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Procedimiento : 2002/0222(COD)
Ciclo de vida en sesión
Ciclo relativo al documento : A6-0504/2007

Textos presentados :

A6-0504/2007

Debates :

PV 15/01/2008 - 7
CRE 15/01/2008 - 7

Votaciones :

PV 16/01/2008 - 4.2
PV 16/01/2008 - 4.4
CRE 16/01/2008 - 4.2
CRE 16/01/2008 - 4.4
Explicaciones de voto
Explicaciones de voto

Textos aprobados :

P6_TA(2008)0011

Debates
Martes 15 de enero de 2008 - Estrasburgo Edición DO

7. Crédito al consumo (debate)
PV
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  Presidente. − El siguiente punto es la recomendación para la segunda lectura del informe elaborado por Kurt Lechner, en nombre de la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor, respecto de la Posición Común del Consejo con vistas a la adopción de la Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo relativa a los contratos de crédito al consumo y por la que se deroga la Directiva 87/102/CEE del Consejo (09948/2/2007 - C6-0315/2007 - 2002/0222 (COD)) (A6-0504/2007).

 
  
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  Kurt Lechner, ponente. − (DE) Señor Presidente, Comisaria Kuneva, señoras y señores, obtener crédito no es lo mismo que adquirir bienes. La complejidad jurídica de la transacción es mucho mayor, y las prácticas nacionales de financiación y las costumbres jurídicas establecidas desempeñan un papel mucho más importante. Por consiguiente, la confianza pública resulta a menudo crucial en cuestiones relacionadas con el crédito al consumo. Habida cuenta de este telón de fondo, la armonización de la legislación sobre crédito al consumo tiene sus límites y debería realizarse de forma cautelosa y gradual.

Al tratarse de la parte más débil del contrato, el consumidor debe, sin duda, recibir protección jurídica pero, al mismo tiempo, los principios rectores en este ámbito, como en el derecho de las obligaciones en general, deben ser la libertad de contrato y la responsabilidad personal de las personas adultas, y no la prescripción y el paternalismo. Los legisladores nacionales deben tener la suficiente discrecionalidad para garantizar flexibilidad en la protección al consumidor en sus propios países y para abordar con premura los nuevos y complejos desarrollos en la esfera de la protección al consumidor. Un elenco de disposiciones jurídicas no garantiza por sí solo que los consumidores estén realmente protegidos. Las evaluaciones de impacto habrían sido fundamentales, dado que el crédito al consumo afecta a cientos de millones de personas. La legislación debería fundamentarse en supuestos basados en los casos típicos, y no en las excepciones.

A este respecto debo, en primer lugar, agradecer al Parlamento Europeo en su conjunto el haber rechazado la propuesta inicial de la Comisión, totalmente inaceptable, y haberla modificado sustancial y decisivamente en primera lectura. En segundo lugar, recibo con verdadero entusiasmo el nuevo enfoque adoptado por la Comisión en su propuesta modificada, que data del año 2005, por la cual únicamente determinados elementos dispositivos básicos serían, en última instancia, armonizados.

Sin embargo, debo criticar la posición común del Consejo. En lugar de centrarse en una solución europea factible, los representantes de los Estados miembros han estado introduciendo sus propias normas específicas, defendiéndolas y recopilando una letanía de ellas en la transacción. El resultado es un conjunto de disposiciones que crean demasiada burocracia, lo que no favorece a los consumidores. Inundar a los consumidores con información no les ayuda; genera considerables costes adicionales, que suponen un impacto desproporcionadamente elevado sobre los créditos de escasa cuantía.

Por consiguiente, mi propósito desde el mismo inicio fue tratar de racionalizar las normas y dotar a los legisladores nacionales de un mayor margen de actuación. En este contexto, quisiera expresar mi agradecimiento a sus Señorías, porque todos los votos en la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor fueron en esa misma dirección, y todas las decisiones de esta Cámara parecen dispuestas a hacer lo mismo.

Permítanme tan sólo citar dos ejemplos; esto es, las mejoras significativas y la simplificación de las disposiciones relativas a las posibilidades de descubierto, así como el acuerdo resultante sobre el artículo 16 respecto a la compensación por el reembolso anticipado. Sin embargo, y a pesar de estas mejoras, creo que la mayoría resultante está preparada únicamente para avanzar hasta medio camino, sin duda influenciada, en parte, por la ausencia de consenso en el Consejo y por el deseo de llevar el proyecto legislativo a una conclusión. No obstante, considero imprescindible que se realicen mejoras adicionales si la propuesta ha de juzgarse favorablemente en su totalidad.

Deseo mencionar otros dos puntos que son importantes para mí y solicitar, una vez más, su aprobación. En primer lugar, el umbral en el cual la Directiva comienza a aplicarse debería elevarse a los 500 euros. Soy bien consciente de que el valor de dicha cantidad varía a lo largo de toda Europa; sin embargo, la cuestión no es que la Directiva deba aplicarse una vez que se haya cruzado el umbral de los 500 euros, sino que los legisladores nacionales deberían conservar la posibilidad de aplicar sus propias disposiciones desde el primer euro, antes que verse obligados a restringir su acción a créditos de 500 euros o superiores.

En segundo lugar, los consumidores deberían tener la posibilidad de obviar las explicaciones que se establecen referentes a la información precontractual, puesto que estas explicaciones podrían suponer un obstáculo al mercado interior. Creo que debería ser suficiente con proporcionar al consumidor, por adelantado, un ejemplar de los términos del contrato con el fin de cumplir con el requisito de la información precontractual —que es, por cierto, lo que la Comisión previó en su propia propuesta—. Ello limitaría la acumulación de trámites.

A menos que se introduzcan estos cambios, me temo que no se alcanzarán los deseables propósitos que fundamentan la presente Directiva; esto es, abrir el mercado único a los consumidores en Europa y ofrecerles una gama de productos y opciones más amplia.

 
  
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  Meglena Kuneva, Miembro de la Comisión. − Señor Presidente, la votación en esta Cámara del miércoles sobre la Directiva sobre los contratos de crédito al consumo representó un momento muy importante para los 500 millones de consumidores europeos.

Afectará directamente a la vida de muchas personas y aborda dos cuestiones de vital importancia. La primera es que los consumidores podrán elegir con mejor conocimiento de causa a la hora de suscribir préstamos: para pagar una boda familiar, una lavadora o un coche nuevo; cosas cotidianas.

Segundo, los consumidores tendrán más donde elegir y un mercado más competitivo. También es una votación muy importante para las empresas, ya que se crea un único marco de normas sencillas para que los bancos y otros acreedores puedan realizar operaciones transfronterizas con mayor facilidad.

Tenemos que aprovechar esta oportunidad para seguir adelante. Está claro que el statu quo no está funcionando. Las cifras hablan por sí solas. En Europa, el tipo de interés medio de los créditos al consumo varía desde aproximadamente el 6 % en Finlandia, el Estado miembro donde es más barato, hasta más del 12 % en Portugal. En Italia, los tipos de interés se sitúan entorno al 9,4 % y en Irlanda sobre el 6,8 %.

El mercado europeo de créditos al consumo está fragmentado, desglosado en 27 «minimercados». Y en un mercado europeo de créditos con un valor de 800 000 millones de euros, los servicios financieros transfronterizos directos solo representan un pequeño porcentaje —el 1 %— de todas las transacciones de créditos a distancia.

Está claro que el mercado interior no está funcionando Está claro que la competencia en la UE no está funcionando. El resultado es que a los consumidores se les está negando la posibilidad de elegir y de acceder a ofertas más competitivas y a las empresas competitivas se les están negando oportunidades para acceder a nuevos mercados.

La Directiva de créditos al consumo es necesaria para empezar a liberar el potencial del mercado interior y a fomentar la competencia y la elección. La Directiva de créditos al consumo tiene dos objetivos principales: Ofrecer normas —información comparable— a los consumidores para que realicen elecciones informadas y proporcionar a las empresas un conjunto único de normas para proponer ofertas de crédito transfronterizas competitivas.

La Directiva sobre créditos al consumo se centra en la transparencia y los derechos de los consumidores. Voy a destacar solo unos pocos de los elementos comunes importantes que pone en práctica. En cuanto a la publicidad de los préstamos: si aparece una cifra en un anuncio sobre créditos, será obligatorio ofrecer la misma lista normalizada de información básica en toda la Unión Europea.

Lo más importante es que, por primera vez, la tasa anual equivalente se calculará del mismo modo en toda la Unión Europea. Éste es un paso muy importante hacia delante, que permitirá a los consumidores ver el coste real del crédito a través de una única cifra.

En cuanto a la información precontractual: la información proporcionada a los consumidores relativa a ofertas de crédito se presentará en el mismo formato normalizado de información relativa al crédito en toda la UE y ofrecerá todos hechos y cifras claves, desde los tipos de interés hasta información sobre costes e información sobre seguros. Esto permitirá a los consumidores hacer comparaciones directas entre distintas ofertas presentadas en una forma estándar y comparable.

La Directiva también recoge dos derechos esenciales para los consumidores. Una vez que hayan firmado el contrato de crédito, los consumidores podrán retractarse del contrato sin la obligación de ofrecer un motivo y sin ningún tipo de coste. Este derecho, una nueva característica en casi la mitad de los Estados miembros, se aplicará a todos los créditos al consumo en la Unión Europea.

Asimismo, la Directiva sobre créditos al consumo confirma el derecho de los consumidores a cambiar de prestamista y ésta debe ser una línea política muy estable, no solo en este ámbito. El derecho a cambiar de prestamista aparejado al derecho de reembolso anticipado en cualquier momento: ésta es una cuestión muy importante para la Comisión, a saber, garantizar una compensación justa para los bancos y, al mismo tiempo, salvaguardar el derecho de los consumidores a elegir libremente y a acceder a una oferta más competitiva en el mercado. Esto es esencial si queremos impulsar la competencia.

Reconozco plenamente que la armonización de la legislación en este ámbito tan delicado no es una tarea fácil, pero estoy convencida de que los mercados están hechos por las personas y deberían funcionar para las personas, y creo que nosotros en Europa tenemos la labor de colocar a las personas en el centro del mercado, capacitar a las personas para que tomen sus decisiones, facultar a las empresas para competir y hacer que el mercado europeo funcione para los consumidores.

Quiero destacar que, en el mundo moderno, no se trata de poner a los consumidores contra las empresas, sino de construir mercados saludables en los que los consumidores puedan elegir y las empresas puedan competir.

Creo que las enmiendas presentadas por el Grupo del PSE y el Grupo ALDE —con las que ha estado de acuerdo el Consejo— llegan a un punto de equilibrio justo y razonable.

En mi opinión, ésta es la mejor opción para los intereses tanto de los consumidores como de los prestadores de servicios financieros. Creo que la votación de este paquete de transacción es un voto a favor de mercados competitivos, información clara y opciones más informadas por parte de los consumidores.

Se trata de un comienzo modesto en la dimensión del consumidor de los servicios financieros, donde hay que hacer mucho más. Así pues, me dirijo a los diputados de esta Cámara: sus Señorías son los que hablan directamente, en nombre de los ciudadanos europeos; han luchado, durante muchos años, por las cosas que realmente importan a las personas en su vida diaria.

La tarea es votar para apoyar un acuerdo hoy sobre normas aplicables a los créditos que ofrezcan un valor añadido real a los ciudadanos de Europa en ese espacio en el que llevan su vida y enviar una señal clara del compromiso de Europa de trabajar duro en un ámbito que preocupa mucho a nuestros ciudadanos y empresas, grandes y pequeñas, de hoy en día.

 
  
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  Malcolm Harbour, en nombre del Grupo del PPE-DE. – Señor Presidente, quiero empezar reconociendo la ingente labor hecha por el ponente para nuestro Grupo, el señor Lechner, y también elogiar a la Comisión y al Consejo por el trabajo que han hecho juntos en la que ha sido una propuesta complicada y, en ocasiones, controvertida, que, como ha dicho la Comisaria, lleva varios años en marcha.

En su núcleo —y en este punto coincido completamente con la Comisaria— se trata de una propuesta muy importante para los consumidores europeos en el mercado interior. Los créditos al consumo son un mecanismo realmente importante para traer consumidores al mercado. Queremos un mercado próspero e innovador; queremos empresas que ofrezcan activamente una amplia gama de productos y servicios adaptados a la necesidad de los consumidores de comprar artículos, productos o servicios específicos.

Pero, sobre todo, queremos un mercado bien regulado en el que los consumidores se sientan confiados a la hora de acceder a ese mercado y sabiendo que dispondrán de la información, pero también de las garantías que ofrece el poder ver unas condiciones contractuales claras. Está bastante claro que en el ámbito de los servicios financieros una buena normativa fomenta la actividad del mercado y esto es lo que hemos estado buscando en este proceso. Sin embargo, el problema que hemos tenido en esta Directiva es el hecho de que el mercado del crédito al consumo en toda la Unión Europea se encuentra en fases muy distintas de desarrollo: muchos países, como el mío, ya cuentan con una normativa bien desarrollada. La idea original de una armonización máxima habría significado que los consumidores en estos países se habrían encontrado en una situación de desventaja y hemos estado trabajando para intentar conseguir ese equilibrio adecuado.

Solo quiero corregir una impresión que creo que ha dado la señora Kuneva, tal vez de forma inintecionada: este Grupo apoya el paquete de enmiendas de transacción sobre la mesa con una excepción. Hemos presentado las mismas enmiendas; se trata de una posición consensuada en todo el Parlamento. Creo que hay un aspecto sobre el que todavía estamos debatiendo, pero estoy seguro que llegaremos a un acuerdo y lograremos un paquete bueno e importante. Sin embargo, lo importante es que sigamos controlando la evolución de este mercado, garantizando que se desarrolla de manera responsable y abordando algunos de los problemas que puedan surgir de la evolución y el desarrollo de este mercado. Confío en que esta Cámara asuma sus responsabilidades y que consigamos un buen paquete mañana.

 
  
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  Arlene McCarthy, en nombre del Grupo del PSE. – Señor Presidente, la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor, y anteriormente la Comisión de Asuntos Jurídicos, siempre han reconocido los beneficios potenciales, para empresas y consumidores, del desarrollo de un mercado interior y de los créditos al consumo. Estuve presente durante la gestación de esta legislación y espero estar mañana cuando demos a luz al nuevo bebé de los créditos al consumo.

Los últimos cinco años de discusión y debate han demostrado diferencias fundamentales entre la Comisión y el Parlamento, y más en concreto entre los Estados miembros, sobre la mejor manera para lograrlo y creo firmemente que hay lecciones que pueden aprenderse de esto. Todas las propuestas —incluso una propuesta modificada de la Comisión— tienen que ser sometidas a una evaluación de impacto rigurosa para permitir a todas las partes e interesados evaluar los méritos de las propuestas y generar confianza entre consumidores y empresas.

Resulta lamentable que ni la Comisión ni el Consejo estuvieran preparados para hacerlo en su momento. Sin embargo, nuestra labor hoy es abordar el nuevo texto, que constituye una amplia mejora de la propuesta original. Se centra en los elementos y componentes esenciales para empezar a abrir el mercado y para proteger al consumidor. Entre sus beneficios se incluye la capacitación de los consumidores para comparar ofertas de crédito, obligando a los prestamistas a evaluar la solvencia del consumidor —que será importante en la lucha contra la deuda en toda la UE— y obligando a los prestamistas a ofrecer explicaciones y, como resultado de nuestras enmiendas, todos los prestamistas tendrán la responsabilidad de proporcionar información exhaustiva y estándar en un formato simplificado.

Acojo con satisfacción el establecimiento de un plazo de catorce días para que el consumidor se retracte del contrato de crédito y el derecho al reembolso anticipado, que son elementos positivos para generar la confianza de los consumidores y animarles a que salgan de su mercado nacional para buscar ofertas de crédito. No solo es una cuestión de apertura del mercado y el hecho de que ahora tengamos libre circulación de trabajadores y de personas en los 27 Estados miembros de la UE otorga a esta ley una importancia renovada. Por ejemplo, un fontanero polaco que trabaje en Francia o Alemania y que suscriba un crédito con una determinada entidad allí ahora puede comparar obviamente las diferentes ofertas sobre las TAE sabiendo que cuenta con la información básica que le permite tomar la decisión adecuada.

Por ultimo, acojo con satisfacción el hecho de que la Comisión, al eximir a las cooperativas de crédito del cumplimiento de esta ley, no está asfixiando a los pequeños prestamistas de la Comunidad con burocracia. También aplaudo la flexibilidad que ahora existe para los Estados miembros. Esto ha permitido, por ejemplo, mantener un elevado nivel de protección para los consumidores en el Reino Unido, que ahora mantendrán el derecho de responsabilidad solidaria para tarjetas de crédito. Por tanto, existe suficiente flexibilidad en esta propuesta para hacer que funcione y quiero pedir a sus Señorías que le presten su apoyo.

Como presidente de la comisión, creo que nuestro trabajo no termina aquí…

(El Presidente interrumpe al orador)

 
  
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  Diana Wallis, en nombre del Grupo ALDE. – Señor Presidente, ésta es la época del año en que nos deseamos «Feliz Año Nuevo». Sin embargo, en el Reino Unido, y en todo el mundo, las noticias de este nuevo año han estado dominadas por preocupaciones por la economía y, en particular, por los créditos al consumo. No es solo una cuestión de depresión postnavideña habitual; todos sabemos que es mucho más profundo que eso. El crédito va a ser una cuestión difícil en el futuro inmediato, tanto para prestamistas como para prestatarios.

Como legisladores enfrentados con esta situación general mundial, tenemos que hacer algo. Tenemos que estimular el mercado de los servicios financieros de la UE, mientras que, por otro lado, garantizamos que nuestros consumidores toman decisiones delicadas e informadas y que, para ello, disponen de toda la información y elementos de comparación. Muchos de nosotros en esta Cámara, y particularmente en la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor, hemos pasado los últimos dos años investigando en el Parlamento sobre la desaparición de la aseguradora británica Equitable Life. Sabemos cuáles son las consecuencias para los consumidores, en el contexto de los servicios financieros, si no hacemos que el régimen regulador transfronterizo funcione bien. En este caso, necesitamos este tipo de régimen y necesitamos que funcione bien, particularmente en vista de las circunstancias mundiales a las que nos enfrentamos.

Esta Directiva puede ayudar. Puede ayudar al mercado europeo de servicios financieros en un momento difícil y puede facultar y ayudar a nuestros consumidores a conseguir créditos y hacerlo de manera competitiva. Mi Grupo ha firmado y presentado, con el PSE, un paquete que esperamos que sea aprobado. Nos parece que, al final, después de siete años de negociación y elaboración, seguimos enfrentados a causa de una sola palabra recogida en uno de los artículos. Sería hacer un flaco favor a esta Cámara y a las instituciones de Europa, si no superamos esto y no sacamos adelante esta Directiva, que, esperamos, aporte al mercado europeo todos los beneficios que hemos oído.

 
  
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  Eoin Ryan, en nombre del Grupo UEN. – Apoyo la necesidad de actualizar la legislación europea en este ámbito. La última vez que tuvimos una directiva en esta materia fue en 1987 y, sin duda, el mercado de los créditos al consumo ha cambiado enormemente desde entonces.

Esta Directiva sobre créditos al consumo de la UE pretende introducir un mayor nivel de competencia en un mercado de créditos al consumo de 800 000 millones de euros. Aportará seguridad jurídica a los consumidores, que es absolutamente vital si las personas quieren comprar y buscar el producto que mejor se adapte a sus necesidades. Ayudará a competir a las empresas. Al examinar las diferencias que existen en relación con los tipos de interés de los créditos al consumo en Europa —del 6 % en algunos países hasta el 12 % en otros—, sin duda es hora de que los consumidores puedan elegir algo mejor.

Estas nuevas normas harán que el mercado sea más transparente tanto para los consumidores como para competidores comerciales. El principal efecto de esta Directiva será que proporcionará información comparable y estándar a los consumidores en toda la UE que pidan créditos. En cuanto a las ofertas de crédito, la información proporcionada a los consumidores, ya sea sobre tipos de interés, números y frecuencia de pagos, debe presentarse en un nuevo formato de información normalizada europea sobre el crédito al consumo.

Por tanto, acojo esto con gran satisfacción. Creo que es vital que los consumidores tengan confianza y que exista seguridad jurídica en este ámbito, pero creo que esto aportará más competencia y, finalmente —como ya se ha señalado—, ofrecerá más opciones a los consumidores y que los consumidores se beneficiarán enormemente de esta Directiva.

 
  
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  Heide Rühle, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señor Presidente, Comisaria, señoras y señores, lamentablemente debemos aprobar mañana una Directiva que no satisface nuestro propio criterio de una mejor reglamentación. No se ha realizado una evaluación de impacto, aunque se trata de una propuesta totalmente nueva, a pesar del intervalo de ampliación de la UE con la adhesión de doce nuevos Estados miembros, a pesar de las diferencias considerables entre los Estados miembros en las prácticas de financiación y en los sistemas reglamentarios, y a pesar de las disparidades sociales entre los Estados miembros.

En lugar de una armonización completa, existía una necesidad urgente de dar a los Estados miembros una mayor libertad de acción. En la actualidad, los Estados miembros pueden responder de manera bastante diferente y con mayor rapidez a los diversos nuevos modelos que surgen diariamente en el mercado. Igualmente, los Estados miembros se encuentran mejor equipados para responder a una crisis financiera; pueden regular materias en un plazo más breve de tiempo que el que necesita la Unión Europea para actuar.

Ésta es la razón por la que habría sido acertado que nos hubiésemos limitado aquí a una armonización mínima, en lugar de tratar de armonizar en la medida de lo posible, y ésa es la crítica que tenemos que hacer a esta Directiva de los consumidores. Además, lamentamos el hecho de que hayan tenido que adoptarse numerosas cláusulas de exclusión con el fin de conseguir la participación de todos los Estados miembros, algo que, desafortunadamente, no ha favorecido en absoluto el rigor de las disposiciones.

Sin embargo, existe también una excepción que razonaríamos, y guarda relación con los créditos de renovación. Habida cuenta de los formidables retos que plantea el cambio climático, existe una necesidad urgente de que se eximan de la propuesta los créditos de renovación asegurados mediante hipoteca, que no tienen nada que ver con el crédito al consumo, sino que deberían recibir el mismo tratamiento que los préstamos hipotecarios.

 
  
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  Eva-Britt Svensson, en nombre del Grupo GUE/NGL. (SV) Señor Presidente, cuando se establecen las normas sobre cómo debe redactarse un acuerdo entre dos partes, ciertamente debe tenerse en consideración si las partes gozan de un mismo estatuto, o si una parte tiene una ventaja sobre la otra desde el comienzo. Si una parte tiene una ventaja, ello debe tenerse en cuenta en la forma en que se redacta el acuerdo, y debe concebirse una fórmula que fortalezca a la parte más débil.

Cuando se trata de un caso de crédito al consumo, que es lo que estamos debatiendo ahora, es la persona que necesita el crédito quien se encuentra en la posición menos favorable. Desafortunadamente, ni el ponente ni la propuesta de transacción tienen en cuenta debidamente esta responsabilidad, los derechos de los consumidores y la protección al consumidor, lo que es particularmente grave, ya que son siempre aquellas personas que cuentan con menos recursos financieros las que solicitan un crédito.

Quiero decir también que, a pesar de que contamos con una decisión que exige la integración de la dimensión de género en todo el trabajo que realizamos en el Parlamento, no se ha realizado un análisis desde la perspectiva de género de esta Directiva a pesar, también, de que sabemos que muchas mujeres con salarios más bajos son, precisamente, quienes a menudo caen en la trampa de contraer deudas. Mantengo que debe haber un límite máximo sobre el nivel de compensación que debe ser satisfecho en el caso del reembolso anticipado de los créditos. Igualmente, mantengo que un período de retractación de tres días es excesivamente corto; además, deseo una armonización mínima, no una armonización máxima.

 
  
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  Godfrey Bloom, en nombre del Grupo IND/DEM. – Señor Presidente, me pregunto si, tal vez, puedo aportar unas pocas palabras sensatas a este debate. He pasado la mayor parte de mi vida en banca de negocios, aunque no banca minorista, y tengo que decir que no considero que competa a los políticos entrometerse en los asuntos de los consumidores, o prestatarios, con los prestamistas. A mi no se me pasaría por la cabeza intentar regular esta materia, con toda mi experiencia. Miro la lista de personas que están en esta comisión y en este Parlamento y no veo mucha experiencia, así que estamos en una situación en la que un ciego guía a otro ciego. Creo que el hecho de que esta Cámara, que no ha conseguido poner en orden sus propias cuentas durante casi 11 años, haga comentarios sobre esta materia resulta un tanto absurdo.

El hecho de que queramos regular esta cuestión en Bucarest, Londres y París y para los consumidores en estos lugares es absolutamente absurdo. Quiero lanzar una advertencia al Gobierno británico y decirle que ayudar a la banca aportando el 50 % de sus reservas es algo completamente descabellado.

Quiero dar un consejo a los consumidores: «ni prestamistas ni prestatarios», y otro consejo para los gobiernos: «¡los tontos pierden rápidamente su dinero!»

 
  
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  Andreas Schwab (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, señoras y señores, permítanme comenzar expresando mi agradecimiento al ponente y, por supuesto, también a la Comisaria, que ha desempeñado un papel verdaderamente constructivo en esta compleja cuestión.

La señora Wallis hizo referencia al hecho de que este informe ha estado «errando», como a mí me gusta decir, por los pasillos del Parlamento Europeo y del resto de las instituciones europeas durante más de siete años y, en mi opinión, no han sido siete años de actividad legislativa transparente, o siete años de «legislar mejor», sino un verdadero galimatías que muy pocas de sus Señorías han conseguido desentrañar.

A este respecto, no creo que hayamos favorecido tanto a los consumidores y a los ciudadanos europeos, que han tenido que asistir a esta discusión entre bastidores protagonizada por los Estados miembros, pero si este resultado final proporciona una mayor transparencia para los consumidores que desean adquirir un automóvil, por ejemplo, permitiéndoles realizar una elección informada entre un contrato de venta a plazos y un préstamo personal, creo que habrá sido útil.

Se ha hecho referencia aquí a que el mercado crediticio europeo tiene un valor de 800 000 millones de euros y que el diferencial entre el tipo de interés más alto y el más bajo es de alrededor del 6 %. Ciertamente, esto abarca una gran distancia, y es de esperar que los consumidores puedan también beneficiarse del amplio margen disponible, pero tengo buenas razones para ser escéptico. Lo cierto es que un consumidor que desea adquirir una cámara digital por 220 euros, y que para ello debe completar por escrito un formulario de crédito de diez páginas, apenas llegará a comprender todos los riesgos que entraña una transacción de crédito de 220 euros.

El resultado, a mi parecer, es que gran parte de lo que se pretende en este paquete no favorecerá, en última instancia, al vulnerable consumidor medio, sino que creará tales dificultades para los consumidores que incluso preferirán no comprar nada a crédito con tal de evitar la desalentadora tarea de completar el extenso conjunto de impresos. Ésa es la opinión que mantengo, y espero que las variaciones en los tipos de interés lleguen a ser más transparentes para los consumidores y que ello resulte beneficioso, aunque todavía creo que el proceso precedente ha sido inaceptable.

 
  
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  Evelyne Gebhardt (PSE). – (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, creo que debemos aprobar este proyecto de resolución para que los consumidores y los bancos sepan lo que se les aplicará y lo que no se les aplicará en el futuro.

Creo que el compromiso alcanzado la semana pasada, y que los Liberales apoyan ahora también, es muy razonable y que hemos encontrado una solución común factible y aceptable para el consumidor. Eso es lo principal.

Si puedo discrepar con el señor Schwab, primero, el formulario no tiene diez páginas y, segundo, considero muy bueno que tengamos un mismo formulario en el que pueda indicarse al consumidor de forma clara y transparente cuál es el importe total del crédito, las condiciones del contrato, las reglas que gobiernan el derecho de cancelación y el tipo de porcentaje anual aplicable, que así podrá calcularse sobre la misma base común en todos los Estados miembros. Eso es transparencia, y esa transparencia es la que necesitamos y la que estará en juego mañana cuando votemos la propuesta contenida en la enmienda 46. Espero que podamos hacer que la transparencia salga reforzada.

Perdónenme que les diga que, si bien es indudable que el ponente ha trabajado mucho, mi Grupo no puede consentir que nuestro Parlamento se vea conducido a una situación en la que, de pronto, el Consejo parece más preocupado por los consumidores que el propio Parlamento Europeo. Mi Grupo considera que la situación actual es simple y llanamente inaceptable, y por eso tenemos que conseguir un buen equilibrio entre el derecho natural de los bancos a hacer negocio –un aspecto normal de cualquier economía de mercado– y la necesidad de proteger a los consumidores garantizando que reciban la información necesaria para elegir el tipo adecuado de crédito y rechazar otras opciones desfavorables. Ese es el camino que debemos tomar y eso es lo que debemos aprobar mañana.

 
  
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  Toine Manders (ALDE). – (NL) Señor Presidente, antes de nada quiero dar las gracias al señor Lechner por su informe y por su constructiva cooperación. Quiero dar también las gracias a la señora Comisaria y al Consejo, porque ha sido un largo diálogo a tres bandas. Lamentablemente, no hemos podido alcanzar un compromiso, pero nos ha faltado muy poco, por lo que me alegro de que el miércoles por la mañana vayamos a votar el mismo compromiso y espero que en esta ocasión se apruebe.

¿Por qué? En realidad, llevamos ya siete años hablando de esto. Si queremos tener alguna credibilidad política ante el mercado y ante nuestros ciudadanos, ante los consumidores, pero también ante el sector y la industria, es importante que tomemos ya una decisión. Un compromiso supone siempre un toma y daca y, por supuesto, hay aspectos que podríamos mejorar, pero eso es aplicable a todas las partes. El hecho es que un compromiso consiste en mezclar agua con vino para conseguir un resultado que nos satisfaga.

Creo que el plan actual va en interés tanto de los consumidores como del sector financiero. Para eso es para lo que tenemos que trabajar, en beneficio de Europa y del mercado interior.

 
  
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  Małgorzata Handzlik (PPE-DE). – (PL) Señor Presidente, señora Comisaria, antes de nada quiero felicitar al ponente por su excelente trabajo, que sin duda le habrá exigido una paciencia considerable, pero que sin duda también le habrá reportado una gran satisfacción. El informe que hoy nos ocupa puede ser considerado, desde luego, como uno de los compromisos más controvertidos y más difíciles. Su objetivo es acercar más las diferentes legislaciones vigentes en los países de la UE, que son realmente muy distintas, y la legislación en este ámbito está en su mayor parte bajo el control de los Estados miembros.

La armonización en este sector es, sencillamente, imposible. Sólo podemos aspirar a una convergencia parcial de los requisitos y hasta eso, como hemos visto en los últimos meses, ha causado problemas considerables. Estoy de acuerdo con el planteamiento adoptado por el ponente de que, en un ámbito tan difícil como es éste, los Estados miembros deben recibir la mayor libertad posible. Esa parece ser la única solución sensata para que un informe de tanta dificultad y tanto peso pueda ser aceptado por todas las partes interesadas.

En su forma actual, el texto ha sido aparentemente simplificado. Lo que puede verse en el trabajo realizado con este informe es que falta un análisis de las repercusiones, que habría mejorado sin duda alguna su calidad. En conjunto, el texto propuesto me parece satisfactorio. Evidentemente, esta versión dista mucho de ser la ideal, pero se ha adaptado a la situación actual de los Estados miembros. La presente propuesta eliminará las cargas financieras y administrativas que soportan los consumidores y, en mi opinión, introducirá medidas importantes para proteger al consumidor y hacer que le resulte más fácil obtener un crédito. Una de las propuestas más útiles es la introducción de comparaciones.

 
  
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  Mia De Vits (PSE). – (NL) Señor Presidente, Señorías, yo personalmente no puedo compartir el entusiasmo por este texto. Se han dado pasos importantes, pero el texto no sirve al fin pretendido, que es la creación de un marco armonizado. En varios puntos que consideramos esenciales no se ha conseguido ese marco armonizado.

Me explico. Hay dos puntos que, en lo que respecta a nuestra delegación, siguen siendo difíciles o muy difíciles. El paquete de información precontractual se refuerza y armoniza. Eso es bueno. Pero se ve debilitado por las distintas fórmulas permitidas para calcular la tasa anual cargada por la apertura de crédito. Necesito que me expliquen cómo van a poder comparar los consumidores objetivamente esas distintas fórmulas.

En segundo lugar, en mi país, Bélgica, es probable que la posición de los consumidores se vea debilitada al tener que consultarse la base de datos, pero sin que existan sanciones aplicables a los bancos. Eso podría llevar a las personas a endeudarse más aún. Creo también que es una oportunidad perdida para los propios bancos. Ésta sigue siendo una regulación inútil.

 
  
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  Wolf Klinz (ALDE). – (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, acojo con satisfacción el intento bienintencionado de la Comisión de establecer un mercado interior que funcione bien y proteja mejor los derechos de los consumidores en todo lo relacionado con los créditos al consumo. Pero el resultado de estos esfuerzos tiene que cumplir la promesa hecha a los consumidores de ofrecerles una mayor capacidad de elección, mejores condiciones ante la creciente competencia y menores trámites burocráticos. Si la juzgamos por este rasero, la propuesta final de la directiva sobre el crédito al consumo es insatisfactoria en muchos aspectos.

En primer lugar, la información que debe facilitarse obligatoriamente, que ocupa cerca de ocho páginas, es demasiado extensa. Dudo que los clientes lleguen a leerla para informarse con detalle de las condiciones del crédito. En la práctica, se produce un aumento considerable de la burocracia y, al final, son los consumidores quienes terminan pagando las consecuencias.

En segundo lugar, las disposiciones relativas al reembolso anticipado del crédito desperdician la oportunidad de dejar que los consumidores compartan el beneficio que pueda obtener el prestamista si se produce un cambio favorable en los tipos de interés después de la fecha de celebración del contrato de crédito.

En tercer lugar, el compromiso alcanzado pondrá efectivamente fin a la posibilidad de descubierto, que es una práctica normal en Alemania y muy frecuente en otros países. El ciudadano lo lamentará profundamente y tendrá una razón más para quejarse del Moloch de Bruselas. Lo importante es la calidad, no la cantidad.

 
  
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  Zita Pleštinská (PPE-DE).(SK) Quiero dar las gracias al ponente Kurt Lechner por el trabajo tan riguroso que ha realizado con la elaboración de este informe. Con nuevas enmiendas, ha conseguido simplificar la propuesta del Consejo, que era excesivamente complicada y burocrática.

Quiero aprovechar la oportunidad que me ofrece la presencia de la Comisaria Kuneva en este debate, importante para los consumidores europeos, para llamar la atención una vez más sobre el importante papel de las organizaciones de consumidores, que tienen que poder representar su legítimo papel en todos los Estados miembros y recibir un apoyo suficiente de la Comisión. Si pretendemos mejorar la calidad de la protección del consumidor, todas las organizaciones de consumidores necesitan más financiación para educar a los consumidores y ofrecer asesoramiento independiente sobre créditos al consumo, en especial a los grupos de consumidores más vulnerables.

Señora Comisaria, aunque ha conseguido usted un progreso muy alentador para las asociaciones de consumidores, y aunque su llegada ha dado luz verde a la protección de los consumidores, quiero volverle a pedir su ayuda en 2008.

 
  
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  Margarita Starkevičiūtė (ALDE). – (LT) Celebro que se haya propuesto esta directiva; es un paso en la dirección correcta. No obstante, quiero llamar su atención —sobre todo, la atención de la señora Comisaria— sobre el artículo 16. En mi país, los consumidores no obtienen ninguna compensación cuando devuelven el crédito por anticipado. Ahora, cuando este artículo entre en vigor, los consumidores tendrán, de hecho, que pagar más. Me resulta difícil creer que eso signifique proteger al consumidor. Es cierto que se dice que existen muchas protecciones jurídicas en el artículo para evitar que los consumidores tengan que pagar por ello, pero cuando hablamos de protección jurídica nos referimos a juegos legales y no a la economía real. En la economía real, si se puede gravar con un impuesto a un consumidor, se le gravará siempre. Por consiguiente, les pido que traten de redactar mejor el artículo 16, ya que en muchos países dicho impuesto no se aplica en ningún caso.

 
  
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  Piia-Noora Kauppi (PPE-DE). – Señor Presidente, creo que hemos logrado un muy buen resultado en las últimas negociaciones. Lo que no hemos conseguido es mejorar la simplicidad. Creo que ahora hay mucha más información para los ciudadanos de a pie en Europa. Si los miembros del Consejo y los Estados miembros piden más excepciones a la información básica, esto hace que la Directiva en su conjunto sea más compleja.

Creo que la información básica debería ser realmente básica. Deberían aplicarse las mismas normas en toda la UE. Cada vez que nosotros en el Parlamento o los Estados miembros en el Consejo dicen que los Estados miembros deberían aplicar normas de adaptación diferentes, estamos complicando más esta cuestión.

Estoy totalmente de acuerdo con el objetivo de la Comisión. Probablemente, las enmiendas de transacción están bien encaminadas, pero habría que hacer algo con la cuestión de la simplicidad antes de que la Directiva se plasme en papel y llegue a los consumidores.

 
  
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  Jean-Paul Gauzès (PPE-DE). – (FR) Señor Presidente, Señorías, señora Comisaria, quisiera hacer sólo algunas observaciones.

Creo que es bueno para la imagen del Parlamento demostrar a los consumidores europeos que nos ocupamos de proteger sus intereses. Y si bien el informe del señor Lechner es resultado de un enorme trabajo, por el que merece recibir felicitaciones, creo que en esta fase final debemos alcanzar un compromiso que resalte la importancia que tienen los consumidores para nuestros Parlamentos. Sería el colmo que el Consejo pareciera el mejor protector de los consumidores.

Es preciso encontrar ese compromiso con respecto a las pocas palabras que nos separan, a fin de evitar un procedimiento de conciliación que sería perjudicial, me parece, para todo el mundo. También conviene evitar las regresiones y, al igual que en Lituania, en Francia, los consumidores no pagan indemnizaciones en caso de amortización anticipada. No podemos proponer a los consumidores regresiones con respecto al Derecho nacional actual.

 
  
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  El Presidente. − Si no hay más oradores, permítanme que les recuerde a sus Señorías que pueden utilizar el procedimiento de «solicitud incidental de uso de la palabra» para volver a intervenir si creen que no completaron su primera intervención.

 
  
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  Meglena Kuneva, Miembro de la Comisión. − Señor Presidente, me gustaría expresar mi mas sincero agradecimiento al ponente, señor Lechner, y a todas sus Señorías, por plantear tantas y tan sensatas observaciones.

Quiero comentar algunas de ellas. Creo que el umbral se ha fijado con cautela. Nuestro objetivo común no es que la Directiva prive a los consumidores vulnerables de su protección. Por este motivo, hemos fijado un umbral que tenía en cuenta por igual los intereses de los nuevos países y que no excluye la mayoría de los créditos medios en la UE de los 12.

También constituye, creemos, una gran ventaja contar con un boletín informativo normalizado, que muchas de sus Señorías han señalado como uno de los principales puntos positivos en la Directiva. Esta será una de las principales ventajas y no estaremos dejando desprotegidos a los consumidores si sustituimos la copia del contrato por el boletín, porque los consumidores no pueden comparar con facilidad los contratos. A menudo tienen dificultades a la hora de entender los contratos y así lo indica la encuesta del Eurobarómetro.

En cuanto a la plena armonización, realmente me gustaría destacar que se trata de una armonización completa y «específica». La razón por la que es mejor que la armonización mínima, como algunos de ustedes han propuesto debatir incluso hoy, es que pensamos que es necesario para reducir las barreras de entrada al mercado con las que se encuentran los prestadores de servicios financieros y ésta es una de las principales razones por las que esta propuesta de Directiva sigue adelante. A través de esto, tenemos que aumentar la confianza de los consumidores. Por este motivo, el mejor modo es una armonización completa y específica.

El señor Harbour puede estar tranquilo, porque la Comisión se compromete a supervisar el mercado. Mis servicios han puesto en marcha un estudio para recopilar indicadores y datos sobre el mercado actual. Unos años después, usaremos los mismos indicadores y recopilaremos los mismos datos. Esto nos permitirá decidir sobre los pasos que hay que seguir.

Para concluir, no puedo más que repetir que, en mi opinión, pasar por el procedimiento de concertación no nos ayudaría a alcanzar un mejor acuerdo que el que ya tenemos hoy sobre la mesa. Por tanto, espero que el Parlamento pueda aprobar este texto mañana en segunda lectura.

 
  
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  Kurt Lechner, ponente. – (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, Señorías, en el debate hemos podido ver claramente que compartimos un mismo objetivo. En particular, puedo apoyar sin reservas lo que ha dicho la señora Comisaria en sus comentarios introductorios. La única cuestión es si el proyecto que está ahora sobre la mesa podrá servir realmente para conseguir nuestros objetivos comunes. Yo creo que hay distintas opiniones defendibles sobre esta cuestión.

La tasa anual uniforme es, desde luego, un verdadero progreso, como también lo es el derecho uniforme común a la cancelación. Pero permítanme que insista en que la protección de los consumidores se consigue mejor considerando el conjunto, como bien ha dicho la señora Comisaria en su intervención, que tratando de hilvanar juntas todas las disposiciones aplicables en algún lugar de Europa. Más disposiciones estatutarias no significa mayor protección de los consumidores.

En cuanto al asunto de las diferencias en los tipos de interés en Europa, tengo que decir que me habría gustado que se analizara el grado en que esas diferencias pueden deberse a disposiciones legales divergentes y a complejidades en algunos países, y si ocurre que los tipos de interés son más bajos allí donde las normas jurídicas son más sencillas. Desconozco la respuesta, pero la pregunta tendría que haber sido examinada. La competencia y la educación general del consumidor sirven también para aumentar la protección de éste, algo que no se consigue con normas demasiado rebuscadas.

Permítanme que diga algo brevemente sobre el diálogo a tres bandas. Personalmente, soy sin duda de la opinión de que debemos discutir a fondo nuestras diferencias aquí en el Parlamento. No quiero, ni mucho menos, frustar un acuerdo. Pero como siempre hemos defendido la transparencia, sobre todo en el Consejo, pero también en otros foros, no me parece bien que un organismo informal deba celebrar estos debates a puerta cerrada. Por el contrario, cada institución debería manifestar inicialmente su opinión, para luego presentar propuestas y, en base a ellas, tratar de encontrar una solución.

Permítanme que les repita una vez más que el texto se ha mejorado considerablemente durante los más de seis años de deliberaciones —quiero dejar esto muy claro— y que el Parlamento ha tenido una participación crucial en el proceso de mejora. En cierto modo, lo considero como un respaldo a mi propio trabajo. A mí, sin embargo, el texto propuesto no me parece suficientemente bueno. Pero sea como sea, entrará en vigor. No dudo en dar las gracias a mis colegas en esta Cámara, a la Comisión y también al Consejo —que, de hecho, ha proporcionado siempre respuestas muy claras e información detallada— por su contribución a los resultados de lo que generalmente ha sido una tarea muy gratificante y agradable.

 
  
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  El Presidente. − El debate queda cerrado.

La votación tendrá lugar el miércoles 16 de enero de 2008, a las 12.00 horas.

Declaraciones por escrito (Artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Lasse Lehtinen (PSE), por escrito. – La votación del Parlamento sobre este expediente tan importante significa que ahora nos encontramos un paso más cerca de la plena aplicación de las cuatro libertades. La presente Directiva aportará más derechos y transparencia a los consumidores a la hora de suscribir un crédito al consumo. La comparación de las condiciones de los créditos transfronterizos y la elección de la mejor oferta ahora será mucho más fácil que antes. Después de cinco años de preparativos, la Directiva se aplicará a todos los préstamos no garantizados entre 200 y 75 000 euros. Quiero señalar que es importante fijar el umbral más bajo en 200 euros, dado que los créditos no suelen superar a menudo los 500 euros, especialmente en los nuevos Estados miembros.

El consumidor se beneficiará sobre todo de la información contractual, un método común para el cálculo de la tasa anual equivalente y un periodo de retractación de 14 días.

Leyes equilibradas como ésta nos ayudan a lograr la aprobación de los ciudadanos para la Unión Europea.

 
  
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  Mairead McGuinness (PPE-DE), por escrito. – Llevamos tiempo hablando de una Directiva europea sobre créditos al consumo, de modo que cabe aplaudir el debate de hoy sobre la Directiva. Existe una gran esperanza de que la Directiva haga que los consumidores miren más allá de sus propias fronteras nacionales para buscar créditos, lo que les permitirá comparar el préstamo más económico.

Cuando sea puesta en práctica y la adopten los ciudadanos de la UE, debería proporcionarles créditos más baratos.

Sin embargo, ésta es la clave para su éxito: en primer lugar, que los ciudadanos de la UE sepan que existen créditos transfronterizos y, en segundo lugar, la voluntad de los ciudadanos para usar esta opción.

En la actualidad, está claro que existe cierta reticencia entre los ciudadanos a la hora de buscar y comparar los mejores valores de créditos en sus respectivos Estados miembros, de igual modo que los consumidores siguen mostrándose reticentes a la hora de cambiar de instituciones bancarias, aunque puede que esto cambie lentamente.

El éxito o no de esta Directiva depende de su aplicación eficaz por parte de los Estados miembros. Solo el tiempo nos dirá si está a la altura de nuestras expectativas y ofrece una mayor oferta a los consumidores, más disponibilidad de créditos al consumo y, lo que es más importante, unos costes menores.

 
  
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  Alexander Stubb (PPE-DE), por escrito. Los créditos al consumo constituyen un pilar esencial del mercado interior.

En primer lugar, creo que esta Directiva representa un primer paso y un buen ejemplo de cómo la UE ofrece resultados concretos, incluso en una cuestión tan controvertida.

En segundo lugar, en mi opinión, a largo plazo se necesita una mayor armonización, una vez que sepamos cómo funciona esta Directiva a fin de poder facilitar a los consumidores la compra transfronteriza y para ofrecer una seguridad jurídica plena a las empresas sobre sus obligaciones, a la hora de ofrecer estos créditos en otros Estados miembros.

En tercer lugar, quiero dar las gracias por su perseverancia a todas las personas que han participado en este proceso, que ha durado años.

 
  
  

(La sesión se suspende a las 11.15 horas y se reanuda a las 11.30 horas)

 
  
  

PRESIDENCIA DEL SR. VIDAL-QUADRAS
Vicepresidente

 
Última actualización: 7 de octubre de 2008Aviso jurídico