Presidente. – El próximo punto del orden del día es el debate sobre seis mociones de resolución relativas a la situación en Bangladesh(1).
Ewa Tomaszewska, autora. − (PL) Señor Presidente, en relación con los disturbios de enero de 2007, el Gobierno provisional de Bangladesh declaró el estado de emergencia y, el 11 de junio de este año, aprobó una nueva normativa que restringe los derechos humanos mediante una definición imprecisa de acto terrorista.
En junio hubo una gran ola de detenciones en Bangladesh, aprovechando los poderes extraordinarios que permitían efectuar detenciones sin orden judicial en caso de que se presumiese la existencia de un vínculo entre la persona detenida y delitos penales. De hecho, entre los detenidos hay dirigentes, miembros y simpatizantes de los dos principales grupos opositores, la Liga Awami y el Partido Nacionalista de Bangladesh, que se negaban a cooperar con el Gobierno en la organización de las elecciones generales hasta que se liberase a sus dirigentes, mantenidos en cautividad. Las negociaciones incipientes de hoy con la Liga Awami son fuente de esperanza. No obstante, el drástico aumento de los precios de los alimentos está amenazando la estabilidad del país. En estas condiciones, las elecciones previstas para diciembre no garantizan que Bangladesh vaya a avanzar por el camino de la democracia.
Pedimos al Gobierno de Bangladesh que levante el estado de emergencia y que respete los derechos humanos, lo que contribuirá a mantener las condiciones democráticas en el transcurso de las elecciones. Instamos a que las fuerzas armadas se retiren de acciones vinculadas a la organización de las elecciones.
Jean Lambert, autora. – Señor Presidente, como sabemos, el Parlamento lleva tiempo ocupándose de la situación de Bangladesh. Hemos apoyado los llamamientos para que se avance en pos de garantizar unas elecciones libres y justas y también hemos apoyado los llamamientos hechos por la sociedad civil para que se revise y se actualice el censo electoral con el fin de garantizar un máximo nivel de participación en estas elecciones.
Creo que es importante afirmar que acogemos con gran satisfacción los avances logrados en cuanto al nuevo censo electrónico. Se trata de una importante tarea que se ha emprendido ya y que si, de hecho, acaba finalizándose a tiempo y garantiza la inclusión de los grupos minoritarios, etc., constituirá un verdadero logro histórico para las autoridades bangladeshíes. Sabemos que el censo electoral ha tenido asimismo unas repercusiones muy favorables, sin lugar dudas en ciertas mujeres, procedentes de familias y entornos pobres, que sienten que por fin tienen una identidad y que ahora pueden solicitar el préstamo de pequeñas cantidades de dinero para crear sus propias empresas.
Así pues, se han producido algunos avances positivos. También nos congratulamos de los procesos iniciados recientemente en contra de criminales de guerra y de las acciones que el Gobierno o, al menos, una parte del mismo, ha emprendido contra la corrupción.
Nos preocupa mucho, sin embargo, la función y la actividad del Gobierno interino, que sigue ocupando el poder, y el asunto del estado de emergencia. Ha habido quienes han afirmado que el estado de emergencia es una suerte de tecnicismo destinado a garantizar que un Gobierno pueda continuar en el poder más allá del periodo de interinidad.
Estemos de acuerdo con este punto de vista o no, creo que lo que está sucediendo en relación con el estado de emergencia empieza a reflejar, en realidad, una clara falta de separación de poderes dentro del sistema, máxime si se tiene en cuenta la información que, tal como acabamos de escuchar, se refiere a detenciones multitudinarias, a la falta de garantías jurisdiccionales, a supuestas torturas, a ejecuciones extrajudiciales, a la presión sobre los periodistas y al aumento de la violencia ejercida contra las mujeres.
Así pues, es obvia la necesidad de que el Gobierno provisional ejerza control sobre las fuerzas de seguridad, que deje de llevar a cabo detenciones masivas y que acuse o libere a las personas detenidas y ofrezca garantías jurisdiccionales. Sin duda, la presente Resolución refleja la voluntad, según creo, imperante en el Parlamento de que se levante el estado de emergencia y se garantice que la sociedad civil pueda participar en unas elecciones plenas, justas y libres con el apoyo de la Unión Europea, cuando menos en su calidad de observador electoral.
Marios Matsakis, autor. − Señor Presidente, Bangladesh es uno de los países más pobres del mundo y cuya integridad física tiene fecha de caducidad puesto que, si no se detiene el cambio climático, gran parte del país quedará sumergido bajo el mar antes de 2050. El estado de emergencia, con todas sus manifestaciones antidemocráticas —estado declarado por el Gobierno provisional formado en enero de 2007 en medio de la violencia que rodeó el período previo a las elecciones—, debería haberse levantado ya. Todas las personas detenidas bajo normas dictadas en el estado de emergencia deben ser juzgadas o liberadas.
Además, es urgente que la nueva normativa antiterrorista se adecúe a las normas aceptadas por la comunidad internacional, de modo que proteja los derechos y las libertades personales. Asimismo, las fuerzas armadas del país deben poner fin a su implicación en los procesos políticos del país y las próximas elecciones han de celebrarse en un clima de tranquilidad política no militarizada.
Esko Seppänen, autor. − (FI) Señor Presidente, en la resolución que acabamos de aprobar, el Parlamento Europeo exigía derechos humanos para el pueblo de la India.
La situación de Bangladesh es muy problemática. Todo el país lleva dieciocho meses en estado de emergencia y no hay elecciones libres a la vista. Bangladesh no es un Estado democrático pero, por supuesto, el mundo está lleno de Estados no democráticos y violaciones de la democracia. De todos los Estados no democráticos, sólo Zimbabue ha recibido la condena de la Unión Europea y de los Estados Unidos. El carácter no democrático de sus elecciones puede criticarse libremente en los medios de comunicación occidentales porque el país no tiene petróleo. El petróleo es una barrera protectora contra las condenas por violaciones de la democracia.
Bangladesh tampoco tiene petróleo, y por eso los medios han podido destacar la situación del país con la bendición silenciosa de los poderes dominantes, dependientes del oro negro. Bangladesh ha vuelto a introducir la pena de muerte y, tras la declaración del estado de emergencia, 300 000 personas han sido detenidas por motivos poco claros, 12 000 de las cuales han muerto en el último mes. Varias de las personas detenidas en las últimas semanas eran defensores de la democracia, miembros locales activos de partidos políticos y partidarios de la democracia a quienes el Gobierno considera criminales.
El terrorismo es la palabra de moda también en Bangladesh, y el disfraz para las violaciones de los derechos humanos. Bangladesh no se basa en el Estado de Derecho. En ese país, las violaciones de derechos humanos toman la forma de detenciones de todos los tipos, deficiencias en el derecho del acusado a defenderse, y defectos en la publicación de las sentencias y en sus argumentaciones. No se respetan los derechos humanos consagrados en la Constitución. Por eso instamos al Parlamento a apoyar la resolución conjunta que exige la abrogación inmediata del estado de emergencia y la celebración de elecciones libres a su debido tiempo.
Thomas Mann, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (DE) Señor Presidente, el Gobierno de transición de Ahmed debe concentrarse en sus verdaderos objetivos: la lucha contra la corrupción, el reforzamiento de la seguridad del país y la creación de las condiciones previas para la celebración de las elecciones: en agosto, las regionales y en diciembre, las nacionales. No obstante, deben transcurrir con justicia, respetar las convenciones internacionales y otorgar a las minorías étnicas y religiosas la oportunidad de participar de forma pasiva y activa. Los observadores electorales, incluidos los de la Unión Europea, deben ejercer el control necesario en el país.
Obviamente, es necesario impedir los atentados extremistas. Sin embargo, la nueva normativa contra el terrorismo, que tiene esa finalidad, debe cumplir el Derecho internacional, lo que ahora mismo no sucede. En la actualidad se utiliza sobre todo contra personas que son víctimas de la persecución política. No es de extrañar que Bangladesh sea un lugar de miedo, en el que los defensores de los derechos humanos y los ciudadanos que expresan críticas son detenidos de forma arbitraria.
Los detenidos tienen derecho a la jurisdicción. La organización de derechos humanos Odhikar ha afirmado que la información sobre detenciones en masa y maltratos se han confirmado. Como miembro de la Delegación para las Relaciones con los Países del Asia Meridional y la Asociación para la Cooperación Regional del Asia Meridional (SAARC), he visitado varias veces Bangladesh. Hoy ha habido también muchos miembros presentes. En ese país islámico moderado, hay muchas personas con responsabilidad que tienen una disposición favorable. Están esperando desesperadamente a un impulso del exterior, es decir, de la Unión Europea, la Comisión y el Consejo.
Señor Presidente, le felicito por la decisión que acaba de adoptar sobre el quórum en el Parlamento Europeo. Señora Gill, deseo que podamos mantener vivos todos nuestros asuntos urgentes y no tengamos que decir constantemente que han de ser tratados por la comisión pertinente. El señor Matsakis tiene toda la razón. Otro avance en este sentido sería que de repente dejase de haber intergrupos. Al mismo tiempo, eso sería fatal, porque las comisiones no pueden hacer ese trabajo.
Debemos aprovechar la oportunidad de contar con el tiempo suficiente para dejar de ver la situación en la que estamos ahora, en la que el pobre Presidente tiene que utilizar el mazo, porque, en el futuro, es de esperar que tenga el doble de tiempo de intervención para que el Parlamento Europeo sea conocido como la voz de los derechos humanos y pueda reforzarse, y eso lleva su tiempo.
Neena Gill, en nombre del Grupo del PSE. – Señor Presidente, tras haber presidido la Delegación para las Relaciones con los Países del Asia Meridional y tras haber visitado Bangladesh, diría que es un Estado frágil que ha sufrido más de un revés político, ambiental, económico y social. Sin embargo, cuando estuve allí me impresionaron la viveza y la libertad de los medios de comunicación y la determinación de las personas a superar sus dificultades.
Creo que el foco de nuestras relaciones con Bangladesh debe ser apoyar los movimientos democráticos en el país y establecer el Estado de Derecho, además de contribuir a la formación de instituciones democráticas. Aunque la UE ha tenido un papel importante en la asistencia a Bangladesh para que logre esos objetivos, debe traducirse en acción constructiva hacia la ayuda al país, no en intentar microgestionar sus problemas.
Me alegra mucho el anuncio de las elecciones previstas para la tercera semana de diciembre de este año e insto al Gobierno provisional a que garantice que serán libres y justas, y a que permita a la comisión electoral proseguir con su hoja de ruta.
Quisiera abordar las cuestiones que ha planteado el señor Mann contra mí porque creo que no es oportuno hablar de temas de debates anteriores. Me gustaría decir que, si queremos tomarnos los asuntos urgentes realmente en serio, el señor Mann debe asegurarse de que esas personas estén presentes. Es responsabilidad de todos nosotros velar por que nuestros compañeros estén en la Cámara porque tenemos grupos minoritarios que influyen en la opinión que el mundo tiene del Parlamento Europeo. Es fundamental tenerlo presente a la hora de debatir estas cuestiones: los asuntos urgentes son importantes, pero hay que traer a todos los diputados.
Janusz Onyszkiewicz, en nombre del Grupo ALDE. – (PL) Señor Presidente, en términos de número de habitantes, Bangladesh es el séptimo país del mundo, con una población mayor de 150 millones de personas. Es un país que consiguió la independencia en 1971, pero ha sufrido veinte años de gobiernos autocráticos, a menudo militares. Sin embargo, en 1991 comenzó allí otra cosa. Surgió la democracia y hubo un incremento del 5 %. La conocida empresa Goldman Sachs afirmó que Bangladesh era un país con un futuro muy prometedor, refiriéndose a su rápido crecimiento económico. Hoy, nos enfrentamos a una regresión en masa, y hay una crisis política. El ejército ha aparecido en las calles. Además, el ejército desea cambiar la Constitución para introducir, como dice, su propia forma de democracia. Nada nuevo. Hemos tenido ocasión de observar de cerca en qué consiste esta forma especial de democracia. Si esta nueva forma implica que el ejército participe en la vida política, mi opinión es que es un muy mal camino.
Ryszard Czarnecki, en nombre del Grupo UEN. – (PL) Señor Presidente, la situación en Bangladesh siempre ha sido muy grave, pero especialmente en los dieciocho últimos meses, desde cuando se introdujo el estado de emergencia. Uno de los efectos que ha tenido ha sido, por ejemplo, incrementar la cifra de condenas a muerte, y más de 300 000 personas han sido detenidas, varias de ellas después de haber sufrido torturas. El problema es que estas represiones no muestran signos de debilidad. Hace seis semanas, más de 12 000 personas fueron detenidas. Todo ello sucede en un contexto económico dramático. Los precios del arroz y de los alimentos básicos han aumentado en un tercio. Probablemente habrá también una vasta ola de emigración, que alcanzará los 25 millones en los cuarenta próximos años. Este éxodo estará causado por las inundaciones que muy probablemente causará el aumento del nivel del mar en el Golfo de Bengala. Todo ello conduce a una conclusión. Bangladesh es un país por el que debemos interesarnos, debemos apoyarlo. También debemos respaldar el cambio económico y democrático en ese país, el más pobre del mundo.
Eija-Riitta Korhola (PPE-DE). - Señor Presidente, con arreglo a la normativa de urgencia adoptada en 2007, puede encarcelarse a una persona indefinidamente sin orden judicial si se tiene una sospecha razonable de participación en actividades relacionadas con la corrupción. Con la reciente detención de Motiur Rahman Nizami, los tres principales dirigentes de partidos políticos de Bangladesh han sido arrestados bajo falsas acusaciones de corrupción.
Desde marzo de 2008, al menos 12 000 personas han sido detenidas y se les ha negado el derecho a salir en libertad bajo fianza. Entre estas personas hay cientos de integrantes de partidos políticos, aunque también hay empresarios y periodistas que han caído presas de esta caza de brujas contra la corrupción.
Con elecciones previstas para diciembre de este año, los principales dirigentes políticos no pueden participar en el diálogo, lo que cohíbe el proceso democrático. Aunque el Gobierno provisional niega las acusaciones de que dichas detenciones tienen motivaciones políticas, el momento en el que han ocurrido estos hechos es una coincidencia demasiado obvia como para pasarla por alto.
Los detenidos deberían ser acusados de forma legítima en base a pruebas fundadas o liberados inmediatamente. De lo contrario, el resultado de las próximas elecciones será fraudulento y distará mucho de ser democrático.
Lidia Joanna Geringer de Oedenberg (PSE). - (PL) Señor Presidente, los problemas de Bangladesh, de los que nos hemos venido ocupando desde hace años, siguen sin resolverse. Sigue habiendo cada vez más noticias de violaciones de derechos humanos en ese país. Bangladesh lleva en estado de emergencia desde 2007. La normativa antiterrorista adoptada el 11 de junio ha impuesto nuevas restricciones de los derechos humanos, con lo que se ha convertido en otra herramienta de la batalla política. En los 18 últimos meses ha habido 300 000 detenciones y se ha ampliado el ámbito de aplicación de la pena de muerte. Se somete a los presos a tortura, y algunos mueren en circunstancias no explicadas. Las autoridades del país no están haciendo mucho por apoyar la economía, en la que los precios de los alimentos han aumentado en más del triple en meses recientes, y un cuarto del territorio está amenazado por el riesgo constante de inundaciones y catástrofes humanas. El levantamiento del estado de emergencia y la posterior celebración de elecciones parlamentarias libres constituyen una oportunidad de cambio en el país. Es esencial que el Gobierno provisional garantice la libertad de prensa en el período preelectoral y la participación en las elecciones de representantes de todas las minorías étnicas y religiosas del país. La UE debe reanudar lo antes posible su misión de observación electoral en Bangladesh y, antes, la oficina de la Comisión Europea en el país debe vigilar atentamente la situación política y la situación del respeto de los derechos humanos fundamentales.
Leopold Józef Rutowicz (UEN). - (PL) Señor Presidente, la libertad y la creación del Estado de Bangladesh se garantizaron y obtuvieron a cambio de las vidas de muchos millones de sus ciudadanos. La nación también sufre enormes pérdidas debidas a su situación y a la topografía del país, que también presenta un riesgo elevado de sufrir catástrofes naturales. El país está superpoblado, con 1 040 personas por kilómetro cuadrado; no está urbanizado, y cuenta con una renta per cápita muy escasa. Es difícil de gobernar por su analfabetismo y falta de carreteras y comunicaciones. Requiere asistencia constante del exterior, también en la creación de un sistema democrático eficaz, que constituye un problema importante y difícil en países islámicos. La consideración de formas eficaces de asistencia es un asunto muy importante, a fin de que Bangladesh no esté dirigido por gobiernos totalitarios. Apoyo la resolución. El debate sobre el asunto de la democracia quizá estimule la acción positiva por parte del Parlamento.
Filip Kaczmarek (PPE-DE). - (PL) Señor Presidente, el Gobierno provisional de Bangladesh, apoyado por el ejército, está deteniendo a miles de personas, algunas de ellas miembros de la oposición. Se las mantiene en cautividad durante meses sin acusación alguna. Para ello se utiliza el pretexto de la lucha contra la corrupción y el terrorismo. Además, el Gobierno persigue a los medios independientes y permite la práctica de la tortura. Esta situación está teniendo lugar en una nación que está a la vanguardia de los países más pobres y con mayor densidad de población del mundo. En este contexto, cabe reseñar con preocupación que la Unión Europea concede demasiado poca importancia a los problemas de Bangladesh. Esto debe cambiar. Una buena oportunidad para ello deben ser las elecciones parlamentarias anunciadas para final de año. Definitivamente, la Comisión Europea y el Consejo deben desempeñar un papel más activo en conseguir que se levante el estado de emergencia y que se ponga fin a las violaciones de derechos humanos. La UE debe prestar especial atención a las próximas elecciones y realizar una estrecha vigilancia de sus preparativos y su celebración.
Jo Leinen (PSE). – (DE) Señor Presidente, la Unión Europea tiene un gran interés por que haya condiciones democráticas y respeto de los derechos humanos en Bangladesh. También me sumo al llamamiento por la celebración de elecciones libres y justas y por el levantamiento de las medidas de emergencia en el futuro próximo. Es evidente que no puede haber ningún debate democrático en un clima de miedo e intimidación.
Es cierto que realizamos nuestras peticiones al Gobierno provisional, pero también hemos de señalar que los poderes políticos de Bangladesh tienen un estilo poco cultivado y que las cosas no suceden pacíficamente, sino con gran violencia, especialmente durante las campañas electorales. Una y otra vez se usan las campañas electorales para intimidar a las minorías. Por tanto, nuestro mensaje se dirige a todos los agentes, fundamentalmente al Gobierno, pero también a los partidos.
En todo caso, señor Presidente, respeto su decisión, pero quisiera indicar que nuestro Reglamento dice: «Si la votación revelare que no hay quórum, la votación se incluirá en el orden del día de la siguiente sesión» (artículo 149, apartado 3). Espero que dichas votaciones se celebren no con treinta diputados presentes, sino con seiscientos, como pasa siempre en las votaciones de mediodía.
Justas Vincas Paleckis (PSE). – (LT) Bangladesh es uno de los países más pobres del mundo. También es uno de los que tiene una mayor densidad de población. Bangladesh es el país más amenazado por el cambio climático. Por último, este país es uno de los menos democráticos.
He citado cuatro problemas, cuatro amenazas, con una sola de ellas, hasta un país floreciente podría acabar sometido. Por tanto, para romper esta cadena, es necesario que se reinstaure la democracia, incluso los debates de hoy deben tomar esa dirección.
Marios Matsakis (ALDE). − Señor Presidente, me disculpo por tener que volver a intervenir, pero otra vez debo replicar a la señora Gill. Ha proclamado que el debate del jueves por la tarde y las resoluciones son el resultado de los deseos de grupos minoritarios pequeños. Quiero decir que es una acusación, irrespetuosa, injusta e infundada. Esas resoluciones se debaten ampliamente en reuniones en las que están presentes representantes de todos los grupos —incluido el Grupo Socialista— uno o dos días antes de venir aquí el jueves por la tarde. Son aprobadas por los representantes de dichos grupos, si aceptan su contenido, y, a continuación, se debaten y se votan.
Por consiguiente, si hay algún problema en relación con el Grupo Socialista, no es cosa nuestra. Es el problema del grupo de la señora Gill. Tal vez no debatan estas cuestiones de forma suficiente o a tiempo, pero eso es su problema. En lo que respecta a los jueves por la tarde, es exactamente lo contrario. No se trata de los grupos minoritarios, el Grupo del PPE-DE tiene la mayoría el jueves por la tarde y se aprueba lo que quiere el PPE-DE, porque son ellos quienes ostentan la mayoría.
Zdzisław Zbigniew Podkański (UEN). - (PL) Señor Presidente, se ha convertido en práctica establecida del Parlamento Europeo el estudiar casos de violaciones de derechos humanos, principios democráticos y el Estado de Derecho y adoptar las resoluciones apropiadas en sesión plenaria. Una de las cuestiones que analizamos hoy es la situación de Bangladesh, país en el que las elecciones previstas para el 22 de enero de 2007 no se celebraron y se aplazaron hasta diciembre de 2008. Este hecho ha empeorado la situación, conduciendo por un lado a numerosas protestas sociopolíticas y, por el otro, a un recrudecimiento de la legislación y a un endurecimiento de la respuesta de las fuerzas gubernamentales. Las expresiones «terrorismo», «actos perjudiciales para bienes y personas» y «delitos graves» se usan a menudo como motivos de detención y fallos judiciales. El estado de descontento social está empeorando con la crisis alimentaria, que ocasiona un aumento del gasto en alimentación de hasta el 60 %. El problema no puede resolverse mediante el uso de la fuerza: detenciones, sentencias judiciales o encarcelamientos. Lo que se necesita es la reconciliación de los grupos enfrentados, y eso pueden traerlo las elecciones democráticas, por lo que una resolución que inste a su celebración tiene sentido y merece nuestro apoyo.
Presidente. – Antes de dar paso a la intervención de la Comisión, quiero responder a mi amigo, el señor Leinen.
Jo, tú decías que, si no votábamos esta tarde, la votación se celebraría la próxima vez. Tendrías razón si no se tratase de una votación sobre asuntos urgentes, ya que el artículo 115, apartado 6, de nuestro Reglamento, según la interpretación elaborada por la Comisión de Asuntos Constitucionales que tú presides, dice con gran claridad que las resoluciones relativas a urgencias que no puedan tratarse en el tiempo previsto para este debate decaerán. Decaerán, asimismo, las propuestas de Resolución en las que se hubiere comprobado que no hay quórum.
Por tanto, exclusivamente en el caso de los asuntos urgentes, si se ha comprobado antes que no hay quórum, la votación no se celebra. No puede aplazarse, se dice en el artículo 115, apartado 6.
Olli Rehn, Miembro de la Comisión. − Señor Presidente, ciertamente, las elecciones parlamentarias de diciembre son esenciales para garantizar la democracia sostenible en Bangladesh. Se han logrado progresos, pero se necesitan muchos más, especialmente en el ámbito de los derechos humanos.
Hasta el momento, consideramos en gran medida positivos los esfuerzos realizados por los gobiernos para preparar estas elecciones en relación con el marco electoral y el diálogo con los partidos políticos. Se han logrado considerables avances en materia de preparativos técnicos.
No obstante, Bangladesh está bajo estado de emergencia, vigilaremos muy estrechamente si el levantamiento progresivo de las restricciones al ejercicio de derechos civiles y políticos permite la celebración de elecciones libres y justas creíbles. Además, quiero aclarar que nuestra participación en el proceso, incluido el posible reenvío de una misión de observación electoral suspendida a principios de 2007, estará vinculado a ese compromiso por parte del Gobierno.
Asimismo, compartimos las preocupaciones expresadas en su resolución de 6 de septiembre del año pasado y en las mociones presentadas por todos los grupos políticos para este debate de hoy. Las restricciones al ejercicio de las libertades fundamentales deben limitarse a lo que sea estrictamente necesario para garantizar la seguridad.
Presidente. – El debate queda cerrado.
La votación se celebrará al término de los debates.
Charles Tannock (PPE-DE), por escrito. – Bangladesh es un país estratégico y de gran tamaño, situado en el Asia meridional y que cuenta con 153 millones de habitantes y unos 80 millones de electores, por lo que constituye una de las mayores democracias del mundo.
El Gobierno provisional ha comunicado a la UE y a los EE.UU. que procederá a celebrar elecciones democráticas en diciembre de 2008, tras haber conseguido realizar un registro electoral seguro contra el fraude. El ejército está comprometido a retirarse de la elaboración de políticas. La antigua primera ministra Sheikh Hasina ha sido liberada por razones humanitarias. Los poderes especiales, que esta resolución desea con razón que se levanten, siguen activos y deben someterse a las elecciones. Es necesario que se libere o se acuse a las numerosas personas detenidas tras la violencia del año pasado, que condujo al estado de emergencia. Los observadores comunitarios a largo plazo deben regresar lo antes posible para vigilar la situación preelectoral.
La UE está siguiendo muy de cerca la actualidad de Bangladesh, dadas las preocupaciones sobre el deterioro de la situación de los derechos humanos en los últimos años, el aumento de la radicalización islamista de su sociedad, con un éxodo de hindúes, ahmadíes y cristianos, y el aparente abandono gubernamental de su exitoso modelo de democracia secular pluripartidista. Bangladesh tiene todos los ingredientes para conseguir ser un país democrático en el mundo musulmán, y la UE necesita apoyarlo con fuerza.