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  • Protección de los consumidores, respeto a los derechos laborales, las obligaciones fiscales y la competencia
  • Una estrategia europea clara y equilibrada
  • En la UE, el 17% de los consumidores usan plataformas de la “economía colaborativa”

Los servicios de alojamiento son uno de los sectores clave de la economía colaborativa © AP Images/European Union-EP 

La UE debe aprovechar los beneficios de la economía colaborativa, pero garantizando una competencia justa y el respeto de los derechos laborales y las obligaciones fiscales.

El Parlamento destaca la necesidad de abordar las “zonas grises” en la normativa que provocan diferencias significativas en las normas aplicables a nivel nacional y loca y en la jurisprudencia. Los nuevos modelos de negocio ofrecen desde alojamiento (Airbnb) a desplazamientos (como Uber) y servicios domésticos.

 

Los eurodiputados plantean:

  • distinción entre proveedores particulares y profesionales: criterios claros para diferenciar entre “pares” (ciudadanos particulares que prestan servicios de manera ocasional) y profesionales, con principios generales a nivel comunitario y umbrales a nivel nacional (por ejemplo, nivel de ingresos).

 

  • derechos de los consumidores: informar a los consumidores sobre el régimen jurídico aplicable a cada transacción y sobre sus derechos; las plataformas colaborativas deben establecer sistemas efectivos para los procedimientos de reclamación y la resolución de litigios.

 

  • responsabilidad: la Comisión Europea debe precisar aún más y tan rápido como sea posible el régimen de responsabilidad de las plataformas colaborativas.

 

  • derechos de los trabajadores: condiciones de empleo justas y respeto a su derecho a organizarse, a emprender acciones colectivas y a negociar convenios colectivos; deben poder beneficiarse de la portabilidad de las evaluaciones y calificaciones, que constituyen su “valor en el mercado digital”.

 

  • impuestos: obligaciones tributarias equiparables para empresas que ofrecen servicios similares, sean de la economía tradicional o nuevos modelos de negocio; búsqueda de soluciones efectivas e innovadoras, en colaboración con las plataformas, para garantizar el pago de impuestos.

La economía colaborativa no debe verse como una amenaza para la economía tradicional, recalca el Parlamento, que pide normas que contribuyan a promoverla, en vez de a restringirla. La Cámara condena, en este sentido, “la imposición de normas por parte de algunas autoridades públicas, que persiguen restringir la oferta de alojamientos turísticos a través de la economía colaborativa”.

La resolución, no vinculante, fue aprobada con 510 votos a favor, 60 en contra y 48 abstenciones.

Declaración del ponente

Nicola Danti (S&D, Italia), responsable de la tramitación parlamentaria del texto, señaló: “es indispensable una estrategia europea sobre economía colaborativa. El objetivo debe ser evitar que se apliquen reglas diferentes a servicios similares, tanto en lo referido a acceso al mercado y la fiscalidad, para asegurar condiciones de competencia justa entre los operadores digitales y los tradicionales”.

Antecedentes

Según el Eurobarómetro, el 17% de los consumidores europeos han utilizado servicios de la economía colaborativa, y el 52% conoce los servicios ofertados. Según cálculos de la Comisión, el alojamiento de particular a particular es el sector más importante en relación con el comercio generado, mientras que el transporte es el mayor en cuanto a ingresos por plataforma.

Esta resolución no legislativa es la respuesta del Parlamento a la comunicación de la Comisión de junio de 2016 sobre la economía colaborativa.