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Para mejorar su capacidad de reacción, recuperar la confianza ciudadana y aumentar la solidez de la economía de la eurozona, la UE necesita sacar el máximo partido al Tratado de Lisboa. Pero para ir más allá harán falta nuevas reformas de calado. Éste es el mensaje central de tres resoluciones sobre el futuro desarrollo de la UE aprobadas el jueves por el pleno.

La primera resolución, preparada por Mercedes Bresso (S&D, Italia) y Elmar Brok (PPE, Alemania) se centra en aprovechar al máximo el Tratado de Lisboa. Entre otros cambios propone:


  • convertir al Consejo de Ministros en una auténtica segunda cámara legislativa, en la que sus formaciones especializadas ejercerían de órganos preparatorios a semejanza de las comisiones del Parlamento,

  • cada Estado miembro debería presentar al menos tres candidatos, de ambos sexos que el presidente electo o la presidenta electa puedan considerar para cubrir cargos en su Comisión;

  • el Consejo debería decidir únicamente por mayoría cualificada, siempre que ello sea posible conforme a los Tratados, para evitar el bloqueo de importantes iniciativas legislativas y acelerar el proceso legislativo, y

  • impulsar la idea de un salario mínimo determinado por cada Estado miembro y estudiar las posibilidades de un régimen de prestaciones de desempleo mínimas.

En opinión de Bresso, “la UE no necesita una revolución populista. Necesita paz y adaptarse a las necesidades de nuestro tiempo. Esto implica hacer frente a desafíos democráticos, ofrecer a los ciudadanos protección social, fiscal y medioambiental, defender su derecho a la seguridad en un contexto internacional complejo y cumplir con nuestras obligaciones morales respecto a nuestros vecinos.


Según Brok, “los ciudadanos esperan soluciones de Europa, y están molestos porque éstas no llegan. El Tratado de Lisboa ofrece muchas opciones, todavía inexploradas, para hacer a la UE más eficiente y transparente”.


El texto fue aprobado con 329 votos a favor, 223 en contra y 83 abstenciones.


Una reforma ambiciosa de los tratados


La segunda resolución, preparada por Guy Verhofstadt (ALDE, Bélgica), evalúa cómo ir más allá de lo previsto con los instrumentos disponibles y plantea varias reformas del Tratado de Lisboa, en las áreas de gobernanza económica, política exterior, derechos fundamentales y transparencia. Plantea, por ejemplo:


  • crear un ministro de Finanzas comunitario y dar a la Comisión Europea el poder de diseñar y aplicar una política económica común, apoyada en un verdadero presupuesto propio para el área del euro,

  • el Parlamento Europeo debe tener una única sede,

  • el tamaño de la Comisión debe reducirse considerablemente, incluyendo el número de vicepresidentes a dos, para Hacienda y Asuntos Exteriores, y

  • permitir a los ciudadanos de todos los países de la UE votar en las elecciones europeas a los candidatos a presidente de la Comisión.

 

Verhofstadt hizo hincapié en que estas propuestas “no proponen avanzar en la integración porque sí”. Subrayó que “podemos tener una Unión fuerte, poderosa y respetada al mismo tiempo que prósperas democracias locales y nacionales. Es más, estoy convencido de que la una no es posible sin la otra”.


La resolución fue respaldada por 283 eurodiputados, 269 votaron en contra y 83 se abstuvieron.


Reforzar la eurozona


El texto de Reimer Böge (PPE, Alemania) y Pervenche Berès (S&D, Francia) propone una estrategia de convergencia para las economías de la moneda única y hacerlas al mismo tiempo más resistentes a los shocks externos. Plantea, con este fin, una dotación presupuestaria específica de la eurozona, financiada por sus miembros y disponible bajo condiciones claras. Entre los elementos clave:


  • una capacidad presupuestaria consistente en el Mecanismo europeo de estabilidad (ESM, en inglés) y fondos adicionales aportados por los miembros del euro,

  • un Fondo Monetario Europeo (que debería desarrollarse gradualmente a partir del ESM) con capacidad de préstamo y de endeudamiento y un mandato claramente definido para permitirle absorber sacudidas económicas,

  • un código de convergencia: cinco años para alcanzar criterios de convergencia en fiscalidad, mercado laboral, inversión, productividad y cohesión social,

  • en materia de gobernanza, un papel más relevante para el Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales, fusión de la presidencia del Eurogrupo y de la cartera de Asuntos Económicos y Monetarios en la Comisión, más un ministro de Finanzas y Hacienda dentro de la Comisión.

Para Bóge, “estabilizar la eurozona beneficiará a la UE en su conjunto. Nuestras propuestas serán la base de futuras negociaciones con las otras instituciones comunitarias”. Y agregó que “los expertos del Fondo Monetario Internacional también han mostrado gran interés en nuestras ideas”.


“Sesenta años después de la firma del Tratado de Roma, hay que recuperar el espíritu de los padres fundadores. Dar un presupuesto propio a la zona del euro sería un gran paso adelante, en un momento en que preservar la integridad de la moneda única es urgente, dijo, por su parte, Berès.


Este texto obtuvo 304 votos a favor, 255 en contra y 68 abstenciones.

Las tres resoluciones forman parte de un paquete que pretende aclarar la posición de la Cámara sobre el futuro de la UE, a tiempo para el 60 aniversario del Tratado de Roma.


Procedimiento: resoluciones no legislativas


Quién interviene 
Budgetary capacity for the Eurozone