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Los eurodiputados reclaman una estrategia europea para el mar Báltico

Relaciones exteriores - 26-11-2006 - 11:42
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Un mapa de Europa con la zona del Báltico destacada por un círculo

La zona del Báltico, una región de contrastes

Tras la ampliación de 2004, el mar Báltico se ha convertido en el segundo Mare Nostrum de la Unión Europea. La región, a la que pertenecen ocho Estados miembros que suman un tercio de la población comunitaria, cuenta con un enorme potencial y afronta nuevos retos y oportunidades, pero también se enfrenta a enormes amenazas como una cada vez más probable catástrofe medioambiental.

Durante la Sesión Plenaria de noviembre en Estrasburgo, el Parlamento Europeo (PE) aprobó un informe elaborado por el eurodiputado finlandés Alexander Stubb en el que se proponía a la Comisión el establecimiento de una estrategia comunitaria para la zona del Báltico. El texto persigue poner de relieve los retos y oportunidades que podría suponer para la región una cooperación transfronteriza reforzada entre la región del Báltico, Rusia y la zona del Ártico.
 
Precisamente, en el marco de la Cumbre Unión Europea-Rusia que tuvo lugar el pasado día 24 de noviembre en Helsinki, Finlandia organizó un congreso sobre la "dimensión nórdica" de la Unión. Además, el PE cuenta con un "Intergrupo para la Europa Báltica", formado por eurodiputados interesados en el tema de todos los grupos políticos representados en la Eurocámara, que ya presentó una estrategia para la región a la Comisión Europea en noviembre de 2005. Ahora, tras la adopción del informe parlamentario la semana pasada, es el turno de la Comisión Europea de realizar propuestas concretas para la zona del Báltico.
 
Crecimiento económico, mar contaminado
 
La región del Báltico es una de las zonas más dinámicas desde el punto de vista económico de la Unión Europea (UE), cruce de caminos entre el norte, el este y el oeste del viejo continente. Sin embargo, el mar Báltico cuenta con el triste honor de figurar entre los más contaminados del mundo, a lo que contribuye su escasa profundidad y el lento ritmo al que se renuevan sus aguas, además de la presencia en las mismas de productos químicos procedentes de la industria agrícola y el tráfico marítimo, o incluso de armas de la Segunda Guerra Mundial que siguen alojadas en su fondo.
 
A todo ello hay que sumar las diferencias económicas que persisten en los países que formaron parte de la Unión Soviética o la dependencia energética de Rusia, un país clave no sólo para esta región sino para toda la UE con el que es importante reforzar la cooperación.
 
No a la dependencia energética de Rusia
 
Ante esta situación, el informe del PE considera prioritario que se establezca una línea presupuestaria específica asociada a la estrategia del Báltico y que se impulsen y aceleren proyectos de infraestructuras aéreas y terrestres para la zona (como la "Vía Báltica" o la "Rail Báltica"). También se reclaman medidas para evitar que el mar siga secándose y para aumentar la efectividad de los controles fronterizos del este de la Unión, entre otros aspectos.
 
Durante el debate del texto, los eurodiputados destacaron la necesidad de reducir la dependencia energética de Rusia mediante la promoción de alternativas limpias y seguras, lo que podría pasar por el establecimiento de un mercado común europeo de la energía.
 
Para el presidente del Intergrupo para la Europa Báltica, el europarlamentario británico del Partido Popular Europeo Christopher Beazley, "es importante mostrar a los ciudadanos de la Unión que una región como esta, totalmente trastocada por la Guerra Fría, puede ahora disfrutar de armonía, prosperidad y estabilidad".
 
Ref.: 20061123STO00264