El Parlamento Europeo examina las implicaciones de la impresión 3D 

 
 

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La responsabilidad en caso de accidente y la propiedad intelectual, en el punto de mira.

El surgimiento de las impresoras 3D, que permiten imprimir en distintos materiales y fabricar objetos tridimensionales mediante la adición o superposición de capas, lleva aparejado una serie de cuestiones prácticas que el Parlamento Europeo quiere que se tengan en cuenta. La responsabilidad en caso de que el producto final provoque heridas al usuario y la protección de los derechos de propiedad intelectual son dos de los aspectos a considerar.

El mercado de la impresión 3D alcanzará los 9.640 millones de euros en 2021, según los cálculos de la Comisión Europea. Constituye, por tanto, una buena oportunidad para impulsar la producción local y estimular la comercialización mundial de diseños creativos, pero también plantea desafíos que deben ser abordados.

 

Recomendaciones del Parlamento

 

La comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo respaldó, el 20 de junio, las recomendaciones de la eurodiputada francesa Joëlle Bergeron, del grupo  Europa de la Libertad y de la Democracia Directa, para el sector de la impresión 3D, recogidas en un informe no legislativo.

La también vicepresidenta de la Cámara respondió a varias de nuestras preguntas sobre los retos que afronta el sector.

 

Responsabilidad en caso de accidente

 

Bergeron explica que en caso de accidente se aplican las reglas generales sobre responsabilidad civil, que define la directiva de comercio electrónico. Sin embargo, cree que “se debería considerar (la elaboración) de un régimen específico de responsabilidad civil” para estos productos.

“En caso de accidente, la responsabilidad por un producto defectuoso podría recaer en el creador o proveedor del archivo 3D, el productor de la impresora, el productor del software para la impresora 3D, el proveedor del material utilizado o la persona que crea el objeto, dependiendo del origen del defecto. La cadena de responsabilidades puede ser larga y compleja”, destaca la eurodiputada.

Según Bergeron, hasta ahora, no existe una jurisprudencia específica relacionada con las reglas de responsabilidad de terceros para un producto producido en 3D. “Es un "territorio desconocido" para los fabricantes, sostiene. Por lo tanto, nos corresponde a nosotros, miembros del Parlamento Europeo, instar a la Comisión a que examine de cerca estas cuestiones jurídicas.



Propiedad intelectual

 

“La democratización de la impresión 3D no genera actualmente grandes problemas de infracción de la ley de propiedad intelectual”, explica Bergeron.

“La mayoría de los clientes y servicios de impresión en línea son profesionales, especialmente los servicios de alta tecnología de grandes empresas industriales o diseñadores, que utilizan esta técnica para la producción de prototipos u objetos en series limitadas, como parte de su actividad de innovación o creación”, añade.

Según la eurodiputada, el número de personas que reproducen una obra protegida por la ley de propiedad intelectual en plataformas de intercambio de archivos 3D es bajo. “El riesgo de falsificación afecta principalmente a obras de arte, pero deberíamos considerar futuros problemas de derechos de autor cuando la impresión 3D se vuelva industrial”, asegura.

“Debemos permanecer atentos a cuestiones como el cifrado y la protección de archivos, para evitar la descarga y reproducción ilegales de los mismos, así como la duplicación de objetos ilícitos”, apunta. En su opinión, “también es esencial, para prevenir eficazmente la falsificación, que se desarrolle una oferta legal de impresión en 3D, para que las personas puedan imprimir sin violar la ley y se garantice una remuneración justa para el autor”.

 

Actualización

 

El Parlamento Europeo respaldó informe con las recomendaciones en el pleno del 3 de julio de 2018.