El futuro de Europa: debate sobre la reforma de la UE 

 
 

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Los eurodiputados han tomado la iniciativa de repensar la forma en que la UE debe adaptarse para afrontar los desafíos actuales, como la migración, la economía y la seguridad.

La necesidad de cambio

 

A lo largo de su existencia, la UE siempre ha evolucionado en respuesta a un mundo en constante cambio. El cambio más reciente fue el Tratado de Lisboa, que otorgó al Parlamento nuevos poderes legislativos.

 

Sin embargo, el proceso nunca termina. En los últimos años se han hecho cada vez más llamamientos para una nueva reforma institucional en respuesta a acontecimientos como la economía digital, el cambio climático, la migración, y el terrorismo. Estos son desafíos a nivel global que requieren un enfoque internacional. La reforma de la UE podría hacer que las instituciones sean más flexibles y capaces de responder más rápidamente, y facilitar al mismo tiempo la cooperación entre los Estados miembros. Además el brexit -la decisión del Reino Unido de retirarse de la UE- ha subrayado la necesidad de relanzar la UE para hacerla más democrática y más relevante para las personas.

Una razón adicional para reflexionar sobre el futuro es el 60 aniversario de la UE este año, o más concretamente los 60 años desde el Tratado de Roma. Esto no es sólo una ocasión para mirar hacia atrás en los logros del pasado, sino también para mirar hacia el futuro a los desafíos futuros.

Los eurodiputados comenzaron a reflexionar sobre cómo debería adaptarse la UE a principios de año, seguida por la Comisión Europea.

 

Lo que propone el Parlamento Europeo

 

El 16 de febrero de 2017, los eurodiputados aprobaron tres informes en los que exponían cómo creían que la UE debía reformarse para reforzar su capacidad de actuar, restablecer la confianza de las personas y hacer que la economía fuera más resistente.

La primera resolución, preparada por Mercedes Bresso (S&D, Italia) y Elmar Brok (PPE, Alemania) se centra en aprovechar al máximo el Tratado de Lisboa. Entre otros cambios propone:

 

  • Convertir al Consejo de Ministros en una auténtica segunda cámara legislativa, en la que sus formaciones especializadas ejercerían de órganos preparatorios a semejanza de las comisiones del Parlamento.
  • Cada Estado miembro debería presentar al menos tres candidatos, de ambos sexos que el presidente electo o la presidenta electa puedan considerar para cubrir cargos en su Comisión.
  • El Consejo debería decidir únicamente por mayoría cualificada, siempre que ello sea posible conforme a los Tratados, para evitar el bloqueo de importantes iniciativas legislativas y acelerar el proceso legislativo.
  • Impulsar la idea de un salario mínimo determinado por cada Estado miembro y estudiar las posibilidades de un régimen de prestaciones de desempleo mínimas.

La segunda resolución, preparada por Guy Verhofstadt (ALDE, Bélgica), evalúa cómo ir más allá de lo previsto con los instrumentos disponibles y plantea varias reformas del Tratado de Lisboa, en las áreas de gobernanza económica, política exterior, derechos fundamentales y transparencia. Plantea, por ejemplo:

 

  • Crear un ministro de Finanzas comunitario y dar a la Comisión Europea el poder de diseñar y aplicar una política económica común, apoyada en un verdadero presupuesto propio para el área del euro.
  • El Parlamento Europeo debe tener una única sede.
  • El tamaño de la Comisión debe reducirse considerablemente, incluyendo el número de vicepresidentes a dos, para Hacienda y Asuntos Exteriores.
  • Permitir a los ciudadanos de todos los países de la UE votar en las elecciones europeas a los candidatos a presidente de la Comisión.

El texto de Reimer Böge (PPE, Alemania) y Pervenche Berès (S&D, Francia) propone una estrategia de convergencia para las economías de la moneda única y hacerlas al mismo tiempo más resistentes a los shocks externos. Plantea, con este fin, una dotación presupuestaria específica de la eurozona, financiada por sus miembros y disponible bajo condiciones claras. Entre los elementos clave:

 

  • Una capacidad presupuestaria consistente en el Mecanismo europeo de estabilidad (ESM, en inglés) y fondos adicionales aportados por los miembros del euro.
  • Un Fondo Monetario Europeo (que debería desarrollarse gradualmente a partir del ESM) con capacidad de préstamo y de endeudamiento y un mandato claramente definido para permitirle absorber sacudidas económicas.
  • Un código de convergencia: cinco años para alcanzar criterios de convergencia en fiscalidad, mercado laboral, inversión, productividad y cohesión social.
  • En materia de gobernanza, un papel más relevante para el Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales, fusión de la presidencia del Eurogrupo y de la cartera de Asuntos Económicos y Monetarios en la Comisión, más un ministro de Finanzas y Hacienda dentro de la Comisión.

Reflexión de la Comisión sobre el futuro de Europa

 

El 1 de marzo la Comisión Europea publicó su reflexión sobre el futuro de la UE, en la que planteó cinco posibles escenarios.

 

  • Mantener las políticas actuales.
  • Centrarse en el mercado único y eliminar los obstáculos al comercio.
  • Permitir que los países de la UE se integren a diferentes niveles para que aquellos que quieran progresar en un área determinada puedan hacerlo sin tener que esperar a otros.
  • Seleccionar un número limitado de áreas para una mayor integración, pero hacer menos en otros campos de política.
  • Más integración en la mayoría de las áreas políticas.

Los eurodiputados discutieron estos escenarios con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

 

Además, la Comisión publicó cinco documentos de reflexión este año como punto de partida para un debate sobre el futuro de la integración europea. Cada artículo se dedica a un tema específico: la dimensión social de Europa, la globalización, la unión económica y monetaria, la defensa y las finanzas. Los documentos contienen ideas y escenarios para lo que podría ser Europa en 2025, pero no hay propuestas específicas. La iniciativa finalizó el 13 de septiembre cuando el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, pronunció su discurso anual sobre el estado de la Unión. Estos documentos de reflexión han sido discutidos por los eurodiputados durante las sesiones plenarias.