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Procedimiento : 2006/2553(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

B6-0251/2006

Debates :

PV 06/04/2006 - 12.1
CRE 06/04/2006 - 12.1

Votaciones :

PV 06/04/2006 - 13.1

Textos aprobados :

P6_TA(2006)0142

Debates
Jueves 6 de abril de 2006 - Estrasburgo Edición DO

12.1. Darfur (debate)
PV
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  El Presidente. Procedemos ahora al debate sobre la base de seis propuestas de resolución referentes a Darfur(1).

 
  
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  Bernd Posselt (PPE-DE), autor. – (DE) Señor Presidente, hemos tenido más de una ocasión de discutir la situación en Darfur, aunque desde hace algún tiempo no lo hemos hecho, a pesar de que las circunstancias allí han dado un lamentable y trágico vuelco que ha agravado el estado de cosas. Incluso en los pocos meses que han transcurrido desde que comienzos de año, según el señor Egeland, Vicesecretario General de las Naciones Unidas y responsable de la cuestión de Darfur, más de 200 000 personas han sido expulsadas de sus hogares y más de 96 poblados han sido pasto de las llamas; y todo esto más de un año después de emprenderse una acción internacional con vistas a poner fin a esta situación. Esto viene a demostrar lo poco convincente que resulta la comunidad internacional en lo que concierne a la cuestión de Darfur. Asimismo, el hecho de que se impidiera al Vicesecretario General de las Naciones Unidas viajar a la zona del conflicto prueba que el régimen de Jartum está desafiando abiertamente y haciendo caso omiso de la comunidad internacional y, por lo tanto, poniéndola en ridículo.

Por este motivo ya era hora que pusiéramos fin a nuestras reiteradas e inútiles protestas. En su lugar, es necesario que las Naciones Unidas, la OTAN, los Estados Unidos, la Unión Europea y la Unión Africana se reúnan en torno a una mesa para aplicar por fin una política concertada sobre Darfur que vaya más allá que las meras resoluciones formales. Lo que reclamamos, por tanto, es una intervención mucho más masiva que lo que hemos visto hasta ahora.

La Unión Africana es, por supuesto, la que más necesita hacer algo, pero nosotros tampoco podemos permanecer de brazos cruzados mientras se comete un genocidio de forma bastante descarada; así es como los Estados Unidos han calificado abiertamente los hechos, aunque no hayan extraído las conclusiones necesarias de ello. Está claro que lo que tratamos aquí no es otra cosa que genocidio. Actualmente estamos preparando tristes actos conmemorativos para recordar el comienzo del genocidio en Ruanda y Burundi, hechos ante los cuales también hicimos la vista gorda. Hoy todo el mundo coincide en que en aquel entonces deberíamos haber intervenido. Ahora nos encontramos ante una situación similar. Miramos a otro lado, no actuamos, no utilizamos los medios que tenemos a nuestro alcance –por muy débiles que sean– y, en su lugar, nos contentamos con protestas verbales.

Todo esto hace que Darfur no solo se haya convertido en una desgracia para el régimen sudanés sino también para las instituciones internacionales y europeas. Por este motivo, estoy muy contento de que en esta Cámara volvamos sobre esta cuestión. En pocas palabras, debemos tener muy claro que una relación normal o más o menos normal con Sudan solamente será posible si de una vez hace lo que ha prometido y permite a las instituciones internacionales hacer su trabajo allí.

 
  
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  Fiona Hall (ALDE), autora. – (EN) Señor Presidente, cuando una misión de la Comisión de Desarrollo visitó Darfur en septiembre de 2004, nos impresionó ver con nuestros propios ojos cómo había gente que buscaba abrigo bajo las ramas porque su aldea había sido bombardeada. En aquel momento ejercimos una gran presión para que se reforzara la misión de control de la Unión Africana, y, de hecho, en octubre de 2004 se amplió dicha misión para incluir la protección de la población civil que se encontrara bajo amenaza inminente.

Lo trágico es que, 18 meses después, los bombardeos, los ataques y las violaciones siguen ocurriendo a pesar de los muchos esfuerzos realizados por la Unión Africana en las conversaciones de paz y sobre el terreno en Darfur. Sencillamente no hay suficientes tropas de la Unión Africana para poder controlar el alto grado de violencia, en particular cerca de la frontera de Chad y en el corredor entre Tawila y Gaida. Por esta razón, las Naciones Unidas deben intervenir en Darfur con carácter de urgencia. Las Naciones Unidas deben respaldar a la Unión Africana durante el resto de su mandato y estar preparadas para tomar el relevo en octubre de 2006.

El Gobierno de Sudán dice que esto es colonialismo. No lo es. No es colonialismo. Es la triste constatación de que anteriores iniciativas para controlar la violencia han fracasado estrepitosamente. Hasta el esfuerzo humanitario en Darfur está actualmente amenazado, ya que se obstaculiza el paso de las organizaciones humanitarias. Con más de 3 500 000 de personas que dependen de la ayuda sanitaria y alimentaria, no podemos permanecer de brazos cruzados. Hay que poner fin a la violencia.

 
  
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  Carl Schlyter (Verts/ALE), autor. – (SV) Señor Presidente, desde que fui elegido por primera vez hemos venido debatiendo la situación en Sudán. ¿Qué está ocurriendo ahí? Imaginen que matan a un amigo, uno solo, y la magnitud de la tragedia y la desgracia que acarrearía esa muerte. Imaginen entonces que son 180 000 los amigos que han muerto hasta ahora en el conflicto. Imaginen que le queman la casa a un amigo, uno solo, y le obligan a dejar su hogar. ¿Cómo nos sentiríamos? Imaginen las lágrimas vertidas, multiplicadas por dos millones hoy en Darfur. Imaginen que nos violan a una familiar, una sola, y pensemos ahora que esto mismo está pasando con decenas de miles de personas. Esa es la magnitud de la tragedia humanitaria que azota Sudán.

¿Qué está haciendo el Gobierno? Resolución tras resolución hemos venido exigiendo que desarme a las guerrillas Janjaweed, pero no ocurre nada. Resolución tras resolución hemos venido exigiendo que coopere con la comunidad internacional para ayudar a su propia población, pero en realidad es muy poco lo que ocurre. Y a todo esto no beneficia el hecho de que al enviado de las Naciones Unidas, Jan Egeland, se le niegue el permiso para viajar a Darfur siempre que lo estime oportuno. La Comisión ya entrega actualmente 160 millones de euros y mi país 330 millones de coronas suecas en concepto de ayuda. Si este dinero ha de servir para algo, el régimen tiene que cooperar en lugar de intentar desbaratar nuestros esfuerzos. Creo que debemos imponer un embargo de armas, independientemente de lo que digan Rusia y China, y todos los países que lo apoyen deberán ayudarse entre sí e impedir que dicho embargo se incumpla.

Es más, encarcelar a las mujeres que se resisten a ser violadas es absurdo y las cuatro jóvenes en cuestión deberían ser liberadas inmediatamente, por supuesto.

 
  
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  Margrietus van den Berg (PSE), autor. – (NL) Señor Presidente, señora Comisaria, en Darfur hay millones de personas huidas. Los campos de refugiados están abarrotados debido a la amplia y caótica huida de personas necesitadas, atacadas por rebeldes y por la milicia Janjaweed, a menudo con historias de pillaje y violación que contar. Se trata de una situación desesperada, la Unión Africana es demasiado débil y parece que el Gobierno sudanés apoya a los Janjaweed y quiere desea dar una oportunidad al Derecho internacional, representado por la Unión Africana y las Naciones Unidas. Parece que cuenta con el respaldo de China y Rusia.

Ayer se supo que el señor Pronk, enviado especial de las Naciones Unidas en Darfur, va a dimitir de su puesto. Si incluso el señor Pronk, un buscavidas y optimista incorregible, ya no ve ninguna posibilidad para el proceso de paz, entonces de verdad es hora de que hagamos sonar la alarma. En Darfur se desarrolla un brutal conflicto sin precedentes, en que la Unión Europea tiene la oportunidad de demostrar cuál puede ser su papel fuera de Europa. Esta semana se ilustra aquí el genocidio de 100 días en Ruanda en una exposición fotográfica. Este acto resume el fracaso de toda la comunidad internacional.

Una vez más, estamos sometidos a prueba. Mientras que China y Rusia vetan toda acción, la Unión Africana aún intenta que el Gobierno sudanés colabore, pero eso es demasiado poco, viene demasiado tarde y se alarga durante demasiado tiempo. Ahora corresponde a la troika europea establecer, con dinero y apoyo a las fuerzas de paz de la Unión Africana, una presencia real con el objetivo de prestar apoyo logístico y garantizar el acceso a la ayuda alimentaria y la protección de las personas. Hay que poner fin a esta masacre caótica, que se caracteriza por un conflicto de intereses de una crueldad sin precedentes. El llamamiento de hoy de nuestra Cámara en forma de una magnífica resolución común da una clara orientación y un impulso al señor Solana, al Consejo, a la Comisión y también a nuestros Gobiernos. La credibilidad del papel de Europa en el mundo está en juego.

 
  
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  Jaromír Kohlíček (GUE/NGL), autor. – (CS) Es extraño que apenas hablara de Darfur hasta que se encontró petróleo en el sur de Sudán. Los agricultores atendían sus campos, los ganaderos llevaban a pastar a sus animales. Es evidente que la región de Darfur ejerce una atracción especial en algunas personas. Los intentos de secesión por parte de regiones potencialmente ricas en África no son nada nuevo. No olvidemos Biafra, Katanga y otras zonas conflictivas de un continente rico en recursos naturales. Donde no hay tanta riqueza no se producen problemas tan masivos. Después de todo, no solo encontraremos armas rusas y chinas en la región. También en las bases militares extranjeras de la República de Chad encontraremos armas de otros países.

El aspecto interesante es que nos preocupa que no se haya permitido la visita del Secretario General de las Naciones Unidas a Darfur. Cuando hubo sucesos parecidos en Eritrea, el Parlamento aprobó ayuda humanitaria para el Gobierno. ¿Por qué nuestra resolución, en el apartado 7, no solicita que la UE, los Estados Unidos y otros ayuden a poner fin a la situación en Eritrea? Aunque el régimen sudanés sin duda no es un dechado de democracia, sería erróneo recurrir a la fuerza para resolver el conflicto. Acepto la resolución, aunque con estas reservas.

 
  
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  Ari Vatanen, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (EN) Señor Presidente, mis colegas ya han mencionado el hecho de que hemos tratado este asunto una y otra vez. Cuando hablamos de derechos humanos y de dignidad humana, nos enfrentamos a una cuestión de geometría variable: si los hechos tienen lugar cerca de nosotros, la vida humana parece importar, pero cuando ocurren lejos, ya no nos ponemos de acuerdo.

He estado a menudo en esa parte del mundo. Conozco esas tierras yermas; sé como viven –o mejor dicho sobreviven– esas personas en esas condiciones, aunque no haya conflicto. Están expuestas al hambre, a la escasez de alimentos y de agua potable. No se pueden imaginar ustedes lo dura que es su vida. Ahora, cientos de miles de esas personas están siendo torturadas y asesinadas y las demás han huido de sus casas, mientras nosotros aprobamos aquí otra resolución. Esto demuestra lo impotente que es la comunidad internacional ante el sufrimiento humano. Eso es todo lo que hay.

¿Cuántos conflictos necesitamos aún? También en los Balcanes reaccionamos demasiado tarde. Y ahora Darfur está demasiado lejos. China y Rusia están bloqueando cínicamente nuestros esfuerzos en las Naciones Unidas. El régimen podrido de Sudán –siento tener que usar un lenguaje nada diplomático– bloquea los esfuerzos de las Naciones Unidas, y somos impotentes.

Ante conflictos o problemas internacionales necesitamos gobernanza internacional. De lo contrario, las generaciones futuras nos dirán: «Teníais el problema entre vuestras manos. Visteis los nubarrones en el horizonte y no hicisteis nada».

 
  
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  Ana Maria Gomes, en nombre del Grupo del PSE. – (PT) En septiembre de 2004 visité Darfur con una delegación del Parlamento y vi la magnitud de la tragedia, como ya ha dicho antes la señora Hall. Más tarde, aquí en el Parlamento y en la UE, apoyamos el papel que quería desempeñar la Unión Africana en la resolución del conflicto. Pero este ya se alarga tres años y ha causado más de 200 000 muertes y 2 millones de desplazados o refugiados.

La Misión de las Naciones Unidas en Sudán (UNMIS) ha llegado lo más lejos posible y las conversaciones en Abuja no avanzan. El conflicto se ha agravado y se está expandiendo a la vecina Chad. La prohibición de la visita a Darfur de Jan Egeland constituye otra afrenta del régimen sudanés a las Naciones Unidas, por no hablar de los terribles crímenes de guerra y contra la humanidad perpetrados por sus fuerzas, incluida la milicia Janjaweed. Las amenazas provocadoras de Jartum de convertir Darfur en un cementerio de tropas de las Naciones Unidas no deben intimidarnos.

La comunidad internacional no puede abdicar de su responsabilidad de proteger. Por ello, debe enviar inmediatamente, con arreglo al Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, una fuerza estabilizadora robusta y bien pertrechada, preparando con ello el terreno para una operación de paz de las Naciones Unidas de dimensiones apropiadas, ambas con una contribución europea significativa.

Todos los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas deben asumir sus responsabilidades, incluidos los países que han protegido el régimen dictatorial corrupto y criminal en Jartum, como China. Asimismo, solo habrá una solución duradera del conflicto si se pone fin a la impunidad de los autores de los crímenes de Darfur. En ese sentido, es crucial apoyar las investigaciones de la Corte Penal Internacional y reforzar las sanciones contra Jartum, aplicando rigurosamente el embargo de armas y declarando un embargo de las exportaciones de petróleo.

 
  
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  Kathy Sinnott, en nombre del Grupo IND/DEM. – (EN) Señor Presidente, mis contactos que se comunican directamente con quienes se hallan sobre el terreno en el sur de Sudán me informan de que la situación que se está desarrollando allí merece nuestra atención urgente. Mientras el Gobierno de Jartum proclama que cumple los acuerdos de paz, que como sabemos no es cierto, financia al LRA –el Ejército de Resistencia del Señor– desde el norte de Uganda para que este prosiga el genocidio en su lugar.

El LRA asedia los pueblos del sur de Sudán: mata a los adultos y secuestra a los niños. Rapta chicas jóvenes y las convierte en esclavas laborales y sexuales o las vende o regala a los traficantes de armas del LRA. Aterroriza a chicos jóvenes hasta convertirlos prácticamente en esclavos que sirven de soldados y guardias. El LRA solo es una pequeña fuerza, pero se expande cada vez más porque utiliza a jóvenes secuestrados como combatientes.

Actualmente es la estación de siembra en el sur de Sudán. Los civiles deberían estar sembrando pero no pueden hacerlo debido a la amenaza del LRA, al que respalda su propio Gobierno. Si no se siembra nada, habrá hambruna. La situación es crítica, necesitan nuestra protección inmediatamente. Debemos preguntarnos lo siguiente: si Rusia y China pueden apoyar al Gobierno, ¿por qué no podemos apoyar nosotros al pueblo sudanés?

 
  
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  Ryszard Czarnecki (NI). (PL) Señor Presidente, una vez más debatimos sobre Darfur aquí en el Parlamento Europeo. Parece una especie de «historia interminable».

Con tristeza debemos admitir que el Gobierno sudanés es totalmente responsable de que aún se esté luchando en esta región. El Gobierno de Jartum no respeta los acuerdos internacionales ni la autoridad de las Naciones Unidas y considera que la misión de paz más reciente de las Naciones Unidas era una vuelta al colonialismo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el Gobierno sudanés solamente se atreve a mostrar esta actitud porque no se encuentra aislado por la comunidad internacional. Como han manifestado otros oradores que me han precedido, países como Rusia suministran armas a este país.

Llamemos a las cosas por su nombre. En Darfur se está produciendo un genocidio que debe ser condenado por las Naciones Unidas de forma inequívoca. Está totalmente fuera de lugar que algunos países, como Rusia, bloqueen la labor del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en relación con este asunto. El Parlamento Europeo debe presionar a la opinión internacional de modo que Darfur pueda dejar de ser un símbolo de violencia y abuso.

 
  
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  Karin Scheele (PSE). (DE) Señor Presidente, la guerra en Darfur, en la zona occidental de Sudán, perdura desde 2003, una guerra civil devastadora que se ha cobrado el estremecedor tributo de 200 000 muertes y 3 millones de refugiados y que los observadores califican de «Ruanda a cámara lenta».

La Unión Europea y los Estados Unidos han expresado su apoyo a la transferencia de la misión de la Unión Africana –cuyos 7 000 soldados son bastante insuficientes para la tarea– a tropas aportadas por las Naciones Unidas. El enviado especial de las Naciones Unidas, Jan Pronk, resume la situación con acritud, afirmando que los esfuerzos de las Naciones Unidas por llevar la paz a Darfur han acabado en fracaso y que se ha hecho demasiado poco y demasiado tarde. Algunos países tratan a Sudán con guantes de seda. Aunque los países difieran entre sí, la razón es casi siempre la misma: materias primas y petróleo.

Nuestra resolución hace un llamamiento enérgico al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que se reúna y debata la violencia en Darfur y asuma su responsabilidad de proteger a los civiles.

 
  
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  John Attard-Montalto (PSE).(EN) Señor Presidente, pienso que deberíamos sentirnos todos avergonzados por vivir en lo que denominamos una sociedad y civilización diplomáticas, supuestamente una de las civilizaciones más avanzadas de la historia de la humanidad. Sin embargo, miramos impotentes cómo hay víctimas –mujeres, niños, inocentes– que son exterminadas. Hablamos de ello, debatimos sobre ello y conseguimos engañarnos pensando que las Naciones Unidas están haciendo algo.

Las Naciones Unidas no pueden hacer nada. Nos damos cuenta de que las Naciones Unidas, cuando se enfrentan a un régimen dispuesto a cualquier cosa, tanto desarrollar armas nucleares en un país como cometer genocidio o casi de inocentes en otro país, no pueden ni siquiera visitar el lugar donde se están cometiendo las atrocidades. Por otra parte, somos testigos de cómo los militares de un país llevan a cabo una acción independiente, como ha sido el caso de Iraq. Ahora pedimos que los estadounidenses y los europeos salven a las personas inocentes de Darfur y al mismo tiempo condenamos a los estadounidenses por lo que ha ocurrido en Iraq, cuyo régimen no era de los mejores.

Concluiré diciendo que la situación es tan grave que en mi país, Malta, un tercio de los refugiados –hemos realizado un debate y una votación sobre el tema en este período parcial de sesiones– vienen de Darfur. Esto es una muestra de la gravedad de la situación.

 
  
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  Markos Kyprianou, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, la Comisión está sumamente preocupada por la situación en Darfur, el último conflicto abierto en el continente africano. Continúan estallando luchas periódicas entre los contendientes y la población civil. Y los primeros en sufrir esta violencia continuada, así como la persistente falta de seguridad, son en particular las mujeres y niños.

A pesar de que la rápida intervención de la Unión Africana ha contenido el peor de los panoramas posibles, el precario statu quo no podrá mantenerse por mucho tiempo. Casi tres millones de personas dependen de una ayuda humanitaria vital, pero las condiciones de acceso y seguridad para las organizaciones humanitarias son limitadas y se ven obstaculizadas por una violencia continua, incluso ataques directos contra las operaciones de ayuda.

En estos momentos, el conflicto se está extendiendo rápidamente a Chad y podría poner en peligro el frágil proceso de conciliación sudanés, iniciado con la firma del acuerdo integral de paz entre Jartum y el SPLM el 9 de enero de 2005. Existe consenso internacional en que la única solución es un acuerdo político en Darfur. La Comisión, los Estados miembros y la comunidad internacional apoyan plenamente el objetivo de la Unión Africana de alcanzar rápidamente un acuerdo de paz en las negociaciones de Abuja. Ello también podría facilitar una transición sin complicaciones de las responsabilidades militares actuales de la Unión Africana en Darfur a las Naciones Unidas. Es una iniciativa indispensable, concebido por la misma Unión Africana, pero a la que Sudán todavía se opone.

La Comisión considera llegado el momento de que las partes, bajo los auspicios de la Unión Africana y con el apoyo de la comunidad internacional, establezcan un plan de paz para Darfur y para la transición de la Unión Africana a las Naciones Unidas con hitos específicos y responsabilidades claramente asignadas. Ello permitiría a la comunidad internacional emplear todos los medios de presión diplomática, incluso sanciones, para forzar el avance de todo el proceso.

Sin embargo, para que la política de conciliación de Darfur sea sostenible, deberá basarse asimismo en las premisas de la justicia y el apoyo internacional a la reconstrucción de la región. En este contexto, es importante que Jartum y los rebeldes colaboren y participen en la labor de la Corte Penal Internacional respecto a Darfur, y que la comunidad de donantes esté dispuesta a proporcionar un dividendo de paz inmediato tan pronto como se alcance un resultado positivo en Abuja.

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. ONESTA
Vicepresidente

El Presidente. – El debate queda cerrado. La votación tendrá lugar al final de los debates.

 
  

(1) Véase el Acta.

Última actualización: 21 de junio de 2006Aviso jurídico