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Procedimiento : 2007/2519(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

B6-0054/2007

Debates :

PV 15/02/2007 - 10.2
CRE 15/02/2007 - 10.2

Votaciones :

PV 15/02/2007 - 11.2
CRE 15/02/2007 - 11.2

Textos aprobados :

P6_TA(2007)0056

Debates
Jueves 15 de febrero de 2007 - Estrasburgo Edición DO

10.2. Situación humanitaria de los refugiados procedentes de Iraq (debate)
PV
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede al debate de seis propuestas de resolución sobre la situación humanitaria de los refugiados de Iraq(1).

 
  
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  Tobias Pflüger (GUE/NGL), autor. – (DE) Señor Presidente, aunque esta resolución sobre los refugiados de Iraq, dentro y fuera del país, es muy sólida, no dice nada sobre la cuestión principal, es decir de los motivos por los que hay refugiados dentro y fuera de Iraq. La causa principal es la ocupación de Iraq por las tropas de los Estados Unidos, el Reino Unido y otros Estados miembros de la UE y, sobre todo, la naturaleza de esa ocupación. Si se sigue una política de ocupación de este tipo, no es de extrañar que genere refugiados.

A pesar de la política de asilo restrictiva de Alemania, los iraquíes constituyen hoy el mayor grupo de personas que piden asilo en ese país. Según las cifras de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), hay 1,7 millones de refugiados en Iraq y dos millones más en los países vecinos. Esas personas huyen porque Iraq se encuentra en estado de guerra. La Escuela de Salud Pública Bloomberg y la Universidad Johns Hopkins han presentado un estudio, publicado en el New York Times y el Washington Post, en el que se estima que el número de iraquíes que, además del índice de mortalidad normal, murieron a raíz de la invasión y sus consecuencias, entre marzo de 2003 y julio de 2006, fue de 650 000. De ellos, según las estimaciones, 600 000 murieron como resultado directo de la violencia y 50 000 murieron por enfermedad y otras causas. El estudio continúa diciendo que, después de la invasión, se cree que un 31 % de las víctimas han muerto a manos de las tropas de la coalición o por bombardeos aéreos. Según la Universidad Johns Hopkins, el riesgo de morir violentamente es 58 veces mayor que antes de la invasión.

Lo que quiero decir a la Cámara es que esas cifras demuestran que la ocupación de Iraq es un error y que debe ponerse fin a la misma de una vez. Debe cesar el apoyo colectivo a esa guerra por parte de algunos Estados miembros de la UE, como Alemania. Si eso ocurriera, en realidad no habría tanta gente que tendría que huir como ocurre ahora, como bien se dice en la resolución.

 
  
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  Nicholson of Winterbourne (ALDE), autora. – (EN) Señor Presidente, doy las gracias a mis colegas por iniciar este importante debate. No puedo estar de acuerdo con el comentario del anterior orador, que no se discutió cuando elaboramos este informe. Permítanme decir que lo podemos hacer en la Comisión Europea, en el Consejo Europeo y en el Parlamento Europeo es algo muy diferente.

Hay numerosos refugiados iraquíes en Jordania, Siria y otros países vecinos, pero en casi ninguno de ellos se permite trabajar a estos refugiados. A sus hijos se les prohíbe asistir a la escuela, y ni los padres ni los niños tienen acceso a la atención sanitaria. Su situación es desesperada y no cuentan con ninguna ayuda estatal, al contrario de lo que sucedería si estuvieran refugiados en cualquier Estado miembro de la UE.

Dentro de Iraq hay un gran número de desplazados internos, que asimismo se encuentran sin trabajo, sin comida y lejos de sus hogares. Han sido desplazados sobre todo por culpa de la limpieza religiosa y étnica, una de las guerras más miserables que puede haber en un país, como bien sabemos por nuestra reciente historia en Europa. Los chiítas huyen de los sunitas, los sunitas huyen de los chiítas, y muchos otros huyen debido a las múltiples insurgencias que tienen lugar.

Por eso, propongo que la Comisión Europea, que ha dedicado muchos esfuerzos a este problema, declare a Iraq en estado emergencia. Pido al Consejo de Ministros, que también ha colaborado con increíble ahínco con el Gobierno de Iraq, que discuta este asunto con la Comisión y con otros donantes del G8, por ejemplo.

En cierto modo, Iraq ha quedado a un lado. Nadie sabía muy bien qué hacer, pero hoy, ahora mismo, el pueblo iraquí vuelve a estar en la misma crisis que padeció bajo la larga dictadura de Sadam Husein, cuando muchos más huyeron y muchos más fueron asesinados. Pero la situación es la que es, y necesitan nuestra ayuda.

Pido firmemente que la Comisión y el Consejo de Ministros declaren Iraq en estado de emergencia, que movilicen a los donantes y que se empleen los fondos convenientemente: viviendas dentro y ayudas fuera. Es mucho lo que podemos hacer, pero tenemos que cambiar nuestra visión de la situación.

 
  
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  Alyn Smith (Verts/ALE), autor. – (EN) Señor Presidente, en este triste debate se deja sentir el tan predecible desastre humanitario que ha azotado al pueblo de Iraq desde que la coalición lo invadió ilegalmente. También se refleja la doble moral de nuestros Gobiernos, en particular, y siento decirlo, el mío de Londres, y no de Edimburgo, donde yo preferiría que estuviera.

Preguntaron al Canciller Gordon Brown cuántos recursos se iban a destinar a la acción militar, y su respuesta fue: «Tantos como sea necesario». En cambio, me temo que el importe de los fondos financieros asignados a las medidas de apoyo humanitario es vergonzoso.

Como hemos escuchado, las Naciones Unidas calculan que 1,8 millones de personas han sido desplazadas a la fuerza dentro de Iraq, y que 2 millones han huido de ese desdichado país. Es más que la población de algunos de nuestros Estados miembros.

Al Primer Ministro Blair le preocupa el terrorismo internacional; a menudo habla de ese tema. ¡Ya puede hacerlo! Como resultado directo de su política, se ha generado la mayor base de reclutamiento con que Al Qaeda jamás habría podido soñar.

¿Qué debemos hacer? Esta noche, cuando al volver a casa tengamos que pasar por los controles de seguridad del aeropuerto, recordemos que este es el legado que el Primer Ministro Blair deja a Europa y a la política mundial. Nosotros, como ya se ha dicho, podemos hacer algo más: mantenernos fieles a nuestros principios y rascarnos bien los bolsillos.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y la Cruz Roja Internacional carecen de medios para financiar sus esfuerzos. Los países limítrofes con Iraq están en una situación financiera desesperada y necesitan ayuda. Esta propuesta contiene una serie de aspectos a los que ruego que la Cámara preste gran atención.

Nosotros no causamos este desastre, pero estamos en condiciones de atenuar sus efectos. De este modo, espero que podamos predicar con el ejemplo en un terreno en que tantos Gobiernos de nuestros Estados miembros han fracasado tan estrepitosamente.

 
  
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  Paulo Casaca (PSE), autor. – (PT) Señor Presidente, el texto que presentamos hoy para su aprobación por parte del Parlamento refleja en gran manera el hecho de que esta situación solo se puede describir como una tragedia humana de proporciones masivas. Quiero dar las gracias al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, el señor Guterres, por llamar la atención sobre esta catástrofe, que tuvo lugar el 7 de febrero.

También quiero dirigir unas palabras especiales de elogio a las autoridades suecas por su excepcional respuesta ante esa catástrofe humana en nombre de Europa. Y en especial quiero elogiar a las autoridades de Egipto, que es el país no fronterizo que más ha hecho, y con diferencia, por ayudar a esos refugiados. También quiero pedir encarecidamente a las autoridades egipcias que no impidan la llegada de esos refugiados ni suspendan las condiciones para acogerlos cuando lleguen.

Pero, sobre todo, quiero pedir a la Comisión y al Consejo –como el señor Posselt, que hoy está aquí, nos ha recordado tan acertadamente–, que abran los ojos, que vayan a Iraq y vean lo que está ocurriendo allí. Un desastre de este tipo no habría sido nunca posible a menos que fuera organizado desde alguna parte, como fueron los casos anteriores de Ruanda y de los Balcanes. Ya no podemos cerrar los ojos, debemos ir a Iraq y comprender lo que está ocurriendo. En este sentido, quiero decir que me siento orgulloso de haber estado allí hace poco. He elaborado un informe e invito a todos mis colegas a que le echen un vistazo en Internet.

 
  
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  Ryszard Czarnecki (UEN), autor. – (PL) Señor Presidente, no quiero hablar de política. El señor Casaca acaba de recordarnos el contexto político de la invasión de Iraq y sus consecuencias. Es muy posible que tenga razón.

Prefiero centrarme en temas que quizás no sean tan importantes para los periodistas o los políticos como nosotros, pero que seguramente son mucho más importantes para quienes en la actualidad están viviendo momentos difíciles en Iraq, es decir los refugiados. En mi opinión, las razones subyacentes de los acontecimientos en el mundo de la política tienen una importancia secundaria. Lo que verdaderamente importa es lo que podemos hacer en la práctica. Estoy firmemente convencido de que en la actualidad el resto del mundo nos considera inútiles. También estoy firmemente convencido de que la Unión Europea no está en posición de prestar ninguna ayuda real a esas personas. Y eso es aún más cierto en relación con los Estados Unidos, y es realmente trágico.

Parece que hay dos cuestiones en la situación de Iraq. Están las víctimas de los ataques, en forma de cientos y miles de personas que vemos en nuestras pantallas de televisión. Constituyen las noticias con las que nos bombardean. Pero se nos dice muy poco de otra cuestión relacionada con la situación de Iraq, es decir, las decenas de miles de refugiados. Ciertamente la Unión Europea no debe parecer inútil en este sentido, y estoy de acuerdo con los anteriores oradores que han hablado de las iniciativas de los países escandinavos y del papel de Egipto. Todo esto es cierto.

Debemos proclamar con claridad y firmeza que no nos interesa solo el primer aspecto, es decir, las víctimas de los ataques que vemos en televisión. Debemos dejar claro que, como europeos, como políticos europeos, también nos preocupan los refugiados. El problema de los refugiados es probablemente uno de los principales motivos de vergüenza para quienes empezaron esta guerra y para quienes la prosiguen, aunque estén actuando con la mejor de las intenciones. Por lo tanto, es necesario reaccionar, y eso es lo que está haciendo actualmente el Parlamento Europeo. Agradezco las sabias palabras de otros oradores en el día de hoy.

 
  
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  Eija-Riitta Korhola (PPE-DE), autora. (FI) Señor Presidente, detrás del problema iraquí de los refugiados subyace una serie de circunstancias que, según las previsiones, cada vez serán más comunes en varios conflictos futuros. La situación ha llegado a un estado de guerra civil. La minoría cristiana, en particular, se ha convertido en chivo expiatorio, y muchos cristianos han sido asesinados. Las fuerzas de seguridad iraquíes no han podido proteger a los cristianos, independientemente de cuál sea la actitud del Gobierno.

Por ejemplo, Turquía, Jordania y el Líbano han asumido la responsabilidad de aceptar refugiados temporalmente. En esos países, el organismo de las Naciones Unidas para los refugiados no ha podido conferir el estatuto de refugiados a los iraquíes que han llegado durante el conflicto actual porque la situación no cumple los criterios de la Convención de Ginebra. El actual Gobierno de Iraq no persigue a los cristianos, pero el problema es que sí lo hacen las sectas del país, y el Gobierno no puede hacer nada al respecto.

Por lo tanto, los acuerdos internacionales no otorgan el estatuto de refugiados a los cristianos iraquíes, aunque no hay ninguna duda de que necesitan protección temporal. Para proteger a quienes piden asilo, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados no ha tomado una decisión negativa en relación con los mismos, dado que de lo contrario el país anfitrión podría devolverlos a Iraq, una situación que el ACNUR quiere evitar. Por lo tanto, es de vital importancia que la comunidad internacional responda a la petición de más apoyo internacional de este organismo. Para ayudar a los refugiados se necesita asistencia internacional para que los países vecinos de Iraq, que tienen el problema de grandes cantidades de refugiados, no cierren sus fronteras a los iraquíes. La última noticia de que los Estados Unidos van a aceptar más refugiados es un paso en la dirección correcta, y es vital, porque hasta ahora los Estados Unidos han eludido sus responsabilidades en este tema. Necesitamos más noticias como esta. De los países de la UE, Suecia merece mención especial.

La situación del refugiado iraquí es absolutamente desesperada. Hay escasez de todo: alimentos, medicinas, atención sanitaria y combustible. Oí ejemplos reales de ello cuando la organización para los derechos humanos que dirijo se reunió con un grupo de refugiados cristianos iraquíes en Turquía en otoño pasado.

Pero lo más esencial para ayudar a los iraquíes es llevar a cabo una reforma global que promueva la justicia y la ley en todo Iraq. De la misma forma, el Gobierno iraquí debe hacer todo lo que pueda para que los culpables de estos crímenes y violaciones de los derechos humanos sean castigados. Es esencial si queremos que cesen los disturbios y la violencia contra las minorías.

 
  
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  Bernd Posselt, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (DE) Señor Presidente, apoyo esta resolución, sobre todo porque al menos en algunas de sus cláusulas subsidiarias defiende con fuerza los derechos de los cristianos perseguidos que corren peligro en Iraq.

Debemos tener en cuenta que las comunidades cristianas del Iraq actual figuran probablemente entre las más antiguas del mundo. Han sobrevivido durante 1 300 años como minoría en una parte del mundo dominada por musulmanes, y el mérito es también de esos musulmanes, pero hoy, en una época de masiva presencia occidental en Iraq, están amenazados. Y ello tiene que ver con el hecho de que Iraq fue agrupado como un Estado artificial después de la Primera Guerra Mundial, que este Estado ahora se está fragmentando y que las partes constituyentes intentan convertirse en unidades homogéneas a través de un proceso de autodescubrimiento nacionalista que, por supuesto, plantea una amenaza especial para las minorías.

Hay una loable excepción, y es el sector kurdo. Es algo que vale la pena subrayar. Sin embargo, pido a los chiíes y suníes que sigan la gran tradición de tolerancia de sus antepasados y una vez más concedan a las comunidades cristianas de Iraq la protección que ellos mismos han recibido en esa parte del mundo durante más de mil años. Sobre todo, pido a la Comisión que rompa una lanza a favor de los derechos de los cristianos, porque ¿quién lo hará si no lo hacemos nosotros?

 
  
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  Karin Scheele, en nombre del Grupo del PSE. – (DE) Señor Presidente, el 8 de enero, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) hizo un llamamiento urgente a los Estados donantes para financiar un nuevo programa de ayuda de 60 millones de dólares.

El objeto es ayudar a los cientos de miles de personas desplazadas por el conflicto de Iraq, independientemente de su fe. Esos movimientos masivos de personas que huyen son consecuencia de una guerra que empezó contra la voluntad de la comunidad internacional, pero es la comunidad internacional quien ahora tiene que soportar sus terribles consecuencias y pagar.

Estamos siendo testigos del mayor éxodo de larga duración desde el desplazamiento de los palestinos en 1948. Uno de cada ocho iraquíes es un refugiado. Tan solo en 2006, medio millón de iraquíes huyeron de su país. Cada mes se unen a ellos otros 50 000. Es posible que ahora existan unos 1,7 millones de iraquíes desarraigados en Iraq. El ACNUR estima que a finales de 2007 la cifra podría ser de 2,3 millones. Cuanto más dure el conflicto, peor será la situación de esas personas desplazadas y de las comunidades que les ayudan y que quieren ayudarles.

Pedimos a los Estados miembros y a la Comisión que ayuden al ACNUR, política y económicamente, en su labor de protección a los refugiados, independientemente de su fe.

 
  
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  Marco Cappato, en nombre del Grupo ALDE. (IT) Señor Presidente, Señorías, las cifras que se han dado son más o menos equivalentes: nos acercamos a los cuatro millones de refugiados, de los cuales aproximadamente la mitad son «externos» y la otra mitad son «internos» en Iraq.

A todos los efectos, se trata de una catástrofe humanitaria casi sin precedentes, y por este motivo no debe desperdiciarse la oportunidad que ofrece la Conferencia de Ginebra del 17 de abril de 2007: la Unión Europea debe prepararse y llegar con fuerza, con una presencia política del más alto nivel, habiendo decidido ya una cantidad adecuada de fondos para poner sobre la mesa. Si no se hace así, nos arriesgamos a un fracaso total. Este es un punto en el que debemos estar unidos, independientemente de las razones políticas del conflicto: se requiere la máxima unidad posible para resolver un tema que puede llegar a explotarnos en la cara, con unas consecuencias desastrosas.

En cuanto a las causas, creo que quizás, dada la carnicería que tiene lugar cada día en Iraq, sería útil tener en cuenta la posibilidad de remitir el asunto al Tribunal Penal Internacional, dado que se trata de crímenes contra la humanidad cometidos sistemáticamente y de forma cotidiana, aunque obviamente ese no es el tema de la resolución; solo lo menciono para los representantes del Consejo y de la Comisión. Quizás sería también útil en relación con las causas de esta catástrofe humanitaria.

 
  
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  Charles Tannock (PPE-DE).(EN) Señor Presidente, yo también quiero llamar la atención sobre los cristianos asirios que ahora intentan refugiarse principalmente en Siria y Jordania. Las comunidades cristianas de Iraq están entre las más antiguas del mundo, y su lengua es el arameo, la que hablaba Jesucristo. Sufrieron terriblemente durante el genocidio armenio de 1915, y después de nuevo bajo la monarquía hachemita iraquí, por cooperar con los británicos en la Primera Guerra Mundial. Más tarde volvieron a pasar adversidades durante el régimen de Sadam Husein y su guerra contra los kurdos. Actualmente quedan allí tan solo unos 6 000 a 8 000, residentes en su mayoría en la llanura de Nínive.

Nada menos que 60 000 cristianos asirios, si no más, han huido desde el inicio de las revueltas que siguieron a la invasión estadounidense de 2003. Su éxodo se aceleró en agosto de 2004, tras el comienzo de la campaña de bombardeos terroristas contra iglesias cristianas por parte de grupos islamistas, que los acusaban de colaborar con los aliados únicamente por profesar la fe cristiana.

El pasado mes de abril, el Parlamento Europeo votó a favor de que se permitiera a los asirios establecer, en virtud del artículo 5 de la Constitución iraquí, una región federal en que pudieran practicar su propia forma de vida, libres y seguros frente a injerencias del exterior. Vuelvo a apelar a esta Cámara, a la Comisión y al Observador Especial para los Derechos Humanos de la Presidencia alemana para que se considere la viabilidad de esta solución.

 
  
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  Justas Vincas Paleckis (PSE).(LT) Cada día oímos hablar de explosiones sangrientas en Iraq, y el recuento de víctimas aumenta sin cesar. Pero no recibimos suficiente información sobre otra tragedia: el doloroso destino de convertirse en refugiado ha afectado a 4 millones de iraquíes. Casi uno de cada seis habitantes de ese país se ha visto obligado a abandonar su hogar; la cifra de refugiados aumenta, y su situación es terrible. La Organización de las Naciones Unidas intenta ayudar, pero sin éxito, porque la comunidad internacional aún no ha captado la gravedad de la situación. Es de elogiar la iniciativa de Suecia, que ha aceptado conceder el estatuto de refugiado a 9 000 iraquíes. No muchos países de la UE, hasta el momento, sobre todo los nuevos, han tenido la determinación de seguir este ejemplo. Pero, en especial, la responsabilidad recae en los Estados Unidos, ya que, en definitiva, ellos crearon la situación actual, en la que Iraq se hunde cada vez más en el cenagal de una nación acuciada por conflictos internos y externos que la dividen.

(Aplausos)

 
  
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  Marios Matsakis (ALDE).(EN) Señor Presidente, el ascenso de Sadam Husein en la convulsa época poscolonial en Iraq trajo consigo un régimen de intimidación, persecución y asesinatos de ciudadanos. La invasión y ocupación militar ilegal de Iraq ejecutada en 2003 por el señor Bush y su fiel sabueso británico, el señor Blair, ha dado lugar a un desastre sin precedentes para el pueblo iraquí.

El dúo Bush-Blair ha conseguido, en el plazo de tres años, lo que gente como Sadam Husein no logró en seis lustros, esto es, llevar al país a la ruina total, con cientos de miles de civiles inocentes muertos, con una ausencia absoluta de toda ley, la destrucción generalizada de las infraestructuras del país y millones de refugiados internos y externos. Los Estados Unidos y el Reino Unido, que juntos han podido gastar más de un billón de dólares anuales en financiar su maquinaria bélica en Iraq, principal causante del problema, esperan ahora que la comunidad internacional se haga cargo del ingente problema humanitario de los refugiados iraquíes. En vez de ocuparse los estadounidenses y los británicos de esos refugiados y de los gastos que inevitablemente generan, esperan que lo hagan los países limítrofes y los europeos. Están en lo justo: no debemos apartarnos de la regla según la cual quien causa una catástrofe rara vez paga por ello.

 
  
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  Józef Pinior (PSE). – (PL) Señor Presidente, señor Comisario, quiero empezar felicitando a la Presidencia alemana, y agradeciendo sinceramente la presencia de su representante en el debate de hoy. Me complace que el Defensor del Pueblo alemán esté hoy aquí con nosotros.

Según los datos de las Naciones Unidas, casi dos millones de personas han salido de Iraq en los últimos años debido al peligro que corren sus vidas, y a las difíciles condiciones económicas. Estamos siendo testigos de una grave tragedia de refugiados que huyen de Iraq a los países vecinos. Hay un millón de ellos en Siria, unos 750 000 en Jordania, más de 100 000 en Egipto, 40 000 en el Líbano y muchos más diseminados por otros países. Los palestinos que están en Iraq se encuentran en una posición especialmente difícil. En su declaración del 2 de febrero de 2007, Human Rights Watch pedía a Siria que abriera inmediatamente sus fronteras a los palestinos que corren peligro en Iraq.

Las Naciones Unidas piden una contribución de 60 millones de dólares para un fondo de ayuda a los refugiados de Iraq. El mundo no puede permanecer indiferente a su destino. La decisión que hoy han tomado los Estados Unidos de conceder asilo a 7 000 iraquíes el próximo año es un paso en la dirección correcta, al igual que la decisión de los Estados Unidos de contribuir con 18 millones de dólares al programa para ayudar a los refugiados de Iraq.

Pero todo eso no son más que gotas de agua en el océano de la necesidad. La Unión Europea debe desempeñar un papel predominante en la próxima conferencia, que se celebrará en Ginebra el 17 de abril de 2007. Debe prestar ayuda financiera para aliviar la difícil situación de los refugiados y ayudar a resolver esta crisis.

 
  
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  Ján Figeľ, miembro de la Comisión. (EN) Señor Presidente, quiero expresar mi gratitud a los autores de esta resolución y a los Grupos y diputados individuales que han expuesto sus puntos de vista. Se ha puesto de relieve la gran preocupación por prestar urgentemente nuestra solidaridad a quienes más la necesitan. La Comisión también se siente extremadamente afectada con la situación humanitaria en Iraq y el gran sufrimiento causado por la continua violencia en ese país, el gran número de desplazados dentro y fuera de Iraq y el impacto que esto está teniendo en toda la región.

A lo largo de los últimos meses, la Comisión ha estado observando la situación y ha mantenido un estrecho contacto con otros agentes internacionales, sobre todo con la Cruz Roja y las Naciones Unidas.

Como han mencionado sus Señorías, tenemos las mismas cifras facilitadas por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados: 1,8 millones de desplazados internos y dos millones de iraquíes que ya han huido a los países vecinos. Como ha dicho el señor Smith, son casi 4 millones de personas.

No obstante, hasta ahora ha sido imposible evaluar con precisión las necesidades en el interior de Iraq debido a las dificultades para acceder a las poblaciones afectadas a causa de la falta de seguridad.

Es de esperar que la conferencia convocada por las Naciones Unidas en Ginebra para el próximo abril, de la que también se ha hablado aquí, aporte mayor claridad acerca de la situación, el efecto y las necesidades de los desplazados internos y externos. La Comisión participará activamente en esa conferencia. Sin duda, el señor Cappato ha formulado una importante invitación a participar en ella unidos con el Consejo y los Estados miembros.

Mientras tanto, según la información recibida de agencias humanitarias internacionales colaboradoras, la Comisión, por medio de su Dirección General de Ayuda Humanitaria (ECHO), ha decidido destinar 10,2 millones de euros para ayuda humanitaria a las víctimas de la crisis iraquí.

Tal como ha anunciado esta mañana mi colega, el señor Michel, se va a proponer un primer paquete de 6,2 millones de euros para los grupos más vulnerables, concretamente para responder a las necesidades de los refugiados que han huido a países como Siria, el Líbano y Jordania. La ayuda consistirá en asistencia sanitaria básica y educación, así como el reparto selectivo de comida y productos de primera necesidad para el hogar. También hay previstas actividades de protección; en concreto, el apoyo al sistema de registro de refugiados del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, que es fundamental para identificar a los grupos más vulnerables y evaluar sus necesidades específicas.

Está en estudio otro paquete financiero inicial de 4 millones de euros, destinado a los que están sufriendo dentro de Iraq, sobre la base de una cuidadosa evaluación de las necesidades prioritarias y de los mecanismos de prestación de la ayuda en unas condiciones de seguridad muy inestables, como pueden ustedes imaginar.

La ayuda humanitaria se repartirá con imparcialidad y sin discriminar a nadie, basándose solamente en quién corre más riesgo. La Comisión se planteará futuras decisiones en materia de financiación cuando surjan nuevas necesidades o cuando sea posible acceder a los grupos que precisan ayuda y que actualmente están fuera de nuestro alcance.

También vamos a seguir observando atentamente la situación y tratando aspectos específicos en nuestras conversaciones ordinarias con terceros países y con el Gobierno de Iraq, sobre todo con su Ministro de Desplazamiento y Migración.

Si la situación empeorase en los próximos meses, la Comisión examinaría la situación a la luz de los criterios de la Directiva sobre protección temporal, a fin de decidir si se reclama al Consejo la activación del mecanismo de protección temporal para los solicitantes de asilo iraquíes. Con eso les daríamos una protección inmediata y, al mismo tiempo, les ayudaríamos económicamente de cara a su recepción efectiva, además de acordar la eventual distribución de los asilados entre los Estados miembros.

La Comisión también va a estudiar, en estrecha colaboración con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, la posibilidad de realizar un esfuerzo coordinado con los Estados miembros de la UE, a fin de reasentar a los refugiados de la región. Tal reasentamiento podría dirigirse en particular a categorías de personas especialmente vulnerables, como mujeres en peligro y menores no acompañados.

Quiero dar las gracias a sus Señorías por su resolución y su apoyo.

 
  
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  El Presidente. El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar al término del debate.

 
  

(1)Véase el Acta.

Última actualización: 18 de abril de 2007Aviso jurídico