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La Comisión Europea ha propuesto permitir que las bebidas energéticas y refrescos que contienen cafeína se atribuyan en sus etiquetas virtudes como aumentar la resistencia física o mejorar la concentración. La comisión parlamentaria de Salud Pública y Seguridad Alimentaria vota este miércoles 15 de junio una contra propuesta con el objetivo de evitar riesgos para la salud y el bienestar de los principales consumidores de estas bebidas: los adolescentes y los niños. No se pierda nuestro vídeo.

No deje de ver nuestro vídeo con la entrevista a la eurodiputada socialdemócrata danesa Christel Schaldemose, ponente de la propuesta de resolución que se opone a este caso de declaración de propiedades saludables.


Una declaración de propiedades saludables equivale a afirmar o sugerir en el etiquetado de una comida o bebida que tal producto es bueno para la salud al, por ejemplo, servir para perder peso o para activar el sistema inmunitario. La Unión Europea cuenta desde 2006 con normas armonizadas sobre el uso de este tipo de reclamos en el sector de la alimentación. Normas que exigen que se trate de reclamos probados de manera científica. La responsabilidad de evaluar estas pruebas científicas recae en la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria.


La comisión parlamentaria de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria vota este miércoles 15 de junio una objeción a la propuesta de la Comisión Europea de permitir declaraciones de propiedades saludables de la cafeína, excepto en casos como los alimentos con fines terapéuticos y los productos específicos para niños y adolescentes.


Adolescentes


Quienes se oponen a la propuesta de la Comisión Europea temen que el resultado sería un aumento del consumo de bebidas energéticas entre los adolescentes, que son el mayor grupo de consumidores de este tipo de bebidas. Advierten además que las bebidas energéticas están relacionadas con problemas para dormir, dolores de cabeza y problemas de comportamiento en niños y adolescentes que las consumen con regularidad. Y añaden que las bebidas energéticas contienen niveles elevados de azúcar, haciendo hincapié en que un consumo elevado de azúcar a edades tempranas puede provocar un aumento también elevado de azúcar a lo largo de la vida.


"No estamos hablando de prohibir las bebidas energéticas a los jóvenes, sino de no decirles que mejorarán su rendimiento escolar", explicó Christel Schaldemose. "No vamos a decir que los adultos no deberían beber café ni bebidas energéticas; simplemente no deseamos [ayudas a las empresas] a ganar muchísimo dinero gracias a las declaraciones de propiedades saludables que no consideramos adecuadas para niños y jóvenes", concluyó.