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La eurodiputada sueca Marit Paulsen, durante la entrevista 

La eurodiputada liberal sueca Marit Paulsen considera que no hay suficiente presión sobre los Estados miembros para aplicar normas que protejan a los animales. Para poner solución a este problema, Paulsen propone en un informe que se regule la situación y se castigue a los maltratadores de animales. El texto fue aprobado el miércoles 4 de julio por el pleno del Parlamento Europeo; la ponente nos explicó las claves de la propuesta.

Señora Paulsen, en su informe propone una estrategia común para mejorar la protección de los animales en la Unión Europea. ¿Las granjas europeas protegen a sus animales?


La verdad es que no demasiado, aunque diría que alrededor de un tercio lo está haciendo bien. Existen granjas donde la alimentación de los animales está acompañada de antibióticos. En estos momentos sólo Suecia y Dinamarca tienen registros detallados sobre el uso de antibióticos, y esto tiene un gran impacto en la salud pública.


Y encima, hay Estados miembros que, perdón por decirlo así, no tienen ni idea de lo que les estamos hablando. Por este motivo ahora se está redactando una base normativa. Por eso es por lo que ahora tratamos de establecer unas bases; por el momento, sólo tenemos un montón de normas dispersas, necesitamos una definición común: ¿qué es el bienestar animal? A partir de esto podremos legislar.


Esta definición podría ser decisiva, ya que el libre comercio es cada vez más importante para la agricultura, y con Estados Unidos, Canadá y Australia en primera línea del debate sobre bienestar animal. .


¿Los consumidores tienen en cuenta la protección de los animales cuando compran un producto?


Tan sólo entre el 15 y el 20 por ciento de los ciudadanos. La gente todavía cree que es un chollo cuando encuentran solomillo de cerdo a 3 euros. Se sienten bien, pero debería ser al contrario. ¿Qué clase de vida creen que tuvo ese cerdo, a ese precio?


Propone que se avance con la legislación paso a paso, para facilitar la aplicación. ¿Es necesario hacerlo así?


Pongamos de ejemplo la directiva sobre gallinas ponedoras: tardó casi doce años en ser implementada. En los nuevos Estados miembros sólo fueron  8 años, pero sabían de qué se trataba cuando se integraron en la UE, y estuvieron de acuerdo. La Comisión tuvo las manos atadas hasta enero de 2012, lo que en la práctica supuso que todo el mundo pudiera limitarse a ignorarlo.


En una reestructuración costosa como aquella, con un largo período de transición, yo creo que son necesarias varias etapas en el proceso. No se trata de dar a la Comisión derecho de llevarlos a juicio, pero por lo menos sí de que controle el número de jaulas de las granjas, o qué acciones están previstas para los próximos dos o tres años. A veces es bueno apuntar con el dedo a un Estado miembro, devuelve el tema a la agenda.


¿Propone hacer públicos los nombres de los que no cumplen?


Efectivamente. Y no sólo es necesario hacerlo en normativa sobre bienestar animal, espero que las etapas legales se conviertan en una práctica estándar para cualquier legislación europea que requiera de un largo períodopara ser implementada.