El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede al debate de las seis propuestas de resolución sobre Irán.(1)
Daniel Strož (GUE/NGL), autor. – (CS) Señor Presidente, señor Comisario, Señorías, nadie puede dudar ahora de que las políticas neoconservadoras, incluida la doctrina de la intervención global, han fracasado. Han fracasado en Iraq, Palestina y Afganistán, y también en relación con Irán.
La «guerra contra el terrorismo» impulsada por los Estados Unidos ha reforzado el poder y la influencia de Irán en Oriente Próximo, y hasta que haya estabilidad en la región, la influencia de Irán seguirá creciendo, junto con sus esfuerzos por resistir a la presión de Occidente. Además, cuanto más amenace Occidente a Irán, más estimulará a las fuerzas radicales del país. Al mismo tiempo, no podemos olvidar que el único Estado de la región que ha seguido una clara política de pluralismo y ha experimentado un considerable cambio interior ha sido precisamente Irán. Si hay un país en el mundo que no debería necesitar ayuda exterior para librarse del extremismo es Irán. Si hay un régimen al que Occidente no debería dar ningún motivo para dotarse de armas nucleares es Irán. Sin embargo, la política estadounidense y británica, en particular, está haciendo precisamente eso, en lugar de iniciar una negociación política razonable. Por supuesto, Irán debería recalcar su firme voluntad de cumplir sus obligaciones internacionales.
Sin embargo, quiero señalar una vez más que el Parlamento debería apoyar los derechos humanos y la no discriminación en todo el mundo. Haré una observación final: en el territorio de los Estados miembros de la UE hay tantos problemas sociales con una inevitable dimensión de derechos humanos que cuando se debate esta cuestión también debería hacerse referencia a esos Estados.
Christa Prets (PSE), autora. – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, es terriblemente triste que tengamos que seguir adoptando resoluciones sobre las violaciones de los derechos humanos en uno u otro país. En los últimos dos años se han aprobado hasta seis resoluciones, declaraciones e informes procedentes de diferentes instituciones y organizaciones sobre Irán.
Por desgracia, no podemos evitar llegar a la conclusión de que la situación ha empeorado en lugar de mejorar. No hay libertad de opinión ni de prensa; Internet se censura y los periódicos independientes se cierran. Aparentemente hay más periodistas encarcelados en la República Islámica de Irán que en cualquier otro lugar de Oriente Próximo, y la tortura es una práctica cotidiana. A los miembros de la delegación interparlamentaria se nos aseguró constantemente, en muchas conversaciones, que tales afirmaciones no guardaban relación con los hechos. Por desgracia, los que se encuentran al otro extremo cuentan una historia bien diferente.
No se respetan los derechos de las mujeres; por ejemplo, se impide a las mujeres que observen públicamente el Día Internacional de la Mujer. El 12 de junio fue disuelta con violencia una manifestación de mujeres y hombres que habían hecho campaña contra la discriminación legal contra las mujeres.
El hecho de que una delegación del Majlis haya visitado esta Cámara es un primer paso en la dirección correcta de buscar un diálogo con parlamentarios y el público en general, y el respeto de los derechos humanos y la dignidad humana fueron el centro de este debate, en el que se nos dijo que todas las acusaciones lanzadas contra Irán estaban muy alejadas de la verdad. Ahora pedimos al órgano representativo iraní –el Majlis– y al Gobierno iraní que hagan todo lo que esté en sus manos para confirmarlo respaldando estas declaraciones con acciones.
El diálogo de derechos humanos entre la UE e Irán también se ha estancado y deberíamos intentar garantizar su reanudación. Quizá, señor Comisario, podría reflexionar sobre la posibilidad de abrir una emisora de radio o televisión que hiciera posible las emisiones a Irán con información sobre Europa y las políticas europeas, que sería útil para las personas que viven allí.
Frédérique Ries (ALDE), autora. – (FR) Señor Presidente, decir y repetir que la situación de los derechos humanos en Irán es preocupante es un eufemismo, hasta tal punto el régimen teocrático de Teherán pisotea las libertades y los derechos elementales.
¿Cómo no establecer un relación entre la elección, en junio de 2005, del Presidente conservador y revisionista, Mahmud Ahmadineyad, y el creciente movimiento de represión y persecución de que son víctimas las minorías árabes, azeríes y kurdas, las minorías religiosas –cristianos, judíos, baha’is, sufíes–, pero también los homosexuales y las mujeres, que no son una minoría, pero siguen siendo víctimas de múltiples formas de discriminación?
Si tuviese que destacar solo dos puntos de nuestra resolución, recordaría en primer lugar que Irán posee el récord mundial de ejecuciones de jóvenes, ladrones de pan o de bicicletas y homosexuales. Recordaría después que el Gobierno ha declarado ilegal el Centro de defensa de los derechos humanos, cofundado por el premio Nobel de la paz 2003, Shirin Ebadi.
La diplomacia europea debe hacerse oír en casos tan concretos. Puesto que el Gobierno iraní se atreve a afirmar que la pena de muerte por lapidación no existe ya en el país, pido también a la Comisión que plantee a Teherán el caso de las once personas condenadas a ser lapidadas, y tengo aquí los nombres de las nueve mujeres y los dos hombres condenados. Es preciso que Teherán no pierda el tiempo y nos aporte pruebas y que respalde sus palabras con hechos.
Bernd Posselt (PPE-DE), autor. – (DE) Señor Presidente, quizá le sorprenda oír que estoy de acuerdo con buena parte de lo que ha dicho en su intervención el señor Strož, pero así es, pues creo que hemos de dibujar una imagen muy matizada de Irán y es por ello por lo que hemos elaborado una resolución muy amplia y exhaustiva, como prueba, por un lado, de lo preocupados que estamos con la situación de ese país, y también de lo muy en serio que nos tomamos a ese país y lo importante que creemos que es.
Es una de las culturas más antiguas del mundo, y ha sido una potencia mundial durante milenios; por medio de políticas inteligentes y de la diplomacia hemos de esforzarnos por reintegrarlo, paso a paso, en la comunidad internacional, entre los países que coexisten como vecinos. Sin embargo, para que ello suceda, deberán producirse algunos cambios fundamentales en Irán.
También se ha planteado la cuestión de las minorías y, en Irán –que en realidad es un Estado multiétnico, y por consiguiente no se puede hablar en términos de minorías– las diversas naciones y grupos étnicos han realizado un buen trabajo conviviendo desde antiguo. También demostró una mayor tolerancia religiosa que otros muchos Estados de la región, pero la posición actual es tal que la ideología islámica oficial del Estado dificulta mucho la vida de las minorías como los azeríes o los partidarios de otras religiones, incluidas otras tendencias del islam como los sufíes.
Por otro lado, hay ciertas pruebas procedentes de Irán que indican que más y más mujeres seguras de sí mismas entran en la política, que una nueva generación sigue caminos totalmente nuevos y que ello implica mucha esperanza para el futuro.
Por ello hemos de considerar esta estructura de múltiples facetas como lo que es y sin aislarla. Hemos de buscar contactos con las diversas comunidades y grupos étnicos, y con cada generación de estas personas, al tiempo que dejamos claro que no aceptamos bajo ningún concepto un Gobierno policial, la supresión de las opiniones o la persecución de personas por motivos religiosos o por otras convicciones, y que repudiamos todavía más las declaraciones en contra de Israel del Presidente Ahmadineyad, bajo cuyo liderazgo –hay que decir con cierto pesar– las condiciones en este gran país han empeorado.
Emprender acciones enérgicas para abordar esta situación es nuestro deber como europeos; si lo hacemos, hemos de cooperar con los Estados Unidos de América, y espero que una consecuencia de los últimos desarrollos políticos sea que mejorará la cooperación con ellos sobre esta cuestión.
Adam Jerzy Bielan (UEN), autor. – (PL) Señor Presidente, durante el último año, y a pesar de muchas iniciativas por parte del Gobierno iraní por promover valores universales, la situación de los derechos civiles, de las libertades políticas y de los derechos humanos en este país se ha deteriorado. Estamos recibiendo más y más información acerca del uso de la tortura y el trato inhumano de los presos. El creciente número de informes sobre arrestos y amenazas contra periodistas provoca especial preocupación. Desde principios de año, al menos 16 periodistas han sido arrestados, lo cual sitúa a Irán entre los peores países del mundo en cuanto a restricciones impuestas a la libertad de prensa.
Asimismo nos preocupa el hecho de que Irán, a pesar de los esfuerzos de la Unión Europea, no haya aceptado una segunda ronda de diálogo sobre los derechos humanos que se inició en 2002. Ha llegado la hora de que la Unión Europea adopte una postura dura y firme en sus conversaciones con Irán sobre la cuestión de los derechos humanos. Irán solo será un socio legítimo de la Unión Europea y de todo el mundo si garantiza el acceso de todo el mundo a los derechos civiles y las libertades políticas.
Carl Schlyter (Verts/ALE). – (SV) Señor Presidente, Irán es una nación con miles de años de historia cultural a sus espaldas, un país de grandes riquezas y con mucho que ofrecer a su pueblo y al mundo. Ahora bien, ¿qué ofrece a su pueblo el régimen actual? ¡Opresión, encarcelamiento, desempleo y censura! El Presidente Ahmadineyad asumió el cargo el 3 de agosto de 2005, y desde entonces, la situación se ha deteriorado. El actual Gobierno ofrece a su pueblo un castigo corporal tremendo. Seiscientos niños hacen compañía a sus madres en la cárcel. Los presos solo tienen tres metros cuadrados en los que moverse, pero son afortunados si se les compara con los que están condenados a la pena de muerte. Irán incluso consigue ejecutar a más personas que los Estados Unidos. En los últimos 12 meses han sido ejecutadas 111 personas.
Sin embargo, la violación más flagrante de la Convención sobre los Derechos del Niño, de la cual Irán es signatario, es la pena de muerte para los menores. Un régimen que no permite a sus jóvenes hacer penitencia y enmendarse no tiene futuro; caerá.
Irán tiene un gran potencial, pero mientras el régimen siga persiguiendo a académicos, periodistas y activistas políticos en lugar de aprovechar su potencial, el país y su pueblo seguirán sufriendo. Se han tendido muchas manos a Irán, y hoy el Parlamento Europeo le está tendiendo otra. Irán ha de liberar a los presos políticos, los periodistas y los representantes de minorías mencionadas en la resolución de hoy. No son grandes exigencias, pero si se cumplen, se podrá allanar la senda para un mejor diálogo.
¿Por qué teme tanto a las mujeres el régimen iraní? Déjenlas participar, ser elegidas, trabajar, vivir y desempeñar su papel en las mismas condiciones que los hombres. Hacerlo implica duplicar el potencial de desarrollo en una sociedad. Hay esperanza. Ya se está permitiendo a las delegaciones de la ONU que inspeccionen diversas instalaciones, y algunos presos políticos han sido liberados. Sin embargo, el nuevo Gobierno ha de aprovechar la oportunidad de adoptar una política que ya no excluya al mundo exterior y que dé derechos democráticos a las mujeres. Ese es el futuro.
John Purvis, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (EN) Señor Presidente, hace tres semanas asistí a la entrega de un doctorado honoris causa al ex Presidente Jatamí de Irán en la universidad de mi ciudad natal de St. Andrews, la universidad –donde yo estudié– más antigua de Escocia y una de las universidades más antiguas y venerables de Europa.
En su discusso, el ex Presidente Jatamí hizo un llamamiento al diálogo de civilizaciones, al diálogo de religiones. Sin duda alguna, esa es la única forma de conseguir una comprensión esencial entre nuestras respectivas posiciones. En este espíritu apoyo esta propuesta.
Pedimos a las autoridades iraníes y al pueblo iraní que comprendan lo difícil que es para nosotros aceptar los numerosos y repetidos incumplimientos de derechos humanos tan básicos como la libertad religiosa, los derechos de las mujeres, de los niños, de las minorías, el derecho a la justicia, la libertad de expresión y de pensamiento y la libertad de prensa, como se indica en esta resolución. Instamos a las autoridades iraníes a responder positivamente a nuestros llamamientos para que podamos proceder a un diálogo positivo, que redunde en beneficio de Europa y de Irán, y de la paz y el entendimiento entre nuestros pueblos.
Józef Pinior, en nombre del Grupo del PSE. – (PL) Señor Presidente, durante el nuevo curso académico, que empezó a finales de septiembre de este año, se negó el acceso a la educación superior a más de una docena de estudiantes en Irán debido a sus creencias políticas. Otros fueron informados de que podían iniciar sus estudios si firmaban una especie de declaración de lealtad al actual régimen.
Según Human Rights Watch, las autoridades iraníes han negado el acceso a la educación superior por lo menos a diecisiete estudiantes: seis en el curso 2005-2006 y once en septiembre de este año. Desde julio de 2005, los comités disciplinarios han suspendido al menos a 41 estudiantes durante por lo menos dos semestres. Human Rights Watch también tiene los apellidos de 35 estudiantes que han sido condenados desde 2005 por sus actividades políticas en los sindicatos estudiantiles. Los más brillantes jóvenes iraníes ven limitado su derecho a una educación superior debido a sus convicciones políticas y su visión del mundo. Esto no es simplemente una señal de la postura autoritaria de este régimen, sino que es también especialmente dañino para el desarrollo de la sociedad iraní y va en contra de los intereses nacionales iraníes.
La Unión Europea debería habilitar un fondo para becas que permitiera a los jóvenes iraníes que tienen prohibido estudiar en Irán debido a sus convicciones, proseguir sus estudios en centros de educación superior en los Estados miembros europeos. Asimismo es especialmente importante para la Unión Europea crear una red de radio y televisión que emita programas en Farsi, y que ofrezca información acerca de la cultura, la política y la sociedad de la Unión Europea.
Marios Matsakis, en nombre del Grupo ALDE. – (EN) Señor Presidente, el año pasado fuimos bruscamente testigos del deterioro de la situación en materia de respeto de los derechos civiles y las libertades políticas en Irán. Así lo han reconocido las propias autoridades iraníes, en un paso que es de por sí un signo saludable.
Un informe elaborado por el poder judicial proporciona pruebas claras y detalladas de infracciones de los derechos humanos, como torturas y maltrato de los prisioneros. Además, actualmente se informa de muchos casos de ejecuciones de delincuentes juveniles y de persecución de académicos y periodistas liberales y seglares en Irán. Además, tampoco se respetan debidamente la libertad religiosa, la libertad de prensa y los derechos de las mujeres, así como los derechos de las minorías.
Las autoridades de Teherán deben darse cuenta de que no puede haber excusas para violar los derechos humanos básicos de su orgulloso pueblo y que, si dichas violaciones continúan, será en perjuicio de los intentos de Irán por conseguir la estabilidad, el progreso y la prosperidad para sus propios ciudadanos, y sin duda tendrá un efecto adverso en las relaciones con Occidente.
Marcin Libicki, en nombre del Grupo UEN. – (PL) Señor Presidente, lo que tenemos aquí es un catálogo de los actos más despreciables con que nos encontramos frecuentemente cuando hablamos de diversas dictaduras deplorables. Por supuesto, estos actos incluyen persecución religiosa, en concreto la persecución de los cristianos. Hace poco se publicó un informe de prensa sobre la ejecución de un menor de 14 años, que decía «No muero por ser pecador, sino porque soy cristiano». La pena de muerte se aplica muy a la ligera. Es cruel e incluye la lapidación de menores y la persecución de grupos nacionales distintos a los representantes en el poder.
Todas estas son cuestiones que debatimos constantemente sin encontrar nunca una solución. Hemos de detenernos a pensar. Hoy se ha sugerido que es evidente que deberíamos cooperar con los Estados Unidos, puesto que se trata de una potencia que está preparada para intervenir en momentos en que la Unión Europea no sancionará una intervención militar, al menos hasta que no tenga su propia capacidad militar. Tenemos que desarrollar un enfoque. Quizás ayudaría enviar información masiva a las personas en estos países para mostrarles que existen oportunidades de desarrollo distintas a las que ejercen contra ellos sus regímenes.
Olli Rehn, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, la Comisión agradece y apoya la tendencia de las propuestas de resolución referentes a la situación de los derechos humanos en Irán. Nuestra valoración es que durante 2006 ha seguido habiendo en el país graves violaciones de los derechos humanos. En realidad, no se ha progresado nada en las principales áreas que preocupan a la UE, y en muchos aspectos la situación ha empeorado.
La lista de ejemplos es larga y penosa: el aumento del uso de la pena de muerte y de las ejecuciones juveniles sigue preocupando en gran manera; las minorías étnicas y religiosas siguen sufriendo discriminación; la situación de las mujeres sigue siendo precaria; la libertad de expresión se ha recortado; y han continuado también el cierre de periódicos, la intimidación y persecución de periodistas y las medidas drásticas contra los bloggers.
Durante el año pasado, la Unión Europea expresó esas preocupaciones ante las autoridades iraníes, tanto a través de gestiones como mediante declaraciones públicas. Por desgracia, como se ha dicho en esta Cámara, parece que las autoridades iraníes tienen menos intención que en el pasado de tomar en consideración nuestras peticiones o de hacer algún esfuerzo tangible para mejorar la situación. Dicho esto, algunos individuos de la clase política, como el jefe del poder judicial, parecen comprometidos hasta cierto punto con la causa de la reforma. Sin embargo, dado el deterioro general de la situación, la UE ha decidido copatrocinar la resolución canadiense sobre la situación de los derechos humanos en Irán en el Tercer Comité de las Naciones Unidas a finales de este mes.
Dado que Teherán mantiene que el diálogo bilateral sobre derechos humanos y las resoluciones del tipo de las Naciones Unidas son mutuamente excluyentes, ha señalado que está pensando en suspender la sesión del diálogo UE-Irán sobre derechos humanos prevista para diciembre. Nosotros, por supuesto, rechazamos firmemente esta postura. Todavía pretendemos reanudar el diálogo en breve. Seguimos convencidos de que el diálogo constructivo, acompañado de proyectos cooperativos tanto bilateralmente como a través de los organismos de las Naciones Unidas, es el medio más realista de tratar el tema de los derechos humanos.
La señora Prets ha sugerido que la Unión debería patrocinar programas de radio y televisión. No estoy facultado para darle una respuesta afirmativa, pero en lo que se refiere a los contactos entre personas, vale la pena observar que un millón de iraníes visitaron Turquía en 2005. Fueron allí a respirar un poco de aire fresco, ver «Belleza y poder» y comprobar el nivel de democracia de esa agitada región.
El quid de la cuestión en nuestras relaciones con Irán es que, independientemente de la evolución positiva o negativa del tema nuclear, que reviste extrema importancia, sin una mejora sistemática de la situación de los derechos humanos en Irán, nuestras relaciones con ese país no se podrán desarrollar de forma adecuada, independientemente de cuál sea el potencial que pueda tener nuestra relación en términos de cooperación económica y energética.
Quiero terminar expresando mi agradecimiento por el trabajo realizado por la Delegación para las Relaciones con Irán, presidida por la señora Beer. Agradezco sus esfuerzos por desarrollar contactos con sus interlocutores del Majlis, así como con el espectro más amplio posible de la sociedad iraní. La reciente visita a esta Cámara del señor Akbar Ganyi, por cuya liberación todos hemos trabajado incansablemente, es un importante ejemplo que viene al caso.