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Juristas lingüistas: cómo hacer que la legislación sea consistente en 23 idiomas

Otros Artículo - Instituciones03-08-2012 - 08:00
 
Intentan evitar la "eurojerga"   Intentan evitar la "eurojerga"

En una torre de Babel formada por veintisiete Estados, veintitrés idiomas oficiales, la legislación, sin embargo, es sólo una. ¿Cómo garantizar que estas leyes tengan exactamente el mismo significado en toda la Unión Europea? Es labor de los juristas lingüistas, una figura fundamental. Hemos hablado con tres de ellos para conocer más de cerca su labor, y cuáles son los principales retos y dificultades a los que tienen que hacer frente.


"Nuestro trabajo consiste en garantizar la calidad de la legislación europea en todas y cada una de las 23 lenguas oficiales, y la consistencia legal y lingüística entre las diferentes versiones", explica Hugo. Subraya que "es muy importante contar con legislación europea bien redactada y consistente, de forma que los ciudadanos y las empresas puedan entenderla, y los Estados aplicarla correctamente".


Conviene destacar que los juristas lingüistas no son traductores. Como cuenta Viorel, esta afirmación está "muy lejos" de la realidad. "Nuestro objetivo principal es redactar legislación y ofrecer asistencia procedural interna, en el idioma original del texto", relata, agregando que "verificar traducciones sólo es un componente secundario" de su trabajo, "no por ello menos importante, pero sí lo hacemos menos".


Negociaciones


Cada jurista lingüista se integra por un lado en un grupo temático dedicado a una o dos comisiones parlamentarias, a las que asiste en la redacción de textos legislativos, en su mayor parte en inglés, y por otra, en el equipo de su lengua materna, donde trabaja en la verificación de los textos traducidos. Al contrario de lo que pueda parecer, no pasan el día sentados frente al ordenador, sino que asisten a las negociaciones, en las que, como dice Hanna, tienen opción de intervenir para pedir una reformulación de los conceptos. "No se trata de que intentemos decir a los políticos que hacer, pero sí podemos aconsejarles, si se nos requiere", añade.


Viorel puntualiza que no les sería posible desarrollar bien su trabajo "si no sabemos qué está sobre la mesa", cuáles son los retos y las sensibilidades políticas".


Derecho e idiomas


Todos los juristas lingüistas del Parlamento Europeo deben haber aprobado una oposición en la que tienen que demostrar tanto su conocimiento legal como sus capacidades lingüísticas. "Hay que tener un título en Derecho o su equivalente y hablar al menos dos idiomas además de tu lengua materna", relata Hugo.


Para Hanna, no hay duda de que los juristas lingüistas también deben estar interesados por los idiomas, ya que al redactar legislación "hay que tratar de imaginar cómo será traducida a otras lenguas, con el fin de evitar formulaciones imprecisas o poco claras".


Eurojerga


Uno de los principales retos a los que deben enfrentarse es evitar, en la medida de lo posible, la llamada "eurojerga", es decir, términos o expresiones utilizados de forma interna en las instituciones pero que no son comprensibles de puertas afuera. Para ello, trabajan para "mantener nuestro lenguaje fresco, lo menos contaminado posible", dice Hanna, a lo que Hugo añade que personalmente intenta "evitar los anglicismos siempre que haya un equivalente en checo". "Hay que estar seguro de que sólo se usan palabras específicas de la UE de forma apropiada, y con un motivo".


Los juristas lingüistas trabajan siempre cerca de sus compañeros de otras instituciones, sobre todo el Consejo, pero también con órganos externos a la UE como la Cámara de Representantes de los Estados Unidos.

Ref. : 20120713STO48884