Guerras comerciales: ¿cómo puede la UE defenderse? 

 
 

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La UE puede recurrir a distintas medidas para defenderse, desde apelar a la Organización Mundial del Comercio (OMC) hasta iniciar una verdadera guerra comercial.

Alumino, listo para ser exportado. ©AP Images/European Union-EP 

La política comercial de la UE aprovecha al máximo la globalización. La economía europea prospera, entre otras cosas, gracias al libre comercio. Sin embargo, a veces puede verse socavado este derecho debido a que algunos países fijan aranceles injustos para sus productos, o bien venden sus mercancías a precios anormalmente bajos. También existe el riesgo de que los conflictos sobre las transacciones deriven en una guerra comercial. Dicho conflicto se produce cuando dos o más partes continúan aumentando las tarifas o crean otras barreras, lo cual puede encarecer los productos y dificultar la actividad de las empresas. La UE puede emplear varios instrumentos de defensa comercial cuando se producen este tipo de situaciones. Lea a continuación algunos ejemplos recientes de conflictos comerciales.


Recurso ante la OMC


La UE y sus Estados miembros se encuentran entre los 164 miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que existe para garantizar un sistema de comercio internacional basado en normas. Tiene el poder de dictaminar sobre disputas comerciales y hacer cumplir las decisiones. En el pasado, esto ha ayudado a evitar el agravamiento de disputas comerciales.

Cualquier miembro de la OMC puede presentar una reclamación si detecta un incumplimiento de las normas de esta organización y solicitar compensaciones.

Desde la creación de la OMC en 1995, la UE ha estado involucrada en 181 casos: 97 como denunciante y 84 como acusada.

Hacer frente a las importaciones injustamente baratas

Ser miembro de la OMC no impide a la UE elaborar legislación para contrarrestar el impacto de los productos que llegan al mercado europeo a un precio anormalmente bajo y perjudican a los locales. El bajo precio puede deberse a distintas cuestiones, desde la falta de competencia en el país donde se fabricó el producto, la fuerte interferencia del estado en el proceso de producción o incluso porque la empresa en cuestión no respete las normas laborales y ambientales internacionales.

La UE puede responder imponiendo aranceles antidumping. En 2017, los eurodiputados votaron a favor de actualizar las normas que regulan cuándo y cómo se pueden imponer esas tarifas. Los eurodiputados aprobaron imponer tarifas más elevadas a los productos a precios anormalmente reducidos o subsidiados en mayo de 2018.


Del acero a la aceituna española: disputas actuales

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció el pasado 8 de marzo nuevos aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio. Los eurodiputados consideraron esta decisión “inaceptable e incompatible con las reglas de la OMC”. Durante la sesión plenaria que tuvo lugar en Estrasburgo (Francia), el pasado 14 de marzo, los eurodiputados discutieron con la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, la respuesta común de la UE a este desafío. La principal conclusión del debate fue que la UE no debe lanzarse a una guerra comercial, pero sí defender a sus ciudadanos.

El Parlamento está también preocupado por los aranceles que Estados Unidos ha impuesto a la aceituna de mesa de España, principal productor mundial. EEUU impuso en 2017 una primera tasa contra su importación a la que se ha sumado otra a principios de año. La primera medida gravaba en un 4,47% de media la importación de este producto, mientras que la segunda ha elevado el arancel hasta un 21,6%.

El banano y otros conflictos comerciales anteriores


La denominada “guerra del banano” fue uno de los enfrentamientos comerciales más dilatados entre la UE y EEUU por las limitaciones europeas a la entrada de la fruta de América Latina. Washington rechazaba el acceso especial al mercado europeo que la UE permitía al banano de las antiguas colonias del Caribe, Asia y Pacífico. El litigio concluyó con un acuerdo en el seno de la OMC, que facilitaba la exportación de banano latinoamericano hacia la Unión.

La UE también ha estado en desacuerdo con EEUU y Canadá con respecto a la carne de vacuno tratada con hormonas, que considera un posible riesgo para la salud. En este caso el enfrentamiento se resolvió en 2012, cuando la UE acordó aumentar las importaciones de carne de vacuno libre de hormonas de los dos países.