Presidente. − El siguiente punto es el informe de Ioannis Gklavakis, en nombre de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, sobre la propuesta de Reglamento del Consejo que modifica el Reglamento (CE) nº 1782/2003 por el que se establecen disposiciones comunes aplicables a los regímenes de ayuda directa en el marco de la política agrícola común y se instauran determinados regímenes de ayuda a los agricultores, en lo que atañe al régimen de ayudas del algodón (COM(2007)0701 – C6-0447/2007 – 2007/0242(CNS)) (A6-0166/2008).
Mariann Fischer Boel, miembro de la Comisión. − Señor Presidente, ante de entrar en el contenido del informe quiero dar las gracias al ponente, señor Gklavakis, y a los miembros de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural por el estupendo trabajo que han realizado sobre este asunto, extremadamente delicado, de la reforma del sector del algodón.
En 2006, como saben, el Tribunal de Justicia anuló la reforma del sector del algodón que acordamos en 2004, decretando que violaba el principio de proporcionalidad. El Tribunal sentenció asimismo que debía aprobarse un nuevo régimen dentro de un plazo razonable. Así pues, la Comisión respondió de inmediato a la sentencia encargando varios estudios, lanzando un proceso exhaustivo de consultas y realizando las evaluaciones de impacto.
Sobre esta base, la Comisión propone continuar con el 35 % de la ayuda acoplada, que permite mantener la producción de algodón y respetar los Tratados de Adhesión de Grecia, Portugal y España. Al mismo tiempo, desacoplar el 65 % está en línea con el proceso de reforma de la PAC y los compromisos de la Unión Europea respecto de sus socios internacionales, específicamente en los países en desarrollo.
Con estos antecedentes, acojo con gran satisfacción el apoyo en el informe a favor de la tasa acoplada del 35 % como una forma ponderada de avanzar. Su informe llama acertadamente la atención sobre el proceso de reestructuración que está viviendo el sector del algodón dentro de la Unión Europea. Comprendo las necesidades del sector y, por tanto, soy favorable a las enmiendas que proponen apoyar este proceso, por ejemplo, a través de la reducción de la superficie básica nacional e incrementando, con ello, la ayuda acoplada por hectárea. En lo tocante a este punto, encuentro muy razonables sus sugerencias.
Sin embargo, ustedes también abogan por una mayor ayuda por hectárea allá donde la superficie de algodón se sitúe por debajo de la superficie definida a nivel nacional, y eso plantea un problema. Debo decir que eso sería realmente un sistema anticíclico que convertiría la ayuda dentro del sector europeo del algodón en una distorsión aún mayor del comercio y estaría en clara contradicción con nuestro mandato para la negociación del comercio multilateral dentro de la Ronda de Desarrollo de Doha.
Puedo apoyar las enmiendas referentes a un paquete nacional. Aplaudo en especial la medida destinada a reestructurar el sector desmotador y a mejorar la calidad de producción. No obstante, todas las medidas de reestructuración deberían ser compatibles con la Caja Verde de la OMC y no solaparse con medidas que ya tenemos implantadas dentro de la política de desarrollo rural.
Por último, no puede constituir ninguna sorpresa que me oponga a una transferencia de la ayuda para las regiones productoras de algodón, desde el segundo pilar al primero. Pienso que es evidente –y he tenido oportunidad de expresar esta opinión en varias ocasiones aquí en el Parlamento– que tenemos que fortalecer nuestra política de desarrollo rural. Me gustaría subrayar que en regiones productoras de algodón en España y Grecia, los programas de desarrollo rural se están aplicando de forma realmente eficaz, por ejemplo, los diferentes esquemas agrícolas y medioambientales.
Espero con interés un debate fructífero sobre este asunto tan importante.
Ioannis Gklavakis, ponente. − (EL) Señor Presidente, he escuchado atentamente a la señora Comisaria.
Hay cuatro países cultivadores de algodón en la UE: Grecia, España, Bulgaria y, a una escala muy pequeña, Portugal. En el momento de iniciar este informe, trabajé muy estrechamente con un gran número de personas, recibí recomendaciones y participé en debates, por lo que puedo decir que es el producto de una cooperación prolongada y extensa.
Trabajé con miembros de mi comisión, a quienes doy las gracias, con representantes españoles de los sectores de la manufacturación y el desmotado del algodón y, desde luego, con mis compatriotas de Grecia.
Quiero señalar que el informe ha sido aprobado por la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural por 28 votos contra 6, lo cual demuestra un elevado nivel de aceptación.
Permítanme mencionar brevemente la propuesta de 2004 para el apoyo del algodón. Fue invalidada por el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas. Propugnaba una ayuda acoplada del 35 % y una desacoplada del 65 %. En los años subsiguientes, el cultivo de algodón comenzó a disminuir y llegó un momento en que en España hubo un decremento del 50 %, y cerca del 20 % en Grecia.
Las explotaciones de algodón en España se redujeron en un 25 % y en Grecia, un 11 %.
El objetivo de este informe es que se siga cultivando algodón en Europa: la UE, en conjunto, sólo representa el 2 % de la producción mundial. Por consiguiente, hemos acordado que se mantengan en su totalidad las subvenciones destinadas a los Estados miembros cultivadores de algodón.
Por supuesto, para evitar el riesgo de que el cultivo de algodón disminuya o que no resulte rentable, hemos solicitado un ligero incremento de la subvención por hectárea y me encanta escuchar que usted lo ha aceptado. Dado que la cantidad total permanece invariable, necesariamente se deduce que se reducirá la superficie cultivada. No existe, desde luego, absolutamente ninguna implicación en cuanto a que surjan problemas si un Estado miembro desea aumentar la superficie cultivada en la medida que desee sin ningún tope superior definido.
Los porcentajes de ayuda acoplada y desacoplada siguen siendo 35-65 %. No obstante, hemos solicitado que se permita a los Estados miembros, si lo desean, cambiar su porcentaje de ayuda acoplada, sin caer por debajo del límite inferior del 35 %.
Permítanme proclamar aquí que hay que dejar en claro una cosa. La nueva superficie de tierra no va a representar un techo definido, con la imposición de sanciones por superarlo, como ocurría antes. Al contrario, constituye una forma de salvaguardar la ayuda global actual al sector. De hecho, creemos que el aumento propuesto de ayuda representará un sólido incentivo para mantener el cultivo.
Proponemos asimismo la creación de un paquete nacional de 1 % subvencionado con cargo a una deducción de la ayuda acoplada, por asignaciones no utilizadas, y a los 22 millones de euros transferidos desde el segundo pilar.
¿Qué va a conseguir el paquete nacional? En primer lugar, sus objetivos son ambiciosos: por ejemplo, se va a prestar ayuda a la investigación de nuevas variedades que exijan menos agua y menos uso de plaguicidas, beneficiando así notablemente al medio ambiente. Segundo, mejorará la calidad del algodón producido y se modernizará la industria desmotadora.
El proyecto de informe satisface las necesidades de los cultivadores de algodón en los Estados miembros, al tiempo que se ajusta a los objetivos de la UE. Se ocupa de la financiación real y, al mismo tiempo, introduce medidas medioambientales, que son vitales en la UE.
Para finalizar, permítanme mencionar la excelente cooperación y apoyo que he recibido de todos mis compañeros diputados a la hora de elaborar el informe, que nos han permitido introducir nuevas ideas y recomendaciones.
Confío en que la implantación del nuevo esquema contribuya a preservar el floreciente sector de producción de algodón en la UE y una industria desmotadora viable.
Por último, quiero dar las gracias a la Comisión una vez más por la forma constructiva en que ha respondido a las necesidades de los países productores de algodón. Finalmente hemos alcanzado un resultado y estaremos en condiciones de encaminar a la Comisión en la dirección correcta.
Carmen Fraga Estévez, en nombre del Grupo PPE-DE. – Señor Presidente, sorprende que la respuesta dada por la Comisión Europea a la sentencia del Tribunal de Justicia haya sido una nueva propuesta que modifica el régimen de ayuda al algodón, prácticamente idéntica a la anterior, salvo en lo relativo a la vinculación de la ayuda al algodón cosechado.
Por todo ello, acogemos con gran satisfacción el magnífico informe elaborado por el señor Gklavakis, que ha puesto el dedo en la llaga en los principales problemas que afectan al sector productor y transformador.
En primer lugar, la propuesta de la Comisión de mantener el 35 % de ayuda acoplada es, como se ha demostrado en estos años por la reducción de la producción en un país como España, absolutamente insuficiente; por tanto, la solución aportada por el informe de dejar el tope máximo a la subsidiariedad nos parece la más adecuada.
El señor Gklavakis ha dado algunas cifras, y yo le diré, señora Comisaria, que Andalucía, que es la principal región productora en mi país, ha perdido el 65 % de su producción en las tres últimas campañas.
Asimismo, al contrario de lo que usted ha dicho, señora Comisaria, y siento llevarle la contraria, me parece muy positiva la enmienda 17, que presenté yo misma y que ha sido incluida en el informe, al disponer justamente que la ayuda a los productores pueda ser incrementada cuando el área cultivada se sitúe por debajo de las superficies básicas de producción, lo que yo sí que entiendo que redundará en beneficio del sector, manteniendo la neutralidad financiera y, además, la plena utilización de los recursos, además de dar, como es lógico, una gran flexibilidad al sector.
Por último, señora Comisaria, yo quisiera subrayar, en relación con la industria desmotadora que, yo creo, ha sido la gran olvidada en la reforma del año 2004 y cuya restructuración es un hecho indiscutible, que es imprescindible la creación de un fondo de restructuración del que ya habla el informe del señor Gklavakis.
Y yo sí que creo que, en cambio, la enmienda 39, que hemos presentado en nombre del Grupo, ayudaría, a través del artículo 69, a dar una mayor financiación a esta industria transformadora.
Por último, señor Presidente, deseo mostrar mi rechazo al acuerdo que ha alcanzado esta semana el Comité especial de Agricultura, porque creo que sigue sin dar respuesta adecuada a los problemas del sector y, sobre todo, a los problemas de la industria desmotadora; tengo que decirles que hoy mismo he recibido una nota de la industria desmotadora española en la que se afirma que con esta propuesta, si el Consejo no la modifica, veinte de las veintisiete industrias desmotadoras terminarán su actividad.
Espero que el Consejo cambie todas estas cosas y agradezco a la Comisaria su presencia aquí.
María Isabel Salinas García, en nombre del Grupo PSE. – Señor Presidente, señora Comisaria, yo también quiero sumarme a las felicitaciones —yo creo que merecidas— del ponente y agradecer su disponibilidad y colaboración en todo momento, sobre todo a la hora de reunirse con todos los productores de mi región, Andalucía, como lo ha hecho.
Quiero recordar que estamos ante una nueva reforma del sector del algodón, porque mi país, España, y especialmente mi región, Andalucía, recurrieron la anterior reforma ante el Tribunal de Justicia, y quiero recordar que es la primera vez que se echa para atrás una reforma de la Comisión.
Lo sorprendente, como ya se ha dicho, es que ante esta situación la Comisión, inexplicablemente, presenta una propuesta similar a la anterior, cuando, desde luego, lo que no ha cambiado es la posición de España. Los algodoneros españoles quieren —queremos— seguir cultivando algodón. Ya se ha dicho los graves perjuicios que se han ocasionado a mi región.
Para ello necesitamos una reforma, distinta de la anterior, que nos permita seguir cultivando. Por ello, creo que el informe Gklavakis es oportuno y es una solución que debe tenerse en cuenta.
En el informe se proponen unas horquillas en el nivel de acoplamiento en las ayudas más amplias y mayor subsidiariedad para los Estados miembros. Creo que el ponente ha sabido comprender la situación distinta que el sector tiene en Grecia y en España. Por ello, creo que la solución que se plasma en el informe Gklavakis puede permitir el cultivo en los dos principales países productores.
Queda igualmente claro que es necesario un plan para la reestructuración de la industria. La otra vez no lo tuvo en cuenta la Comisión, tal como lo pidió este Parlamento.
La industria está pensándose indemnizaciones por los daños ocasionados, que son cuantificables y que sería bueno tener en cuenta.
Por último, sería importante que se apoyara la enmienda del Grupo socialista en la que se solicita un período transitorio, para poder adaptarnos a la nueva situación. No se trata de mantener la situación actual, que es insostenible. Les recuerdo que esto no es una OCM. Es necesario conseguir un compromiso que permita seguir produciendo algodón en la Unión Europea.
Aunque lamentablemente aún no tengamos codecisión, espero que en esta ocasión se tenga en cuenta el trabajo realizado y la opinión de este Parlamento. De lo contrario, y tras los informes que nos están llegando del Consejo, España no descarta solicitar una revisión de la sentencia si no se tiene en cuenta la opinión del Parlamento.
Diamanto Manolakou, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (EL) Señor Presidente, la UE tiene un déficit del 70 % en algodón. Por tanto, el sector debería recibir mayor ayuda. Eso contribuiría además a desarrollar todo el sector, desde el cultivo del algodón a la fabricación de telas y paños. En cambio, por culpa de las cuotas y las sobretasas de corresponsabilidad, la producción, los ingresos agrícolas y los puestos de trabajo se hallan en declive.
Desde la última reforma de la PAC, las consecuencias de este declive se han dejado sentir más acusadamente, debido a la introducción del desacoplamiento parcial del volumen de producción en el 65 %. En Grecia, un año después de la implantación de la nueva organización común de mercados en el algodón, la producción ha bajado en un 20 %, y en España, más del 50 %.
En Grecia ha desaparecido el 11 % de las pequeñas y medianas explotaciones agrícolas; la cifra en España es del 25 %. Un número apreciable de fábricas de desmotado son inviables y están a punto de cerrar y se han perdido muchos puestos de trabajo. El aumento de los costes de producción debería haber sido compensado mediante un incremento de la ayuda que, por el contrario, se ha visto reducida.
A pesar de las propuestas positivas que contiene, la recomendación del señor Gklavakis no resuelve el problema; acepta la propuesta de la Comisión. No estamos de acuerdo con la reducción de las cuotas en Grecia a fin de aumentar la ayuda acoplada por hectárea. Eso va a provocar la desaparición de un número aún mayor de pequeñas y medianas explotaciones de algodón. Nadie puede contar con encontrar una solución definitiva a sus problemas.
Nils Lundgren, en nombre del Grupo IND/DEM. – (SV) Señor Presidente, cada vez que debatimos acerca de la política agrícola de la UE en esta Cámara sirve de recuerdo a los ciudadanos pensantes sobre lo irracional que sigue siendo, a pesar de ciertas mejoras en los últimos años. Nos enfrentamos a continuas exigencias por parte de grupos de intereses en favor de una protección sostenida contra la competencia extranjera. El régimen ha estado vigente durante tanto tiempo que incluso ha distorsionado nuestra forma de pensar y de hablar sobre estos temas. ésa es la razón por la que el ponente es capaz de decir lo siguiente sin que se le altere el semblante: «Es importante mantener el estado de prosperidad del sector comunitario de producción de algodón, garantizando un nivel de producción satisfactorio que permitirá mantener la viabilidad de la industria desmotadora, que garantiza 3 200 empleos en Grecia y 920 en España».
Si aplicáramos idéntico razonamiento a otros sectores, Europa estaría abocada a la ruina. Lo cierto es que España es un país industrial muy próspero con una población laboral de cerca de 20 millones de personas. Un país así no debería tener problemas para reubicar a 920 personas, desde el desmotado de algodón a otras actividades más productivas. El ponente tampoco duda a la hora de utilizar expresiones como «la salvaguardia de un sector próspero de la agricultura comunitaria, como el cultivo del algodón, es una necesidad imperiosa». He aquí un ejemplo extremo de contradictio in adjecto. El sentido común nos dice que si la producción del algodón es próspera, no precisa ayuda alguna. La cruda realidad es que la producción de algodón en la UE no es rentable y, por tanto, debería liquidarse. Tal transformación puede resultar problemática y exigir ayuda estatal, pero el apoyo debería utilizarse para cambiar, no para proteger la producción que se realiza manifiestamente mejor en otros países fuera de la UE.
Katerina Batzeli (PSE). – (EL) Señor Presidente, permítame felicitar en primer lugar al ponente por su trabajo, y a los ponentes alternativos, que han cooperado con el ponente en la elaboración de este informe.
Por desgracia, el informe que estamos debatiendo hoy tiene su origen en la presión de la sentencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, más que en el deseo político para garantizar un esquema duradero y estable en el sector del algodón hasta 2013 o de inducir una reforma respetando los términos y las normas de la OMC y la PAC.
Resulta difícil aceptar que la tierra admisible en Grecia quede reducida a 270 000 hectáreas, de las 340 000 hectáreas cultivadas el año pasado. La menor superficie de tierra se traducirá en un nuevo recorte de la ayuda. Resulta igualmente difícil de aceptar que las plantas de desmotado reciban ayuda bajo el primer pilar. Podemos apoyar una mejora de la calidad, pero no en lo referente a medidas incluidas en el segundo pilar.
Naturalmente deberíamos optar por la estabilidad, de manera que tanto la ayuda desacoplada como acoplada, así como el desarrollo rural, entren dentro del primer pilar, y entrarían dentro del ámbito del paquete nacional tal como se contempla en el anexo VIII del Reglamento del Consejo (CE) nº 1782/2003, en virtud del cual se concede flexibilidad a los Estados miembros en la ejecución de este Reglamento.
Por último, quiero felicitar en especial al Gobierno español por llevar el asunto del algodón ante el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, tal como debería haber hecho el Gobierno griego en el caso del tabaco.
Friedrich-Wilhelm Graefe zu Baringdorf (Verts/ALE). – (DE) Señor Presidente, señora Comisaria, en la respuesta que se dispone a ofrecer, ¿podría dejar en claro que, cuando se habla del 65 y el 35, no se suprime el 65 %, sino que las empresas recibirán este dinero? Si, de acuerdo con esta distribución del 35 %, ya no se va a cultivar más algodón, entonces tiene más sentido coger el 65 % y cultivar algo distinto, o incluso no cultivar nada, ya que el 35 % no es suficiente para cubrir los costes de producción de manera que el algodón pueda ser aceptado a los precios que paga la industria.
Si se trata de los puestos de trabajo en el sector de la transformación, no se puede negar que sería necesario discutir de nuevo con el sector si se encuentra en situación de pagar a los cultivadores un precio adecuado por dicho algodón, de manera que resulte rentable su cultivo.
Es importante, desde luego, que el 65 % desacoplado continúe abonándose a los productores, ya estén cultivando o no. Ése es el sistema de desacoplamiento. Me parece que es algo que se ha tergiversado ciertamente en anteriores intervenciones.
Mariann Fischer Boel, miembro de la Comisión. − Señor Presidente, he escuchado atentamente los distintos planteamientos, las diferentes ideas planteadas por sus Señorías. Pienso que no son tan divergentes, y estoy segura de que, a la postre, resultará posible encontrar un compromiso aceptable.
Considero que hemos de tener presente que, cuando el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas anuló la reforma del algodón, no puso en duda la parte acoplada/desacoplada, el 35/65: en absoluto. La posición del Tribunal de Justicia venía justificada por el hecho de que llegó a la conclusión de que debíamos realizar una evaluación de impacto en mayor profundidad. Eso es realmente lo que hemos estado haciendo ahora. Pero eso no significa que hayamos visto ninguna razón para cambiar la parte acoplada/desacoplada, y si los agricultores abandonaran el cultivo, por supuesto no harán uso de la parte desacoplada. Pueden continuar con su dinero, aunque no vayan a producir algodón en el futuro.
Pienso que podemos acabar en una situación, ya que creo que algunos de los problemas que ha venido sufriendo el sector tienen realmente sus orígenes antes de que se realizara la reforma del algodón en 2004. Pero espero que el resultado de esta reforma sea que dispongamos de un sector del algodón. Probablemente sea con la tendencia que hemos visto; será más pequeño, pero espero que a la vez será más competitivo.
Pienso que es mucho lo que se puede hacer –tal como ha mencionado la señora Batzeli– para mejorar la calidad de la producción. En este caso estamos contribuyendo a añadir valor al producto con una etiqueta de origen. Creo que los Estados miembros productores de algodón deben aprovechar la posibilidad de conseguir un precio mejor para sus productos, de forma que podamos mantener un sector del algodón próspero y competitivo dentro de la Unión Europea.
Ioannis Gklavakis, ponente. − (EL) Señor Presidente, a mi entender, todos estamos de acuerdo en que el cultivo del algodón debe continuar en la UE. ¿Cómo podríamos no estarlo? La UE tiene un déficit del 70 % en cuanto a algodón. Si la producción del algodón continúa disminuyendo a todos los niveles, la UE va a acabar siendo deficitaria en todo.
En la UE sólo cultivamos el 2 % de la producción mundial, que hemos de proteger a cualquier precio. No olvidemos que el algodón representa solamente el 0,15 % de la producción agrícola de la UE. Además, este informe realiza un esfuerzo especial; de forma significativa, en los países cultivadores de algodón que he visitado, los propios productores me han asegurado que están deseosos de producir algodón de calidad.
Todas las propuestas presentadas deberían ir encaminadas a logros considerables. No obstante, tengo que señalar de nuevo algo que considero no ha sido comprendido. La superficie de tierra ha quedado reducida a fin de aumentar las subvenciones y se ha conservado la cantidad global de financiación por país. No existe ninguna prohibición a aumentar la superficie cultivada, aunque eso se produciría, desde luego, a costa de reducir la financiación por hectárea.
Así, en el caso de Grecia, hemos pasado de 370 000 hectáreas con una subvención de 594 euros por hectárea, a 270 000 hectáreas con 750 euros; pero si cultivamos más de 270 000 hectáreas, con vistas a las 370 000 hectáreas, algo a lo que tenemos perfecto derecho, nadie va a venir a decirnos, como solía ocurrir, que existe un techo máximo o una sanción. Eso significa que en esencia no existe ninguna prohibición.
(Exclamaciones desde el hemiciclo)
Por favor, diríjanse a la Cámara y explíquense. Tengan la bondad de leer el informe y verán que es absolutamente cierto, ya que si sobrepasamos las 270 000 hectáreas, recibiremos una cantidad menor, en lugar de 750 euros. Por favor, compruébenlo personalmente en el informe.