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Procedimiento : 2009/2528(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

B6-0082/2009

Debates :

PV 05/02/2009 - 11.2
CRE 05/02/2009 - 11.2

Votaciones :

PV 05/02/2009 - 12.2
CRE 05/02/2009 - 12.2

Textos aprobados :

P6_TA(2009)0055

Debates
Jueves 5 de febrero de 2009 - Estrasburgo Edición DO

11.2. Situación de los refugiados birmanos en Tailandia
Vídeo de las intervenciones
PV
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  Presidenta. - De conformidad con el orden del día, se procede al debate sobre las seis propuestas de resolución sobre la situación de los refugiados birmanos en Tailandia.(1)

 
  
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  Erik Meijer, autor. (NL) Señora Presidenta, Birmania es conocida por ser una violenta dictadura militar en la que una casta de mercaderes ha sido capaz de mantenerse en el poder durante muchos años. La opresión y la pobreza han provocado que mucha gente huya del país, o que al menos lo intente.

La diversidad étnica justifica y refuerza esta dictadura. En grandes extensiones, las minorías son mayoritarias. Persiguen la autonomía y se manifiestan contra la dictadura central. Los jefes militares consideran necesaria la dictadura para poder mantener el país unido de forma permanente y para subyugar a los rebeldes. Están más interesados en el territorio que en la gente que vive en él. Estableciendo grandes privilegios de explotación para los negocios extranjeros, las fuentes de ingresos principales proceden de los indígenas, dañando seriamente la naturaleza y el entorno en el proceso.

La necesidad de huir del país se ve más reforzada por el hecho de que no se tiene en cuenta a las mayorías regionales. El régimen está interesado en eliminar los grupos problemáticos, asesinándolos o persiguiéndolos hasta expulsarlos del país. Muchos huyen por el mar en improvisados botes, corriendo un considerable riesgo de naufragio. El vecino de Birmania, Tailandia, ha visto a muchos refugiados cruzar la frontera: según algunos cálculos, hasta dos millones de personas han emigrado en los últimos 25 años, y decenas de miles de personas a las que se les ha denegado la entrada permanecen sin hogar en la tierra de nadie que rodea la frontera.

Desgraciadamente, los sentimientos de compasión o solidaridad hacia los refugiados están incluso menos acentuados en el Sudeste Asiático que en Europa. Con gran frecuencia, los refugiados son enviados de nuevo a sus hogares, aunque esto implique una muerte segura. La opinión pública muestra poco interés incluso cuando afecta a personas con las que comparte religión, como el barco musulmán que acabó en Indonesia procedente de Birmania.

Los gobiernos dan también prioridad a las buenas relaciones con sus colegas de los estados dictatoriales, en lugar de presionarles para que la situación mejore. Algunos europeos incluso tienden a adoptar una actitud similar, y podemos ver el funesto impacto que está teniendo en Asia. Esta es otra razón por la que debemos instar a los países asiáticos a que encuentren una solución.

 
  
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  Charles Tannock, autor. − Señora Presidenta, este caso pone de manifiesto la difícil situación que vive una minoría en un país donde las minorías son marginadas, en el mejor de los casos, y apaleadas en el peor. El pueblo rohingya ha sufrido una doble discriminación durante años. Como a los musulmanes, se les ha negado el derecho a practicar su culto con libertad, un derecho que nosotros en la UE reconocemos como fundamental, y se han dañado y profanado sus mezquitas. Como minoría étnica, a los rohingya se les niegan sistemáticamente los derechos civiles que la mayor parte del mundo tiene garantizados: el derecho al matrimonio, el derecho a la libre circulación, el derecho a la ciudadanía del país de residencia y el derecho a una educación adecuada.

Elogiando nuestros propios avances en el campo de los derechos humanos, en la UE podemos tender a perder de vista el hecho de que muchas personas en el mundo incluso carecen de estos derechos básicos. Nosotros en esta Cámara estamos, generalmente, al tanto de la difícil situación que vive la población birmana, pero desde las revueltas de los monjes budistas de 2007, este país ha desaparecido prácticamente de la conciencia pública.

El horrible destino de los desconocidos rohingya, especialmente aquellos que huyen en botes como refugiados y que son el objeto de esta resolución, ha vuelto a llamar nuestra atención sobre el régimen déspota de Birmania, un país muy rico en potencial humano. La brutalidad de la Junta militar permanece en crudo contraste con la actuación de Tailandia que, en mi opinión, ha cumplido sólo parcialmente con su responsabilidad con los refugiados rohingya afirmando, de forma desafortunada, que la mayoría de ellos son simplemente refugiados por causas económicas, algo que se me antoja muy poco probable, y enviándolos de vuelta a casa. Tailandia debe tomarse más en serio su creciente papel como fuerza para la estabilidad y la humanidad en la región.

Por contra, debemos esperar muy poco de la brutalidad de los líderes birmanos, impermeables durante años a nuestros ruegos. Espero que el desprecio que muestra la junta de generales hacia la opinión de los pueblos civilizados se vuelva algún día contra ellos, posiblemente en un tribunal penal internacional, cuando Birmania se libere finalmente de la tiranía.

 
  
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  Marios Matsakis, autor. − Señora Presidenta, el régimen brutal que gobierna Birmania ha provocado, de un tiempo a esta parte, que miles de civiles abandonen el país en busca de un futuro más seguro y un mejor nivel de vida en la vecina Tailandia o, a través de Tailandia, en otros países del Sudeste Asiático.

Entre estos desheredados se encuentra la comunidad indígena rohingya del oeste de Birmania que, en los últimos años, ha sido víctima de limpiezas étnicas llevadas a cabo por el Gobierno de Birmania. Desgraciadamente, las autoridades tailandesas no han proporcionado a estos refugiados la ayuda humanitaria que merecen de forma tan evidente. En lugar de esto, se ha informado de que estas personas están siendo ferozmente perseguidas. Hacemos un llamamiento al Gobierno tailandés para que respete los derechos humanos de los refugiados birmanos y los trate con dignidad, respeto, compasión y humanidad.

Esta resolución me brinda también la oportunidad de abordar el asunto del escritor australiano de 41 años y de origen chipriota, Harry Nicolaides, que fue sentenciado a tres años de prisión en Tailandia por insultar supuestamente a la familia real del país en una novela que escribió en 2005. El señor Nicolaides impartía clases de inglés en una universidad de Tailandia en aquel momento y en su novela solamente hacía una referencia anónima a un miembro de la familia real tailandesa, teniendo en cuenta, además, que la obra incriminada era claramente ficticia.

Durante el juicio, el señor Nicolaides desfiló encadenado delante de los medios de comunicación internacionales y contó a los reporteros que había soportado un sufrimiento indescriptible. El señor Nicolaides ha presentado sus disculpas a la familia real tailandesa y ha apelado a la gracia de esta.

Consideramos que el señor Nicolaides ha sido víctima de suficiente castigo y malos tratos por parte de las autoridades tailandesas, que han llevado este caso de la forma más inapropiada e insensible posible, y apelamos a ellos, así como a la familia real, a que libere inmediatamente al señor Nicolaides y le envíe de vuelta a su hogar en Australia. No hacerlo sería lo menos sensato, lo más lamentable y perjudicial para Tailandia.

 
  
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  Marcin Libicki, autor. (PL) Señora Presidenta, hoy estamos hablando sobre Sri Lanka, Birmania y Tailandia. En otras sesiones hemos hablado de otros países. Sin embargo, siempre hablamos de guerras civiles que no acaban, de asesinatos, de violación de derechos humanos básicos.

Nunca acabaremos con estos crímenes atroces si no admitimos quiénes son las fuerzas políticas y cuáles son los intereses externos sin escrúpulos que se esconden detrás de estas guerras. Estas guerras no podrían durar indefinidamente en los países pobres, que no podrían hacerles frente, si no fuera por los intereses externos que hay detrás de todas ellas.

Por tanto, tenemos que hacer dos cosas para revisar este proceso. En primer lugar, reconocer que esos intereses y fuerzas políticas existen y, mediante fórmulas políticas, pedirles que se detengan. En segundo lugar, debemos configurar unos cuerpos de expedición militares y policiales que tomen medidas preventivas allá dónde los medios políticos no funcionen. La Unión Europea está capacitada para hacer esto.

 
  
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  Catherine Stihler, autor. − Señora Presidenta, el trato y la discriminación a los rohingya nos horroriza a todos. Como minoría musulmana en una Birmania budista, no son reconocidos como una de las minorías étnicas de Birmania. Tienen pocos derechos jurídicos y, como subraya la enmienda 3 presentada por Glenys Kinnock, tienen que afrontar un empobrecimiento intencionado, la negación de la ciudadanía, la negación de la libertad de circulación, un régimen fiscal arbitrario, la confiscación de tierras y la negación del derecho al matrimonio.

No es de extrañar que muchos intenten abandonar Birmania ya que no tienen otra opción. Las espeluznantes noticias sobre un bote rohingya con mil personas que, tras más de doce días de viaje, en lugar de ser rescatado por las autoridades tailandesas que lo descubrieron, fue conducido a aguas internacionales sin comida, agua ni equipo de navegación y abandonado a su suerte, afecta enormemente a cualquier persona con un ápice de decencia humana.

Justo ayer, un artículo de The Guardian señalaba otros incidentes. El último caso afectaba a 220 hombres que fueron descubiertos en una embarcación abierta por pescadores. Estos refugiados denunciaban haber estado retenidos en una isla remota por las autoridades tailandesas durante dos meses y haber sido apaleados antes de ser obligados a subir a los botes y ser abandonados a su suerte.

Debemos abordar el abuso y la falta de acción internacional coordinada para ayudar a los rohingya. Tailandia tiene que asumir su responsabilidad. El Primer Ministro tailandés tiene que actuar. Los problemas de abuso a manos de oficiales tailandeses tienen que ser tratados con seriedad. El Gobierno de Tailandia tiene que firmar la Convención de la ONU de 1951 relacionada con la situación de los refugiados y el Protocolo de 1967. Como ha manifestado Joel Chamy, vicepresidente de la organización Refugees International con sede en Washington, los rohingya necesitan asilo y protección.

Tailandia se ha mostrado poco dispuesta a aceptar esto, pero el problema no desaparecerá. Se están redactando informes sobre el trato que reciben los refugiados birmanos que entran en Malasia. Muchas de estas personas son vendidas como esclavos, las mujeres y los niños son forzados a la esclavitud sexual y los hombres son vendidos para trabajos forzosos en buques pesqueros. Algunos de estos pescados pueden incluso entrar en el mercado de la UE. Espero que hoy podamos destacar la difícil situación de los refugiados birmanos y, en concreto, la difícil situación de los rohingya.

 
  
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  Raül Romeva i Rueda, autor. (ES) Hace dos semanas tuve ocasión de visitar, precisamente, la población birmana y la frontera tailando-birmana. Y allí constaté con mis propios ojos la injusticia con la que política y mediáticamente tratamos a algunas partes del mundo.

Y es que demasiado a menudo nos movemos a golpe de titular. Y lo que vivimos en Birmania, que hoy no es portada, es un drama que no es muy diferente al que nos moviliza en muchos otros casos.

Tenemos ejemplos clarísimos de persecución, de tortura, de detenciones ilegales, de violaciones y otras atrocidades cometidas por parte de la Junta militar birmana. Una de las acciones más vergonzantes, recientemente, ha sido la adopción de una supuesta constitución que vulnera los principios democráticos más fundamentales y que garantiza una impunidad casi total para todos estos actos mencionados.

Es más que comprensible, por tanto, que la población huya de esta situación, como lleva haciendo desde hace años la población karen o, como precisamente denunciamos hoy en la resolución, hacían también los rohingya interceptados en Tailandia.

En ese sentido, constaté también durante mi visita que, tanto Tailandia como la comunidad internacional, están entrando en una preocupante dinámica de sumisión ante la Junta. Por ejemplo, muchas organizaciones de abogados, partidos de oposición, refugiados y prisioneros políticos nos alertaron de las terribles consecuencias que tendría para la población birmana que la comunidad internacional y, en concreto, la Unión Europea, apoyaran y avalaran la farsa de elecciones convocadas por el SPDC para 2010. Ello, nos advirtieron, daría carta blanca a la Junta para seguir cometiendo impunemente toda clase de crímenes.

Los grupos políticos y étnicos opositores a la Junta se encuentran perfectamente organizados y han redactado una constitución alternativa mucho más acorde con los principios que decimos defender en la Unión Europea. Sería un error, por tanto, que ahora los abandonásemos a su suerte y nos hiciéramos cómplices, por activa o por pasiva, de la dictadura birmana.

 
  
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  Giovanna Corda, en nombre del Grupo del PSE.(FR) Señora Presidenta, señora Comisaria, Señorías, ayer vi algunas imágenes de los refugiados rohingya de Birmania. El sufrimiento humano es lo que caracteriza la vida a bordo de esos botes improvisados.

Después de un breve periodo de detención, la marina tailandesa les condujo fuera de sus aguas territoriales y fueron abandonados. Aún así, Tailandia quiere mostrarse como un país que da la bienvenida a los refugiados y a las personas que solicitan asilo. Además, como vecino directo de Birmania, Tailandia es plenamente consciente de las condiciones de vida inhumanas creadas por la Junta militar, que está provocando que muchos birmanos emigren poniendo en peligro sus vidas durante las travesías que yo describiría como travesías de la muerte.

Hacemos un llamamiento a Tailandia y a otros países de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) para buscar una solución duradera para los refugiados y principalmente para el pueblo rohingya, a los que nos referimos hoy.

Nos gustaría también solicitar a Tailandia que ratifique la Convención de las Naciones Unidas de 1951 sobre los refugiados y el Protocolo de 1967.

 
  
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  Urszula Krupa, en nombre del Grupo IND/DEM. (PL) Señora Presidenta, el problema de las violaciones de los derechos humanos en Birmania se ha debatido en varias ocasiones durante el actual mandato del Parlamento Europeo.

Birmania, un país conocido por sus maravillosos templos budistas en los que abunda el oro, es también una cárcel para miles de birmanos. Viven en una de las mayores dictaduras del mundo, de la que intentan escapar —a Estados Unidos, Australia, Canadá, a países europeos y a sus países vecinos—. Después de adoptar resoluciones que solicitan la liberación de miles de presos políticos, incluyendo muchos líderes de la oposición y con un destacado Premio Nobel entre ellos, y después de las protestas de organizaciones internacionales contra el reclutamiento de niños en Birmania, que son obligados a trabajar y a los que se les niegan los cuidados oportunos, a día de hoy estamos discutiendo el problema de las violaciones de los derechos humanos.

Durante su huída del infierno birmano, miles de personas —miembros de la minoría musulmana— han sido capturadas en sus botes en aguas territoriales tailandesas, remolcados a aguas internacionales y abandonados sin equipos de navegación ni existencias alimenticias, y otros han sido encarcelados.

La minoría étnica musulmana es también perseguida por el régimen militar gobernante en Birmania. Esto incluye incidentes de negación del derecho a la ciudadanía, encarcelamiento, acceso limitado a la educación, obstáculos para el matrimonio, restricciones sobre la libre circulación y la destrucción de mezquitas, iglesias y otros lugares destinados al culto. Aunque deberíamos tener en cuenta el permiso concedido por las autoridades tailandesas para la estancia temporal de los refugiados, así como la declaración del Primer Ministro de Tailandia en la que anuncia que se va a iniciar una investigación, los últimos sucesos, no obstante, son un claro ejemplo de la violación de los derechos humanos por parte de los tailandeses.

Por supuesto, aprobamos la resolución que, sin embargo, no soluciona las tragedias humanas de la región, donde en el origen de los conflictos no solo se encuentra el inhumano régimen militar y los conflictos religiosos, sino los intereses de diversas fuerzas. Es, por tanto, necesario oponerse de forma más efectiva a la junta militar y a las tendencias separatistas de los grupos que persiguen a las personas por profesar una religión distinta.

 
  
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  Lidia Joanna Geringer de Oedenberg (PSE).(PL) Señora Presidenta, en los últimos años miles de birmanos han abandonado su país por el miedo a la represión del régimen militar gobernante y por la extensión del hambre, buscando refugio en Tailandia o en países vecinos del Sudeste Asiático. El problema principalmente afecta a la minoría étnica rohingya, que vive en la zona occidental del país. Se les deniega sistemáticamente la ciudadanía, tienen limitada la libertad de expresión y la libre circulación, y se les niegan otros derechos humanos básicos.

El problema de los refugiados birmanos tiene una dimension regional y países vecinos como India, Bangladesh e Indonesia tienen que trabajar de forma más unida para solucionar el problema y proporcionar a los refugiados cobijo y cuidados. Las agencias internacionales informan de casos de tratos inhumanos a los refugiados birmanos y de brutales deportaciones, lo cual es sinónimo de una sentencia de muerte. Cuando los guardacostas tailandeses empujan a mar abierto un bote con miles de refugiados y sin alimentos a bordo, cometen un acto inhumano que conduce a la muerte de muchos de los refugiados.

Además, las actuaciones del régimen militar birmano y los actos de violencia que cometen contra la minoría rohingya deberían ser gravemente condenados, y debemos solicitar en su nombre que se les devuelvan sus derechos como ciudadanos.

 
  
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  Justas Vincas Paleckis (PSE). - (LT) Los trágicos sucesos de la frontera birmano-tailandesa tienen dos caras. Es lamentable que las autoridades tailandesas hayan recurrido a medidas intolerables, y más aún cuando Tailandia es conocida por ser un estado que respeta los derechos humanos y acoge a muchos refugiados. El Primer Ministro ha afirmado que estos sucesos serán investigados y que todas aquellas personas que hayan actuado de forma incorrecta con los botes de refugiados birmanos serán castigadas. Esperemos que se cumplan las promesas. Por otro lado, no es la primera vez que hemos debatido sobre la vergonzosa e inadmisible conducta del régimen birmano. Creo que la Unión Europea debería tomar medidas más estrictas y, ciertamente, no esperamos solo palabras sino acciones por parte de los estados más importantes. China en concreto, debería presionar a Birmania para que respete los derechos de las minorías y la oposición.

 
  
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  Tunne Kelam (PPE-DE). – Señora Presidenta, hoy esta Cámara ha aprobado un informe sobre los estándares mínimos para la acogida de personas que solicitan asilo político. Esto debe aplicarse también a países como Birmania o Tailandia. Es como representantes del Parlamento Europeo que nos erigimos hoy en defensa de los derechos de una minoría musulmana en Birmania.

La situación se ha vuelto alarmante y espantosa, con soldados tailandeses arrojando al mar a refugiados birmanos en botes sin motor; se cree que ya han fallecido más de 500. Para Tailandia, las cifras de supervivientes son irrefutables, por no decir más. Enviar a los refugiados de nuevo al peligro es negativo, pero dejarlos a la deriva para que mueran es mucho peor. Otros han sido obligados a realizar trabajos forzosos en Tailandia.

El Primer Ministro ha prometido una investigación a su cargo, pero tenemos que animarle a que actúe independientemente de su ejército y siga las normas internacionales de conducta humana.

 
  
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  Ewa Tomaszewska (UEN). (PL) Señora Presidenta, en esta Cámara hemos hablado muchas veces sobre la situación de Birmania. Por lo que no sorprende a nadie que el amenazado pueblo birmano lleve a cabo intentos tan radicales de escapar a través del Mar de Andamán.

Aquellos que alcanzan la costa de Tailandia son, a menudo, tratados de forma inhumana. Son enviados mar adentro con las manos atadas y en botes sin motor. Cuarenta y seis miembros de la minoría rohingya han sido apresados por el Comando de Operaciones de Seguridad Interna de Tailandia después de alcanzar la isla de Phratong. No disponen de asistencia jurídica ni contacto con abogados especializados en materia de refugiados. Se requiere inmediatamente ayuda humanitaria y cobijo para los refugiados birmanos.

 
  
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  Mariann Fischer Boel, Miembro de la Comisión. − Señora Presidenta, la Comisión Europea, como asunto prioritario, está siguiendo la situación en Tailandia y Myanmar, incluidos los últimos incidentes en los que refugiados de Bangladesh y Myanmar encallaron en Tailandia.

Tailandia alberga aproximadamente a 140 000 refugiados en nueve campamentos a lo largo de la frontera. Más de un millón de ciudadanos de Myanmar constituyen una parte importante de la mano de obra de Tailandia en los sectores agrícola, textil y turístico. Las personas de botes rohingya capturados en Tailandia constituyen una parte de la emigración polifacética forzada o voluntaria de Myanmar. Además, Tailandia tiene pendientes de resolver también otros asuntos que afectan a refugiados, como el del pueblo Hmong de Laos.

La complejidad de estos asuntos exige una solución global a nivel político, humanitario, económico y social. La Comisión está teniendo un intenso debate con la comunidad internacional y el Gobierno de Tailandia, en busca de posibles soluciones.

La reciente incertidumbre política en Tailandia ha interrumpido el diálogo con el gobierno sobre esta materia, aunque de forma temporal. De este modo, la Comisión espera que la iniciativa de la Unión Europea de tener un cara a cara con el gobierno provoque un enfoque constructivo.

El 29 de enero de 2009, la troika de la UE, a través de la embajada en Bangkok, expresó su preocupación a las autoridades tailandesas. Acogió con agrado las intenciones del Gobierno de Tailandia de investigar a fondo los incidentes y de compartir las averiguaciones, e instó al Gobierno tailandés a tratar a las personas que llegan en bote a las aguas tailandesas de acuerdo con las normas humanitarias internacionales y de derechos humanos.

La Comisión recibe de buen grado la intención del gobierno de permitir el acceso a los integrantes de los botes a la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU.

La Comisión anima al Gobierno tailandés a buscar la cooperación regional, contando también con la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU, ya que el problema de los rohingya y otros problemas de desplazamientos mencionados anteriormente necesitan una respuesta conjunta.

Resumiendo, una situación sostenible no puede ser el resultado de factores de seguridad a corto plazo, sino que debe tener en cuenta asuntos humanitarios, políticos y sociológicos a largo plazo.

A pesar de que Tailandia no forma parte de la Convención sobre los Refugiados de 1951, la monarquía tailandesa ha hecho gala en el pasado de una medida de preocupación humanitaria. La Comisión seguirá recordando a las autoridades tailandesas que se adhieran estrictamente a las normas internacionales de derechos humanos como requisito previo para alcanzar cualquier solución.

 
  
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  Presidenta. – Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar al final de los debates.

 
  

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Última actualización: 29 de abril de 2009Aviso jurídico