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Temas destacados (1994 - 1999)

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El Parlamento promueve combustibles más limpios y motores más eficientes para luchar contra la contaminación atmosférica

 

Durante la última legislatura (1994-1999), el Parlamento Europeo ha sido punta de lanza en la lucha contra la contaminación atmosférica. Está en juego la salud pública. También hace falta respetar los compromisos sobre el cambio climático adquiridos en Kioto en 1997. Los esfuerzos parlamentarios han contribuido a que la legislación comunitaria actual sobre emisiones contaminantes de vehículos sea la más estricta del mundo.

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El Parlamento también propone y defiende medidas para el crecimiento económico y el desarrollo tecnológico. No obstante, exige que no sean a costa de la salud de los ciudadanos ni de la calidad del medio ambiente. Concede gran importancia al principio de que "quien contamina paga". El coste de todo daño por la contaminación debe asumirlo aquel que la causa.

La contaminación atmosférica produce graves enfermedades. Agentes contaminantes como óxidos de carbono y de nitrógeno, hidrocarburos y partículas, se asocian a enfermedades como cáncer, dificultades respiratorias, problemas oculares, enfermedades cardiovasculares y jaquecas. También corroen materiales -más de una catedral erosionada- y atacan a todo tipo de vegetación.

Para hacer frente a este desafío, el Parlamento Europeo ha empleado sus competencias legislativas y consultivas. Y ha aprobado múltiples medidas para combatir la contaminación atmosférica. Por ejemplo, una directiva marco sobre la calidad del aire, una estrategia comunitaria contra la lluvia ácida, una acción destinada a reducir el contenido de azufre del combustible de las centrales eléctricas y de los buques, y nuevos límites para el plomo en el aire. Con frecuencia, tales iniciativas han encontrado una férrea oposición del Consejo y la industria y, en ocasiones, de la Comisión.

La reducción de las emisiones aumentará la renta nacional

Pero sin duda, la joya de la corona de la legislación contra la contaminación europea es la promovida por el Programa Auto-Oil, resultado de una reivindicación del Parlamento y del Consejo de una estrategia para mejorar la calidad del aire a través de reducciones en las emisiones de los vehículos. El programa Auto-Oil cuenta con la participación de la Comisión, la industria del automóvil y la petrolera. Los costes externos, incluidos los costes médicos, de la contaminación atmosférica causada por los vehículos de motor se estiman en el 3% del PIB de la Unión Europea.

Gracias al programa, de momento se han aprobado, por el procedimiento de codecisión, dos textos legislativos esenciales: una directiva que obliga a mejorar la calidad de la gasolina y el gasóleo en Europa haciéndolos menos contaminantes, y una directiva por la que los automóviles y los vehículos comerciales ligeros deberán tratar más eficientemente el combustible, limitando así las emisiones al entorno. A lo largo del procedimiento legislativo, el Parlamento se empleó a fondo para conseguir que los valores límite para el 2000 fueran más exigentes, y aún más para el 2005. Lo finalmente aprobado no es tan ambicioso como habría querido el Parlamento, pero sin duda un gran paso respecto a la posición de partida. Pero además la Eurocámara consiguió que las especificaciones para el 2005 sean obligatorias y no meramente indicativas como pretendía el Consejo. El Parlamento argumentó, con éxito, que la industria necesita normas fijas para planificar a tiempo sus inversiones, tanto en refinerías como en la próxima generación de automóviles.

¿Y cuáles son los valores límite de emisión adoptados? Para el año 2000, los vehículos de gasolina con un peso superior a 1.760 kg. deberán emitir sólo 5,22 gramos de monóxido de carbono por kilómetro. Para los vehículos de gasóleo, la cifra es 0,95 gramos por kilómetro. Para el 2005 el techo se rebaja a 2,27 en los vehículos de gasolina y a 0,74 gramos en los de gasóleo. También hay valores límite para las emisiones de hidrocarburos y de óxidos de nitrógeno y, en el caso del gasóleo, de las partículas. Los vehículos de menor peso están asimismo afectados.

¿Y las especificaciones para un combustible más limpio? En el 2000, el contenido de azufre de la gasolina no deberá superar los 150 mg/Kg para el gasóleo. El valor máximo será de 350 mg/Kg. En el 2005 ese valor límite se reduce a 50 mg/Kg para ambos combustibles. En lo relativo al benceno, sustancia muy cancerígena, el Consejo accedió a la exigencia del Parlamento de reducir a la mitad el límite superior propuesto originalmente por la Comisión para el 2000. También aceptó la cifra del contenido mínimo de oxígeno de la gasolina para el 2000 propuesta por el Parlamento. Otros valores límite se aplicarán, cuando proceda, a los hidrocarburos, aromáticos, oxigenados, etc.

Pero esto no es todo. Visto su éxito, el Parlamento está ahora considerando límites para la contaminación de los camiones. Desea que, a partir del 2000, los nuevos motores industriales diesel se sometan a límites obligatorios de emisiones contaminantes, que para el 2005 serían aún más estrictos. Las motocicletas son las siguientes de la lista.

Al margen del programa Auto-Oil, el Parlamento también ha prestado gran atención a una propuesta de directiva sobre la calidad del aire, que establecerá valores límite para las emisiones de los disolventes industriales. En definitiva, que al menos puede decirse que las perspectivas para la calidad del aire en Europa son ahora mejores que hace cinco años, cuando se eligió al actual Parlamento.

Para más información: Patrick Reynolds (tel.: Bruselas 284 4706 o correo electrónico: preynolds@europarl.eu.int).

 

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