El Parlamento Europeo defiende los derechos humanos

El respeto de los derechos humanos es uno de los valores fundamentales de la Unión Europea. Cualquier vulneración de estos derechos, tanto si se produce dentro de la UE como fuera, daña los principios democráticos en los que se basa nuestra sociedad.  El Parlamento Europeo combate estas vulneraciones a través de su acción legislativa, por ejemplo, con las misiones de observación electoral, los debates mensuales sobre derechos humanos en Estrasburgo y la incorporación de los derechos humanos en sus acuerdos en materia de comercio exterior.

Además, el Parlamento Europeo apoya los derechos humanos mediante el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia, creado en 1988. Este premio se concede a personas que han contribuido de manera excepcional a la lucha por los derechos humanos en todo el mundo y llama la atención sobre las violaciones de los derechos humanos, además de respaldar a los galardonados y su causa.

Reporteros sin Fronteras (RSF) - La nueva era de la propaganda

Por Christophe Deloire, secretario general de Reporteros sin Fronteras (RSF), asociación galardonada con el Premio Sájarov 2005

Nos adentramos en una nueva era en la que vamos a necesitar valor. Los héroes de la libertad y los periodistas dignos de tal nombre podrán proseguir su combate, pero si resisten solos perderán de todas todas. Sin el apoyo decidido de los ciudadanos, las fuerzas de la manipulación, el oscurantismo y la sumisión llevan todas las de ganar. Ideologías asesinas, aparatos de propaganda y alquimistas de la comunicación hacen cuanto pueden por diluir el debate público tal y como lo conocemos desde la Ilustración.  ¿Vamos a dejarnos hacer?

¿Cómo puede un periodismo «digno de tal nombre», en busca lo real en su diversidad, sobrevivir en un mundo saturado de información adulterada, manipulada, conscientemente orientada por los brazos ejecutores del poder, del dinero o de la intolerancia? La humanidad y las sociedades necesitan de «terceros de confianza» que les permitan poder tomar decisiones colectivas e individuales fundadas sobre la «libre investigación de la verdad objetiva», como queda establecido en el texto fundador de la Unesco.

¿Cómo defender el pluralismo del reportaje y la investigación precisamente cuando la credibilidad de los periodistas se pone, con razón o sin ella, en tela de juicio? Defendiendo a ultranza su libertad y su independencia. Porque para eso sirven los periodistas, para dar a conocer sus descubrimientos con total libertad e independencia. Lamentablemente, hemos entrado en una nueva era en la que las potencias disponen de medios de control de la información e incluso de las conciencias hasta ahora inauditos.

Gracias a los medios tecnológicos, los poderes del Estado, políticos, económicos o religiosos, pueden difundir directamente sus contenidos en todo el mundo. Sin filtros, sin distinciones. Todo cuela. La película de propaganda salvaje disfrazada de reportaje. La realidad mutilada travestida como revelación de la verdad verdadera. La creación o manipulación del deseo maquilladas como investigación periodística. La tecnología abre espacios de libertad, y la integridad no es lo único que se se ve engullido por ellos.

Para los ciudadanos de cualquier país, cada vez resulta más difícil distinguir la comunicación patrocinada o dictada por intereses de la información independiente, obtenida con honestidad, la que se acerca todo lo posible al ideal del periodismo. El pluralismo no puede consistir en tener que elegir entre dos propagandas, dos comunicaciones, dos dispositivos de «relaciones públicas». No es difícil constatar que en todas partes tiene la información independiente dificultades para desarrollarse, para sobrevivir incluso. De ahí la urgencia.

Hemos entrado en una era de guerras de la información. Antaño, los Estados despóticos aislaban a sus pueblos en jaulas de cristal. Por lo menos dejaban tranquilo al resto del mundo. Hoy en día, las peores dictaduras, también las democracias dirigidas, crean sus grupos mediáticos para divulgar su «palabra» por todo el planeta. En los Estados despóticos como en las democracias, spin doctors cada vez más numerosos, cada vez con más medios, consiguen alimentar a los monstruos mediáticos.

Aquí los algoritmos son los barrotes de nuevas cárceles invisibles, allá se quedan los calabozos fríos y los guardias preparados para dar palizas. La violencia contra los periodistas no ha ido a menos. Más de 150 reporteros siguen en prisión, el doble si contamos a aquellos cuya actividad informativa se ejerce en el marco de una misión y no como profesión. En diez años, según cálculos de Reporteros sin Fronteras, 720 periodistas han sido asesinados en el ejercicio de sus funciones en todo el mundo. Considerados como testigos molestos que deben desaparecer, aguafiestas de la propaganda oficial.

Y luego está la ideología, ese fenómeno de propagación aterrador y enemigo de la libertad de conciencia. La noción de blasfemia o de sacrilegio, cuando lo que se pretende es imponerse al otro, representa un peligro inmenso para la libertad de expresión y de información. Y no solo porque para condenar la blasfemia unos locos de atar se presentaran en Charlie Hebdo, en París, en enero de 2015. En numerosos países, en nombre de la religión o los «valores tradicionales» se censuran no solo las caricaturas, sino incluso las «verdades objetivas».

La ofensa a la religión se utiliza con frecuencia como herramienta de censura política, incluso de ocultación de la realidad económica, social y cultural. Entre 1999 y 2010 luchamos contra la ofensiva diplomática de regímenes religiosos que pretendían imponer una noción de «difamación de las religiones». Al menos quince resoluciones se presentaron con gran secretismo en las Naciones Unidas en nombre de la «sensibilidad de los creyentes». Pero si cualquier religión pudiera imponer sus creencias sagradas, no habría motivo para no hacerlo con otras corrientes de pensamiento o filosofía, y, por qué no, con doctrinas económicas. ¿Dónde quedaría entonces la libertad de conciencia?


Asociación Bielorrusa de Periodistas (BAJ) - La libertad como línea de defensa permanente

por Michal Janczuk, miembro del Consejo de Dirección de la Asociación Bielorrusa de Periodistas, galardonada con el Premio Sájarov de 2004

Cuando en 1991se produjo la caída la URSS -calificada por Ronald Reagan como «el imperio delmal»-, se abrió en el espacio post-soviético una era de auténtica euforia.Todos éramos jóvenes de espíritu y asistíamos a un cambio histórico a nivelmundial. Más de una docena de naciones europeas escaparon rápidamente de la dominaciónideológica soviética, y el propio Moscú fue uno de los actores más audaces eneste proceso. Parecía increíble -especialmente visto desde la perspectiva dehoy- pero en aquellos días era cierto.

¿Cómo hemosllegado pues a semejante desastre para la libertad, hoy, a principios de 2015?Repasemos nuestros pecados pues, que ya va siendo hora de hacerlo. El primer ymás importante error fue obviar el hecho de que vivir en «la modernidad» o en«el siglo XXI» no significa que hayamos aprendido las lecciones de la historiao superado las sombras del pasado. Y decididamente, no hay nada que pueda darsepor sentado para siempre. Debemos admitir, con toda la amargura en nuestraspalabras, que las libertades que no se defienden acabar por caer. Nuestraregión es el mejor, o más bien el pero, ejemplo de ello.

Bielorrusia enespecial ha sido el terreno de juego más particular de las ironías de lahistoria. Primero, en 1994, elegimos al presidente más antidemocrático de lamanera más democrática. Luego decidimos que la democracia se defendería sola enlas siguientes elecciones presidenciales. Pero no fue así, y desde entonces hanpasado veinte años sin auténticas elecciones, bajo el poder del mismopresidente-dictador en un país europeo.

Žanna Litvina,presidenta de la Asociación Bielorrusa de Periodistas, está convencida de quenos esperan tiempos aún más difíciles, ya que con cada nueva campañapresidencial nuestra asociación de periodistas se enfrenta a una nueva oleadade represión. Aleksandr Lukašenko intentará salir reelegido el próximonoviembre. Los registros policiales y las multas a periodistas independientesya se han puesto en marcha. En palabras de Žanna Litvina, «Bielorrusia hapasado a ser un país con una alternativa política agotada y unas autoridadespolíticas prácticamente inamovibles».

Al mismotiempo, sin embargo, ha tocado a su fin una época histórica. Estamos todosasistiendo al colapso del sistema post-soviético en Europa. Pero, ¿qué nosaguarda en su lugar? ¿Tiempos mejores? A veces se nos antoja que este cambio esaún más temible: intentos desesperados por imbuir nueva vida al imperio ruso atoda cosa, violando todas las reglas del mundo civilizado y corrompiendo todaslas normas de nuestra profesión. Como periodistas, estamos en la nueva líneadel frente, entre la propaganda de los medios estatales rusos en el peor estiloGoebbels y la tradición occidental del periodismo objetivo y equilibrado.

Sin embargo,Bielorrusia tiene el problema añadido de sus autoridades dictatoriales quequerrían suprimir la idea misma de la libertad de pensamiento y expresión. Mildoscientos periodistas libres en nuestra organización, en un país de diezmillones de habitantes: ¿son suficientes para preservar el derecho a la libreexpresión de todos? Sí, por supuesto. Porque lo cierto es que todo el mundo ESlibre. El único problema es que la mayoría de la sociedad bielorrusa hautilizado su libertad solo una vez: para rehusar su derecho y para renunciar adefenderlo.

Unas cuantaspersonas malvadas pueden ganar la partida a toda una nación de personas buenasen una determinada situación: cuando han conseguido crear una mayoríasilenciosa. En los últimos veinte años, la Asociación Bielorrusa de Periodistasha luchado activamente contra el coma de silencio artificial definitivo denuestra sociedad. Por supuesto que estamos pagando nuestro precio como pueblo.Pero aún somos mil doscientos. Y este número no decrece con el tiempo, sinotodo lo contrario. Es una fuente de inspiración y una esperanza de un futuromejor, pese a todos los nubarrones que nos ensombrecen el horizonte.

El pasado año,nuestros afiliados han pagado más de diez mil euros en multas por «producción ydifusión ilegales de información». Esta disposición existe de verdad en elCódigo Administrativo de Bielorrusia (art. 22.9) porque el periodismo freelanceno está permitido según nuestra Ley de Medios de Comunicación. O eresperiodista legal de un medio registrado por el Estado o eres un difusor deinformación producida ilegalmente: estas son las dos únicas opciones para losperiodistas bielorrusos actualmente. Por si esto fuera poco, sesenta y dosorganizaciones, ministerios y agencias, incluidos el Ministerio de Cultura y latelevisión estatal, tienen derecho a dar carácter confidencial a cualquierinformación sobre sus actividades. Todo esto está sucediendo en la Europa delsiglo XXI.

Pero no nosrendiremos, porque la libertad es la fragancia última del mundo y la esenciamisma de la naturaleza humana. Una vez se ha probado la ambrosía de la libertadya no hay vuelta atrás. Al menos es lo que creemos, y estamos dispuestos adifundir este «saber prohibido». Y lo haremos tanto si el Código Administrativodel régimen autoritario bielorruso lo considera legal como si no.


Laura Rawas - «Merecemos ser libres, igual que vosotros»

Salima Ghezali - La libertad de expresión en... Marte

TENEMOS QUE PROTEGER LA LIBERTAD DE PRENSA. ANTE CUALQUIERA QUE INTENTE REPRIMIRLA.

#FreeRazan

© Razan Zaitouneh

El 9 de diciembre de 2013, la defensora siria de los derechos humanos Razan Zaitouneh fue secuestrada en su oficina de Duma, cerca de Damasco. Periodista y abogada defensora de los derechos humanos, Razan es una es una de las activistas civiles más destacadas de la revolución siria. Un año después de su captura, sigue desaparecida. La red del Premio Sájarov, el Parlamento Europeo y otros galardonados con el premio piden su liberación. #FreeRazan #Sakharov

Galardonado de 2014

© Courtesy of Stichting Vluchteling

Denis Mukwege es un médico congoleño que dedica su existencia a reconstruir los cuerpos y las vidas de decenas de miles de mujeres y niñas congoleñas que son víctimas de violaciones en grupo y violencia sexual brutal en la guerra que actualmente azota la República Democrática del Congo.

¿Cómo se elige al ganador?

Cada mes de septiembre los diputados al Parlamento Europeo pueden presentar candidatos al Premio Sájarov. Cada candidato propuesto debe contar con el apoyo de al menos 40 diputados, y cada diputado puede apoyar a un solo candidato. Las candidaturas firmadas, acompañadas de justificantes, se evalúan en una reunión conjunta de la Comisión de Asuntos Exteriores y de la Comisión de Desarrollo. Se elabora entonces una terna que se envía a la Conferencia de Presidentes para una votación final. El nombre del ganador se hace público habitualmente en octubre.

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