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NOT FOUND !Pierre Moscovici

Audiencia

 

Pierre Moscovici

Cartera: Asuntos Económicos y Financieros, Fiscalidad y Aduanas
 
Día 4 , jueves 2 octubre 2014 - 09:00 , Bruselas  
 
Preguntas / Respuestas
 
1. Competencia general, compromiso europeo e independencia personal

¿Qué aspectos de sus cualificaciones y experiencia personales considera usted particularmente pertinentes para desempeñar el cargo de comisario y fomentar el interés europeo general, especialmente en el ámbito cuyas competencias le corresponda a usted ejercer? ¿Cuáles son sus motivaciones? ¿Cómo va a contribuir a elaborar la agenda estratégica de la Comisión?


¿Qué garantías de independencia puede usted dar al Parlamento Europeo y cómo garantizaría usted que ninguna de sus actividades pasadas, actuales o futuras puede comprometer la realización de las labores que se le encomienden dentro de la Comisión?


Desde hace más de dos décadas dedico la mayor parte de mi vida profesional a la integración europea. De 1994 a 1997, fui diputado del Parlamento Europeo y trabajé dentro de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios y de Política Industrial. De 1997 a 2002, ejercí el cargo de ministro de Asuntos Exteriores de Francia. Durante este período fascinante, participé plenamente en numerosas negociaciones estratégicas, tales como la Ampliación de 2004, el marco presupuestario de la Agenda 2000 y el Tratado de Niza. A continuación representé a las autoridades francesas en la Convención sobre el futuro de Europa. También tuve el honor de dirigir el «Mouvement européen France». De 2004 a 2007, volví al Parlamento Europeo, como Vicepresidente, negocié el tan esperado Estatuto de sus miembros, y actué de ponente para la ampliación a Rumanía. De vuelta a la Asamblea Nacional francesa, de 2007 a 2012 fui miembro activo de la Comisión de Asuntos Exteriores y Vicepresidente de la Comisión de Asuntos Europeos durante la crisis financiera.


De 2012 a 2014 fui ministro de Economía y Hacienda de Francia. Como tal, he colaborado con mis homólogos europeos y con la Comisión Europea en el mantenimiento de la integridad de la zona del euro, la realización de la Unión Bancaria y la lucha contra el fraude fiscal en la UE y a nivel mundial, promoviendo al mismo tiempo la convergencia de los sistemas fiscales dentro de la UE y el programa en favor del crecimiento y las reformas económicas. A nivel nacional, reduje el déficit público y emprendí reformas estructurales fundamentales, siguiendo las directrices europeas. En mi cargo actual de diputado de la Asamblea Nacional francesa, trabajo en el seno de la Comisión de Finanzas y el Primer Ministro francés me ha confiado, por un periodo de seis meses, la misión de evaluar la forma en que las políticas europeas podrían contribuir mejor al crecimiento y al empleo, lo que encaja perfectamente con la cartera prevista por el presidente electo Juncker. Todas estas experiencias tienen como elemento común mi voluntad de contribuir a la construcción de una Europa mejor y me han permitido obtener una visión clara y completa de las instituciones europeas y del proceso de adopción de decisiones en Europa.


Creo firmemente que mi experiencia podría ser útil en las áreas de asuntos económicos y financieros, fiscalidad y aduanas. Como ministro de Economía y Hacienda, trabajé en estrecha colaboración con los dirigentes europeos e internacionales —especialmente en las reuniones del Consejo EcoFin, el Eurogrupo, el G-7 y el G-20— con el fin de poner fin a la crisis financiera y económica, reforzar la competitividad en Europa y fomentar la inversión en la economía real. Estoy totalmente convencido de que Europa necesita una unión económica y monetaria más desarrollada y una mayor convergencia de las políticas económicas y fiscales dentro de la zona del euro. En este contexto, me reconozco plenamente en las orientaciones estratégicas presentadas por el presidente electo Jean-Claude Juncker, y haré todo lo que esté en mi mano para su realización, en el seno del colegio de comisarios, en pos del empleo, el crecimiento, la competitividad, la equidad y el cambio democrático, como pidieron una gran mayoría de votantes de toda Europa en las elecciones del pasado mes de mayo.


Como comisario, tengo el deber de objetividad, transparencia, integridad e independencia. Respetaré esta independencia y desempeñaré todas mis funciones de forma imparcial, guiado por normas éticas. Mi declaración de intereses —que estará siempre a disposición del público y actualizada— atestigua que siempre he evitado cualquier conflicto de intereses y seguiré haciéndolo como comisario, informando regularmente al Presidente de la Comisión sobre este particular. Respetaré estrictamente el Código de Conducta de los comisarios así como las directrices de los Tratados Europeos. Me comprometo solemnemente a respetar el artículo 17, apartado 3, del Tratado de la Unión Europea y los artículos 245 y 339 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. También me comprometo a evitar cualquier posición o situación que pudiera poner en entredicho mi independencia. No aceptaré ninguna instrucción de ningún Gobierno de los Estados miembros ni de ninguna otra entidad.


Respaldo plenamente nuestro nuevo compromiso con la transparencia recogido en las orientaciones políticas por el Presidente electo. Me comprometo a hacer públicos todos los contactos y reuniones que mantenga con organizaciones profesionales o trabajadores autónomos sobre cualquier cuestión en relación con la elaboración y aplicación de la política de la UE.


Soy un ciudadano francés, orgulloso de serlo, pero ante todo un europeo apasionado que desea contribuir dentro de la Comisión al futuro de nuestro continente, en colaboración con las otras instituciones europeas y los Estados miembros. Mi prioridad será representar, servir y defender los intereses europeos, al igual que cuando actué como miembro del Parlamento Europeo. Mi independencia personal guiará mi actuación, con el fin de obtener resultados para todos los europeos.

 
 
2. Gestión de la cartera y cooperación con el Parlamento Europeo

¿Cómo evaluaría usted su papel como miembro del colegio de comisarios? ¿En qué sentido se consideraría a sí mismo responsable ante el Parlamento de sus propias acciones y de las de su servicio?


¿Qué compromisos específicos está dispuesto a asumir en materia de incremento de la transparencia, intensificación de la cooperación y seguimiento efectivo de las posiciones y solicitudes de iniciativas legislativas formuladas por el Parlamento? En relación con las iniciativas previstas y los procedimientos en curso, ¿está dispuesto a facilitar al Parlamento la información y los documentos pertinentes en pie de igualdad con el Consejo?


Creo firmemente que la Comisión Europea sigue siendo una institución fundamental, garante de nuestros Tratados y con un papel central en el método comunitario. Habiendo sido eurodiputado durante seis años y ministro en el Consejo durante siete años, he sido testigo de cuán importante es que la Comisión —y los comisarios— escuchen al Parlamento, a los Estados miembros y a las partes interesadas y presenten propuestas bien calibradas para abordar las cuestiones planteadas. Como futuro comisario, seré fiel a esta misión y defenderé y fomentaré activamente los intereses generales de Europa. Mi función será preservar los logros alcanzados y seguir reforzando nuestros valores y políticas comunes. Los padres fundadores de la UE nos han dejado un formidable legado, y participar en su mayor desarrollo en el seno de la próxima Comisión sería para mí un orgullo y un honor, bajo la dirección de Jean-Claude Juncker, y en colaboración con mis colegas con un verdadero espíritu de colegialidad.


Habiendo sido eurodiputado y diputado durante más de una década y miembro de un Gobierno nacional durante muchos años, he experimentado la responsabilidad democrática en ambas partes. Ello ha reforzado aún más mis convicciones: nada es políticamente posible en nuestro sistema democrático sin un Parlamento fuerte. En caso de ser nombrado comisario, representaré naturalmente a la Comisión en los debates del Parlamento en sesión plenaria y en las comisiones, de acuerdo con mis colegas, y participaré activamente en el diálogo económico previsto en el nuevo marco de gobernanza. Colaboraré estrechamente con el Parlamento Europeo y sus miembros en pleno cumplimiento de las disposiciones pertinentes del Tratado y del Acuerdo marco de 2009, y de los acuerdos interinstitucionales relacionados. Participaré en los debates y triálogos en el Parlamento. Como norma, sin perjuicio de respetar plenamente las reglas y competencias específicas existentes consagradas por los Tratados, consideraré al Parlamento y al Consejo igualmente importantes en mi trabajo como comisario.


En cuanto al seguimiento de las posiciones y peticiones del Parlamento Europeo, aplicaré las disposiciones del Acuerdo marco y, en mis áreas de competencia, garantizaré que la Comisión responda a las resoluciones o peticiones realizadas por el Parlamento sobre la base del artículo 225 del TFUE, en un plazo de tres meses a partir de su adopción. En este contexto, apoyo y asumo plenamente el compromiso contraído por el presidente Juncker en el sentido de que la futura Comisión prestará una atención particular a los informes sobre iniciativas legislativas.


Cualquier nueva mejora de las prácticas existentes deberá ser debatida y decidida por el futuro Colegio, bajo la autoridad del Presidente electo y del vicepresidente designado Timmermans.


Colaboraré estrechamente con la vicepresidenta designada K. Georgieva para garantizar que la gestión de mis servicios respete las normas existentes, incluidas las previstas en el Reglamento Financiero, para permitir un proceso de aprobación de la gestión sin dificultades por parte del Parlamento cada año.

 
 
Preguntas de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios

3. Funcionamiento del actual marco de gobernanza económica


Los paquetes legislativos Six-Pack y Two-Pack han modificado considerablemente el marco de gobernanza económica, reforzando las normas fiscales y proporcionando nuevas normas sobre los desequilibrios macroeconómicos. ¿Cómo aplicará la Comisión estas normas para tratar con los países que presentan déficits y niveles de deuda excesivos, así como desequilibrios macroeconómicos, y que no cumplen sus objetivos anuales? ¿Puede confirmar que no hará diferencias entre los Estados miembros? ¿Cómo tiene previsto la Comisión lograr un saneamiento presupuestario favorable al crecimiento y abordar los desequilibrios macroeconómicos, teniendo en cuenta la flexibilidad incorporada en el marco de gobernanza económica?


Aprecio mucho esta pregunta relativa a la necesidad de contar con una política económica adecuada a nivel de la UE. Ello es fundamental para reforzar la estabilidad, promover el crecimiento y crear empleo. Si soy nombrado comisario de Asuntos Económicos y Financieros, Fiscalidad y Aduanas, tendré, junto con mi colega M. Thyssen y en coordinación con el vicepresidente designado V. Dombrovskis, la misión de garantizar la aplicación efectiva de las recomendaciones, relativas, en particular, a la política fiscal y los desequilibrios macroeconómicos. El Pacto de Estabilidad y Crecimiento y el Procedimiento de Desequilibrio Macroeconómico, incluidos en el denominado «Six-Pack», proporcionan un marco adecuado para ofrecer orientaciones políticas apropiadas a los Estados miembros que atraviesen una difícil coyuntura económica y financiera. En el pasado, la Comisión ha aplicado estos instrumentos de forma constante e imparcial y ajustándose a las condiciones específicas del país considerado. Estoy decidido a seguir cumpliendo el deber de la Comisión, previsto en la normativa, con objetividad y equidad y atendiendo a criterios económicos y con el debido rigor cuando sea necesario. Pienso firmemente que ello es esencial para la credibilidad de nuestra economía y para preservar la sólida gobernanza que hemos creado durante los últimos cinco años, y evidentemente, constituirá una prueba decisiva para la Comisión y el futuro comisario responsable.


Como subrayó Jean Claude-Juncker en su discurso dirigido al Parlamento Europeo el 15 de julio, la nueva Comisión respetará el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y hará el mejor uso posible de la flexibilidad incorporada en la normativa vigente. En caso de ser nombrado comisario europeo, me comprometo a proteger la credibilidad e integridad del Pacto. Actuando en interés de la economía europea en su conjunto, la Comisión no puede aceptar que un Estado miembro inmerso en un procedimiento de déficit excesivo no cumpla su deber respecto de otros Estados miembros. En caso de que un Estado miembro no tome las «medidas eficaces» necesarias para cumplir las recomendaciones formuladas por el Consejo —ya se trate de un pequeño Estado miembro o de un gran Estado miembro, de un Estado miembro del Este o del Oeste, o de un Estado miembro del Norte o del Sur—, la Comisión propondrá al Consejo la aplicación de las normas vigentes. Por esta misma razón, no dudaré en activar el procedimiento de desequilibrio macroeconómico si llegamos a la conclusión que un Estado miembro con un desequilibrio excesivo no ha tomado medidas para seguir las recomendaciones adoptadas de forma colegiada por el Consejo. Evidentemente, como muchos otros han dicho antes que yo, el «Pacto no es estúpido», y habrá que examinar cada situación específica, y cada país deberá ser evaluado con arreglo a sus propios méritos, ya que la naturaleza, la magnitud y las causas fundamentales de los problemas económicos, financieros y sociales varían ampliamente entre los distintos Estados miembros. Además, como ha anunciado el Presidente electo, para final de año la Comisión presentará una revisión de la aplicación del Six-Pack y del Two-Pack. Este constituirá un ejercicio esencial para seguir mejorando nuestra gobernanza económica.


La economía europea deberá avanzar apoyándose en sus dos pilares: la estabilidad y el crecimiento. Si queremos restablecer un crecimiento sostenible que genere empleo e inversión, necesitamos una política global que aborde simultáneamente los puntos débiles de la oferta y la demanda por medio de una combinación equilibrada de reformas estructurales, un saneamiento presupuestario diferenciado y favorable al crecimiento y una política monetaria flexible. Permítanme subrayar de entrada que, aunque la política monetaria tiene un papel muy importante en la coyuntura actual, no constituye la panacea para resolver los fundamentales problemas económicos que tenemos planteados.


En función de su situación económica respectiva, los Estados miembros afrontan diferentes retos estructurales, que a veces requieren la aplicación de unas reformas profundas y difíciles. Cuanto antes se aborden estos retos estructurales, antes se obtendrán repercusiones en la economía real, se restablecerá la confianza, se disipará la incertidumbre económica y mejorarán las condiciones favorables al crecimiento, el empleo y la inversión. En lo que se refiere a la política fiscal, yo alentaría a los Estados miembros con un margen de maniobra escaso o nulo a redoblar sus esfuerzos para llegar a una composición del saneamiento más favorable al crecimiento, frenando los gastos públicos improductivos y aumentando la eficacia de los sistemas de ingresos. Al mismo tiempo, los Estados miembros que disfrutan de una situación presupuestaria más cómoda deberán servirse de su margen de maniobra presupuestario para respaldar la inversión y reducir los desincentivos al empleo, preservando al mismo tiempo su sólida situación presupuestaria.


Partiendo del análisis de los hechos proporcionado por los funcionarios de alto nivel de la DG ECFIN, de la DG TAXUD y de otros servicios de la Comisión, junto con mis colegas utilizaré los instrumentos de supervisión disponibles, y, en particular, el procedimiento de desequilibrio macroeconómico, para fomentar unos esfuerzos de reforma adecuados por parte de los Estados miembros. Sin embargo, las competencias reunidas en Bruselas no serán suficientes. Con el fin de impulsar las reformas adecuadas en los Estados miembros, debemos comunicar y explicar mejor a los ciudadanos y a las partes interesadas la motivación de nuestras acciones y decisiones.


4. La UEM y el camino a seguir


A finales de 2012, el presidente del Consejo Europeo, en estrecha colaboración con el presidente de la Comisión, el presidente del Eurogrupo y el presidente del BCE, presentó un plan director para una UEM profunda y auténtica, con objeto de garantizar la estabilidad y la integridad de la UEM. En su opinión, ¿qué reformas son necesarias para conseguir una auténtica UEM? ¿Cómo reforzaría el semestre europeo para la coordinación de políticas económicas a fin de garantizar la eficacia y la calidad de las recomendaciones específicas por país y su aplicación por los Estados miembros? ¿Cómo mejoraría la responsabilidad democrática de las decisiones adoptadas en este marco, teniendo en cuenta especialmente una mayor participación del Parlamento Europeo? ¿Cómo tiene previsto abordar el déficit de inversión en Europa?


Tengo la convicción de que la UEM está inacabada, a pesar de que ha sido considerablemente reforzada durante la crisis. A corto plazo, la prioridad no es un nuevo cambio del marco de coordinación que se acaba de instaurar, sino el retorno de la confianza. Mi misión en el seno del Colegio, en estrecha colaboración con el vicepresidente Dombrovskis, será hacer funcionar la UE actual según las normas establecidas, con constancia y de forma duradera. La cuestión más general de la profundización de la UE solo se planteará de forma realista una vez que haya vuelto la estabilidad y la confianza, en lo que se refiere no solo a las finanzas públicas, sino también al crecimiento y el empleo. El Presidente electo ha fijado el calendario correspondiente en sus orientaciones políticas.


Las propuestas del Informe de los Cuatro Presidentes y el plan director de la Comisión proporcionarán una base sólida para los próximos años, aunque podrán aportarse ideas nuevas. Yo participaré activamente en ese debate, en colaboración con mis colegas, el Parlamento Europeo y los Estados miembros. Por ejemplo, creo que más tarde o más temprano debería considerarse el establecimiento a medio plazo de una capacidad presupuestaria específica para la zona del euro, como ha propuesto el presidente Juncker, y ello a fin de aumentar simultáneamente su estabilidad con un mayor reparto de riesgos y su capacidad de fomentar las reformas con incentivos. Desde mi punto de vista, el cumplimiento de los compromisos presupuestarios de los Estados miembros y de las reformas estructurales debería constituir un requisito indispensable para el acceso de los Estados miembros a esa capacidad presupuestaria. El reforzamiento de la representación externa de la UE, igualmente defendida por Jean-Claude Juncker, me parece ser una consecuencia natural y deseable de la mayor integración en el seno de la UEM.


El cumplimiento insuficiente de las recomendaciones dirigidas específicamente a cada país constituye hoy uno de los puntos débiles de nuestro marco de coordinación de las políticas económicas a nivel europeo. Este fenómeno pesa sobre la credibilidad de nuestras reglas. En esta materia, solo cuentan los resultados. Mi misión —en cooperación con el vicepresidente designado Dombrovskis— será aumentar el grado de cumplimiento de estas recomendaciones. En mi opinión, varios elementos deben combinarse para poder alcanzar este objetivo: una supervisión sin concesiones por parte de la Comisión, basada en un conocimiento profundo de las diferentes situaciones nacionales, un trabajo político de explicación sobre el terreno para aumentar la implicación a nivel nacional, y una reflexión sobre los incentivos a la reforma para evitar la impresión de que se aplica un enfoque únicamente punitivo. Deberá respetarse escrupulosamente la igualdad de trato entre los diferentes Estados miembros.


Con el nuevo marco de coordinación y de supervisión implantado después de la crisis, la Unión Económica y Monetaria ha entrado en un régimen de reparto de la soberanía inédito y complejo para los ciudadanos. Puede resultar problemática la delegación a nivel europeo de importantes poderes sobre los presupuestos nacionales, que constituyen elementos esenciales de las democracias nacionales. Desde mi punto de vista, esto justificaría una coordinación y un diálogo más estrechos entre el Parlamento Europeo, los parlamentos nacionales y la Comisión, en la línea de los primeros elementos esbozados en el «Two-Pack». Podría ser útil iniciar una reflexión, particularmente acerca de los medios de que dispone el Parlamento Europeo para organizarse en lo tocante a las cuestiones que afectan de forma específica a la zona del euro.


La inversión en Europa y en la zona del euro todavía no ha vuelto a sus niveles de antes de la crisis. Esto es particularmente notorio en los Estados miembros del Sur de la zona, pero también ocurre en el caso de la inversión en Alemania o de la inversión en investigación en Francia. Se trata de un problema de importancia, que debemos abordar si queremos recuperar nuestra capacidad de generar crecimiento y empleo. Esta es la prioridad de la Comisión Juncker para responder a las inquietudes expresadas por los ciudadanos europeos el pasado mes de mayo. La suma de 300 000 millones EUR anunciada por el Presidente electo, y que será puesta a disposición en un periodo de tres años, permitirá trabajar en estrecha colaboración con el vicepresidente Katainen para lograr que este plan tenga un efecto rápido y duradero sobre el empleo y el crecimiento en Europa.


Estimo que hay que actuar a dos niveles complementarios: i) Aumentar la capacidad de la economía europea para absorber nuevas inversiones; algo necesario para completar el mercado interior en algunos sectores clave para el crecimiento futuro: energía, clima, sector digital; la unión de los mercados de capitales — proyecto que dirigirá el comisario designado Hill— es una necesidad para el conjunto de los 28 Estados miembros; en particular, la realización de un mercado interior de capitales, que constituye una de las prioridades de la nueva Comisión, depende de la canalización del ahorro privado hacia inversiones productivas dentro de la UE. ii) Allí donde los fondos públicos son necesarios para iniciar la inversión o ser un catalizador de la misma, habremos de aumentar nuestra capacidad de préstamo (BEI) y de participaciones en el capital (FEI). Si el Parlamento me concede su confianza también colaboraré con mis colegas comisarios sobre estos temas estratégicos.


5. Política fiscal


Como comisario responsable de la política fiscal de la UE, ¿qué otras medidas tiene previstas para hacer cumplir y aplicar eficazmente el plan de acción para reforzar la lucha contra el fraude fiscal, la evasión fiscal y el blanqueo de capitales, así como las recomendaciones sobre la planificación fiscal agresiva y los paraísos fiscales? En relación con el intercambio automático de información en el ámbito de la fiscalidad, los Estados miembros han expresado claramente su deseo de ir más allá de los niveles de cooperación actuales a fin de evitar la fragmentación del mercado interior. ¿Cómo garantizará la Comisión un enfoque coherente para toda la UE y cómo coordinará las acciones entre los Estados miembros? ¿Qué opina sobre la necesidad de hacer converger los regímenes impositivos dentro de la UE?


Como ex ministro de Economía y Hacienda, he participado activamente en el desarrollo del programa existente en materia tributaria y seguiré haciéndolo con la misma determinación como comisario. Se trata de una política clave para nuestras economías y nuestras empresas, así como para nuestros ciudadanos. En mi trabajo con los Estados miembros y los socios mundiales seguiré dos principios: eficiencia y equidad. Espero poder contar con el apoyo del Parlamento Europeo para mantener vivo el impulso político.


La necesidad de una fiscalidad de las empresas más equitativa sigue siendo una cuestión candente que se situará entre las principales prioridades de mi agenda. Como ha indicado en las orientaciones políticas el Presidente electo Juncker, nuestro firme propósito, tanto dentro de la UE como en las relaciones con los socios internacionales, deberá ser proseguir la lucha contra el fraude fiscal, la evasión fiscal y la planificación fiscal agresiva y abordar el problema de la erosión de las bases imponibles y deslocalización de beneficios, particularmente en el sector de la economía digital. Se trata de un elemento fundamental para la confianza y el buen funcionamiento de nuestras economías.


Si soy confirmado como comisario, garantizaré la consolidación de los avances ya realizados en el marco del Plan de Acción 2012 de la Comisión. A este respecto debe aplicarse plenamente la revisión de la Directiva sobre matrices y filiales con objeto de evitar mecanismos de préstamos híbridos, y los trabajos sobre regímenes encaminados a evitar abusos deben plasmarse en legislación de la UE. La propuesta relativa a la base imponible consolidada común del impuesto sobre sociedades (BICCIS) debe volverse a poner en el punto de mira. No solo ofrece una mayor simplificación para las empresas y los inversores extranjeros, sino que también podría constituir un poderoso instrumento contra la evasión fiscal. La fiscalidad de una economía cada vez más digitalizada constituye un reto acuciante y requiere una mayor atención. Hay que abordar plenamente la manipulación de los activos intangibles que realizan las empresas para minimizar su base imponible. Me propongo mantener un debate franco con los Estados miembros sobre estas cuestiones.


Fuera de la UE, trabajaré activamente para «exportar» nuestros principios de buena gobernanza. Cuando un enfoque consensuado dé sus frutos, deberemos mantenerlo con determinación. Han sido fructíferas las conversaciones mantenidas con Suiza encaminadas a desmantelar los regímenes del impuesto de sociedades no equitativos, y estaría a favor de instaurar conversaciones similares con otros terceros países. Esto es fundamental para el próximo mandato.


En 2015, tengo la intención de informar sobre los avances de los Estados miembros en el cumplimiento de las recomendaciones relativas a los «paraísos fiscales» y la «planificación fiscal agresiva». Entonces será el momento de ver qué nuevas medidas se necesitan para proteger las bases tributarias de los Estados miembros contra regímenes perjudiciales, de forma coordinada, así como para supervisar los avances logrados en la lucha contra la planificación fiscal agresiva.


La nueva norma internacional sobre intercambio automático de información financiera significa efectivamente el final del secreto bancario e inicia una nueva era de cooperación y transparencia entre las autoridades fiscales de todo el mundo. Entre los Estados miembros, esto podría aplicarse mediante un sólido marco jurídico de la UE, que sería creado por la Directiva revisada sobre cooperación administrativa. Una vez que se adopte, me esforzaré porque tenga lugar una aplicación plena y oportuna de esta legislación en todos los Estados miembros. Un marco de la UE es la única forma posible de garantizar automáticamente la integridad del mercado único, la compatibilidad con las cuatro libertades fundamentales y el respeto de las políticas de la UE pertinentes, tales como la de protección de datos.


Sin embargo, ninguna herramienta legal o técnica puede sustituir la confianza mutua entre los Estados miembros. Estos deben dar un importante paso adelante en su lucha contra las actividades fraudulentas e iniciar la creación de un verdadero clima de cooperación y crédito recíprocos. Por mi parte, me propongo facilitar este cambio de mentalidad con todos los medios a mi alcance.


El aumento de la convergencia de los sistemas tributarios en la UE ofrece ocasiones que no pueden desaprovecharse. Considero que un enfoque fiscal coordinado a escala de la UE constituye una oportunidad para las economías de los Estados miembros, y no una amenaza. En primer lugar, un enfoque global para la UE puede proporcionar el respaldo apropiado a los objetivos de la UEM. Nuestra estrategia de empleo y crecimiento se vería reforzada por desplazamientos efectivos de la carga fiscal, conforme a lo recomendado en el marco del semestre europeo. En segundo lugar, el mercado interior se beneficiaría indudablemente de iniciativas tales como el desarrollo de una lucha coordinada contra la doble imposición y de acciones orientadas a los ciudadanos (por ejemplo, en el ámbito del impuesto de sucesiones y de los trabajadores transfronterizos) y a la reducción de las cargas administrativas que pesan sobre las empresas. En tercer lugar, únicamente actuando conjuntamente pueden la UE y los Estados miembros abordar eficazmente la necesidad de reforzar la calidad de los sistemas tributarios y garantizar la equidad y una competencia leal con el fin de preservar nuestro modelo social y económico. Yo trabajaré para la adopción del impuesto sobre transacciones financieras, que podrá contribuir a reducir el riesgo sistémico y, por ello, la probabilidad de que se produzcan crisis en el futuro. En este marco, aunque una armonización fiscal plena no es necesaria, resulta imperativo lograr una mayor convergencia de los sistemas fiscales por medio de soluciones acordadas unánimemente a escala de la UE.