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Procedimiento : 2013/2666(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : B7-0482/2013

Textos presentados :

B7-0482/2013

Debates :

PV 21/10/2013 - 11
CRE 21/10/2013 - 11

Votaciones :

PV 23/10/2013 - 11.8

Textos aprobados :

P7_TA(2013)0443

Textos aprobados
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Miércoles 23 de octubre de 2013 - Estrasburgo Edición definitiva
Conferencia sobre el cambio climático
P7_TA(2013)0443B7-0482/2013/rev.

Resolución del Parlamento Europeo, de 23 de octubre de 2013, sobre la Conferencia sobre el Cambio Climático de Varsovia (Polonia) (COP 19) (2013/2666(RSP))

El Parlamento Europeo,

–  Vistos la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y su Protocolo de Kyoto,

–  Vistos los resultados de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, celebrada en Bali en 2007, así como el Plan de Acción de Bali (Decisión 1/COP 13),

–  Vistas la decimoquinta Conferencia de las Partes (COP 15) en la CMNUCC y la quinta Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes en el Protocolo de Kioto (CP/RP 5), celebradas en Copenhague (Dinamarca) del 7 al 18 de diciembre de 2009, así como el Acuerdo de Copenhague,

–  Vistas la decimosexta Conferencia de las Partes (COP 16) en la CMNUCC y la sexta Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes en el Protocolo de Kioto (CP/RP 6), celebradas en Cancún (México) del 29 de noviembre al 10 de diciembre de 2010, así como los Acuerdos de Cancún,

–  Vistas la decimoséptima Conferencia de las Partes (COP 17) en la CMNUCC y la séptima Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes en el Protocolo de Kioto (CP/RP 7), celebradas en Durban (Sudáfrica) los días 28 de noviembre a 9 de diciembre de 2011, y en particular las decisiones relativas a la Plataforma de Acción Mejorada de Durban,

–  Vistas la decimoctava Conferencia de las Partes (COP 18) en la CMNUCC y la octava Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes en el Protocolo de Kioto (CP/RP 8), celebradas en Doha (Qatar) del 26 de noviembre al 8 de diciembre de 2012, y la adopción de la Puerta de Doha para el Clima,

–  Vistas la decimonovena Conferencia de las Partes (COP 19) del CMNUCC y la novena Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes del Protocolo de Kioto (CP/RP 9), que se celebrarán en Varsovia (Polonia) del 11 al 23 de noviembre de 2013,

–  Visto el paquete sobre clima y energía de la UE de diciembre de 2008,

–  Vista la Directiva 2008/101/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 19 de noviembre de 2008, por la que se modifica la Directiva 2003/87/CE con el fin de incluir las actividades de aviación en el régimen comunitario de comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero(1) ,

–  Vista su Resolución, de 4 de febrero de 2009, titulada «2050: El futuro empieza hoy – Recomendaciones para la futura política integrada de la UE en materia de cambio climático»(2) ,

–  Vistas sus Resoluciones de 25 de noviembre de 2009 sobre la estrategia de la UE para la Conferencia sobre el Cambio Climático de Copenhague(3) , de 10 de febrero de 2010 sobre los resultados de la Conferencia sobre el Cambio Climático de Copenhague (COP 15)(4) , de 25 de noviembre de 2010 sobre la Conferencia sobre el Cambio Climático de Cancún (COP 16)(5) y de 16 de noviembre de 2011 sobre la Conferencia sobre el Cambio Climático de Durban (COP 17)(6) , y de 22 de noviembre de 2012 sobre la Conferencia sobre el Cambio Climático de Doha (Qatar) (COP 18)(7) ,

–  Vista su Resolución, de 15 de marzo de 2012, sobre una hoja de ruta hacia una economía hipocarbónica competitiva en 2050(8) ,

–  Vista la Comunicación Consultiva de la Comisión, de 26 de marzo de 2013, sobre el acuerdo internacional de 2015 sobre el cambio climático: configuración de la política climática internacional después de 2020 (SWD(2013)0097 final),

–  Vistas las Conclusiones del Consejo de 9 de marzo de 2012 sobre el seguimiento de la decimoséptima Conferencia de las Partes (COP 17) en la CMNUCC y la séptima sesión de la reunión de las Partes en el Protocolo de Kioto (CP/RP 7) celebradas en Durban (Sudáfrica) del 28 de noviembre al 9 de diciembre de 2011,

–  Vistas las conclusiones del Consejo de 15 de mayo de 2012 sobre «Financiación de la lucha contra el cambio climático – financiación inmediata»,

–  Vistas las Conclusiones del Consejo de 18 de julio de 2011 y de 24 de junio de 2013 sobre la diplomacia de la UE en cuanto al clima,

–  Visto el informe de síntesis del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) de noviembre de 2012 titulado «Informe sobre la disparidad en las emisiones 2012»,

–  Visto el informe del Banco Mundial titulado «Bajemos la temperatura: Por qué se debe evitar un planeta 4 ºC más cálido»,

–  Vistas las preguntas al Consejo y a la Comisión sobre la Conferencia sobre el Cambio Climático de Varsovia (COP 19) (O-000095/2013 – B7-0517/2013 y O-000096/2013 – B7-0518/2013),

–  Vistos el artículo 115, apartado 5, y el artículo 110, apartado 2, de su Reglamento,

A.  Considerando que el cambio climático representa una amenaza urgente y potencialmente irreversible para las sociedades humanas, la biodiversidad y el planeta y que, por tanto, debe ser abordado a nivel internacional por todas las Partes;

B.  Considerando que la Puerta de Doha para el Clima señala con gran preocupación la disparidad significativa que existe entre, por una parte, el efecto agregado de las actuales promesas de las Partes de reducir las emisiones anuales mundiales de gases de efecto invernadero de aquí a 2020 y, por otra, las trayectorias de emisiones agregadas requeridas para que sea real la posibilidad de mantener el aumento medio anual de la temperatura en superficie en 2 °C (el objetivo de los 2 °C),

C.  Considerando que, con arreglo a las pruebas científicas presentadas por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), solo será posible alcanzar el objetivo de los 2 ºC si las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero llegan a su nivel máximo a más tardar en 2015, se reducen como mínimo en un 50 % en comparación con 1990 a más tardar en 2050 y continúan disminuyendo después de esa fecha; que la UE debería, por tanto, impulsar acciones concretas y su aplicación efectiva a escala mundial antes de 2020;

D.  Considerando que, según el informe del Banco Mundial «Bajemos la temperatura», las trayectorias actuales de las emisiones abocarán a un calentamiento de 2 °C por encima de la era preindustrial en 20 o 30 años y de 4 °C en 2100; que la trayectoria hacia un aumento de 4 °C podría ocasionar subidas de temperatura claramente más elevadas en regiones tropicales particularmente sensibles;

E.  Considerando que los resultados de estudios científicos recientes también subrayan el peligro que supone un calentamiento de 2 °C, y que existe un amplio consenso sobre el hecho de que el calentamiento que ya se ha producido (que a escala mundial asciende aproximadamente a 0,8 °C con respecto a los valores anteriores a la era industrial) es uno de los factores causantes de algunas crisis humanitarias y alimentarias observadas, en particular las crisis más graves acaecidas en África, especialmente en el Cuerno de África y en el Sahel;

F.  Considerando que los riesgos y los costes ampliamente reconocidos que entraña la actual trayectoria de las emisiones para el mundo requieren no solo compromisos, sino también la voluntad política de todas las partes para cumplirlos;

G.  Considerando que, para muchas regiones, un calentamiento de 2 °C ya es extremadamente peligroso; que 112 países, incluidos los más vulnerables, los pequeños Estados insulares y los países menos adelantados, han pedido una reducción del CO2 de la atmósfera por debajo de las 350 partes por millón y la estabilización del aumento de la temperatura global por debajo de 1,5 °C;

H.  Considerando que la Conferencia de Varsovia (COP 19) será crucial para lograr los progresos necesarios en la Plataforma de Durban, facilitando la preparación de los compromisos y la conclusión de un acuerdo mundial jurídicamente vinculante para 2015;

I.  Considerando que ese acuerdo mundial jurídicamente vinculante debe ser coherente con un presupuesto de carbono conforme al objetivo de 2 °C, con la equidad y con el principio de «responsabilidades comunes pero diferenciadas y capacidades respectivas» (RCPDCR) y debe reconocer la necesidad de que los mayores emisores aprueben objetivos ambiciosos y suficientes y adopten las medidas políticas correspondientes para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero con arreglo a la evolución de las responsabilidades y de las capacidades; considerando que el 90 % del aumento de las emisiones globales se da en los países en desarrollo para los que el actual Protocolo de Kioto no fija obligaciones de reducción;

J.  Considerando que, en la COP 16 de Cancún en 2010, los países desarrollados se comprometieron a facilitar financiación «nueva y adicional» a los países en desarrollo de casi 30 000 millones de dólares estadounidenses en el periodo 2010-2012, llegándose a los 100 000 millones de dólares estadounidenses anuales en 2020, con el fin de satisfacer las necesidades en materia de cambio climático de los países en desarrollo; considerando que esta financiación debía lograr una distribución equilibrada entre la adaptación y la mitigación; que hasta el momento no existe una definición acordada a nivel internacional de lo que significa la expresión «nueva y adicional»;

K.  Considerando que, a pesar del compromiso adoptado por las Partes en Copenhague de proporcionar 30 000 millones USD en tres años como financiación inmediata, aún no existe certeza sobre la cantidad de financiación para el clima que se aportará a fin de garantizar la fiabilidad del acuerdo antes mencionado;

L.  Considerando que cada vez se reconoce más ampliamente la necesidad de estar alerta ante los intentos de los actores económicos que emiten cantidades significativas de gases de efecto invernadero o que se benefician de la quema de combustibles fósiles, de obstaculizar o desvirtuar los esfuerzos de protección climática;

M.  Considerando que, según un estudio del Instituto Potsdam de Investigación del Impacto Climático y de la Universidad de Madrid, la frecuencia de las olas de calor extremas se habrá duplicado en 2020 y se habrá cuadruplicado en 2040; considerando que el estudio también concluye que este suceso podría evitarse durante la segunda mitad del siglo si se redujeran sustancialmente las emisiones globales; considerando que la evolución de la situación parece confirmar lo que dicen los científicos, a la vista los desastres naturales, como inundaciones o tormentas extremas, que cada vez se producen con mayor frecuencia en Europa;

N.  Considerando que un estudio del Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional (Cedefop) llega a la conclusión de que es posible conseguir una economía sostenible y eficiente en el uso de la energía y, al mismo tiempo, asegurar un crecimiento laboral estable;

O.  Considerando que un estudio del Instituto Potsdam de Investigación del Impacto Climático llega a la conclusión de que, si se retrasa hasta después de 2030 la acción global para una política climática internacional integral, el crecimiento económico global podría verse reducido en hasta un 7 % durante la primera década después de la aplicación de la política climática, en comparación con el 2 % en caso de que el acuerdo se concluyera en 2015;

P.  Considerando que la iniciativa del pacto entre alcaldes de la UE sigue constituyendo un gran éxito, y que casi 5 000 autoridades locales están comprometidas en la actualidad a ir más allá de los objetivos de la UE para 2020 en materia de clima y energía; considerando que el entusiasmo y compromiso que de este modo muestran las autoridades locales europeas debe servir de ejemplo a la hora de elaborar políticas ambiciosas en materia de clima y energía a nivel internacional;

Q.  Considerando que los países desarrollados y en desarrollo han acordado el principio de RCPDCR; que, sin embargo, el esfuerzo por limitar las emisiones de gases de efecto invernadero es absolutamente insuficiente y que los pobres resultados de las anteriores COP se deben a la falta de voluntad política de determinados países; que es necesario poner fin a esta deficiencia en vista de las catástrofes naturales extremas que se han producido recientemente;

R.  Considerando que los gobiernos tienen la responsabilidad colectiva de garantizar una respuesta adecuada al reto climático al que se enfrentan la humanidad y el planeta; que es necesaria la ayuda de todos los actores pertinentes, incluidos los ciudadanos y las empresas de sus respectivos países;

S.  Considerando que la comunidad internacional está buscando un nuevo marco mundial de desarrollo a través de dos vías paralelas: la revisión de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y el proceso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) puesto en marcha en la Conferencia Río + 20; que existen importantes solapamientos entre estas dos vías;

T.  Considerando que el cambio climático en ningún modo reduce el reto del desarrollo sino que lo agrava; que la financiación procedente de la ayuda oficial al desarrollo (AOD) no debe redirigirse a la financiación de la lucha contra el cambio climático, sino que debe respetarse continuamente el principio según el cual la financiación de la lucha contra el cambio climático ha de ser adicional a los niveles y los compromisos de la AOD;

U.  Considerando que el cambio climático constituye una tremenda amenaza para numerosos derechos humanos, como el derecho a la alimentación, al agua y al saneamiento y, más generalmente, el derecho al desarrollo;

V.  Considerando que el 20 % aproximadamente de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo se deben a la deforestación y a otras formas de uso del suelo y de cambio del uso del suelo; que la agroforestación potencia los efectos de mitigación de CO2 gracias a un mayor almacenamiento de carbono, y reduce la pobreza mediante la diversificación de los ingresos de las comunidades locales;

W.  Considerando que, según el International Energy Outlook 2013, se prevé que la demanda de energía a escala mundial aumente en un 56 % entre 2010 y 2040(9) , y que el hecho de atender a esta demanda entrañaría un incremento significativo de las emisiones de CO2; Considerando que, según el International Energy Outlook 2013, se prevé que la demanda de energía a escala mundial aumente en un 56 % entre 2010 y 2040fn , y que el hecho de atender a esta demanda entrañaría un incremento significativo de las emisiones de CO2; que las subvenciones a los combustibles fósiles en todo el mundo han ascendido a 1,9 billones USD, según las cifras facilitadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), siendo las subvenciones más elevadas las procedentes de los EE.UU., China y Rusia (que juntas representan aproximadamente la mitad de las mismas(10) );

X.  Considerando que numerosos países avanzan hacia la ecologización de la economía en los sectores de la industria y la energía, por diversos motivos, entre ellos la protección del clima, la escasez y la eficiencia de los recursos, la seguridad energética, la innovación y la competitividad; que, no obstante, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), las emisiones mundiales de CO2 experimentaron una subida récord en 2012;

Y.  Considerando que aplicar innovaciones relacionadas con el clima en los sectores de la energía y la industria sería ventajoso para la UE, en su calidad de precursora en el creciente mercado mundial de los bienes y servicios relacionados con la energía;

Z.  Considerando que la innovación mundial en el sector de la energía sostenible (tanto desde el punto de vista de la producción como del usuario) genera empleo, fomenta el crecimiento económico, aumenta la independencia energética y propiciará un mundo más limpio en el que se verá atenuado el cambio climático y se garantizará un abastecimiento energético satisfactorio;

Avanzar en la Plataforma de Durban

1.  Considera que el acuerdo posterior a 2020 tendrá que unificar el «mosaico» actual de acuerdos vinculantes y no vinculantes recogidos en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y en el Protocolo de Kioto dentro de un régimen único integral y coherente que vincule a todas las Partes; subraya que el acuerdo posterior a 2020 debería dejar de dividir al mundo en categorías de países «desarrollados» o «industrializados», pero sí debería exigir que cada país contribuyera de acuerdo con el principio de RCPDCR; considera que, en este sentido, las reducciones de las emisiones calculadas en base al conjunto de indicadores (incluido el PIB per cápita, el acceso a la tecnología, el índice de calidad de vida y otros) podrían ser una herramienta válida;

2.  Destaca el importante trabajo que se necesita acometer en el Grupo de Trabajo Especial sobre la Plataforma de Acción Mejorada de Durban sobre los principios y el marco aplicable al nuevo acuerdo mundial sobre el clima y las vías para lograrlo antes de la COP 21 de París, en 2015; toma nota asimismo de que su trabajo ha de basarse en el quinto informe de evaluación del IPCC, previsto para 2014; hace hincapié en que el acuerdo de 2015 ha de conseguir antes de 2030 el objetivo de reducir las emisiones globales por debajo de los niveles de 1990 y en que debe estar destinado a la reducción gradual de las emisiones mundiales de carbono antes de 2050;

3.  Señala que el hecho de no haber desarrollado un planteamiento igualitario para repartir esfuerzos de mitigación y de adaptación entre países ha supuesto una barrera para alcanzar un acuerdo apropiado; subraya que la igualdad, que incluye un enfoque de RCPDCR dinámico, debe situarse en el centro del nuevo acuerdo para que este pueda dar una respuesta climática adecuada;

4.  Considera que el acuerdo legalmente vinculante a nivel internacional que se está negociando en la Plataforma Durban debe basarse en, desarrollar y mejorar las normas ya acordadas en el CMNUCC y en el Protocolo de Kioto; opina, por lo tanto, que debe incluirse un proceso de exploración de una serie de principios e indicadores de igualdad, como adecuación, responsabilidad, capacidad y desarrollo y adaptación;

5.  Considera que la UE cuenta con una posición adecuada para desempeñar un papel constructivo a la hora de facilitar un acuerdo sobre una distribución equitativa de los esfuerzos; pide a la Comisión que presente una propuesta de la UE para el reparto global de esfuerzos;

6.  Acoge con beneplácito la propuesta de Ban-Ki Moon de celebrar una cumbre de dirigentes mundiales sobre el clima en septiembre de 2014, así como una pre COP de los pueblos en 2014 en Venezuela; hace hincapié en la importancia de que sea un evento bien preparado, con resultados significativos, participación al más alto nivel político y compromiso de la sociedad civil para garantizar y mantener el impulso político necesario con vistas a las Conferencias de 2014 y 2015; considera necesario que, para conseguir un acuerdo satisfactorio en 2015, los países presenten un compromiso de reducción de gases de efecto invernadero antes de la cumbre de dirigentes mundiales;

7.  Pide una Decisión de la COP de Varsovia para fijar el calendario y el proceso para que todas las Partes se comprometan a realizar compromisos de mitigación en 2014 y posteriormente evaluarlos y revisarlos en 2015; considera que las Decisiones de la COP de Varsovia también deben fijar requisitos de información que acompañen a los compromisos de mitigación propuestos, así como garantizar criterios de transparencia, cuantificación, comparación, verificabilidad y adecuación;

8.  Considera que los compromisos de mitigación propuestos por las Partes deben estar respaldados por el principio de RCPDCR, deben poder medirse, comunicarse y verificarse, y deben ser suficientes para alcanzar el objetivo de los 2º C (y, por lo tanto, deben colmar la brecha en materia de mitigación en cuanto a la armonización de los límites y de los objetivos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2020 con los que son necesarios para mantener el objetivo de los 2º C); reitera que, como resultado, los compromisos existentes deben revisarse de forma colectiva y ser más ambiciosos para conseguir el objetivo de los 2° C; hace hincapié en que la UE debe presionar a las Partes que no estén en vías de respetar el objetivo de los 2° C;

9.  Señala la importancia de una formulación de políticas basada en la ciencia y en la necesidad imperiosa de mantener y perseguir más rigurosamente el objetivo de los 2 °C; opina que los esfuerzos por reforzar las promesas de mitigación y su cumplimiento no deben ser acciones indefinidas, sino que deben ir vinculados a estudios de progreso más formales, regulares y rigurosos, con una aportación científica, con vistas a garantizar que se colmará la brecha en materia de mitigación;

10.  Observa la fuerte vinculación entre el objetivo de erradicación de la pobreza en el mundo, en que se basan los Objetivos de Desarrollo del Milenio actualmente en fase de revisión, y el proceso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, puesto en marcha en la Conferencia Río + 20; pide que se integren estos dos procesos en un marco único, global y general, y que se establezca una serie de objetivos para erradicar la pobreza y promover un desarrollo sostenible después de 2015;

11.  Hace hincapié en que el reto más importante es un marco político estable y a largo plazo que incluya objetivos ambiciosos a largo plazo, junto con una la facilitación de las inversiones;

12.  Reitera que el actual sistema de «compromiso y revisión» no propiciará los cambios fundamentales que se requieren para luchar contra el cambio climático a largo plazo, por lo que insta a todas las partes a que contemplen también otros enfoques;

13.  Recuerda que, según la AIE, las emisiones de la UE representan cerca del 11 % de las emisiones mundiales y representarán una cuota incluso menor en las próximas décadas; subraya el hecho de que se podría conseguir un mayor compromiso y aceptación de las ambiciosas políticas de cambio climático por parte de los agentes industriales y los sectores de la energía si se demostrara un mayor nivel de ambición mediante esfuerzos similares por parte de otras economías mundiales;

Protocolo de Kioto

14.  Acoge con satisfacción la decisión de la UE, Suiza, Noruega, Liechtenstein, Islandia y Australia de adherirse a un segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto con inicio el 1 de enero de 2013, y como transición hacia un nuevo régimen internacional que involucre a todas las Partes y esté disponible antes de 2020, y aboga por su rápida ratificación tal y como se acordó en Doha; señala que estas Partes actualmente representan menos del 14 % de las emisiones mundiales;

15.  Aclara que, aunque el segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto tendrá una duración limitada, debe considerarse como un paso intermedio muy importante que constituye un puente hacia un acuerdo internacional más efectivo e integral después de 2020 que resulte vinculante para todas las Partes;

16.  Reitera que muchos países ya han dado ejemplo y han demostrado que es posible fijar estrategias de desarrollo bajas en emisiones de carbono y proporcionar un nivel de vida elevado para una proporción aún mayor de la generación actual sin poner en peligro la capacidad de futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades, al mismo tiempo que crean nuevos puestos de empleo y se garantiza una menor dependencia de las importaciones de energía; aclara que, si la protección climática se incluye en una estrategia general para un desarrollo sostenible y una política industrial, no hay que tener miedo de las repercusiones negativas;

La brecha en materia de mitigación

17.  Recuerda que, según las conclusiones del cuarto informe de evaluación del IPCC, los países industrializados necesitan reducir sus emisiones entre un 25 y un 40 % por debajo de los niveles de 1990 antes de 2020, en tanto que los países en desarrollo en su conjunto deben intentar lograr una reducción considerable por debajo de la tasa de crecimiento de las emisiones prevista en la actualidad, es decir, entre el 15 y el 30 % antes de 2020;

18.  Reitera, por consiguiente, la urgente necesidad de elevar el grado de ambición mundial de aquí a 2020 para cumplir el objetivo de los 2 °C, insiste, en particular, en la urgente necesidad de avanzar en el cierre de la brecha de gigatoneladas que existe entre los estudios científicos y las actuales promesas de las Partes; hace hincapié en la función importante de otras medidas políticas, entre ellas la eficiencia energética, los ahorros energéticos sustanciales, una energía renovable comunitaria y la reducción progresiva de los HFC, para contribuir al cierre de la brecha de gigatoneladas;

19.  Señala que la UE está avanzando para conseguir reducciones de las emisiones muy superiores al 20 % actual y reitera que la UE ha propuesto aumentar el objetivo de reducción de sus emisiones al 30 % para 2020 si otros de los principales países emisores se comprometen a cumplir unos objetivos de reducción similares, lo que permitirá generar un crecimiento sostenible y más empleo y reducir la dependencia de las importaciones energéticas;

20.  Señala que la reducción general de los HFC podría evitar la emisión de 2,2 gigatoneladas de CO2 equivalente para 2020 y de casi 100 gigatoneladas de CO2 equivalente para 2050; pide a la UE que intensifique los esfuerzos por regular una disminución gradual mundial de HFC en virtud del Protocolo de Montreal;

21.  Toma nota de que la UE podría cumplir su función esencial en la reducción de emisiones aplicando políticas para poner fin al desarrollo de combustibles fósiles no convencionales con emisiones muy elevadas de gases de efecto invernadero, como la arena bituminosa; opina, como ya ha expresado en su Resolución sobre el cese de las subvenciones públicas para combustibles fósiles, que deben eliminarse gradualmente las subvenciones públicas que apoyan el desarrollo de combustibles fósiles no convencionales; 

22.  Considera que el régimen de comercio de derechos de emisión (RCDE) de la UE debe vincularse a otros mecanismos de RCDE que ya están en funcionamiento en el mundo; recomienda que se reavive el espíritu original del mecanismo flexible, en el sentido de que debería volver a ser un mecanismo de mercado, así como una herramienta de desarrollo, con un procedimiento simplificado en gran medida pero más transparente;

Financiación para el clima

23.  Destaca que los compromisos concretos y el trabajo con miras al aumento de la financiación para la lucha contra el cambio climático hasta los 100 000 millones USD anuales antes de 2020 son decisivos para garantizar avances en Varsovia y conseguir los compromisos de reducción necesarios de manera global; toma nota del programa para el desarrollo después de 2015 y aboga por la creación de auténticas sinergias entre los dos procesos con resultados positivos tanto para el desarrollo como para la política climática; lamenta que la mayoría de los Estados miembros aún no hayan asumido compromisos en relación con medidas en favor del clima después de 2013 y pide a los Estados miembros que se comprometan a una financiación nueva y adicional para el cambio climático para el período 2013–2015;

24.  Lamenta que el nivel medio actual de la AOD, equivalente al 0,29 % del PIB, dista mucho del compromiso del 0,7 %; reitera que la financiación de la lucha contra el cambio climático debe ser adicional a la AOD; destaca, sin embargo, la necesidad de conciliar los objetivos de desarrollo y los de lucha contra el cambio climático; subraya, por consiguiente, que garantizar la coherencia política y la integración del medio ambiente en los proyectos de desarrollo debe ser primordial en la estrategia de la UE para una mitigación y una adaptación efectivas en cuanto al cambio climático;

25.  Pide a todas las partes presentes en la COP que expliquen de qué manera piensan aumentar la financiación para el clima año por año a fin de cumplir con el compromiso contraído en Copenhague en 2009 de movilizar 100 000 millones de dólares estadounidenses al año hasta 2020, de manera que se sume al compromiso de destinar el 0,7 % de la RNB a la AOD;

26.  Señala con preocupación que el Fondo Ecológico para el Clima, anunciado en Copenhague en 2009 y establecido en Cancún en 2010, aún no es operativo y pide a todas las partes que finalicen los procedimientos lo antes posible; pide a la UE y a los demás países desarrollados que, a lo largo de 2014, destinen financiación al Fondo Ecológico para el Clima, así como al Fondo de Adaptación y otros Fondos de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, y que lo anuncien en la COP de Varsovia;

27.  Acoge con satisfacción el progreso relativo a la puesta en marcha del Mecanismo Tecnológico y hace hincapié en la necesidad de fomentar la transferencia, el desarrollo y el despliegue tecnológicos mediante un equilibrio adecuado entre la adaptación y la mitigación y la protección de los derechos de propiedad intelectual;

28.  Pide a los Estados miembros que eliminen gradualmente las subvenciones perjudiciales para el medio ambiente antes de 2020, especialmente las de los combustibles fósiles, y que redirijan este dinero a una producción energética sostenible; pide además una rápida aplicación, coordinada a nivel internacional, del objetivo de la Cumbre del G-20 de Pittsburgh de eliminar las subvenciones a los combustibles fósiles ineficientes a medio plazo, lo que supondría una importante contribución a la protección climática y sería particularmente relevante en el actual contexto de déficit público en muchos países; señala que los líderes en la Cumbre del G-20 de Los Cabos volvieron a confirmar esta ambición y que la UE ha pedido progresos sobre esta cuestión antes de la Cumbre del G-20 de san Petersburgo(11) ; deplora la falta de propuestas de medidas concretas con miras a la realización de este objetivo;

29.  Señala que, en el futuro, la financiación del Fondo Verde para el Clima no debe provenir exclusivamente de países industrializados, sino también de economías emergentes con un PIB per cápita en aumento; aclara, en este contexto, que 32 de los países que la Convención considera «países en desarrollo» ya tienen un PIB per cápita superior al de los Estados miembros de la UE con el PIB más bajo;

Adaptación; pérdidas y daños

30.  Reconoce la atención prestada en Doha a la necesidad de abordar las pérdidas y los daños asociados a las repercusiones del cambio climático en los países en desarrollo que sean especialmente vulnerables a sus efectos adversos; toma nota de la decisión de establecer los acuerdos institucionales necesarios para resolver este asunto durante la Conferencia de Varsovia;

31.  Recuerda que, aunque los países pobres han sido los que menos han contribuido a la creciente concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, son los más vulnerables frente a las repercusiones del cambio climático y los que tienen menor capacidad de adaptación; pide a la UE que busque acuerdos sobre la financiación de la lucha contra el cambio climático, la transferencia de tecnología y el aumento de las capacidades;

32.  Pide a los gobiernos que se pongan de acuerdo en los principios relativos al reparto de esfuerzos y, en la medida de lo posible, que definan una o más fórmulas de reparto de esfuerzos; opina que esos principios y fórmulas deben reflejar las emisiones de gases de efecto invernadero históricas, actuales y las que se prevén en un futuro, al igual que las capacidades actuales y previstas de mitigación, adaptación y prestación de ayuda; considera que es necesario también tener en cuenta el derecho al desarrollo;

33.  Recuerda la voluntad de la UE y de otros países desarrollados de apoyar a países con una resistencia reducida, especialmente mediante una mejora de sus capacidades y un intercambio de mejores prácticas, pero también mediante ayuda financiera;

34.  Pide una mayor concienciación sobre las posibles consecuencias del cambio climático en la duración de los períodos de sequía, la presión hídrica que sufren determinadas regiones y la limitación del acceso del ser humano a los recursos hídricos que necesita a diario;

35.  Reconoce que la adaptación es realmente una cuestión local, pero insiste en la cooperación a escala regional, nacional e internacional para garantizar un enfoque coherente;

Uso de la tierra, cambio del uso de la tierra y silvicultura (UTCUTS) y reducción de las emisiones resultantes de la deforestación y la degradación forestal (REDD+)

36.  Señala la función vital que desempeñan el UTCUTS y la REDD+ en la reducción de emisiones y, en particular, en el cierre de la brecha en materia de mitigación hasta 2020; toma nota de la necesidad de intensificar el trabajo en lo referente a una contabilidad exhaustiva para asegurar la integridad medioambiental de la contribución que los sectores realizan a la reducción de las emisiones;

37.  Señala que se dedicará una cantidad significativa de financiación pública a proyectos REDD+; destaca la urgente necesidad de desarrollar indicadores tempranos de rendimiento para conseguir un seguimiento, notificación y verificación efectivos de las actividades REDD+; acoge con satisfacción, en este sentido, los actuales esfuerzos por dar prioridad a la selección de proyectos REDD+ en áreas rurales;

38.  Señala la contribución positiva de los acuerdos de asociación voluntarios entre los países exportadores de madera y la UE dentro del marco del Plan de acción de la aplicación de las leyes, la gobernanza y el comercio forestales (FLEGT) de la UE en la lucha contra la deforestación mundial; hace hincapié en que es necesario seguir actuando para hacer frente a los factores de deforestación a escala internacional mediante acuerdos medioambientales y comerciales jurídicamente vinculantes;

39.  Recuerda que el cambio climático constituye una amenaza para la capacidad de alimentarse de regiones enteras; insta a la UE a que analice el impacto de su política agrícola en el cambio climático; destaca una vez más que, como señaló el Relator especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, Olivier De Schutter, unos métodos agrícolas con bajas emisiones de carbono y uso eficiente de los recursos, también conocidos como enfoques agroecológicos, ofrecen una vía alternativa que puede, por una parte, mitigar el cambio climático reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero y, por otra parte, mejorar los ingresos de las comunidades rurales pobres al disminuir su dependencia de los productos utilizados en la agricultura que se derivan de combustibles fósiles onerosos, aumentando al tiempo los niveles de producción; insta, por consiguiente, a la UE a que promueva el desarrollo rural, el desarrollo sostenible y la productividad de los sistemas agrícolas y la seguridad alimentaria, especialmente en los países en desarrollo;

Energía comunitaria

40.  Señala que la reducción esencial de las emisiones puede conseguirse mediante la conversión significativa a sistemas energéticos limpios y seguros con una aceptación elevada de energía renovable a través de la inversión en producción energética a pequeña escala, también conocida como microgeneración; considera que la financiación pública debe reorientarse y movilizarse para garantizar el uso de las energías renovables públicas y comunitarias, así como descentralizadas;

41.  Advierte de que la producción de agrocombustibles, por ejemplo a partir de semillas oleaginosas, aceite de palma, soja, colza, girasol, caña de azúcar, remolacha azucarera o trigo, podría conllevar una demanda inmensa de tierra y poner en peligro a personas de países pobres cuyos ingresos dependen de su acceso al suelo y a los recursos naturales;

Transporte aéreo y marítimo internacional

42.  Destaca que, aunque la UE acordó recientemente «parar el reloj» en relación con la inclusión de los vuelos internacionales en su RCDE, esta excepción se limita solamente a un año y está condicionada a que en las negociaciones internacionales se adopten decisiones tangibles acerca de una medida mundial basada en el mercado de las emisiones de la aviación internacional;

43.  Hace hincapié en que es necesario fijar un precio para las emisiones de carbono del transporte internacional aéreo y marítimo, que, además de reducir las emisiones, también puede servir para generar ingresos;

44.  Reitera su reivindicación de un instrumento internacional con objetivos mundiales de reducción de emisiones que frene el impacto climático del transporte marítimo;

Industria y competitividad

45.  Expresa su preocupación por el aumento de las emisiones mundiales de CO2 en 2012, según datos de la AIE, pese al descenso de las emisiones en Europa y en los Estados Unidos; propone, por ello, examinar las responsabilidades diferenciadas a fin de que cada país participe en los esfuerzos mundiales en el ámbito de la política industrial y energética;

46.  Subraya que, en su política industrial, Europa debe fomentar la innovación y la difusión de tecnologías ecológicas, también en el ámbito de las TIC, las energías renovables, las tecnologías innovadoras y eficaces para los combustibles fósiles y, en particular, las tecnologías eficientes en materia energética; hace hincapié en que es necesario desarrollar acuerdos marco que ayuden a fomentar e incentivar una expansión internacional más rápida de las nuevas tecnologías, puesto que la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías son esenciales para un futuro sostenible;

47.  Reitera asimismo que las ambiciosas políticas de la UE en materia de industria, innovación, clima y energía para 2030 permitirían a la UE mantenerse en primera posición y, por consiguiente, podrían tener un impacto positivo en las negociaciones internacionales y alentar a socios internacionales a aumentar sus ambiciones en este sentido;

48.  Se congratula de todos los desarrollos positivos y reitera que las actuaciones coordinadas a escala internacional ayudarían a abordar los reparos sobre la fuga de carbono y la competitividad de algunos sectores, en particular de los sectores de gran consumo energético;

Investigación e innovación

49.  Hace hincapié en que el desarrollo y la implantación de tecnologías de vanguardia sostenibles son la clave para combatir el cambio climático y, al mismo tiempo, para convencer a los socios de la UE en todo el mundo de que la reducción de emisiones es factible sin perder competitividad ni puestos de trabajo;

50.  Aboga por un compromiso internacional para aumentar las inversiones en investigación y desarrollo (I+D) en las tecnologías de vanguardia sostenibles de los sectores pertinentes; considera esencial que la UE se coloque en vanguardia y dé ejemplo de sostenibilidad dirigiendo el gasto destinado a investigación en tecnologías energéticas respetuosas con el clima y de eficiencia energética, y que la UE estreche la cooperación científica en este ámbito con socios internacionales como los países BRIC y los Estados Unidos;

Política energética

51.  Se congratula de las recientes señales del Gobierno estadounidense en relación con la lucha contra el cambio climático y su disposición a desempeñar un papel más importante en los esfuerzos para abordar el cambio climático;

52.  Observa que los precios de las distintas fuentes de energía desempeñan un papel importante a la hora de determinar el comportamiento de los agentes del mercado, incluidos la industria y los consumidores, observa que la incapacidad del actual marco político internacional para internalizar plenamente los costes externos perpetúa unas pautas de consumo insostenibles, y reitera además que un mercado mundial del carbono ofrecería una base sólida para lograr tanto unas reducciones sustanciales de las emisiones como unas condiciones igualitarias para el sector industrial; pide a la UE y a sus socios que encuentren la manera más eficaz de promover conexiones, en un futuro inmediato, entre el RCDE de la UE y otros sistemas de comercio con el objetivo de establecer un mercado mundial del carbono, lo que aseguraría una mayor diversidad de opciones de reducción, mejores dimensiones del mercado y liquidez, transparencia y, en último término, la asignación más eficaz de recursos para el sector energético e industrial;

53.  Pide una coordinación más estrecha entre el Consejo, la Comisión y el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), a fin de permitir que la UE hable con una sola voz y con coherencia en las organizaciones internacionales como la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), la Asociación Internacional de Cooperación para la Eficiencia Energética (IPEEC) y la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), a fin de desempeñar de este modo un papel más activo e influyente, particularmente a la hora de defender políticas energéticas sostenibles y políticas de seguridad energética;

54.  Lamenta que el potencial de ahorro energético no se aborde adecuadamente a escala internacional y en la UE, y subraya que el ahorro energético permite la creación de empleo, el ahorro económico, la seguridad energética, la competitividad y la reducción de emisiones, y también puede contribuir a invertir la tendencia de los precios y los costes de la energía; pide a la UE que conceda mayor atención al ahorro energético en las negociaciones internacionales al debatir la transferencia de tecnología, los planes de desarrollo para los países en desarrollo o la ayuda financiera; destaca que, en aras de su propia credibilidad, la UE y sus Estados miembros deben cumplir sus propios objetivos;

55.  Señala que, en todo el mundo, alrededor de 1 300 millones de personas no tienen acceso a la electricidad y 2 600 millones siguen dependiendo del uso tradicional de la biomasa para cocinar(12) ; subraya la necesidad de resolver la cuestión de la pobreza energética, de conformidad con los objetivos de política climática; constata la disponibilidad de tecnologías energéticas que satisfacen tanto las necesidades de protección del medio ambiente a escala mundial como las necesidades de desarrollo local;

Diplomacia climática

56.  Subraya, en este contexto, la importancia de la UE como un actor destacado (especialmente este año en el que un Estado miembro acoge la COP 19 y ostenta su presidencia) que hable con «una sola voz» en la Conferencia de cara a la búsqueda de avances hacia un acuerdo internacional, y de mantenerse unidos en ese sentido;

57.  Hace hincapié en la posición esencial del «país anfitrión», Polonia, y espera que, en tanto que nación que sigue dependiendo en gran medida de fuentes energéticas fósiles pero que tiene experiencia en las negociaciones de la CMNUCC, sea capaz de revitalizar el proceso, dar ejemplo y ayudar en la constitución de nuevas alianzas; acoge con satisfacción la declaración del presidente designado de que, con creatividad, es posible reducir las emisiones de gases de efecto invernadero al mismo tiempo que se crean puestos de trabajo, se promueve el crecimiento económico y se garantizan unos niveles de vida mejores; espera que Polonia presente propuestas concretas en este ámbito;

58.  Destaca que el principal objetivo debe ser un «pacto climático» nuevo, universalmente aplicable, tanto en países industrializados como en países en desarrollo; destaca igualmente que una de las tareas más importantes de la UE es garantizar un enfoque coordinado y gradual para la protección climática que garantice acción a todos los niveles de gobierno, incluidos los entes locales y regionales;

59.  Subraya que los tiempos actuales de crisis económica demuestran claramente que solo una economía sostenible puede garantizar la prosperidad a largo plazo y que la protección climática es uno de los principales pilares de dicha economía sostenible; destaca que es más importante que nunca clarificar las razones de la acción política en materia de protección climática, que consiste en permitir que más personas disfruten de un elevado nivel de vida al tiempo que se garantizan los recursos y las oportunidades de desarrollo también para las generaciones venideras;

60.  Reitera que el desafío del cambio climático no puede considerarse de forma aislada, sino que conviene abordarlo siempre en el contexto del desarrollo sostenible, de la política industrial y de la política de utilización de recursos; en este sentido, hace hincapié en que es crucial explicar las políticas climáticas a los ciudadanos y asegurar un cambio de conciencia; subraya que cualquier futuro acuerdo también debe incorporar iniciativas integrales, por ejemplo en el campo de la eficiencia energética, pues son una herramienta importante con vistas a la aceptación ciudadana;

61.  Reitera que, para cualquier acuerdo sobre el cambio climático jurídicamente vinculante, resulta esencial contar con un sistema sólido de cumplimiento y aplicación para garantizar que todos los países que forman parte del acuerdo sobre el cambio climático cumplen con sus compromisos, reciben el apoyo necesario y asumen sus responsabilidades en caso de incumplimiento;

62.  Opina que el proceso de la CMNUCC debe ser más eficiente y eficaz, garantizando que refleja de forma más adecuada los cambios en la realidad; considera, en este sentido, que debe eliminarse la norma de consenso con el fin de evitar que los resultados se basen en el mínimo común denominador;

63.  Comparte la opinión de que, en vez de rotar anualmente, la presidencia de la Conferencia podría repartirse entre diversos países durante varios años, o ser ostentada por un país durante dos años para garantizar un enfoque más coherente;

64.  Destaca los progresos positivos alcanzados en las negociaciones del MOP 25 sobre el Protocolo de Montreal e insta a todas las Partes a esforzarse por aprender de este acuerdo internacional satisfactorio; invita a todas las Partes a intentar considerar en particular los mecanismos de votación y de decisión del Protocolo de Montreal, el planteamiento diferente de las responsabilidades, los mecanismos de aplicación y de sanción y la financiación como ejemplos que podrían utilizarse también dentro de la CMNUCC;

65.  Subraya la importancia que reviste para el progreso general de las negociaciones internacionales sobre el clima el hecho de que la UE proceda de forma proactiva; toma nota de que la capacidad de la UE para desempeñar un papel de liderazgo y las perspectivas para lograr un progreso general dependen de la acciones que emprenda la propia UE para combatir el cambio climático; señala la necesidad de reforzar las medidas adoptadas por la UE contra el cambio climático, incluida la adopción de un marco ambicioso en materia de clima y energía para 2030, así como de disipar las dudas suscitadas por la capacidad limitada del RCDE de la UE para incentivar la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y por el aplazamiento de la integración del sector de la aviación en dicho régimen;

66.  Destaca asimismo el papel que los países desarrollados deben desempeñar para ayudar a los países en desarrollo a frenar sus emisiones; señala el enorme potencial de muchos países en desarrollo en lo que respecta a las energías renovables y la eficiencia energética; alienta a las economías desarrolladas y emergentes a promover y ejecutar proyectos de energías renovables en los países en desarrollo y a facilitar tecnologías, conocimientos técnicos e inversiones en este ámbito;

Delegación del Parlamento Europeo

67.  Considera que la delegación de la UE desempeña un papel esencial en las negociaciones sobre el cambio climático y considera, por tanto, inaceptable que los diputados al Parlamento Europeo no hayan podido asistir a las reuniones de coordinación de la UE en las anteriores Conferencias de las Partes; confía en que, al menos, se permita al presidente de la delegación del Parlamento Europeo asistir a las reuniones de coordinación en Varsovia;

68.  Toma nota de que, de conformidad con el Acuerdo marco entre la Comisión y el Parlamento Europeo de noviembre de 2010, la Comisión debe facilitar la inclusión de diputados al Parlamento Europeo en calidad de observadores en las delegaciones de la Unión que negocien acuerdos multilaterales; recuerda que, de conformidad con el Tratado de Lisboa (artículo 218 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea), el Parlamento Europeo debe dar su aprobación a la celebración de acuerdos entre la Unión y terceros países u organizaciones internacionales;

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69.  Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo, a la Comisión, a los Gobiernos y los Parlamentos de los Estados miembros y a la Secretaría de la CMNUCC, con la solicitud de que la distribuya a todas las Partes contratantes que no sean miembros de la UE.

(1) DO L 8 de 13.1.2009, p. 3.
(2) DO C 67 E de 18.03.2010, p. 44.
(3) DO C 285 E de 21.10.2010, p. 1.
(4) DO C 341 E de 16.12.2010, p. 25.
(5) DO C 99 E de 3.4.2012, p. 77.
(6) DO C 153 E de 31.5.2013, p. 83.
(7) Textos Aprobados, P7_TA(2012)0452.
(8) DO C 251 E de 31.8.2013, p. 75.
(9) http://www.eia.gov/forecasts/ieo/?src=Analysis-b2
(10) http://www.imf.org/external/pubs/ft/survey/so/2013/int032713a.htm
(11) http://europa.eu/rapid/press-release_MEMO-13-717_en.htm
(12) «Redrawing the Energy Climate Map» World Energy Outlook Special Report, Agencia Internacional de la Energía.

Última actualización: 21 de abril de 2016Aviso jurídico