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Sede del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort, Alemania ©BELGA_DPA_D.Reinhardt.        
Sede del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort, Alemania ©BELGA_DPA_D.Reinhardt 

La reciente crisis bancaria ha dejado claro que los bancos no pueden afrontar sus pérdidas y que, sin un marco común de gestión de crisis, los contribuyentes tenían que acudir al rescate de las entidades. Esta situación fue el punto de partida para crear la Unión Bancaria que va tomando forma. El pleno de la Eurocámara votó el 15 de abril a favor del mecanismo único de resolución para liquidar los bancos quebrados. Los eurodiputados adoptaron el refuerzo de la supervisión en septiembre de 2013.

El mecanismo de resolución de crisis bancarias contempla que una nueva autoridad europea denominada el Consejo de Resolución pueda decidir con agilidad qué hacer con los grandes bancos de la zona euro que estén en apuros. El nuevo sistema dispondrá de un fondo financiado por la banca y dotado con 55.000 millones de euros. Para garantizar la seguridad del contribuyente, también se establece el principio según el cual los primeros que tendrán que acudir al rescate de las entidades atribuladas son sus accionistas y bonistas.


El mecanismo único de supervisión bancaria, el primer pilar de la unión bancaria, atribuye al Banco Central Europeo (BCE) la responsabilidad de supervisar a los bancos más grandes de la zona euro. Esto implica que el supervisor bancario del BCE tendrá que identificar qué bancos atraviesan por un periodo de turbulencias. 128 bancos están sometidos en la actualidad a la supervisión única.


En la misma línea, el Parlamento Europeo ya ha limitado las primas o bonus que perciben los banqueros; y aprobado normas para que los bancos se pertrechen con reservas de capital propio de mayor calidad para hacer frente a posibles pérdidas.