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Procedimiento : 2006/2572(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

RC-B6-0295/2006

Debates :

PV 31/05/2006 - 12
CRE 31/05/2006 - 12

Votaciones :

PV 13/06/2006 - 7.10
CRE 13/06/2006 - 7.10

Textos aprobados :

P6_TA(2006)0254

Debates
Miércoles 31 de mayo de 2006 - Bruselas Edición DO

12. Situación de los presos en Guantánamo (debate)
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  La Presidenta. De conformidad con el orden del día, se procede a la declaración del Consejo y de la Comisión sobre la situación de los presos en Guantánamo.

 
  
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  Ursula Plassnik, Presidenta en ejercicio del Consejo. – (DE) Señora Presidenta, Señorías, la posición del Consejo es, y sigue siendo, inequívoca. Todas las normas humanitarias internacionales y normas relativas a derechos humanos deben respetarse en cualquier parte en la que se luche contra el terrorismo. No debe haber ningún ámbito en el que no se apliquen las leyes. En esto estamos de acuerdo.

En el Consejo, nuestro planteamiento común es que Guantánamo sigue siendo motivo de grave preocupación. Declaramos nuestro apoyo a la lucha efectiva contra el terrorismo utilizando todos los recursos legales de que disponemos. El terrorismo constituye una amenaza a nuestro sistema de valores, basado en el Estado de Derecho. Sin embargo, debemos tener la seguridad de que, en la lucha contra el terrorismo, no perjudiquemos ni cuestionemos nuestros procedimientos e instituciones basados en el Estado de Derecho. Nadie debería ocupar un espacio situado al margen de la ley y de las normas en materia de derechos humanos, y en la lucha contra el terrorismo también debe respetarse la legislación humanitaria.

En la UE hemos debatido en muchas ocasiones el tema de Guantánamo con el Gobierno estadounidense. Este diálogo con los Estados Unidos sigue su curso. Los asesores jurídicos del Departamento de Estado estadounidense y los servicios equivalentes de la UE discuten ahora sobre mejores métodos de proteger los derechos humanos en la lucha contra el terrorismo, pues la búsqueda común de medios para mejorar la protección de los derechos humanos es importante. Asimismo, debemos analizar si contamos con fundamentos jurídicos perfectos y, si es necesario, tomar medidas y en qué ámbitos.

Para un país como los Estados Unidos, que declara su apoyo a la libertad, el Estado de Derecho y los debidos procedimientos judiciales adecuados, Guantánamo constituye una anomalía. Desde nuestro punto de vista, el Gobierno estadounidense debería adoptar medidas para cerrar la prisión lo antes que sea posible.

Me gustaría añadir que los últimos informes, según los cuales un número considerable de presos de Guantánamo eran menores de edad –niños en el sentido de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño– cuando fueron apresados, constituyen un motivo de preocupación particular y que hay que examinarlos con detenimiento. Durante la Presidencia británica, el Consejo se puso en contacto con los Estados Unidos y solicitó que diera acceso sin restricción a Guantánamo a los representantes de lo que se conoce como procedimientos especiales de las Naciones Unidas, entre ellos el Relator Especial contra la Tortura, el señor Manfred Nowak.

Lamentablemente, los representantes de la ONU no pudieron visitar Guantánamo en las condiciones normales para procedimientos especiales. Es decir, no recibieron garantías de que podrían hablar con prisioneros sin supervisión. Los Estados Unidos adoptaron esta misma línea cuando varios diputados al Parlamento Europeo visitaron Guantánamo el 22 de mayo. Seguimos insistiendo, como digo, en conseguir acceso para el Relator Especial contra la Tortura de las Naciones Unidas.

Sin embargo, el Consejo también está particularmente preocupado por defender o, según proceda, seguir fortaleciendo la cohesión de la Comunidad eurotransatlántica en el contexto de la lucha contra el terrorismo. La Comunidad eurotransatlántica es una de las asociaciones de más éxito que el mundo jamás ha conocido. Esta comunidad de valores también debe demostrar su valía, especialmente de cara al reto que plantea el terrorismo internacional. Por este motivo, tanto la Presidencia austriaca como el Consejo se preocuparon por lanzar el diálogo entre expertos en derecho internacional con vistas a presentar el debate de forma objetiva y para defender posiciones comunes que se correspondieran con nuestro sistema de valores. Debemos ser conscientes de que, tras los atentados terroristas de septiembre de 2001, los Estados Unidos se vieron forzados, en condiciones extraordinarias, a reaccionar a los nuevos retos del terrorismo mundial. Algunas de las medidas adoptadas fueron criticadas por los europeos o consideradas completamente incompatibles con nuestro sistema común de valores. Desde entonces se ha visto a los estadounidenses reflexionar y han mejorado en varios aspectos su posición original. Desde nuestro punto de vista, el diálogo constructivo con los Estados Unidos, diseñado como tal para lograr determinados objetivos, debería ayudar a configurar la lucha contra el terrorismo en el futuro de forma más segura en el marco del Estado de Derecho.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, miembro de la Comisión. (EN) Señora Presidenta, he seguido con gran interés la visita de la delegación parlamentaria, encabezada por el señor Brok, a Guantánamo y la propuesta de resolución que debatimos hoy.

La lucha mundial contra el terrorismo a una escala sin precedentes plantea nuevos retos para la protección de los derechos humanos. La Comisión Europea insiste constantemente en que los Estados tienen que garantizar el pleno respeto de los derechos humanos en la lucha contra el terrorismo, y eso está en juego aquí.

Algunos Estados miembros han manifestado su preocupación al Gobierno de los Estados Unidos por la Bahía de Guantánamo. La Comisión en sí misma no tiene competencias para intervenir en nombre de los presos que siguen retenidos allí. No obstante, seguimos muy de cerca los acontecimientos y hemos tomado nota de la reciente declaración del Presidente Bush de que quiere poner fin a Guantánamo. Esperemos que la Administración de los Estados Unidos así lo haga.

La Comisión insiste en que todas las medidas antiterroristas tienen que ser compatibles con el Derecho internacional en materia de derechos humanos y trato humanitario. Creemos firmemente que las Convenciones de Ginebra son aplicables a todas las personas capturadas en el campo de batalla. La Comisión considera además que las disposiciones contenidas en el Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos y la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura son aplicables a la Bahía de Guantánamo. En este sentido, celebramos la intención de los Estados Unidos de aprobar un nuevo Manual de Campo para el Ejército sobre los interrogatorios de los servicios de inteligencia, que supuestamente garantizará que las técnicas de interrogación respeten plenamente la prohibición internacional de infringir torturas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Además, en nuestra opinión, todas las personas detenidas deben disfrutar de un estatuto reconocido en el Derecho internacional y tienen derecho a no ser detenidas arbitrariamente. Todas las personas tienen derecho, además, a las garantías procesales debidas y a un juicio justo. La Comisión insiste asimismo en que ningún preso debe ser incomunicado y que se debe permitir siempre el acceso del Comité Internacional de la Cruz Roja a las personas detenidas, estén donde estén. Por último, hemos manifestado claramente en repetidas ocasiones a los Estados Unidos nuestra oposición a la aplicación de la pena de muerte en todos los casos.

La Unión Europea ha dejado también claro su apoyo a la petición de varios Relatores Especiales de las Naciones Unidas de visitar la Bahía de Guantánamo y de poder entrevistarse con los presos en privado. La Unión Europea ha planteado esta cuestión repetidamente a los Estados Unidos y seguirá haciéndolo.

Es fundamental que la comunidad internacional trate de garantizar el pleno respeto del Derecho internacional en materia de derechos humanos y trato humanitario, en relación con los supuestos talibanes y miembros de Al Qaeda presos en Guantánamo y en otros lugares. Solo garantizando el respeto de esos valores por todas las partes podrá conseguirse un verdadero progreso.

 
  
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  Simon Coveney, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (EN) Señora Presidenta, me complace que tengamos la oportunidad de debatir con el Consejo y la Comisión sobre el centro de detención de la Bahía de Guantánamo. Guantánamo se ha convertido en un símbolo de todo lo que muchas personas consideran que tiene de negativo la llamada guerra contra el terrorismo.

La lucha contra el terrorismo y la minimización de la amenaza del terrorismo son necesarias, pero no fáciles, y se han cometido y se siguen cometiendo errores. Lo preocupante es que el aspecto de la lucha contra el terrorismo que estamos perdiendo es la batalla por ganar el apoyo de la opinión pública: los corazones y las mentes de grandes segmentos de la población, sobre todo en el mundo árabe. Debido a esto, muchos musulmanes de ideas moderadas piensan que algunas de las medidas que se han adoptado para combatir el terrorismo contribuyen al problema y alimentan las ideas fundamentalistas, en lugar de buscar una solución efectiva. Guantánamo está en esa categoría.

He propuesto y firmado una resolución común de urgencia, aprobada por todos los Grupos en febrero de 2005, exigiendo el cierre del centro de detención de la Bahía de Guantánamo. Se trataba de una resolución breve, clara y equilibrada, que contenía básicamente tres mensajes claros: primero, exigía el cierre del centro de detención y un juicio justo para los presos conforme al Derecho internacional; segundo, condenaba el uso de la tortura y los malos tratos y reconocía la necesidad de respetar el Derecho internacional en todos los centros de detención; y tercero, insistía en que el terrorismo contemporáneo sigue siendo una amenaza para los derechos humanos básicos y para nuestras poblaciones.

Una delegación formada por diputados al Parlamento Europeo de distintos Grupos ha visitado recientemente el centro de detención de la Bahía de Guantánamo. En relación con nuestra propuesta de resolución común, creo que los diputados que acaban de regresar de Guantánamo deben tener la oportunidad de contribuir a esta resolución y de mejorar su precisión, efectividad y credibilidad. Por ese motivo, espero que otros Grupos apoyen mañana la propuesta que he presentado en nombre del Grupo del PPE-DE para aplazar la votación de una resolución hasta el próximo período parcial de sesiones que se celebrará en Estrasburgo en junio.

Esas semanas nos darán la oportunidad de elaborar una propuesta que exija y justifique el cierre de la Bahía de Guantánamo, de forma que pueda ser apoyada por todos los principales Grupos, con mayor credibilidad de cara a la Cumbre de la Unión Europea-Estados Unidos que se celebrará a finales de junio.

 
  
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  Elena Valenciano Martínez-Orozco, en nombre del Grupo del PSE. (ES) Señora Presidenta, no es la primera vez que nos pronunciamos sobre Guantánamo; esperemos que sí sea la última vez que tengamos que hacerlo.

Mi Grupo hace suyas las peticiones contenidas en las conclusiones del informe realizado por el Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas, publicado el 19 de mayo.

Pedimos al Gobierno estadounidense que cese de retener a las personas en centros secretos, ya sea en su territorio o en territorios bajo su jurisdicción o bajo su control de hecho.

Pedimos al Gobierno de los Estados Unidos que reconozca que retener a las personas en esas condiciones constituye un acto de tortura o de maltrato en sí mismo, prohibido por las convenciones que hemos firmado.

Y, por último, volvemos a pedir al Gobierno Bush que cierre el centro de detención de Guantánamo y que los detenidos sean sometidos a un juicio justo o sean liberados inmediatamente, asegurándose de que no sean trasladados a un país en el que puedan ser sometidos a tortura, como parece que sí ha sucedido.

Ahora es el turno del Consejo y de la Comisión. La Unión Europea debe, señora Comisaria, cumplir con sus directrices en materia de lucha contra la tortura y contra la pena de muerte. Ustedes tienen la responsabilidad de tratar esta cuestión con los Estados Unidos y de pedirles el cierre de la prisión de Guantánamo.

La reunión de la Cumbre transatlántica que se celebrará en Viena es la oportunidad para hacer presión sobre las autoridades norteamericanas. Los socialistas queremos que Guantánamo esté en la agenda de Viena.

Europa, por otra parte, debe dejar bien clara su posición: en el espacio europeo no se puede detener a las personas sin cargos, ni tienen cabida los traslados ilegales ni tampoco la externalización de la tortura. No seremos cómplices de ello. Este Parlamento no será cómplice de ello.

 
  
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  Elizabeth Lynne, en nombre del Grupo ALDE. – (EN) Señora Presidenta, acojo con satisfacción las declaraciones del Consejo y de la Comisión. Sin embargo, el Consejo tiene ahora que presionar en serio al Gobierno de los Estados Unidos en la Cumbre Unión Europea-Estados Unidos que se celebrará el mes que viene, para que cierre definitivamente la Bahía de Guantánamo. Tiene que liberar a los presos contra los que no existan pruebas o juzgarles conforme al Derecho internacional. Cualquier otra cosa será una parodia de justicia.

¿Cuántos informes más tenemos que leer sobre violaciones flagrantes de los derechos humanos? El último, procedente del Comité Contra la Tortura, lo vuelve a repetir: se siguen utilizando técnicas de tortura aborrecibles para cualquier persona decente. Hemos escuchado esas alegaciones de un ciudadano de mi circunscripción, Moazzam Begg, que fue liberado el año pasado, y las hemos escuchado en informes sucesivos. Nosotros también, como bien ha dicho usted, necesitamos respuestas sobre si se han encarcelado allí a docenas de niños, como se ha dicho recientemente.

El Consejo tiene que ser duro y no dejar que el Gobierno de los Estados Unidos se salga con la suya. En lo que respecta al señor Coveney, quiero decir, en nombre de mi Grupo, que no deseamos que se aplace esta resolución.

 
  
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  Kathalijne Maria Buitenweg, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (NL) Señora Presidente, aunque el Consejo está en contra de Guantánamo, también ha visto algunas mejoras. Puede que la Comisión tenga principios firmes, que yo suscribo, pero realmente piensa que podemos creer la palabra del Presidente Bush cuando dice que los Estados Unidos tienen intención de cerrar la bahía Guantánamo. Lo que tanto el Consejo como la Comisión parecen pasar por alto es el hecho de que algo se está moviendo, a saber, la necesidad de construir nuevas prisiones, incluso en Guantánamo, que el señor Brok visitó –y él podrá hablar más sobre esto–, y esto es para mi un fenómeno al que debemos responder. ¿Qué piensan ustedes hacer al respecto? ¿Se limitarán a entablar un nuevo diálogo con los Estados Unidos o empezarán a exigir de una vez por todas, cuando los Estados Unidos necesiten algo de nosotros como los datos de los pasajeros, por ejemplo? ¿Formularán ustedes exigencias reales?

También podemos ofrecer ayuda a los Estados Unidos, por ejemplo en nombre de las personas que ahora se encuentran encarceladas y que no serán llevadas ante un tribunal. De hecho, hasta las autoridades estadounidenses han admitido que algunos de los que están entre rejas son inocentes. ¿Qué haremos al respecto? Aunque la Unión Europea no es, por supuesto, responsable de Guantánamo, podría ofrecer a estas personas una solución, por compasión humana. Me gustaría mencionarle el ejemplo de los uigures, algunos de los cuales fueron detenidos y de los cuales hasta el señor Bush ha admitido que son inocentes, pero que no pueden quedarse en los Estados Unidos ni volver a China, donde podrían ser torturados. ¿Qué hacer con estas personas? La UE no ha echado una mano en esa ocasión. Ahora se encuentran en Albania y probablemente serán extraditados a China. Esto nos lleva a preguntarnos si este ejercicio les ha servido de algo. ¿Qué están dispuestos a hacer por un amplio grupo de personas que siguen retenidas en Guantánamo y que, aparentemente, no puede ser llevados ante un tribunal porque no hay pruebas de su culpabilidad. ¿No podría la Unión Europea ayudar a estas personas y, tal vez, ofrecerles asilo?

Por último, es muy fácil centrarse en Guantánamo, que es un lugar bien organizado con un número limitado de prisioneros, pero hay muchas otras personas privadas de sus derechos en otras partes del mundo, ya que se trata de un fenómeno común, porque cada vez son más los prisioneros trasladados, incluso a otras partes de Europa –como alguien ha mencionado hace un momento– y espero que los Gobiernos estén dispuestos a considerar cuál ha sido su papel, aunque pasivo, en todo esto.

 
  
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  Giusto Catania, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (IT) Señora Presidenta, el Parlamento ha pedido el cierre del centro de detención de Guantánamo en varias ocasiones y seguimos pidiéndolo hoy. Allí se violan los derechos humanos, la tortura es corriente e incluso hemos descubierto hace poco que en Guantánamo han estado detenidos ilegalmente 60 niños.

Guantánamo es un lugar fuera de la ley, donde se detiene a terroristas o sospechosos de terrorismo y después se les mantiene fuera del alcance de todo proceso judicial normal. Guantánamo es un símbolo de la victoria de la barbarie sobre el Estado de Derecho, pero debo decir a la señora Plassnik que Guantánamo, lamentablemente, no es una anomalía: es tan solo la punta del iceberg, porque en los últimos tiempos la idea ha sido luchar contra el terrorismo utilizando los mismo métodos bárbaros que usa el terrorismo y esto está llevándonos a la derrota. Si consideramos cómo la guerra está alimentando el terrorismo internacional tendremos una idea clara de lo que está pasando actualmente.

Los ataques terroristas son la señal más clara del paso del Estado de Derecho a la ley de la jungla. Por ello debemos reafirmar las normas democráticas; debemos reafirmar la primacía de la política y mantener el Estado de Derecho. En lugar de ello se ha decidido luchar en terreno enemigo y competir en la denegación de los derechos humanos, el uso del poder militar para controlar a la población civil, la negación de los principios fundamentales de la democracia y en priorizar la seguridad por encima de todo.

Las imágenes de Guantánamo y de la prisión de Abu Ghraib son un símbolo de la victoria y cultura del terrorismo sobre el Estado de Derecho; son una señal clara de la derrota de aquellos que a menudo declaran que quieren luchar contra el terrorismo, especialmente porque esas imágenes, mostradas por televisión en todo el mundo, son el alimento diario del fundamentalismo extremista, al igual que las prisiones secretas o los secuestros realizados por agentes secretos de la CIA en suelo europeo.

No debemos ser cómplices u observadores despreocupados de esta barbaridad. Concluiré diciendo que la idea de usar todos los medios posibles para derrotar el terrorismo es un error. Solo hay una forma de derrotar al terrorismo: salvaguardar el Estado de derecho.

 
  
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  Gerard Batten, en nombre del Grupo IND/DEM. (EN) Señora Presidenta, los Estados Unidos sufrieron su primer atentado grave el 11 de septiembre. Su respuesta se llamó «Guerra contra el terrorismo», una propuesta militar altamente cuestionable.

Durante décadas, Gran Bretaña ha sufrido atentados terroristas constantes lanzados desde territorio irlandés. Esos terroristas eran financiados en gran parte por ciudadanos de los Estados Unidos. El Gobierno de los Estados Unidos fue decisivo a la hora de obligar al Gobierno británico a capitular ante esa campaña terrorista.

Ahora que los Estados Unidos se encuentran en situación de riesgo, se aplica un doble rasero diferente: el Gobierno de los Estados Unidos cree que tiene derecho a ignorar la Convención de Ginebra y todas las normas civilizadas y a secuestrar, detener, abusar y torturar a presuntos terroristas. Algunos de esos sospechosos son ciudadanos británicos. Puede que sean completamente inocentes o puede que sean culpables. ¿Quién lo sabe? No se presentan pruebas, no se celebran juicios. Si son verdaderos terroristas, dejemos que se enfrenten a la justicia en lugar de languidecer en un campo de detención que los estadounidenses ni siquiera se atreven a tener en su propio país.

 
  
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  Elmar Brok (PPE-DE). (DE) Señora Presidenta, señora Plassnik, señora Ferrero-Waldner, en primer lugar debemos decir que el terrorismo supone el desprecio de los seres humanos y que los Estados Unidos han sido tremendamente golpeados por el terrorismo. Este es un factor que debe enmarcar las críticas que hagamos. Debemos tener en cuenta que es un terrorismo dirigido contra nuestros valores y nuestro sistema legal y que causa inquietud por el peligro en que nos coloca. Por otra parte, la resistencia al terrorismo no debe ir en detrimento de nuestros propios valores, pues en ese caso el terrorismo habría vencido. Por este motivo, ha habido un amplio debate internacional que ha producido algunos cambios.

Después de mi visita, estoy convencido de que la situación y las imágenes a las que nos tenían acostumbrados en 2001 y 2002 ya no existen. Tampoco creo que se esté practicando tortura física directa, como supuestamente se había estado haciendo, aunque, obviamente, no tengo pruebas de ello. Además, es evidente que se están realizando grandes esfuerzos dentro de los Estados Unidos, junto a un debate destinado a acabar con la tortura y otras prácticas semejantes, como muestran, por ejemplo, las iniciativas del senador McCain. Lo que está pasando, por tanto, no es el típico comportamiento hacia los Estados Unidos por parte de Europa, sino un debate que tiene lugar en todas nuestras sociedades.

Por otra parte, y en este aspecto estoy completamente de acuerdo con la señora Comisaria y la señora Plassnik, deben respetarse los derechos humanos y el derecho humanitario internacional. Aunque nuestro sistema de valores de hecho incluye el riesgo de que un prisionero vuelva a cometer un delito después de ponerlo en libertad, estaríamos renunciando a nuestra libertad si abandonásemos este sistema de valores. In dubio pro reo es uno de los principios básicos de nuestra civilización. Es cierto: en la situación en que nos encontramos actualmente, reducimos el riesgo si mantenemos en prisión a los prisioneros que, de otro modo, podrían nutrir las filas, cada vez más numerosas, de los nuevos terroristas suicidas, que, de ese modo, promueven una mayor movilización. Si nos basamos únicamente en una evaluación de los riesgos implicados, liberar a las personas, probablemente, no es el buen camino que conviene seguir.

Sin embargo, en la situación actual se mantiene a las personas en prisión incluso si son absueltas Si se considera que se ha obtenido de un prisionero el 80 % de lo que sabe, pero todavía no el 100 %, lo mantienen en la cárcel. Si se construye una nueva prisión de hormigón, esta vez sin ventanas, estamos ante un problema, por decirlo de forma suave. Aunque esto no es una guerra en el sentido clásico de la palabra, debemos intentar, por medio de la Corte Internacional de Justicia y otros acuerdos internacionales solucionar este problema. Creo que se espera demasiado de los Estados miembros en este ámbito.

 
  
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  Sarah Ludford (ALDE). (EN) Señora Presidenta, intervengo como diputada al Parlamento Europeo en representación de la circunscripción a la que pertenecen una docena de personas que han estado o siguen estando presos en la Bahía de Guantánamo y celebro que por fin escuchemos un murmullo de protestas sobre la Bahía de Guantánamo por parte de los Ministros de Asuntos Exteriores de la UE.

Un artículo publicado en la prensa sobre el acuerdo alcanzado el pasado fin de semana para exigir a los Estados Unidos el cierre de Guantánamo decía: «Los Ministros han acordado que Europa no puede seguir ignorando las numerosas críticas internacionales contra el campo de detención». No podemos hablar exactamente de un gran progreso cuando se han tardado cuatro años y medio en hacer una mera petición informal. Según tengo entendido, seguimos sin una declaración formal, una posición común o una acción conjunta. Pero agradecemos que los Ministros de Asuntos Exteriores hayan hecho caso por fin de la opinión mundial. Celebro la declaración pública realizada hoy aquí por el Presidente en ejercicio exigiendo el cierre del campo de detención.

Lo que hemos escuchado hoy tendríamos que haberlo escuchado en los últimos cuatro años. La mejor forma de que los Estados miembros de la UE puedan iniciar con los Estados Unidos el diálogo orientado a objetivos constructivos que la señora Plassnik ha pedido y que yo considero también necesario, consiste en ayudar a este Parlamento a conocer la verdad sobre el programa de entregas extraordinarias y la complicidad europea en él. Espero que en su respuesta, señor Presidente en ejercicio, diga que nos ayudará a establecer la verdad.

El objetivo que debemos buscar conjuntamente con los estadounidenses es el restablecimiento del pleno respeto del Derecho internacional, no su dilución.

 
  
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  Raül Romeva i Rueda (Verts/ALE). – (ES) Señora Presidenta, cuando hace unos meses discutimos y aprobamos la resolución de urgencia sobre Guantánamo establecimos un punto de inflexión en el debate y denunciamos una práctica que hasta entonces había sido completamente negada o ignorada sin más por las altas instancias europeas.

La lucha contra el terrorismo —se ha dicho, lo comparto y creo que somos mayoría quienes pensamos así— no puede ser la excusa en la que se amparen la tortura, el secuestro ni, mucho menos, el asesinato, como está ocurriendo no solamente en Guantánamo, sino en muchas otras partes del mundo.

Es preciso, por tanto, seguir presionando a los Estados Unidos en los ámbitos en que podemos, para que, por un lado, cierren Guantánamo, pero, por otro, garanticen también que las casi 500 personas que siguen detenidas tengan las garantías judiciales que precisan. Y esto nos obliga a recordar una vez más —como también ha hecho mi colega Valenciano Martínez-Orozco— que no se pueden liberar presos suponiendo y sabiendo que van a ser enviados a países donde pueden ser, incluso, torturados. En muchos casos ni siquiera pueden volver a los países de residencia porque se les ha retirado su permiso de residencia.

Por eso, creo que es necesario recordar al Consejo que estas medidas deben ser tomadas en serio y que ha de adoptar una actitud proactiva para garantizar que esas personas —insisto— no solamente tengan un juicio justo, sino también las garantías humanas y judiciales que merecen.

 
  
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  Maria da Assunção Esteves (PPE-DE) . (PT) La misión principal de Europa es promover y cumplir el derecho internacional y los principios humanitarios subyacentes. Esta es además otra razón por la que el proyecto europeo debe tener éxito. La lucha contra el terrorismo no debe socavar el sistema de garantías personales que constituyen los cimientos morales de la democracia y el Estado de Derecho. El mayor peligro para la democracia es la pérdida de su autoridad moral y esta es otra capitulación grave frente al terrorismo. Por ello, las garantías de seguridad deben respetar los valores fundamentales de los derechos humanos y deben incluirse en el debate sobre estos valores. Una política de seguridad exagerada destruye gradualmente la arquitectura ilustrada de las políticas democráticas y su potencial de desarrollo de la dignidad humana. Además, la lucha contra el terrorismo no se consigue solamente con los mecanismos del derecho penal. En un nivel más básico se intenta ganar mediante la creación de un orden mundial más equilibrado y el ambicioso programa de una especie de justicia global.

Por consiguiente, Europa es el mejor socio de los Estados Unidos si queremos lograr un orden que asegure el debido respeto de los principios del derecho internacional y los valores centrales de la civilización. Con un telón de fondo como este, lo que se necesita es un compromiso inquebrantable a favor del diálogo. Los Estados miembros de la UE también deben participar en el proceso de reflexión del Consejo de Europa destinado a enmendar las Convenciones de Ginebra. En dichas convenciones no se otorga ningún estatuto jurídico a los sospechosos de terrorismo, lo cual no es correcto.

Guantánamo no define los límites entre el derecho y la política, pero la definición de los límites del derecho y la política es un requisito básico de los principios de justicia. Esta es la victoria suprema de la democracia sobre el terrorismo. Citando a Simone de Beauvoir: «no debemos permitir que nuestros verdugos nos contagien sus malas costumbres».

 
  
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  Cem Özdemir (Verts/ALE). (DE) Señora Presidenta, señora Plassnik, señora Ferrero-Waldner, Guantánamo se ha convertido en un símbolo de la supresión de los derechos humanos y de los procedimientos conformes al Estado de Derecho. Para nosotros, los europeos, es fácil criticar la situación. Sin embargo, no debemos prestar atención tan solo a las situaciones incompatibles con los derechos humanos y el Estado de Derecho. Más bien debemos preguntarnos dónde reside nuestra responsabilidad y de qué forma podemos ayudar a lograr una solución.

Ni siquiera las personas que los propios estadounidenses consideran inocentes pueden volver a sus países de origen. Asimismo, los Estados Unidos excluyen, y con razón, el envío de estas personas a países en los que correrían riesgo de ser torturadas o perseguidas. Debemos responder juntos a la pregunta de qué debe pasar con estas personas. El destino de los prisioneros de Guantánamo nos afecta a todos y no debería dejarnos indiferentes.

Finalmente, y en esto debemos hacer hincapié hoy, los Gobiernos europeos también han estado implicados en la extradición, y en parte incluso en el interrogatorio de los detenidos en la Bahía de Guantánamo. Esto sucedió, por ejemplo, en el caso de Murat Kurnaz. Si pedimos seriamente que la Bahía de Guantánamo se cierre de una vez por todas, deberíamos convertir nuestras palabras en hechos.

 
  
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  Ursula Plassnik, Presidenta en ejercicio del Consejo. (DE) Señora Presidenta, en el Consejo seguiremos examinando y planteando el tema de Guantánamo con atención y sentido de nuestra responsabilidad. La razón de ello es que este tema está interrelacionado con varias prioridades políticas de la Unión Europea: por una parte, el tema de la vigencia universal de los derechos humanos y del Derecho humanitario internacional, así como de la lucha contra el azote del terrorismo sobre la base de los principios del Estado de Derecho; por otra, sin embargo, están las buenas relaciones transatlánticas, que también se ven afectadas por este tema. Está claro que estas relaciones deben ser completamente transparentes y los temas controvertidos deben abordarse con la vista puesta en ciertos objetivos.

Sin duda continuaremos con la política que hemos seguido durante la Presidencia austriaca y también antes de esta. En mi introducción he mencionado algunos de los puntos clave. También trataremos estos temas en la próxima cumbre del 22 de junio.

Finalmente quiero señalar también que, en todas las investigaciones sobre supuestos vuelos ilegales y prisiones secretas, en la Presidencia hemos tratado de garantizar que la cooperación con los organismos de investigación fuese lo más amplia posible. Esperamos que estas investigaciones puedan concluir lo antes posible.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, miembro de la Comisión. (EN) Señora Presidenta, señor Presidente en ejercicio, todos compartimos una profunda preocupación por la cuestión de los derechos humanos, ya que los derechos humanos son un principio universal y tienen aplicaciones universales. En líneas generales estoy de acuerdo con todos los principales elementos mencionados aquí en el debate. Por un lado, los actos de terrorismo constituyen una clara violación de los derechos fundamentales básicos; por otro lado, todas las medidas antiterroristas deben ajustarse a las normas legales internacionales del derecho humanitario y la legislación sobre derechos humanos. Toda persona detenida tiene derecho a las debidas garantías procesales y a un juicio justo y deber existir también una prohibición estricta de la tortura y los malos tratos en cualquier circunstancia. Por ello, todos creemos que Guantánamo debe cerrarse lo antes posible.

También está en juego la credibilidad de la Unión Europea en el mundo árabe. Pero debemos dejar claro que no aplicamos un doble rasero. La Unión Europea tiene una posición común: la semana pasada, los 25 Estados miembros expresaron claramente su opinión y ya hemos tratado el asunto de Guantánamo con el Gobierno de los Estados Unidos en numerosas ocasiones. Como ha dicho la señora Plassnik, el diálogo se mantendrá sobre la base de esta posición común. La cuestión será sin duda tratada con nuestros colegas estadounidenses en la próxima Cumbre de la Unión Europea y los Estados Unidos, así como la cuestión más general de la necesidad de respetar nuestros valores comunes en la lucha contra el terrorismo. Redunda en interés de todos encontrar una solución rápida y compartida.

 
  
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  La Presidenta. Al término de este debate he recibido siete propuestas de resolución(1), presentadas de conformidad con el apartado 2 del artículo 103 y el apartado 5 del artículo 108 del Reglamento.

El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana jueves a las 11.00 horas.

 
  

(1) See Minutes.

Última actualización: 26 de julio de 2006Aviso jurídico