vista la Comunicación de la Comisión, de 28 de abril de 2015, titulada «Agenda Europea de Seguridad» (COM(2015)0185),

–  Vista la Comunicación conjunta de la Comisión y de la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad al Parlamento Europeo y al Consejo, de 6 de abril de 2016, titulada «Marco conjunto sobre la lucha contra las amenazas híbridas: una respuesta de la Unión Europea» (JOIN(2016)0018),

–  Vista la declaración conjunta del presidente del Consejo Europeo, del presidente de la Comisión y del secretario general de la OTAN, de 8 de julio de 2016, sobre el conjunto común de propuestas aprobadas por los Consejos de la Unión Europea y de la OTAN los días 5 y 6 de diciembre de 2016, así como los informes de situación sobre su aplicación, de 14 de junio y 5 de diciembre de 2017,

–  Vista la declaración conjunta UE-OTAN de 2016,

–  Vistas la Estrategia de Seguridad Nacional de los EE. UU. de 18 de diciembre de 2017 y la Estrategia de Defensa Nacional de los EE. UU. de 19 de enero de 2018,

–  Vista la Iniciativa de Seguridad Europea,

–  Visto el plan de acción para la diplomacia climática de la UE adoptado en 2015 por el Consejo de Asuntos Exteriores,

–  Vistos el Acuerdo de París, la Decisión 1/CP.21, la vigesimoprimera Conferencia de las Partes (CP.21) en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y la undécima Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes en el Protocolo de Kioto (CP/RP.11), celebradas en París del 30 de noviembre al 11 de diciembre de 2015,

–  Visto el Reglamento (CE) n.º 2271/96 del Consejo, de 22 de noviembre de 1996, relativo a la protección contra los efectos de la aplicación extraterritorial de la legislación adoptada por un tercer país, y contra las acciones basadas en ella o derivadas de ella(1),

–  Vista su Resolución de 13 de marzo de 2018 sobre el papel de las regiones y las ciudades de la UE en la aplicación del Acuerdo de París de la CP 21 sobre el cambio climático, en particular su apartado 13(2),

–  Vistas sus Resoluciones anteriores sobre las relaciones transatlánticas, en particular su Resolución de 1 de junio de 2006 sobre la mejora de las relaciones entre la Unión Europea y los Estados Unidos en el marco de un Acuerdo de Asociación Transatlántica(3), su Resolución de 26 de marzo de 2009 sobre el estado de las relaciones transatlánticas tras las elecciones en los Estados Unidos de América(4), su Resolución de 17 de noviembre de 2011 sobre la Cumbre UE-EE.UU. del 28 de noviembre de 2011(5), y su Resolución de 13 de junio de 2013 sobre el papel de la UE en la promoción de una asociación transatlántica más amplia(6),

–  Vista su Resolución de 22 de noviembre de 2016 sobre la Unión Europea de Defensa(7),

–  Vista su Resolución de 13 de diciembre de 2017 sobre el Informe Anual sobre la Aplicación de la Política Exterior y de Seguridad Común(8),

–  Vista su Resolución de 13 de diciembre de 2017 sobre el Informe anual sobre la aplicación de la política común de seguridad y defensa(9),

–  Vista su Resolución de 8 de febrero de 2018 sobre la situación del OOPS(10),

–  Visto el artículo 52 de su Reglamento interno,

–  Vistos el informe de la Comisión de Asuntos Exteriores y la opinión de la Comisión de Comercio Internacional (A8-0251/2018),

A.  Considerando que la asociación entre la Unión Europea y los Estados Unidos se basa en fuertes lazos políticos, culturales, económicos e históricos, en valores compartidos como la libertad, la democracia, la promoción de la paz y la estabilidad, los derechos humanos y el Estado de Derecho, así como en objetivos comunes como la prosperidad, la seguridad, unas economías abiertas e integradas, el progreso social y la inclusión, el desarrollo sostenible y la solución pacífica de los conflictos, y que tanto los EE. UU. como la UE son democracias basadas en el Estado de Derecho con sistemas eficaces de contrapoderes institucionales; que dicha asociación se enfrenta a una gran cantidad de desafíos e alteraciones a corto plazo, pese a lo cual los aspectos fundamentales a largo plazo siguen siendo importantes y la cooperación entre la UE y los EE. UU., como socios afines, sigue siendo crucial;

B.  Considerando que la UE y los EE. UU., a partir de su sólida base de valores comunes y principios compartidos, deben explorar modos alternativos de reforzar la relación transatlántica y responder eficazmente a los importantes desafíos a los que nos enfrentamos, utilizando todos los canales disponibles de comunicación; que los legisladores, el Congreso de los EE. UU. y el Parlamento Europeo desempeñan unas funciones importantes e influyentes en nuestras democracias y deben utilizar todo el potencial de su cooperación para preservar el orden democrático, liberal y multilateral, y fomentar la estabilidad y continuidad en nuestro continente y en el mundo;

C.  Considerando que, en un mundo global, complejo y cada vez más multipolar, la UE y los EE. UU. deben desempeñar papeles de liderazgo, fundamentales y constructivos reforzando y defendiendo el Derecho internacional, fomentando y protegiendo los derechos y principios fundamentales y abordando conjuntamente los conflictos regionales y los retos mundiales;

D.  Considerando que la UE y los EE. UU. están afrontando una era de cambios geopolíticos y deben gestionar complejas amenazas similares, tanto convencionales como híbridas, generadas por agentes tanto estatales como no estatales, de procedencia meridional y oriental; que los ciberataques son cada vez más comunes y sofisticados y que la cooperación entre la UE y los EE. UU. a través de la OTAN puede complementar los esfuerzos de ambas partes y proteger infraestructuras críticas de defensa e información del gobierno; que estas amenazas exigen la cooperación internacional para afrontarlas;

E.  Considerando que la UE reconoce el continuo apoyo militar de los EE. UU. para garantizar la seguridad y la defensa de la UE, y que esta tiene una deuda de gratitud con todos los estadounidenses que sacrificaron sus vidas para garantizar la seguridad europea durante los conflictos de Kosovo y Bosnia, así como que la UE intenta garantizar actualmente su propia seguridad a través de una mayor autonomía estratégica;

F.  Considerando que los EE. UU. han decidido recortar en 600 millones de dólares su presupuesto de mantenimiento de la paz en las Naciones Unidas;

G.  Considerando que una política exterior más impredecible por parte de los EE. UU. está creando una creciente incertidumbre en las relaciones internacionales y podría dejar cierto margen para el ascenso de otros actores en el escenario mundial, como China, cuya influencia política y económica está creciendo en todo el mundo; que muchos países clave de Asia, anteriormente más cercanos a los EE. UU., están acercándose a China;

H.  Considerando que la UE mantiene su pleno compromiso con el multilateralismo y el fomento de los valores compartidos, incluyendo la democracia y los derechos humanos; que el orden internacional basado en normas beneficia tanto a los EE. UU. como a la UE; que, en este sentido, es de vital importancia que la UE y los EE. UU. actúen de forma conjunta y en sinergia en apoyo de un orden basado en normas garantizado a través de organizaciones supranacionales e instituciones internacionales fuertes, creíbles y eficaces;

I.  Considerando que la asociación entre los EE. UU. y Europa ha sido esencial para el orden económico, político y en materia de seguridad a nivel mundial durante más de siete décadas; que la relación transatlántica afronta muchos desafíos y se ha visto sometida a una creciente presión en muchas cuestiones desde la elección del presidente Trump;

J.  Considerando que, como parte de la estrategia global de la Unión, la política climática se ha integrado en la política exterior y de seguridad, y se ha reforzado la relación entre la energía y el clima, la seguridad y los objetivos de desarrollo y la migración, así como el comercio libre y justo;

K.  Considerando que la UE mantiene su pleno compromiso con un sistema comercial multilateral basado en normas, abierto y no discriminatorio; que la OMC se sitúa en el centro del sistema comercial mundial como la única institución que puede garantizar una auténtica igualdad de condiciones;

L.  Considerando que tanto los EE. UU. como la UE deben apoyar las aspiraciones de los países de los Balcanes occidentales para unirse a la comunidad transatlántica; que, en este sentido, además del compromiso reforzado por parte de la UE, sigue siendo vital el compromiso de los EE. UU.;

M.  Considerando la responsabilidad creciente de la Unión a la hora de garantizar su propia seguridad en un contexto estratégico que ha registrado un grave deterioro en los últimos años;

N.  Considerando que la seguridad europea descansa en la ambición de una autonomía estratégica común, reconocida en junio de 2016 por los veintiocho jefes de Estado y de gobierno en la Estrategia global de la Unión Europea;

Un marco general basado en valores compartidos

1.  Recuerda e insiste en que la larga asociación y alianza UE-EE. UU. se basa y debe seguir basándose en compartir y promover valores comunes como la libertad, el Estado de Derecho, la paz, la democracia, la igualdad, el multilateralismo basado en normas, la economía de mercado, la justicia social, el desarrollo sostenible y el respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las minorías, así como la seguridad colectiva, con la resolución pacífica de los conflictos como prioridad; hace hincapié en la importancia de reforzar la asociación UE-EE. UU., que es uno de los principales ejes de cooperación en un mundo globalizado, para alcanzar estos objetivos;

2.  Acoge con satisfacción la reunión entre el presidente de la Comisión Juncker y el presidente de los Estados Unidos Trump en Washington el 25 de julio de 2018, como un signo de mejora en las relaciones bilaterales; toma nota de su declaración y de la voluntad de trabajar por la distensión de las relaciones transatlánticas en el ámbito comercial; recuerda, en este sentido, el efecto destructivo de los aranceles punitivos; reitera igualmente su apoyo a un enfoque amplio y global de los acuerdos comerciales y al multilateralismo;

3.  Destaca que las relaciones UE-EE.UU. son el garante fundamental de la estabilidad mundial y han sido la piedra angular de nuestros esfuerzos para garantizar la paz, la prosperidad y la estabilidad en nuestras sociedades desde el final de la Segunda Guerra Mundial, así como para crear un sistema comercial y de cooperación económica y política multilateral basado en normas y valores; reafirma que las relaciones UE-EE.UU. son estratégicas y genuinas, y que un fuerte vínculo transatlántico es beneficioso para ambas partes y para el mundo; considera que la actual política unilateral conocida como «America first» («los Estados Unidos primero») es perjudicial tanto para los intereses de la UE como para los de los EE.UU., socava la confianza mutua y puede asimismo tener repercusiones más amplias para la estabilidad mundial; recuerda el interés de la UE en cultivar asociaciones duraderas y mutuamente beneficiosas basadas en valores y principios compartidos que prevalezcan sobre las ganancias transaccionales a corto plazo;

4.  Subraya que la asociación va mucho más allá de la política exterior y las cuestiones comerciales en sentido estricto e incluye también otros temas como la (ciber) seguridad, las cuestiones económicas, digitales y financieras, el cambio climático, la energía, la cultura, la ciencia y la tecnología; hace hincapié en que estas cuestiones están estrechamente relacionadas entre sí y deben examinarse dentro del mismo marco general;

5.  Manifiesta su preocupación por los planteamientos adoptados por los EE. UU. para abordar los problemas mundiales y los conflictos regionales desde la elección del presidente Trump; destaca la importancia que para la UE revisten las relaciones transatlánticas y el diálogo sostenido, subrayando la significación de las cuestiones que unen a los EE.UU. y a la UE; pide una mayor claridad acerca de si nuestra relación transatlántica, construida a lo largo de décadas, sigue teniendo para nuestros socios americanos la misma relevancia en la actualidad; hace hincapié en que el marco general basado en valores de nuestra asociación es esencial para fomentar y seguir reforzando la arquitectura de la economía y la seguridad mundiales; subraya que las cuestiones que unen a los EE.UU. y la UE en última instancia deben tener mayor peso que aquellas que los separan;

6.  Resalta que, en un sistema internacional permanentemente marcado por la inestabilidad y la incertidumbre, Europa tiene la responsabilidad de construir su autonomía estratégica para afrontar la multiplicación de desafíos comunes; insiste, en consecuencia, en la necesidad de que los países europeos mantengan su capacidad para decidir y actuar solos para defender sus intereses; recuerda que la autonomía estratégica es tanto una ambición legítima de Europa como un objetivo prioritario que debe articularse en los ámbitos de industrial, operativo y de las capacidades ;

Reforzar la asociación

7.  Recuerda el gran potencial y el interés estratégico de esta asociación tanto para los EE.UU. como para la UE con vistas a lograr la prosperidad y seguridad mutuas y consolidar un orden basado en normas y valores que apoye a las instituciones internacionales y les ofrezca los medios para mejorar la gobernanza mundial; pide por tanto que se fomenten el diálogo y el compromiso en todos los elementos de esta asociación y a todos los niveles de cooperación, inclusive con las organizaciones de la sociedad civil; subraya que nuestras decisiones y acciones tienen un impacto sobre la arquitectura de la economía y la seguridad mundiales y, por tanto, deben dar ejemplo, así como sobre los intereses de ambas partes;

8.  Subraya las responsabilidades de los EE.UU. como potencia mundial y pide al Gobierno de dicho país que defienda los principales valores compartidos que suponen la base de las relaciones transatlánticas y que garantice en todo momento el respecto por el Derecho internacional, la democracia, los derechos humanos y las libertades fundamentales de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y otros instrumentos internacionales firmados o ratificados por los EE.UU.;

9.  Subraya que la UE y los EE.UU. son recíprocamente los principales socios en un mundo multipolar, y que las acciones unilaterales solo debilitan la asociación transatlántica, que debe ser una asociación entre iguales basada en el diálogo y encaminada a restablecer la confianza mutua;

10.  Lamenta la excesiva demora a la hora de designar un nuevo embajador de los EE.UU. ante la Unión Europea pero acoge con satisfacción su nombramiento y su posterior confirmación por el Senado de los EE.UU. el 29 de junio de 2018;

11.  Crítica firmemente las declaraciones del nuevo embajador de los EE.UU. ante Alemania, Richard Grenell, quien afirmó su intención de apoyar a los populistas nacionalistas de toda Europa, y recuerda que el papel de los diplomáticos no es apoyar a fuerzas políticas individuales, sino fomentar el mutuo entendimiento y asociación; considera, por otra parte, que las declaraciones de altos cargos del Gobierno de Trump en las que muestran su desprecio por la Unión y su apoyo a las fuerzas xenófobas y populistas que tratan de destruir el proyecto europeo son hostiles e incompatibles con el espíritu de asociación transatlántica;

12.  Pide a la VP/AR, al Consejo, a la Comisión y a los Estados miembros que mejoren la cooperación, la coordinación, la coherencia y la eficacia en la política de la UE para los EE.UU. a fin de presentar a la UE como un actor internacional unificado y eficaz con un mensaje coherente;

13.  Recuerda que los Estados Unidos son un socio fundamental, dada la convergencia de intereses de defensa y seguridad y la existencia de unas relaciones bilaterales fuertes; pide la celebración de una cumbre UE-EE.UU. lo antes posible en un esfuerzo por superar los desafíos actuales y continuar trabajando en cuestiones de interés mutuo, regional y mundial;

14.  Considera importante la presencia de fuerzas militares estadounidenses en los países europeos en caso necesario y en consonancia con el cumplimiento continuado de los compromisos acordados;

15.  Insiste en que un diálogo estructurado y estratégico sobre política exterior a nivel transatlántico, con la participación también del Parlamento Europeo y del Congreso de los EE.UU., es clave para reforzar la arquitectura transatlántica, incluida la cooperación en materia de seguridad, y pide una ampliación de la dimensión de política exterior del diálogo UE-EE.UU.;

16.  Recuerda su propuesta de que se cree un consejo político transatlántico para la consulta y coordinación sistemáticas en materia de política exterior y de seguridad, que estaría encabezado por el VP/AR y el Secretario de Estado de los EE. UU., y sustentado en contactos regulares de los directores políticos;

17.  Acoge con satisfacción el trabajo constante e ininterrumpido del DTL en el fomento de las relaciones entre la UE y los EE.UU. mediante el diálogo y la coordinación parlamentarios sobre cuestiones de interés común; reitera la importancia del contacto y el diálogo interpersonales para reforzar las relaciones transatlánticas; pide, por consiguiente, un mayor compromiso tanto del Senado y la Cámara de Representantes de los EE.UU. como del Parlamento Europeo; acoge con satisfacción el relanzamiento del caucus bipartidista del Congreso sobre la UE con motivo del 115º Congreso y pide a la Oficina de Enlace del Parlamento Europeo (EPLO) y a la delegación de la UE en Washington que cooperen más estrechamente con ellos;

18.  Recuerda que tanto en la UE como en los EE.UU., nuestras sociedades son fuertes, están arraigadas en la democracia liberal y el estado de derecho, y se basan en una pluralidad de actores, incluidos entre otros nuestros Gobiernos, Parlamentos y órganos descentralizados, las distintas instituciones políticas, las empresas y los sindicatos, las organizaciones de la sociedad civil, los medios de comunicación libres e independientes, los grupos religiosos y las comunidades del mundo académico y la investigación; hace hincapié en que debemos fomentar vínculos entre las dos orillas del Atlántico para promover las ventajas y la importancia de nuestra asociación transatlántica, a distintos niveles y en toda la UE y los EE.UU., sin centrarse solo en las costas este y oeste; pide programas reforzados y específicos para este fin que estén dotados de una financiación adecuada;

19.  Acoge con satisfacción la estimulante función de las relaciones entre las instituciones europeas y los estados federales de los EE.UU., así como las zonas metropolitanas en la relación transatlántica general, en particular en el caso de las relaciones de hermanamiento; hace hincapié, en este contexto, en la cooperación existentes basada en el Memorándum de Entendimiento Under2; invita a los estados federales de los EE.UU. a reforzar sus contactos con las instituciones europeas;

20.  Hace hincapié en que los intercambios culturales a través de programas educativos son cruciales para promover y desarrollar valores comunes y construir puentes entre los distintos socios; pide, por consiguiente, que se refuercen y multipliquen los programas de movilidad estudiantil entre los Estados Unidos y la Unión en el marco de Erasmus+, y que se facilite el acceso a los mismos;

21.  Está especialmente impresionado por la movilización de los alumnos estadounidenses que defienden leyes más estrictas en materia de armas y muestran su rechazo contra la injerencia de la Asociación Nacional del Rifle en la legislación, como respuesta a las numerosas tragedias relacionadas con el uso de armas que se han producido en escuelas;

Afrontar juntos los retos mundiales

22.  Insiste en que la UE y los EE.UU. deben seguir desempeñando papeles constructivos clave abordando conjuntamente los conflictos regionales y los retos mundiales basados en los principios del Derecho internacional; resalta que el multilateralismo, al que Europa profesa un profundo apego, cada vez se ve más amenazado por las actitudes de los Estados Unidos y otras grandes potencias mundiales; recuerda la importancia del multilateralismo a la hora de preservar la paz y la estabilidad, como vehículo de fomento de los valores del estado de derecho y para hacer frente a los problemas mundiales, e insiste en que estos deben abordarse en los foros internacionales pertinentes; se muestra, por lo tanto, preocupado por el hecho de que las recientes decisiones unilaterales de los EE.UU. —desvinculación de acuerdos internacionales fundamentales, revocación de determinados compromisos, ataques a las normas internacionales, retirada de foros internacionales y fomento de las tensiones comerciales y diplomáticas— puedan apartarse de esos valores comunes y tensionar y socavar la relación; pide a la UE que dé muestras de unidad, firmeza y proporcionalidad en su respuesta a tales decisiones; pide, por consiguiente, a los Estados miembros de la UE que eviten cualquier acción o movimiento destinado a obtener ventajas bilaterales en detrimento de un enfoque común europeo coherente;

23.  Señala que otras grandes potencias mundiales, como Rusia y China, cuentan con sólidas estrategias políticas y económicas, muchas de las cuales pueden ir en contra de nuestros valores comunes, nuestros compromisos internacionales y la propia relación transatlántica y ponerlos en riesgo; recuerda que estas circunstancias hacen que la cooperación UE-EE.UU. sea aún más fundamental para poder seguir defendiendo unas sociedades abiertas, así como promoviendo y protegiendo nuestros derechos, principios y valores comunes, incluido el respeto del Derecho internacional; pide, en este sentido, una mayor coordinación entre la UE y los EE.UU. para armonizar y fijar una política común de sanciones con vistas a incrementar su eficacia;

24.  Opina que abordar los intentos de Rusia de presionar, influenciar, desestabilizar y explotar las debilidades y las vías democráticas de las sociedades occidentales exige una respuesta transatlántica conjunta; considera, por tanto, que los EE.UU. y la UE deben dar prioridad a las acciones coordinadas con respecto a Rusia, con la participación de la OTAN cuando proceda; observa con preocupación, en este sentido, las declaraciones de los presidentes de los EE. UU. y de Rusia en el contexto de su reunión del 16 de julio de 2018 en Helsinki; recuerda el claro peligro que suponen para nuestras democracias las noticias falsas, la desinformación y, en particular, las fuentes de interferencias maliciosas; pide que se entable un diálogo político y social que equilibre el anonimato y la responsabilidad en los medios sociales;

25.  Subraya que la seguridad presenta elementos multidimensionales y relacionados entre sí, y que su definición no solo abarca los aspectos militares, sino también los relativos al medio ambiente, la energía, el comercio, la ciberseguridad y las comunicaciones, la sanidad, el desarrollo, la rendición de cuentas, la ayuda humanitaria, etc.; insiste en que los problemas de seguridad deben abordarse mediante un planteamiento amplio; lamenta, en este sentido, los sustanciales recortes presupuestarios propuestos, por ejemplo, para la construcción del Estado en Afganistán, a la ayuda al desarrollo en África, a la ayuda humanitaria y a las contribuciones de los EE.UU. a los programas, operaciones y agencias de las Naciones Unidas;

26.  Destaca que un acuerdo de comercio transatlántico equilibrado y mutuamente beneficioso tendría consecuencias que irían mucho más allá de los aspectos comerciales y económicos;

27.  Declara que la OTAN sigue siendo el principal garante de la defensa colectiva de Europa; acoge con satisfacción la reafirmación del compromiso de los EE UU. con la OTAN y la seguridad europea, y subraya que profundizar en la cooperación UE-OTAN también refuerza la asociación transatlántica;

28.  Hace hincapié en la importancia de la cooperación, la coordinación y las sinergias en el ámbito de la seguridad y la defensa; subraya la importancia de mejorar el gasto en defensa, e insiste, en este sentido, en que el reparto de la carga no debe centrarse únicamente en los insumos (objetivo de dedicar un 2 % del PIB a defensa) sino también en los productos (capacidades medidas en términos de fuerzas desplegables, disponibles y sostenibles); recuerda que ese objetivo cuantificado refleja la creciente asunción de responsabilidad de los europeos con su propia seguridad, que es indispensable dada la degradación de su entorno estratégico; acoge con satisfacción el hecho de que la defensa se esté convirtiendo en un ámbito de mayor prioridad para la UE y sus Estados miembros, ya que esta genera una mayor eficiencia militar en beneficio de la UE y la OTAN, y celebra en este sentido la presencia de tropas estadounidenses en territorio de la UE; declara que la OTAN sigue siendo crucial para la defensa colectiva de Europa y sus aliados (artículo 5 del Tratado de Washington); resalta que la capacidad de la OTAN para llevar a cabo sus misiones depende estrechamente de la robustez de la relación transatlántica;

29.  Pide a la UE que refuerce la Unión Europea de Defensa con el objetivo de desarrollar capacidades que garanticen la relevanci estratégica de la UE en seguridad y defensa, por ejemplo creando más sinergias y una mayor eficiencia en el gasto en defensa, investigación, desarrollo, contratación, mantenimiento y formación entre los Estados miembros; insiste en que una mayor cooperación en materia de defensa a escala de la UE refuerza la contribución europea a la paz, la seguridad y la estabilidad a escala regional e internacional, lo cual también favorece la consecución de los objetivos de la OTAN y refuerza nuestro vínculo transatlántico; apoya, por lo tanto, los esfuerzos realizados recientemente para reforzar la arquitectura europea de defensa, incluido el Fondo Europeo de Defensa y la recién creada Cooperación Estructurada Permanente (CEP);

30.  Celebra la puesta en marcha de la CEP y apoya sus primeros proyectos, como por ejemplo la movilidad militar; subraya que la CEP es de interés común para la UE y la OTAN y debería ser un motor que impulse la cooperación entre ambas organizaciones en términos de desarrollo de capacidades y la consolidación de un pilar de la UE en la OTAN, en el contexto de cada constitución nacional;

31.  Reitera la necesidad de que la UE y los EE.UU. refuercen su cooperación en el ámbito de la ciberseguridad y la defensa, concretamente a través de las agencias especializadas y los grupos de estudio como ENISA, Europol, Interpol, las futuras estructuras de la CEP y el Fondo Europeo de Defensa, especialmente mediante la lucha contra los ataques cibernéticos y la promoción conjunta de esfuerzos dirigidos a crear un marco internacional integral y transparente que establezca las normas mínimas para las políticas en materia de ciberseguridad, respetando las libertades fundamentales; considera indispensable que la Unión y la OTAN intensifiquen el intercambio de inteligencia con el fin de permitir la atribución formal de ciberataques y, en consecuencia, permitir la imposición de sanciones restrictivas para los responsables de los ciberataques; subraya la importancia y contribución positiva que tiene la Iniciativa de Seguridad Europea de los EE.UU. para la seguridad de los Estados miembros de la UE;

32.  Subraya que la creciente importancia de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático requiere una mayor cooperación entre la Unión y los Estados Unidos y que las medidas se tomen para fomentar la cooperación entre las empresas tecnológicas estadounidenses y europeas con objeto de garantizar la creación de asociaciones en materia de desarrollo y ejecución se utilice con eficacia;

33.  Pide al Congreso de los Estados Unidos que incluya al Parlamento Europeo en su programa de uso compartido de información sobre ciberamenazas con los parlamentos de Australia, Canadá, Nueva Zelanda y el Reino Unido;

34.  Subraya la necesidad de un enfoque común para regular las plataformas digitales y aumentar su rendición de cuentas con objeto de debatir las cuestiones de la censura en la red, los derechos de autor y de los titulares de derechos, los datos personales y la noción de neutralidad de la red; reitera la necesidad de trabajar conjuntamente para promover una internet abierta, interoperable y protegida, gobernada por el modelo de diversas partes interesadas que promueven los derechos humanos, la democracia, el estado de derecho y la libertad de expresión y fomenta la prosperidad económica y la innovación respetando la privacidad y previniendo el fraude, la estafa y el robo; pide que se realicen esfuerzos conjuntos para crear normas y regulaciones y para promover la aplicabilidad del Derecho internacional en el ciberespacio;

35.  Reitera que la neutralidad de la red está consagrada en el Derecho de la Unión; lamenta la decisión de la Comisión Federal de Comunicaciones de revocar las normas de neutralidad de la red; acoge con satisfacción la reciente votación del Senado de los Estados Unidos para revocar esta decisión; insta al Congreso de los Estados Unidos a que cumpla la decisión del Senado con objeto de mantener una internet abierta, segura y protegida que no permita el trato discriminatorio de los contenidos de internet;

36.  Subraya la necesidad de entablar verdaderas negociaciones en relación con la normalización, especialmente en el contexto de la evolución tecnológica cada vez más rápida, especialmente en el ámbito de las TI;

37.  Hace hincapié en que una parte importante de los esfuerzos de la UE y los EE.UU. para reforzar la lucha contra el terrorismo incluye la protección de las infraestructuras críticas, incluida la promoción de normas comunes y el impulso de la compatibilidad y la interoperabilidad, así como un enfoque integral para la lucha contra el terrorismo, también a través de la coordinación en los foros regionales, multilaterales y mundiales y de la cooperación para el intercambio de datos relacionados con actividades terroristas; reitera la necesidad de apoyar mecanismos como el Sistema Europeo de Información y Autorización de Viajes (SEIAV) y otras acciones conjuntas que puedan realizar una contribución significativa y cambiar la situación en la lucha contra el terrorismo y el extremismo; recuerda a ambas partes que la lucha contra el terrorismo debe ser conforme con el Derecho internacional y los valores democráticos, respetando plenamente las libertades civiles y los derechos humanos fundamentales;

38.  Expresa su preocupación por el reciente nombramiento de Gina Haspel como directora de la Agencia Central de Inteligencia, dado su escaso historial en materia de derechos humanos, incluida su complicidad en el programa de la CIA de entregas y detenciones en lugares secretos;

39.  Expresa su gran preocupación por la eliminación de las restricciones limitadas que ha aplicado el Gobierno estadounidense al programa de drones, lo que aumenta el riesgo de víctimas civiles y homicidios, así como la falta de transparencia tanto del programa de drones de los EE. UU. como de la ayuda que ofrecen algunos Estados miembros de la Unión; insta a los EE.UU. y los Estados miembros de la Unión a que garanticen que el uso de drones armados cumple con las obligaciones establecidas por el Derecho internacional, incluidos el Derecho internacional de los derechos humanos y el Derecho internacional humanitario, y a que establezcan rigurosas normas vinculantes que regulen la prestación de todas las formas de intervención en las operaciones letales con drones;

40.  Subraya la necesidad de que la UE y los EE. UU. combatan la evasión fiscal y otros delitos financieros y garanticen la transparencia;

41.  Alienta a una mejor cooperación en materia de lucha contra la evasión y la elusión fiscales, el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, particularmente en el marco del acuerdo UE-EE.UU. sobre el Programa de Seguimiento de la Financiación del Terrorismo, que debería reforzarse para que se incluyan datos sobre los flujos de capitales asociados a operaciones de inteligencia ilícitas o de interferencia en el extranjero; pide asimismo a la UE y a los EE.UU. que cooperen con la OCDE en la lucha contra la evasión fiscal y la planificación fiscal abusiva mediante el establecimiento de reglas y normas internacionales dirigidas a abordar este problema mundial; insiste en que una cooperación policial y judicial permanente es fundamental para mejorar nuestra seguridad común, y pide a los EE.UU. que garanticen una cooperación bilateral y multilateral en este ámbito; lamenta la derogación parcial de ley Dodd-Frank, lo que ha hecho disminuir notablemente el seguimiento de los bancos estadounidenses;

42.  Destaca la persistentes deficiencias que se observan en el Escudo de la privacidad en cuanto al respeto de los derechos fundamentales de las personas registradas; acoge con satisfacción y respalda los llamamientos a los legisladores de los EE.UU. para que avancen hacia la consecución de una ley general de privacidad y protección de datos; señala que la protección de los datos personales en Europa es un derecho fundamental y que no existe en los EE.UU. ninguna regulación comparable al nuevo Reglamento general de protección de datos de la Unión (RGPD);

43.  Recuerda las muestras de solidaridad transatlántica general como reacción al envenenamiento de Sergei y Yulia Skripal en Salisbury, lo que acabó con la expulsión de los diplomáticos rusos por parte de veinte Estados miembros de la Unión, cinco países candidatos a la adhesión, Canadá, Estados Unidos y Noruega;

44.  Reitera su preocupación por el rechazo en el Congreso, en marzo de 2017, de la norma presentada por la Comisión Federal de Comunicaciones relativa a la protección de la privacidad de los clientes de servicios de banda ancha y otros servicios de telecomunicaciones, con lo cual se eliminan en la práctica reglas de privacidad aplicables a la banda ancha que habrían obligado a los proveedores de servicios de internet a recabar el consentimiento expreso de los consumidores antes de vender a anunciantes y empresas privadas o compartir con ellos datos de la navegación en la red y otras informaciones privadas; considera que ello supone una amenaza más a las salvaguardas de la privacidad en los Estados Unidos;

45.  Recuerda que los Estados Unidos siguen siendo el único país tercero de la lista de exención de visado de la UE que no concede el acceso exento de visado a los ciudadanos de todos los Estados miembros de la Unión; insta a los Estados Unidos a que incorporen a los cinco Estados miembros de la Unión implicados (Bulgaria, Croacia, Chipre, Polonia y Rumanía) al Programa de Exención de Visado estadounidense lo antes posible; recuerda que la Comisión está obligada legalmente a adoptar un acto delegado —que suspenda temporalmente la exención de la obligación de visado para los nacionales de terceros países que no hayan suprimido la obligación de visado para los ciudadanos de determinados Estados miembros de la Unión— en un plazo de 24 meses a partir de la fecha de publicación de las notificaciones en este sentido, plazo que finalizó el 12 de abril de 2016; pide a la Comisión, sobre la base del artículo 265 del TFUE, que adopte el acto delegado requerido;

46.  Subraya que la UE se ha comprometido a reforzar la democracia, los derechos humanos, el estado de derecho, la prosperidad, la estabilidad, la resiliencia y la seguridad de sus vecinos primeramente a través de medios no militares, en particular mediante la aplicación de acuerdos de asociación; pide a la Unión y a los Estados Unidos que intensifiquen su cooperación y coordinen mejor sus acciones, proyectos y propuestas en la vecindad meridional y la vecindad oriental de la Unión; recuerda que las políticas humanitarias y de desarrollo de la Unión en todo el mundo contribuyen también a la seguridad mundial;

47.  Celebra el enfoque estratégico y la apertura de los Estados Unidos hacia esta región, y recuerda que los Balcanes representan un reto para Europa y para la seguridad de todo el continente; pide, por consiguiente, a los EE.UU. que participen en otros esfuerzos conjuntos en los Balcanes occidentales, en particular aquellos dirigidos a reforzar el estado de Derecho, la democracia, la libertad de expresión y la cooperación en seguridad; recomienda adoptar más medidas comunes, como por ejemplo mecanismos anticorrupción y desarrollo institucional, para proporcionar una mayor seguridad, estabilidad, resiliencia y prosperidad económica a los países de la región, así como para contribuir a la resolución de asuntos de larga data; opina que la UE y los EE.UU. deberían iniciar un nuevo diálogo de alto nivel sobre los Balcanes occidentales con objeto de garantizar que los objetivos políticos y los programas de intervención están en consonancia y asimismo de adoptar las medidas pertinentes;

48.  Pide a la UE y a los EE.UU. que desempeñen un papel más activo y eficaz en la resolución del conflicto en territorio de Ucrania y respalden todos los esfuerzos para encontrar una solución pacífica y duradera que respete la unidad, la soberanía y la integridad territorial de Ucrania y prevea la reintegración de la península de Crimea a Ucrania, y que insten y apoyen los procesos de reforma y el desarrollo económico en Ucrania, los cuales deben ajustarse plenamente a los compromisos adquiridos por Ucrania y a las recomendaciones realizadas por las organizaciones internacionales; expresa su profunda decepción por la falta de avances en la aplicación de los acuerdo de Minsk y por el deterioro de la situación humanitaria y la seguridad en la parte oriental de Ucrania; afirma, por tanto, que siguen siendo necesarias sanciones contra Rusia y que los EE.UU. deberían coordinar sus esfuerzos con la UE; pide que haya una cooperación más estrecha sobre esta cuestión entre la VP/AR y el representante especial de los Estados Unidos para Ucrania;

49.  Recuerda asimismo la importancia que para la UE y los EE.UU. reviste la búsqueda de una solución para los conflictos «congelados» de Georgia y Moldavia;

50.  Recuerda que el orden internacional se basa en el respeto a los acuerdos internacionales; lamenta en este sentido la decisión de los EE.UU. de no respaldar las conclusiones de la cumbre del G7 de Canadá; reitera su compromiso con el Derecho internacional y los valores universales, en particular la rendición de cuentas, la no proliferación nuclear y la resolución pacífica de conflictos; subraya que la coherencia de nuestra estrategia de no proliferación nuclear es esencial para nuestra credibilidad como actor y negociador mundial de primer orden; insta a la UE y a los EE.UU. a que cooperen para facilitar el desarme nuclear y las medidas efectivas para reducir el riesgo nuclear;

51.  Destaca que el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) con Irán es un importante acuerdo multilateral y un gran logro diplomático para la diplomacia multilateral y la diplomacia de la UE con vistas a promover la estabilidad en la región; recuerda que la UE está resuelta a hacer todo lo que esté en su mano para preservar el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) con Irán como un pilar fundamental de la arquitectura internacional de no proliferación, pertinente también para la cuestión de Corea del Norte, y como un elemento crucial para la seguridad y la estabilidad de la región; reitera la necesidad de abordar de manera más clara y crítica las actividades iraníes relacionadas con los misiles balísticos y la inestabilidad regional, especialmente la participación de Irán en varios conflictos de la región, y la situación de los derechos humanos y de las minorías en Irán, que son una cuestión aparte del PAIC, en todos los formatos y foros pertinentes; subraya que la cooperación transatlántica es fundamental a la hora de abordar estas cuestiones; destaca que, según varios informes del Organismo Internacional de Energía Atómica, Irán está cumpliendo los compromisos contraídos en el contexto del PAIC; critica enérgicamente la decisión del presidente Trump de abandonar el PAIC de forma unilateral y de imponer medidas extraterritoriales a las empresas de la UE que operan en Irán; destaca que la Unión está decidida a proteger sus intereses y los de sus empresas e inversores frente al efecto extraterritorial de las sanciones norteamericanas; acoge con satisfacción, en este sentido, la decisión de activar el «estatuto de bloqueo» dirigido a proteger los intereses comerciales de la UE en Irán del impacto que tengan las sanciones extraterritoriales de los EE. UU., y pide al Consejo, la Comisión Europea y el Servicio Europeo de Acción Exterior que tomen las medidas oportunas para salvaguardar el PAIC;

52.  Manifiesta su preocupación por la política de los EE.UU. en materia de seguridad y comercio en el este y el sudeste asiático, en particular el vacío político resultante de su retirada del Acuerdo de Asociación Transpacífico; reitera la importancia de un compromiso constructivo por parte de la UE en el este y el sudeste asiático y en la región del Pacífico, y se congratula en este sentido de la activa política comercial de la UE en esta parte del mundo, así como de las iniciativas de la UE en materia de seguridad, expresadas en particular en las conclusiones del Consejo sobre el refuerzo de la cooperación de la UE en Asia y con Asia en materia de seguridad, también en aras del equilibrio político y económico;

53.  Acoge con satisfacción la apertura de nuevos diálogos de alto nivel con Corea del Norte y la reciente cumbre de Singapur del 12 de junio de 2018; recuerda que estas conversaciones, que aún tienen que arrojar resultados tangibles y comprobables, aspiran a una resolución pacífica de las tensiones y, por lo tanto, a la promoción de la cooperación regional y de la paz, la seguridad y la estabilidad mundiales; destaca que, al mismo tiempo, la comunidad internacional, incluidos la Unión y los EE.UU., debe mantener la presión sobre Corea del Norte hasta que se desnuclearice de manera creíble mediante la ratificación del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCE) y permita a la Comisión Preparatoria de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares y al Organismo Internacional de Energía Atómica que documenten su desnuclearización; manifiesta su preocupación por los avances insuficientes en la desnuclearización por parte de Corea del Norte, lo que llevó a que el 24 de agosto de 2018 el presidente Trump cancelara las conversaciones previstas en Corea del Norte con el secretario de Estado Mike Pompeo;

54.  Recuerda a los Estados Unidos que no han ratificado aún el TPCE pese a figurar como miembro del anexo II cuya firma es necesaria para la entrada en vigor del tratado; reitera el llamamiento efectuado por la VP/AR instando a los líderes mundiales a ratificar dicho tratado; anima a los EE.UU. a que ratifiquen el TPCE lo antes posible y a que sigan apoyando a la OTPCE en su esfuerzo por convencer al resto de los Estados del anexo II para que ratifiquen el tratado;

55.  Insiste en la defensa del Derecho marítimo internacional, incluido el mar del Sur de China; pide en este sentido a los EE.UU. que ratifiquen la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar;

56.  Pide que se refuerce la cooperación entre la UE y los EE.UU. para la resolución pacífica de los conflictos regionales y la guerra por procuración en Siria, ya que la falta de una estrategia común socava la resolución pacífica de los conflictos, y pide a todas las partes y a todos los actores regionales implicados en el conflicto que se abstengan de ejercer violencia o de cualquier otra acción que pudiera agravar la situación; reafirma la primacía del proceso de Ginebra dirigido por las Naciones Unidas en la resolución del conflicto en Siria, en consonancia con la Resolución 2254 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, negociada por las partes en conflicto y con el apoyo de los principales interlocutores internacionales y regionales; pide la plena aplicación y respeto de las Resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que están siendo violadas por los países participantes en las negociaciones de Astaná; pide que se realicen esfuerzos conjuntos para garantizar el pleno acceso humanitario a los necesitados de ayuda, así como en favor de investigaciones y enjuiciamientos independientes, imparciales, exhaustivos y creíbles de los responsables; pide asimismo que se apoye, entre otras cosas, la labor del Mecanismo Internacional, Imparcial e Independiente para los delitos de derecho internacional cometidos en la República Árabe Siria desde marzo de 2012;

57.  Recuerda que la UE apoya la reanudación de un auténtico proceso de paz en Oriente Próximo encaminado hacia una solución de dos Estados, basada en las fronteras de 1967, con un Estado palestino independiente, democrático, contiguo y viable conviviendo en paz y seguridad con un Estado de Israel seguro y con sus demás vecinos, e insiste en que debe evitarse cualquier acción que pueda ir en detrimento de esos esfuerzos; lamenta profundamente, en este sentido, la decisión unilateral del Gobierno de los EE. UU. de trasladar su embajada de Tel Aviv a Jerusalén y de reconocer oficialmente esta ciudad como capital de Israel; subraya que la cuestión de Jerusalén debe formar parte del acuerdo definitivo de paz entre israelíes y palestinos; señala que debe consolidarse la hoja de ruta conjunta y subraya la necesidad de que los EE.UU. se coordinen con sus socios europeos en los esfuerzos de paz que realizan en Oriente Próximo;

58.  Felicita al OOPS y a su personal especializado por el extraordinario e indispensable trabajo que llevan a cabo, en los ámbitos humanitario y de desarrollo, con los refugiados palestinos (en Cisjordania, así como en Jerusalén Oriental, la Franja de Gaza, Jordania, Líbano y Siria) y que es crucial para la seguridad y la estabilidad de la región; lamenta profundamente la decisión del Gobierno estadounidense de suspender la financiación que destina al OOPS, y pide que los Estados Unidos reconsideren su decisión; destaca el constante apoyo que el Parlamento Europeo y la Unión Europea han aportado al OOPS, y alienta a los Estados miembros de la Unión a que aporten financiación adicional para garantizar la sostenibilidad de las actividades del OOPS a largo plazo;

59.  Anima a continuar con la cooperación en los programas de la UE y los EE.UU. a escala mundial en materia de promoción de la democracia, libertad de los medios de comunicación, elecciones libres y justas y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de los refugiados y los migrantes, los de las mujeres y los de las minorías étnicas y religiosas; subraya la importancia de los valores de la buena gobernanza, la rendición de cuentas, la transparencia y el estado de Derecho que sustentan los derechos humanos; reitera la firme y fundamentada postura de la UE en contra de la pena de muerte y a favor de la suspensión universal de las ejecuciones con vistas a su abolición global; subraya la necesidad de cooperar para la prevención de las crisis y la consolidación de la paz, así como de dar respuesta a las situaciones de emergencia humanitaria;

60.  Reitera que la UE y los EE.UU. tienen intereses comunes en África, donde ambos han de coordinar e intensificar su apoyo, a nivel local, regional y multinacional en favor de la buena gobernanza buena, la democracia, los derechos humanos, el desarrollo social sostenible, la protección del medio ambiente, la gestión de las migraciones, la gobernanza económica y las cuestiones de seguridad, así como de la resolución pacífica de los conflictos regionales y la lucha contra la corrupción, las transacciones financieras ilegales, la violencia y el terrorismo; opina que adoptar una mejor coordinación entre la UE y los EE.UU., también a través del diálogo político reforzado y la elaboración de estrategias conjuntas sobre África, y tener en cuenta la opinión de las organizaciones regionales y las agrupaciones subregionales conducirían a acciones y un uso de los recursos más eficaces;

61.  Señala la importancia de los intereses políticos, económicos y de seguridad comunes de la UE y los EE.UU. con respecto a las políticas económicas de China y Rusia, y recuerda que los esfuerzos conjuntos, también en el ámbito de la OMC, pueden ser de gran ayuda para hacer frente a problemas como los actuales desequilibrios en el comercio mundial y la situación en Ucrania; pide al Gobierno de los EE. UU. que deje de bloquear el nombramiento de jueces en el Órgano de Apelación de la OMC; subraya la necesidad de cooperar de un modo más estrecho para dar respuesta a la iniciativa «Un cinturón, una ruta» de China, fomentando también a este respecto la cooperación entre la UE y la QUAD entre los EE.UU., la India, Japón y Australia;

62.  Señala la necesidad de una mejor cooperación en torno a la política ártica, especialmente en el contexto del Consejo Ártico, y muy en particular a la vista de las nuevas rutas de navegación y nuevos recursos naturales que pueden crearse con el cambio climático;

63.  Insiste en que la migración es un fenómeno global, por lo que debe abordarse mediante la cooperación, la asociación y la protección de los derechos humanos y de la seguridad, pero también mediante la gestión de las rutas de migración y adoptando un enfoque global en el marco de las Naciones Unidas, sobre la base del respeto al Derecho internacional, en particular a la Convención de Ginebra de 1951 y su Protocolo de 1967; acoge con satisfacción los esfuerzos realizados hasta el momento en las Naciones Unidas para alcanzar un pacto mundial para una migración segura, ordenada y regular, y lamenta la decisión de los EE. UU. de diciembre de 2017 de retirarse del debate; aboga por una política conjunta para combatir las causas últimas de la migración;

64.  Aboga por una mayor cooperación entre la UE y los EE.UU. sobre cuestiones energéticas, incluidas las energías renovables basándose en el marco que constituye el Consejo de la Energía UE-EE.UU.; Reitera por tanto su petición de que continúen las reuniones; pide asimismo más cooperación en investigación energética y nuevas tecnologías, así como una cooperación más estrecha para proteger las infraestructuras energéticas frente a los ciberataques; insiste en la necesidad de trabajar conjuntamente para garantizar la seguridad del abastecimiento energético y de aclarar cómo será el papel de Ucrania como país de tránsito;

65.  Reitera su preocupación por el «Nord Stream 2» y el posible papel divisivo que podría desempeñar en la seguridad y la solidaridad en el sector de la energía de los Estados miembros, y acoge con satisfacción el apoyo de los EE.UU. al garantizar la seguridad energética en Europa;

66.  Lamenta la retirada de los EE.UU. del Acuerdo de París pero elogia los continuados esfuerzos de particulares, empresas, ciudades y Estados en los EE.UU., que siguen trabajando en pos del Acuerdo de París y luchando contra el cambio climático, y destaca la necesidad de un mayor compromiso de la UE con estos actores; señala que el cambio climático ha dejado de formar parte de la Estrategia de Seguridad Nacional de los EE.UU.; reafirma el compromiso de la UE contraído con el Acuerdo de París y con la Agenda 2030 de los EE.UU., y subraya la necesidad de su aplicación con objeto de garantizar la seguridad mundial y desarrollar una economía y sociedad más sostenibles; recuerda que el cambio hacia una economía ecológica conlleva numerosas oportunidades de empleo y crecimiento;

67.  Anima a una mayor cooperación en el ámbito de la innovación, la ciencia y la tecnología y pide que se renueve el acuerdo UE-EE.UU. en materia de ciencia y tecnología;

Defensa de un orden comercial basado en normas en tiempos difíciles

68.  Toma nota de que en 2017 los EE.UU fueron el principal mercado de destino de las exportaciones de la UE y su segunda fuente de importaciones; observa, asimismo, que los déficits y superávits comerciales entre la UE y los EE.UU. son diferentes dependiendo de si se trata del comercio de bienes, del comercio de servicios, del comercio digital y de la inversión extranjera directa; destaca que las relaciones UE-EE.UU. en materia de comercio e inversión, que son unas de las más importantes a escala planetaria y que siempre se han basado en valores comunes, son uno de los motores más importantes del crecimiento económico mundial, el comercio y la prosperidad; señala, también, que la UE tiene un superávit de 147 000 millones USD en relación con el comercio de mercancías con los EE.UU; y toma nota de que las empresas de la UE emplean a 4,3 millones de trabajadores en EE.UU.;

69.  Destaca que la UE y los EE.UU. son dos actores clave en un mundo globalizado que evoluciona con una velocidad y una intensidad sin precedentes y que, ante la existencia de retos compartidos, la UE y los EE.UU. comparten un interés por colaborar y coordinar cuestiones de política comercial para configurar el futuro régimen multilateral de comercio y las normas mundiales;

70.  Hace referencia al papel central que desempeña la OMC en el marco del sistema multilateral como la mejor opción para garantizar un sistema abierto, justo y basado en normas que tenga en cuenta los distintos intereses de sus miembros y los equilibre; reitera su apoyo para que se siga reforzando el régimen multilateral de comercio; respalda el trabajo emprendido por la Comisión para seguir colaborando con los EE.UU. para dar una respuesta positiva común a los desafíos institucionales y sistémicos actuales;

71.  Destaca el papel de la OMC en la solución de diferencias comerciales; pide a todos los miembros de la OMC que garanticen el correcto funcionamiento del sistema de solución de diferencias de la OMC; lamenta, en este sentido, el bloqueo por parte de los EE.UU. de nuevas nominaciones para ocupar los puestos vacantes en el Órgano de Apelación, lo que amenaza el propio funcionamiento del sistema de solución de diferencias de la OMC; pide a la Comisión y a todos los miembros de la OMC que examinen vías para superar esta situación de punto muerto en relación con la renovación de los jueces en el Órgano de Apelación de la OMC y, si procede, que reformen el sistema de solución de diferencias; considera que estas reformas podrían tener como objetivo garantizar el máximo nivel posible de eficiencia e independencia del sistema, manteniendo al mismo tiempo la coherencia con los valores y el enfoque general que la UE ha defendido reiteradamente desde la creación de la OMC, entre los que destacan el fomento del comercio libre y justo a escala global, de acuerdo con el Estado de Derecho y con la necesidad de que todos los miembros de la OMC cumplan todas las obligaciones de la OMC;

72.  Acoge con satisfacción, al tiempo que lamenta que no se hayan obtenido resultados en la Undécima Conferencia Ministerial de la OMC (CM11), la firma de la Declaración conjunta sobre la eliminación de las prácticas desleales proteccionistas y distorsionadoras del mercado aplicadas por los EE.UU., la UE y Japón, que también se destacó en la Declaración del G-20 de julio de 2017; pide que se refuerce la cooperación con los EE.UU. y Japón a este respecto para hacer frente a las prácticas comerciales desleales, como la discriminación, la limitación del acceso al mercado, el dumping y las subvenciones;

73.  Pide a la Comisión que elabore un plan de trabajo junto con los EE.UU. y otros miembros de la OMC sobre la eliminación de las subvenciones que causan distorsiones en el sector del algodón y en el de la pesca (particularmente en relación con la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, es decir, la pesca INDNR); pide que se desarrolle la cooperación para que en la agenda multilateral se traten nuevos asuntos como el comercio electrónico, el comercio digital, incluido el desarrollo digital, la facilitación de la inversión, el comercio y el medio ambiente, así como el comercio y las cuestiones de género, y para que se fomenten políticas específicas para facilitar la participación de las microempresas y de las pequeñas y medianas empresas (pymes) en la economía global;

74.  Pide a la UE y a los EE.UU que impulsen la cooperación a escala internacional con el fin de reforzar los acuerdos internacionales en el ámbito de la contratación pública, en particular el Acuerdo sobre Contratación Pública (ACP);

75.  Pide a la Comisión que inicie conversaciones con los EE.UU. con vistas a retomar las negociaciones en torno al Acuerdo sobre Bienes Ambientales (ABA) multilateral y al Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (ACS);

76.  Pide a la UE y a los EE.UU. que pongan en común sus recursos para luchar contra las políticas y las prácticas comerciales desleales, al tiempo que respetan las normas multilaterales y el proceso de solución de diferencias en el marco de la OMC y evitan emprender acciones unilaterales, ya que son nocivas para todas las cadenas de valor mundiales en las que operan empresas de la UE y de los EE.UU.; lamenta profundamente la incertidumbre generada en el sistema comercial internacional debido a que los EE.UU. utilizan políticas e instrumentos (por ejemplo, la sección 232 de 1962 y la sección 301 de 1974) que fueron establecidos antes de crearse la OMC y su sistema de solución de diferencias; señala, en este sentido, que la decisión de los EE.UU. de imponer aranceles sobre el acero y el aluminio en virtud de la sección 232 no está justificada por motivos de seguridad nacional y pide a los EE.UU. que concedan a la UE y a otros aliados una exención permanente y completa en relación con estas medidas; pide la Comisión que responda con firmeza si estas tarifas se usasen como medio para frenar las exportaciones de la UE; subraya, asimismo, que cualquier sanción que puedan imponer los EE.UU. a las mercancías europeas en forma de contramedidas tras la publicación del informe del Órgano de Apelación sobre cumplimiento en el marco de la reclamación de los EE.UU. contra la UE por las medidas que afectan al comercio en aeronaves civiles de gran capacidad no sería legítima porque 204 de las 218 alegaciones presentadas por los EE.UU. fueron rechazadas por la OMC y se sigue a la espera de otro informe sobre el caso relacionado contra las subvenciones ilegales de los EE.UU.;

77.  Toma nota de la continuación de la cooperación bilateral entre la UE y los EE.UU en una amplia gama de cuestiones reglamentarias, como demuestra la reciente celebración del Acuerdo bilateral sobre medidas prudenciales en materia de seguros y reaseguros, o el Acuerdo sobre el reconocimiento de las inspecciones de los fabricantes de medicamentos; solicita a la Comisión y al Consejo que respeten plenamente el papel del Parlamento Europeo en este proceso;

78.  Subraya la importancia vital de la propiedad intelectual para las economías de la UE y de los EE.UU; pide a ambas partes que apoyen la investigación y la innovación a ambos lados del Atlántico, garantizando así altos niveles de protección de la propiedad intelectual y velando por que aquellos que creen productos innovadores de gran calidad puedan seguir haciéndolo;

79.  Pide a la UE y a los EE.UU que mejoren el acceso al mercado para las pymes que exportan a los EE.UU y a la UE mediante el aumento de la transparencia en torno a las normas existentes y las aperturas del mercado a ambas orillas del Atlántico, por ejemplo a través de un portal de pymes;

80.  Destaca la importancia del mercado de los EE.UU. para las pymes de la UE; pide a la UE y a los EE.UU. que aborden el efecto desproporcionado que los aranceles, las barreras de carácter no arancelarios y las barreras de tipo técnico al comercio tienen sobre las pymes a ambas orillas del Atlántico y que aborden no solamente la reducción de los aranceles sino también una simplificación de los procedimientos aduaneros y posiblemente nuevos mecanismos destinados a ayudar a las pymes a intercambiar experiencias y mejores prácticas comprando y vendiendo en los mercados de la UE y de los EE.UU.;

81.  Pide a la UE y a los EE.UU. que, en el marco de su cooperación bilateral, eviten la competencia fiscal entre sí, ya que solo generará un descenso de la inversión en ambas economías;

82.  Pide a la UE y a los EE.UU. que acuerden un marco para el comercio digital que respete los marcos y los acuerdos legales, la legislación en materia de protección de datos y las normas sobre privacidad de datos, que reviste especial importancia para el sector de los servicios; destaca, en este sentido, que la UE y los EE.UU. deben trabajar conjuntamente para animar a terceros países a adoptar normas elevadas en materia de protección de datos;

83.  Hace un llamamiento a la UE y a los EE.UU. para que intensifiquen la cooperación en materia de cambio climático; pide a la UE y a los EE.UU. que se sirvan de las negociaciones comerciales actuales y futuras, a todos los niveles, para garantizar la aplicación de normas acordadas a escala internacional, como el Acuerdo de París, para fomentar el comercio de mercancías que no dañan el medio ambiente, incluida la tecnología, y para garantizar la transición energética global, con una agenda comercial internacional clara y coordinada, tanto con el fin de proteger el medio ambiente como para crear oportunidades de empleo y crecimiento;

84.  Considera que un posible nuevo acuerdo entre la UE y los EE.UU. en materia de relaciones comerciales e inversiones no puede negociarse bajo presión ni amenazas y que solo resultaría interesante para la UE un acuerdo amplio, ambicioso y equilibrado que abarcase todos los ámbitos comerciales; señala, en este sentido, que podría resultar ventajoso el establecimiento de un posible mecanismo de cooperación reglamentario y de consulta específico y permanente; pide a la Comisión que retome las negociaciones con los EE.UU. en las circunstancias adecuadas;

85.  Subraya que los flujos comerciales requieren, cada vez más, formas nuevas, más rápidas y más seguras en relación con la circulación de mercancías y servicios a través de fronteras; pide a la UE y a los EE.UU., en su calidad de socios comerciales fundamentales, que colaboren para encontrar soluciones en materia de tecnología digital relacionadas con el comercio con el fin de facilitar el intercambio comercial;

86.  Recuerda la importancia del diálogo y de la cooperación UE-EE.UU. que existen en materia de ciencia y tecnología; reconoce el papel de los esfuerzos de la UE y de los EE.UU. en el ámbito de la investigación y la innovación como impulsores fundamentales del conocimiento y del crecimiento económico y respalda la prolongación y la ampliación del acuerdo UE-EE.UU. en materia de ciencia y tecnología más allá de 2018 con la intención de fomentar la investigación, la innovación, las nuevas tecnologías emergentes y la protección de los derechos de propiedad intelectual, así como de crear más empleos y de mejor calidad, comercio sostenible y crecimiento inclusivo;

87.  Comparte la inquietud de los EE.UU. respecto del exceso de capacidad siderúrgica mundial; lamenta, asimismo, que con medidas unilaterales incompatibles con la OMC solo se socavará la integridad del orden comercial basado en normas; subraya que incluso si se establece una exención permanente para la UE respecto de los aranceles estadounidenses no se puede legitimar esa actuación; pide a la Comisión que coopere con los EE.UU. para redoblar esfuerzos en la lucha contra el exceso de capacidad siderúrgica en el marco del Foro Mundial del G-20 a fin de explotar el enorme potencial de la acción multilateral; reitera su convicción de que la mejor forma de resolver estos problemas globales son las acciones conjuntas y concertadas en el marco de los sistemas comerciales basados en normas;

88.  Reafirma la importancia de que la UE y los EE.UU. aborden, de manera coordinada y constructiva, la modernización necesaria de la OMC con vistas a que sea más efectiva, transparente y responsable, así como para garantizar que, en el proceso de elaboración de normas y políticas de comercio internacional, se integren de forma adecuada las dimensiones de género, social, medioambiental y de derechos humanos;

89.  Señala que la UE se identifica con una economía de mercado no distorsionada, así como con unos valores abiertos y un comercio justo basado en normas; reitera su apoyo a la estrategia de la Comisión en respuesta a la política comercial actual de los EE.UU., cumpliendo al mismo tiempo las normas del régimen multilateral de comercio; aboga por la unidad entre todos los Estados miembros de la UE y pide a la Comisión que desarrolle un enfoque común para hacer frente a esta situación; subraya la importancia de preservar la unidad de los Estados miembros de la UE a este respecto, ya que se ha demostrado que las acciones conjuntas de la UE en el marco de la política comercial común y de la unión aduanera de la UE a escala internacional, así como de forma bilateral con los EE.UU., es mucho más efectiva que cualquier iniciativa emprendida por Estados miembros a nivel particular; reitera que la UE está preparada para trabajar con los EE.UU. en torno a cuestiones comerciales de interés mutuo en el marco de las normas del régimen multilateral de comercio;

90.  Lamenta la decisión del presidente Trump de retirar a los EE.UU. del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) así como el efecto que esta decisión tendrá sobre las empresas europeas que realizan actividades comerciales en Irán; apoya todos los esfuerzos de la UE destinados a preservar los intereses de las empresas de la UE que invierten en Irán y, en particular, la decisión de la Comisión de activar la disposición de bloqueo, lo que demuestra el compromiso de la UE con el PAIC; considera que podría utilizarse la misma disposición siempre que resulte oportuno;

91.  Pide a la UE y a los EE.UU. que intensifiquen la cooperación y los esfuerzos para aplicar y ampliar los planes de diligencia debida para empresas con el fin de reforzar la protección de los derechos humanos a escala internacional, también en el ámbito del comercio con minerales y metales procedentes de zonas afectadas por conflictos;

92.  Lamenta la desvinculación de los EE.UU. en materia de protección del medio ambiente. lamenta, en este contexto, la decisión del presidente Trump, toda vez que los EE.UU. son el principal importador de trofeos de caza de elefantes, de eliminar las restricciones a la importación de este tipo de trofeos procedentes de determinados países de África, incluidos Zimbabue y Zambia;

93.  Pide a la UE y a los EE.UU. que mantengan y refuercen la cooperación parlamentaria transatlántica, lo que debería materializarse en un marco político mejor y más amplio para mejorar las conexiones comerciales y de inversión entre la UE y los EE.UU.;

94.  Manifiesta su preocupación ante la posibilidad de que los EE.UU. y China alcancen un acuerdo que no sea del todo compatible con la OMC, lo que podría minar también nuestros intereses y dar lugar a unas relaciones comerciales transatlánticas complicadas; insiste, por tanto, en la necesidad de trabajar por un acuerdo más global con los principales socios comerciales, con los que compartimos intereses a escala mundial;

o
o   o

95.  Encarga a su presidente que transmita la presente Resolución al Consejo, al SEAE, a la Comisión, a los Gobiernos y los Parlamentos de los Estados miembros y de los países candidatos y en vías de adhesión, al presidente de los Estados Unidos, y al Senado y la Cámara de Representantes de los Estados Unidos.

(1) DO L 309 de 29.11.1996, p. 1.
(2) Textos Aprobados, P8_TA(2018)0068.
(3) DO C 298 E de 8.12.2006, p. 226.
(4) DO C 117 E de 6.5.2010, p. 198.
(5) DO C 153 E de 31.5.2013, p. 124.
(6) DO C 65 de 19.2.2016, p. 120.
(7) Textos Aprobados, P8_TA(2016)0435.
(8) Textos Aprobados, P8_TA(2017)0493.
(9) Textos Aprobados, P8_TA(2017)0492.
(10) Textos Aprobados, P8_TA(2018)0042.

Última actualización: 17 de septiembre de 2019Aviso jurídico