Speeches

Mensaje de Jerzy Buzek, Presidente del Parlamento Europeo "Revisión intermedia"

Estrasburgo -
miércoles 20 de octubre de 2010

Estimados colegas:
Queridos amigos:

Quisiera ofrecerles una breve exposición de lo que ha sucedido en el año que acaba, visto desde mi perspectiva de Presidente del Parlamento Europeo. Les debo esta información sobre lo que ha sucedido en los quince últimos meses. Se trata principalmente del estado actual de la Unión, del papel del Parlamento Europeo y del trabajo de todos ustedes como diputados al Parlamento Europeo, pero también de determinadas iniciativas que me comprometí a impulsar ante ustedes hace algo más de un año.

Señoras y señores:
Estimados visitantes:
Queridos amigos:

Este año es el año de la lucha contra la pobreza y la exclusión social. Este problema afecta a decenas de millones de conciudadanos nuestros. Debemos mostrarles nuestra solidaridad de la misma manera como las Comunidades Europeas mostraron su solidaridad con la parte del continente en la que yo vivía, la Europa central y oriental. Allí percibimos aquella solidaridad durante muchos años. Para nosotros, la Unión Europea fue siempre mucho más que un mercado único o un sistema conjunto de leyes. Nosotros veíamos en ella una comunidad de valores compartidos.

Como Presidente de todos ustedes, les he representado en numerosas ocasiones este año, cada vez que era importante poner de relieve esos valores compartidos.

Este año ha sido un año de grandes conmemoraciones: los 60 años de la Declaración Schuman pero también los 65 de la liberación de Auschwitz, el trigésimo aniversario de mi sindicato, Solidaridad, y el vigésimo aniversario de la reunificación de Alemania: de la pesadilla de la guerra a la victoria del espíritu de solidaridad y a la unificación de nuestro continente.

También les he representado expresando otra clase de solidaridad en Letonia, Lituania, Grecia y Rumanía. Quería demostrar que estamos al lado de unos países tan duramente afectados por la crisis económica.

Cambios institucionales

Señoras y señores:

El cometido de este Parlamento es hacer posible que nuestra primera y única preocupación sean nuestros ciudadanos y su bienestar.

El Tratado de Lisboa está en vigor desde hace casi un año. Muchos de los que estamos aquí hemos trabajado activamente para hacerlo realidad. Como muchos de ustedes, yo estuve en Irlanda convenciendo a los ciudadanos para que votaran a favor. También fui a la República Checa, a hablar con el Presidente Vaclav Klaus. Tuvimos éxito.

El Tratado de Lisboa nos ha dado nuevos poderes, pero también nos ha impuesto nuevas responsabilidades. Debemos ejercerlos con sabiduría y defender nuestro método comunitario, que garantiza a los ciudadanos un control democrático adecuado y ofrece el mejor equilibrio posible entre las Instituciones europeas para la creación de nuestras leyes, la adopción de nuestras decisiones y la planificación a largo plazo de nuestras estrategias.

Una parte importante del nuevo Tratado es la introducción de la Iniciativa Ciudadana, que puede muy bien acreditarse en el futuro como una innovación destacada.



Estimados colegas:

Me complace poder decir que desde el comienzo de mi Presidencia hemos dado pasos decisivos hacia una mayor exigencia de responsabilidad de la Comisión Europea ante el Parlamento, desde su elección, hasta sus iniciativas legislativas y decisiones diarias. También hemos intensificado el diálogo entre las dos Instituciones. Estamos en los comienzos de una nueva era de asociación especial entre el Parlamento Europeo y la Comisión Europea. La Unión Europea funciona bien cuando el Parlamento y la Comisión trabajan hombro con hombro para los ciudadanos de Europa.

Desde que fui elegido Presidente el pasado mes de julio he introducido diversas mejoras en nuestros modos de funcionamiento. Por vez primera hemos elegido formalmente al Presidente de la Comisión. Por vez primera hemos introducido un turno mensual de preguntas al Presidente de la Comisión. En el futuro es posible que lo extendamos a los miembros de la Comisión y al Vicepresidente/Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad.

En septiembre tuvo lugar el primer debate sobre el estado de la Unión celebrado hasta entonces; en él, el Presidente de la Comisión nos ofreció su valoración y sus prioridades políticas generales para el próximo ejercicio. Este acto se convertirá ahora en una cita permanente dentro de nuestro calendario de trabajo.

Las reuniones regulares con la Conferencia de Presidentes de Comisión y mis propias reuniones con el Colegio de Comisarios también ayudarán a las dos Instituciones a llevar a la práctica con mayor eficacia el programa anual de trabajo. Además, cada mes me reúno con el Presidente de la Comisión, que también asiste a las reuniones de nuestra Conferencia de Presidentes de los Grupos políticos.

En relación con el Consejo también hemos observado grandes progresos. El mes pasado iniciamos un diálogo sobre planificación legislativa con su Presidencia, y celebro reuniones con el primer ministro del país que la ejerce.

El Presidente de la nueva institución europea, el Consejo Europeo, además de informar ante el Pleno en su totalidad también presenta sus informes inmediatamente a nuestra Conferencia de Presidentes. También me reúno con él todos los meses.

Estoy convencido de que todas estas formas de diálogo pueden mejorar y mejorarán el ejercicio de la responsabilidad democrática de las Instituciones frente a los ciudadanos de Europa.

Cambios en el Parlamento

Queridos amigos:

También estamos dedicando grandes esfuerzos a edificar una asociación más estrecha con los Parlamentos nacionales, celebrando reuniones a todos los niveles con ellos. Esto es una plasmación del espíritu del Tratado de Lisboa, que atribuye al Parlamento Europeo un papel clave como responsable de la Unión y de una Europa más cercana a sus ciudadanos.

Hemos adoptado normas para dar mayor relieve al papel de los Parlamentos nacionales, no solo en lo relativo al nuevo «control de la subsidiariedad», sino también manteniendo una cooperación plena en el diálogo prelegislativo y poslegislativo.

Hemos hecho más transparente el acceso a nuestra actividad. Hoy, nuestras reuniones de comisión y nuestras audiencias públicas pueden seguirse en directo en Internet, para que los ciudadanos estén mejor informados acerca de los asuntos que debatimos y las decisiones que adoptamos.

El mayor uso de los procedimientos de participación en los debates del Pleno sin previa inscripción (la solicitud incidental del uso de la palabra, o procedimiento «catch the eye», y la «tarjeta azul») ha dado más vivacidad a nuestros debates. Somos responsables de asuntos que afectan directamente a nuestros ciudadanos; hagamos más visibles, pues, nuestros debates y nuestras diferencias de opinión, y el proceso de búsqueda de compromisos en beneficio de la Unión Europea y sus ciudadanos.

Estimados colegas:

El General Colin Powell me dijo una vez algo digno de recordar: «De todas las manifestaciones del poder, la que más impresiona a las personas es la contención». Sin embargo, cuando hemos tenido que hacer uso de nuestros nuevos poderes, lo hemos hecho. Votamos contra el acuerdo SWIFT original porque queríamos asegurarnos de que se lograse un equilibrio correcto entre las necesidad de seguridad y la protección de las libertades civiles. El acuerdo revisado representa un equilibrio mucho mayor en general, como reconoce la propia Administración estadounidense.

En febrero, cuando me llamaron por teléfono desde Washington, sentí que avanzábamos hacia la meta de responder a la famosa pregunta de Henry Kissinger sobre el número de teléfono al que hay que llamar si uno quiere hablar con Europa. La mayor parte de las veces será el número del Vicepresidente de la Comisión y Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Me alegra que en la actualidad este cargo lo ostente una mujer, como propuse con mucha insistencia ante el Consejo Europeo. No obstante, cuando se trate de negociar tratados internacionales en nombre de la UE que requieran nuestro acuerdo, las terceras partes también deberán llamarnos a nosotros, el Parlamento Europeo.

Hemos negociado con mucha tenacidad en relación con el nuevo Servicio Europeo de Acción Exterior para que sea un servicio moderno que represente verdaderamente los intereses europeos. El Consejo ha hecho diversas concesiones de gran importancia que mejoran la responsabilidad democrática de este nuevo servicio. Tenemos que crearlo basándonos en el método comunitario para que pueda funcionar para la Unión en su conjunto.

Hicimos bien en insistir en que este Servicio, que proyectará hacia el exterior la imagen de la UE, refleje auténticamente la Unión Europea de hoy, unida en la diversidad. Solo podemos responder a los desafíos y las amenazas globales haciéndolo juntos y en nombre de nuestros ciudadanos. Esto es lo que pedimos y lo que hemos conseguido.


Superar la crisis

Estimados colegas:

Los primeros días de mayo de 2010 podrían resumirse con la fórmula de per aspera ad astra: a través de las dificultades se llega a las estrellas. Europa consiguió transformar un momento de profundísima crisis económica en una reforma estructural y el Parlamento Europeo dejó oír con fuerza su voz en el debate.

Pero la recuperación de nuestras economías dependerá de nuestra capacidad de colmar las brechas que existen en el Mercado Único, que es la piedra angular de la integración europea. Mientras redactaba su reciente informe, el profesor Mario Monti mantuvo estrechos contactos y celebró diversos intercambios de puntos de vista con las comisiones parlamentarias y también conmigo.

El Parlamento desempeñó asimismo un papel central en la aprobación del paquete legislativo que creará un eficaz sistema de supervisión de los mercados financieros en la Unión Europea. Hemos encontrado una solución europea que hará que las medidas nacionales estén mejor coordinadas entre nuestros Estados miembros. La crisis es global y, si queremos actuar con efectividad en la escena internacional, nuestra contribución a la superación de la crisis debe ser europea.


La energía y el clima

Estimados colegas:

Hoy, la energía es la sangre que da vida a la economía europea. El coste y la seguridad de la energía y la protección del medio ambiente están convirtiéndose en los principales desafíos a los que Europa se enfrentará en el siglo XXI. Darles respuesta será una parte esencial de todo relanzamiento del mercado interior, además de nuestros intentos de combatir el cambio climático, ámbito en el que la Unión Europea es líder mundial y desea seguir siéndolo. El Parlamento Europeo, por su parte, ha firmado el Acuerdo EMAS para seguir construyendo un «Parlamento verde».

La Comisión, el Consejo y el Parlamento han realizado un trabajo enorme para crear a lo largo de los años una política europea de la energía; el reciente Reglamento sobre la seguridad del suministro de gas no es sino un ejemplo más de ello.

No obstante, si queremos hacer realidad un mercado único de la energía con suministros seguros y respetuoso de las exigencias del medio ambiente, y que ofrezca energía a precios razonablemente bajos para todo los consumidores, necesitamos un impulso político. Muchas de nuestras futuras soluciones requerirán un firme apoyo político de todas las instituciones de la Unión Europea, especialmente de los Estados miembros.

Hace un año, en mi discurso inaugural, propuse la creación de una Comunidad Europea de la Energía. Por esta razón, el 5 de mayo propuse, con Jacques  Delors, una iniciativa relacionada con una comunidad de tal naturaleza. Será una especie de «marca» que podrá concederse para apoyar acciones comunes. Algo parecido se hizo con el programa de Mercado Único de 1992, que integraba numerosos conceptos para impulsar su adopción y puesta en práctica.


Los derechos de las mujeres

Señoras y señores:

Como seguramente saben, creo firmemente en el equilibrio de géneros y en la igualdad de oportunidades para las mujeres. Desde mi nombramiento he abogado en numerosas ocasiones por una representación importante de las mujeres en los cargos de mayor nivel de las instituciones de la Unión Europea. Si un sistema político no posibilita a quienes representan el 52 % de la población una representación importante en los órganos de decisión, es que está perdiendo el contacto con nuestra sociedad.

Estoy convencido de que debemos dar ejemplo a nuestras sociedades. Europa debe comprometerse sin reservas con el objetivo de conciliar la vida laboral y la vida familiar. Sería importante que, especialmente en épocas de crisis económica, la precariedad de las condiciones de trabajo no fuera un obstáculo para la maternidad. Actualmente nos ocupamos de este asunto, que también se relaciona con la necesidad de responder al dramático desafío de la crisis demográfica europea.

Pero al hablar de los derechos de las mujeres no podemos olvidar la violencia que se ejerce contra ellas. Como Parlamento podemos garantizar nuestra plena dedicación a la lucha contra este fenómeno, que hemos examinado con representantes de los Parlamentos nacionales en una jornada especial dedicada a la lucha contra la violencia sufrida por las mujeres.

La Red Sájarov

Estimados colegas:

La causa de los derechos humanos no es una simple idea fija europea, es una causa universal. La decisión de otorgar el Premio Nobel de la Paz a Liu Xiaobo es un eco de la decisión que ustedes tomaron hace dos años. En aquella ocasión concedimos el Premio Sájarov a Hu Jia, que permanece en una cárcel china. Nosotros siempre exigiremos la puesta en libertad de los presos políticos: de todos ellos, donde quiera que se encuentren.

Recordemos que algunos de esos presos políticos han sido galardonados con nuestro Premio Sájarov. Por esta razón concedo tanta importancia a nuestra red del Premio Sájarov, que une a antiguos galardonados en acciones en común en favor de los derechos humanos.

Dondequiera que vayamos como miembros de esta Cámara somos responsables del fomento de la democracia y los derechos humanos. Es nuestro deber, el de todos nosotros. En cada una de mis visitas, incluso en China y Rusia, he suscitado la cuestión al más alto nivel. Debemos cooperar estrechamente con la comunidad de los demócratas en este terreno.

Estoy decidido a hacer de esta nueva red y del Foro de antiguos Presidentes del Parlamento unos instrumentos eficaces para nuestra lucha en favor de la dignidad del ser humano, los derechos humanos, la democracia y las libertades fundamentales universales.


La acción exterior

El Tratado de Lisboa también ha reforzado nuestro papel en las relaciones exteriores. Mi tarea, como Presidente, es dar voz y amplificar los mensajes que ustedes dirigen, en nombre de los ciudadanos europeos, a los gobiernos y países de fuera de la Unión Europea.

Ningún parlamento se proyecta tanto hacia el exterior como el nuestro. No hay semana en que en algunos de nosotros no estemos en alguna parte del mundo interactuando con nuestros socios y fomentando nuestros valores esenciales y, seamos sinceros, nuestros intereses.

Somos la mayor economía del mundo y el mayor donante de ayudas del mundo, pero no explotamos plenamente nuestro potencial. Debemos reexaminar nuestra forma de alcanzar los objetivos. Debemos incluir la promoción de la democracia y los derechos humanos en nuestras negociaciones comerciales, sin atender a si negociamos con socios grandes y fuertes o con socios pequeños y débiles.

Estoy convencido de que debemos fortalecer nuestra diplomacia parlamentaria en el mundo actual, y en las expectativas de nuestros conciudadanos, es un importante aspecto que complementa la diplomacia.

Queridos amigos:

Durante los últimos 15 meses, nuestras asambleas interparlamentarias y delegaciones del Parlamento Europeo han desempeñado un papel crucial ayudando a promover la democracia, intercambiando mejores prácticas y estableciendo vínculos de cooperación en todo el mundo, además de ayudar a esos parlamentos a ejercer una adecuada supervisión democrática de la actuación de sus gobiernos nacionales.

Seguimos desarrollando con gran éxito nuestra cooperación en América Latina, mediante nuestra Asamblea Eurolat.

Es mucho el trabajo que nos espera para poner en marcha nuestra cooperación parlamentaria en la Asamblea Euronest, en el marco de nuestra Asociación Oriental.

También hemos establecido una secretaría permanente para la Asamblea Parlamentaria de la Unión por el Mediterráneo. Aspiramos a desempeñar un papel de protagonistas en esta región y no ser simplemente quien paga los gastos.

También me satisface haber elevado la intensidad de nuestras relaciones con el Congreso de los Estados Unidos. Durante el pasado año, nuestras comisiones han efectuado una veintena de visitas a dicha Institución y han contado con la asistencia de la oficina que hemos inaugurado recientemente en Washington.

Señoras y señores:

Como Presidente de todos ustedes he representado al Parlamento en siete países fuera de la Unión. Se nos toma en serio, porque nuestra voz ayuda a configurar la nueva gobernanza mundial. Nuestro modelo político, que es la mezcla más correcta de eficiencia económica y sensibilidad social y medioambiental, pero también de solidaridad y consenso, merece ser respetado y promovido.

Sin embargo, creo que para poder reafirmar su liderazgo a escala global, la UE necesita, en primerísimo lugar, dar muestras de su capacidad de responder a los desafíos en sus propias fronteras. Con la ayuda de todos ustedes he tratado de dedicar todo el tiempo y la energía de que dispongo a trabajar muy intensamente con nuestros vecinos del Este y del Sur, reuniéndome con sus dirigentes y comunicando la idea de Europa a sus ciudadanos.

El Parlamento ha abogado siempre por continuar la ampliación. Un buen ejemplo de los efectos beneficiosos de la existencia de la Unión Europea puede verse en los Balcanes occidentales, donde han cesado la guerra y las agresiones mutuas.

Durante la segunda mitad de mi mandato me propongo seguir fortaleciendo nuestra diplomacia parlamentaria. Estoy convencido de que ya no puede haber separación entre nuestras políticas interiores y exteriores. El mercado interior, el euro, afectan al resto del mundo tanto como lo hacen nuestras políticas comerciales y de desarrollo.

Debemos crear una política exterior común para poder cooperar mejor con los Estados Unidos y las potencias emergentes en el marco de la gobernanza global.

Debemos ser conscientes del gran poder de persuasión que poseemos y de nuestra capacidad de ayudar a transformar las sociedades y acercarlas a los ideales europeos de democracia, paz y prosperidad.

El futuro

Estimados colegas:

Alvin Toffler dijo una vez: «Nuestra responsabilidad moral no es detener el futuro, sino darle forma..., encauzar nuestro destino en direcciones humanas y aliviar el trauma de la transición».

La reciente crisis económica y financiera nos ha golpeado con dureza. Estamos dejando atrás un período difícil, pero también debemos ver en esto una oportunidad para las reformas.

Cada vez está más claro que a este desafío no se podrá responder únicamente con estrategias nacionales. Tenemos que coordinar nuestros esfuerzos para hacer acopio de más energías. Esto es lo que significa la Estrategia UE 2020. También necesitamos, hoy más que nunca, una auténtica gobernanza económica europea. Necesitamos una verdadera unión económica, no solo una unión monetaria.

Se está elaborando un buen número de propuestas legislativas de suma importancia, como el paquete de gobernanza económica, la Directiva sobre fondos de riesgo y el Reglamento sobre las agencias de calificación crediticia y sobre los derivados. Debemos velar por encarrilar adecuadamente estas normas si queremos crear una Unión Europea más fuerte, competitiva y estable en el terreno financiero.

Queridos amigos:

La crisis financiera nos ha enseñado que no puede haber solidaridad sin responsabilidad, pero también nos ha enseñado que la Unión Europea puede aportar soluciones que significan un valor añadido para sus ciudadanos.

Como parlamentarios corresponsables del presupuesto de la Unión comprendemos que en el clima económico de hoy en día tenemos que ser ambiciosos con nuestra financiación y explorar las posibilidades de una mejor  puesta en común de los recursos, un mayor ahorro y una mejor gestión de las finanzas.

No obstante, estoy convencido de que el próximo presupuesto anual y el marco financiero plurianual deberán servir para apoyar la modernización y desbloquear todo el potencial de la Unión y, como resultado de todo ello, mejorar la competitividad y crear empleo.

Esto es lo que los ciudadanos más esperan de nosotros mismos. La financiación debe mantener el equilibrio entre las necesidades del mercado único, la innovación, la infraestructura y la ganadería, además de cubrir las nuevas tareas que nos impone el Tratado de Lisboa.


Observaciones finales

Si los europeos creemos en Europa, debemos creer en nosotros. Para disipar las dudas en torno a la Unión Europea debemos volver a sus raíces; entonces nos daremos cuenta de que la paz, la estabilidad, la prosperidad y la sociedad abierta no deben darse por supuestas. Si no contenemos el populismo y no cultivamos nuestros valores fundamentales de libertad y solidaridad para todos, lo impensable puede volver a suceder y podemos vernos expuestos a peligros indecibles.

En los intercambios de opiniones en que he participado ha quedado claro, para mí, que aunque en la UE pueda haber una crisis de confianza, nada nos obliga a sufrirla. Europa es un modelo admirado y respetado fuera de sus fronteras. No tengamos miedo de ser europeos y sintámonos orgullosos de este método comunitario que nos ha valido sesenta años de paz y ha reunificado nuestro continente.

Nuestra generación creció en un continente dividido. La generación de nuestros hijos ve en las fronteras abiertas, la seguridad común y el mercado común algo obvio. Pero la historia podría haber seguido un rumbo muy distinto. Nuestros antecesores políticos escogieron el camino correcto. Ahora nos toca a nosotros determinar cómo ha de ser el siglo XXI en Europa y en todo el mundo.