Presidenta. − El siguiente punto del orden del día es el informe de Vasco Graça Moura, en nombre de la Comisión de Cultura y Educación, sobre una Agenda Europea para la Cultura en un Mundo en vías de Globalización (2007/2211(INI)) (A6-0075/2008).
Vasco Graça Moura, ponente. – (PT) Señora Presidenta, señor Comisario, señoras y señores, habiendo propuesto un marco general para las cuestiones culturales en el contexto de la Agenda de Lisboa, decidí incorporar en mi informe las múltiples propuestas presentadas por los diputados al PE, siempre que se ajustasen al enfoque general. Por consiguiente, aunque en algunos aspectos de este informe existiesen puntos redundantes en relación con otros instrumentos, mientras tanto aprobados y ya en vigor, servirían únicamente para insistir sobre las cuestiones más importantes.
Sobre la base de los puntos principales del marco mencionado, diría que la Unión Europea tiene la obligación especial de velar por la riqueza cultural de Europa. El patrimonio cultural europeo se debe preservar, difundir y compartir dentro y fuera de la Unión Europea, en todas sus dimensiones y por todos los medios, sin perjuicio de una mayor y más deseable apertura a todas las demás culturas, una ambición que, entre otras cosas, siempre ha caracterizado a Europa.
Nuestro patrimonio cultural, forjado en la diversidad de sus expresiones y en la conjugación de sus principales matrices, como la antigüedad greco-latina y judeo-cristiana, situó históricamente a Europa a la cabeza de todos los continentes. Nuestro patrimonio también ha demostrado ser un factor extremadamente importante de innovación, desarrollo y progreso, difundido en todas direcciones, y sigue siendo hoy una referencia fundamental de humanismo, enriquecimiento y vivificación espiritual, de democracia, de tolerancia y de ciudadanía.
En un mundo cada vez más globalizado esta riqueza cultural posee una configuración esencial cuyas características específicas y distintivas constituyen un auténtico valor añadido europeo cuyo papel identificador resulta esencial para Europa y para la Unión, para su comprensión del mundo, para garantizar su cohesión, para marcar su diferencia y para afirmarse en relación con los demás pueblos.
Las expresiones especiales de la proyección histórica del patrimonio cultural europeo sobre otros continentes deben dar lugar a una serie de medidas especiales que pongan de manifiesto los factores de la construcción de la civilización, del entendimiento mutuo y del enfoque constructivo de los pueblos a los que representan tales expresiones. Recomendamos al Consejo y a la Comisión que refuercen el prestigio del patrimonio clásico europeo y las contribuciones históricas de las culturas nacionales, a lo largo de los siglos y en todas sus dimensiones, al tiempo que toman en consideración las necesidades del sector cultural en el futuro.
Por ello, sugerimos que el año 2011 se designe «Año Europeo de los Clásicos Griegos y Latinos», con vistas a llamar la atención de los pueblos de la Unión y del resto del mundo sobre este aspecto esencial del patrimonio cultural, actualmente amenazado por el olvido. Por el mimo motivo, insistimos en que se desarrolle la promoción de las lenguas europeas en el mundo, así como su papel en la creación cultural de los demás continentes, con vistas a facilitar el conocimiento y el entendimiento mutuos y la interacción cultural generada y vehiculada por estas lenguas en sus vertientes no europeas.
Por otra parte, los programas comunitarios actualmente disponibles en el sector de la cultura no permiten abordar completamente la situación vinculada a la herencia cultural común de los europeos. De ahí la necesidad de programas específicos que estimulen la creatividad y que permitan, de forma más amplia y profunda, mantener el contacto con los bienes y los valores materiales e inmateriales que integran el patrimonio cultural europeo, de forma que se facilite su interacción con arreglo al concepto humanista de las identidades y las diferencias y en la producción cultural actual.
Todos los programas en el sector de la cultura tienen aspectos muy positivos para la cohesión, la convergencia real, el crecimiento económico, el desarrollo sostenible, la innovación, el empleo y la competitividad, pero ello no debe hacernos olvidar la cultura y los productos culturales como portadores de un valor en sí mismo. Recordamos al Consejo la necesidad urgente e imperiosa de revisar las dotaciones presupuestarias destinadas a apoyar las medidas previstas en el ámbito de la presente Comunicación de la Comisión y las ya existentes. Por último, como no queda más tiempo para mencionar otras cuestiones, acojo con satisfacción la Comunicación de la Comisión y la aprobación del Consejo. Estamos de acuerdo con los objetivos fijados.
Ján Figeľ, Miembro de la Comisión. − Señora Presidenta, me gustaría dar las gracias al señor Graça Moura por su compromiso, así como a la propia comisión y a todos los que han contribuido a la elaboración de este informe. Creo que confirma el hecho de que la cultura merece ocupar una posición más preeminente en nuestros debates y en los días y años de cooperación que tenemos por delante. Creo que también confirma que hemos avanzado desde un orden del día dominado por la industria pesada —el carbón y el acero— hacia elementos inmateriales como la cultura, la educación, la creatividad y la ciudadanía. No podemos medir estos últimos conceptos en kilos o toneladas, pero son factores cruciales de nuestra unidad y de nuestras comunidades a escala local, regional, nacional y también europea.
Creo que éste es el motivo por el que hemos presentado la propuesta. Desde el año pasado ha recibido dosis de atención considerables y el apoyo del sector público tanto en los Estados miembros como en el Consejo. Me complace observar todo esto, porque ésta era la respuesta más importante: queremos trabajar más a través de la cultura, por la cultura y también para el mundo de las culturas o la cultura en el mundo. También me complace constatar su apoyo para este programa, algo que también reviste una importancia fundamental. Siempre he tenido claro como Comisario, y para la Comisión también ha resultado claro, que el Parlamento desea hacer mayores esfuerzos en estos ámbitos.
Naturalmente, necesitamos adoptar un enfoque común. Éste es el modo en que debemos aplicar este programa. Los tres ámbitos principales son importantes y también se mencionaron en el informe anterior: las industrias creativas, la diversidad cultural y el diálogo intercultural; e, igualmente importante es la dimensión exterior —la cooperación exterior en el ámbito de la cultura y la cultura en la política exterior de la Unión Europea—.
Convengo con usted en que no deberíamos dar demasiado peso a la importancia económica de la cultura, pero necesitamos llegar a un punto de equilibrio adecuado en nuestras políticas culturales. Su informe reconoce de forma correcta la importancia de dotar a la cultura de un papel más amplio en las relaciones internacionales. Considero que ésta es una oportunidad para elaborar un programa anticipatorio y constructivo sobre la diversidad cultural en las políticas comunitarias. Sé que puedo contar con su colaboración en este asunto.
Sobre la cuestión de la movilidad, apoyamos la necesidad de la movilidad transnacional de los actores culturales como instrumento principal para construir un espacio cultural europeo. Tomemos el ejemplo del programa Erasmus en la educación. Tras un decenio —y ahora dos decenios— tenemos un espacio europeo de la educación superior y el programa más conocido y hemos logrado la modernización y la apertura de nuestras universidades. Creo que esta búsqueda de la movilidad, el conocimiento, el respeto y la aceptación también debería desarrollarse en el ámbito del arte y la cultura. Creo que podemos lograr mucho si ponemos en marcha ahora un proyecto piloto sobre la movilidad que sus Señorías propusieron el año pasado en el Parlamento.
Por último, pero no por ello menos importante, como ya he dicho, debemos adoptar un enfoque común. Me complace que los Estados miembros hayan aprobado métodos abiertos de coordinación. En noviembre del año pasado se crearon dos grupos de trabajo de expertos que incorporaban representantes de los Estados miembros con vistas a reforzar la movilidad de los artistas y los profesionales de la cultura, así como a lograr el máximo potencial de las industrias cultural y creativa. Se les informará a su debido tiempo de los resultados del trabajo de estos grupos. Como saben, hemos creado el foro cultural, cuya primera edición fue organizada durante la Presidencia portuguesa, algo que agradezco. También sugerimos que el sector cultural y creativo en general cree una plataforma sobre las industrias cultural y creativa y otra sobre el acceso a la cultura, siguiendo el modelo de la plataforma existente sobre el diálogo intercultural.
Creo que el volumen de las potenciales contribuciones no deja de aumentar y estoy muy satisfecho de la colaboración de los demás Comisarios, así como de la colaboración de sus Señorías aquí en el Parlamento, en relación con el refuerzo de la integración de la cultura en muchas otras políticas comunitarias. Naturalmente, espero con impaciencia el debate, y especialmente la aplicación de esta Agenda.
Grażyna Staniszewska, ponente de opinión de la Comisión de Desarrollo Regional. − (PL) Señora Presidenta, me gustaría felicitar calurosamente al señor Graça Moura por la elaboración de un buen informe que, de forma coherente y específica, presenta las prioridades en el ámbito de la cultura y define una serie de objetivos a largo plazo. El informe demuestra la importancia de la cultura para el desarrollo de la Unión Europea y para el refuerzo del potencial de la innovación y una mayor competitividad. La cultura es un sector que crea empleo e impulsa el crecimiento económico. En nombre de la Comisión de Desarrollo Regional, desearía llamar su atención hacia la importancia de las regiones de la Unión Europea como importante foro de cooperación cultural. La cultura y el lenguaje estimulan el desarrollo de las regiones y son un imán para la inversión, especialmente en las regiones escasamente desarrolladas con pocos recursos naturales y atracciones turísticas y de ocio. Éste es el motivo por el cual las autoridades regionales y locales deben desempeñar un papel importante para apoyar y alimentar la cultura en las zonas que entran dentro de sus ámbitos de actividades. Sólo hay un punto en el informe sobre el que tendría mis reservas —y en este sentido hablo en nombre del Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa, de modo que no me repetiré cuando hable más adelante—, a saber, en relación con el considerando K, que sugiere que pidamos a los inmigrantes y los turistas que respeten el patrimonio y la tradición europeos. No es una buena redacción. Durante los trabajos de la comisión, los miembros de ALDE votaron en contra de este punto.
En el Año del Diálogo Intercultural, cabe señalar que la Unión Europea debería abrirse a otras culturas si desea poner en práctica los valores del diálogo intercultural. Debería promover y sentar unas bases comunes para la cooperación presentando unos programas interesantes. Por consiguiente, no es una buena idea eliminar las posibilidades de participación de los países europeos extracomunitarios en el excepcionalmente intenso y prestigioso programa de la Capital Europea de la Cultura a partir de 2010.
Señora Presidenta, se suponía que iba a intervenir nuevamente tras unos instantes, de modo que le pediría me concediese otros 10 segundos para terminar mi intervención y no tener que usar un segundo turno de palabra.
Creo que se debería ofrecer la posibilidad de participar en este programa sobre todo a los países incluidos en la Política Europea de Vecindad. Apoyo firmemente la petición que se hace en el informe de denominar el año 2010 «Año Europeo de Federico Chopin», con miras al 200 aniversario del nacimiento de Federico Chopin, brillante compositor que ha aportado una contribución indudable a la cultura europea y mundial.
Ruth Hieronymi, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (DE) Señora Presidenta, me gustaría empezar dando las gracias al señor Graça Moura, en nombre de mi grupo, el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos, por su excelente informe. Deseo agradecer también a la Comisión la presentación de esta Comunicación sobre una Agenda Europea para la Cultura. Ciertamente el Parlamento ofrecerá su apoyo a la propuesta de que la cultura se convierta en un ámbito horizontal, una mayor movilidad de los artistas, el aumento de la cooperación regional y el refuerzo de la cooperación internacional.
No obstante, también observamos la ausencia de una cuestión en esta Agenda. Se trata de un asunto que hemos examinado en detalle un poco antes. La importancia cada vez mayor de las industrias culturales supone el refuerzo de los aspectos económicos con respecto al pasado. La Agenda para la Cultura no trata sólo de la mejora de la cooperación sobre la agenda cultural o de una mayor financiación, sino que también aborda el marco jurídico. En este sentido, si la cultura entra en conflicto con la legislación en materia de mercado interior o de competencia, tanto en la Unión Europea como en cualquier otra parte, siempre se lleva la peor parte en caso de duda.
Todos ustedes recordarán el informe Lévai: el Comisario para el mercado interior y los servicios calificó a las sociedades de gestión colectiva para la música en línea de obstáculos a la competencia en el mercado interior. En este caso la cultura evidentemente se lleva la peor parte y ocupa una posición mucho más comprometida que la legislación europea en materia de mercado interior. De ahí la necesidad urgente, y mañana el Parlamento decidirá en el mismo sentido que la Comisión de Cultura y Educación. La Convención de la UNESCO se debe aplicar no sólo para garantizar la diversidad cultural en relación con terceros países, sino también con la mayor urgencia en nuestra propia legislación europea.
Rogamos encarecidamente al Comisario, por tanto, que tenga en cuenta que disponemos de un estrecho margen de tiempo, por lo que necesitamos una propuesta rápidamente para reforzar la diversidad cultural en la legislación europea en materia de mercado interior.
Marianne Mikko, en nombre del Grupo del PSE. – (ET) Señoras y señores, el señor Graça Moura ha realizado un excelente trabajo en la elaboración de un informe que se refiere tanto al patrimonio cultural y las necesidades futuras, como a los principios comunes y las iniciativas específicas. Como ponente alternativa, le doy las gracias por ello.
Me gustaría referirme sólo a un par de puntos. A comienzos de 2009 nuestras circunstancias habrán cambiado, ya que el Tratado de Lisboa habrá entrado en vigor. Para que nuestros diplomáticos puedan representar nuestras culturas de forma adecuada, la dimensión cultural debería incorporarse de forma coherente en nuestra política exterior. Actualmente estamos muy lejos aún de lograrlo. Inicialmente, estamos hablando de incorporar la dimensión cultural únicamente en las actividades de desarrollo, aunque ello en sí mismo nos plantea dificultades. La cultura europea posee muchos elementos muy valiosos, pero en lugar de disfrutar de la suma de tales elementos parece que únicamente logramos hacer una media aritmética. Desafortunadamente, la presencia en el mundo de la cultura europea es escasa.
Me atrevo a decir que los mejores cineastas y escritores del mundo viven en Europa y, sin embargo, la industria cinematográfica mundial está dominada por Hollywood y las librerías están llenas del entretenimiento en formato de libro barato que nos llega de los Estados Unidos. ¿Por qué traducimos de forma masiva productos extranjeros y no traducimos a los mejores autores europeos? ¿Por qué los terceros países que reciben ayuda europea prefieren gastar su dinero en productos culturales estadounidenses? Esta situación debe cambiar.
Debemos sin duda hacer mayores esfuerzos por reestablecer un espacio cultural europeo común. Un espacio cultural que incluya a los países del Mediterráneo y de Europa central, así como a los países nórdicos, bálticos y de Europa oriental. Así, nos haremos más fuertes y lograremos sumar todos elementos valiosos con los que contamos, un conjunto mucho mayor que la suma de sus partes.
Ewa Tomaszewska, en nombre del Grupo UEN. – (PL) Señora Presidenta, este informe es un documento muy valioso y preparado de forma exhaustiva. Mis felicitaciones al señor Graça Moura.
El proyecto de resolución llama la atención sobre la necesidad de adoptar un enfoque específico en relación con los problemas de la cultura en un mundo en vías de globalización. Independientemente de nuestra apertura al patrimonio de otras culturas, la protección, difusión y promoción de la cultura europea reviste una importancia fundamental. Cabe destacar también la importancia de recordar las raíces de nuestra cultura, especialmente los clásicos griegos y latinos; no obstante, también deberíamos considerar los ámbitos culturales que cruzan fronteras sin ningún impedimento y sin necesidad de traducción. Me refiero a la música y la pintura.
En 2010 se celebrará el 200º aniversario del nacimiento de Federico Chopin, un brillante compositor conocido en todo el mundo. Si subrayamos la importancia de este acontecimiento, será más fácil percibir el papel desempeñado por los principales músicos europeos —Mozart, Liszt, Handel, Haydn, Schumann, Verdi, Grieg, Berlioz, Paganini y muchos otros— en la creación de la civilización europea y en su contribución a la cultura mundial.
El informe también llama la atención sobre los problemas a los que se enfrentan actualmente los artistas en cuestiones como el cruce de fronteras, así como las repercusiones de su movilidad sobre el desarrollo artístico, y subraya el papel del arte en el desarrollo económico.
Helga Trüpel, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señora Presidenta, lo interesante de este informe sobre una Agenda Europea para la Cultura en un Mundo en vías de Globalización es que realmente confirma la necesidad estratégica no sólo de organizar la política cultural como un sector, sino de que la cultura sea parte integrante de los diversos ámbitos políticos europeos, como la política exterior, la política en materia de planificación urbana y la política sobre los Fondos Estructurales. Esto es realmente una novedad. Modifica la imagen que tiene la Unión Europea de sí misma en relación con la importancia de la cultura y su importancia estratégica para la política en su conjunto.
La cultura es siempre un arma de doble filo, y esto es lo especialmente interesante. Sigue tratándose de un producto, pero es más que eso, porque es portadora de significado y de propósito. Esta tarde me gustaría volver a hablar en términos gráficos: tengo la impresión de que esta doble naturaleza de la cultura tendrá un efecto real en todos los ámbitos políticos, especialmente en relación con la dinámica del mercado interior. Además, el Comisario Figeľ habrá logrado mucho si es capaz de transmitir con éxito la importancia estratégica de la cultura a los demás Comisarios.
Věra Flasarová, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (CS) Un mundo globalizado implica una cultura global. No obstante, esta expresión se puede interpretar de muchas maneras. En la Unión Europea una cultura global puede ser la esencia de lo mejor de las culturas europeas. También podría tratarse de una cultura universal post-moderna que gradualmente prevaleciese y desplazase a la diversidad europea inicial. Personalmente, prefiero la primera hipótesis. Deseo una Unión Europea que promueva la diversidad cultural, que enriquezca a las naciones y permita que aprendan unas de otras. Un mundo globalizado globaliza nuestro estilo de vida y nuestros métodos de trabajo. Las empresas multinacionales han convertido a nuestras ciudades en un mercado común que nos impide saber si estamos en París o en Praga. En lo que a mí respecta, ya hemos tenido bastante.
La cultura tiene un lugar en el espíritu de una nación y sus raíces en su lugar de origen. La cultura puede transmitirse y es capaz de absorber y de eliminar. Pero la cultura también es vulnerable si se convierte en una mercancía o si hace concesiones a los gustos populares para ser «accesible a todos». La cultura debería ser accesible a todos pero debería también promover unos valores elevados, en lugar de ser complaciente, fijar unos objetivos más exigentes en lugar de plegarse a nuestras demandas más bajas, porque el público en general no necesita demasiado para quedarse satisfecho. Me gustaría agradecer al ponente haber hecho hincapié en su informe sobre la importancia de preservar el patrimonio cultural de todas las naciones europeas.
László Tőkés (NI). – (HU) Señora Presidenta, acojo con enorme satisfacción este valioso informe del señor Graça Moura. En este Año Europeo del Diálogo Intercultural, debemos subrayar la especial importancia de la cultura en el refuerzo de la identidad europea.
Como rumano de origen húngaro, me gustaría llamar la atención de los Estados miembros hacia la necesidad de apoyar las culturas minoritarias europeas en peligro. Entre los ejemplos que se podrían traer a colación se incluye la antigua cultura de los ciudadanos de etnia húngara que viven en Rumanía, los csangos de Moldova, la etnia szekler de Transilvania, así como los macedonios que viven en Grecia y Bulgaria, los ciudadanos de etnia serbia en Rumanía y los vascos en España. La recomendación adoptada por el Consejo de Europa sobre la base de un informe de la diputada finlandesa Tytti Isohookana-Asunmaa sobre los csangos es una iniciativa que podría emularse, ya que su objetivo es preservar la cultura de los csangos, actualmente al borde de la extinción.
En el marco de las relaciones exteriores de la Unión Europea, también debemos rendir tributo al Tíbet, ocupado por la dictadura comunista china y donde, tal como el Dalai Lama ha dicho, se ha producido el genocidio cultural de una de las culturas más antiguas del mundo. Gracias.
Marie-Hélène Descamps (PPE-DE). – (FR) Señora Presidenta, me gustaría para empezar felicitar al señor Graça Moura por la calidad de su informe, que refleja en todos sus puntos sus conocimientos y su alto nivel de experiencia en el tema.
Este informe reafirma el lugar de la cultura en la construcción europea y la necesidad de preservar y promover su diversidad. El ponente subraya el papel fundamental que la cultura desempeña en la realización de los objetivos de Lisboa y en las relaciones exteriores de la Unión. Así, pide, con razón, el refuerzo de todas las acciones en ámbitos como el de la traducción literaria, la promoción de las lenguas europeas, la enseñanza artística y las industrias culturales, así como en la protección y la promoción de nuestro patrimonio. En este sentido, debemos promover los programas culturales existentes y apoyar las nuevas iniciativas, como la creación de una denominación de patrimonio europeo, que contribuirá a desarrollar una identidad común al tiempo que favorece el turismo cultural.
Este informe también subraya las oportunidades que ofrecen las tecnologías digitales en términos de acceso, promoción y difusión de la cultura, el tiempo que hace hincapié sobre la necesidad de la protección de los derechos de propiedad intelectual. En este contexto, debemos apoyar la puesta en marcha de proyectos concretos, como la biblioteca digital europea, que prevé la digitalización de nuestro patrimonio, con vistas a poder acceder a él y a conservarlo para las generaciones futuras.
Christa Prets (PSE). – (DE) Señora Presidenta, me gustaría dar las gracias al ponente y también a la Comisión por este documento. Nuevamente se hace hincapié sobre el papel esencial que desempeña la cultura en la integración europea y en la imagen mundial de la Unión Europea. En la presente Agenda para la Cultura se define bien el modo en que podemos abordar este reconocimiento, que no resulta nuevo pero es extremadamente importante, e integrarlo en todos los ámbitos políticos, como ya se recoge en el artículo 151.
Me complace que, durante los trabajos preparatorios, se pusiese en marcha un amplio proceso de consulta con los diferentes interesados en el sector de la cultura, que realizan una labor cultural fundamental, por la que debemos darles las gracias. Necesitamos contar urgentemente con esta estrategia cultural para, por ejemplo, dejar de referirnos únicamente a nuestra diversidad cultural con orgullo y ser capaces también de abordar el problema de tratar esta diversidad y resolver los problemas aparejados a ella.
La aplicación de la estrategia revestirá una importancia extrema. El Presidente Barroso anunció la creación de un grupo de trabajo para la cultura en noviembre de 2005 en Budapest, algo que podría mandar una señal importante al mundo exterior, pero que por el momento no se ha puesto en práctica. Espero que éste no sea el caso con esta Agenda para la Cultura. La promoción de la cultura es fruto de la inversión en los ámbitos del diálogo intercultural, la aplicación de la Estrategia de Lisboa y las relaciones interiores, y, sobre todo, es también un valor social añadido.
Hacemos uso del arte y de la cultura. Nos procura beneficios enormes en casi todos los ámbitos sociales y económicos. Sin embargo, ni el arte ni la cultura deberían explotarse, menoscabarse o agotarse, por lo que debemos dotarles de un presupuesto adecuado.
Mihaela Popa (PPE-DE). – (RO) Me gustaría felicitar al ponente, el señor Graça Moura, por el modo en que ha sabido gestionar un número relativamente elevado de enmiendas a este informe.
Personalmente, me agradó que la Comisión de Cultura y Educación del Parlamento aprobase, por una amplia mayoría, la enmienda por mí presentada en relación con el estudio de la historia de la Unión Europea en todos los Estados miembros.
Es necesario estudiar la construcción de la Unión Europea para que los jóvenes conozcan las etapas de su formación y desarrollo.
Considero que, para conocer la cultura de un país, cada uno de nosotros debe conocer primero la historia de su propio Estado.
Haciendo un paralelismo con la Unión Europea, para conocer y comprender la cultura europea en un mundo globalizado, es necesario aprender la historia de la construcción europea, y con mayor motivo porque a partir de 2009 entrará en vigor el nuevo Tratado de la Unión Europea, seremos todos ciudadanos europeos y cada ciudadano estará obligado a conocer su historia.
Mi iniciativa tiene por objeto prevenir, en el futuro, las situaciones en las que los jóvenes aprenden historias paralelas que no tienen ningún fundamento en la realidad. Por otra parte, a la luz de la reciente celebración de medio siglo de existencia del Parlamento Europeo, considero que esta institución merece tener una historia que promueva la identidad cultural y la cultura europea en el contexto de la globalización.
Paul Rübig (PPE-DE). – (DE) Señora Presidenta, señoras y señores, acojo con especial satisfacción este informe porque nos enseña que nuestra Europa está creciendo junta y que la cultura desempeña un papel muy especial en este desarrollo. Las Capitales de la Cultura —el año que viene le tocará el turno a Linz en Alta Austria—, por ejemplo, ofrecen a muchos artistas creativos la oportunidad de conocer otra parte de Europa que desconocen. Después también habrá muchos visitantes que viajarán de Linz a las otras Capitales de la Cultura.
Este programa contribuye en gran medida a lograr el entendimiento mutuo. En el caso de Vilna, concretamente, hemos contado con una oportunidad muy interesante de demostrar hasta qué punto puede ser estrecha la cooperación. Ello debería constituir también un ejemplo para el futuro.
Catherine Stihler (PSE). – Señora Presidenta, la cuestión que quiero señalar se refiere a un acceso igualitario a la cultura, independientemente del entorno social; independientemente del nivel de riqueza la cultura debe ser accesible universalmente.
La entrada gratuita a los museos y galerías de arte —ciertamente en Escocia y el Reino Unido— ha permitido que se alcancen máximos históricos en términos de personas que visitan instituciones culturales. Éste es el motivo por el cual un acceso gratuito a las instituciones y manifestaciones culturales es tan importante en toda la Unión Europea.
Muchos de los puntos en este informe —apartados 10, 25, 26, y 46 sobre la designación de 2011 como «Año Europeo de los Clásicos Griegos y Latinos»— son muy interesantes. El declive de la enseñanza de los clásicos en los centros educativos estatales en mi Escocia natal resulta muy deprimente. ¿Cómo podemos entender el presente sin entender el pasado? Le estoy muy agradecida por el informe.
Tomáš Zatloukal (PPE-DE). – (CS) La Unión Europea tiene la obligación de salvaguardar la riqueza cultural de Europa, porque nuestro patrimonio cultural se debe preservar, difundir y compartir tanto dentro como fuera de la Unión. Para poder poner en marcha este plan, debe recibir apoyo político y financiero. Los programas culturales comunitarios existentes no reflejan plenamente el alcance de nuestro patrimonio cultural europeo. Apoyo la invitación a la Comisión a proponer programas específicos que estimulen la creatividad de los artistas y los bienes y valores, materiales e inmateriales, que integran el patrimonio cultural europeo. Este patrimonio cultural se debería administrar de forma sostenible. El apoyo a las asociaciones público-privadas es vital para lograr este objetivo. La propuesta de crear un programa de «mecenazgo cultural europeo» podría constituir un paso en la dirección adecuada.
Roberta Alma Anastase (PPE-DE). – (RO) Abordar el examen, en el Año del Diálogo Intercultural, de una verdadera agenda europea para la cultura, que deberá promoverse tanto dentro de la Unión Europea como a escala internacional, resulta una iniciativa extremadamente adecuada.
Por consiguiente, acojo con satisfacción la elaboración de este informe que, de forma correcta, subraya la importancia de este ámbito y la necesidad de movilizar plenamente su potencial. La cultura es el fundamento tanto de la promoción de los valores de la paz, la democracia y la tolerancia, como de un crecimiento económico efectivo que pueda hacer frente a los desafíos de la globalización en el siglo XXI.
De la multitud de recomendaciones del informe, me gustaría insistir sobre la importancia de dos aspectos. En primer lugar, a escala interior, es fundamental lograr la participación de los actores locales y regionales en la promoción de la cultura, en calidad de factores del desarrollo económico y de la aplicación de la estrategia de Lisboa, así como de la consolidación del patrimonio cultural y la promoción de la cohesión en la sociedad contemporánea. En segundo lugar, la promoción de la cultura y el diálogo intercultural a un nivel adecuado en el marco de la política exterior de la Unión Europea redunda en beneficio de ésta.
En este sentido, los países incluidos en la política de vecindad deben ser los principales beneficiarios de estas medidas.
Ján Figeľ, Miembro de la Comisión. − (SK) Gracias por el debate y, especialmente, por la atmósfera positiva y constructiva en la que se ha desarrollado. Ello da fe de la creencia en la importancia de la cultura y la agenda actual. Me gustaría asegurarles (aunque soy uno de los recién llegados de la ampliación) que nunca antes en la Unión la cultura ha ocupado un lugar tan visible y central como el que ocupa hoy. Naturalmente, no se trata solo de la agenda oficial, sino que hablamos de un proceso, de unos logros y de una aplicación concretos.
En los últimos años se han logrado muchas cosas por primera vez en la historia: el papel de la Comisión Europea como representante de la Comunidad y como representante común de la Europa de los 25 o los 27 Estados miembros en la UNESCO es el resultado de una cierta madurez cultural.
Hace algunos meses los Estados miembros acordaron introducir un método abierto de cooperación, aunque muchos no esperaban que ello fuese posible. Disponemos también de un foro para la cultura permanente, 2008 es el Año Europeo del Diálogo Intercultural y se habla de designar el año 2009 como Año Europeo de la Creatividad y la Innovación: todo ello supone un enorme progreso.
Por otra parte, la cultura tiene, ciertamente, una doble naturaleza. Está dotada de una dimensión económica, pero también es un vehículo de transmisión de significado y sustancia. Éste es el motivo por el cual la cultura es específica y carece de exclusividad en el Derecho comunitario. Lo anterior también explica el motivo por el que en casos concretos o en situaciones de controversia queremos que se aplique la legislación europea, al tiempo que se toma en consideración la naturaleza específica de la cultura: la necesidad de mantener y reforzar la diversidad cultural que constituye nuestro patrimonio y nuestro rasgo distintivo.
Antes de terminar, permítanme decir que convengo en la necesidad de una mayor inversión. La Comisión propuso un presupuesto de 500 millones de euros para el Programa Cultura, pero sólo se aprobaron 400 millones. En el futuro será posible prestar apoyo a los aspectos culturales también en el marco de otros programas. Cuando sumamos las aportaciones de los Fondos Estructurales a las operaciones estructurales individuales en los 27 Estados miembros, me complació poder constatar que para el periodo 2007-2013 se habían asignado alrededor de 5 000 millones de euros a la cultura en su conjunto, en toda la Unión, con cargo a los Fondos Estructurales. Si actuamos responsablemente, podremos combinar el potencial, los recursos y las políticas de los que estamos dotados individualmente. Lo anterior también entra dentro de mi ámbito de actividades y les invito a cooperar y contribuir a aplicar esta agenda. Por último, desearía dar las gracias nuevamente al señor Graça Moura.
Vasco Graça Moura, ponente. – (PT) Señora Presidenta, después de tantas y tan cordiales intervenciones, lamento tener que referirme telegráficamente tan sólo a algunos puntos que considero esenciales, pero creo que todas ellas, igual que muchos puntos del informe no mencionados aquí, contribuyen al enriquecimiento de este debate de forma extraordinaria.
En primer lugar desearía destacar la novedad política que representa la introducción de la cultura en los términos establecidos en la Comunicación de la Comisión. Ello ya fue mencionado por la señora Trüpel y guarda relación con la necesidad de asegurar la presencia de la cultura en las demás políticas europeas. Creo que esto es fundamental. La señora Mikko suscitó el segundo punto, que guarda relación con la dimensión cultural, que es absolutamente esencial que se incorpore en la política exterior europea, no sólo de la Unión Europea, sino también de los Estados miembros. En tercer lugar, tal como la señora Hieronymi mencionaba, destacar el equilibrio bien calibrado entre las temáticas de la economía y la utilidad económica de la cultura y la cultura como valor en sí mismo.
Sólo dos cuestiones más. La señora Staniszewska mencionaba la importancia de la acción cultural a escala regional y local, algo que también el informe subraya, pero creo necesario volver a hacer hincapié aquí sobre ello. Estoy completamente de acuerdo con este aspecto. Por último, debo subrayar también que ofrecer acceso a las familias y los estudiantes, a través de la escuela y la sociedad, a la cultura, así como tender puentes entre el patrimonio cultural y las ciencias exactas, la innovación y la tecnología, constituyen aspectos fundamentales de estas preocupaciones.
Señora Presidenta, como me resulta imposible traer a colación más aspectos que los ya mencionados, querría decir para terminar que la cultura es un sistema inalienable e indispensable de valores y de experiencias colectivas e individuales, y que Europa debe enfrentarse al futuro con esos valores y experiencias colectivas e individuales.
Presidenta. − Se cierra el debate.
La votación se celebrará el jueves 10 de abril de 2008.
Declaraciones por escrito (artículo 142)
Nicodim Bulzesc (PPE-DE), por escrito. – Me gustaría aprovechar esta oportunidad para destacar algunas de las cuestiones principales presentadas en el informe del señor Graça Moura sobre una Agenda Europea para la Cultura en un Mundo en vías de Globalización. En primer lugar, la situación social de los artistas. Convengo en la necesidad de que deberíamos elaborar un marco jurídico adecuado en los ámbitos de la fiscalidad, el empleo y la seguridad social para los artistas. También deberíamos prestar mayor atención a la preservación de nuestro patrimonio cultural.
El Programa Cultura es positivo, pero no es suficiente, y apoyo la idea de contar con otros programas adicionales, más específicos en relación con la preservación y la promoción del patrimonio cultural europeo. En último lugar, pero no por ello menos importante, desearía subrayar la necesidad de establecer una asociación efectiva entre los sectores público y privado. Para superar los desafíos actuales, la cultura se debería financiar parcialmente a través del sector privado. Por consiguiente, se debería poner en marcha lo antes posible un programa de «mecenazgo cultural europeo».
Katalin Lévai (PSE), por escrito. – (HU) Acojo con satisfacción los esfuerzos de la Comisión por proponer una agenda para la cultura que permita poner en práctica una estrategia europea, tanto en el seno de la Unión Europea como en el ámbito de las relaciones de la UE con terceros países. En este Año del Diálogo Intercultural, cabe destacar la importancia de prestar especial atención a la promoción de la diversidad y el diálogo intercultural, ya que la cultura es una dimensión clave de la Estrategia de Lisboa y no lograremos los objetivos fundamentales de Lisboa a menos que la tratemos como tal.
Me decepcionó que el informe no prestase la debida atención a las relaciones entre las culturas, las minorías, los grupos nacionales o étnicos, o entre los países en los que viven. No podemos ignorar el hecho de que el arte debe desempeñar un papel destacado en la integración de las minorías, pero éstas a su vez pueden prestar el apoyo social necesario a los artistas de talento y sin recursos económicos. El apoyo al arte y los artistas ofrece las necesarias perspectivas a los grupos étnicos pobres de carácter transnacional, como los romaníes, que han conservado su tradición cultural de siglos de antigüedad hasta hoy.
Por otra parte, debemos garantizar que la reglamentación de las relaciones comerciales (Internet) es abierta y transparente y garantiza un acceso justo al mercado, con vistas a permitir a las industrias culturales europeas desarrollar todo su potencial, especialmente en los sectores audiovisual y musical. Además de lograr una adecuada protección del consumidor, debemos erradicar las causas que sustentan la falsificación y la piratería, y proteger la diversidad cultural de Europa a través de una reglamentación coherente y justa de la competencia.