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Procedimiento : 2006/2036(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0069/2006

Textos presentados :

A6-0069/2006

Debates :

PV 04/04/2006 - 7
CRE 04/04/2006 - 7

Votaciones :

PV 05/04/2006 - 5.7
CRE 05/04/2006 - 5.7
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2006)0129

Debates
Martes 4 de abril de 2006 - Estrasburgo Edición DO

7. Régimen transitorio que restringe la libre circulación de los trabajadores en los mercados de trabajo de la UE (debate)
PV
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe (A6-0069/2006) del señor Őry, en nombre de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales, sobre el régimen transitorio que restringe la libre circulación de los trabajadores en los mercados de trabajo de la UE [2006/2036(INI)].

 
  
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  Vladimír Špidla, miembro de la Comisión. (CS) Señorías, gracias, estoy acostumbrado a hacer presentaciones en las que el ponente habla primero y solo entonces el Comisario da una respuesta. Pero si han decidido cambiar el procedimiento, estoy dispuesto por supuesto a empezar.

Señorías, quiero agradecer antes de nada al señor Őry su excelente informe sobre un tema que constituye uno de los pilares de la integración europea. El objetivo de las medidas transitorias contempladas en el Tratado de Adhesión es permitir a los Estados miembros trabajar gradualmente para conseguir, a la mayor brevedad posible, el objetivo irrevocable de proporcionar a todos los trabajadores migrantes de los Estados miembros que han entrado en la Unión Europea en 2004 acceso abierto al empleo en todos los Estados miembros. Esa es una de las libertades fundamentales consagradas en el Tratado de Roma. Como se estipula en el Tratado de Adhesión, la Comisión ha evaluado el funcionamiento de dichas medidas transitorias con respecto al período inicial de dos años, para ayudar a los Estados miembros a decidir si mantienen esas medidas o si las abandonan. Sobre la base de los datos estadísticos correspondientes a 2004 y en algunos casos también a 2005, y previa consulta con los distintos participantes, la Comisión ha preparado una serie de conclusiones relacionadas con la primera fase del período de transición.

El número de trabajadores registrados desde la adhesión es generalmente muy pequeño, alcanzando rara vez el 1 % de la población activa del país de acogida. Además, parece ser que el influjo de trabajadores de los nuevos Estados miembros ha tenido un efecto básicamente positivo. Eso es porque la ampliación ha contribuido a sacar de la ilegalidad a los trabajadores de la economía sumergida en los ocho nuevos Estados miembros de la UE. La adhesión ha beneficiado además a Europa al reducir la escasez de mano de obra y mejorar los resultados económicos. Los países que no introdujeron restricciones después de mayo de 2004 han registrado un mayor crecimiento económico, menores niveles de desempleo y niveles más altos de empleo. Los trabajadores a los que se les ha concedido acceso legal al mercado de trabajo han experimentado pocas dificultades para acceder a dicho mercado. Por supuesto, solo los Estados miembros pueden decidir si aplican o no las medidas transitorias, pero la Comisión puede pedirles que evalúen objetivamente las ventajas y desventajas de esas medidas. En realidad, la segunda fase es el verdadero período de transición que nos llevará, en su totalidad o al menos en parte, al objetivo de la libre circulación de los trabajadores. Con este espíritu, los Estados miembros que han aplicado restricciones sobre la base del Tratado de Adhesión no deben tratar a los nacionales de los ocho nuevos Estados miembros que ya estén residiendo legalmente en su territorio de una forma más restrictiva que a los nacionales de terceros países que sean residentes de larga duración, como ya se dijo en el anterior pleno. Se ha enviado una carta explicando esto a los ministros de interior para dejar clara la situación legal. Hace unos momentos, el ponente ha mencionado este problema de los ciudadanos de terceros países, así que espero que me permitan insistir una vez más en que, en el contexto de las directivas y los tratados de adhesión, no se puede permitir que los ciudadanos de terceros países que sean residentes de larga duración en un Estado miembro de la UE reciban un trato más favorable que los ciudadanos de Estados miembros de la UE; es decir, si se aplican restricciones a los ciudadanos de la UE, las mismas restricciones deben aplicarse lógicamente a los ciudadanos de terceros países que sean residentes de larga duración en un Estado miembro de la UE.

Por las mismas razones, la Comisión está vigilando también el cumplimiento de las disposiciones que prohíben a los Estados miembros restringir el acceso a sus mercados laborales a los trabajadores de los ocho nuevos Estados miembros en mayor medida que antes de la firma del Tratado de Adhesión, es decir, antes del 16 de abril de 2003. La Comisión apoya además el llamamiento a los Estados miembros para que apliquen escrupulosamente las disposiciones jurídicas de la Comunidad, sobre todo en el ámbito de los trabajadores desplazados. Reconozco que tenemos que reforzar considerablemente la vigilancia estadística de la circulación de trabajadores en el marco de la UE, puesto que hay numerosas hipótesis que deberían considerarse, pero que son imposibles de verificar con los recursos estadísticos y analíticos actualmente disponibles. La Comisión apoya las propuestas del Parlamento de reforzar el diálogo social tanto a escala europea como nacional, con el objetivo de defender los derechos de los trabajadores de los nuevos Estados miembros. La Comisión tiene igualmente una opinión favorable sobre la necesidad de que los ciudadanos conozcan el derecho a la libre circulación de trabajadores y la legislación asociada. La declaración de 2006 como Año Europeo de la Movilidad de los Trabajadores debe contribuir a este objetivo.

A pesar de los temores que suscita la ampliación gradual, la libre circulación de trabajadores no ha debilitado los mercados de trabajo intraestatales. La libre circulación de las personas es un principio básico aplicable a todos los ciudadanos, y cualquier restricción que se imponga sobre ella solo puede ser temporal y tiene que acogerse estrictamente al espíritu de los tratados.

Señorías, en mi intervención he utilizado una o dos veces el término «nuevos Estados miembros». Pero los nuevos Estados de Europa Central poseen una historia casi tan larga como la de los Estados de otras partes de Europa y, con la ampliación de la Unión Europea, ahora son Estados miembros. Por tanto, quiero decir que no volveré a utilizar más el término «nuevo Estado miembro».

 
  
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  Csaba Őry (PPE-DE), ponente. (HU) Después de la ampliación de la Unión Europea en 2004, la cuestión de la apertura de los mercados laborales, y en relación con eso, la aplicación de las restricciones transitorias consideradas necesarias por los doce antiguos Estados miembros, han sido objeto de una seguimiento especial.

Como se establece en los Tratados de Adhesión, los Estados miembros –basándose en sus propias experiencias con el mercado laboral– levantarán gradualmente esas restricciones entre 2004 y 2011, y la Comisión Europea y el Parlamento Europeo evaluarán también la situación a la luz de las experiencias de los Estados miembros. La posición de las instituciones europeas contiene un mensaje político cuyo principal objetivo es transmitir, a los más de 450 millones de ciudadanos de la Unión Europea, el interés paneuropeo por una cuestión tan importante como es la circulación de los trabajadores. En otras palabras: ¿qué le interesa a la Unión Europea como agente importante de la política mundial y la economía mundial? Esta lógica de tener en cuenta los intereses europeos ha sido decisiva en el proceso de elaboración del informe. El único punto de partida posible para la evaluación de la situación actual era el análisis de los desafíos mundiales a los que se enfrenta la Unión Europea en los albores del siglo XXI.

En este sentido, basta con referirme al hecho de que nuestros competidores económicos en el Sudeste Asiático están acelerando el progreso tanto en el ámbito de la producción industrial como en investigación, desarrollo e innovación. Si queremos aumentar nuestra competitividad para mantenernos a la altura de Estados Unidos y Asia, tendremos que buscar una solución a las tensiones estructurales en las economías europeas.

La solución está clara: debemos aumentar la movilidad dentro de la Unión Europea y promover, con todos los medios a nuestro alcance, la creación de un único mercado laboral europeo dotado de la mayor flexibilidad posible. Existen, por supuesto, soluciones alternativas para aumentar la movilidad (podemos hablar también de acelerar la inmigración y otras medidas similares), pero el denominador común de todas esas alternativas es su elevadísimo coste y su menor eficiencia. El camino hacia el desarrollo económico –en línea con la Estrategia de Lisboa– discurre principalmente a través del aumento de la movilidad y la utilización de las reservas profesionales representadas por la población inactiva. Esa es la única forma de preservar los logros sociales tan deseados por los ciudadanos europeos y de los que hablamos con tanta frecuencia.

Un paso importante dentro del proceso de aumentar la movilidad es levantar lo antes posible las restricciones transitorias que afectan a los nuevos Estados miembros. Algunos Estados miembros han acordado ya levantarlas en mayo de 2006 y solo esperamos que en los próximos años –quizá incluso antes de mayo de 2009–, otros Estados miembros les sigan, porque es importante insistir en que la posibilidad jurídica de que otros Estados miembros tomen una decisión similar está siempre ahí.

Los temores a una migración masiva han resultado ser infundados. La experiencia ha demostrado claramente que la presencia de trabajadores de los nuevos Estados miembros en los antiguos Estados miembros que decidieron abrir sus mercados plenamente en 2004 no ha causado tensiones ni en el mercado laboral ni en la economía. ¡Todo lo contrario! La evaluación tanto de la Comisión Europea como de uno de los Gobiernos afectados –el Gobierno británico– ha demostrado que la migración, en un grado restringido, de trabajadores de los nuevos Estados miembros ha supuesto ventajas económicas para los países de acogida. Por tanto, la conclusión está clara: la actuación más ventajosa para la Unión Europea y para sus Estados miembros es que los Gobiernos afectados abandonen lo antes posible el sistema de medidas transitorias que restringen la libertad de empleo dentro de la Unión.

Junto con el informe, hemos presentado también propuestas de compromiso. Esas propuestas se han elaborado teniendo en cuenta las sensibilidades especiales de algunos Estados miembros respecto a esta importante cuestión, porque, como sabemos por experiencia propia, en algunos Estados miembros la rápida implantación de la libre circulación de trabajadores se está viendo entorpecida no solo por dificultades económicas, sino también por dificultades políticas, sociopsicológicas o lingüísticas. Las propuestas de compromiso consideran además la cuestión desde el punto de vista del interés paneuropeo, tratando de tener en cuenta las aspiraciones y sensibilidades tanto de los antiguos como de los nuevos Estados miembros. Por tanto, espero que el informe, en su forma actual, reciba un apoyo mayoritario en la votación del Parlamento.

Gracias por su atención, y quiero agradecer a todos mis colegas, a los Grupos políticos y a la Comisión Europea su cooperación. No es coincidencia que el contenido de la presentación realizada por el señor Špidla me haya eximido de la obligación de presentar el informe con detalle. En general, pensamos de forma parecida y nuestras experiencias son similares. Espero que así siga siendo también en el futuro.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. MOSCOVICI
Vicepresidente

 
  
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  Ria Oomen-Ruijten, en nombre del Grupo del PPE-DE. (NL) Señor Presidente, permítanme que empiece expresando mis calurosas felicitaciones al señor Őry, quien ha asumido sus obligaciones de una manera muy concienzuda y ha elaborado un excelente informe.

En Europa debemos la prosperidad que disfrutamos a las cuatro libertades que sustentan a la Unión Europea. La libre circulación de trabajadores es una de ellas. Pero ahora me parece que el miedo ha dominado el proceso de ampliación en los antiguos Estados miembros y que el temor a verse arrojados de un mercado laboral que está o estaba ya sometido a presiones, ha llevado a imponer restricciones en la libre circulación. Siempre he pensado que las decisiones no deben tomarse sobre la base del miedo y que hubiéramos defendido mucho mejor nuestros intereses si hubiéramos abierto desde el principio el mercado laboral. Así lo demuestran también los resultados de los estudios realizados en el Reino Unido y en Suecia, aunque debe decirse que, en el Reino Unido, la seguridad social no funciona como nos gustaría que funcionara.

¿De qué tenemos miedo? Las personas tienen miedo de verse arrojadas fuera del mercado laboral y, para evitar que eso suceda, cierran las fronteras, cuando nada podría estar más lejos de la verdad. Muchos trabajadores llegan a nuestros Estados miembros y trabajan durante muchas horas para ganar un salario pequeño. Viven en malas condiciones, lo hacen todo ellos solos y compiten con nuestras pequeñas y medianas empresas.

¿Cuál debe ser la respuesta? En lugar de recurrir al miedo, la respuesta está en abrir las fronteras y asegurar que se implantan los controles oportunos para vigilar, no tanto si se pagan los salarios mínimos, como si los salarios y las condiciones de trabajo se corresponden con lo acordado en los convenios colectivos y se cumplen también las condiciones de seguridad en el trabajo. Esa sería una buena medida tanto en los nuevos como en los antiguos Estados miembros.

 
  
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  Richard Falbr, en nombre del Grupo del PSE. (CS) Señor Presidente, como ya se ha dicho, 2006 será el Año Europeo de la Movilidad de los Trabajadores. Por iniciativa de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales, se elaboró una propuesta de resolución del Parlamento que la Comisión aprobó el 21 de marzo por abrumadora mayoría. Debemos agradecer especialmente al señor Őry la elaboración del informe. El elemento central de la resolución era pedir que se levanten las actuales medidas transitorias. Inmediatamente después de ser aprobada, se empezaron a recibir propuestas de enmienda dirigidas a suprimir este mensaje prospectivo del Parlamento. Es curioso que todas las propuestas empiezan por «Apoyo la libre circulación de trabajadores, pero....» Por tanto, considero que el Parlamento debe aprobar la misma versión que ha sido aprobada por la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales.

Quiero recordarles que tanto grupos de empresarios como la Confederación Europea de Sindicatos solicitan el levantamiento inmediato de las medidas transitorias. Sé que algunos Gobiernos no han hecho lo mismo, y los que lo han hecho merecen nuestro agradecimiento. En respuesta a las quejas que hemos escuchado hoy en las intervenciones sobre la mala situación de la Unión Europea, quiero decir que ni Estados Unidos ni China deben ser modelos para nosotros y que después de la grave crisis que se vivió en Asia hace unos años, muchos Estados de allí están pensando en crear el tipo de estructuras que algunos tratan de demoler ahora aquí. Sería bueno, por tanto, que nos diéramos cuenta de que el camino a la prosperidad no discurre ni a través de los niveles salariales al estilo chino ni a través del tipo de relaciones industriales que prevalecen en los Estados Unidos.

 
  
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  Jan Jerzy Kułakowski, en nombre del Grupo ALDE. (PL) Señor Presidente, creo que a la hora de considerar el informe del señor Őry sobre el régimen transitorio que restringe la libre circulación de trabajadores en los mercados de trabajo de la UE, deben tenerse en cuenta cuatro criterios fundamentales.

En primer lugar, la libre circulación de personas es una de las cuatro libertades fundamentales del mercado único y un derecho de todos los ciudadanos de la Unión Europea. El reconocimiento de ese derecho requiere el levantamiento de los períodos de transición a la mayor brevedad posible. Eso no significa promover la circulación masiva dentro de la Unión Europea. Tenemos que distinguir entre la circulación provocada por la necesidad de buscar empleo y la libre circulación de las personas que es un derecho de los ciudadanos.

En segundo lugar, el informe hace bien en destacar los beneficios que han obtenido los países que no impusieron períodos de transición y que abrieron desde el principio sus mercados de trabajo. Eso coincide con la opinión de la Comisión Europea. No obstante, me parece también oportuno considerar cómo la libre circulación de personas puede amenazar o beneficiar a los países de origen de los ciudadanos implicados.

En tercer lugar, es importante que los ciudadanos de los Estados miembros no se vean discriminados en contra para favorecer a los nacionales de terceros países en los mercados de trabajo de la Unión Europea. Por supuesto, eso no implica que nos mostremos indiferentes ante los nacionales de terceros países o que no queramos expresar nuestra solidaridad también con ellos.

Por último, la libre circulación de personas debe verse como una característica fundamental del modelo social europeo. Teniendo en cuenta que el informe del seńor Őry y la posición de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales cumplen los criterios antes mencionados, el Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa votará a favor del informe. Queremos agradecer también al seńor Őry su trabajo.

 
  
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  Elisabeth Schroedter, en nombre del Grupo Verts/ALE.(DE) Señor Presidente, Señorías, señor Comisario, el Grupo de los Verdes está a favor de la libre circulación y apoya el informe ecuánime del señor Őry, porque los períodos de transición, por muy populares que sean entre nuestros propios ciudadanos, no auguran ningún éxito.

Según la prensa alemana, el Gobierno se ha pronunciado en contra de permitir la entrada de mano de obra barata en el país porque quiere proteger su propio mercado de trabajo del influjo de trabajadores migrantes baratos procedentes de los países vecinos, pero eso no tiene ningún sentido; los períodos de transición no mantienen alejados a los trabajadores migrantes. Siguen llegando igual y trabajan en la economía sumergida o fingen que trabajan por cuenta propia. Las disposiciones transitorias están obligando a las personas a trabajar al margen de la ley y, precisamente por eso, a convertirse en mano de obra más barata y ser víctimas de una brutal explotación sin la protección del Derecho laboral, sin seguridad social y sin la certeza de que se les vaya a pagar.

Sin la protección de las leyes, las personas no tienen derechos. En las regiones vulnerables y en los mercados de trabajo afectados existe una presión aún mayor sobre los salarios, porque los convenios salariales no tienen efecto en el mercado negro, que funciona según sus propias normas y sin control alguno. Los Gobiernos que siguen defendiendo los períodos de transición animan a las personas a trabajar al margen de la ley, haciendo con ello un gran daño a la cohesión social.

Si se pretende que los trabajadores puedan hacer valer sus derechos, el empleo tiene que situarse en el marco de la legalidad. Una mayor transparencia traerá consigo un mejor control de los mercados de trabajo. Tenemos que organizar los mercados de trabajo europeos en su forma actual de facto sobre la base de «un salario igual por un trabajo igual en las mismas condiciones y en el mismo lugar», dando así a las negociaciones salariales a escala nacional y regional un peso añadido y los mismos derechos sociales a todos. Lo que eso significa, para el Gobierno alemán por ejemplo, es que tiene que aplicar, sin más preámbulos, la Directiva sobre el desplazamiento de trabajadores en todas las regiones vulnerables, porque sabemos que en Alemania y Austria los períodos de transición en el sector de los servicios dependerán de los que se apliquen a la libre circulación. La única protección realmente eficaz para evitar problemas en el mercado de trabajo es la adopción de medidas anticipatorias que pongan orden en él.

(Aplausos)

 
  
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  Gabriele Zimmer, en nombre del Grupo GUE/NGL. (DE) Señor Presidente, la ausencia de libre circulación de los trabajadores procedentes de lo que yo sigo llamando los «nuevos» Estados miembros hace que muchas personas se vean obligadas a realizar un trabajo no declarado, en unas condiciones de vida y de trabajo intolerables y en una situación de ilegalidad. Constituye además una discriminación, puesto que la libre circulación de las personas es un derecho fundamental garantizado por el Derecho comunitario.

Como es bien sabido, se trata de una libertad que ha existido para los trabajadores desde la fundación de la Comunidad Europea en 1957. El hecho de que millones de ciudadanos de la Unión Europea dejen, en 2006, de disfrutar ese derecho es intolerable. Durante todo el proceso de ampliación, diputados socialmente comprometidos de la izquierda –como el Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica, por ejemplo– en el Parlamento Europeo han insistido una y otra vez en la necesidad de crear unas condiciones que permitan, después de la adhesión de los nuevos Estados miembros, la libre circulación de los trabajadores sin efectos negativos para la sociedad.

Los ciudadanos de los nuevos y los antiguos Estados miembros quieren beneficiarse de la ampliación, pero en su lugar volvemos una y otra vez a la cuestión de la competencia mundial. Aunque en los países escandinavos se ha demostrado que la libre circulación realiza una contribución importante al mantenimiento de los niveles actuales de protección social, el Gobierno Federal de Alemania ha ampliado los períodos de transición sin dar ningún tipo de explicación sobre lo que pretende hacer con ellos para permitir realmente la libre circulación de trabajadores.

En lo fundamental, mi Grupo está de acuerdo con el señor Őry en que en el fondo no necesitamos períodos de transición, pero es poco probable que este informe consiga concienciar de la necesidad de una mayor responsabilidad social en los mercados de trabajo europeos. Las enmiendas presentadas por nuestro Grupo en ese sentido han sido hasta ahora bastante ineficaces.

Quiero manifestarme a favor de la libre circulación para todos los trabajadores que viven en la UE, con efecto inmediato, y de unos niveles de protección social y unos salarios mínimos que saquen a las personas de la pobreza. La lucha contra la pobreza tiene que convertirse en una prioridad política absoluta en la Unión Europea.

 
  
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  Roberts Zīle, en nombre del Grupo UEN. (LV) Señor Presidente, muy recientemente hemos experimentado una amarga decepción con el libre mercado en el sector de los servicios, pero ahora vemos que solo unos cuantos Gobiernos de los antiguos Estados miembros están dispuestos a abrir sus mercados a los trabajadores de los nuevos Estados miembros. La mayoría de los Gobiernos siguen restringiendo el número de trabajadores procedentes de los nuevos Estados miembros, cuando en realidad se enfrentan a problemas más graves planteados por la inmigración de países no pertenecientes a la UE.

La apertura parcial de los mercados de trabajo a, por ejemplo, trabajadores de la construcción, porteros y camareros, como ha propuesto Francia, no demuestra que exista la voluntad de respetar las libertades fundamentales europeas. Más bien demuestra el escaso prestigio del que gozan esas profesiones, puesto que el desempleo entre la juventud francesa es muy elevado. La apertura selectiva del mercado profesional a trabajadores poco cualificados significa que muchos trabajadores cualificados tendrán un incentivo para abandonar los nuevos Estados miembros, cambiar de profesión y ganar de inmediato un salario más alto, cosa que, a la larga, debilitará la competitividad de Europa.

Por último, pido a los jóvenes franceses que están organizando protestas contra su Gobierno por una legislación discriminatoria que les perjudica, que se trasladen a los nuevos Estados miembros e inicien allí sus carreras profesionales. Tenemos un nivel de desempleo muy bajo entre los jóvenes y no los discriminamos.

 
  
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  Derek Roland Clark, en nombre del Grupo IND/DEM.(EN) Señor Presidente, me sorprende que se haya elaborado un informe sobre esta cuestión. Yo pensaba que la UE era sobre todo un espacio de libre circulación de mercancías, servicios y trabajadores. ¿Y con qué nos encontramos? Cuando los diez nuevos Estados miembros ingresaron en la UE en 2004, no consiguieron la paridad. Solo tres Estados miembros de la anterior UE de los 15 admitió a sus trabajadores sin restricciones: Irlanda, Suecia y el Reino Unido. Esto es muy extraño si se considera que son tres de los Estados miembros más reticentes a la UE. Irlanda rechazó el Tratado de Niza la primera vez y solo lo aprobó más tarde, debido a una impresionante manipulación en el segundo referendo. Suecia entró en la UE después de conseguir una mayoría de apenas el 1 % en su referendo. En cuanto al Reino Unido, todos ustedes ya nos conocen. Ninguno de ustedes acogió precisamente con satisfacción al Primer Ministro Blair el pasado mes de diciembre, al final de lo que todos ustedes consideraron que había sido una pésima Presidencia del Reino Unido. Y tenían razón. Incluso rechazaron su presupuesto septenal –su inapreciable intento de rescate– por una aplastante mayoría en la votación del informe Böge. Así que ahora tengo la satisfacción de decirles: hagan lo mismo que han hecho el Reino Unido, Irlanda y Suecia. No se preocupen por los regímenes transitorios; sigan sus propias reglas; abran sus fronteras; acepten su cuota, digamos, de trabajadores polacos. En el Reino Unido tenemos 250 000 y no todos ellos son fontaneros.

 
  
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  Marek Aleksander Czarnecki (NI). – (PL) Señor Presidente, el último informe de la OCDE revela que Suecia, Finlandia y Gran Bretaña son los países que están registrando un desarrollo más rápido en la Unión Europea. Dos de esos países han abierto sus mercados de trabajo, y debemos recordar que Irlanda también lo ha hecho y que su PIB se ha beneficiado gracias a ello.

El informe derriba el mito de que el influjo de trabajadores extranjeros tenga un efecto destructivo en la economía del país de acogida. Lo que sucede es justamente lo contrario. Deberíamos recurrir a una política de empleo de esta naturaleza para salvar la Estrategia de Lisboa. Todos y cada uno de los Estados miembros tienen que abrir sus mercados de trabajo.

La preocupación por una posible avalancha de mano de obra barata ha demostrado ser infundada. La migración económica es restringida. Por tanto, creo que es fundamental levantar todas las barreras que puedan, de una u otra manera, entorpecer la libre circulación de trabajadores en Europa.

 
  
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  Thomas Mann (PPE-DE).(DE) Señor Presidente, la ampliación de la UE con la entrada de 10 nuevos Estados miembros era algo que deseábamos por razones culturales, económicas y políticas; yo, como diputado alemán, llevo años argumentando a favor del proyecto y tratando de ganar adeptos para la causa.

La aceptación de los ciudadanos dependía de que los Estados miembros tuvieran derecho a restringir la libre circulación de trabajadores en función de las condiciones que prevalecieran en sus respectivos mercados de trabajo. En la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales se ha dicho que la ausencia de flujos migratorios masivos justifica la abolición inmediata de las disposiciones transitorias garantizadas por los tratados.

A eso respondo que la situación vivida en Estados miembros como Alemania, Austria o Francia es muy diferente. Cuando se pagan salarios por hora mucho más altos y cuando se garantiza la seguridad social, se produce una afluencia de migrantes que tienen que ser controlados para evitar el trabajo ilegal y el trabajo ficticio por cuenta propia. El efecto de los flujos continuos de migrantes a países con altos niveles de desempleo no es ni la creación de nuevos puestos de trabajo ni el aumento de la competitividad de las empresas.

Aunque este informe es solo una recomendación sin peso jurídico, no debe hacerse un uso indebido del mismo para sentar a algunos países en el banquillo de los acusados, para suscitar sentimientos en su contra y para lanzar campañas que insten a los ciudadanos a boicotear sus productos. De hecho, eso ya ha sucedido. Los que tratan de separar a los antiguos y los nuevos Estados miembros, ponen en peligro el concepto de la UE como algo más que un simple espacio de libre comercio.

He ayudado a preparar algunas enmiendas de transacción y quiero dar las gracias al seńor Őry, nuestro ponente. Consideremos, pues, la restricción de las disposiciones transitorias, pero hagámoslo sobre la base de un análisis detallado de los mercados de trabajo nacionales. Debemos elaborar además reglamentos que garanticen que los trabajadores de los nuevos Estados miembros no se vean en desventaja frente a los de terceros países.

Es necesario que pensemos bien las decisiones. La competencia mundial exige a todos los Estados miembros de la UE la creación de las condiciones necesarias, por ejemplo, para reformar sus sistemas de seguridad social. Este tipo de posturas no hacen más que amenazar la viabilidad de nuestro proyecto europeo unitario.

 
  
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  Jean Louis Cottigny (PSE).(FR) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, el informe de nuestro colega el señor Őry, a quien quiero felicitar por su trabajo, puede representar una oportunidad para los trabajadores europeos. Las restricciones a la libre circulación de los trabajadores tienen algunos efectos perjudiciales, entre ellos la expansión del trabajo ilegal. Justo en los últimos meses se ha descubierto en Francia un grupo de obreros polacos alojados en tugurios, mal alimentados, sin asistencia sanitaria, sin salario, llevados por una empresa alemana de subcontratación. El colmo de la ironía es que esos obreros trabajaban en la construcción de un palacio de justicia. ¿Dónde está la justicia? Hechos como estos son inadmisibles.

La libre circulación de los trabajadores debe ser una de las palancas para el progreso social, una de las herramientas destinadas a frenar el dúmping social. El fin de los regímenes transitorios obligará a las empresas a ofrecer a los trabajadores unas condiciones de vida decentes y respetar la legislación social del país de acogida. Protección social, vivienda digna, salario decente y unos horarios de trabajo justos: estos son los derechos fundamentales que debe aportar la libre circulación, y velaremos por que así sea. No se puede aceptar que algunos puedan jugar con las distintas nacionalidades de los trabajadores para hacer bajar sus costes de explotación del mismo modo que otros juegan a la Bolsa. Recordemos que el proyecto fundador europeo tenía por objetivo unir a los pueblos y no dividirlos. Seguir restringiendo la libre circulación de los trabajadores no hará sino alimentar los temores de los ciudadanos de algunos países, aterrados ante la idea de ser tratados como europeos de segunda clase. Y tiene usted razón, señor Comisario, a partir de ahora debemos hablar de ciudadanos europeos. Las restricciones deben levantarse en todas partes. Esto es posible, pero habrá que reforzar los controles para que los primeros beneficiarios de esta medida no se conviertan en sus primeras víctimas.

 
  
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  Šarūnas Birutis (ALDE). – (LT) Acojo con satisfacción sus comentarios sobre los ciudadanos de terceros países y este problema en general. Felicito al ponente por haber elaborado un informe muy equilibrado. La libre circulación de trabajadores no solo es uno de los derechos fundamentales de la Unión Europea, sino también la expresión de la solidaridad entre los nuevos y los antiguos países. Por tanto, celebro ver que todos mis colegas apoyan unánimemente la abolición de las restricciones. Al tiempo que reaccionamos a los desafíos de la economía mundial actual, creo que la eliminación de los obstáculos que entorpecen la circulación de los ciudadanos y trabajadores en el mercado de la Unión Europea es uno de los objetivos principales de la Estrategia de Lisboa y uno de los factores que estimulan el crecimiento económico.

Con el capital humano acumulado, la población activa de los nuevos Estados miembros de la Unión Europea puede promover el crecimiento económico a largo plazo. Además, los mercados pueden hacerse más eficaces, puesto que los trabajadores extranjeros suelen reaccionar más activamente a las diferencias regionales en oportunidades económicas. Tras haber admitido a trabajadores de los nuevos estados, Irlanda, el Reino Unido y Suecia no han hecho más que beneficiarse. Esos Estados miembros han registrado un rápido crecimiento económico, menos desempleo y más empleo que otros estados. Además, puede concluirse que los ciudadanos de los nuevos Estados miembros han complementado, que no sustituido, a los ciudadanos de los antiguos Estados miembros en los mercados de trabajo de estos últimos. Las estadísticas de los Estados miembros de la Unión Europea indican que la inmigración procedente de terceros países excede el flujo de inmigración en el corazón de la Unión Europea. Debemos felicitarnos y alegrarnos de la decisión de los países que han optado por abrir sus mercados de trabajo a los nuevos países de la Unión Europa a partir de mayo de este año. Yo les diría: avergoncemos al Gobierno de Austria, que ostenta la Presidencia de la UE, y al de Alemania, por sus fobias, por su incapacidad de debatir esta cuestión con sus propios ciudadanos. Pero por supuesto, la apertura de los mercados de trabajo es un derecho soberano de todos los estados.

 
  
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  Jean Lambert (Verts/ALE). (EN) Señor Presidente, yo también quiero agradecer al Comisario y a nuestro ponente su trabajo sobre esta cuestión.

Como han dicho muchos, la igualdad de trato es un principio fundamental para los ciudadanos europeos, que debe aplicarse a las condiciones de empleo y al acceso a los servicios en todos los Estados miembros de la Unión. Pero en un debate en el que estamos hablando de nacionales de terceros países, es fundamental que dejemos claro –como ha hecho el ponente– que no estamos hablando de un retroceso de los derechos que tanto ha costado conseguir de esas personas, sino de ampliar los derechos que tienen nuestros nuevos Estados miembros.

En los últimos meses hemos escuchado algunos argumentos a favor de mantener los períodos transitorios. A muchos de nosotros no nos parecen convincentes. Creemos que lo que estamos viendo –como ya se ha dicho– es prueba de empleo irregular y de cifras de autoempleo falsas. Apostaría a que en todos nuestros países tenemos ciudadanos de los Estados miembros en situaciones poco claras.

Cuando el Reino Unido estableció su sistema de registro de trabajadores para los nacionales de los países A8, comprobó que el 40 % de los polacos que se registraron estaban residiendo ya en el Reino Unido. Creo que es evidente que las personas quieren trabajar legalmente. Tenemos que animarlas a que lo hagan. Necesitamos estar mejor informados de antemano, dedicar más esfuerzos a la inspección y la ayuda a los que denuncien situaciones irregulares y aclarar la cuestión de los derechos de las personas, así que no vemos dónde está la explotación de la que ha hablado el señor Cottigny, que amenaza con deteriorar las condiciones de trabajo y explotar a los trabajadores. Es mucho más fácil exigir igualdad de trato cuando se tienen derechos que están claros.

El Reino Unido –como ya se ha dicho– ha abierto el acceso, con algunos cambios en la seguridad social. Hemos acogido a una gran diversidad de trabajadores de todos los niveles de cualificación. No se conoce ningún dato estadístico que pruebe que haya habido un aumento de la reclamación de prestaciones sociales. La repercusión económica se considera modesta y las cifras empezaron a desacelerarse a finales del año pasado.

 
  
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  Bairbre de Brún (GUE/NGL). (La oradora habla en gaélico)

(EN) Las experiencias positivas de Irlanda deben animar a otros países que han establecido regímenes transitorios a eliminar las restricciones. El Sinn Féin y el movimiento sindical apoyan la decisión de no introducir un régimen transitorio en Irlanda. He firmado una declaración por escrito aquí en el Parlamento Europeo solicitando la eliminación de esas restricciones. Hoy reitero dicho llamamiento y celebro el informe del seńor Őry en ese contexto.

No obstante, tenemos que ir más lejos: no podemos ignorar la cuestión de las condiciones de empleo y la explotación de los trabajadores. En la propia Irlanda, empresarios sin escrúpulos han aprovechado la falta de libertad de circulación de los trabajadores en la UE para practicar una discriminación en materia de salarios y condiciones de trabajo según la nacionalidad. Tenemos que combatir este tipo de situaciones con firmeza.

La señora Oomen-Ruijten ha mencionado las restricciones impuestas a la seguridad social. Tenemos que combatir también cualquier tipo de discriminación en el acceso a la protección social de los ciudadanos de la UE que viajan a otro Estado miembro para trabajar o para buscar trabajo.

 
  
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  Jacek Protasiewicz (PPE-DE). – (PL) Señor Presidente, quiero empezar dando las gracias al promotor y autor del informe sobre el régimen transitorio que restringe la libre circulación de trabajadores en los mercados de trabajo de la UE. En su versión inicial, este documento indica ya que la imposibilidad de estar legalmente empleado en la mayoría de los llamados antiguos Estados miembros favorece el empleo irregular y la explotación de los trabajadores.

El seńor Őry ha destacado también con razón que en algunos Estados miembros de la Unión Europea se están imponiendo más restricciones a la circulación de trabajadores procedentes de los nuevos Estados miembros que las que había cuando se firmó el Tratado de Adhesión. Ha recordado además que existen problemas relacionados con el trato preferente que reciben los llamados nacionales de terceros países residentes de larga duración en detrimento de los ciudadanos de la Unión procedentes de los 10 nuevos Estados miembros.

Además, el autor del informe dice claramente que no se han producido consecuencias sociales o económicas negativas para los países que han abierto ya sus mercados de trabajo. Por el contrario, la reducción del empleo irregular de extranjeros ha originado un aumento de la recaudación para las arcas nacionales.

La propuesta inicial del seńor Őry se ha presentado también a la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales para su debate y posterior votación, un proceso que ha mejorado considerablemente el texto. Eso es cierto sobre todo en el caso del apartado 1. En la versión presentada por la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales, el Parlamento Europeo se manifiesta muy claramente a favor de los ciudadanos y su derecho a las libertades fundamentales consagradas en los Tratados.

Creo firmemente que esta es la postura que tiene que adoptar el Parlamento Europeo. La Cámara debe hacer una declaración clara e inequívoca en defensa de los derechos y las libertades fundamentales. Debe defender los intereses de la Comunidad y los intereses de todos los ciudadanos de la Unión Europea, por encima de los intereses particulares de cada país. Por eso opino que debemos apoyar el texto que ha salido del debate y la votación en la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales.

 
  
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  Karin Jöns (PSE). (DE) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, yo también me opongo a que haya miembros de la UE de segunda clase y, sí, tiene que haber libre circulación para todos los trabajadores en la UE, lo antes posible, pero la alternativa de utilizar la regla 2+3+2 para limitar el acceso a los mercados de trabajo nacionales se adoptó por una serie de razones, así que me parece un poco arriesgado tratar de sacar conclusiones de las experiencias de tres Estados miembros para aplicarlas automáticamente a todos los demás.

El señor Őry me merece un gran respeto y para ser sincera le diré que entiendo por qué él y muchos otros diputados de esta Cámara apoyan la línea de la Comisión, pero puedo decir también que fue el Ministro de Trabajo checo, entre otros, el que anunció, ya a finales del año pasado, que incluso su propio país estaba pensando en la posibilidad de aplicar a Rumania y Bulgaria períodos de transición para la circulación de los trabajadores.

Al contrario que el Reino Unido, Suecia e Irlanda, la tasa de desempleo en Alemania se sitúa en torno al 12 %, frente a un mero 5 %. Tenemos un país con un desempleo del 18 % muy cerca de nosotros. Me parece comprensible que muchos trabajadores se preocupen por sus propios puestos de trabajo, y es perfectamente normal que un Gobierno deba tenerlo en cuenta, sobre todo cuando Alemania es el país que ha concedido ya, en términos de porcentaje, más permisos de trabajo que ningún otro a ciudadanos de los nuevos Estados miembros.

 
  
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  Karin Resetarits (ALDE).(DE) Señor Presidente, hace unas semanas votamos en esta Cámara la Directiva sobre los servicios y la mayoría apoyó un compromiso que pretende ayudar a mantener unos altos niveles de protección social, con el eslogan «no al dúmping social».

Pero parece como si la protección contra el dúmping social pretendiera beneficiar solo a unos cuantos en Europa, ¿porque cómo se entienden sino las restricciones impuestas a la libre circulación de los trabajadores? Los que obstruyen el acceso de algunos trabajadores al mercado tienen que saber que la respuesta bastante lógica a su actuación es la aparición de mercados ilegales. Las personas que viven cerca de una frontera entre Estados no dejan por ello de ofrecerse como mano de obra al otro lado de la frontera y, así, en los últimos años, categorías enteras de trabajadores están saliendo a las calles, como artesanos y trabajadores de la construcción para ofrecer sus servicios, una maniobra que les está saliendo bien porque son muy demandados. Simulan que son trabajadores por cuenta propia o, por decirlo de otra forma, trabajan ilegalmente, sin seguridad social y ganando menos que los salarios mínimos establecidos por ley.

¡Qué poco sinceros son algunos, como los representantes del sector alemán de la construcción, cuando piden –o así lo hemos leído– que se amplíen los períodos de transición! ¿Por qué será que algunos representantes de los empresarios quieren imponer esas restricciones discriminatorias a los ciudadanos de otros Estados miembros? ¿No será que pretenden enriquecerse con mano de obra temporal barata, con los supuestos trabajadores por cuenta propia y con los que trabajan en el mercado negro? ¿Por qué, me pregunto también, no se oponen con más firmeza los representantes de los empresarios nacionales a este tipo de explotación? ¿Por qué hacen que la seguridad social dependa de la nacionalidad? ¿No será que lo hacen por simple populismo, puesto que los ciudadanos del propio país son los únicos que votan, así que lo que a ellos les importa no es el principio en sí mismo, sino su éxito el día de las elecciones?

Hasta ahora, tres países han abierto sus mercados de trabajo a los nuevos Estados miembros de la UE y su experiencia ha sido positiva. En este Año de la Movilidad de los Trabajadores, pido a todos los demás países que hagan lo mismo de aquí a 2007 como muy tarde. ¡Y denunciemos a todos los que no lo hagan, sobre todo a mi propio país, Austria, si resulta ser uno de ellos!

 
  
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  Edit Bauer (PPE-DE). (SK) La libre circulación de personas y el acceso a los mercados de trabajo se ha convertido en una cuestión política indudablemente delicada. El ponente, seńor Őry, ha manejado el tema con destreza, sin causar divisiones entre los Estados miembros. Su informe se centra en los efectos reales de los ciudadanos de los nuevos Estados miembros que acceden a los mercados de trabajo de los quince antiguos Estados miembros. Defiende la premisa de que el verdadero problema para la competitividad en Europa no está en los Estados miembros ni en las interacciones entre ellos, sino más bien en competidores externos como la India y China.

En el informe se consideran los siguientes hechos: primero, los trabajadores de los nuevos Estados miembros no sobrepasan en ningún caso el 2 % de la población del país de acogida; segundo, la migración interna dentro de los antiguos Estados miembros es cuatro veces mayor que la migración interna procedente de los nuevos Estados miembros y, tercero, la migración de terceros países sobrepasa con creces la migración interna total dentro de la UE. Es indudable que, además de las actitudes alemana, austriaca y francesa respecto al período de transición, existen también opiniones divergentes entre los nuevos Estados miembros, puesto que el período de transición se ha llegado a convertir también allí en una cuestión política delicada.

Durante las negociaciones de adhesión, aprobamos las medidas transitorias como parte del acuerdo. Pero según pasa el tiempo, estas medidas se han convertido en una cuestión delicada en la política de los antiguos Estados miembros, puesto que cada vez se consideran unas medidas discriminatorias. Los debates en torno a la Directiva sobre los servicios han revelado ya situaciones absurdas relacionadas con los períodos de transición y ahora, con respecto a la Directiva 109, parece ser que ha surgido un conflicto legal con la cláusula de normas preferenciales. Los temores generados por la inseguridad en el empleo y los prejuicios representan, sin lugar a dudas, un capital político que puede utilizarse fácilmente. Pero en lugar de propagar este mito, que en realidad nos conduciría a un callejón sin salida en la política, los políticos tienen la obligación de decir la verdad.

 
  
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  Csaba Sándor Tabajdi (PSE). – (HU) Felicito al ponente, señor Csaba Őry, por su excelente trabajo, y quiero agradecer al Comisario Špidla el resumen que ha hecho de un informe que a menudo provoca polémica, por la existencia de intereses diferentes. Los colegas de algunos estados han criticado el informe, pero la mayoría cree que es objetivo y realmente útil.

Cuando los nuevos Estados miembros luchan por la igualdad de derechos, luchan por algo más que por la igualdad de trato: tratan de proteger los intereses de toda la Unión Europea. Resulta paradójico que sean los nuevos Estados miembros los que estén insistiendo en la liberalización de los mercados de trabajo, una medida que, al igual que la liberalización de los servicios, tiene que adoptar en cualquier caso la Unión Europea para mejorar su propia competitividad. Queremos ser ciudadanos con igualdad de derechos de la Unión Europea. La apertura de los mercados de trabajo y la libre circulación de los trabajadores no son un regalo ni un favor; son la decisión racional de los ocho antiguos Estados miembros, que tendrá efectos positivos para todos los ciudadanos de la Unión Europea.

Queremos expresar nuestro agradecimiento al Reino Unido, la República de Irlanda, Suecia, Finlandia, España, Portugal y Holanda, y esperamos que los ocho Estados miembros que quedan reconsideren también su posición. Coincido con el Comisario Špidla: es inadmisible que los nacionales de terceros países con cinco años de residencia legal estén en una posición más favorable que los trabajadores de los diez nuevos Estados miembros en los países que no les han abierto sus mercados de trabajo.

 
  
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  Ignasi Guardans Cambó (ALDE). – (ES) Señor Presidente, cuando España y Portugal entraron en la Unión Europea —la entonces Comunidad Europea—, se creó un miedo irracional respecto de lo que iba a ser el desembarco de trabajadores españoles y portugueses en el mercado. Se demostró que eso era absurdo y, sin embargo, ese mismo miedo volvió a surgir con la adhesión de los nuevos Estados miembros y, desgraciadamente, a pesar de que algunos en ese caso, en ese tiempo, desde dentro del Parlamento español, nos opusimos a ello, incluso el propio Gobierno español de ese momento —el momento de la adhesión— se sumó a esos períodos transitorios, en parte por la presión de otros Estados miembros.

Hoy ya se ha confirmado que eso no tiene sentido, que ese miedo es absolutamente irracional y que no se puede permitir que una de las libertades esenciales en la Unión Europea quede arrinconada durante un tiempo, solo por razones de populismo o por miedo a la reacción que puedan tener determinadas sociedades. No puede haber Estados de primera y Estados de segunda dentro de la Unión Europea y, por tanto, es preciso terminar con esos períodos transitorios y abrir del todo las fronteras del mercado laboral europeo y convertirlo efectivamente en un verdadero mercado laboral único.

Por eso, le doy el más pleno apoyo al informe Öry, que llama la atención sobre esta cuestión y sobre la situación en la que quedan los ciudadanos de esos Estados, que en algunos casos están incluso en peores condiciones que ciudadanos de terceros Estados que son legalmente residentes en Estados miembros de la Unión Europea.

Felicito al Gobierno español por haber decidido sumarse, por fin, a la supresión de ese período transitorio y espero que cuanto antes otros Estados —y de ahí la presión que hay que ejercer desde esta Cámara— se sumen a esta iniciativa, para que todos los ciudadanos de la Unión Europea estén en igualdad de condiciones.

(Aplausos)

 
  
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  Mihael Brejc (PPE-DE) . – (SL) Apoyo el informe del señor Őry y todos los demás esfuerzos encaminados a mejorar el funcionamiento de un mercado interior en la Unión Europea. Por supuesto, el funcionamiento eficiente del mercado interior se basa en la libre circulación de capitales, mercancías, servicios y trabajadores. La libre circulación de capitales y mercancías se ha implantado con relativo éxito. Pero nos hemos encontrado con grandes dificultades en lo que respecta a la libre circulación de servicios y trabajadores.

Pensamos que la economía europea florecería con la Estrategia de Lisboa. Constantemente oímos hablar de la importancia de la competencia y la adopción de medidas en contra del proteccionismo, ¿pero hasta qué punto está funcionando eso en la práctica? En lo que respecta a capitales y mercancías, algunos países son más coherentes en su defensa de la competencia e incluso están abriendo sus mercados a productos baratos procedentes de Asia. Pero otros que nos dan constantemente charlas sobre la importancia de la competencia y las desventajas del proteccionismo en materia de mercancías y capitales, son los que al mismo tiempo cierran sus mercados de servicios y trabajo. ¿Eso no es proteccionismo?

2006 ha sido declarado el Año Europeo de la Movilidad de los Trabajadores y, aún así, es el año en que algunos Estados miembros están pensando en ampliar sus períodos de transición. Les pregunto pues, ¿cómo se supone que debemos explicar esto a los ciudadanos de la Unión Europea? Con mucha dificultad. Por otra parte, es evidente que todos los que han abierto sus mercados están haciendo progresos y que su desarrollo económico ha sido notable.

Cualquier país que decida seguir cerrando su mercado de trabajo tiene que hacerlo, en mi opinión, sobre una base racional y a título individual, no como parte de un bloque de países. Si queremos que la Unión Europea sea capaz de competir con éxito con otros estados, tiene que implantar plenamente en su mercado interior la libre circulación de capitales, mercancías y servicios, así como la libre circulación de trabajadores.

 
  
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  Harald Ettl (PSE).(DE) Señor Presidente, por muy justificado que esté el deseo de eliminar los períodos de transición para la libre circulación de los trabajadores –que constituyen una barrera para la movilidad dentro de Europa– la superficialidad y vaguedad del estudio de la Comisión ayudan poco o nada a facilitar las cosas.

Para que quede claro, su abolición podría hacer más difícil el empleo no declarado en el mercado de trabajo, pero no conseguiría en ningún caso que desapareciera la presión reguladora sobre los salarios y en la esfera social Eso se convertiría, de hecho, en un problema aún mayor. Si luego se demostrase la imposibilidad de adoptar medidas complementarias para proteger a los trabajadores, como por ejemplo, una Directiva muy mejorada sobre el desplazamiento de trabajadores, junto con la maquinaria para vigilar y aplicar esa directiva, solo se aumentaría aún más la presión sobre los mercados de trabajo de Alemania y Austria. Sigo sin poder encontrar pruebas de unas medidas complementarias útiles adoptadas por la Comisión y ¡hace bien en reírse, señor Comisario!

Es posible que la mayoría de esta Cámara acepte los informes de la Comisión y del señor Őry, demostrando con ello una despreocupación total por las posiciones y los intereses de Alemania y Austria, así que: ¡acabemos con los períodos de transición! Como parlamentario, tengo que aceptar lo que la mayoría diga –eso está claro– pero, aunque a usted no le importe, señor Comisario de Asuntos Sociales, estar alentando sentimientos antieuropeístas en nuestros países, ¡a mí sí que me importa!

 
  
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  Philip Bushill-Matthews (PPE-DE). (EN) Señor Presidente, de las muchas cuestiones sobre las que votaremos esta semana, creo que el presente informe y este tema son los más importantes. El hecho de que cerca de 30 oradores de muchos partidos diferentes quieran intervenir en este debate así lo confirma.

Muchas personas se han referido ya a las cuatro libertades fundamentales de la UE. Entre ellas, la libre circulación de las personas es quizá la más importante. Hace medio siglo, Jean Monnet dijo de una de las misiones fundamentales de la UE: «Nous ne coalisons pas les États, nous unissons les hommes». Tenía tanta razón entonces como la sigue teniendo ahora. Eso es lo que debemos hacer: unir a las personas.

Se ha hecho referencia a los temores de algunos Estados miembros. No creo que debamos criticar a los Estados miembros por tener esos temores: es comprensible que los tengan. Pero junto a esos temores están los hechos, y estos deben situar los temores en su contexto. El hecho es que esos inmigrantes que han llegado de Europa Central y Oriental al Reino Unido, Suecia e Irlanda no han sido una carga para la economía, sino todo lo contrario. El problema no ha sido la inmigración legal en nuestros países, sino la inmigración ilegal en otros países que ha impulsado el crecimiento de la economía sumergida. Quienes sienten temor ante el problema tienen que saber que es un problema que va mucho más allá que la simple apertura de las fronteras en este momento.

Celebro que haya ya otros tres países –España, Portugal y Finlandia– que han anunciado la eliminación de las barreras. Quiero pedir al Comisario que utilice su gran autoridad personal, así como la de la Comisión, para animar a Finlandia a seguir dando la máxima prioridad a esta cuestión en el programa de trabajo de su próxima Presidencia y que informe al final de la Presidencia del progreso realizado, para que sirva a otros de ejemplo.

Mientras tanto, espero que todos nosotros sirvamos de ejemplo a otros emitiendo un voto claro esta semana. Espero que podamos decir a los nuevos Estados miembros que «en Europa no hay ciudadanos de segunda clase» y a los antiguos Estados miembros que «es hora de que abran sus fronteras y sus mentes».

 
  
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  Ole Christensen (PSE). (DA) La libre circulación de trabajadores es uno de los pilares fundamentales de la cooperación europea. El régimen transitorio temporal que algunos países –entre ellos el mío, Dinamarca– han decidido introducir con relación a los trabajadores de Europa Oriental, tiene que suprimirse tan deprisa como sea razonablemente posible.

El régimen transitorio no debe entorpecer innecesariamente la libre circulación, y tenemos que mostrar solidaridad y apertura hacia todos los europeos. Así pues, las normas tienen que hacerse flexibles para poder eliminar todas las barreras innecesarias. Ahora bien, las normas transitorias deben abolirse solo después de asegurarnos de que las personas que lleguen aquí procedentes de Europa Oriental no se vean explotadas. Las normas transitorias en Dinamarca sirven de protección frente a la explotación y aseguran que los trabajadores reciban los salarios que se contemplan en los convenios colectivos. Los trabajadores de Europa Oriental se ven explotados con demasiada frecuencia por empresarios que pagan unos salarios considerablemente más bajos de lo normal y que permiten que sus empleados trabajen en unas condiciones miserables.

Somos responsables de defender la libre circulación de los trabajadores, que es un derecho fundamental en la UE. Pero somos también responsables de defender las condiciones de los trabajadores y de garantizar que todos ellos reciban unos salarios adecuados y que disfruten de unas condiciones de trabajo adecuadas. Las medidas transitorias fueron y son un intento de tener en cuenta ambas consideraciones.

En Dinamarca no tenemos un salario mínimo. Las medidas transitorias han permitido, pues, vigilar el influjo de trabajadores procedentes de Europa Oriental para poder concentrar los esfuerzos en los empresarios que intentan eludir las normas que regulan las condiciones salariales y laborales.

Ha llegado el momento de retirar gradualmente las restricciones.

 
  
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  Roselyne Bachelot-Narquin (PPE-DE).(FR) Señor Presidente, Señorías, en los momentos de duda, la Unión Europea debe volver a sus principios básicos. Hay que completar hoy la aplicación de las cuatro libertades que constituyen la base del mercado interior. La libre circulación de los trabajadores está por realizar y a este fin es importante suprimir lo antes posible las restricciones impuestas en el momento de la adhesión de los nuevos Estados miembros.

La desconfianza no es de recibo cuando observamos que, en los quince países en que se han levantado las restricciones, no se han producido entradas masivas. Es sorprendente que solo el 2 % de los europeos trabajen fuera de su país, cuando un tercio de los estadounidenses están establecidos en un Estado distinto de aquel en el que han nacido. La invasión no es más que un fantasma y la movilidad de los trabajadores, un reto. El informe del señor Őry fija el objetivo de levantas las restricciones para el año 2009, y yo apoyo ese objetivo. Por lo demás, el Primer Ministro francés ha indicado que Francia va a anticipar esta medida levantando las restricciones de forma progresiva y controlada.

La resolución adoptada en diciembre de 2005 por la Confederación Europea de Sindicatos abre vías que concilian la apertura de las fronteras con la protección adecuada. Las enmiendas aprobadas por la Comisión de Asuntos Sociales apuntan en este sentido, a fin de garantizar la aplicación del Derecho laboral en los Estados miembros, es decir, garantizar la aplicación de las normas comunitarias, en particular la Directiva sobre el desplazamiento de trabajadores, y con vistas a estudiar la creación de un centro europeo que coordine los servicios de inspección de los Estados miembros. Elaborando estadísticas normalizadas sobre la migración comunitaria, podríamos crear la caja de herramientas de una Europa social en la Unión, que comprobará que la libertad de circulación de los trabajadores no es sinónimo ni de dúmping ni del menor denominador común social, sino todo lo contrario, un factor de dinamismo económico que nos permitirá eliminar bolsas de subempleo.

 
  
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  Stephen Hughes (PSE). (EN) Señor Presidente, felicito al señor Őry por haber elaborado un informe excelente. Quiero hacer tres breves comentarios; el primero de ellos se refiere al apartado 1: tal como quedó en comisión, ahora pide a los Estados miembros que eliminen las disposiciones transitorias en vigor. Para muchos, ese es el punto más interesante del informe. Sé que el ponente se ha sentido presionando para presentar una enmienda de transacción que dice que los Estados miembros deben considerar la abolición de esas medidas y menciona en concreto a los tres Estados miembros que de entrada no las aplicaron. Muchos diputados de mi Grupo apoyan el texto en su versión actual y piensan que debemos oponernos a que se siga aplicando el régimen transitorio. No obstante, cuando dicen eso tienen en cuenta también el apartado 14, que dice que los Estados miembros que sigan aplicando esas medidas deben hacer todo lo necesario para asegurarse de que no continúen más allá de 2009.

Mi segundo comentario hace referencia a la igualdad de trato. El ponente y otros oradores han defendido hoy aquí con firmeza que no se trata solo de asegurar que los trabajadores de los países A8 tengan derecho a la libre circulación, sino que tenemos que garantizar que los sistemas de inspección y vigilancia de la aplicación de la legislación les concedan un trato totalmente igual e impidan su explotación en los Quince. Tanto en el Reino Unido como en la República de Irlanda se han producido infracciones graves.

Mi último comentario hace referencia a la Directiva 2003/109/CE, mencionada por el Comisario, que garantiza el pleno acceso a los mercados de trabajo de los Estados miembros a los nacionales de terceros países que son residentes de larga duración. El Servicio Jurídico del Parlamento Europeo ha dicho que no existe ningún peligro de que pueda darse la situación de que nacionales de terceros países puedan acceder más fácilmente que los ciudadanos de los países A8. El Servicio Jurídico ha aclarado que el artículo 11 de la Directiva dice que los Estados miembros «pueden» restringir la igualdad de trato en algunos casos a los nacionales de países terceros. Decir que los Estados miembros «pueden restringir» no es lo mismo que decir que «tienen que restringir» o que «restringirán». La única forma de garantizar la igualdad de trato consiste en poner fin a los regímenes transitorios.

 
  
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  Rolf Berend (PPE-DE). (DE) Señor Presidente, Señor Comisario, Señorías, a pesar de las demandas que se plantean en el informe Őry, tengo la firme convicción de que tanto los períodos de transición como la libre circulación pueden mantenerse en los Estados miembros que lo consideren necesario. Si un país, con la mirada puesta en su propio mercado de trabajo y su economía, piensa que tiene que seguir regulando el acceso al mercado de trabajo, tiene perfecto derecho a hacerlo. Aquí también se aplica la regla «pacta sunt servanda», y ni la Comisión ni esta Cámara –quizá ni siquiera una mayoría de esta– deben aventurarse a ejercer presión con peticiones dirigidas a uno u otro país. Hacer eso sería, en mi opinión, hacer un uso indebido de una cuestión muy delicada que puede agitar los sentimientos.

En esta cuestión, me veo incapaz de poner a Alemania y Austria junto con España y Portugal. Alemania está en la línea divisoria, y las condiciones que prevalecen en ella son muy diferentes a las de los países de Europa meridional. En esta Cámara se habla mucho de subsidiariedad, pero de pronto, en lo que respecta a la libre circulación de trabajadores, Bruselas y Estrasburgo dicen saber más que los que trabajan sobre el terreno en Alemania o Austria. Hace unos meses, en su pacto de coalición, el Gobierno alemán reiteró su compromiso con los períodos de transición y lo hizo no a la ligera, sino basándose en unos hechos que deben tratarse con respeto. Mi país tiene que seguir regulando el acceso al mercado de trabajo durante al menos los próximos tres años. Entonces habrá que ver qué medidas se aplican en los dos años siguientes, dependiendo de la nueva situación, y actuar en consecuencia.

Para terminar, permítanme decir que fue precisamente este problema el que suscitó dudas generalizadas sobre la ampliación hacia el este, pero aún así siempre pudimos decir: «No hay nada que temer; estas cuestiones han estado reguladas mediante tratados desde hace cinco o siete años.»

 
  
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  Anna Ibrisagic (PPE-DE). – (SV) Señor Presidente, el 1 de mayo de 2004 es una fecha que siempre recordaré. Ese día estaba, junto con el doctor Otto von Habsburg, en la frontera entre Eslovenia y Austria y participé en una solemne ceremonia. Con el ingreso de Eslovenia en la UE, se celebraba la reunificación de una ciudad que después de la guerra había quedado dividida en dos partes, una de ellas en territorio austriaco y la otra en territorio esloveno.

El simbolismo era evidente y, allí de pie, me di cuenta claramente de que las personas no sentían que estuvieran comenzando una nueva era, sino volviendo a formar parte de algo a lo que siempre habían pertenecido. Así es como están las cosas. Los diez nuevos Estados miembros de la UE son diez antiguos países de Europa. Lo único es que fueron secuestrados por el Comunismo durante 50 años, y ahora pueden volver a unirse con nosotros.

Antes de esa reunificación, los socialdemócratas suecos pintaron escenas terribles de cómo nuestro país se vería invadido por trabajadores extranjeros que desplomarían nuestros salarios y explotarían nuestras prestaciones sociales. Yo y mi partido luchamos en el Parlamento sueco para evitar que nuestro país adoptara normas transitorias. Queríamos que los nuevos países, que durante tanto tiempo han sufrido el Comunismo, disfrutaran ahora de las libertades conseguidas con su ingreso en la UE.

Nos negamos a aceptar la propaganda de los socialdemócratas y demostramos la naturaleza de la verdadera solidaridad. Ganamos la batalla y Suecia no llegó a introducir medidas transitorias. Las evaluaciones realizadas ahora demuestran claramente que Suecia no se ha visto expuesta al dúmping social invocado por los socialdemócratas como táctica para atemorizar a los ciudadanos. Por el contrario, la libre circulación no ha tenido más que efectos positivos en la economía sueca. Los otros países que no introdujeron medidas transitorias han tenido también la misma experiencia.

Tengo que decir, además, que he sentido una gran decepción al enterarme de la decisión tomada por varios países de extender sus medidas transitorias. Es una decisión difícil de justificar cuando los escenarios invocados no se han cumplido. Lo único que está justificado es desistir de introducir medidas transitorias y espero que, en el futuro, Europa se deje guiar más por la razón que por el temor.

(Aplausos)

 
  
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  Laima Liucija Andrikienė, (PPE-DE). – (LT) Todos sabemos perfectamente que la libre circulación de trabajadores es una de las cuatro libertades fundamentales en las que se basa la idea misma de la Comunidad Europea. Pero sabemos también que esa libertad es válida y se respeta plenamente solo en el caso de los ciudadanos de los quince antiguos Estados miembros, mientras que los ciudadanos de los ocho nuevos Estados miembros, que se nos unieron el 1 de mayo de 2004, están sujetos a las disposiciones que regulan el período de transición, un período que puede durar hasta siete años según la fórmula 2+3+2 años. Por si eso fuera poco y en virtud de algunas directivas europeas, los residentes de larga duración de terceros países disfrutan en algunos casos de derechos que les otorgan una posición más privilegiada que la de los ciudadanos de los ochos nuevos Estados miembros para vivir y acceder a los mercados de trabajo en quince Estados miembros de la UE. Y eso significa que por mostrar solidaridad con los trabajadores de terceros países, estamos discriminando a los trabajadores de los nuevos Estados miembros de la UE.

Puesto que el primer período de transición finaliza el 30 de abril, tenemos una oportunidad perfecta para evaluar sus consecuencias y efectos en las economías tanto de los quince antiguos Estados miembros como de los ocho nuevos Estados miembros, y de tomar las decisiones oportunas. Es cierto que carecemos de estadísticas sobre la inmigración en el corazón de la Comunidad. Es difícil sacar conclusiones objetivas, pero hoy parece evidente que la inmigración de terceros países excede con creces el flujo de inmigración en el corazón de la UE, es decir, en los quince Estados miembros antiguos y en el conjunto de la UE ampliada. Resulta también obvio que los países que han abierto sus mercados de trabajo a los ciudadanos de los nuevos países no han hecho más que beneficiarse, mientras que los períodos de transición favorecen el trabajo ilegal, unas condiciones de trabajo injustas, la discriminación y la explotación de los trabajadores migrantes. Creo que el Parlamento Europeo debe instar a los Estados miembros a eliminar las disposiciones del período de transición actualmente en vigor, puesto que hay razones más que suficientes que lo justifican.

 
  
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  Czesław Adam Siekierski (PPE-DE). – (PL) Señor Presidente, el debate de hoy tiene seguramente una importancia fundamental para el empleo, la economía y la libre circulación de las personas. Conviene hacerse una pregunta esencial y es si los mercados de trabajo deben abrirse cuando existen puestos de trabajo desocupados y escasez de trabajadores autóctonos; en otras palabras, escasez de personas dispuestas a trabajar. Permítanme que insista. Me refiero a la falta de personas dispuestas a trabajar, no a los desempleados. Alternativamente, ¿deben abrirse los mercados de trabajo para generar crecimiento económico y conseguir así la creación de nuevos puestos de trabajo? Mis convicciones y mi experiencia hasta la fecha me dicen que la apertura del mercado de trabajo en un país genera crecimiento económico y nuevos puestos de trabajo.

Debemos tener en cuenta que el aumento del empleo y la creación de empleo serán posibles solo si emprendemos verdaderas reformas económicas, no solo cambios superficiales. Los empresarios tienen que estar convencidos de la necesidad de esas reformas, pero sobre todo tenemos que convencer al sector de los sindicatos. Aunque esos cambios suelen ser dolorosos a corto plazo, tienen un efecto positivo a medio y largo plazo.

Pasaré a una pregunta muy oportuna, ahora que estamos participando en negociaciones en el seno de la OMC. ¿En qué medida y a qué ritmo debe liberalizarse el comercio mundial para promover el crecimiento económico y el empleo en la UE? Así evitaríamos convertirnos simplemente en un espacio para el consumo de mercancías importadas, pero con capacidad limitada de producción.

Por último, es importante prepararse para la flexibilidad y la movilidad de la mano de obra. Creo que los recursos de los presupuestos nacionales y comunitarios deben destinarse a la adquisición de nuevas capacidades y a la formación orientada a nuevas ocupaciones. En la actualidad, parece que a pesar de la elevada tasa de desempleo, carecemos de trabajadores cualificados...

(El Presidente interrumpe al orador)

 
  
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  Vladimír Špidla, miembro de la Comisión. (CS) He seguido con interés el debate sobre el informe del señor Őry y tengo que decir que ha tenido un gran calado y ha arrojado luz desde numerosos ángulos y puntos de vista a la cuestión de la libre circulación de los trabajadores. Permítanme contribuir al debate con un argumento más que nadie ha mencionado. Los períodos de transición han formado parte de todos los procesos de ampliación de la UE, y todas las ampliaciones han estado dominadas por grandes temores, temores que en ningún caso se han materializado.

Señorías, el actual Tratado de Adhesión contempla pues un sistema gradual que consta de varias etapas y que está pensado para que la última etapa, en 2011, sea lo más corta posible. Por consiguiente, celebro poder afirmar hoy que, a partir del 1 de mayo de este año, Europa dará un importante paso hacia la plena libertad de circulación de los trabajadores.

Señorías, quiero darles las gracias una vez más por un debate que ha sido muy serio, profundo y a menudo muy vivo, como se merece un tema tan importante.

(Aplausos)

 
  
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  El Presidente. – El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana a las 11.30 horas.

(Se suspende la sesión durante unos minutos en espera del Turno de votaciones)

Declaración por escrito (artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Katalin Lévai (PSE). – (HU) El informe del señor Csaba Őry sobre el régimen transitorio que restringe la libre circulación de trabajadores en los mercados de trabajo de la Unión Europea hace referencia a los valores fundamentales de la Unión Europea. La libre circulación de los trabajadores es uno de los principios más fundamentales de la Unión Europea y, por tanto, tenemos que rechazar cualquier restricción que se quiera imponer sobre ella, no solo por consideraciones económicas, sino también políticas.

Estoy de acuerdo con el contenido del informe, en el sentido de que los trabajadores procedentes de terceros países no deben disfrutar de una situación más favorable que los procedentes de Estados miembros de la UE.

Las actuales disposiciones discriminatorias contradicen el objetivo político de fortalecer la identidad europea. La certeza y el sentimiento de pertenencia a la Comunidad Europea solo pueden verse reforzados en los ciudadanos de los nuevos Estados miembros si los Estados miembros les otorgan los mismos derechos en el ámbito del empleo y el acceso a prestaciones sociales.

Apoyo la propuesta de pedir a la Comisión, a los Estados miembros, a los agentes sociales y a los órganos competentes en el sector privado y público que desarrollen un procedimiento justo y transparente para asegurar que los ciudadanos de los nuevos Estados miembros puedan trabajar en todos los Estados miembros de la Unión Europea sin sufrir discriminación, ganando unos salarios adecuados y disfrutando de unas condiciones aceptables de salud y seguridad.

Puesto que las estadísticas indican claramente que la contratación de trabajadores procedentes de los nuevos Estados miembros no perjudica a los antiguos Estados miembros, sino todo lo contrario, contribuyen a su desarrollo económico, el antagonismo que sienten los ciudadanos de los quince Estados miembros tiene que combatirse por todos los medios a nuestro alcance, y el objetivo europeo de la libre circulación de mano de obra tiene que incorporarse a las legislaciones nacionales, de acuerdo con el reglamento transitorio.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. TRAKATELLIS
Vicepresidente

 
  
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  Christopher Heaton-Harris (PPE-DE). (EN) Señor Presidente, intervengo por una cuestión de observancia del Reglamento. La semana pasada, en la Conferencia de Presidentes se fijaron las fechas para el calendario 2007. El plazo para presentar las enmiendas vencía ayer por la tarde a las 19.00 horas. En esta Cámara tenemos reglas muy estrictas que obligan a que las enmiendas presentadas lleven nuestras firmas originales, pero muchos de mis colegas tuvieron problemas de tráfico para llegar aquí antes de las 19.00 y, por tanto, no pudieron firmar las enmiendas que había hecho circular la Campaña para la Reforma Parlamentaria, entre otras.

Sé que ahora no podrá cambiar el artículo del Reglamento en cuestión, pero le pido que examine la cuestión, porque en prácticamente todos los informes tenemos un plazo de tiempo suficiente para presentar las enmiendas, pero con respecto al calendario de nuestras sesiones no tenemos tiempo para nada.

(Aplausos)

 
  
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  El Presidente. – Lo estudiaremos, señor Heaton-Harris.

 
Última actualización: 21 de junio de 2006Aviso jurídico