"La muerte se ha convertido en una rutina" para las minorías religiosas en Oriente Próximo 

 
 

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Un soldado sirio anda sobre el techo de una iglesia dañada ©BELGA/AFP/Y.Karwashan 

La subcomisión de Derechos Humanos de la Eurocámara celebró el 26 de febrero una sesión conjunta con la delegación parlamentaria de relaciones con los países del Mashreq, sesión dedicada a la libertad religiosa en Oriente Próximo. La discusión sobre la dramática situación de los cristianos y otras minorías de creyentes tuvo lugar bajo la presidencia de la socialista española Elena Valenciano, que describió la libertad religiosa como "algo a lo que la humanidad aspira desde tiempos inmemoriales".

El eurodiputado popular polaco Andrzej Grzyb tildó de "inimaginable" la escala del conflicto en Oriente Próximo. "Lo más importante es recopilar pruebas sobre el terreno de lo que ocurre, para demostrar la escala de los crímenes; si no, no se podrá pedir responsabilidades a nadie".


Josef Weidenholzer, eurodiputado socialista austriaco, lamentó la detención de doscientos cristianos asirios en el noroeste de Siria. Y se preguntó: "¿De verdad queremos que esta zona del mundo se quede sin cristianos?"


Charles Tannock, eurodiputado conservador británico, advirtió que sin lugar a dudas "los grupos extremistas, islamistas, yihadistas tienen una agenda sistemática para que no queden minorías en Oriente Próximo ni en el norte de África".


Nawras Sammour, del servicio de refugio jesuita en Siria, uno de los oradores invitados a la sesión, hizo hincapié en que "la muerte se ha convertido en una rutina" en la región. Y alertó que el auge del radicalismo y el fundamentalismo religioso provoca "incertidumbre y ansiedad en la comunidad cristiana".


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Daniel Hoffmann, de la asociación cristiana Middle East Concern, recordó la reciente decapitación de veintiún egipcios coptos en Libia. Y señaló que las "violaciones de los derechos humanos que sufren los cristianos y otras comunidades no empezó con estos conflictos violentos, y no cesará con el final o con la derrota de grupos como el Estado Islámico".


William Spencer, representante del Instituto de Derecho Internacional y Derechos Humanos, indicó que "la situación de las minorías en Iraq ya era muy, muy precaria", antes de la irrupción del Estado Islámico.


Brutalidad impactante


Alison Smith, del Programa de Justicia Penal Internacional No Paz Sin Justicia, subrayó que los crímenes en el norte de Irak incluyen el secuestro de rehenes, las ejecuciones sumarias, los atentados contra edificios religiosos, la esclavitud, la conversión forzosa, la tortura y la violación. Calificó además los crímenes perpetrados por el Estado Islámico como "impactantes por su dimensión, brutalidad, naturaleza sistemática y, sobre todo, por la desfachatez con la que se cometen".


Esther Kattenberg, de la organización no gubernamental Open Doors International, añadió que "tiene una importancia fundamental que la Unión Europea condene de manera continua las violaciones de los derechos humanos y de la libertad religiosa".