Schengen: la zona sin fronteras interiores 

 
 

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El espacio de libre circulación sin pasaporte de Schengen es uno de los logros más tangibles de la integración europea. Consulte nuestra guía explicativa.

Mapa del espacio sin fronteras interiores de Schengen. 

¿Qué es Schengen?

El espacio Schengen es uno de los pilares del proyecto europeo. Desde su creación en 1995, cuando se abolieron los controles de pasaportes dentro de esta zona, el derecho a la libertad de circulación se materializó para los ciudadanos de la UE. Esto significa que pueden vivir, estudiar, trabajar y jubilarse en cualquier lugar de la Unión. Los turistas y las empresas también se benefician de la libre circulación.

Países de Schengen

El área Schengen, que recibe su nombre de la ciudad luxemburguesa en la que se firmó el acuerdo en 1985, incluye 26 países: 22 de la UE y 4 de fuera.

Todos los estados de la UE son parte de Schengen, excepto seis: Irlanda y el Reino Unido, que mantienen opciones de exclusión y gestionan su propia área de circulación, así como Bulgaria, Croacia, Chipre y Rumanía, que se supone que se unirán a Schengen.

Cuatro países no pertenecientes a la UE, Islandia, Noruega, Suiza y Liechtenstein, también se han unido al área de Schengen.

Propósito y beneficios de Schengen

Hasta 3,5 millones de personas viajan a través de una frontera interna de la UE todos los días. En la práctica, la libre circulación puede conllevar diferentes derechos para diferentes categorías de personas, desde turistas hasta familias.

Todos los ciudadanos de la UE pueden permanecer en otro Estado miembro como turista durante un máximo de tres meses con un pasaporte o documento de identidad válido.

También pueden vivir en otro Estado miembro para trabajar, con el derecho a ser tratados de la misma manera que los nacionales de ese país. Los empresarios se benefician de la libertad de establecimiento y los estudiantes tienen derecho a estudiar en cualquier Estado miembro.

Cerrar las fronteras internas de la UE nuevamente podría llevar a un coste estimado de entre 100.000 y 230.000 millones de euros en 10 años e impedir el desplazamiento transfronterizo para 1,7 millones de personas.


Garantizar la seguridad dentro del área de Schengen

Las reglas de Schengen eliminan los controles de las fronteras internas, a la vez que armonizan y refuerzan la protección de las fronteras exteriores de la zona. Una vez dentro del área Schengen, las personas pueden viajar de un Estado miembro a otro sin ser sometidas a controles fronterizos (como regla general). Sin embargo, las autoridades nacionales competentes pueden realizar controles en las fronteras internas o cerca de ellas si la experiencia y la información de la policía justifican una vigilancia temporal.

Schengen también incluye una política común de visados para estancias cortas de ciudadanos no pertenecientes a la UE y ayuda a los estados participantes a cooperar en la lucha contra el crimen con la ayuda de la policía y la cooperación judicial.

El Sistema de Información de Schengen se está reforzando para ofrecer más seguridad a los europeos. Descubre las mejoras en nuestras infografías sobre Schengen.

Coches esperando para cruzar los controles fronterizos. 

Fronteras externas e internas

El aumento de los flujos migratorios en la UE registrados en 2015 y la creciente preocupación por la seguridad, incluidas las actividades terroristas y las actividades delictivas transfronterizas graves, afectaron el funcionamiento de las normas de Schengen, lo que llevó a la reintroducción de controles fronterizos internos en varios Estados miembros.

El Parlamento ha condenado en diversas ocasiones la continuación de los controles fronterizos internos en el área Schengen, por ejemplo, en un informe aprobado en abril de 2019 y en otro informe aprobado el 30 de mayo de 2018. Los controles fronterizos internos temporales dentro del área de Schengen han estado en vigor durante tres años. Los eurodiputados están presionando por condiciones más claras para su uso como medida de último recurso.

Retos y respuestas de la UE

La gestión de la migración y la seguridad de las fronteras exteriores es un desafío para Europa. En 2015 se detectaron hasta 1.83 millones de cruces ilegales en las fronteras exteriores de la UE. Aunque esta cifra se redujo a 150.114 en 2018, la UE intenta fortalecer los controles de las fronteras externas y tratar más eficientemente las solicitudes de asilo.

Estos desafíos han provocado desarrollos considerables en la política de gestión de fronteras. La creación de instrumentos y agencias como el Sistema de Información de Schengen, el Sistema de Información de Visados, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex), o un nuevo sistema de registro de entrada y salida en las fronteras externas de la zona de Schengen, por ejemplo.

Para detectar delincuentes, terroristas o cualquier otra persona que represente un riesgo antes de que lleguen a la UE, los viajeros que no necesiten un visados serán examinados en el futuro antes de llegar a la Unión mediante el Sistema Europeo de Información y Autorización de Viajes (Etias). Estos controles podrían comenzar ya en 2021.

Paralelamente, los eurodiputados han aprobado otorgar a la Agencia de la Guardia de Fronteras y Costas de la UE un cuerpo permanente de 10.000 guardias de fronteras para 2027 para impulsar la seguridad de Europa.