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Procedimiento : 2007/2146(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0518/2007

Textos presentados :

A6-0518/2007

Debates :

PV 15/01/2008 - 5
CRE 15/01/2008 - 5

Votaciones :

PV 15/01/2008 - 10.2
CRE 15/01/2008 - 10.2
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2008)0009

Debates
Martes 15 de enero de 2008 - Estrasburgo Edición DO

5. Estrategia comunitaria de salud y seguridad en el trabajo (2007-2012) (debate)
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  Presidenta. – (EL) En el orden del día, para su debate, tenemos el informe elaborado por Glenis Willmott, en nombre de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales, relativo a la estrategia comunitaria de salud y seguridad en el trabajo 2007-2012 (2007/2146(INI)) (A6-0518/2007).

 
  
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  Glenis Willmott, ponente. − Señora Presidenta, la seguridad y la salud en el trabajo engloban una amplia gama de cuestiones. En un nivel sencillo, se trata de reducir los accidentes en el trabajo y las enfermedades profesionales. En cuanto a la persona como tal, se trata de su integridad física, su dignidad y su bienestar. Para las empresas, es una cuestión de reducir los costes del absentismo, la baja por enfermedad y la pérdida de productividad. Para la sociedad en su conjunto, los costes de una salud y seguridad en el trabajo deficitarias alcanzan un astronómico 3,8 % del producto nacional bruto.

La Carta de los Derechos Fundamentales, firmada el mes pasado en esta misma Cámara —a pesar del vergonzoso arrebato de algunos diputados al PE del UKIP y conservadores— prevé en su artículo 31 que todo el mundo tiene derecho a trabajar en condiciones que respeten su salud, su seguridad y su dignidad. También establece que todo trabajador tiene derecho a la limitación de la duración máxima del trabajo.

La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo calcula que cada año más de 140 000 personas en la UE mueren como consecuencia de enfermedades profesionales y aproximadamente 9 000 mueren de accidentes relacionados con el trabajo. Estas cifras significan que cada tres minutos y medio alguien muere en la Unión Europea por una causa relacionada con el trabajo. Esto quiere decir que, en el poco tiempo que llevo hablando, es posible que alguien haya muerto y, para cuando concluya este debate, es probable que hayan muerto 20 personas.

Algunos de nuestros compañeros pueden cuestionar el derecho fundamental a unas buenas condiciones de salud y seguridad en el trabajo, pero estoy segura de que ninguno de ellos cuestionaría el derecho a la vida. Una estrategia comunitaria de salud y seguridad en el trabajo debería ser sólida a la hora de aplicar y ejecutar debidamente el marco regulador en vigor. Lo que ya existe es muy bueno, pero se tiene que respetar de manera coherente en toda la Unión Europea. Sin embargo, esto no quiere decir que, cuando la legislación en vigor sea claramente inadecuada, no debamos modificarla para hacer que funcione de manera eficaz y proporcione los mejores niveles de protección posible. Tampoco quiere decir que debería reaccionar a propuestas de instrumentos legislativos como lo hace un vampiro con el ajo, como harían algunos en esta Cámara.

Por supuesto, nadie argumentará que el camino legislativo siempre es el mejor. Sin embargo, hay ocasiones en que se necesitan normas vinculantes para garantizar que un riego nuevo o emergente es abordado de manera adecuada y coherente en todos los Estados miembros. Cabe acoger con satisfacción la Comunicación de la Comisión y aplaudir su objetivo de reducir los accidentes profesionales y su gran interés por las PYME. Sin embargo, también tenemos que centrarnos en las enfermedades profesionales que tienen un elevado coste en relación con la salud de los trabajadores, el coste para las empresas y su productividad y para la sociedad en su conjunto a través de los costes asociados a la seguridad social y la asistencia sanitaria.

El informe refleja esta situación e insta a la Comisión a identificar y remediar correctamente las enfermedades profesionales y, en particular, los cánceres de origen profesional a fin de establecer objetivos de reducción de los mismos. También necesitamos planes de acción detallados con compromisos financieros y calendarios. Además de los objetivos de una reducción del 25 % de los accidentes, parece que hay pocas formas de controlar y medir los progresos. Las prioridades de acción identificadas en mi informe incluyen un enfoque basado en incentivos para hacer cumplir la legislación en vigor. Me gustaría que los Estados miembros recompensaran la buena salud y la seguridad mediante reducciones y ventajas fiscales en las licitaciones y la introducción de un sistema de «bonus-malus» en las pólizas de seguros, así como otros incentivos financieros. Sin embargo, también me gustaría que se adoptaran mayores sanciones para las empresas incumplidoras que descuidan la salud y la seguridad de sus trabajadores, así como más procedimientos de infracción contra los Estados miembros que no apliquen y hagan cumplir debidamente la legislación existente en materia de salud y seguridad.

Cualquier estrategia de salud y seguridad debería centrarse, por supuesto, en los que corren mayor riesgo. En estos grupos vulnerables se incluyen los trabajadores migrantes, que a menudo son explotados, así como los trabajadores jóvenes y los de más edad, que necesitan una atención especial, y los trabajadores con discapacidad. Resulta esencial aplicar con rigor la Directiva marco de 1989 a estos grupos y a otros trabajadores que a menudo son olvidados, como los que trabajan en la agricultura y los profesionales sanitarios, a la hora de elaborar y aplicar sus estrategias. Los Estados miembros tienen que tener plenamente en cuenta a estos grupos. Necesitamos una directiva marco sobre trastornos musculoesqueléticos para abordar un problema como el dolor dorsolumbar —causado por lesiones por movimientos repetitivos— y los trastornos dorsolumbares.

Hay muchas otras cuestiones que me gustaría abordar, pero se nos acaba el tiempo, de modo que espero oír lo que los demás colegas y la Comisión tienen que decir.

 
  
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  Stavros Dimas, Miembro de la Comisión. − (EL) Señora Presidenta, Señorías del Parlamento Europeo, en primer lugar quisiera expresar mi agradecimiento a la señora Willmott por el excelente informe que ha preparado sobre la estrategia comunitaria de salud y seguridad en el trabajo.

La Comisión concede una gran prioridad a la política sobre salud y seguridad en el trabajo, y comparte su parecer sobre un gran número de sus recomendaciones.

De hecho, quisiera hacer hincapié en que debe consistir en una estrategia comunitaria, y no simplemente una estrategia de la Comisión; verdaderamente, es el único modo de lograr el objetivo fundamental y ambicioso de la reducción continua y duradera de los accidentes y enfermedades profesionales. Por lo tanto, una de nuestras preocupaciones principales será conseguir la participación de tantas partes como sea posible en los ámbitos político, operativo e institucional.

El objetivo estratégico de la Comisión de alcanzar una reducción del 25 % en los accidentes de trabajo de la Unión Europea entre los años 2007-2012 requiere, de hecho, de la participación activa y del compromiso, no únicamente de las administraciones públicas, sino también de los interlocutores sociales con su responsabilidad, en el ámbito laboral, para la prevención de accidentes.

Es muy importante hacer hincapié en el compromiso que los Estados miembros asumieron con la Resolución del Consejo de 25 de junio de 2007: elaborar y aplicar estrategias de seguridad y salud en el trabajo, adaptadas a las condiciones nacionales, en cooperación con los interlocutores sociales, así como establecer, a escala nacional, objetivos cuantificables para reducir los accidentes de trabajo y la incidencia de las enfermedades profesionales, especialmente en los sectores de actividad que registran índices superiores a la media.

La Comisión se muestra especialmente satisfecha con la respuesta del Parlamento Europeo a su comunicación, y con el apoyo a las prioridades generales y líneas de actuación que se exponen en ella.

He reparado en las preocupaciones del Parlamento respecto a la necesidad de una planificación y distribución de recursos adecuada, así como de la evaluación de los progresos y la presentación de informes sobre los progresos realizados en cuanto a los objetivos estratégicos.

La Comisión proporcionará los pormenores y el plan exacto de las medidas especiales que deben adoptarse a escala comunitaria, en el Cuadro de indicadores sobre la aplicación de la Agenda. Aseguraremos también la participación del Comité consultivo para la seguridad y la salud en el trabajo, en el marco de un intercambio de información de triple vía sobre el contenido de las estrategias nacionales, los objetivos, las acciones emprendidas y el seguimiento de los progresos conseguidos. Se informará diligentemente al Parlamento de los resultados de este procedimiento.

En cuanto a su solicitud de una revisión de la Directiva 91/383/CEE del Consejo, quisiera informar a sus Señorías del Parlamento Europeo que los departamentos de la Comisión se encuentran actualmente analizando la situación en varios Estados miembros sobre la base de un estudio preparado por un consultor externo. En 2008 se redactará el informe correspondiente, y la Comisión decidirá la acción consiguiente que emprender en este ámbito, teniendo en cuenta las conclusiones de dicho informe.

Por lo que respecta a la revisión de la Directiva 92/85/CEE del Consejo, quisiera informarles también de que los departamentos de la Comisión, tras haber consultado a los interlocutores sociales europeos sobre posibles modificaciones dicha Directiva, están llevando a cabo una evaluación de impacto para determinar las consecuencias de ciertas enmiendas a la misma. Si, una vez concluida la evaluación de impacto, la Comisión decide presentar la propuesta pertinente, no cabe duda de que aprobará dicha propuesta en 2008.

Comparto su parecer sobre la necesidad de mejorar la efectiva aplicación de la legislación comunitaria sobre salud y seguridad en el período venidero, especialmente para las PYME, mediante una combinación de medidas que prestarán una atención equilibrada a la responsabilidad del empleador y a la participación del trabajador.

En cuanto a la salud en el trabajo, espero que la nueva estrategia constituya un paso más hacia la creación de un entorno laboral más saludable en toda la UE, donde se satisfagan las necesidades de una población de trabajadores de mayor edad y donde los grupos más vulnerables reciban plena protección. La Comisión intensificará sus esfuerzos en el sentido de definir adecuadamente los índices de salud y otras medidas estadísticas para asegurar que los riesgos a la salud en el trabajo reciban un seguimiento adecuado.

Confiamos en que las prioridades dispuestas en la estrategia comunitaria 2007-2012, y aquéllas presentadas en el informe que ustedes aprobarán hoy, abran el camino a lugares de trabajo más seguros y saludables en la Unión Europea.

 
  
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  Edit Bauer, ponente de opinión de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género. − Señora Presidenta, la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género destaca en su informe de opinión que los problemas de salud más graves que presentan las mujeres se deben a sus condiciones de trabajo y consisten en anomalías músculoesqueléticas y problemas psicológicos, por un lado. Por otro lado, destaca que la necesidad de analizar los riesgos que afrontan hombres y mujeres y de tomar las medidas adecuadas al respecto no significa reintroducir políticas protectoras de exclusión ni desarrollar ocupaciones diferentes para hombres y mujeres.

Incluso aunque el sistema de directivas de la UE en materia de seguridad y salud en el trabajo es neutral por lo que se refiere a la perspectiva de género, no es motivo suficiente para que se infravaloren y descuiden los riesgos relacionados con el trabajo para la salud y la seguridad de las mujeres, en comparación con los riesgos para la seguridad y la salud de los hombres, tanto en términos de prevención como de investigación.

En la Unión Europea los trabajadores, tanto hombres como mujeres, se encuentran expuestos a diferentes riesgos en sus lugares de trabajo: agentes químicos, biológicos y físicos, unas condiciones ergonómicas adversas, una combinación compleja de peligros de accidente y riesgos para la seguridad, así como diferentes factores de riesgo de carácter psicosocial. Por tanto, las mujeres y los hombres no constituyen un grupo homogéneo. Por ello, es necesario adaptar las estrategias y las medidas en materia de seguridad y salud a puestos de trabajo concretos, teniendo en cuenta que la repercusión de algunos factores puede ser distinta en las mujeres y en los hombres.

La opinión también destaca nuevos factores de riesgo, como acoso laboral, violencia e intimidaciones de los clientes en el trabajo, principalmente en los sectores de servicios públicos que dan empleo en mayor medida a mujeres. Por ultimo, destaca la necesidad de considerar la introducción de los conceptos de peligro, riesgo y prevención en los currículos escolares y en los sistemas educativos en general, como un medio eficaz de crear una cultura de seguridad y salud fuerte y con un carácter preventivo continuo.

 
  
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  Thomas Ulmer, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (DE) Señora Presidenta, Comisario, señoras y señores, permítanme expresar mi agradecimiento a la señora Willmott por el carácter positivo y constructivo de nuestra cooperación en comisión. El informe refleja el lugar prioritario otorgado a la seguridad y salud en el trabajo en los veintisiete Estados miembros de la Unión Europea. Las garantías clave gozan de importancia y consideración. El coste de la prevención de los accidentes y de la seguridad es elevado, pero permítanme destacar de manera inequívoca que la salvaguardia de la salud no tiene precio. Los puntos importantes son que las disposiciones deberían transponerse y aplicarse en todos los Estados miembros, a los que la Unión Europea debería ayudar en la transposición de las normas y ofrecer recomendaciones, antes que imponer sanciones.

Creo que debería prestarse especial atención a las pequeñas y medianas empresas, que necesitan ayuda en este ámbito si han de seguir siendo competitivas. A este respecto, hacemos un llamamiento a la Comisión para que cree las condiciones básicas adecuadas para las PYME en aquellos casos en que estas condiciones han dejado de existir, y para mejorarlas allí donde continúan existiendo. La protección proporcionada a los empleados no debe depender del país en el que trabajen, o de las dimensiones de su empresa.

En el breve espacio de tiempo de que dispongo, tan sólo quisiera enumerar algunos puntos de especial importancia, como una mayor protección contra la hepatitis y el SIDA, y el continuo y sistemático desamiantado en los lugares de trabajo, por muy complejo y costoso que ello pueda resultar. Creo que debemos centrarnos en la hepatitis B y, especialmente, en aquellas personas que corren un riesgo laboral elevado de contagio por los virus de la hepatitis; en otras palabras, personal médico, paramédico, cuidador y de primeros auxilios.

En el ámbito de los primeros auxilios, los esfuerzos deben abarcar también a aquellas personas de numerosos Estados miembros que, además de sus trabajos diarios, desempeñan labores voluntarias no remuneradas en los servicios de emergencia. Creo que ha sido muy importante que el informe se ciñera estrictamente al tema y evitara citar ejemplos, lo que podría haber motivado que se prejuzgaran muchas cuestiones.

Gracias por nuestra fructífera cooperación. El Grupo del PPE-DE respalda el informe.

 
  
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  Pier Antonio Panzeri, en nombre del Grupo del PSE.(IT) Señora Presidenta, señoras y señores, el 6 de diciembre de 2007 un accidente en una fábrica de ThyssenKrupp, en Turín, causó la muerte de siete trabajadores. Este incidente, de extrema gravedad, muestra que el problema de la seguridad sigue sin resolverse.

Igualmente, la tragedia de Turín plantea otra cuestión para la consideración de esta Cámara. Hubiéramos esperado que esta empresa multinacional mostrara un comportamiento adecuado, pero no fue el caso. Los periódicos italianos informaron ayer de que, en un documento confidencial redactado por un alto cargo de ThyssenKrupp con posterioridad al trágico incendio en las instalaciones de fundición de acero, y del que el tribunal se había incautado, los supervivientes que fueron entrevistados tras el accidente eran descritos como trabajadores que se habían erigido en héroes y en estrellas de la televisión. No hay palabras para describir tal alegato, como no sea la de «vergüenza».

Sería muy significativo que este Parlamento, así como el Comisario, al margen de toda formalidad, pudieran expresar, y lo hicieran, su indignación hacia ThyssenKrupp. Lo que ocurrió en Turín ocurre, en cierta forma, en cualquier lugar y, asimismo, sobre la base del excelente informe Willmott, subraya la necesidad de alcanzar un compromiso para conseguir la auténtica reducción de los accidentes y muertes en el lugar de trabajo.

 
  
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  Elizabeth Lynne, en nombre del Grupo ALDE. – Señora Presidenta, se trata de un muy buen informe y me gustaría dar las gracias a la ponente por su cooperación.

Me alegra que el informe hable de una mejor aplicación de las actuales directivas. También acojo con satisfacción la mejora de las inspecciones. No tiene sentido que los Estados miembros hablen de la aplicación de las directivas en vigor, como muchos hacen en materia de salud y seguridad, y luego, muy a menudo, pidan la elaboración de nuevos actos legislativos, incluso cuando las pruebas científicas y médicas no indican la existencia de riesgos.

Un ámbito que requiere legislación —y ya lo pedimos en 2005— es la prevención de más de un millón de heridas causadas por agujas de jeringuillas que afectan a los trabajadores del sector sanitario cada año en toda la UE. ¡Imagínense el horror de pincharse accidentalmente con una jeringuilla y la temible espera hasta saber si has contraído una infección grave, como el VIH o la hepatitis B!

La Comisión debe atender nuestro llamamiento y presentar una modificación a la Directiva de 2000 sobre agentes biológicos. En algunos ámbitos, probablemente basta con el intercambio de mejores prácticas y, por este motivo, me complace que mis enmiendas sobre infecciones vinculadas a la asistencia sanitaria fueran aprobadas en comisión. Infecciones como el SARM son graves no solo para los pacientes hospitalarios, sino también para los trabajadores del sector sanitario. Los índices de infección varían considerablemente entre Estados miembros. Por ejemplo, el índice de infección en el Reino Unido es diez veces superior al de los Países Bajos. Tenemos que saber por qué y cómo podemos aprender de las mejores prácticas. Por este motivo, en una de mis enmiendas aprobadas en comisión, pedía la adopción de un código de conducta comunitario de prácticas de prevención de las infecciones vinculadas a la asistencia sanitaria y el fomento de chequeos del personal médico en toda la UE.

 
  
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  Sepp Kusstatscher, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señora Presidenta, permítame comenzar agradeciendo a la ponente, la señora Willmott, su excelente trabajo y, especialmente, su gran disposición para el acuerdo. Cada año, más de 160 000 personas resultan muertas, y unas 300 000 incapacitadas en la UE debido a accidentes de trabajo y a enfermedades profesionales. Son demasiadas. En esta sociedad en la que vivimos, donde el individuo es, a menudo, considerado como un mero factor de producción, el aspecto humano de este problema se desdeña demasiado. El Estado, por el cual entiendo los poderes legislativos y los Gobiernos, debe asegurar que los operadores, impulsados puramente por el provecho comercial, soporten el coste social de la explotación. Ése es el único camino para asegurar que la seguridad y la salud en el trabajo reciban la prioridad necesaria.

La opinión pública tiende a prestar mayor atención a los accidentes laborales que a la amplia diversidad de enfermedades profesionales, por lo que se requieren esfuerzos más amplios y enérgicos para recobrar el equilibrio. No pueden alcanzarse mejoras sin ejercer una estrecha vigilancia; en otras palabras, inspecciones y análisis, así como sin el establecimiento de objetivos concretos para reducir la incidencia de enfermedades profesionales, entre las que se incluyen nuevas enfermedades que afectan a los trabajadores de ámbitos como la nanotecnología.

 
  
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  Derek Roland Clark, en nombre del Grupo IND/DEM. – Señora Presidenta, la aprobación de este informe sobre salud y seguridad en el trabajo añadirá más papeleo inútil, ¡justo cuando pensaba que la Comisión tenía intención de reducirlo!

La pérdida de jornadas de trabajo debida a enfermedades y lesiones aumenta los costes para las empresas y, por consiguiente, también los precios. En una UE de libre circulación de bienes y servicios hay más competencia, de modo que los que no cuidan de su mano de obra pierden negocio. Las personas que disfrutan de una baja laboral por enfermedad también hacen subir el coste de las prestaciones sociales, lo que contribuye todavía más a la subida de precios. Por tanto, las empresas, por su propio bien, deben mantener la buena salud de sus trabajadores.

Siempre ha habido buenas ideas, por lo que esto no debería entrañar ninguna dificultad. Esto depende, por supuesto, de la existencia de un mercado libre, pero también si, como algunos miembros de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales, ustedes piensan que esto lleva a la ley de la selva, entonces tenemos otra grave enfermedad a la que enfrentarnos. Aparentemente, los Estados miembros que fomentan el libre mercado son un caso de psiquiatría.

 
  
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  Jean-Claude Martinez (NI). – (FR) Señora Presidenta, teniendo en cuenta los suicidios de trabajadores de Renault y Peugeot en Francia y los miles de trabajadores del amianto con cáncer de pulmón, es evidente que hay un problema de salud en el trabajo.

Como respuesta, la Comisión Europea ha presentado una Comunicación elevada al rango de «estrategia para la salud», pero, al leerla, nos encontramos en realidad con una resolución que parece de Walt Disney, redactada por Blancanieves para los siete enanitos. Y, en efecto, resulta muy conmovedora. En el apartado 35, por ejemplo, se nos dice que hay que tener modos de vida saludables en el lugar de trabajo; en el apartado 29, que hay que realizarse exámenes médicos; en el apartado 54, que es necesario instalar extintores de incendios; en el apartado 49, que el estrés no es bueno para la salud, y el considerando D nos revela que, quién lo iba a decir, en la construcción se producen más accidentes mortales que en la alta función pública europea.

Afortunadamente, el ponente de la Comisión de Industria nos ofrece soluciones: entre otras, la contratación de un psicólogo y un capellán por cada 500 empleados.

Sin embargo, en realidad no se nos dice nada de las causas de las enfermedades profesionales, que son tres. La primera es la ideología que propugna rebajar la protección de nuestras fronteras, que sitúa a nuestros trabajadores en competencia desleal con los trabajadores esclavos de Asia. Para resistir, nuestras empresas tienen que lanzarse a la carrera por la productividad, a costa de la salud.

La segunda, la necia política del euro fuerte nos priva de competitividad monetaria. La única variable de ajuste se convierte así en más carrera por la productividad, lo que también compromete la salud.

La tercera causa de nuestros problemas es la filosofía neurótica de la competitividad, que no es más que una guerra económica entre Europa y Asia o entre Europa y América Latina. Ahora bien, la guerra provoca heridos y muertos, y, en el caso que nos ocupa, víctimas de enfermedades y accidentes profesionales. En otras palabras, el trabajador europeo está en el ruedo económico planetario como un toro de lidia, estresado y sangrante, al límite de su salud. Por tanto, la solución es sacar a nuestros trabajadores de ese ruedo planetario desleal, y esto exigirá una nueva tecnología aduanera de derechos de aduana deducibles.

 
  
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  Romano Maria La Russa, ponente de opinión de la Comisión de Industria, Investigación y Energía. − (IT) Señora Presidenta, señoras y señores, deseaba proporcionar una visión general de los puntos clave de esta estrategia y debatir las recomendaciones contenidas en mi opinión. Garantizar la igualdad de la cobertura social de todos los trabajadores, sin atender a la forma de contratación, agilizar los procedimientos burocráticos para las pequeñas y medianas empresas y proporcionar incentivos a la formación, incluidos incentivos financieros, son aspectos de importancia primordial.

Sin embargo, debatir únicamente dichos aspectos estaría lejos de constituir una muestra de consideración hacia quienes, con motivo, reclaman explicaciones y justicia frente a espantosas tragedias como la ocurrida hace unos días en Turín, a la que ha hecho referencia el señor Panzeri hace un momento. Durante la noche del 6 al 7 de diciembre, se propagó un incendio en la fábrica de ThyssenKrupp que mató a siete trabajadores; los extintores no funcionaban. ¡No fue hasta más tarde cuando salió a relucir que la fábrica no cumplía con las normas de seguridad! El Parlamento Europeo y yo mismo no podemos dejar de hacer constar tal desgracia.

Ciertamente, no pretendo condenar la conducta de la empresa multinacional alemana por completo, o incluso imaginar que la fábrica, pese a su culpabilidad, incumpliera alevosa y deliberadamente los requisitos de seguridad con el fin de ahorrarse dinero. No apoyaré los argumentos ideológicos expuestos por algunos miembros de sindicatos italianos de izquierdas que, al tener noticia el mes de junio pasado del cierre de la fábrica, se erigieron en defensores de la seguridad y declararon que eran los responsables y quienes estaban al cuidado de la seguridad de la fábrica. Sin embargo, todavía no ha llegado el momento de emitir juicios y, especialmente, precipitados.

Aun respetando las competencias nacionales en la cuestión, considero que es urgente para la Unión Europea garantizar que las leyes se apliquen en su totalidad, en primer lugar reforzando las actividades de inspección de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, fortaleciendo la coordinación entre las diversas agencias nacionales y mejorando el funcionamiento del Comité de altos responsables de la inspección de trabajo.

 
  
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  Marie Panayotopoulos-Cassiotou (PPE-DE). – (EL) Señora Presidenta, no cabe duda de que la salud y la seguridad en el trabajo contribuyen a la gestión de calidad, al rendimiento económico y a la competitividad, y que ayudan en el desarrollo de la economía y en el logro de objetivos presupuestarios, incluidos los presupuestos para los regímenes de la seguridad social. Ciertamente, más allá de todas estas cuestiones técnicas, existen razones humanitarias por las que es no sólo necesario, sino también prioritario, proteger la salud de los empleados y garantizar la seguridad en los lugares de trabajo.

La estrategia para 2002-2006 dio resultados positivos, y las perspectivas para 2007 y en adelante son positivas si todos desempeñamos nuestra función —no únicamente en cuanto a la planificación europea, sino también en lo que respecta al ámbito nacional correspondiente— para realizar un seguimiento y planificación de la salud y la seguridad, especialmente en aquellas categorías vulnerables; es decir, los empleados jóvenes y los de mayor edad —a quienes llamamos a participar en la producción durante un período mayor de sus vidas— así como las mujeres, que están igualmente llamadas a participar en la vida laboral; una vida laboral con nuevas exigencias, fragmentada en formas muy diversas de contratación, empleo autónomo, y pequeñas y medianas empresas que carecen de la capacidad de las grandes empresas para imponer unas condiciones laborales y de seguridad adecuadas. Por lo tanto, debe de incumbirnos a todos la correcta gestión de los recursos nacionales y comunitarios, como propone el informe Willmott, de manera que puedan alcanzarse los resultados deseados.

 
  
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  Maria Matsouka (PSE). – (EL) Señora Presidenta, quisiera comenzar felicitando a nuestra colega, la señora Willmott, porque su informe ha cubierto, en gran medida, las profundas lagunas existentes en la comunicación de la Comisión.

Dignidad en el trabajo significa salud y seguridad en el trabajo. Significa llevar a cabo estudios sobre la prevención de los riesgos laborales y proporcionar a los empleados revisiones médicas preventivas. Significa aprendizaje permanente, formación y reciclaje profesionales. Significa salud y seguridad como criterios determinantes para los acuerdos comerciales con terceros países. Pero si estas propuestas deben tener algún peso específico, sin duda es requisito básico el diálogo social continuo pero, sobre todo, necesitamos hacer frente a las amenazas fundamentales que proyectan su sombra sobre el ámbito de las relaciones laborales.

Me refiero, concretamente, a la propagación de la penuria entre los empleados, al rápido crecimiento de formas irregulares de empleo y al incremento del horario en la jornada laboral. Si no existen políticas totalmente centradas en el aspecto humano, capaces de invertir esta nueva «edad de las tinieblas» para el ámbito laboral, los conflictos sociales son inevitables.

 
  
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  Adamos Adamou (GUE/NGL). – (EL) Señora Presidenta, las medidas propuestas por la Comisión Europea para la estrategia hasta el año 2012 son, en su mayor parte, superficiales, y se concentran en asegurar que la competitividad no se vea afectada.

El objetivo de reducir los accidentes en un 25 % para el final del período que abarca la estrategia puede parecer impresionante pero, en realidad, es totalmente insuficiente. El verdadero objetivo debería consistir en implantar el trabajo preliminar y reforzar las intervenciones institucionales por el Estado para que la trágica cifra anual de víctimas mortales, que alcanza varios miles —y cifras similares de graves problemas de salud debido a la calidad del entorno laboral— se aproxime más a su eliminación. La ponente se centra, principalmente, en la explotación a la que se somete a los empleados, como la de aquéllos que trabajan en tareas arriesgadas, mujeres, trabajadores temporales, inmigrantes o de edad avanzada, y propone medidas más estrictas contra los empleadores, así como una supervisión garantizada.

Una de las aportaciones más significativas del informe es, quizá, la constatación de que el empleo permanente es un requisito para combatir los accidentes y las enfermedades relacionadas con el trabajo.

Por otra parte, además de a los accidentes, debería prestarse mayor atención a las causas que subyacen a la aparición de enfermedades mentales, adicciones, y los riesgos psicológicos del lugar de trabajo.

Así pues, lo que se necesita es un enfoque multifactorial hacia todos los elementos que afectan a la salud y seguridad en el lugar de trabajo.

 
  
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  Jiří Maštálka, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (CS) Señoras y señores, debo admitir que cuando leí la estrategia comunitaria de salud y seguridad en el trabajo 2007-2012 que la Comisión Europea presentó el pasado mes de febrero quedé, en muchos aspectos, decepcionado. Aunque la Comisión dispuso en esta estrategia un objetivo relativamente ambicioso para reducir la cifra de accidentes laborales en un 25 %, la estrategia contiene únicamente un número muy reducido de iniciativas y recomendaciones concretas para alcanzar dicho objetivo. Además se centra, principalmente, en los accidentes laborales, que son, ciertamente, un solo aspecto de los problemas de salud relacionados con el trabajo. Se obvian en cierta medida las enfermedades profesionales quedan, lo que constituye, en mi opinión, un paso atrás.

Por otra parte, debo mostrar mi agradecimiento y felicitar a la señora Willmott por su informe sobre esta estrategia que, a diferencia del documento de la Comisión, contiene numerosas propuestas y recomendaciones concretas para alcanzar mejores resultados en el ámbito de la salud y la seguridad en el trabajo. Me complace que la ponente resalte también la necesidad de definir correctamente el cáncer y de expresarlo numéricamente como una enfermedad profesional con el fin de especificar los objetivos para la reducción de casos de esta grave enfermedad. Hasta ahora, únicamente el 5 % de los casos de cáncer ocasionados por el trabajo fueron clasificados como enfermedad profesional.

He recibido con gran satisfacción la incorporación de mi enmienda al informe, que he presentado en la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales, sobre la necesidad de garantizar al público en general el libre acceso a la normativa técnica, un problema con el que luchan constantemente los empleados de muchos Estados miembros, y que debería subsanarse.

 
  
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  Kathy Sinnott (IND/DEM). – Señora Presidente, si queremos reducir los accidentes laborales, necesitamos saber cómo ocurren. No podemos estudiar todos los accidentes ni todos los percances, pero, déjenme decirles, un chico irlandés de 19 años murió en una obra, porque su ligera excavadora japonesa tenía una pesada pala europea. Su muerte fue registrada como una muerte en la construcción y la Autoridad de Salud y Seguridad irlandesa nunca siguió investigando la situación. Así pues, ¿cómo podemos salvar la vida a la próxima persona que conduzca un tractor mal equipado? Porque no lo sabemos.

No podemos investigarlo todo, pero podemos examinar todos los accidentes mortales y enfermedades debilitantes, especialmente en los sectores más peligrosos como la agricultura, la pesca, la construcción y el transporte. Tenemos que hacer un desglose para aplicar medidas prácticas. Asimismo, aparte de los trabajos de riesgo, tenemos grupos muy vulnerables entre los trabajadores, a saber, trabajadores de edad avanzada, con discapacidad y trabajadores que no hablan el idioma de su lugar de trabajo.

 
  
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  Luca Romagnoli (NI). – (IT) Señor Presidente, señoras y señores, en primer lugar, yo también deseo expresar mi pésame por la tragedia sobrevenida a los trabajadores de la fábrica de Turín; creo que es un hecho irrefutable que se producen demasiadas muertes en Italia debido a accidentes laborales, porque no se hace lo suficiente para prevenirlos y cumplir con las normas.

Comparten la responsabilidad por esta situación las empresas, los sindicatos y los organismos de inspección a partes iguales. Podemos hallar empresas que recurren a trabajadores ilegales, especialmente de países no pertenecientes a la UE, o fábricas como la de ThyssenKrupp, con su arrogancia industrial a la vieja usanza; quienes deberían estar defendiendo los intereses de los trabajadores, a menudo muestran su consentimiento, cuando no actúan en connivencia con tales situaciones, en lugar de mantenerse vigilantes y prestos a señalar los defectos en el sistema de seguridad a los responsables; finalmente, el cuerpo de inspectores de trabajo y otros organismos responsables del control y seguimiento, a menudo no logran mostrar excesiva iniciativa.

En la UE debemos promover la seguridad en el lugar de trabajo y, a este respecto, el informe Willmott es más satisfactorio que la propuesta de la Comisión. Creo que cuando hablamos de trabajo e industria, no debemos limitarnos simplemente a asegurar la libre competencia y la competitividad.

 
  
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  Iles Braghetto (PPE-DE). – (IT) Señor Presidente, señoras y señores, todavía muere gente en su lugar de trabajo. En un ámbito en el que el ser humano debería ser capaz de demostrar su capacidad para manipular la materia con fuerza y creatividad, para desarrollar su conocimiento y ganarse la vida, encontramos demasiado a menudo ejemplos de muerte y de riesgos extremadamente graves.

Ésa es la razón por la que existe tal ira y desconcierto entre la opinión pública italiana sobre los siete trabajadores que murieron el pasado mes de diciembre en el incendio de la fábrica de ThyssenKrupp, en Turín, y por la que debemos preguntarnos qué es lo que no estaba funcionando adecuadamente en dicha fábrica, para poder evitar estos desastres. Somos responsables de tales deficiencias en cada lugar de trabajo.

Actualmente contamos con una legislación muy avanzada, diseñada para apoyar una política preventiva apropiada en Europa, definir las obligaciones que incumben a las empresas y abordar nuevas enfermedades profesionales. Sin embargo, carecemos de controles eficaces, de inspecciones que aseguren la observancia de las leyes y de recursos humanos y financieros. Carecemos todavía de una cultura que valore la importancia de unos servicios preventivos rigurosos, que considere la prevención como un proceso continuo antes que como una obligación aislada, que establezca un diálogo constante ente las partes con vistas a desarrollar de manera eficaz normas elevadas de seguridad, capaces de reconocer el surgimiento de nuevas enfermedades profesionales psicosociales.

En conclusión, creo también que debemos volver a la materia objeto del Libro Verde relativo a la responsabilidad social de las empresas, que es un aspecto cohesivo e innovador, en relación con el compromiso de reducir los accidentes y las enfermedades profesionales.

 
  
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  Richard Falbr (PSE) . – (CS) Para comenzar, quisiera mostrar mi agradecimiento a la señora Willmott por su informe, cuidadosamente elaborado. Se afirma que el objetivo de la Comisión es reducir los accidentes laborales en un 25 %. No creo que esto vaya a ser posible. Existe un número insuficiente de inspectores de trabajo e insuficientes herramientas a su disposición para introducir cambios. La influencia de los sindicatos está reduciéndose constantemente; en muchos países ya no participan en las investigaciones sobre las causas de los accidentes laborales y la erradicación de sus consecuencias. Además, hay que referirse a la selva en que se ha convertido el empleo de trabajadores a través de agencias, así como la presión ejercida para conseguir una constante ampliación de la también llamada «flexibilidad» en el horario laboral de los empleados. El resultado es que los empleados trabajan durante un número excesivo de horas, incrementándose así los riesgos de sufrir un accidente.

 
  
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  Ewa Tomaszewska (UEN). – (PL) Señora Presidenta, el proyecto de resolución hace hincapié en la responsabilidad social de las empresas en la salud y la seguridad en el trabajo, al tiempo que presta atención a la cuestión de la competencia leal. Tiene en cuenta la gran importancia del diálogo entre los interlocutores sociales, concretamente del papel que desempeñan los sindicatos en la mejora de la seguridad en el medio laboral.

También centra la atención sobre la necesidad de un tratamiento especial para las pequeñas y medianas empresas en la estrategia para la mejora de la salud y la seguridad, así como en la necesidad de proporcionar formación continua a los empleados. La mayoría de los accidentes los protagonizan personas que están comenzando su vida laboral, que carecen de experiencia, así como de las que tienen muy poco tiempo para descansar después de su jornada laboral.

Incluye importantes comentarios sobre la rehabilitación e integración en el lugar de trabajo de personas que reanudan su actividad laboral tras un accidente, así como requisitos relativos a la no discriminación para el acceso al trabajo de los enfermos de cáncer. Quisiera felicitar a la ponente.

 
  
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  Jacek Protasiewicz (PPE-DE). – (PL) Señora Presidenta, en esta Cámara hemos estado debatiendo durante años la estrategia del mercado laboral europeo. Tenemos muchas opiniones en cuanto a la dirección que deberían tomar nuestras actividades. Hay quienes se muestran partidarios de una profunda armonización de la legislación laboral; otros, defienden la opinión de que la diversidad natural de los mercados laborales europeos resulta ventajosa para la economía de la UE.

Como ustedes saben, mi opinión en esta materia favorece la segunda posición, aunque con una importante excepción, relativa a la reglamentación de la salud y seguridad en el trabajo. Creo que, en dicho ámbito, la participación activa de las instituciones de la UE está justificada y resulta necesaria.

Tras la reciente ampliación de la UE, asistimos a una diversidad todavía mayor de condiciones laborales. Esta diversidad es de naturaleza tanto territorial como medioambiental pues, cualquiera que sea el país en cuestión, la mayoría de los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales afectan a grupos como trabajadores inmigrantes, empleados jóvenes o personas de mayor edad. Con ello no pretendo insinuar que estos grupos sean objeto de discriminación deliberada y consciente; se trata, más bien, de una consecuencia de la formación insuficiente y de la falta de experiencia, razón de más para proporcionar condiciones adecuadas de trabajo y seguridad precisamente a estos trabajadores.

Quisiera también señalar que, en cualquier Estado miembro, podemos ver mayores problemas para llevar a cabo el cumplimiento de las normas más elevadas de seguridad en el trabajo en sectores como la construcción, la agricultura y el transporte. Es especialmente en estos sectores donde se encuentran las pequeñas y medianas empresas y donde su capacidad financiera, organizativa y jurídica les dificulta cumplir con normas elevadas de salud y seguridad. Son precisamente estas empresas las que necesitan apoyo de la Unión Europea, de sus instituciones y de los Gobiernos de los Estados miembros, y este apoyo se necesita con urgencia. No se trata tan sólo de una cuestión de sanciones y de incremento del control; estos instrumentos, ciertamente esenciales, deberían acompañarse de inversiones en la formación, tanto de los empleados como de los empleadores, así como de apoyo financiero para la mejora y mayor seguridad del equipamiento en el lugar de trabajo.

 
  
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  Gabriela Creţu (PSE). – (RO) Recibimos con satisfacción las buenas intenciones de la Comisión; sin embargo, tenemos dudas sobre su eficacia.

Se necesitan estadísticas precisas sobre las enfermedades profesionales con el fin de maximizar el impacto de las políticas y proteger a los trabajadores. Los datos existentes bien son incompletos, malintepretan los fenómenos, o bien ignoran la realidad. Las mujeres son las principales víctimas de estas deficiencias, principalmente porque participan en mayor medida de la economía informal, o «sumergida».

En este sector, no queda constancia alguna de los efectos de las condiciones laborales sobre la salud. El marco jurídico existente mantiene un enfoque que hace hincapié en los accidentes y los riesgos de los sectores de la economía predominantemente masculinos, también llamados «duros».

Hacemos un llamamiento a la Comisión para una consideración más cuidadosa de las diferencias específicas entre los empleados y las empleadas y para la evaluación de la disponibilidad de los datos desglosados por género, así como los relativos a los efectos a largo plazo y las consecuencias psicológicas del empleo.

Para corroborar nuestra petición, quisiera invitarles a realizar una visita a alguna fábrica textil. La vista y el oído pueden resultar significativamente dañados, y la prevalencia de enfermedades circulatorias es elevada, pero las estadísticas hacen caso omiso de la situación. Ésta es la industria también llamada «ligera», donde la mayoría de los trabajadores son mujeres y los salarios son bajos porque se supone que no existen riesgos. Así, las estadísticas actuales mantienen la histórica desigualdad entre hombres y mujeres, incluida la diferencia de retribución ente hombres y mujeres.

 
  
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  Harald Ettl (PSE). – (DE) Señora Presidenta, es absolutamente esencial establecer una estrategia comunitaria de salud y seguridad en el trabajo. Mientras que las medidas técnicas de salud y seguridad mejoran rápidamente, el ritmo meteórico del cambio en el mundo laboral plantea nuevos riesgos. Los problemas y los riesgos asociados al trabajo con nuevas sustancias químicas se evidencian por sí solos.

Sin embargo, y en primer lugar, la creciente presión por el rendimiento que caracteriza a los lugares de trabajo de la actualidad ocasiona no sólo problemas físicos, sino también psicológicos. Los empleos inestables y el temor de la gente por perder su medio de vida conducen a problemas psicosociales; aumentan los nuevos potenciales de agresión, los nuevos factores de estrés conducen al maltrato psicológico, y la intimidación se convierte en algo común.

Las PYME son particularmente susceptibles a tales fenómenos propios de la actualidad, a menos que sean contrarrestados por medidas como la información, la supervisión y la formación. Por consiguiente, esta Resolución es más importante de lo que pueda parecer. Felicito a la ponente.

 
  
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  Paul Rübig (PPE-DE). – (DE) Señora Presidenta, debe darse prioridad a la salud en el lugar de trabajo. Los edificios de nuestro Parlamento en Bruselas y en Estrasburgo se encuentran entre los lugares donde es necesario aplicar mayores medidas. Simplemente, véase la temperatura ambiente en esta Cámara, que está al borde de constituir un riesgo para la salud. Creo también en el poder del buen ejemplo.

Hace unos meses, quedé atrapado en un hotel de Grecia cuando un incendio forestal lo quemaba todo a su alrededor, y debo decir que el hotel, una PYME típica, se había preparado para esta eventualidad del modo más ejemplar. Si no se hubieran concebido perfectamente todas las precauciones de seguridad, de una forma bien organizada y adecuadamente entrenada, probablemente no hubieran sobrevivido muchas de las personas que se encontraban allí. Ésa es la razón por la que creo que es de gran importancia este proceso de formación al que hizo referencia el señor Ettl; formación y preparación para las emergencias. También resultarían útiles a este respecto los sistemas de incentivación; por ejemplo, las empresas aseguradoras podrían autorizar los descuentos correspondientes sobre las primas aplicables a las empresas que contaran con personal formado, y los regímenes de seguros sociales podrían ofrecer también los cursos de entrenamiento correspondientes.

 
  
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  Miroslav Mikolášik (PPE-DE). - (SK) En calidad de diputado al Parlamento Europeo y de médico, recibo con satisfacción el plan de la Comisión de reducir los accidentes laborales en la Unión Europea en una media del 25 %, y soy consciente de la necesidad de poner en práctica medidas más eficaces en todos los Estados miembros, entre los que existen grandes disparidades.

Además de los sectores como el del metal, la construcción, la electricidad o las actividades forestales, quisiera también destacar el elevado riesgo de las tareas que desempeña el personal médico y sanitario, que se ve expuesto en su trabajo a riesgos elevados de contagio de SIDA, tuberculosis, hepatitis y muchas otras enfermedades contagiosas. Lamento también que la reducción en la cifra de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales no incluyera concretamente, por ejemplo, a los trabajadores inmigrantes, los trabajadores con contratos temporales, los trabajadores escasamente cualificados y las mujeres en ciertas empresas, tales como las pequeñas y medianas.

Destacaría las disposiciones de algunos países que ponen en práctica con éxito la rehabilitación completa tras un accidente como condición previa para el retorno provechoso al mercado laboral.

 
  
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  Silvia-Adriana Ţicău (PSE) – (RO) En calidad de ponente de la Comisión de Industria, Investigación y Energía para este documento, he preguntado sobre la promoción activa de la participación en sindicatos europeos, y he realizado un llamamiento a la Comisión para que presente un marco jurídico que anime a los interlocutores sociales a entablar negociaciones transfronterizas.

La Comisión Europea y los Estados miembros podrían proporcionar fondos para la formación de los representantes de los trabajadores para que defiendan y promuevan los derechos de los trabajadores relativos a la seguridad y salud en el lugar de trabajo.

Hemos solicitado también a los Estados miembros que firmen y ratifiquen la Convención internacional de las Naciones Unidas sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares y que se coordinen para mejorar su acceso a la formación, en particular para los trabajadores a tiempo parcial y los trabajadores contractuales con el fin de ayudarles a encontrar puestos de trabajo más estables.

Creo que los Estados miembros deberían hacer cumplir la medida requerida para que el trabajo en condiciones penosas o peligrosas sea considerado como tal y quede reflejado en la protección social de una persona, tanto durante su vida activa como después de su jubilación.

 
  
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  Monica Maria Iacob-Ridzi (PPE-DE). – (RO) La estrategia europea de salud y seguridad en el trabajo es una iniciativa recibida con satisfacción por parte de la Comisión Europea; sin embargo, creo que deberían examinarse también otros aspectos. Como ha señalado muy acertadamente uno de los oradores anteriores, deberíamos tener en cuenta que existe una situación especial en el mercado laboral europeo respecto a los inmigrantes.

Un estudio reciente de la Comisión Europea muestra que los inmigrantes están expuestos a niveles mucho más elevados de riesgo por lo que respecta a la salud y seguridad en el lugar de trabajo. Ello se debe tanto a la incidencia del trabajo ilegal como a otros factores: desconocimiento de los derechos de prestaciones sociales y de pensiones en los Estados miembros, y problemas en la utilización del seguro sanitario transfronterizo.

Tales materias entran dentro de la competencia comunitaria, y la Comisión debería estar vigilando estrechamente la aplicación de la legislación europea para mejorar las circunstancias precarias de los inmigrantes.

Además, la financiación europea podría utilizarse para la formación de un mayor número de inspectores de trabajo que identificaran las deficiencias en el cumplimiento de la reglamentación de salud y seguridad en el lugar de trabajo.

 
  
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  Stephen Hughes (PSE). – Señora Presidenta, me gustaría hablar de las heridas causadas por agujas de jeringuillas, porque fui responsable del informe de 2006 sobre esta cuestión. Me pregunto si el Comisario estará de acuerdo conmigo en que, cuando se identifica un riesgo que tiene que ser abordado a escala europea, es necesario que la Comisión pida rapidez.

Sí está de acuerdo, me pregunto si puede explicar por qué la Comisión tardó un año en gestionar y valorar la primera ronda de consultas con los interlocutores sociales en relación con las heridas causadas por agujas de jeringuillas, a pesar incluso de que solo hubo 10 respuestas a dicha consulta.

Me pregunto si también puede asegurarnos que en lo que queda de año se seguirá trabajando con mayor celeridad a este respecto. Un millón de trabajadores al año se ve afectado por heridas causadas por agujas de jeringuillas. Esto quiere decir que aproximadamente un millón y medio se han visto afectados desde que el Parlamento finalizó el informe. ¿Podría la Comisión actuar un poco más rápido en el futuro?

 
  
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  Stavros Dimas, Miembro de la Comisión. − (EL) Señora Presidenta, agradezco a todos los oradores sus aportaciones, sumamente positivas.

De hecho, cada accidente, cada lesión, cada muerte en el trabajo, como las que tuvieron lugar el pasado diciembre en Turín, Italia, nos recuerda que se necesita hacer más para proteger a los trabajadores y trabajadoras de Europa. Nos recuerda que debe hacerse más para alcanzar nuestro objetivo final: hacer de Europa un lugar más seguro para trabajar.

Precisamente, la nueva estrategia se dirige a reducir los actuales e inaceptables niveles de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.

Quisiera hacer hincapié en que, teniendo en cuenta los recursos humanos disponibles, puede decirse que la asignación actual de personal permitirá a los departamentos de la Comisión llevar a cabo adecuadamente sus funciones en este ámbito. En el marco del despliegue global de recursos humanos asignado al ámbito del empleo y los asuntos sociales, la Comisión evaluará constantemente el volumen de trabajo en los diversos ámbitos de especialización, y asignará a su personal en consecuencia.

Quisiera también hacer mención, en cuanto a la cuestión de las lesiones producidas por agujas, que estamos preparando la propuesta correspondiente para una modificación de la Directiva, que presentaremos en 2008.

De nuevo, quisiera agradecer a esta Cámara su debate y aprobación del informe de la señora Willmott.

Una vez más, hemos comprobado la sólida política de apoyo del Parlamento Europeo al principio de conceder a la salud y la seguridad en el trabajo un lugar prioritario en la agenda, por el bien de la economía, así como garantía de que los empleados volverán sanos y salvos con sus seres queridos tras su jornada laboral.

 
  
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  Glenis Willmott, ponente. − Señora Presidenta, me gustaría dar las gracias a mis colegas por sus comentarios y plantear solo un par de cuestiones.

En primer lugar, sobre la cuestión del cáncer, es necesario revisar la Directiva sobre agentes carcinógenos a fin de reflejar los avances técnicos y los cambios de los conocimientos científicos en el mundo del trabajo. Es importante que tengamos límites vinculantes eficaces para agentes carcinógenos, mutagénicos y sustancias tóxicas para la reproducción. Los valores límite deberían basarse en pruebas científicas e instaría al Comité Científico de la UE a que examine el ácido silícico cristalino de forma prioritaria. También quiero pedir a sus Señorías que no supriman esta referencia y que voten en contra de la enmienda 6.

En segundo lugar, el informe pide que se controlen las nanotecnologías y que se evalúen los riesgos potenciales y quiero pedir a sus Señorías que voten en contra de la enmienda 5, que pretende suprimir este punto. Soy plenamente consciente de los beneficios potenciales de la nanotecnologías. Sin embargo, el rápido crecimiento de estas tecnologías está superando nuestra comprensión de los posibles riesgos laborales para la salud: Los trabajadores pueden estar expuestos a nanopartículas por inhalación, contacto dérmico e ingestión y no podemos esconder la cabeza en la arena y negarnos a investigar y comprobar si existe algún riesgo.

Tercero, me gustaría reiterar el llamamiento lanzado a la Comisión para que presente una enmienda legislativa a la Directiva sobre los riesgos relacionados con agentes biológicos en vigor a fin de abordar el problema de las heridas causadas por agujas de jeringuilla. Esto tiene que hacerse con carácter de urgencia.

Como he mencionado antes, la salud y la seguridad son un derecho fundamental incluido en la Carta. Necesitamos una estrategia europea fuerte para garantizar el respeto de este derecho fundamental y que los trabajadores de toda la UE cuentan con la debida protección. Cada accidente y cada enfermedad profesional constituyen una vulneración de los derechos fundamentales de un trabajador.

Todos sabemos que existe una fuerte motivación económica, así como buenos motivos empresariales, para garantizar una buena salud y seguridad en el lugar de trabajo, pero, lo más importante, el principal argumento tiene que ser el coste de la salud humana y las vidas que pueden salvarse. Una vida cada tres minutos y medio, ¿quién puede dejar de rendirse a la evidencia?

(Aplausos)

 
  
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  Presidenta. – (EL) Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar hoy, martes 15 de enero de 2008, a las 12.00 horas.

Declaraciones por escrito (Artículo 142)

 
  
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  Jean-Pierre Audy (PPE-DE), por escrito. – (FR) Mis primeras palabras serán para felicitar a la Comisión Europea por su estrategia comunitaria de salud y seguridad en el trabajo para 2007-2012, y a nuestra comisión parlamentaria por el trabajo realizado. Cada año, unas 500 000 personas mueren o son víctimas de invalidez permanente por razones relacionadas con el trabajo, y es de celebrar el objetivo de la Comisión Europea de reducir un 25 % el promedio los accidentes laborales en la Unión. Apoyo la idea de una mejor acción de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, con sede en Bilbao (España). En este asunto, y más en general en la construcción de la Europa social, lamento que ni el informe ni tampoco la Comunicación de la Comisión Europea hagan hincapié en que es esencial apoyar a los interlocutores sociales, que, hay que recordarlo sin cesar, disponen, en el marco de los Tratados actuales, con los artículos 137 y siguientes del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea (TCE), —y esto ha sido confirmado por el Tratado de Lisboa en curso de ratificación— de instrumentos jurídicos que permiten la construcción de un Derecho social europeo.

 
Última actualización: 7 de octubre de 2008Aviso jurídico