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Temas destacados (1994 - 1999)

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EL PARLAMENTO EUROPEO: LA VOZ DEMOCRÁTICA DE LA UNIÓN MONETARIA

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El Parlamento Europeo ha desempeñado a lo largo de su cuarta legislatura (1994-1999) un papel sumamente activo en los preparativos para el euro. Como única institución comunitaria directamente elegida por el pueblo europeo, el Parlamento tiene la responsabilidad de dotar de contenido democrático a la Unión Económica y Monetaria. Por esa razón se esfuerza, desde hace tiempo, en garantizar que las decisiones políticas relativas al euro se toman de manera absolutamente democrática.

El Parlamento Europeo también ha desempeñado un papel clave en el proceso legislativo que condujo a la Unión Económica y Monetaria. El Tratado de Maastricht estipula que debe consultarse al Parlamento sobre una amplia gama de cuestiones, en particular sobre qué países cumplen las condiciones para incorporarse a la moneda única. Tanto sobre los del primer grupo, en 1999, como sobre cualquier otro país que solicite su ingreso posteriormente. En la sesión extraordinaria del 2 de mayo de 1998, la Eurocámara aprobó por arrolladora mayoría la recomendación de la Comisión según la cual once países miembros formarían parte del primer grupo.

 

Responsabilidad democrática

El Banco Central Europeo (BCE), creado en 1998, ejecuta la política monetaria en la zona euro, con un nivel de independencia sin precedentes. A fin de equilibrar esta independencia operacional, el Parlamento considera prioritario que el BCE le rinda cuentas de sus acciones. En última instancia, la independencia y la responsabilidad democrática son las dos caras de una misma moneda: cuanto más transparente sea el procedimiento, y más efectivo el control del Parlamento, mayor será la confianza de la población en el Banco Central.

 

Este control democrático del BCE adopta varias formas. En mayo de 1998 el Parlamento llevó a cabo audiencias públicas con los seis candidatos al primer Comité Ejecutivo del BCE. Tras dos días de audiencias ante la comisión de Asuntos Económicos, el Parlamento confirmó a los candidatos. Los próximos candidatos al Comité Ejecutivo del BCE deberán someterse al mismo proceso.

 

Volviendo al tema del control democrático, el Tratado simplemente exige al presidente del BCE que presente un informe anual en sesión plenaria del Parlamento. Sin embargo, la Eurocámara ha insistido en que las decisiones de política monetaria deben ser transparentes y controlables democráticamente. El BCE no debe ser una excepción a la regla. Por esta razón, se ha alcanzado un acuerdo con el BCE, según el cual su presidente comparecerá ante la comisión competente del Parlamento Europeo al menos cuatro veces al año para discutir los informes trimestrales de las actividades del Banco. Cada una de las partes podrá solicitar reuniones adicionales si lo considera necesario. El Parlamento se ha comprometido a evaluar las actuaciones del BCE en relación con los objetivos de política monetaria usados por el Banco, por ejemplo en lo que respecta a la estabilidad de precios.

 

El euro y los ciudadanos

El paso de las monedas existentes, y bien conocidas, a una nueva moneda común provocará tensiones tanto entre la población general como en el mundo de los negocios. A pesar de que los consumidores se beneficiarán a medio plazo, el Parlamento ha subrayado que a corto plazo pueden advertir más fácilmente las desventajas. Se sentirán preocupados por la desaparición de las escalas de precios que les son familiares y por la posibilidad de que los costes de la introducción del euro se traduzcan en subidas de precios. El Parlamento ha instado durante todo el proceso a tomar medidas específicas para disipar las preocupaciones de la población y prepararla para la llegada de la nueva moneda.

Ya en 1995 el Parlamento Europeo pidió que se adoptaran medidas a fin de garantizar una transición al euro simple y transparente para los ciudadanos europeos. Promovió la iniciativa de lanzar una amplia campaña de información sobre la Unión Monetaria en los Estados miembros. Apoyó diversos proyectos de información y educación, como por ejemplo el programa PRINCE. También ha abogado por fomentar el sistema de precios dobles - en euros y monedas nacionales - para que los consumidores tengan tiempo de familiarizarse con los precios en euros. Aunque el Parlamento opina que la doble indicación de precios debe introducirse lo antes posible de manera voluntaria, también considera que debería ser obligatorio en caso de que el comercio no responsa adecuadamente.

El Parlamento Europeo ha exigido que la conversión de las monedas nacionales al euro, sea gratuita. También ha propugnado un seguimiento efectivo para garantizar que los detallistas no usan el período de transición como una cortina de humo para subidas injustificadas de precios. A fin de evitar confusión a los consumidores, el Parlamento opina que debe reducirse al máximo el período de circulación simultánea de euros y monedas nacionales, a comienzos del año 2002. Finalmente, ha concedido especial atención a las necesidades de los ancianos, de los grupos de bajos ingresos y de minusválidos, sobre todo en lo que respecta al diseño de las monedas y billetes de euros.

 

Determinación de las políticas del futuro

Aunque en esta cuestión el Tratado sólo le otorga poderes limitados, el Parlamento Europeo se ha convertido en un socio institucional de referencia para la formulación de la política económica y monetaria. Mediante una cooperación estrecha con las demás instituciones de la Unión Europea, así como con los quince parlamentos nacionales, el Parlamento Europeo ha conseguido influir sobre las decisiones monetarias y económicas clave haciéndose eco de las preocupaciones de los ciudadanos.

Así pues, el Parlamento ha logrado desempeñar un papel central en la Unión Monetaria, obteniendo garantías de que los ciudadanos de todos los Estados miembros podrán participar por igual en los procedimientos legislativos y en el control democrático de las decisiones adoptadas en su nombre. El euro ya es una realidad. El Parlamento mantendrá su vigilancia y control democrático del Banco Central. Su objetivo es que la Unión Monetaria opere en beneficio de la Unión Europea y de todos sus ciudadanos.

 

Más información: Anders Gantén, tel. (32-2) 284-6234 E-mail: aganten @ europarl.eu.int

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