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Procedimiento : 2007/2011(INI)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0212/2007

Textos presentados :

A6-0212/2007

Debates :

PV 20/06/2007 - 12
CRE 20/06/2007 - 12

Votaciones :

PV 21/06/2007 - 8.7
CRE 21/06/2007 - 8.7
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2007)0283

Debates
Miércoles 20 de junio de 2007 - Estrasburgo Edición DO

12. Delincuencia juvenil: papel de las mujeres, la familia y la sociedad (debate)
PV
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  El Presidente. De conformidad con el orden del día, se procede al debate del informe (A6-0212/2007) de la señora Batzeli, en nombre de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género, sobre la delincuencia juvenil: el papel de las mujeres, la familia y la sociedad (2007/2011(INI)) .

 
  
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  Katerina Batzeli (PSE), ponente. (EL) Señor Presidente, señor Comisario, el Parlamento Europeo abre hoy el debate sobre la delincuencia juvenil, un debate que crece continuamente debido al aumento tanto de casos sin resolver como de infractores y víctimas, y a una sociedad preocupada y con frecuencia estigmatizada que reacciona de manera fragmentaria porque, o bien ve a los jóvenes como un signo de los malos tiempos que corren exigiendo un castigo para ellos para que sirva de ejemplo, o demuestra indiferencia ante su suerte, o destaca las causas y la importancia su reintegración en la sociedad.

Es extremadamente difícil establecer las causas exactas del comportamiento infractor de un menor, ya que cada acción concreta se expresa en el marco de un complejo proceso de socialización y control social por parte del menor. No obstante, es posible realizar dos constataciones seguras. En primer lugar, la delincuencia juvenil no es, en ningún caso, una enfermedad atribuible a anomalías físicas, intelectuales o mentales. En segundo lugar, para analizar el comportamiento, infractor o no, de los menores debemos examinar el entorno en el que desarrollan su personalidad: la familia, la escuela, los amigos y la sociedad. Además, en particular en nuestros días, hay también factores externos que influyen en sus vidas, como los medios de comunicación, la tecnología y, especialmente, Internet, que provocan una inmersión súbita de los menores en el mundo adulto, lo que con frecuencia provoca una reacción violenta.

El propósito de nuestro informe no es intervenir en los tribunales nacionales ni en los diferentes sistemas penales, ya que nuestra comisión no tiene competencias en este campo y el papel que puede desempeñar el Parlamento Europeo es muy limitado. Nuestro objetivo es poner de relieve las mejores prácticas aplicadas a escala nacional, intensificar el intercambio de información y experiencias, establecer contactos entre las agencias competentes y proporcionarles apoyo institucional, organizativo y económico. La experiencia adquirida por cada Estado miembro supone para los demás un indicador importante del hecho de que existen métodos innovadores y alternativos que pueden funcionar más eficazmente que los métodos tradicionales de encerrar y tratar como criminales a los menores infractores.

Hace falta una estrategia integrada a escala nacional y europea que aúne las diferentes medidas sobre tres pilares básicos: mecanismos de prevención, mecanismos de reinserción social para menores y mecanismos de intervención judicial y extrajudicial. Sin embargo, a la hora de diseñar y poner en marcha una política nacional y comunitaria integrada, resulta sumamente importante que todos los organismos competentes, las autoridades locales y regionales, la comunidad escolar, la familia, las organizaciones no gubernamentales y los medios de comunicación tengan una participación social directa. Tal y como se expone en los apartados del informe, la Comisión Europea debe establecer las siguientes prioridades inmediatas:

En primer lugar, debe crear un Observatorio Europeo de la delincuencia juvenil a partir de observatorios nacionales.

En segundo lugar, debe instalarse a escala comunitaria un número de teléfono para niños.

En tercer lugar, deben plantearse políticas básicas que se centren en la divulgación de información, en la promoción de la integración de medidas preventivas en los programas comunitarios existentes y en la publicación de un estudio en colaboración con una red de expertos nacionales, con miras a la presentación de una comunicación de la Comisión y a la elaboración de un programa marco integrado para combatir la delincuencia juvenil, todo ello financiado por una nueva partida presupuestaria del presupuesto comunitario.

Entre las acciones básicas del programa se pueden incluir medidas que persigan la difusión de las mejores prácticas de prevención, sistemas de medición y análisis desarrollados para el tratamiento de los menores infractores, como el de la justicia restaurativa, el desarrollo de un modelo europeo para la integración y la protección social de los jóvenes y de los delincuentes juveniles y, sobre todo, la creación de una red que conecte los servicios competentes de las administraciones locales y regionales.

Señor Comisario, dado su conocimiento político y sus propuestas sobre los derechos del niño, sería aconsejable que incluyese esta preocupación del Parlamento Europeo en un plan europeo para jóvenes. Dicen que los niños malos suelen ser niños tristes. Démosles una razón para sonreír.

 
  
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  Franco Frattini, Vicepresidente de la Comisión. (EN) Señor Presidente, me complace este informe y apoyo las principales recomendaciones de la ponente, la señora Batzeli. De hecho, la delincuencia juvenil es uno de los retos que debemos abordar en nuestras sociedades modernas. Les pondré un ejemplo: un estudio reciente llevado a cabo por la Red Europea de Prevención de la Delincuencia sobre el acoso escolar demostró que este fenómeno era, y sigue siendo, un problema grave en Europa, que implica entre uno de cada siete y uno de cada tres alumnos durante un período de escolarización determinado.

Como primera medida, necesitamos mejorar nuestro conocimiento del fenómeno recogiendo los datos pertinentes. Las estadísticas recogidas a escala nacional no se pueden comparar fácilmente debido a las diferencias jurídicas entre Estados miembros y a las diversas formas de elaborar estadísticas oficiales sobre la delincuencia. La Red Europea de Prevención de la Delincuencia ha realizado un trabajo notable en los últimos cinco años para mejorar la calidad y la comparabilidad de las estadísticas de la justicia penal de los Estados miembros. Además, el sitio web de la Red se ha convertido en un instrumento eficaz para facilitar información, tanto para los profesionales como para el público en general, sobre las políticas de prevención de los Estados miembros.

Asimismo, el plan de acción quinquenal sobre estadísticas, adoptado por la Comisión el mes de agosto pasado, incluirá y valorará también la delincuencia juvenil y la justicia juvenil, para que podamos tener una visión más amplia de este fenómeno a escala europea. Gracias a ello podremos identificar mejor las necesidades políticas y desarrollar indicadores, teniendo en cuenta el trabajo actual de las organizaciones internacionales, y seguramente podremos desarrollar una estrategia de prevención de la delincuencia juvenil a escala europea.

La prevención es sin duda un aspecto clave de esta cuestión y comparto la opinión de la ponente de que no podemos utilizar solo medidas represivas para afrontar este problema. Debemos trabajar sobre una base interdisciplinar y multiinstitucional. En concreto, políticas como la planificación del territorio, la vivienda social, la inclusión social, la educación y la formación, la lucha contra la discriminación y las medidas antirracistas, así como la integración de los inmigrantes, desempeñan un importante papel en la prevención de la delincuencia, en particular la delincuencia juvenil.

Además, la experiencia de las redes que trabajan en actividades de prevención de la delincuencia urbana y juvenil demuestra que todas las actividades sociales encaminadas a mejorar el entorno, como el trabajo en los espacios públicos, la renovación de plazas, el alumbrado, la limpieza de calles, la política de vivienda, los equipamientos y servicios de acción social, ayudan a reforzar la política activa y duradera de prevención de la delincuencia, destinada a los jóvenes.

La prevención de la delincuencia también debe suponer una contribución eficaz a las políticas comunitarias de seguridad, con las que se pretende evitar la aparición de riesgos, y en concreto fomentar una sociedad sana y generosa que ofrezca a los jóvenes el entorno social necesario para que tengan una sensación de identidad, integración y una vida llena de significado. Debemos ser conscientes de que los Estados miembros y las autoridades locales deben asumir la principal responsabilidad respecto a la aplicación de unas políticas eficaces para la prevención de la delincuencia. Y eso es aún más cierto cuando hablamos de delincuencia juvenil, que ocurre típicamente a escala local. Así pues, las autoridades locales son las principales responsables de abordar el problema, idealmente con la ayuda de las autoridades nacionales.

Sin embargo, la cooperación y la ayuda a escala europea pueden desempeñar un papel importante sin sustituir las políticas nacionales de los Estados miembros. Ya he mencionado el importante trabajo de la Red Europea de Prevención de la Delincuencia en la recogida de datos y la facilitación del intercambio de información. Pero la red también ha tenido un papel importante en el intercambio de experiencias y de mejores prácticas entre Estados miembros en relación con políticas de prevención eficaces. Además, el año pasado empezó un estudio comparativo exhaustivo de la delincuencia juvenil en todos los Estados miembros de la UE, así como en los países candidatos, que se completará a finales de este año. Por supuesto, lo pondré a su disposición. Esos estudios nos ofrecerán una base sólida para el desarrollo de una futura política europea en este ámbito.

En los últimos años se ha prestado una ayuda financiera notable a iniciativas políticas de prevención de la delincuencia a través de varios programas financiados por la Comunidad. A través de los programas Hipócrates y AGIS, la Comisión ha cofinanciado más de 120 proyectos transnacionales en los últimos cinco años en ámbitos como el diseño de entornos urbanos seguros, el intercambio de mejores prácticas en materia de delincuencia urbana y juvenil y el desarrollo de buenas prácticas en el sistema judicial juvenil.

Asimismo, para responder a la necesidad de una acción firme contra la violencia entre niños y jóvenes, incluido el acoso en las escuelas, la Comisión ha financiado y seguirá financiando varios proyectos sobre la violencia y el acoso entre compañeros a través del programa Daphne II, que será reemplazado por Daphne III. La insistencia en el acoso escolar ha aumentado en los últimos años, como ya se ha dicho, y existen varios proyectos interesantes en curso. La nueva generación de programas financieros de las nuevas perspectivas financieras en el ámbito de la justicia, la libertad y la seguridad, en especial el programa «prevención y lucha contra la delincuencia», junto con Daphne III, ofrecerán una ayuda financiera considerable a los proyectos nacionales y transnacionales en este terreno.

Finalmente, todo ello se verá complementado en el mismo período 2007-2013 con una financiación adicional considerable en el ámbito de educación y formación, juventud, cultura y ciudadanía. Estoy seguro de que conocen ustedes el nuevo programa Juventud en Acción. Como ya he dicho, la educación es uno de los puntos esenciales para prevenir la delincuencia juvenil, de modo que esos programas constituyen otra aportación importante a las políticas de prevención a largo plazo.

 
  
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  Esther Herranz García, en nombre del Grupo del PPE-DE. (ES) Señor Presidente, señor Comisario, en primer lugar, quiero reconocer la labor de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género, así como la de los expertos que vinieron a la audiencia pública que celebramos, porque con sus aportaciones nos han transmitido conocimientos muy valiosos a la hora de abordar el fenómeno de la delincuencia juvenil en Europa. Igualmente, quiero felicitar a la señora Batzeli por este informe y a los colegas por su esfuerzo y su trabajo.

Pero el aumento de la delincuencia juvenil en Europa es un fenómeno que no podemos ignorar. Los menores que delinquen cada vez son más jóvenes, lo cual resulta extremadamente preocupante. Por eso es necesario que desde el Parlamento Europeo hagamos un llamamiento a los Estados miembros para que en común intercambien experiencias y aporten soluciones para reducir este fenómeno.

Para ello también es importante no solo crear una estrategia coherente y eficaz sino también tener en cuenta el papel específico que desarrollan la familia, los educadores y la sociedad en general en la formación de los valores de los jóvenes. Quiero hacer una especial mención del papel que debemos desempeñar los políticos en este asunto y, por ello, doy la bienvenida a la iniciativa que se llevó a cabo en La Rioja, donde se creó la figura del animador extraescolar, una persona cercana a los jóvenes que comparte con ellos sus momentos de ocio fuera de las aulas y que potencia su desarrollo y su inserción social. Ahora podemos potenciar esa iniciativa con programas más ambiciosos, como los que ha explicado el señor Comisario.

Pero, hablando de violencia juvenil, no podemos olvidar la actualidad social. Señorías, el día 17 de mayo de 2003, Sandra Palo, una joven española de 22 años con discapacidad psíquica, fue secuestrada, violada, atropellada varias veces y quemada viva por cuatro jóvenes con edades comprendidas entre los 14 y los 18 años. Tras cumplir cuatro años de internamiento en un centro de menores, uno de ellos saldrá en libertad uno de estos días.

Señorías, la libertad conlleva responsabilidad y nuestras sociedades, que son libres, tienen que ser responsables. Si queremos que casos como el de Sandra Palo no vuelvan a repetirse, debemos huir de cualquier mensaje que genere sensación de impunidad en los menores y adoptar medidas eficaces que devuelvan a los ciudadanos la confianza en el sistema.

 
  
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  Lissy Gröner, en nombre del Grupo del PSE. – (DE) Señor Presidente, señor Comisario, antes que nada quisiera dar las gracias a la señora Batzeli por este informe, elaborado a iniciativa del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo. Me complace sobremanera que hayamos recibido hoy este variado y muy amplio conjunto de propuestas para adoptar medidas contra la delincuencia juvenil. Su aplicación corresponde en primer lugar a los Estados miembros, pero la Unión Europea tiene también la responsabilidad de hacer frente a este creciente fenómeno. El Comisario ya ha presentado la estrategia sobre los derechos del niño. Esta es sin duda otra contribución al esfuerzo por desarrollar algo conjuntamente. No debemos esperar a que ardan de nuevo los suburbios para hacer algo.

Antes que nada debemos contar con un planteamiento de integración para resolver los problemas sociales. Debemos intentar reducir el desempleo juvenil y la pobreza entre los jóvenes, así como eliminar las dificultades sociales. Disponemos de los Fondos Estructurales, que podemos seguir utilizando y que brindan numerosas posibilidades a los Estados miembros. Señor Comisario, usted ha señalado muy claramente que el programa Daphne ofrece un sinfín de oportunidades realmente buenas para hacer frente a escala transfronteriza al fenómeno de la violencia y que el programa Juventud en Acción también ofrece medidas útiles con este fin.

Sin embargo, creo que los Estados miembros deben ofrecer una ayuda psicosocial eficiente a las familias con problemas. Debemos reforzar el papel de la escuela en la lucha contra la violencia y la delincuencia juvenil. En ese terreno tenemos la responsabilidad de ayudar con nuestro programa de aprendizaje permanente. Considero que es necesario hacer más hincapié en la responsabilidad de los medios de comunicación. Esto incluye la responsabilidad de frenar la proliferación de escenas de violencia. Creo que es necesario prohibir los vídeos y juegos violentos para jóvenes.

Quiero dar las gracias al señor Comisario. Gracias a la línea de atención telefónica para niños y jóvenes contribuimos a que se apoye y se escuche mejor a los jóvenes.

 
  
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  Marios Matsakis, en nombre del Grupo ALDE. – (EN) Señor Presidente, transmito mis felicitaciones a la ponente por su excelente informe sobre este tema de máxima importancia, que afecta, directa o indirectamente, a la vida de todos los ciudadanos.

Numerosos estudios nos indican que la delincuencia juvenil va en aumento en Europa y que es un fenómeno de lo más deprimente y preocupante en nuestros días, que supone una grave amenaza para el futuro de nuestra sociedad. Hay que hacer algo para detener y si es posible invertir esta tendencia.

La señora Batzeli ha abordado el problema en detalle hablando de aspectos como la etiología, la prevención y el tratamiento de la delincuencia. Considero que el enfoque preventivo reviste una importancia particular y, en este sentido, es esencial el papel de la madre, el padre, la familia en general, la escuela y la sociedad. Dicho esto, quiero señalar que en mi opinión no es el papel de las mujeres, sino el de las madres, el que preocupa en este contexto. También quiero comentar que el papel del padre es igual de importante y que quizás debería incluirse en el título del informe.

También observo con tristeza que este informe ha sido aprobado solo por mujeres en una comisión que, por lo que yo sé, y corríjanme si me equivoco, es una comisión formada solo por mujeres. No acabo de entender del todo por qué es así desde el punto de vista práctico e institucional. No obstante, cabría esperar más aportaciones de hombres en las deliberaciones de la comisión sobre este informe. No sé por qué no ha sido así.

Parece que la delincuencia juvenil es, al menos hasta cierto punto, un efecto secundario de la denominada vida moderna y las exigencias que sus complejas necesidades socioeconómicas imponen a los progenitores. Quizás en nuestras ansias de riqueza y promoción profesional, que en muchos casos requiere que tanto el padre como la madre estén fuera del hogar durante muchas –demasiadas– horas cada día, nosotros, los padres, hemos rebajado la prioridad que tienen los hijos.

Con motivo del debate de este informe, estaría bien instar a los padres a efectuar una pausa y reflexionar a fondo sobre qué es lo más importante en su vida: ¿obtener más ingresos o pasar más tiempo con sus hijos? Los progenitores conocen la respuesta.

 
  
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  Zdzisław Zbigniew Podkański, en nombre del Grupo UEN. – (PL) Señor Presidente, la delincuencia juvenil es un fenómeno de masas que, desafortunadamente, va en aumento. No podemos evitar preguntarnos: ¿por qué? ¿En qué nos hemos equivocado? ¿Qué métodos y modelos debemos adoptar en la lucha contra la delincuencia juvenil?

Hay quien nos pide que abandonemos completamente los métodos restrictivos y nos centremos en la acción preventiva y en el fomento de la solidaridad social. Otros reclaman el fortalecimiento del papel de la familia y de las escuelas. También hay extremistas que piden que estos jóvenes delincuentes sean puestos en aislamiento.

Lamentablemente, los conceptos y análisis más generalizados no suelen contemplar las causas principales que hay detrás de una educación fallida. Entre ellas se incluye la globalización, que empeora la situación económica de las familias, así como la migración laboral en masa y la ruptura de los lazos familiares y del contacto entre padres e hijos, fundamental para la educación de los niños.

Además, los jóvenes se ven corrompidos por la amplia disponibilidad de material poco ético e inmoral que promueve la agresión y la violencia. Existe menos cooperación entre los padres, los organismos socioeducativos y las escuelas. Ha habido una ruptura con las tradiciones culturales y se ha debilitado el papel que la Iglesia desempeña en la educación de los jóvenes. No se han propuesto soluciones positivas y alternativas.

Es como si el corazón y el pensamiento de los ricos y poderosos hubiese ensordecido por el crujir de los billetes. El dinero es ahora más importante que la humanidad. Ha aplastado el humanismo y la fe en nombre del bien común.

 
  
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  Hiltrud Breyer, en nombre del Grupo Verts/ALE.(DE) Señor Presidente, quiero dar las gracias a la ponente. Sabemos que la inclusión de la delincuencia juvenil en el orden del día de la UE constituye un paso importante y que el programa marco comunitario envía una señal realmente positiva.

Es cierto que en primer lugar debemos utilizar medidas preventivas para que los niños y jóvenes no se tornen violentos y que haya localidades que se conviertan en hervideros de conflicto social. Sin embargo, me parece lamentable que tantos de los diputados presentes asientan con la cabeza cuando alguien culpa a los padres que trabajan, al tiempo que esos mismo diputados observan impasibles o incluso son cómplices del cierre de centros para jóvenes y niños, cuando los niños se ven prácticamente en la calle y la sociedad les niega la oportunidad de buscar activamente la realización de objetivos.

Hay una cuestión clave que considero sumamente importante, a saber, el de la presencia de la violencia en los medios de comunicación. Me parece lamentable, Comisario Frattini, que haya hablado usted tan poco de este tema y que en su informe sobre la protección de los niños el mismo se aborde tan brevemente. Sabemos que los niños están en contacto desde una edad muy temprana con películas de terror, imágenes pornográficas y escenas violentas. En Alemania, a las diez de la noche aún hay 800 000 niños delante del televisor y, como sabemos, en los Estados Unidos un joven de 18 años ya ha visto más de 200 000 escenas de violencia. Esto viene a destacar la importancia de que nos ocupemos de este tema. Los juegos de asesinos que enseñan a los jóvenes a matar por medio de la simulación, ya sea en el teléfono móvil o en la realidad, embotan su sentido de la empatía. Me habría gustado que la Comisión hiciera más en este terreno.

Presentaremos enmiendas al informe sobre los derechos del niño. Es necesaria una prohibición. Los Estados miembros deben examinar con más detenimiento si no deben mejorar la protección de menores en el sector de los medios de comunicación. No debemos apartar la vista, ni minimizar ni quitar importancia a este fenómeno.

 
  
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  Ilda Figueiredo, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (PT) Señor Presidente, no se puede hablar de delincuencia juvenil sin analizar las causas subyacentes. Después de todo, debemos centrar nuestra atención en las medidas de prevención, que son muy necesarias.

La raíz del problema, no lo olvidemos, está en la intensificación de las políticas neoliberales que han llevado a la desigualdad social y territorial, al desempleo juvenil –cuyas consecuencias son mucho más graves que las del desempleo en general–, a elevados niveles de pobreza y de exclusión social debidos a los bajos salarios y al deterioro de los sistemas de prestación social, por no mencionar la debilitación de los servicios públicos y el impacto que el trabajo precario tiene sobre las vidas de las familias y sobre la educación de niños y adolescentes.

De ahí la necesidad de un cambio radical en las políticas que han generado esta situación. Ha llegado la hora de detener estas estrategias. Las condiciones de vida de las familias deben mejorar para que los niños y los jóvenes reciban más atención. Por consiguiente, los trabajadores necesitan más derechos, incluyendo mejores salarios y menos horas de trabajo sin por ello perder ingresos. También se necesitan mejores servicios públicos, incluyendo educación, sanidad, vivienda y protección social. Sin embargo, sabemos que todo esto requiere de directrices políticas nacionales y comunitarias que den prioridad a la gente frente a la competitividad y a los beneficios de los grandes grupos económicos y financieros.

Es hora de defender los valores consagrados en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño de 20 de noviembre de 1989, tal y como sugerimos en las propuestas que hemos presentado. También enfatizamos la importancia de que los magistrados que trabajan con menores, y todos aquellos que trabajan en tribunales de menores, posean una capacitación especializada, para invertir así en prevención antes de que sea demasiado tarde.

 
  
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  Urszula Krupa, en nombre del Grupo IND/DEM. − (PL) Señor Presidente, el aumento de la delincuencia juvenil está inextricablemente ligado al creciente deterioro y descomposición de la unidad familiar, así como al fomento de un enfoque feminista sobre el papel de la mujer. Según este enfoque, la maternidad se considera una carga y un obstáculo para la realización personal de la mujer.

Los delincuentes juveniles provienen en su mayoría de hogares rotos o disfuncionales, y suelen ser criados por madres solteras que se enfrentan a más problemas que aquellos de índole material. Problemas emocionales en la relación entre los progenitores, utilización de métodos poco éticos y amorales para la educación de los hijos, modelos de conducta delictivos, condiciones de vida inapropiadas, carencias educativas y falta de tiempo dedicado a los hijos por parte de los padres: todo ello provoca sentimientos de rechazo e inseguridad. También produce una actitud de antipatía hacia el resto de la gente. Un niño que haya sido privado del vínculo con sus padres suele manifestar una tendencia hacia un comportamiento desviado y delictivo antes de cumplir los cinco años. Estos niños se convierten en individuos antisociales debido a que la pérdida del vínculo afectivo que les une a la gente importante en su vida supone el mayor mal imaginable.

Otro problema aparte es el impacto negativo de la educación liberal, donde nada es obligatorio o está prohibido. Los medios de comunicación promueven también una forma de vivir hedonista y hay un ambiente de violencia y agresión que va en aumento, lo cual afecta incluso al mundo de la política. No debemos olvidar el papel desempeñado por el alcohol y la adicción a la nicotina, así como la fuerza destructora de la drogodependencia y de la estratificación social: todo ello se traduce en una reacción violenta. La prevención debe basarse, sobre todo, en la renovación de los principios éticos y morales en todos los aspectos de la vida. También necesitamos legislación y acciones preventivas, junto con medidas judiciales y extrajudiciales. A su vez, tenemos que devolver a las mujeres su condición de protagonistas. Una mujer que sea simplemente usada para cumplir los objetivos de la Estrategia de Lisboa no será capaz proporcionar a sus hijos una educación adecuada.

Una sociedad crecientemente disfuncional − no solo en cuanto a delincuencia se refiere − necesita de nosotros para el restablecimiento del respeto por la dignidad humana, del papel de la maternidad y de la familia. Solo los niños que están rodeados de amor y que crecen de acuerdo a unas normas morales tienen la oportunidad de no quebrantar ni los principios éticos ni la ley.

 
  
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  Viorica-Pompilia-Georgeta Moisuc, în numele grupului ITS. (RO) Raportul doamnei Bazeli tratează o gamă foarte largă de aspecte privind delicvenţa în rândul tineretului, prezentând în mod corect cauzele acestui fenomen extrem de grav, aflat în plină expansiune pe diverse paliere, atât în statele Uniunii Europene, cât şi în afara ei. Mă voi referi la două aspecte pe care nu le-am găsit semnalate în raport, şi anume:

1. Biserica - indiferent cărui cult îi aparţine, poate şi trebuie să aibă un rol din ce în ce mai important în sistemul educaţional al copiilor şi tineretului, în şcoală şi înafara şcolii. Cooperarea bisericii cu şcoala şi familia este benefică în prevenirea unor alunecări nedorite a tinerilor pe panta infracţională, în formarea unei mentalităţi sănătoase şi corecte despre viaţă, dar şi pentru recuperarea unor tineri aflaţi în situaţii critice. Educaţia religioasă în şcolile de toate gradele este cvasi-absentă. Ea ar trebui să-şi recapete locul pe care l-a avut în urmă cu mulţi ani.

2. Spiritul de disciplină şi de responsabilitate al tinerilor faţă de familie şi societate, faţă de chiar viaţa lor, lasă mult de dorit ca urmare a unor multiple cauze analizate, de altfel, în raport. În plus, în statele foste comuniste, constrângerile exagerate la care au fost supuşi tinerii generaţii după generaţii, au fost înlocuite acum, în ultimii şaptesprezece ani, într-o măsură mult prea mare, cu un libertinaj deschizător al unor periculoase alunecări, spre negarea valorilor naţionale şi europene şi copierea unor aşa-zise modele extrem de dăunătoare pentru formarea civică şi profesională a tinerilor.

Ca profesor şi ca pedagog, apreciez în mod deosebit efortul doamnei Bazeli pentru analizarea acestei problematici atât de complexe şi o rog să se aplece cu bunăvoinţă asupra celor mai sus amintite.

 
  
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  Zita Pleštinská (PPE-DE). – (SK) En esencia, la delincuencia juvenil es más peligrosa que la adulta, porque afecta a un sector de la población sumamente vulnerable en una etapa en la que su personalidad se está formando y porque expone desde muy pronto a los adolescentes al riesgo de la exclusión social. La delincuencia juvenil es actualmente aún más desconcertante debido a su carácter generalizado y se ve impulsada por la reducción de la edad a la que comienza la conducta delictiva y por el número creciente de infracciones cometidas por niños menores de 13 años. Además, los delitos perpetrados son cada vez más crueles.

Acojo con satisfacción el informe de la señora Batzeli, que expresa con claridad las causas de la delincuencia juvenil e intenta hallar respuestas para poder eliminarla gradualmente. Los últimos estudios psicológicos indican que la familia es el primer y único lugar donde el niño aprende a amar, a respetar y a ser respetado. La mayoría de los jóvenes delincuentes provienen de familias disfuncionales, en las que ni los progenitores se ocupan de sus hijos ni el niño recibe el amor, la comprensión y el apoyo necesarios. Hace mucho tiempo que Platón consideró a la familia como la unidad fundamental de la vida social y el lugar principal de educación. Augusto Comte calificó la familia de puente entre el individuo y la sociedad, y subrayó su papel fundamental dentro de la sociedad.

La educación de un niño empieza en los primeros años de su vida en el seno de su familia, esto es, mucho antes de que el niño cruce las puertas de una escuela. Todo aquello que se le enseñe al niño, en la escuela o fuera de ella, moldea su actitud y personalidad, tanto de manera correcta como incorrecta. La adolescencia es el periodo en el que la vida espiritual se vive con mayor intensidad, un periodo que determina la postura del individuo ante los problemas de la vida en sociedad, un periodo durante el que se requiere un apoyo excepcional por parte de la familia. El papel de la familia como entorno educativo no se limita únicamente a los primeros años de la vida del niño, sino que continua hasta que este se independiza, esto es, cuando encuentra un empleo.

Señorías, hay algo de verdad en el dicho popular que afirma que el hogar es la mano que te acaricia cuando lloras. Creo firmemente que solo podremos reducir la delincuencia juvenil si creamos un entorno sostenible en el que cada familia pueda reforzar su papel de responsabilidad dentro de la sociedad. La familia debe ser nuestro refugio, nuestro maestro y nuestro apoyo.

 
  
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  Edite Estrela (PSE).(PT) Señor Presidente, me gustaría empezar felicitando a la señora Batzeli por su informe, que contiene propuestas sensatas y muy necesarias, como es la creación de un Observatorio Europeo de la delincuencia juvenil.

El aumento de la delincuencia juvenil exige una política integrada y eficaz a escala familiar, escolar y social, una política que ayude a transmitir los valores sociales y cívicos que contribuyan a integrar a los jóvenes en la sociedad. Al mismo tiempo, se necesitan medidas que combatan la pobreza y la exclusión social. Una sociedad con una desigualdad social patente no puede promover la cohesión social ni prevenir la delincuencia juvenil.

Las imágenes de episodios de violencia juvenil en varios países desarrollados, tanto dentro como fuera de la Unión Europea, son motivo de alarma. ¿Qué conduce a cientos de jóvenes a usar la violencia con el fin de llamar la atención sobre sus problemas? Tanto las familias, como los políticos y la sociedad en su conjunto deben reunirse para debatir qué es lo que se ha hecho mal y por qué.

El aumento de la delincuencia juvenil supone un problema muy grave y debemos preguntarnos por qué los jóvenes de entre 13 y 17 años abusan físicamente de individuos indefensos o incluso llegan a asesinarlos como forma de entretenimiento. Es espeluznante. Con la condena o la crítica no basta. Es necesario actuar, porque de lo contrario llegará un día en el que nos lamentaremos de que sea demasiado tarde para hacer algo y acabaremos como el padre de uno de esos jóvenes, que decía sentirse fracasado como padre.

Los expertos señalan algunas causas, la primera de ellas es la falta de supervisión y la segunda es la indolencia. Cuando no tienen ninguna ocupación, como la escuela o el trabajo, los jóvenes se vuelven irresponsables. A lo que se le suma una cultura permisiva con pocos deberes y derechos ilimitados. No tiene sentido que la sociedad les exija constantemente algo a los jóvenes; no se valora ni el trabajo ni el mérito.

Algunos de estos jóvenes han sido víctimas de la violencia o han crecido en un entorno de violencia en su propio hogar. Algunos se sienten desarraigados y socialmente marginados, mientras que otros imitan los ejemplos violentos que ven en la televisión. Incluso los juegos y los dibujos animados infantiles cultivan la violencia.

 
  
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  Kathy Sinnott (IND/DEM).(EN) Señor Presidente, este informe es deprimente. Cada vez más adolescentes se ven implicados en actividades delictivas con menos años y sus acciones son más brutales. Eso es tan grave para los jóvenes implicados como para todos los miembros de la sociedad que tenemos que encontrar soluciones, pero tenemos que ser precisos en nuestro análisis del problema.

El informe incluye una lista de factores de influencia críticos para la formación de los niños: familias, escuelas, amigos y circunstancias socioeconómicas. En aras de la exactitud, yo añadiría a esta lista: medios de comunicación y telecomunicaciones, con lo que me refiero a películas, programas de televisión, juegos informáticos e Internet y, ahora, las nuevas tecnologías de telefonía móvil.

Los estudios demuestran que los niños pasan más tiempo con los medios de comunicación que con todos los demás factores de influencia juntos. Los artículos 13 y 17 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, que se cita como máxima autoridad en este informe, parecen dar al niño un derecho absoluto de acceso a los medios de comunicación y a las telecomunicaciones y dar a dichos medios un acceso absoluto a los niños. Con su actual contenido de violencia, odio, racismo y pornografía, y su uso por depredadores de la infancia –todos posibles coadyuvantes a la delincuencia–, ¿es conveniente que los medios de comunicación deben tener ese derecho absoluto y que los niños deban tener ese derecho absoluto?

Si alguno de los demás factores de influencia de la lista, como la familia o la escuela, abusaran de los niños o les perjudicaran, apartaríamos al niño de ellos para su seguridad. Al poner en práctica la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño en la UE y en los Estados miembros, debemos reflexionar sobre los artículos 13 y 17. Se redactaron en 1989, cuando las personas no sabían como sería Internet en 2007.

También debemos estudiar el papel del padre. Los psicólogos nos dicen que la madre aporta al hijo el sentido de su propia identidad y su identidad en la familia, mientras que el padre socializa al hijo y le ayuda a tener una conducta aceptable.

 
  
  

PRESIDENCIA DE LA SRA. KRATSA-TSAGAROPOULOU
Vicepresidenta

 
  
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  Amalia Sartori, (PPE-DE).(IT) Señora Presidenta, Señorías, quiero dar las gracias a la señora Batzeli por su trabajo y a la comisión por la propuesta que tenemos ante nosotros.

Creo que, a la hora de afrontar un problema que se propaga por todo el mundo y que está arrojando resultados alarmantes en Europa, en lo que se refiere tanto al tipo como al número de delitos cometidos por jóvenes, es correcto que nos preguntemos qué es lo que podemos hacer. La idea de establecer unas normas mínimas adecuadas a todos los países de la Unión Europea y de intercambiar buenas prácticas representaría, sin duda, una gran ayuda a la hora de tratar de resolver este problema que va en aumento. Por consiguiente, estoy de acuerdo en que necesitamos que la Comisión retome este asunto.

En cuanto al texto del informe, creo que es importante comentar ciertos aspectos. En primer lugar, tenemos que seguir recordando a los demás y a nosotros mismos que los niños tienen un gran valor para toda la Comunidad; ellos representan el futuro. Es por ello que los niños precisan, desde que nacen, disponer de todo lo necesario para poder convertirse en ciudadanos de la Unión Europea. Esto implica la existencia de políticas que acompañen a los niños mientras crecen con su familia, en su escuela y en el trabajo, que luchen contra la pobreza, políticas sobre vivienda y empleo, servicios públicos, un riguroso respeto por el derecho y el deber de recibir una educación hasta que lleguen al mundo laboral, políticas que combatan la propagación de la violencia y una tolerancia cero hacia la violencia y la explotación de menores, incluso si se produce en el seno familiar. Tenemos que dejar claros, no solo los derechos, sino también los deberes y los castigos implicados.

 
  
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  Silvia-Adriana Ţicău (PSE). – (RO) Doresc să o felicit pe colega Bazeli pentru acest raport. Delicvenţa juvenilă şi violenţa în şcoli sunt fenomene care există în toate statele membre şi pe care avem responsabilitatea de a le combate prin strategii şi măsuri la nivel naţional şi european. Este nevoie de prevenire, de includerea socială şi reabilitarea delicvenţilor minori, precum şi de măsuri judiciare corespunzătoare. Pentru că anumite grupuri de minori sunt mai vulnerabile - fete între 14 şi 18 ani, grupuri de imigranţi, persoane fără domiciliu fix - şi pentru că există riscul ca organizaţii criminale să utilizeze minori pentru traficul de stupefiante, prostituţie şi furt, este important ca incitarea minorilor la delicte să se constituie în circumstanţe agravante pentru infractorii adulţi. Măsurile educative trebuie să devină prioritare şi este important să existe acorduri de parteneriat între diferite instituţii precum şcoală, poliţie, instituţie şi autorităţile locale pentru dezvoltarea de centre de recreere pentru tineri şi incluziunea socială a acestora. Instruirea părinţilor privind importanţa supervizării copiilor şi îndrumarea acestora, precum şi conştientizarea pericolelor, le va permite acestora să intervină de la primele semne ale apariţiei unor probleme de comportament.

 
  
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  Anna Záborská (PPE-DE).(DE) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, felicito a la señora Batzeli por su informe. El título del informe indica que corresponde a las mujeres, a la familia y a la sociedad en su conjunto responder a la delincuencia juvenil. Me habría gustado que también los hombres y los padres hubiesen figurado en el título. Todo el mundo conoce su importancia y me gustaría que, en el futuro, fuésemos lo suficientemente atrevidos como para mencionar abiertamente el papel de los padres en las distintas políticas europeas.

Algunas estadísticas muy detalladas, en concreto las del investigador irlandés Patrick Fagan de la Heritage Foundation de Washington, demuestran sin lugar a dudas que el vínculo emocional entre padres e hijos se crea en la primera infancia. A partir de la pruebas que arrojan las estadísticas de delitos de la policía, Fagan demuestra que cuanto más fuerte es el vínculo emocional dentro de la familia, menos riesgo hay de que exista delincuencia juvenil.

La Estrategia de Lisboa determina que el 60 % de los niños muy pequeños necesitan una guardería. No estoy cuestionando los deseos de aquellos jóvenes padres que quieran desarrollar una carrera profesional, pero, a la luz de las estadísticas y de la experiencia como padres que todos compartimos, Señorías, debemos exigir la mayor calidad posible en cuanto al cuidado de los niños se refiere. Debe haber guarderías que sean accesibles y a un precio asequible cerca del lugar de trabajo de uno de los padres.

Quiero agradecer a la ponente que haya recalcado la importancia de la calidad de las guarderías.

La erradicación de la violencia entre los jóvenes es una responsabilidad que la familia y la sociedad deben compartir. La sociedad debe establecer el marco para la intervención del Estado. Rechazo la legitimación y la despenalización de los actos violentos cometidos por jóvenes adultos y recomiendo que la Unión Europea ponga en marcha un observatorio de violencia juvenil para institucionalizar así la educación de los jóvenes.

 
  
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  Marie Panayotopoulos-Cassiotou (PPE-DE).(EL) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, felicito a la ponente por el excelente trabajo que nos ha presentado, por la cooperación positiva que hemos llevado a cabo durante el examen de las enmiendas y por ofrecernos un enfoque integrado sobre el problema de la delincuencia juvenil.

Para abordar este problema, que no es nuevo para la sociedad humana, se necesita cooperación entre todos los organismos competentes implicados en la atención y la educación de los niños. Este problema siempre ha existido. Permítanme recordarles algo que me impresionó de niña, cuando nos contaron una historia sobre un preso al que le preguntaron que quién tenía la culpa de que hubiera cometido graves delitos y acabado en la cárcel, y él respondió que su madre, para quien robó un huevo cuando tenía tres años que ella aceptó. Por lo tanto, no hay que culpar a los padres que trabajan, porque los padres siempre trabajan. Es a los padres que no respetan los principios y valores morales básicos a quienes hay que culpar, es a los profesores que no ayudan a los niños a reconocer el valor humano más importante, que es el respeto por la dignidad humana, a quienes hay que culpar. Ahí es donde empieza todo y eso es lo que nos obliga a tomar medidas, y debemos tomar medidas y, por supuesto, debemos castigar –o por si les ofende esta palabra déjenme suavizarla diciendo que debemos reprender– a los jóvenes para que aprendan a autocontrolarse.

Está claro que el autocontrol se enseña, tal y como hemos escuchado, desde una edad muy temprana y, por consiguiente, los profesores y las instituciones a los que confiamos nuestros hijos desde una edad muy temprana tienen una responsabilidad en ese sentido. Los jóvenes deben aprender a ser ciudadanos honrados y responsables que puedan aplicar su personalidad y conocimiento a la vida económica y social de su entorno.

No estoy a favor de la creación de un observatorio. Los Estados miembros deben tomar medidas y emprender acciones especiales para combatir el problema por medio de mecanismos de financiación.

 
  
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  Tadeusz Zwiefka (PPE-DE).(PL) Señora Presidenta, yo también quisiera dar las gracias a la señora Batzeli por su excelente informe. Es evidente que la mayoría de nosotros estamos de acuerdo con la opinión de que la delincuencia juvenil está aumentando y es una amenaza creciente.

Las maneras de tratar y prevenir la delincuencia juvenil difieren en gran medida entre los diferentes Estados miembros. Asimismo, algunos políticos intentan explotar este problema para sus propios fines políticos. Al fomentar castigos mucho más severos e introducir una rigurosa disciplina en las escuelas, no solo no logran solucionar el problema de la delincuencia juvenil, sino que pueden hacer que la situación actual empeore.

Estoy plenamente de acuerdo con la conclusión de la ponente, según la cual la prevención debe ser el aspecto principal y más importante de la estrategia para combatir la delincuencia juvenil. Las políticas preventivas tienen claramente objetivos a largo plazo, lo que significa que por regla general exceden el período de una legislatura y del mandato de cualquier Gobierno específico. Este tipo de políticas resulta más caro a corto plazo y no aporta rápidos beneficios políticos. Lamentablemente, esto hace que los políticos prefieran políticas coercitivas con resultados rápidos y sencillos, sobre todo en forma de cobertura mediática. Por lo tanto, la principal tarea ha de ser la completa despolitización del problema de la delincuencia juvenil y el establecimiento de marcos sociales comunitarios, en vez de centrarnos en el campo del derecho penal, que permanecerá dentro de la competencia de cada Estado miembro.

Comparto la opinión de que con la adopción de un código de prevención para la juventud y de solidariedad social se daría un importante paso adelante. La ponente ha recalcado que el problema de la delincuencia juvenil debería analizarse siguiendo cuatro criterios, que son la familia, las escuelas, los grupos de amigos y el entorno. Solo este enfoque multifacético ofrece oportunidades de éxito. Por lo tanto, las políticas en favor de la familia puestas en marcha por cada Estado miembro no deberían centrarse principalmente en ofrecer incentivos económicos para que se tengan hijos. En vez de ello, deberían, en primer lugar y sobre todo, tener el objetivo de proporcionar la mayor cantidad de ayuda y apoyo posible a las familias después del nacimiento de cada hijo. No me cabe la menor duda de que el eslabón más importante de esta cadena es la familia.

 
  
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  Mairead McGuinness (PPE-DE).(EN) Señora Presidenta, quiero dar las gracias a la ponente por este excelente informe. Quiero llamar su atención sobre un nuevo informe relativo a la delincuencia juvenil publicado en Irlanda en las últimas semanas, que demuestra que cuatro de cada cinco jóvenes de nuestros reformatorios tienen problemas psiquiátricos. El «Informe sobre la delincuencia juvenil, la salud mental y la inteligencia emocional» fue elaborado por dos expertos de la Universidad de Dublín, y es la primera vez que se lleva a cabo este tipo de investigación en el mundo, de modo que es significativo para este debate. Demuestra que dos tercios de los delincuentes juveniles sufren trastornos de conducta como el ADHD. Más de la mitad abusan de las drogas y el alcohol; algunos empezaron a tomar hachís y alcohol ya a los nueve años y a tomar cocaína cuando tenían tan solo 13.

La investigación demuestra que esos jóvenes tienen un elevado índice de trastornos psiquiátricos, que participan en actos delictivos graves y tienen un déficit importante de inteligencia emocional y capacidad cognitiva. Como he dicho, es significativo porque es la primera vez que se lleva a cabo este tipo de investigación. Ocho de cada diez jóvenes de este estudio cumplen los criterios para diagnosticarles al menos un trastorno psiquiátrico grave.

Los investigadores han comprobado que esos jóvenes han tenido, en promedio, tres trastornos psiquiátricos. Esto equivale a casi tres veces más trastornos entre los chicos que han sido remitidos a un servicio psiquiátrico debido a las dificultades que experimentan.

Por desgracia, las dificultades que resalta esta investigación no se incluyen en los servicios que actualmente prestamos para esos jóvenes. La amplia mayoría de ellos no reciben ningún tratamiento por los problemas que tienen, y este informe resalta –y yo diría que esto se aplica también a toda Europa– la importancia de resolver esas dificultades. Además de reducir los efectos que tienen los problemas de salud mental en el funcionamiento y el desarrollo de los niños, el tratamiento comportará una reducción importante de la conducta delictiva y la criminalidad y, por lo tanto, ofrece importantes beneficios para la sociedad y el sistema jurídico –en Irlanda y, sin duda, en la UE en su conjunto–, por lo que recomiendo el informe a la Cámara.

 
  
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  La Presidenta. – El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar mañana jueves, 21 de junio de 2007.

 
Última actualización: 3 de septiembre de 2007Aviso jurídico