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¿Hasta dónde debe llegar la estandarización?

Elecciones 2009 - Libre circulación de mercancías - 26-03-2009 - 10:50
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¿Hasta dónde debe llegar la estandarización?

¿Hasta dónde debe llegar la estandarización?

Probablemente no se haya parado a pensar lo cómodo que resulta que las tarjetas de crédito sean del mismo tamaño en todos los países, o que se utilicen las mismas medidas de papel para imprimir documentos o enviar un fax. Pero, ¿ha tratado alguna vez de enchufar un aparato eléctrico en otro país y no ha podido hacerlo? Es un ejemplo que ilustra por qué la Unión Europea defiende los estándares armonizados, muy cómodos para los usuarios y que también facilitan el acceso a los distintos productos.

La libre competencia es una de las reglas básicas de juego en los mercados liberalizados. Muchas veces, las empresas se sienten tentadas de establecer sus propias normas sin tener en cuenta ni a sus competidores ni a los consumidores; la Unión Europea considera que la competencia empresarial es saludable, porque promueve la innovación y tiene como resultado mejores precios para los compradores.
 
¿La misma talla en toda la UE?
 
En este contexto, la estandarización desempeña un papel fundamental del que nos beneficiamos a diario: en las tallas de las prendas, en los códigos de barras, en las etiquetas de los productos, en las normas de higiene en las cocinas de los restaurantes... todo ello facilita el acceso de los clientes a los bienes y servicios.
 
Sin embargo, para algunos la frontera entre las ventajas y las desventajas de la estandarización es muy difusa, ya que también resulta en pérdida de variedad y diversidad de la oferta de productos. ¿Qué hacen los eurodiputados para buscar el equilibrio?
 
Juguetes, correos, alergias...
 
En el sector de los juguetes, por ejemplo, la Unión Europea ha prohibido determinadas sustancias tóxicas y ha restringido el uso de perfumes y metales pesados, armonizando las características de los juguetes en toda la Unión Europea.
 
En relación a los servicios postales, los eurodiputados han apoyado la desaparición de los monopolios nacionales, estableciendo al mismo tiempo estándares mínimos para el sector en toda la Unión Europea.
 
También se ha prestado atención a las alergias alimentarias, poniendo el foco de atención sobre las sustancias y aditivos que causan este tipo de reacciones. En este sentido, se ha regulado la obligatoriedad de informar de la presencia de alérgenos en los alimentos.
 
El mismo cargador para todos los móviles
 
El Parlamento Europeo también ha regulado los componentes utilizados en la elaboración de cosméticos, con medidas como la prohibición de la experimentación en animales a partir de 2004. Más recientemente, la Eurocámara ha luchado por eliminar determinadas sustancias de los cosméticos, que podrían afectar a la salud de sus usuarios.
 
En estos momentos, la Unión Europea trabaja por la introducción de un cargador estándar para los teléfonos móviles y otros aparatos como las cámaras de fotos, los ordenadores portátiles, los ipod y los reproductores de mp3.
 
Haga oír su voz
 
Sin embargo, algunos aspectos se han quedado al margen de la estandarización, como las unidades de medida anglosajonas, con lo que los británicos e irlandeses podrán seguir viajando millas y bebiendo pintas de cerveza.
 
¿Qué opina usted de la estandarización? ¿Es siempre beneficiosa, o considera que hay que establecer límites? A estas y otras preguntas tendrán que responder los eurodiputados que elija para que lo representen en las elecciones europeas de junio. ¡No deje pasar la oportunidad de hacer oír su voz!
 
Ref.: 20090320STO52241