Índice 
 Anterior 
 Siguiente 
 Texto íntegro 
Procedimiento : 2005/2245(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0207/2006

Textos presentados :

A6-0207/2006

Debates :

PV 06/07/2006 - 4
CRE 06/07/2006 - 4

Votaciones :

PV 06/07/2006 - 6.18
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2006)0320

Debates
Jueves 6 de julio de 2006 - Estrasburgo Edición DO

4. Comercio justo y desarrollo (debate)
PV
MPphoto
 
 

  La Presidenta. De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe (A6-0207/2006) del señor Schmidt, en nombre de la Comisión de Desarrollo, sobre comercio justo y desarrollo (2005/2245(INI)).

 
  
MPphoto
 
 

  Frithjof Schmidt (Verts/ALE), ponente. – (DE) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, con este informe sobre comercio justo y desarrollo, el Parlamento responde al notable éxito político y económico que constituye el comercio justo.

En los últimos años, la tasa de crecimiento del comercio justo en Europa ha aumentado, en promedio, un 20 %, y la tendencia sigue al alza. En determinados países tenemos cuotas de mercado de hasta el 20 %, como es el caso del café en el Reino Unido. Esto basta para demostrar el éxito de una iniciativa de la sociedad civil en condiciones de mercado, que hasta la fecha ha salido adelante sin financiación ni ayuda significativas por parte del Estado. Al mismo tiempo, representa también un éxito directo en la lucha contra la pobreza, ya que los precios justos garantizan unos ingresos justos. Además, para el desarrollo social de los países del sur es crucial que sus productores perciban unos ingresos justos.

Todo este asunto demuestra asimismo el alto nivel de concienciación de los consumidores europeos y su interés por la responsabilidad social en relación con el comercio internacional, además de la elevada calidad del producto. Por todo ello, este tema guarda además relación con la protección de los intereses del consumidor. Los precios justos, las condiciones de trabajo y de producción justas, el cumplimiento de las normas ecológicas; todos estos aspectos favorecen por igual la calidad de vida de los productores del sur y los consumidores del norte.

En la Comisión de Desarrollo hubo también un amplio consenso, cosa que me complace mucho. Por tanto, llegados a este punto, expreso mi agradecimiento a mis colegas de la Comisión de Desarrollo, los ponentes alternativos y los coordinadores por sus consejos constructivos. El informe se aprobó por unanimidad en comisión. Vino precedido de intensos intercambios entre el Movimiento por el Comercio Justo y numerosas asociaciones sobre los problemas del comercio justo. En comisión elaboramos y presentamos criterios que deberían cumplir los productos designados «de comercio justo», a fin de no engañar a los consumidores.

Por tanto, este informe exige a la Comisión que presente una recomendación relativa al comercio justo. Ello implica el fomento de un concepto político y económico y no, por ejemplo, la promoción de un nombre comercial, ni implica una normativa detallada jurídicamente vinculante ni una ley de comercio justo para toda Europa. Nuestra intención no es, ni debe ser, regular en exceso, lo que posiblemente obstaculizaría este floreciente y próspero mercado. No obstante, implica la definición de criterios que formen la sustancia del concepto de «comercio justo».

Los criterios clave que se han presentado a este fin en el informe incluyen, entre otros, precios al productor que garanticen su existencia; información a los consumidores sobre los precios mantenidos por los productores, con lo que se proporciona transparencia; observancia de las convenciones centrales de la Organización Internacional del Trabajo en lo relativo a la salud y seguridad en el trabajo y la mano de obra infantil en relación con la producción; respeto de la normativa ambiental; apoyo a la producción y el acceso al mercado por parte de organizaciones de productores y supervisión del cumplimiento de estos criterios. Es importante que estos aspectos se incluyan en la recomendación de la Comisión.

En este punto quiero expresar además mi agradecimiento a la Comisión. Especialmente en la Dirección General de Desarrollo y la Dirección General de Comercio, la actitud receptiva hacia este informe, e incluso añadiría que cierta vinculación con él, han sido evidentes. Los intercambios han sido muy constructivos.

Una observación más personal: Comisario Mandelson, sé que le encanta el chocolate y veo a menudo que prefiere el chocolate de comercio justo de Oxfam. Son dos predilecciones que compartimos. Por ello, por sus hábitos de consumo, soy consciente de que tiene una mentalidad abierta sobre este tema.

Una vez más, deseo hacerle un llamamiento particular. En el programa de «ayuda al comercio», que ahora se debate en la OMC, habría que crear un «sector de ayuda al comercio justo». Si pudiéramos destinar solamente el 10 % de dichos fondos al sector del comercio justo, se proporcionaría un estímulo enorme a este concepto tan encomiable. Ayúdenos a dar un trato preferente a los productos de comercio justo en las licitaciones públicas e insufle aire fresco al artículo 23 del Acuerdo de Cotonú, otorgando al comercio justo, en colaboración con los países ACP (África, Caribe y Pacífico), un estatuto importante, además de apoyo.

La Unión Europea necesita una política de comercio justo bien coordinada. Hoy confío en que el Parlamento dé un paso importante en esta dirección y de la Comisión depende que se dé un gran paso más. Necesitamos esta recomendación, Comisario Mandelson.

 
  
MPphoto
 
 

  Peter Mandelson, miembro de la Comisión. (EN) Señora Presidenta, antes que nada quisiera dar las gracias al señor Schmidt por este informe y por llamar la atención sobre mis hábitos de consumo cada vez más ostentosos, los cuales, me temo, se van haciendo demasiado evidentes según voy avanzando en este puesto de Comisario de Comercio europeo. Quisiera darle las gracias de forma sincera y afectuosa por este informe, el cual considero que es muy valioso y que será bien recibido.

En mi opinión, el comercio justo es una de las herramientas clave para potenciar el desarrollo sostenible y equiparnos mejor para luchar contra la pobreza en el mundo, y como concepto está desarrollándose rápidamente. Sin lugar a dudas, es una práctica comercial muy popular. Va ganando adeptos y aumentando su atractivo entre la opinión pública, y contribuye a incrementar la sensibilización del público ante todos los asuntos relacionados con la sostenibilidad.

Uno no está realizando simplemente un acto de consumo que es bueno por el contenido de lo que consume. También es un estímulo para el cerebro. Le hace a uno pensar y, por ello, es si cabe más valioso. Los consumidores tienen en cuenta los factores relativos a las condiciones de producción. La gente no solo se alimenta, también se preocupa, y el comercio justo ha sido pionero en esto de una forma muy atractiva.

La Comisión apoya activamente el comercio justo. Asumimos compromisos con el comercio justo en el Acuerdo de Cotonú con los países ACP, así como en nuestra Comunicación sobre la coherencia de las políticas en favor del desarrollo.

Numerosos proyectos de ayuda al comercio y desarrollo apoyan al comercio justo: proyectos de desarrollo con un valor superior a los 4 millones de euros en 2003, y que va en aumento. Consisten principalmente en el apoyo a las actividades de las ONG, pero también en la ayuda directa a la armonización de las normas laborales. También participamos en actos sobre comercio justo.

Uno podría argumentar que mientras el comercio justo ayuda a lavar la conciencia de los que compran dichos productos, otros continúan, no obstante, explotando a los necesitados. Este argumento no me convence. El comercio justo no es la panacea para todos los problemas de los productores pobres, ni implica necesariamente que por no comprar ni consumir productos de comercio justo esté uno explotando a los pobres.

Lo que hace falta para hacer frente a la pobreza y mejorar el desarrollo es un marco político general y coherente. Esto es lo que hemos de desarrollar y conceptuar, y este informe contribuirá a ello.

El comercio justo es privado y se limita a los productores participantes, mientras que los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU son para todos. Así, el comercio justo es particular y concreto, mientras que los Objetivos de Desarrollo del Milenio son generales y amplios, pero existe una interrelación clara entre los dos. El objetivo es diferente para una persona y para la acción política de la UE.

Una persona hace una elección personal. Esta persona tiene derecho a realizar dicha elección. Esto no puede traducirse de forma automática en una política más amplia. El consumidor particular mira un paquete de café, como corresponde. Los responsables de la formulación de políticas, por otra parte, han de tener en cuenta al sector en su conjunto y nuestras obligaciones con el sector en su conjunto.

Necesitamos una solución completa y pública: una solución que no debe limitarse, por tanto, únicamente al comercio justo. Como el informe indica correctamente, hay otros operadores distintos de los del comercio justo y que pueden obtener resultados similares a los que obtienen los que sí lo hacen, que tienen el mismo potencial de crecimiento y que pueden influir en la elección del consumidor y los regímenes de comercio internacional. Deberíamos utilizar todo el potencial de todas las iniciativas creíbles para apoyar la sostenibilidad. Esa debería ser nuestra prueba de fuego. ¿Ayuda, contribuye, hace avanzar la sostenibilidad? Si la respuesta es sí, esto debería orientar nuestra respuesta y nuestra actitud al respecto.

Ampliando los compromisos adquiridos anteriormente, deseamos explorar con nuestros socios el uso de acuerdos de asociación económica con los países ACP, así como otros acuerdos comerciales, para incluir incentivos concretos destinados a mejorar el acceso al mercado de los productos de comercio justo. Ahí es donde creo que podemos defender nuestro interés y nuestro compromiso de la forma más beneficiosa.

Resulta muy útil, por tanto, que el informe señale el peligro de una legislación nacional inadecuada en el ámbito del comercio justo. Conozco algunas iniciativas en curso que pueden perjudicar la posición que ha alcanzado ya el comercio justo. Hemos de ser vigilantes con ellas y comprobar, por tanto, si no es mejor adoptar un planteamiento más coherente y común con el fin de obtener las mayores ventajas para el comercio justo.

A la inversa, una adhesión demasiado firme al planteamiento concreto que representa el comercio justo supondría el riesgo de discriminar otros sistemas, algunos de ellos identificados en su informe, que tienen resultados similares y que podemos y debemos apoyar.

Tiene usted razón en cuanto a la necesidad de proteger a los consumidores; la cuestión es cómo. Considero que el papel de la política es garantizar que los mensajes que se ofrecen a los consumidores sean precisos y transparentes, por lo que me alegra que esto también se destacara en el informe. Ya contamos con una protección frente a las afirmaciones engañosas, pero puede que nos planteemos ir más allá y contribuir a que el consumidor participe de forma activa en la ética de la producción.

Creo que se puede ofrecer mejor información sobre los regímenes de declaración en general, y ya se está trabajando al respecto. Voy a solicitar a mis colaboradores que estudien cómo se refuerza la sostenibilidad a través de diferentes sistemas de certificación y garantía, incluido el del comercio justo.

Estudiaremos todas las recomendaciones hechas en este informe y, por supuesto, mantendremos informado al Parlamento de los progresos futuros. Necesitamos dialogar con el Parlamento de forma continua. Por tanto, me alegra que este informe proporcione el marco, tanto para el diálogo como para el modo en que podemos, debemos y nos proponemos ampliar nuestro compromiso en este terreno.

Para concluir, quisiera dar nuevamente las gracias al ponente por la calidad de este informe.

 
  
MPphoto
 
 

  Jörg Leichtfried (PSE), ponente de opinión de la Comisión de Comercio Internacional. – (DE) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, antes que nada felicito al ponente, el señor Schmidt, quien ha tratado el problema de una forma muy objetiva y lo ha sometido a votación con buen resultado. Aunque este tema ha sido debatido en la Comisión y el Parlamento en numerosas ocasiones, siempre existe la necesidad de emprender más acciones con vistas a que el comercio justo pueda seguir avanzando eficaz y satisfactoriamente. Lo que importa es que se establezcan los criterios y normas centrales sobre cuya base debe desarrollarse el mercado. Sin embargo, en lo que respecta a este joven sector, hay que tener en cuenta el hecho de que las directivas precipitadas siempre implican el riesgo de comportar una armonización esquemática y un exceso de regulación.

Con un 60-70 % del total de ventas, Europa es el mayor mercado de venta de los productos de comercio justo y opino que ofrece mayores oportunidades de crecimiento. A este respecto, un asunto que me preocupa especialmente son los municipios, pueblos y ciudades, los Estados federados alemanes y otros organismos administrativos regionales, a los que se recuerda y solicita una y otra vez que consideren los productos de comercio justo en sus licitaciones públicas y que los utilicen en diversos actos.

A pesar de la escasa diversidad de productos de comercio justo, a menudo los consumidores no están seguros de si el producto designado como tal es, para empezar, verdaderamente de comercio justo. Cuanto más crezca este mercado, mayor será la incertidumbre. Por tanto, puede que debamos pensar en un logotipo europeo para el comercio justo en el futuro.

Para los productores de bienes de comercio justo solicito una estructuración de los precios que garantice su existencia, unas condiciones justas de producción y el cumplimiento de las normas ambientales en el contexto del desarrollo sostenible. El comercio justo debe estar indisolublemente vinculado a normas laborales clave. Ahora que hemos logrado crear unas condiciones generales positivas para el desarrollo y el fomento del comercio justo, como europeos podemos asumir la importante función de guía en este terreno.

 
  
MPphoto
 
 

  Filip Kaczmarek, en nombre del Grupo del PPE-DE. (PL) Señora Presidenta, doy las gracias y felicito al señor Schmidt por este informe y por su intervención tan interesante sobre el comercio justo. El comercio justo puede representar una contribución positiva al desarrollo de los países pobres al asegurar mejores condiciones para los productores y sus familias, a la vez que facilita el acceso a los mercados mundiales y estimula el desarrollo sostenible. Deseo llamar su atención sobre algunos puntos del texto que son problemáticos, dado el contenido sustancial del informe.

Primero, en mi opinión, el informe confunde a veces la idea de comercio justo con el comercio leal en sentido general. Este texto será el primero en la historia de la legislación europea en abordar el sector del comercio justo con un informe sobre bienes etiquetados con el logotipo de comercio justo y comercializados como tales. El objeto del informe debería haber sido el etiquetado de productos para que los principios rectores del comercio justo no se vean distorsionados a costa de los consumidores que quieren comprar este tipo de productos.

El informe trata del sector del comercio justo. Sin embargo, y haré hincapié en esto, el informe que debatimos no es un informe sobre el comercio leal en el sentido de hacer que el comercio internacional sea más justo. Es evidente que el comercio leal es otra cosa. Existe el intento de hacer que todo el comercio sea más justo y este asunto ya se ha abordado en otras muchas resoluciones e informes del Parlamento Europeo.

Por este motivo, en mi opinión, referirse al Acuerdo de Cotonú en este contexto no es adecuado, ya que dicho acuerdo trata del comercio leal y no del comercio justo. Asimismo, creo que la fijación de precios es un asunto dudoso y los comentarios al respecto no nos ayudarán a evaluar el informe en su conjunto.

 
  
MPphoto
 
 

  Linda McAvan, en nombre del Grupo del PSE. (EN) Señora Presidenta, anoche me llevó a casa un taxista de Ghana. Creo que era uno de los pocos que estaban trabajando, a causa de la excitación provocada por la Copa mundial de Fútbol. Le pregunté si le gustaba vivir en Francia. Me contestó que estaba bien, pero que echaba de menos Ghana. Aquí en Francia, tres de sus hijos han podido ir a la universidad, cosa imposible de imaginar en Ghana.

El año pasado visité Ghana. Las palabras del taxista me confirmaron lo que yo había visto allí. Fui al norte de Ghana a reunirme con cultivadores de tomate y arroz. No podían ganarse el sustento diario y, por tanto, no podían enviar a sus hijos a la escuela ni tener acceso a asistencia médica. Al mismo tiempo, en los mercados del norte de Ghana había arroz subvencionado por los Estados Unidos y productos de tomate procesados en la UE más baratos que los productos locales.

En el mismo viaje visité a los cultivadores de cacao de comercio justo del centro de Ghana. Desde luego, no eran ricos, pero se les pagaba un precio sostenible y tenían un contrato de larga duración para su producto. Por tanto, podían acceder a la asistencia médica, había una escuela para sus hijos y la prima del comercio justo suponía que había una inversión para el agua en sus pueblos. Comprobé las mismas diferencias entre los agricultores de comercio justo y los que no lo eran en plantaciones de plátanos de la Comunidad de Dominica, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas.

Queremos precios justos para los agricultores de los países en desarrollo. Esperamos que la OMC consiga un sistema más justo, pero mientras tanto necesitamos un comercio justo de verdad. Me complace escuchar que la Comisión va a apoyarlo.

Con respecto a las etiquetas, es cierto; se están desarrollando otras etiquetas éticas. Algunas de ellas son muy buenas, pero tenemos que tener mucho cuidado. No podemos tener un comercio justo de rebajas. A medida que el mercado crece, existe la tentación de que cada vez más participantes aspiren a una etiqueta ética sin querer pagar el precio real. Por tanto, hemos estar atentos sobre a quién apoyamos y hemos de asegurarnos de que las etiquetas sean realmente éticas. El comercio justo tiene que ver con el precio y la sostenibilidad. Tiene que ver con el Objetivo de Desarrollo del Milenio de hacer frente a la pobreza.

 
  
MPphoto
 
 

  Sajjad Karim, en nombre del Grupo ALDE. (EN) Señora Presidenta, quisiera comenzar felicitando a nuestro ponente, el señor Schmidt, por elevar los criterios y con ellos nuestras ambiciones. Estoy convencido de que todos nos beneficiaremos mucho si seguimos sus recomendaciones. También acojo favorablemente las opiniones expresadas por la Comisión. Estoy seguro de que nuestro planteamiento de colaboración tendrá resultados muy positivos.

Es especialmente importante porque en la actualidad buena parte de nuestros alimentos y bebidas proceden de los países en desarrollo, en los cuales a los agricultores y trabajadores les resulta cada vez más difícil ganar un sueldo decente. En nuestro mercado mundial, el uso de marcas o etiquetas reconocidas internacionalmente, en las que los consumidores puedan confiar, es una contribución lógica y significativa a las mejoras económicas y sociales en todo el planeta. Gracias al uso de un etiquetado claro, las personas están empezando a darse cuenta de que pueden hacer algo para solucionar el problema de la pobreza internacional. La sencilla decisión de comprar productos con la marca de comercio justo puede tener un efecto enorme, garantizando que los productores y trabajadores reciban unos salarios más justos y sus condiciones laborales sean mejores, y puede marcar una diferencia crucial en su capacidad de satisfacer las necesidades básicas de sus familias.

En los cinco últimos años, el Reino Unido ha demostrado contar con las estructuras de comercio justo más dinámicas de todos los Estados miembros, y es el mercado de comercio justo que más rápido crece del mundo. El 87 % de la población británica, una cifra impresionante, preferirían comprar productos de empresas que hacen algo positivo por la comunidad. Cuando se les preguntó por productos de esta categoría, el 27 % indicaron expresamente los productos de comercio justo. Esta cifra podría y debería ser mucho más alta, y es tarea de todos los diputados a esta Cámara responsables divulgar las ventajas de este proyecto necesario.

En mi circunscripción del noroeste estamos decididos a promover la igualdad y el desarrollo sostenible siempre que sea posible. Garstang, en Lancashire, fue la primera localidad en conseguir el reconocimiento de comercio justo en 2001. Trece localidades del noroeste, incluidas las importantes ciudades de Manchester, Lancaster y Liverpool, han seguido después. Kendal fue el primer distrito municipal de comercio justo y ahora el Consejo de Lancashire se ha propuesto convertirse en el primer condado de comercio justo.

Al igual que en el Parlamento Europeo, los productos de comercio justo están disponibles en muchas oficinas del Consistorio, el té y el café que se sirve en las reuniones es de comercio justo, y se han desarrollado jornadas de sensibilización para informar a los empleados sobre las ventajas del comercio justo.

 
  
MPphoto
 
 

  Miguel Portas, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (PT) En un momento en que las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio llegaron una vez más a un punto muerto, es positivo ver que esta Cámara debate un informe sobre el comercio justo. Sabemos que todavía es una gota en el océano desde el punto de vista de la economía mundial y que un millón de trabajadores rurales se benefician de él en la actualidad. Esta cifra puede parecer alta, pero la verdad es que tampoco son tantos. La Unión Europea debe comprometerse por ello a promover el comercio justo, aunque solo sea para aliviar su conciencia de una Política Agrícola Común que extiende el hambre y la pobreza en los países del sur. El comercio justo podría se un tanto a su favor, señor Comisario. Otras personas, agricultores, redes de comercialización y consumidores exigentes podrían insuflar nueva vida al comercio justo.

El señor Schmidt ha presentado algunas propuestas positivas, especialmente la reducción del IVA y la anulación de los derechos de importación, aunque el aspecto positivo del informe radica en otra parte: muestra el camino adelante y un principio de esperanza. Con el comercio justo, el mundo podría ser un lugar mejor.

 
  
MPphoto
 
 

  Eoin Ryan, en nombre del Grupo UEN. (EN) Señora Presidenta, antes de nada quisiera dar las gracias al ponente por este informe excelente y que esperábamos desde hace tanto tiempo.

El comercio justo consiste en pagar a los productores pobres un precio justo y ayudarles a mejorar las aptitudes y el conocimiento necesarios para que desarrollen su negocio y logren salir de la pobreza. Coincido con el Comisario en que no es la única solución, sino parte de la solución.

Los consumidores que eligen productos con la certificación de comercio justo desempeñan un papel crucial a la hora de reducir la pobreza y apoyar a los productores marginados de una forma que promueva la dignidad y la autosuficiencia. Las nuevas cifras publicadas hoy muestran que las ventas mundiales de productos certificados de comercio justo alcanzaron los 1 100 millones en 2005. Esto supone un aumento del 37 % con respecto a 2004. El mensaje está claro: los consumidores están encantados de apoyar el comercio justo. Para generar mayores ventas de productos de comercio justo y beneficiar así a más productores marginados, es importante conseguir la participación de los fabricantes comerciales y fomentar el suministro de productos de comercio justo a los supermercados, donde hacen la compra la mayoría de las personas.

El notable crecimiento mundial del comercio justo en 2005 también muestra que cada vez más productores, comerciantes y proveedores confían en la marca que certifica el comercio justo y desean entrar a formar parte del sistema. Sin embargo, el próximo reto será garantizar que se mantengas el nivel de calidad de dicha certificación.

Hace poco estuve en Guatemala con Trocaire, una ONG irlandesa. Durante nuestra estancia visitamos el área de cafetales de Claremont, donde 50 familias que habían vivido y trabajado allí durante tres generaciones, en unas condiciones que solo pueden calificarse de feudales, fueron expulsadas de su tierra porque la propietaria, que además es cuñada del Presidente del país, decidió que no los quería allí y quería cambiar lo que estaban haciendo. Son un grupo de personas que desean crear una cooperativa para producir café conforme al sistema de comercio justo. Saben cómo producir café; como he señalado, llevan generaciones haciéndolo. Quiero que conste que he hablado en esta Cámara de la difícil situación de estas personas en Guatemala, porque creo que es del todo escandaloso que todavía hoy en día se pueda tratar a personas de esta forma.

El comercio justo no consiste únicamente en vender y comprar, consiste en hacer justicia a las personas de todo el mundo.

 
  
MPphoto
 
 

  Christofer Fjellner, (PPE-DE). – (SV) Señora Presidenta, señor Comisario, estoy a favor del comercio justo. Para mí significa comercio justo, comercio sin aranceles ni cuotas en un entorno en el que se respeta el espíritu de libre empresa y el derecho a la propiedad. En parte este informe tiene una perspectiva diferente a la mía, y en ocasiones parece que se esfuerza por lograr lo contrario.

Este informe combina dos tipos diferentes de comercio justo. Cuando las empresas y las organizaciones definen lo que piensan que es justo y ofrecen al consumidor productos elaborados según dichos criterios, estamos ante una demostración de poder del consumidor, lo que está muy bien.

El otro tipo de comercio justo es cuando los políticos intervienen en una relación comercial voluntaria y establecen condiciones y precios que consideran justos, de forma que puedan llamar a esto comercio justo. Para mí, esto es socialismo y algo muy negativo. El informe propone dar a las empresas de comercio justo un fundamento jurídico propio y establecer objetivos y criterios políticos. Esto significa tomar el poder del consumidor, que es tan importante, y convertirlo en algo parecido a una economía socialista planificada. Me sorprende que tantos diputados consideren este punto deseable.

A pesar del hecho de que el etiquetado de comercio justo sea una expresión del poder del consumidor y algo muy positivo, concluyo haciendo un llamamiento a todos, tanto políticos como ciudadanos, para que sigan siendo consumidores críticos, especialmente en lo relativo a los bienes que llevan la etiqueta de comercio justo. A menudo se destina más dinero e influencia a organizaciones controladas por la ideología de izquierdas y una oposición al libre mercado que a los países verdaderamente pobres y subdesarrollados. Los zumos de naranja Tropicana y Dole contribuyen probablemente más al desarrollo y a la lucha contra la pobreza que, verbigracia, el ejemplo que aquí tenemos de Oxfam.

El cariño irreflexivo del Parlamento Europeo por Oxfam representa en sí mismo un buen ejemplo del alocado curso que pueden tomar las cosas cuando no somos críticos al aceptar los productos de comercio justo. El zumo de naranja de Oxfam vendido aquí en el Parlamento, por ejemplo, viene de Cuba. Hasta que alguien me explique cómo se puede denominar comercio justo a un zumo producido por el Estado y cuyo dinero de su venta va a parar a manos de una dictadura comunista, exijo que todos los productos de Oxfam sean retirados de la gama de artículos ofrecidos en el Parlamento, porque eso no es comercio justo.

 
  
MPphoto
 
 

  Karin Scheele (PSE). (DE) Señora Presidenta, deseo transmitir mis felicitaciones al ponente, así como al ponente de opinión. Estamos ante un informe excelente. Con algunos oradores, tengo la impresión de que no han leído el informe y que están dando lecciones que han traído preparadas de sus foros políticos.

Independientemente de si se trata de comercio justo o de comercio leal, en mi opinión es muy importante que se preste atención al hecho de que la etiqueta «comercio justo», en las condiciones pertinentes, pueda ser un modelo para el mercado mundial. Me pregunto por qué algunas personas en esta Cámara tienen tanto miedo a la justicia en el mercado mundial. Si el sistema del comercio mundial estuviera estructurado de forma más justa, nos ahorraríamos numerosos debates sobre la política de inmigración y desarrollo.

Hace dos semanas mantuvimos conversaciones con empresarios de los países ACP (África, Caribe y Pacífico) durante la celebración de una reunión parlamentaria en Viena. Los representantes de estos pequeños empresarios nos describieron la función tan fundamental que desempeña la etiqueta «comercio justo» en sus regiones. Asimismo, manifestaron que si el comercio internacional en su totalidad se moviera más en esta dirección, representaría un buen ejemplo y supondría una solución al problema en sus regiones. También se hizo referencia a la enorme influencia de la producción del comercio justo para combatir la pobreza en general y, en concreto, de las mujeres.

Es importante que dejemos esto claro. Espero que aprobemos el informe del ponente para apoyar de forma enérgica tanto la etiqueta de «comercio justo» como el comercio justo como tal.

 
  
MPphoto
 
 

  Fiona Hall (ALDE). – (EN) Señora Presidenta, quisiera mostrar mi agradecimiento al señor Schmidt por su excelente informe. El comercio justo es todo un éxito. El valor de los productos de comercio justo vendidos en el Reino Unido se ha multiplicado por dos entre 2002 y 2004, y algunas marcas de café y té de comercio justo han pasado a ser nombres muy conocidos.

Se calcula que cada día en el Reino Unido se consumen tres millones de bebidas calientes con la certificación de comercio justo. Tradecraft, la mayor organización de comercio justo del Reino Unido, está establecida en Gateshead, en mi circunscripción. Estoy orgullosa del gran momento que vive el comercio justo actualmente en el noroeste de Inglaterra, donde cada vez más lugares se inscriben como localidades de comercio justo.

Sin embargo, aunque el comercio justo aumenta en muchos lugares, está mucho menos desarrollado en algunos Estados miembros que en otros. El apoyo que la UE brinda al comercio justo a través de campañas de sensibilización e información puede ayudar a que el comercio justo despegue en toda Europa. Una modesta promoción del comercio justo produciría un crecimiento importante en el mercado de los productos de comercio justo y una reducción importante de la pobreza en los países productores.

 
  
MPphoto
 
 

  Georgios Papastamkos (PPE-DE). (EL) Señora Presidenta, el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la distribución más justa de los beneficios de la globalización y la incorporación más eficaz de los países en desarrollo al sistema económico mundial constituyen los retos primordiales de la comunidad mundial.

A nadie le cabe duda de la aportación tan positiva que tienen las iniciativas de comercio justo y los programas para el desarrollo socioeconómico sostenible de los países en desarrollo.

Es un hecho bien conocido que la Unión es uno de los mercados más abiertos del mundo, especialmente gracias a la iniciativa «todo menos armas» en favor de los países menos desarrollados, además del trato preferente de otros países en desarrollo.

A pesar de ello, el libre acceso no es todo lo que se necesita. También necesitamos un acceso más equilibrado y una redistribución de los recursos entre los exportadores competitivos y los pequeños productores. Además, necesitamos combatir el dúmping social y ecológico.

Las concesiones realizadas por la Unión y su política de desarrollo deben dirigirse especialmente a países vulnerables, sobre todo los más necesitados. Resumiendo, no tiene sentido abrir el mercado europeo en beneficio de los grandes exportadores de los países en desarrollo en detrimento de los productores pequeños y medianos de Europa. El desarrollo de los sistemas de comercio justo y el fomento de productos que cumplan elevadas especificaciones sociales y ambientales son incluso más importantes, a la luz de la ausencia de estoas cuestiones en las negociaciones en curso en la Organización Mundial del Comercio.

Para concluir, felicito al ponente, el señor Schmidt, por su contribución cualitativa al debate sobre la normativa relativa al comercio justo.

 
  
MPphoto
 
 

  Glenys Kinnock (PSE). – (EN) Señora Presidenta, me parece muy bien el compromiso mostrado con estos asuntos por parte del Comisario, así como sus intentos de hacernos entender claramente que va más allá de simplemente disfrutar de unos chocolates de Oxfam.

Quisiera señalar también que, al igual que la señora McAvan, tengo muchas experiencias con los países en desarrollo, como por ejemplo Uganda, donde el año pasado conocí a un agricultor que tenía un kilo de granos de café a la venta por 150 chelines ugandeses. Poco después, pagué 1 000 chelines ugandeses por una taza de café. Este el tipo de injusticia al que se enfrenta el movimiento del comercio justo.

Mi país, Gales, ha votado ya a favor de convertirse en un modelo de práctica de comercio justo. Esta semana, nuestro Primer Ministro anunció propuestas para convertir a Gales en la primera nación de comercio justo. Actualmente estamos esforzándonos por promover la sensibilización en torno a las cuestiones relacionadas con el comercio justo entre la población galesa. Esto implica trabajar en las universidades, las escuelas, el sector del voluntariado, en las asociaciones empresariales y en otros ámbitos, así como hacer que nuestra población se conciencie más.

Creo que en 2007 Gales se convertirá en una nación de comercio justo y, como otros han señalado, nuestro apoyo al comercio justo cambiará enormemente las vidas de infinidad de personas pobres y será nuestra contribución para hacer que la pobreza pase a la historia.

 
  
MPphoto
 
 

  Wiesław Stefan Kuc (PSE). – (PL) Señora Presidenta, apoyo sin reservas el informe del señor Schmidt y la propuesta de resolución del Parlamento Europeo.

Al resumir los documentos, puedo manifestar que el comercio justo no es simplemente lograr precios justos y acceso a los mercados. Tampoco implica exclusivamente tratar de aumentar los niveles de bienestar social, erradicar la pobreza, facilitar ayuda tecnológica y generar conocimientos. También implica prestar atención a la situación socioeconómica de los productores y sus comunidades locales. Por este motivo, en nombre de los miembros del grupo de trabajo del Parlamento sobre la destrucción de las reservas de plaguicidas obsoletos y las organizaciones no gubernamentales que colaboran con nosotros, deseo llamar su atención sobre el problema que suponen las docenas de miles de toneladas de plaguicidas obsoletos acumulados en países africanos, los antiguos Estados soviéticos, Estados miembros de la Unión Europea y países candidatos a la adhesión. Estos plaguicidas son una grave amenaza para el desarrollo. Restringen la producción de alimentos sanos y, debido a ello, afectan a la posibilidad de dichos países de participar en el comercio.

Ayudemos a esos países a eliminar la raíz de dicha amenaza.

 
  
MPphoto
 
 

  Peter Mandelson, miembro de la Comisión. (EN) Señora Presidenta, este ha sido un debate importante y esclarecedor que enviará un mensaje claro a los ciudadanos de toda Europa que desean que el comercio esté al servicio del desarrollo de una forma más eficaz.

Solo porque los sistemas de comercio justo no sean la panacea, esto no significa que no debamos apoyarlos. Solo porque no sean una solución completa, eso no debería ensombrecer el hecho de que suponen una contribución importante a la solución global que deseamos para que el comercio esté al servicio del desarrollo, para que podamos resolver la pobreza en el mundo. Por este motivo, este informe y este debate nos permiten adoptar una posición y enviar un mensaje, principalmente porque cada vez hay más interés y preocupación por parte del público en general. Creo que la intervención del señor Karim ha ilustrado especialmente bien el aumento de la actividad, la opinión pública y la concienciación. Nosotros, como políticos, tenemos que expresar y reflejar esa opinión y encontrar maneras para hacer que se extienda.

Por todas esas razones, porque los consumidores son cada vez más conscientes y desean tomar decisiones con conocimiento de causa, esto se traduce en una presión para que los operadores, productores y comerciantes dominantes se esfuercen por satisfacer las expectativas y la calidad que demanda el público. Y también se traduce en una presión para que los Gobiernos actúen para contribuir a elevar el nivel de calidad y aumentar la sensibilización y la información. Por tanto, este es un círculo «virtuoso» al que deberíamos contribuir.

Por supuesto, lo que funciona en el contexto privado y lo que funciona en una elección concreta de un consumidor no se traducen de forma clara o automática en una política pública recomendada. Eso es evidente. Como tampoco sucede que un sistema de comercio justo o una marca de comercio justo concretos otorguen a dicho sistema o dicha marca el derecho exclusivo de aprobación. Hay otras organizaciones y ONG, como por ejemplo Rainforest Alliance, que ofrecen muchas de las mismas ventajas ambientales y sociales trabajando en colaboración con empresas establecidas. El reto político clave consiste en obtener el máximo de todos estos esfuerzos, no en identificar algunos para discriminar a unos de otros de forma inconsciente e involuntaria.

Quisiera volver a comprometer a la Comisión a trabajar con las ONG en este ámbito y acogemos de buen grado el apoyo del Parlamento. Hay un trabajo más amplio dirigido por el señor Michel sobre el cambio en el abastecimiento de materias primas, mediante el cual planeamos apoyar la creación de un portal de Internet que sirva de centro de intercambio de información sobre los sistemas de garantía de consumo de todo tipo.

Hay otras ideas y propuestas que me gustaría volver a proponer en la Comisión y estudiar con mis colegas. Tenemos que establecer buenos modelos que proporcionen mayores niveles de calidad. Y eso es en lo que estamos todos comprometidos y en lo que espero seguir trabajando con el Parlamento.

 
  
MPphoto
 
 

  La Presidenta. El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar hoy.

 
Última actualización: 31 de agosto de 2006Aviso jurídico