Los eurodiputados votan el informe sobre el escándalo del ciberespionaje 

 
 

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Escudo de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense ©BELGA/DPA/N.Armer 

El escándalo del ciberespionaje perpetrado por los servicios de seguridad de Estados Unidos y otros países ha llevado a la Eurocámara a investigar cómo se ha visto afectado al derecho a la privacidad de los europeos. La comisión parlamentaria de Libertades Civiles votó este 12 de febrero el informe que reúne las conclusiones de más de quince sesiones en las que han participado las instituciones de la UE, parlamentarios nacionales, el Congreso de EEUU, empresas de informáticas, ONG y periodistas.

Ya en la primera sesión de la investigación, celebrada a inicios de septiembre, los periodistas destacaron la necesidad de que el trabajo de los servicios de seguridad estuviera sometido a un control democrático. Jacques Follorou, del diario francés Le Monde, advirtió que las tecnologías de vigilancia masiva "pueden usarse para fines diferentes a la lucha contra el terrorismo". Follorou defendió la importancia de proteger a quienes delaten estas situaciones y a los periodistas que las desvelan de manera pública.


El deseo de poner en marcha un debate público sobre cómo equilibrar la seguridad y los derechos humanos fue la razón para destapar los documentos secretos de la agenda estadounidense de seguridad nacional, la NSA según sus siglas en inglés. Así la aseguró en una declaración remitida por escrito al Parlamento Europeo Edward Snowden, la persona que filtró estas informaciones. El debate público no es posible sin conocimiento público, vigilar al conjunto de las poblaciones, en lugar de a los individuos, amenaza con convertirse en uno de los mayores desafíos a los derechos humanos en nuestra época, añadió Snowden. Glenn Greenwald, el periodista con el que habló Snowden, aseguró a los eurodiputados que "la mayoría de los Gobiernos" se benefician de la iniciativa de Snowden.


Dos ex empleados de la NSA y uno del MI5 participaron en las sesiones de investigación. El delator y ex ejecutivo senior de la NSA Thomas Drake aseguró que nunca había imaginado que "Estados Unidos utilizaría el manual de la Stasi para sus programas secretos de vigilancia masiva".


Aprender la lección


El congresista norteamericano Jim Sensenbrenner, Presidente de la subcomisión sobre Delincuencia, Terrorismo, Seguridad Interior e Investigaciones, explicó a los eurodiputados que la NSA había cometido estos abusos al margen de la autoridad del Congreso. "Espero que hayamos aprendido la lección y que la supervisión sea mucho más fuerte", afirmó.


La investigación abordó si el ciberespionaje había violado diferentes acuerdos entre Estados Unidos y la Unión Europea. Acuerdos entre los que se encuentran el de intercambio de informaciones financieras para identificar actividades terroristas, y el de normas sobre protección de datos que las empresas de aquella orilla del Atlántico deben respetar al tratar información privada de ciudadanos europeos. Algunos eurodiputados se mostraron preocupados por la repercusión en las relaciones entre la Unión Europea y Estados Unidos. "¿Vamos a declarar la guerra a EEUU?", se preguntó la eurodiputada popular sueca Anna Maria Corazza Bildt, partidaria de evitar la confrontación. El eurodiputado popular alemán Axel Voss, por su parte, defendió que "no podemos retirarnos del acuerdo".


Microsoft, Google y Facebook


Los representantes de Microsoft, Google y Facebook que participaron en la investigación negaron haber concedido acceso ilimitado a sus servidores. Los expertos apuntaron que crear una nube informática en Europa contribuiría a proteger la privacidad de los internautas europeos.


Los eurodiputados también miraron con lupa las actividades de vigilancia en países de la Unión Europea como Dinamarca, Bélgica y Reino Unido. "La investigación del Parlamento ya estaba mirando en nuestra propia casa, no sólo las acusaciones sobre la NSA", aseguró en noviembre el eurodiputado laborista británico Claude Moraes. "Sabíamos que los dispositivos nacionales de supervisión en muchos Estados de la UE no son adecuados para los ciudadanos", lamentó.