3. Preparación del Consejo Europeo (19 y 20 de marzo de 2009) - Plan Europeo de Recuperación Económica - Orientaciones para las políticas de empleo de los Estados miembros - Política de cohesión: invertir en la economía real (debate)
Presidente. – El siguiente punto es el debate conjunto sobre las declaraciones del Consejo y la Comisión: Preparación del Consejo Europeo (19 y 20 de marzo de 2009),
- el informe (A6-0063/2009) de Elisa Ferreira, en nombre de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios, sobre un Plan Europeo de Recuperación Económica,
- el informe (A6-0052/2009) de Jan Andersson, en nombre de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales, sobre la propuesta de Decisión del Consejo relativa a las orientaciones para las políticas de empleo de los Estados miembros,
- el informe (A6-0075/2009) de Evgeni Kirilov, en nombre de la Comisión de Desarrollo Regional, sobre la política de cohesión: invertir en la economía real .
Alexandr Vondra, Presidente en funciones del Consejo. - Señor Presidente, en primer lugar permítame que me una a su homenaje a Jean Monnet. Vivimos tiempos de crisis, y opino que es precisamente ahora cuando necesitamos una institución fuerte y cuando tenemos la oportunidad de destacar la importancia de Jean Monnet como uno de los padres fundadores de la integración europea.
Sin embargo, el propósito de la asamblea de hoy es debatir el próximo Consejo Europeo. Este Consejo, como todos saben, llega en un momento crítico para la Unión. Nos enfrentamos a desafíos muy significativos que son el resultado de las tensiones sin precedentes que afectan a nuestros sistemas financieros y también a nuestras economías.
Esta cuestión, junto con las de la seguridad energética, el cambio climático y la financiación de su atenuación y de la adaptación a él , serán el centro de la reunión de la próxima semana.
Como sin duda este Parlamento sabe, la Unión y los Estados miembros han adoptado una amplia serie de medidas para hacer frente a la crisis financiera. Hemos evitado un descalabro del sistema financiero.
En la actualidad, nuestra prioridad máxima es restaurar los flujos de crédito en la economía. Tenemos que ocuparnos, en particular, de los «activos depreciados» que están en poder de los bancos, dado que les desaniman a reanudar los préstamos. En su reunión del día 1 de marzo, los Jefes de Estado y de Gobierno acordaron que esto debería realizarse de manera coordinada, según las orientaciones que ha emitido la Comisión.
Además, necesitamos hacer más para mejorar las normas y la supervisión de las instituciones financieras. Es una clara lección que extraemos de la crisis, y la prevención no resulta menos importante. Los bancos transfronterizos almacenan hasta el 80 % de los activos bancarios de Europa. Dos tercios de los activos de los bancos europeos están en poder de tan solo 44 grupos multinacionales. Reforzar la supervisión es, por tanto, importante en sí mismo, ya que ayudará a evitar crisis futuras y asimismo transmitirá un mensaje de confianza a los consumidores y a los mercados.
Se está realizando un trabajo importante en este sentido. La Presidencia se ha comprometido a colaborar estrechamente con el Parlamento Europeo con el objetivo de adoptar rápidamente la Directiva Solvencia II (en el ámbito de los seguros), la revisada Directiva de Requisitos de Capital (en el sector bancario) y la Directiva OICVM (sobre organismos de inversión colectiva en valores mobiliarios). También estamos trabajando para adoptar lo antes posible los reglamentos sobre protección de depósitos bancarios y sobre agencias de calificación crediticia.
No obstante, probablemente tendremos que ir más allá. El Grupo de Alto Nivel, presidido por Jacques de Larosière, ha elaborado, como saben, algunas recomendaciones muy interesantes, y la comunicación de la Comisión del día 4 de marzo también prepara el camino para una significativa reforma en este ámbito. Así que el Consejo Europeo debe enviar el mensaje claro de que esto es una prioridad y de que es necesario tomar decisiones ya en junio.
Como saben bien, actualmente los déficits presupuestarios de los Estados miembros están creciendo con rapidez. Por supuesto, los déficits aumentan inevitablemente en periodos de recesión económica. Los estabilizadores automáticos pueden, hasta cierto punto, desempeñar una función positiva. El Pacto de Estabilidad y Crecimiento fue revisado en 2005 precisamente por ese motivo, para permitir la suficiente flexibilidad en tiempos difíciles. Pero esta flexibilidad debe ser usada juiciosamente, teniendo en cuenta diferentes puntos de partida. Restaurar la confianza también requiere que los gobiernos adquieran un compromiso claro con unas finanzas públicas sólidas, que respeten el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Algunos Estados miembros ya han realizado esfuerzos hacia la consolidación. La mayoría lo hará a partir de 2010. Éste también constituirá un mensaje importante para la reunión de la semana próxima.
La crisis financiera afecta hoy en día a la economía real. Los Estados miembros han puesto en marcha significativos programas de recuperación, que ya están avanzados. El estímulo generalizado que esto genera representa, como se acordó, un 1,5 % del PIB, pero si incluimos sus estabilizadores automáticos, alcanza el 3,3 % del PIB de la UE. Por descontado, las respuestas de los Estados miembros no son idénticas. Se enfrentan a situaciones diferentes y tienen diferentes márgenes de maniobra, pero están coordinados y se basan en principios comunes definidos en el Plan Europeo de Recuperación Económica, acordado el pasado mes de diciembre. Esto es importante si queremos asegurar las sinergias y evitar un pernicioso efecto de desbordamiento.
La Comisión, los Estados miembros y la Presidencia han elaborado, conjuntamente y de manera sinérgica, una serie de actuaciones específicas y con objetivos concretos. Estas iniciativas nos permitirán garantizar la igualdad y, al mismo tiempo, hacer frente de manera concertada y eficaz al empeoramiento de la situación en algunos sectores industriales europeos claves, como la industria automovilística.
El Consejo Europeo evaluará el estado de la aplicación de este programa. A este respecto, la comunicación de la Comisión del 4 de marzo establece también una serie de principios importantes que deberían orientar las actuaciones de los Estados miembros. Entre ellos, la necesidad de mantener el carácter abierto del mercado interior, de garantizar la no discriminación y de trabajar con vistas a unos objetivos políticos a largo plazo, como facilitar el cambio estructural, mejorar la competitividad y crear una economía de bajas emisiones.
En lo que atañe a la parte comunitaria del Programa de Recuperación, la Presidencia trabaja duro para alcanzar un acuerdo en el Consejo Europeo sobre la propuesta de la Comisión de financiar proyectos de desarrollo energético y rural. Como saben, en el seno del Consejo se ha debatido acerca de la lista minuciosa de proyectos que serán apoyados por la Comunidad y acerca del modo en que serán financiados.
Dado el importante papel del Parlamento, como una de las ramas de la autoridad presupuestaria y como colegislador en este ámbito, la Presidencia se compromete a cooperar estrechamente con ustedes durante las próximas semanas con la finalidad de alcanzar un acuerdo lo antes posible.
Además de las medidas a corto plazo, necesitamos esfuerzos a largo plazo si queremos asegurar la competitividad de nuestras economías. Las reformas estructurales son más urgentes que nunca, si aspiramos a generar crecimiento y empleo. Por tanto, la renovada Estrategia de Lisboa sigue siendo el marco adecuado en el que estimular un crecimiento económico sostenible que conducirá, a su vez, a la creación de nuevos puestos de trabajo.
En estos momentos, nuestros ciudadanos están particularmente preocupados por el efecto que la situación económica está teniendo en el desempleo. El Consejo Europeo de la próxima semana debe alcanzar un acuerdo sobre orientaciones concretas acerca de cómo puede contribuir la UE a mitigar el impacto social de la crisis. Esta cuestión también será el centro de la cumbre especial que tendrá lugar a principios de mayo.
Seré claro a este respecto: no protegeremos el empleo creando barreras para la competencia extranjera. En su reunión de hace diez días, los Jefes de Estado y de Gobierno señalaron que debemos hacer el mayor uso posible del mercado individual como motor de la recuperación. Resulta evidente que el proteccionismo no es la respuesta correcta para hacer frente a esta crisis; más bien lo contrario. Ahora más que nunca, nuestras empresas necesitan mercados abiertos, tanto dentro de la Unión como en el ámbito global.
Lo que me lleva a la reunión de la cumbre del G20 en Londres. El Consejo Europeo establecerá la posición de la UE con antelación a esta cumbre. Queremos que esta reunión sea ambiciosa. No podemos permitirnos que sea un fracaso.
Los dirigentes buscarán perspectivas de crecimiento y de empleo, así como una reforma del sistema financiero global y de las instituciones financieras internacionales. También se centrarán en los retos particulares a que se enfrentan los países en desarrollo. La UE es activa en todas estas áreas y debe adoptar una posición fuerte para asegurarse de que la comunidad internacional toma las decisiones correctas.
El otro punto principal de la agenda del Consejo Europeo de la semana próxima será la seguridad energética. La reciente crisis de la energía ha puesto de manifiesto hasta qué punto necesitamos aumentar nuestra capacidad para afrontar futuros problemas de suministro, como pudimos comprobar a comienzos de este año.
La Comisión ha incluido algunos elementos muy útiles en su Segunda Revisión Estratégica del Sector de la Energía. Partiendo de esta revisión, la Presidencia pretende que el Parlamento Europeo alcance un acuerdo sobre una serie de orientaciones concretas dirigidas a mejorar la seguridad energética de la Unión a corto, medio y largo plazo.
A corto plazo, esto implica disponer de medidas concretas que adoptar en el caso de que suframos una nueva interrupción del suministro de gas. También significa dar pasos urgentes para desarrollar proyectos de infraestructuras que mejoren las interconexiones energéticas, algo que es de suma importancia.
A medio plazo, esto nos obligará a adaptar nuestra legislación sobre reservas de petróleo y gas para garantizar que los Estados miembros actúan con responsabilidad y con solidaridad. Lo cual implica adoptar medidas que permitan mejorar la eficiencia energética.
A largo plazo, deberemos diversificar nuestras fuentes, nuestros proveedores y nuestras rutas de suministro. Debemos trabajar junto con nuestros socios internacionales para promover los intereses energéticos de la Unión. Debemos crear un mercado interior de gas y electricidad que sea fiable. Como saben, se está elaborando una ley que la Presidencia espera pueda estar lista antes de las elecciones europeas.
La reunión de la semana que viene también tratará los preparativos de la Conferencia sobre cambio climático de Copenhague. Mantenemos nuestro compromiso para que en diciembre próximo se alcance un acuerdo global y completo. La comunicación de enero de la Comisión constituye una base muy útil. Resulta evidente que el cambio climático es un problema que solo puede ser atajado por medio de un esfuerzo global concertado.
Finalmente, el Consejo Europeo también dará luz verde al Partenariado con el Este de Europa. Esta importante iniciativa ayudará a impulsar la estabilidad y la prosperidad en todo el continente. También contribuirá a acelerar las reformas y a profundizar en nuestro compromiso de trabajar conjuntamente con esos países.
El partenariado incluye una dimensión bilateral que está adaptada a cada país asociado. Prevé la firma de acuerdos de asociación, que pueden incluir zonas de comercio libre amplias y exhaustivas.
La vía multilateral proporcionará un marco en el que poder abordar los desafíos comunes. Habrá cuatro bases políticas: la democracia, el buen gobierno y la estabilidad; la integración económica y, por último pero igual de importante, los contactos entre ciudadanos.
Habrán concluido por esta presentación que el Consejo Europeo de la semana próxima tiene muchas cuestiones sustanciales que tratar. Nos enfrentamos a diversos retos de importancia, entre ellos la actual crisis económica. La Presidencia checa, a través del liderazgo del Primer Ministro Topolánek, pretende asegurarse de que la reunión de la semana próxima demuestre de manera práctica que la Unión Europea mantiene un compromiso con sus ideales y que se enfrenta a estos desafíos conjuntada, coordinadamente y con espíritu de responsabilidad y de solidaridad.
(Aplausos)
José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión. – (FR) Señor Presidente, señor Vondra, honorables miembros, los tiempos nos están poniendo a prueba.
Una crisis económica de esta magnitud hace sentir sus efectos en las familias, en los trabajadores y en todas las categorías de la población y de las empresas, en toda Europa. Destruye empleo y pone a prueba la resistencia de nuestro modelo social. También genera una intensa presión política sobre los dirigentes.
La Unión Europea no es inmune a estas tensiones. Por ello, ha decidido poner en funcionamiento todos los mecanismos de que dispone para entender la crisis y sus consecuencias, empleando el origen de su fuerza: las instituciones europeas y el trabajo conjunto de los Estados miembros en una comunidad basada en el Estado de Derecho como fuente de soluciones colectivas para los problemas comunes.
Señorías, es mucho lo que hemos hecho en los últimos seis meses para combatir la crisis que estamos sufriendo. En otoño evitamos un colapso del sistema financiero; contribuimos a la creación de un proceso internacional con el G20; fuimos de los primeros en centrarnos en la economía real con nuestro plan de recuperación aprobado en diciembre, un plan cuyas recomendaciones (un estímulo presupuestario nunca antes conocido en el ámbito europeo) han comenzado a ser aplicadas. Este apoyo a la economía real supone un 3,3 % del PIB e incluye una contribución efectiva por parte del presupuesto europeo.
El plan de recuperación incluye, por ejemplo, adelantos procedentes de los fondos estructurales por un total de 6 300 millones de euros en 2009, que se suman a los 5 000 millones de euros ya apalabrados.
Las iniciativas llevadas a cabo durante los seis últimos meses están de acuerdo con la Estrategia de Lisboa sobre crecimiento y empleo. Debemos continuar con las reformas estructurales, que han sido de gran ayuda para reforzar nuestras economías y que también sirven para mantener la demanda a corto plazo; pero ahora debemos pasar al siguiente nivel y desplegar las medidas para combatir la crisis más concienzudamente.
Necesitamos una mayor coordinación cuyos efectos tengan un alcance más amplio. Es hora de intensificar nuestra respuesta ante esta situación. Debemos entender que este es un nuevo tipo de crisis, con una dimensión, una magnitud y una profundidad como nunca se han conocido.
Esta será la misión del Consejo Europeo la próxima semana. Con el respaldo total de la Presidencia checa, cuyo compromiso y total cooperación con la Comisión agradezco, estoy convencido de que se producirán avances en las cuatro áreas que la Comisión definió hace unos días en su comunicación: los mercados financieros, la economía real, el empleo y la dimensión global a través del G20.
La reunión informal del día 1 de marzo –en gran parte, gracias a la eficaz dirección del Primer Ministro Topolánek– ya ha puesto los cimientos para un Consejo Europeo fructífero. Me enorgullece comprobar que el trabajo preparatorio de la Comisión ha tenido una acogida muy favorable. Nuestras orientaciones sobre los activos depreciados, nuestra comunicación sobre el sector de la automoción y el informe que encargué al señor de Larosière y a su grupo de alto nivel han permitido a los Estados miembros alcanzar un consenso para poder agruparse en torno a posiciones comunes.
Agradezco el amplio respaldo que se está reuniendo en torno a estas iniciativas en el Parlamento Europeo. Mencionaré, como ejemplo, los informes que vamos a debatir esta mañana, el informe Ferreira sobre el plan de recuperación económica, el informe Andersson sobre las orientaciones para las políticas de empleo y el informe Kirilov sobre la política de cohesión.
Estos informes y las resoluciones que esta semana serán votadas en la Asamblea, en particular las del grupo de coordinación de la Estrategia de Lisboa, harán al Consejo Europeo una contribución que considero esencial. En vísperas de la Cumbre de Londres, reforzarán la posición de Europa en la escena internacional, algo que celebro.
Presidente de la Comisión . – Señor Presidente, quiero referirme brevemente a tres cuestiones que en mi opinión guiarán el trabajo de este Consejo Europeo: la estabilización de los mercados financieros, la revitalización de la economía real y la ayuda para que los ciudadanos superen la crisis.
Fíjense en el sistema financiero. En efecto, necesitamos intervenir con inmediatez para ocuparnos de los problemas urgentes. Tras nuestras iniciativas sobre recapitalización y garantías, nuestra orientación sobre activos depreciados se dirige al obstáculo principal que está bloqueando el flujo de crédito. Considero, y esto figura en nuestra comunicación, que si no limpiamos el sistema bancario no se producirá la restauración del flujo de crédito en la economía real.
Pero, como a menudo se ha argumentado en esta Cámara, también necesitamos recuperar la confianza mediante una profunda revisión de nuestros reglamentos. Es por ello que hemos elaborado un calendario detallado de nuevas propuestas reglamentarias. El mes que viene, la Comisión presentará nuevas propuestas sobre fondos de alto riesgo, equidad privada y pagos a ejecutivos.
Sin embargo, también debemos modernizar la supervisión. Como habrán visto en la comunicación adoptada por la Comisión el pasado miércoles, y que tuve la oportunidad de debatir con su Conferencia de Presidentes un día después, la Comisión está dispuesta a acelerar la aplicación del Informe Larosière. A finales de mayo presentaremos la arquitectura global para su aprobación por parte del Consejo Europeo en junio, y volveremos aquí en otoño con propuestas legislativas.
En términos más generales, más allá de los sistemas financieros, la utilización de iniciativas a corto plazo para determinar nuestros objetivos a largo plazo pagará dividendos. Nos hará más fuertes cuando llegue el repunte, preparándonos para hacer frente al desafío de la competitividad y de la economía de bajas emisiones.
Tomemos la seguridad energética. El hecho de que estamos en una crisis económica no hace desaparecer nuestros problemas de dependencia. Todo lo contrario, y aplaudo la decisión del Primer Ministro Topolánek de celebrar un debate sobre este particular. Esto resulta fundamental para lo que estamos haciendo. Invertir en infraestructuras genera hoy un estímulo, y es tremendamente necesario para la economía europea, pero también nos hará más fuertes y competitivos mañana. Por eso su apoyo, el apoyo del Parlamento Europeo para el plan de estímulo de 5 000 millones de euros destinados a proyectos energéticos y de banda ancha, es tan valioso; sobre todo porque, para serles sincero, estoy bastante preocupado por la situación actual en el Consejo, donde no estamos haciendo los progresos que me gustaría contemplar.
Por supuesto, todos sabemos que el presupuesto de la Comunidad, situado en menos del 1 % del PIB, solo puede hacer una modesta contribución a un estímulo de alcance europeo. El dinero deberá proceder, en esencia, de los presupuestos nacionales. No obstante, necesitamos desplegar todos los mecanismos disponibles en el ámbito europeo para ser efectivos. Los mercados individuales son la mejor plataforma posible para la recuperación. Solo en 2006, Europa se enriqueció en 240 000 millones de euros, lo que equivale a 518 euros por cada ciudadano europeo, gracias a los mercados individuales.
El Consejo Europeo debería consolidar su lugar en el seno de nuestra estrategia de recuperación acordando unos principios que den forma a la recuperación europea, incluido un compromiso compartido de aperturismo y unas condiciones equitativas interna y externamente, por tanto rechazando con rotundidad el proteccionismo, aunque, claro está, defendiendo el mercado individual, piedra angular de la prosperidad europea.
Más importante aún, no obstante, es que debemos reconocer que esta no es una cuestión de teoría económica o de áridas estadísticas. La crisis está teniendo un gran impacto en los ciudadanos, sobre todo en las más vulnerables de Europa; y está sucediendo hoy, ahora. Por ello, mi principal inquietud –con diferencia, la prueba más importante que afrontamos– es el impacto social de esta crisis, es decir, el problema del creciente desempleo.
Debemos centrar nuestras energías en el empleo y en ayudar a que los ciudadanos superen la crisis. Esto requiere determinación y creatividad. Debemos ayudar a las empresas a mantener a sus trabajadores en plantilla, a utilizar la formación de manera imaginativa para que sea de utilidad en necesidades a corto y a largo plazo. Y debemos asistir a quienes ya están desempleados. Tenemos que desarrollar cuantas más iniciativas nacionales para ayudar a los más vulnerables, pero también necesitamos sacar el máximo partido a los instrumentos europeos a nuestra disposición, desde el Fondo Social Europeo hasta el Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización.
Iniciar ahora un proceso que nos lleve a la Cumbre del Empleo en mayo deja por delante dos meses de esfuerzos intensos para aplicar planes y, si es posible, para desarrollar estrategias nuevas y más ambiciosas para atajar el problema del paro. Debemos aprovechar este tiempo.
Aunque el tiempo es breve, creo que deberíamos organizar un proceso mucho más global en su fase preliminar, involucrando a los agentes sociales, a la sociedad civil y a los parlamentarios. Resulta de particular importancia que saquemos provecho de su privilegiada comprensión de lo que está sucediendo realmente en la calle. Si seguimos este planteamiento de agrupar nuestros recursos y de coordinar las iniciativas en todos los ámbitos –europeo, nacional, regional, y también en el de los agentes sociales– superaremos antes la crisis y, en mi opinión, saldremos reforzados de ella.
También soportaremos más peso en la escena global. No es una coincidencia que las propuestas que hemos realizado para la posición de la Unión Europea en el G20 sean un fuerte eco de nuestro enfoque dentro de Europa. Con una voz unificada de la UE en el G20, estos países asumirán una gran carga y la Unión Europea estará –si los Estados miembros están realmente dispuestos a trabajar juntos– en una posición óptima para dar forma a la respuesta global a la crisis.
Hoy Europa debe buscar su fuerza en la cohesión, en la coordinación, en una solidaridad genuina y práctica. Para ello, debemos trabajar todos juntos y permanecer en contacto permanente mientras afrontamos la recuperación, incluido, por supuesto, este Parlamento.
Deseo que esto se convierta en realidad y que todos trabajemos por la recuperación durante las semanas y meses venideros.
Elisa Ferreira, ponente. – (PT) Señor Presidente, señor Presidente de la Comisión, Señorías, la crisis actual es la peor jamás conocida por la Unión Europea. Por desgracia, está lejos de terminar. Las bancarrotas siguen produciéndose y el desempleo continúa creciendo. Nunca antes el proyecto europeo ha estado sometido a semejante examen. De nuestra respuesta conjunta no solo dependerá la robustez de la recuperación, sino también, con toda probabilidad, la propia subsistencia del proyecto europeo, al menos en los mismo términos de velocidad de nuestro desarrollo y de nuestra expansión.
La Unión Europea no fue creada para quedar limitada, en tiempos de prosperidad, a ser un gran mercado o a regresar, en tiempos de crisis, al egoísmo nacional del «sálvese quien pueda». El proyecto europeo es un proyecto político y una garantía de de paz, libertad y democracia. Sin embargo, en términos económicos, este proyecto se basa tanto en la competencia como en la solidaridad y en la cohesión. De hecho, prospera en su capacidad de ofrecer calidad y oportunidades de progreso a todos los ciudadanos, sin que importe su origen.
Hoy, en esta situación de crisis, los europeos miran a Europa en busca de protección y de iniciativas que les ayuden a superar con rapidez la actual fase crítica, sin que se produzcan colapsos sociales. Esperan que Europa les ayude a redescubrir su futuro y a incentivar el empleo y la actividad económica, basándolos en planteamientos de desarrollo nuevos y más sostenibles.
La Agenda de Lisboa y los compromisos medioambientales constituyen objetivos inspiradores, pero necesitamos con urgencia darles sustancia y fuerza. A este respecto, la llamada del Parlamento al Consejo y a la Comisión es clara, firme y enérgica. El consenso alcanzado en la votación de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios muestra esta intención común. Espero que la votación de hoy en esta Cámara ratifique esto.
Los distintos ponentes y grupos políticos han trabajado conjuntamente, y espero que este mensaje sea transmitido a y percibido por la Comisión en ese sentido.
En este contexto, quiero dar las gracias a los ponentes alternativos, en particular al señor Hölmark y a la señora in ’t Veld. Espero que, con esta misma determinación, la votación de hoy nos permita confirmar y transmitir este mensaje.
En cuanto a las causas de esta crisis, lo más importante en estos momentos es aprender la lección. El Informe Larosière es, de hecho, una guía muy importante que debemos seguir. Constituye una base excelente y abarca mucho de lo que ya se ha propuesto en esta Cámara. Sus conclusiones deben, no obstante, llevar a una actuación inmediata y planificada por parte de la Comisión. También resulta vital que la Unión Europea adopte una determinada postura a este respecto en la próxima reunión del G20.
En este contexto, opino que existen elementos simbólicos y espero que el Parlamento vote hoy inequívocamente para combatir el sistema de depósitos en el extranjero y los paraísos fiscales. No es suficiente, sin embargo, limitarnos a corregir los errores del pasado, particularmente en lo que respecta a la legislación y a la supervisión financieras. El daño ya se ha producido y necesitamos un plan de recuperación que de acuerdo con las responsabilidades de la UE. Aplaudimos la rápida iniciativa de la Comisión, pero somos conscientes, y debo ser claro, de que los medios y las herramientas de actuación son ciertamente inadecuados.
El Parlamento ha dado a la Comisión un voto de apoyo en lo que respecta a la flexibilidad, la capacidad innovadora y la rapidez de los instrumentos disponibles; pero no podemos olvidar que el 85 % de los fondos actualmente disponibles se encuentran en manos de varios países que forman parte de la Unión Europea. Los países de la UE nunca han sido tan distintos entre sí como lo son hoy en día. Algunos países cuentan con poder y con instrumentos para actuar, mientras que otros son completamente vulnerables y su caja de herramientas está totalmente vacía. Hay países sin margen nacional para maniobrar, que no son capaces de resistir las fuerzas simultáneas y violentas del mercado interior, de la moneda única y de la globalización. Entre ellos figuran los nuevos países que acaban de incorporarse al proyecto europeo y que se cuentan entre los que más están sufriendo.
Señor Presidente, Señorías, pienso que en estos momentos el mensaje del Parlamento puede fragmentarse en una serie de mensajes muy nítidos y muy precisos, aunque siempre con una idea común: que necesitamos a los ciudadanos, los empleos y los recursos nacionales, pero también que necesitamos los recursos europeos, con la finalidad de restaurar, tal y como espera la ciudadanía, el dinamismo, el crecimiento y la solidaridad en el espacio europeo.
Jan Andersson, ponente. - (SV) Señor Presidente, señor Presidente en funciones, Comisario, se ha discutido sobre si las Orientaciones para el Empleo deben ser modificadas. No es una discusión particularmente importante, ya que esas orientaciones contienen todas las oportunidades de acción. El problema en estos momentos es la falta de capacidad para actuar. Hemos vivido, y vivimos todavía, una crisis financiera que se ha convertido en crisis económica. Ahora la crisis del empleo nos cae encima con la perspectiva de problemas sociales en lontananza.
Es bueno que se haya organizado una cumbre del empleo en mayo, pero no debemos aislar las cuestiones laborales de las cuestiones económicas. Así, deben ser integradas en el debate. Opino que hemos hecho muy poco, y que lo hemos hecho demasiado tarde. El 1,5 % del PIB de los Estados miembros; eso estaba bien cuando lo propusimos, pero ahora la crisis es incluso peor de lo que pensamos. Debemos hacer más, hacer más esfuerzos coordinados –ciertamente, mayores que el 2%– para enfrentarnos a la situación. El riesgo de no hacer lo suficiente o de hacerlo demasiado tarde es grande, mucho mayor que el riesgo de hacer demasiado, ya que causará un mayor desempleo y una reducción de los ingresos fiscales, lo que influirá en los problemas sociales que experimentan los Estados miembros.
¿Qué deberíamos hacer, entonces? Lo sabemos muy bien. Deberíamos agrupar lo que es beneficioso a corto plazo para combatir el desempleo y lo que es necesario a largo plazo. Me refiero a la inversión ambiental, a nuevos proyectos de infraestructuras, a la eficiencia energética de las viviendas, y a la educación, educación y educación.
Hemos hablado sobre el aprendizaje a lo largo de la vida. Nunca hemos hecho lo suficiente, pero ahora tenemos la oportunidad de invertir con rigor en educación. Asimismo, necesitamos dirigir nuestra atención a esos grupos que destinarán los fondos al consumo: los desempleados, las familias con hijos, los pensionistas y otros que usarán esas ayudas como consumidores.
Debemos hacer lo posible en el ámbito de la UE e intentar ocuparnos rápidamente del Fondo Social y del Fondo de Adaptación a la Globalización, de modo que los recursos salgan de los Estados miembros. Sin embargo, para ser del todo sinceros, sabemos que los principales recursos económicos están en los Estados miembros y que si estos no hacen lo suficiente, y de manera coordinada, no tendremos éxito. Si miramos alrededor y resumimos lo que los Estados miembros han hecho, solo hay uno de ellos que ha alcanzado el 1,5 %, y me refiero a Alemania, que inicialmente no era el país de referencia cuando se trataba de tomar la iniciativa. Otros países, como por ejemplo los nórdicos, de los que procedo, están haciendo muy poco, a pesar de que su situación económica es relativamente buena.
Hablemos ahora de las consecuencias sociales. Las han mencionado y son particularmente importantes. No solo afectan a los sistemas de seguridad social, sino también al sector público, que es doblemente importante. Se encarga de proporcionar atención infantil, cuidados a los ancianos y seguridad social, pero también es importante desde la perspectiva del empleo. Hay un gran número de personas que dependen del sector público y debemos asegurarnos de que este dispone de suficientes recursos económicos.
También quiero hacer un comentario sobre los jóvenes. Actualmente los jóvenes pasan directamente de los estudios al desempleo. Debemos generar oportunidades para que los jóvenes encuentren un puesto de trabajo o para que accedan a una formación complementaria. De lo contrario, no hacemos sino almacenar problemas de cara al futuro. En conclusión, debemos actuar. Debemos actuar de manera coordinada y con solidaridad, debemos actuar ahora, sin esperar más, y nuestra actuación debe ser idónea.
(Aplausos)
Evgeni Kirilov, ponente. – (BG) Gracias, señor Presidente, señor Vondra y señor Barroso. La preparación de este informe, titulado «Política de cohesión: invertir en la economía real», ha llevado muy poco tiempo. Este resultado tan satisfactorio no habría sido posible sin la implicación y la asistencia de mis colegas en la comisión y de los ponentes alternativos, y sin la cooperación entre grupos políticos, por lo que quiero darles las gracias a todos ellos.
Quiero detenerme en los mensajes básicos que contiene este informe. En primer lugar, este informe apoya en todos los casos las medidas propuestas por la Comisión Europea para acelerar y simplificar la aplicación de los Fondos Estructurales, lo que incluye aumentar los adelantos, introducir planes más flexibles para cubrir los gastos, etc. Hemos requerido estas medidas justo ahora que necesitamos dar una respuesta adecuada a la crisis económica: inversión en la economía real, protección y creación de empleos, y apoyo a los emprendedores. No obstante, estas medidas no son el único indicio de que necesitamos actuar de manera más eficaz y eficiente. Las propuestas de simplificar las normas han sido reclamadas durante largo tiempo y esperadas por los usuarios de los fondos de la UE, y llegan como respuesta a nuestras recomendaciones y a las del Tribunal de Cuentas Europeo.
En segundo lugar, la política de cohesión y la política de solidaridad. En este contexto no solo pedimos una declaración de solidaridad, sino que queremos verla en acción. En una situación de dependencia mutua entre las economías europeas, los efectos adversos de la crisis perjudican a todas las economías. Para contrarrestar estos efectos, debemos lograr resultados positivos que generen beneficios globales y que sean usados para alcanzar los objetivos establecidos por la Estrategia de Lisboa en términos de crecimiento y de desarrollo. También es importante para todos los ciudadanos de la UE que defendamos los estándares sociales, que amparemos a los socialmente desposeídos, que la competencia no sea distorsionada y que el medio ambiente siga contando con protección. A este respecto, necesitamos una solidaridad y una cohesión máximas para tener éxito en la búsqueda conjunta de una salida más rápida de la situación de crisis.
En tercer lugar, es importante que aprendamos las lecciones que nos deja esta crisis, y que las medidas que adoptemos no sean tratadas como casos aislados. Debemos seguir analizando los errores cometidos y acumulando experiencia. Además, el proceso de simplificación de los procedimientos debe seguir adelante. Las normas deben ser clarificadas, la información debe ser más accesible; es preciso aligerar la carga administrativa y dotar de mayor transparencia a los procedimientos. Éste será el único modo de disminuir los errores y de limitar las oportunidades de que se produzcan incumplimientos y corrupción.
Finalmente, quiero hacer un llamamiento al Consejo para que adopte lo antes posible las medidas propuestas para acelerar y simplificar el uso de los Fondos Estructurales. También quiero apelar a los miembros de la Comisión Europea, de quienes esperamos que vigilen el impacto de las nuevas medidas y que realicen sugerencias, así como que se ocupen del conjunto del proceso. Por ultimo, pero no menos importante, quiero subrayar el papel fundamental desempeñado por los Estados miembros, de los que depende que se tomen iniciativas y que la aplicación de la política de cohesión tenga resultados reales. Terminaré insistiendo en que necesitamos ver solidaridad en acción.
Salvador Garriga Polledo, Ponente de opinión de la Comisión de Presupuestos. - Señor Presidente, en nombre de la Comisión de Presupuestos queríamos indicar fundamentalmente que este plan de recuperación económica tiene una dimensión mucho más intergubernamental que comunitaria y que muestra los límites financieros reales de la Unión Europea.
Vamos a utilizar, desde el punto de vista comunitario, 30 000 millones de euros que van a ser prácticamente movilizados por el Banco Europeo de Inversiones, y en la parte estrictamente perteneciente al presupuesto comunitario de 5 000 millones nos encontramos con grandes problemas.
No existen nuevos recursos, sino que lo que se produce es una redistribución de los recursos ya existentes. En cuanto al Banco Europeo de Inversiones, estamos completamente de acuerdo en que se recurra a él, pero hay que señalar que estamos preocupados porque le encomendamos muchas obligaciones sin tener la garantía de que las pueda llevar adelante.
Finalmente, lamentamos la incapacidad del Consejo para llegar a un acuerdo sobre esos 5 000 millones de euros que van para interconexiones energéticas y para la banda ancha rural.
Lo que creemos es que no se deben utilizar los márgenes no utilizados, sino que lo que tienen que hacer la Comisión Europea y el Consejo es volcarse en los recursos que les da el propio Acuerdo interinstitucional.
Elisabeth Morin, ponente de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales. - (FR) Señor Presidente, señor Barroso, esta mañana quiero compartir con todos ustedes la opinión unánime de la Comisión de Empleo y de Asuntos Sociales, ya que queremos ver un fomento real de la cohesión social en este plan de recuperación. Cohesión social significa estar integrado en el mercado laboral. Para empezar, queremos mantener a todos los trabajadores en sus puestos de trabajo y hacer que los parados dejen de estarlo. Para ello recurriremos a medidas como dirigir el Fondo de Adaptación a la Globalización a nuevos cursos de formación, de modo que los trabajadores estén preparados cuando superemos esta crisis.
Por tanto, a corto plazo necesitamos mantener empleados a nuestros ciudadanos. A medio plazo, debemos proporcionar una mejor formación a los trabajadores de cara al final de la crisis y, a largo plazo, debemos innovar, también en las organizaciones sociales a través de los grupos de empleadores.
Si quiere sobrevivir en la era de la globalización, Europa está obligada a innovar.
Joseph Daul, en nombre del Grupo del PPE-DE. – (FR) Señor Presidente, Señorías, el Consejo Europeo de la próxima semana no debe ser una cumbre más. No debe ser una cumbre rutinaria. Los europeos esperan señales concretas de ella, al igual que mi grupo parlamentario.
Esta cumbre debe ser la que afirme la fuerza de Europa y su determinación para hacer frente a la crisis. Esta fuerza ya ha sido mostrada en el pasado, cuando Europa adoptó las normas de la economía social de mercado, que atenúa el daño producido por esta crisis sin precedentes que golpea todas las regiones del mundo al mismo tiempo. Esta fuerza también quedó demostrada hace diez años cuando Europa se dotó de una moneda, el euro, que actualmente se enfrenta a su primer examen serio, pero que mantiene su pujanza.
Sin embargo, una Europa fuerte no debe ser una Europa proteccionista. La Europa que protege por medio de sus normas no debe ser una Europa-fortaleza, ya que encerrarnos en nosotros mismos no nos sacará de la crisis. Más bien, debemos confiar en el aperturismo y en la afirmación de nuestra identidad. La fuerza de Europa en una tormenta, incluso más que en tiempos plácidos, reside en tomar la iniciativa en nombre de nuestros conciudadanos, incluidos los menos privilegiados y, sobre todo, en hacerlo de manera unida.
Europa, junto con la Comisión y con el señor Barroso, cuya serie de medidas inspiradas por el Informe Larosière aplaudo, está luchando para salvar el sistema bancario.
Está luchando, y nosotros junto a ella, no, como algunos quieren creer, para salvar los empleos de los operadores de Bolsa, sino para evitar un colapso generalizado de toda nuestra economía; y porque una recuperación duradera no es posible sin un sistema bancario saludable.
Europa está luchando de manera eficaz, y celebro el acuerdo alcanzado ayer sobre la reducción del IVA en los sectores de la restauración y la construcción, sobre la introducción de una supervisión real de los mercados financieros, sobre salvar empleos, sobre mantener o restaurar la confianza y sobre garantizar el futuro de los europeos.
Señorías, he hablado de fuerza, he hablado de unidad, he hablado de eficacia, pero la razón de ser, la motivación de todo esto, es la solidaridad. Ésta es la Europa de Jean Monnet y de todos los padres fundadores. ¿Qué utilidad habría tenido crear Europa tras la última guerra, si hubiese sido únicamente para renunciar a ella en favor del planteamiento «sálvese quien pueda» sesenta años después, con el advenimiento de la crisis económica más severa desde 1929?
Nuestros conciudadanos se preguntan en ocasiones cuál es el propósito de Europa. Depende de nosotros demostrar que Europa está junto a sus 500 millones de conciudadanos, muchos de los cuales están sufriendo debido a esta crisis; y también que se muestra solidaria para con los países de la Unión, y estoy pensando en Irlanda, en Hungría y en otros que están atravesando especiales dificultades.
En nombre de mi grupo, pido que cada Jefe de Estado o de Gobierno de los Veintisiete rechace la tentación del aislamiento que –escogeré mis palabras con cuidado– sería un suicidio para todos nuestros países.
Pido al señor Vondra, al señor Barroso y al señor Pöttering que intervengan en el Consejo Europeo, en nombre de nuestro Parlamento, para optar por la solidaridad y la innovación. Sí, digo innovación porque estoy convencido de que solamente saldremos de esta crisis si empleamos nuevos recursos y si realizamos una inversión enorme en una economía basada en el conocimiento, en la investigación y en el desarrollo.
Debemos explotar, y lo antes posible, el inmenso potencial que la Unión Europea posee en el área de las nuevas tecnologías verdes, ya que estas innovaciones ecológicas deben incluirse en todas las políticas europeas. Esto daría un auténtico impulso industrial a la recuperación económica.
Del mismo modo, es preciso eliminar también con celeridad los obstáculos de reglamentación al mercado interior que todavía dificulta el desarrollo de estas tecnologías. Debemos crear un verdadero mercado interior para las energías renovables con unas normas claras, porque con la crisis nada será lo mismo y debemos prepararnos para la nueva situación. Éste es el significado de la Estrategia de Lisboa y, ahora, de la Estrategia post Lisboa.
Mi grupo parlamentario, al igual que el centro-derecha en Europa, es una organización política responsable. Estamos a favor de una economía que tenga normas y de una economía social de mercado. Esto nos impide pecar de demagogos y de populistas. Esto nos obliga a dirigirnos honestamente a los ciudadanos de Europa. Espero que el próximo Consejo de Europa esté inspirado por nuestros planteamientos.
(Aplausos)
Martin Schulz, en nombre del Grupo del PSE. – (DE) Señor Presidente, con el debido respeto hacia su persona, señor Vondra, resulta inaceptable que, en una situación como la actual, el Presidente en ejercicio del Consejo no esté presente. Esto también indica la naturaleza de su actitud hacia la situación que vivimos.
(Aplausos)
Hemos escuchado repetidamente muchas de las viejas fórmulas ya conocidas. Hemos escuchado este tipo de cosas durante meses y podríamos crear plantillas con esas expresiones. Señor Daul, quiero felicitarle por su magnífica intervención. Si continúa por ese camino como orador, los ciudadanos de Lipsheim y de Pfettisheim empezarán a pensar que se ha unido al Partido Comunista francés. Es maravilloso y todo parece perfecto. No obstante, lo que en realidad necesitamos es hacer algo. Debemos tomar las decisiones necesarias. Hay que hacer más en el Consejo Europeo. La crisis se agrava, los puestos de trabajo desaparecen. En los últimos seis meses, hemos visto cómo los mercados de valores han registrado pérdidas por 40 000 millones de euros. Esto significa que el sustento de los ciudadanos está siendo destruido. Esto significa que la gente está perdiendo sus empleos. Esto significa que las empresas corren riesgo de quiebra. Esto significa que las economías nacionales están amenazadas por el colapso. En esta situación, el Consejo nos trae unas cuantas resoluciones, como el plan de estímulo fiscal del 1,5 % del PIB este año o el próximo. Tres Estados miembros ya han aplicado la resolución, lo que significa que veinticuatro Estados no lo han hecho. Gran Bretaña, Alemania y España han cumplido, e incidentalmente estos tres países estuvieron presionados por los socialdemócratas y los socialistas, y los otros Estados miembros no lo han estado. ¡Es preciso hacer algo más! Díganselo al absentista Presidente en ejercicio del Consejo.
Señor Barroso, su intervención ha sido espléndida. Ha sido excelente y la respaldamos en su totalidad. Necesitamos con urgencia solidaridad entre los Estados miembros. Como socialdemócratas y socialistas, opinamos que la solidaridad es el concepto clave en esta situación. La solidaridad entre las personas dentro de la sociedad, pero también la solidaridad entre Estados. La solidaridad dentro de la Eurozona y la solidaridad entre la Eurozona y los Estados que están fuera de ella. Es importante que la Comisión apremie a los Estados miembros a mostrarse solidarios.
También es importante que la Comisión nos proporcione las propuestas de directivas que necesitamos para controlar la equidad privada y los fondos de alto riesgo, para garantizar la transparencia de las agencias de calificación crediticia, para mantener los salarios de los directivos dentro de unos límites razonables y para acabar con los paraísos fiscales. Necesitamos estas iniciativas con urgencia. Esperamos que las apliquen y confiamos en que lo hagan. Si ya no resulta posible lograrlo en esta legislatura parlamentaria, volveremos a formular estas peticiones el primer día del nuevo Parlamento. Cuando escucho al presidente de Citigroup, banco que una vez más ha registrado beneficios, y cuando escucho que el señor Ackermann, del Deutsche Bank, entidad que nuevamente ha registrado beneficios en el primer trimestre, me pregunto si estas personas creen que pueden seguir actuando como antes, ahora que han sido rescatados por el Estado. No, debemos establecer controles y transparencia para asegurarnos de que estas personas no repitan lo que hicieron en el pasado.
Mi tercer punto es que he sentido fascinación al escuchar a los miembros del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos. Es maravilloso. Ahora repiten ustedes todas las cosas que hemos dicho durante años y a las que se han opuesto sistemáticamente, votando en contra. Al parecer, han despertado súbitamente. Sin embargo, cuando se trata de la Enmienda 92, de una resolución para hacer más, en otras palabras de un estímulo fiscal del 1,5 % del PIB, el PPE-DE no vota a favor. La Enmienda 92 será la prueba de fuego para ustedes en la votación de esta tarde. Sobre el tema de la solidaridad, el señor Daul ha manifestado, en nombre de su incompareciente grupo, que es positiva. Veremos si vota usted a favor de la Enmienda 102, en la que pedimos solidaridad.
Un comentario final que resulta crucial para nuestro grupo se refiere a la Enmienda 113, relativa a los paraísos fiscales. Las personas que nos atienden en los restaurantes, los conductores que nos llevan en coche, el personal de tierra de los aeropuertos que descarga nuestras maletas, son todos ellos contribuyentes cuyos impuestos están siendo utilizados para impedir que los grandes bancos se hundan, porque los gobiernos y los parlamentos han rogado a esas personas que hagan una contribución. Éstas son las personas que han de pagar por las redes de seguridad que se han colocado para los bancos y las grandes compañías. Ahora a los directivos de esos grandes bancos, quienes siguen pagándose a sí mismos bonificaciones por valor de millones de euros (por ejemplo, el ING, que registra pérdidas de varios miles de millones de euros), se les permite colocar su dinero en paraísos fiscales para no tener que pagar impuestos. Ésta es una lucha de clases desde arriba, de la que al menos nosotros no queremos ser parte. Por tanto, la cuestión de si decidimos hoy que el Parlamento Europeo se oponga a los paraísos fiscales resulta decisiva para la credibilidad del PPE-DE y del Grupo de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa. Han hablado como los socialistas, pero queremos comprobar si esta tarde votan como los socialistas.
Hemos puesto nuestras tres peticiones sobre la mesa y quiero manifestar con claridad que si no votan a favor de ellas, no tendremos una resolución conjunta. Entonces resultará evidente que nosotros nos pronunciamos a favor de la justicia social y que el PPE-DE solamente pronuncia palabras vacías.
(Aplausos)
Graham Watson, en nombre del Grupo ALDE. – Señor Presidente, durante los últimos meses nuestra Unión ha acumulado más cumbres que nuestro antiguo colega Reinhold Messner, y nuestro Parlamento ha producido un sinfín de informes sobre cómo mejorar la economía; pero lo que esas cumbres y esos informes han conseguido es colocar piedras para que los Estados miembros pudiesen vadear el río de la recesión. Ahora necesitamos que el Consejo lo cruce sin miedo ni titubeos, y felicito a los autores de los informes Andersson, Ferreira y Kirilov. Los tres ofrecen una perspectiva consistente y pragmática redactada a la luz de la avalancha de desempleo que se anuncia en nuestro horizonte. Y su mensaje es este: empleo, empleo, empleo.
La Estrategia de Lisboa, las orientaciones para el empleo, la política de cohesión; siempre han argumentado a favor de la flexiguridad de nuestras economías, de la inversión pública en investigación y desarrollo, de la rápida transición a una economía del conocimiento. Son los cimientos sobre los que construir un mercado saludable, dinámico y seguro.
Y desde la posición ventajosa de hoy, algo nos queda claro a todos; excepto, quizás, a algunos asientos en la izquierda. No fue la Estrategia de Lisboa la que trajo penurias a nuestros hogares. Más bien, los Estados miembros que la ignoraron son los que ahora están sufriendo esas penurias con más dureza y los que las sufrirán durante más tiempo. De modo que ha llegado el momento de poner los pies en el suelo y de dirigirnos hacia un «Programa Plus de Lisboa» y hacia unas orientaciones de empleo que reflejen las realidades de nuestra Unión.
Los parlamentos nacionales, los gobiernos regionales, los ayuntamientos, todos deben ser habilitados para hacer frente a este desafío, y ¡ay! de ellos si no lo afrontan. Tampoco debemos aceptar las imposiciones sobre la necesidad de proteger el planeta. El consejo considerará la postura negociadora de la UE para la conferencia sobre el cambio climático de Copenhague. Señor Vondra, ¿cuánto dinero asignarán los Veintisiete para adaptación y mitigación en los países en desarrollo? El cambio climático no se detendrá mientras la economía se frena, y los países más pobres seguirán sufriendo debido a nuestro consumo de carbono.
Así que la recesión no debe significar inacción. Los Estados miembros deben comprometer el dinero para combatir el cambio climático y para entretanto crear puestos de trabajo relacionados con la ecología, tal vez utilizando el dinero que tenemos, como sugiere el señor Turmes, para hacer palanca por medio del Banco Europeo de Inversiones o del Fondo Europeo de Inversiones. Sin embargo, el Consejo sabe que los estragos de la recesión regresarán si no se produce una reforma radical del sistema financiero.
El G20 del próximo mes tiene el cometido de refundir el molde, y aplaudo el tono adoptado por los líderes europeos cuando se reunieron en Berlín. El FMI debería ser financiado eficazmente, los paraísos fiscales deberían ser sometidos a vigilancia y las instituciones financieras deberían ser reguladas de manera rigurosa, con una autoridad europea de servicios financieros que supervise el sistema; y esto no para arrastrar nuestras economías al pasado, sino para crear un sistema económico abierto, honesto y transparente que sea libre y justo.
Londres, París, Berlín: todos están dispuestos a subrayar que Europa debe mantenerse unida, pero el Presidente del Consejo nos dice que las diferencias persisten. Espero que el Presidente del Consejo comparezca aquí para informarnos sobre la cumbre, porque hoy debería estar presente. Si las diferencias persisten, no hará falta. Necesitamos que Europa tenga fuerza mental, rapidez y que esté unida en su propósito durante las semanas y meses siguientes, preparada para deshacerse de los activos tóxicos que están dañando los balances bancarios, preparada para llevar a cabo una reforma bancaria para restaurar la solvencia, y preparada para aceptar que el presente paquete de estímulos puede no resultar suficiente, porque no es bueno llenar el FMI hasta rebosar si no existe un sistema financiero global al que apoyar, y porque es una injusticia que los Estados miembros responsables deban hacerse cargo de la omisión de quienes vivieron a lo grande, lo que puede ser el precio que hay que pagar para evitar el contagio del colapso económico.
Para decirlo con claridad, necesitamos que el Consejo, la Comisión y el Parlamento trabajen juntos: de manera serena, tranquila y colectiva, evitando que el procedimiento se lleve lo mejor del propósito. Europa no puede seguir sofocando incendios. Ha llegado el momento de llevar a cabo una reforma fundamental que genere empleo ahora y seguridad para el futuro.
Cristiana Muscardini, en nombre del Grupo UEN. – (IT) Señor Presidente, Señorías, el señor Vondra ha hablado de «reforzar la supervisión», pero queremos alguna información sobre el hecho de que muchos derivados OTC siguen en poder de los bancos europeos y sobre hasta qué punto esto aumentará la factura a nivel mundial. Puede ser que la Comisión y el Consejo decidan congelar los derivados, o al menos que propongan hacerlo en el ámbito mundial, y suspender las operaciones con estos productos. ¿Es posible que en los bancos que han sido nacionalizados estos derivados sigan siendo un activo tóxico pero obviamente también serán una preocupación para el desarrollo? Reforzar la supervisión también significa que debemos no solo, como apunta la Comisión, tener la capacidad de sanear el sistema bancario y de revisar el sistema de regulación, sino que debemos hacer nuevas propuestas.
Por tanto, si estamos preocupados por la crisis en la industria del motor, también debemos interesarnos por las pequeñas y medianas empresas y por la competencia desleal procedente desde más allá de nuestras fronteras. El Consejo no ha decidido aún ratificar y potenciar el etiquetado de origen, el único sistema que sin ser proteccionista protege a los consumidores y a los productos, como el mismo Presidente Barroso acaba de señalar. Además de promover nuevas líneas de crédito, para incentivar la actividad económica debemos proporcionar a las pequeñas y medianas empresas un acceso más rápido y más barato a la movilidad, si queremos que esos negocios se adapten en lugar de hundirse. Muchos de ellos experimentan actualmente un descenso del 50 % en sus pedidos, lo que les obliga a acudir a los bancos en busca de ayuda. Sin embargo, estos no les prestan dinero; y las acciones bancarias se han colapsado debido a los derivados. Estamos ante un círculo vicioso. Debemos salir de este embrollo y buscar soluciones reales, no propuestas inútiles.
Rebecca Harms, en nombre del Grupo Verts/ALE. – (DE) Señor Presidente, Señorías, con motivo del quinto debate en esta legislatura parlamentaria sobre los éxitos y los fracasos de la Estrategia de Lisboa, quiero preguntar cómo es posible que cada año hayamos afirmado que esta estrategia era un éxito, que este extremo haya sido evaluado y que ahora repentinamente nos coja por sorpresa la crisis más grave de los últimos tiempos, cual desastre natural. Las cosas no deberían ser así y uno de los problemas que debemos resolver es, en mi opinión, la evaluación fraudulenta de la Estrategia de Lisboa.
Hace un año, en el mismo debate, el Parlamento Europeo apremió a la Comisión a garantizar la estabilidad de los mercados financieros porque habíamos detectado indicios de una crisis inminente. Señor Barroso, nada se hizo en respuesta a esta petición. Durante los últimos meses hemos debatido el colapso del sistema, como ha dicho el señor Schulz, sin asegurarnos de que los nuevos reglamentos sean obligatorios. Mi visión de esto es ligeramente distinta de la de mis colegas. Considero que muchos miembros de la Comisión y de los gobiernos nacionales siguen convencidos de que un mercado desreglado con unos actores fuertes puede regularse a sí mismo. Si nos limitamos a inyectar fondos con rapidez en el sistema bancario y a ofrecer garantías públicas, sin establecer una estructura completamente nueva para los mercados financieros, estamos llamados a fracasar. No superaremos esta crisis y no habrá una recuperación real.
El debate sobre los vínculos entre la política climática, las estrategias sostenibles y la gestión de la crisis resulta igualmente contradictorio. Cada año, escuchamos sobre este asunto muchas garantías confortantes. Sin embargo, si observan los actuales planes de recuperación económica en el ámbito europeo y nacional, comprobarán que consisten en mera palabrería y que los objetivos de la sostenibilidad, la protección del clima y el uso eficiente de los recursos siguen sin ser tomados en serio. Estos planes de recuperación económica no pertrecharán a la economía europea para enfrentarse al futuro. Sencillamente, son más de lo mismo.
Jiří Maštálka, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (CS) Señorías, el programa conjunto para el crecimiento y el empleo, también conocido como Estrategia de Lisboa, nació en el año 2005. Nos encontramos en 2009 y, pese a todo, nos enfrentamos a una pobreza creciente y a una crisis económica y financiera sin precedentes en la historia. Además, los últimos pronósticos anuncian que el número de desempleados en la UE aumentará en cerca de 3,5 millones de personas a lo largo de este año. A pesar de todas las medidas adoptadas hasta la fecha, el desempleo sigue creciendo. No soy el único que piensa que algo está fallando. La situación actual muestra el fracaso de las anteriores políticas que apoyaban mayoritariamente la acumulación de enormes beneficios por parte de grandes corporaciones comerciales y financieras, la creación de monopolios y el deterioro de los estándares de vida de los trabajadores y de los ciudadanos de a pie. Europa debe emprender otro camino. En su reunión de primavera, el Consejo debería adoptar una estrategia europea para la solidaridad y el desarrollo sostenible, así como una nueva serie de políticas económicas, sociales y ambientales que apoyen la inversión especialmente en calidad laboral, mejora de capacitación, programas de apoyo a las infraestructuras, políticas de cohesión, protección ambiental y mejora de la salud y de la seguridad laborales. Un serio problema al que se enfrentan los Estados miembros, incluida la República Checa, es la deslocalización de empresas. La UE debería crear un marco reglamentario que penalice a las compañías que lleven a cabo deslocalizaciones, por ejemplo, condicionando el apoyo financiero de la UE al cumplimiento de las obligaciones relacionadas con la protección de empleo y el desarrollo local. Especialmente ahora, en tiempos de crisis económica y financiera, necesitamos no solo solidaridad sino también normas e instrumentos rigurosos y de rápida aplicación como defensa común contra la crisis. De este modo, también estableceríamos un vínculo dignificador con el legado de Jean Monnet, a quien hoy conmemoramos.
Nigel Farage, en nombre del Grupo IND/DEM. – Señor Presidente, el término «solidaridad europea» ha estado en boca de todos esta mañana, como si se diese por hecho. Yo quiero ponerlo en duda.
No podemos extender un cheque en blanco para rescatar a los países de Europa oriental. No disponemos de ese dinero. Económicamente, el plan es bastante frágil y, lo más importante de todo, para los contribuyentes de Francia, Gran Bretaña y Alemania sería políticamente inaceptable que lo adoptásemos. Pero el ministro de Hacienda británico, el señor Darling, parece ser ahora un defensor de este plan. ¡Le falta un tornillo! Dice que es el momento de que Europa se construya sobre valores de cooperación, como si fuésemos una gran familia feliz.
Bueno, el Primer Ministro húngaro, el señor Gyurcsany, arrasa con esa idea de solidaridad europea. Pide que la Unión Europea rescate a países como el suyo con la friolera de de 180 000 millones de euros, y señala que, si no lo hacemos, nos promete que cinco millones de inmigrantes desempleados se dirigirán hacia el oeste, hacia nuestros países. Esto es sencillamente un chantaje, demuestra que fue una insensatez admitir a países como Hungría en esta unión política, y subraya más claramente aún la insensatez de tener fronteras abiertas.
La única respuesta que escucho hoy en esta Cámara es que de alguna manera debemos tener más Unión Europea: ¡con más poder lo lograremos! Bien, miren: recibieron un mensaje de los votantes de Francia, de los votantes de los Países Bajos y de los votantes de Irlanda. No están legitimados para dotar de más poder a la Unión Europea. En mi opinión, la crisis económica será lo que los votantes dictaminen en los comicios europeos de este año, y espero que en esta ocasión les envíen un mensaje tan contundente y tan nítido que, por una vez, no sean capaces de ignorarlo.
Presidente. - Señor Farage, puede que no siempre seamos felices en nuestra familia europea, pero usted también pertenece a ella.
Jana Bobošíková (NI). – (CS) Señorías, a diferencia del orador que me ha precedido, creo firmemente que el venidero Consejo Europeo debería por completo estar a la altura del lema de la actual Presidencia checa, que es «Europa sin barreras». Espero que el ausente Presidente del Consejo, el señor Topolánek, no ceda, bajo la presión de la administración Obama, a la tentación de imponer nuevas reglas y de inyectar más dinero de los contribuyentes en la economía.
El próximo Consejo debería también rechazar el plan del lobby ecológico de la Comisión Barroso, que implica un masivo apoyo multimillonario a las energías renovables. La teoría económica y los acontecimientos históricos muestran claramente que esto no ayudará en nada a reducir el colapso económico o a detener el crecimiento del desempleo. Por el contario, tan solo agravará la crisis y añadirá más riesgos para el futuro, como la inflación, Señorías. No creo que ningún político sensato quiera contribuir a un crecimiento generalizado de los precios y a una devaluación de los ahorros de los ciudadanos corrientes. Espero que la Presidencia mantenga su firme defensa de la liberalización, junto con la eliminación de las barreras comerciales y del proteccionismo.
Como sabemos, Señorías, la reglamentación por parte del Gobierno de la política económica en los EE.UU. ha jugado un papel clave en el origen de la actual crisis. En lugar de aprender de este hecho, las instituciones de la UE han aprobado un sorprendente total de 519 reglamentos y 68 directivas desde el 1 de julio del año pasado, es decir en tan solo nueve meses. Si la presidencia checa quiere ser creíble y útil con su lema «Europa sin barreras», en lugar de organizar más cumbres, debería comprobar inmediatamente toda la legislación de la UE y prescindir del mayor número posible de restricciones ambientales, de género, sociales y laborales. El Consejo también debería reflexionar sobre cómo contener el sobredimensionamiento del estado social, y reducir los impuestos y los seguros. Solo de esta manera podemos alcanzar una rápida reanudación de las actividades racionales humanas y de mercado, sin las cuales sencillamente no será posible superar la crisis actual.
Klaus-Heiner Lehne (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, Señorías, en ocasiones no puedo creer lo que oigo. Señor Schulz, la iniciativa sobre reglas y normas de transparencia para los fondos de alto riesgo y la equidad privada procede de la Comisión de Asuntos Legales.
En 2006, los miembros del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos en la Comisión de Asuntos Legales comenzaron a pedir activamente la aprobación de normas. El informe legislativo por iniciativa propia que encargamos no salió adelante porque el presidente de de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios, quien como todos sabemos es miembro del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo, inició una discusión completamente innecesaria sobre autoridad. El resultado de esto fue que invertimos meses, cuando no años, en alcanzar un acuerdo y que finalmente fuimos capaces de adoptar los informes legislativos por iniciativa propia sobre este asunto en septiembre del año pasado, por medio de los informes Rasmussen y Lehne.
La persona que se pronunció contra la reglamentación en esta área en el Consejo fue el señor Gordon Brown. Él, obviamente, no es miembro del PPE-DE, pero pertenece a su grupo. En los últimos años, la señora Merkel y el señor Rasmussen siempre se han mostrado favorables a las reglas en estas áreas en todos los debates, tanto en el Consejo Europeo como en el G8.
El problema reside en el hecho de que los socialistas en la Unión Europea siempre han sido un gran obstáculo para la inclusión de estas áreas no regladas. Las opiniones han cambiado recientemente y como resultado estamos en la posición en que nos encontramos ahora. Éste es uno de los hechos históricos en este ámbito. Tan solo quiero decir que existe una gran diferencia entre la retórica que estamos escuchando y la realidad de los últimos meses y años. Por desgracia, así son las cosas.
Finalmente, quiero mencionar una serie de áreas de interés común. Hoy, la atmósfera entre los grupos parlamentarios durante la preparación de la resolución sobre el proceso de Lisboa en el grupo director era excepcionalmente buena. Por esta razón, hemos alcanzado un acuerdo en prácticamente todas las áreas y hemos producido una buena resolución.
No deberíamos discutir esto hasta el hartazgo. En lugar de eso, deberíamos dejar claro que es un área de interés común. Los ciudadanos de Europa esperan que actuemos conjuntamente en esta crisis y que no nos enfrentemos entre nosotros.
(Aplausos)
Poul Nyrup Rasmussen (PSE). – Señor Presidente, esta es la peor crisis desde 1929, y sigue empeorando: el desempleo ha entrado en caída libre.
Hace un par de meses dije lo siguiente al Presidente de la Comisión: «Por favor, no alaben en exceso lo que el Consejo Europeo decidió en diciembre de 2008. Por favor, no ofrezcan una imagen demasiado optimista de Europa.» Sin embargo, eso es exactamente lo que están haciendo. No han llevado a cabo el estímulo del 3,3 % en Europa, ¡no lo han hecho! Cuando hablan sobre estabilizadores automáticos, eso ya figura en el pronóstico. Según lo que indicó la Comisión en enero, esa previsión es del -2 %; ahora el Banco Central Europeo nos dice que es del -3 %. Cuando hablan sobre un estímulo financiero del 1,5 % no es del 1,5 % porque, de acuerdo con el Instituto Bruegel, será del 0,9 %, algo que está documentado.
Actualmente tenemos esta situación: no nos estamos ocupando del empleo, el paro cae en picado y su estímulo en Europa no es del 3,3 % sino del 0,9 %. Si ahora nos dicen que esperemos a tiempos mejores y si coinciden con el señor Juncker, quien ayer afirmó que hemos hecho suficiente, entonces yo digo: no han hecho lo suficiente, los ciudadanos esperan de Europa más de lo que ustedes están diciendo hoy.
Mi planteamiento es el siguiente: dentro de pocas semanas se reunirán con el señor Obama, el nuevo Presidente de los Estados Unidos, quien se presenta con un paquete de inversiones del 1,8 % de su producto interior bruto. Nosotros acudimos con menos de la mitad. ¿Cómo pueden ustedes imaginar que Europa se colocaría en semejante posición, de aportar menos que nuestros amigos estadounidenses y al mismo tiempo de ser quien más pide a esos amigos? ¿Cómo pueden esperar respeto alguno para la Unión Europea?
Lo que digo es que necesitamos hacer más y que necesitamos concebir un plan exhaustivo que abarque la cumbre del 19 de marzo –es decir, de hoy en nueve días–, la cumbre de Londres del 2 de abril, la cumbre del empleo de mayo en Praga y la cumbre de junio. Le pido, señor Presidente de la Comisión, que se realice un nuevo y exhaustivo esfuerzo de recuperación. Si no lo hacemos, perderemos. No se trata de que el año que viene las cosas vayan mejor: esta es una crisis mundial que debemos tomar muy en serio.
Mi punto final se refiere a la solidaridad. Es el momento de no aceptar nuevas líneas de demarcación entre quienes han sido miembros de la Unión Europea durante muchos años y quienes han llegado a la Unión Europea con la promesa de que vendrían tiempos mejores para los ciudadanos de a pie. Evitemos nuevas líneas de demarcación económica entre miembros recién llegados y miembros antiguos. Mostremos solidaridad en términos reales. Por eso, señor Presidente de la Comisión, le pido que considere nuevas posibilidades financieras para ayudar a nuestros nuevos amigos; posibilidades como los eurobonos o como el Banco Europeo de Inversiones. Le ruego que lo tome en serio y que hagamos algo más y a tiempo, como han hecho en Japón; pero demostremos que Europa se preocupa por las personas, que la naturaleza de Europa consiste en mostrar solidaridad con los países más débiles de esta Unión.
Jules Maaten (ALDE). – (NL) Señor Presidente, ahora que el periodo original de la Estrategia de Lisboa está finalizando, podemos comprobar que los objetivos que los Jefes de Estado y de Gobierno recomendaron en el año 2000 no han sido adecuadamente alcanzados. Particularmente en esta crisis económica, sin embargo, es de vital importancia que se tome en serio la Estrategia de Lisboa. Si hubiese sido así, Europa probablemente habría sido capaz de hacer frente a los reveses económicos.
Uno de los acuerdos clave en la Estrategia de Lisboa es la intención de destinar el 3 % del PIB a investigación y desarrollo: dos tercios estarán financiados por el sector privado y un tercio por los gobiernos. Sin embargo, el hecho de que casi ningún país en la Unión Europea haya alcanzado este objetivo actúa como un freno a la innovación en la UE. En el marco de una crisis global, Europa necesitará encontrar fuerzas en su interior para hacer remontar de nuevo la economía hasta el estándar requerido.
Al mismo tiempo, resulta, por supuesto, sorprendente, que una parte considerable del presupuesto de la UE aún deba ser utilizado para sobresubvencionar la antigua economía que incluye fondos agrícolas y regionales, mientras que no se cumplen los objetivos de la inversión en investigación. Hay una gran variedad de opciones. Piensen en un medio ambiente limpio o en tecnología médica o en el emergente sector europeo de los videojuegos, por ejemplo, en el que se ha demostrado que el apoyo específico resulta eficaz.
Señor Presidente, una economía dinámica y altamente orientada a la innovación puede ayudar a despegar a las nuevas industrias, tecnologías y productos. Esto es precisamente lo que necesitamos para recuperarnos de la recesión. La crisis nos permite, y de hecho nos obliga a ello, introducir reformas desesperadamente necesarias.
Quiero apremiar a los Estados miembros a que consideren con seriedad sus propios acuerdos, porque cuando quedan establecidos unos grandes objetivos, necesitamos tener la determinación para alcanzarlos. De lo contrario, la UE perderá su credibilidad. La política común nos exige un esfuerzo supremo a todos y no admite que ningún Estado miembro se muestre remiso.
Mirosław Mariusz Piotrowski (UEN). – (PL) Señor Presidente, todo apunta hacia el hecho de que los objetivos a diez años vista de la Estrategia de Lisboa terminarán en un fiasco. Ni esta estrategia ni el tan traído y tan llevado Tratado de Lisboa constituyen una respuesta real a la crisis económica global. Durante el próximo Consejo, el Primer Ministro de Irlanda nos informará sobre los pasos dados para incorporar el Tratado de Lisboa. Siguiendo el ejemplo de Francia y de los Países Bajos, Irlanda rechazó en referéndum la versión modificada de la Constitución Europea. Los ciudadanos de ese país no pudieron ser persuadidos para renunciar a parte de su soberanía en favor de una estructura burocrática denominada Unión Europea. A día de hoy, en lugar de esperar un fallo del Tribunal Constitucional alemán que podría enterrar definitivamente el Tratado, se realizan intentos de persuadir a los irlandeses con promesas de privilegios que no es posible encontrar en el documento presentado.
Cuando afrontamos una enorme crisis económica, hago un llamamiento para que se ponga punto final a las absurdas disputas internas en la UE y para que se adopten medidas concretas basadas en los tratados existentes y en el espíritu de solidaridad.
Claude Turmes (Verts/ALE). – (FR) Señor Presidente, en estos tiempos de crisis necesitamos un fuerte impulso en el ámbito europeo.
Las naciones estado en solitario no serán capaces de dar una respuesta suficientemente sólida y coordinada. Por tanto, necesitamos urgentemente un empujón por parte de Europa. ¿Qué tenemos hoy en día, sin embargo? Una Comisión que, al igual que su Presidente, está agotada, y que carece de visión y de valentía política. Un plan de recuperación de 5 000 millones de euros no es un plan de recuperación, ya que el 50 % de los proyectos de la lista no recibirán inversión alguna en 2009 o en 2010 debido a que los permisos para el secuestro del carbono, por ejemplo, no estarán en funcionamiento.
El señor Daul tiene razón. Ahora es el momento de que mostremos solidaridad e innovación. Si la Comisión hace caso a Margaret –«Devuélvanme mi dinero»– Merkel y prepara una lista que da más dinero a las economías más poderosas que a nuestros colegas de los países del este que necesitan nuestro apoyo con urgencia, no seremos capaces de hacer progresos.
Por tanto, necesitamos innovación en dos áreas. Primero, no deberíamos despilfarrar esos 5 000 millones de euros en ayuda estatal. En lugar de eso, deberíamos concentrar el dinero en el Banco Europeo de Inversiones. Actualmente, esta institución ha aumentado su capital en 76 000 millones de euros y está negociando con el Banco Central Europeo para realizar mejoras en relación con la liquidez. Así pues, deberíamos emplear la mayor parte de esos 5 000 millones de euros como fondos de garantía para sostener los 20 000, 25 0000 o 30 000 millones euros de inversión pública y privada. En segundo lugar, debemos ampliar el plan de recuperación para incluir las tecnologías verdes, las energías renovables y las inversiones en edificios en las ciudades de Europa.
Hasta el momento, el Presidente Obama ha destinado un capital riesgo diez veces mayor que el de Europa a las tecnologías ecológicas. Por tanto, estamos perdiendo la batalla en lo que se refiere al próximo gran asunto de la economía.
Sahra Wagenknecht (GUE/NGL). – (DE) Señor Presidente, Señorías, la cuestión decisiva en relación con los planes de recuperación económica que se están llevando a cabo en toda Europa es, por supuesto: ¿quién recibirá ese dinero? ¿Se extenderán más cheques en blanco para los bancos, aunque a largo plazo resultaría más barato para el contribuyente que fuesen nacionalizados ya mismo? ¿Debemos aliviar la carga de las grandes empresas y de los grandes asalariados aunque se hayan beneficiado de concesiones fiscales en toda Europa durante años? Cuanto más dinero malgastemos en este tipo de cosas, más probabilidades hay que de los programas fracasen y de que la economía europea entre en una peligrosa espiral descendente.
Medidas a largo plazo como la política de privatización, desreglamentación y liberalización han tenido como resultado una mayor concentración de la riqueza en manos de unos pocos. Además, esta política fue la responsable de la crisis en que hoy estamos sumidos. Quien crea que la crisis puede ser superada con tan solo efectuar algunas modificaciones en esta política, es que no comprende la situación. Lo que necesitamos es justo lo contrario. En lugar de comprar los activos tóxicos de los bancos, deberíamos dedicar el dinero de los impuestos a renovar escuelas y hospitales, y a dar un carácter más ecológico a la economía europea. Si los fondos públicos se entregan a las empresas privadas, se debe aplicar la norma de que no habrá dinero procedente de los impuestos si no se garantizan los puestos de trabajo y, en especial, que no habrá dinero sin derechos de propiedad pública, de modo que el Estado y, sobre todo, los ciudadanos puedan beneficiarse de las ganancias futuras. El mejor plan de recuperación económica sería una redistribución radical de la riqueza y de los activos. Debemos reducir el tamaño del sector de trabajadores europeos con salarios bajos, en lugar de ampliarlo continuamente. Necesitamos salarios mínimos más elevados y mejores servicios sociales en Europa. Necesitamos unas tasas fiscales que garanticen que sean los millonarios y los especuladores del antiguo mercado financiero quienes se responsabilicen de las enormes pérdidas que se han producido, y no la mayoría de ciudadanos, que en absoluto se benefició del boom financiero. Opino que la justicia social es la única política económica sensata. Es la única manera de acabar con esta desastrosa crisis.
Nils Lundgren (IND/DEM) . – (SV) Señor Presidente, la Estrategia de Lisboa es uno de los mejores proyectos de la UE. Los Estados miembros van a reformar voluntariamente sus economías para crear prosperidad y la capacidad de adaptarse tanto a los cambios previstos como el envejecimiento de la población, como a otros inesperados como el colapso de los mercados financieros. La idea que hay detrás de esta estrategia es potenciar los mercados eficientes, las iniciativas de emprendedores, la educación, a investigación y unas finanzas públicas estables; y ahora se nos pone a prueba.
Si, cuando estalló la crisis financiera, hubiésemos contado con una economía flexible, con la adecuada política monetaria y con unas finanzas públicas sólidas, Europa habría sobrellevado la situación mucho mejor. No teníamos nada de eso, empero. La Estrategia de Lisboa no ha sido aplicada y, al mismo tiempo, la del euro ha resultado ser una política monetaria demasiado cómoda para Irlanda, España, Italia y Grecia. Además, bajo la protección del euro, varios países se han permitido administrar mal sus finanzas públicas. Así, los desequilibrios son notables. La Estrategia de Lisboa es una buena idea que ha sido echada a perder. El euro es una mala idea que ha agravado los problemas.
Bruno Gollnisch (NI). – (FR) Señor Presidente, Señorías, es en estos tiempos de crisis cuando quedan demostrados el valor y la inutilidad de las estructuras, y esta crisis no está dejando claro que la Europa de Bruselas no tiene ninguna utilidad. El plan de recuperación, pomposamente adjetivado como «europeo», es, de hecho, la suma de las finanzas decididas por los Estados miembros. La contribución del presupuesto europeo cubre solamente una parte muy pequeña del plan.
Mientras que se van a destinar 200 000 millones de euros para ayudar a la economía real y al empleo, los bancos recibirán 2 000 millones de euros, sin que exista garantía alguna sobre si utilizarán ese dinero para financiar a empresas y a personas individuales. Beneficios privatizados y titularidad pública de las pérdidas: esta es la conclusión de estas políticas económicas, sean liberales o socialistas.
¿Es un caso de solidaridad europea o de respaldo a los Estados? Los participantes en la cumbre informal del día 1 de marzo rechazaron colectivamente las condiciones para la ayuda destinada al sector de la automoción, por el bien del mercado y de la competencia. No se ha producido un cambio de política, ni de lógica, y no hemos roto con el sistema que nos condujo a la catástrofe. Nos encontramos al borde del abismo y, dentro de unos cuantos días, los Jefes de Estado y de Gobierno nos van a pedir que demos un paso adelante.
Lambert van Nistelrooij (PPE-DE). – (NL) Señor Presidente, como coordinador de política regional del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los Demócratas Europeos, quiero decir que el deseado avance hacia un enfoque más flexible y hacia un planteamiento más empático con la inversión y el empleo se está haciendo realidad. Precisamente en estos tiempos de crisis, la política de cohesión tiene su utilidad cuando se trata de inversiones comunitarias. En estos momentos, destinamos una suma anual de 50 000 millones de euros, de la que un 65 % va destinado a las áreas prioritarias de los acuerdos de Lisboa. De esta manera, realizamos una contribución activa, ayudamos a capacitar a los trabajadores y emprendemos todo tipo de iniciativas regionales de cara a los años que seguirán a esta crisis.
El PPE-DE quiere mantener este planteamiento financiero integrado, en lugar de propiciar una mayor fragmentación. La idea que hay detrás de la adopción de un enfoque más flexible es acortar los plazos de gasto, simplificar la aprobación y tratar de manera eficaz con los costes de preparación, así como ampliar considerablemente el alcance del Banco Europeo de Inversiones por medio de programas específicos, entre los que se incluye una reconstrucción sostenible en el ámbito urbano y más enjundia para la eficiencia energética, no solo en los antiguos Estados miembros. Aplaudo estas iniciativas dirigidas a lograr un planteamiento más intensivo y una mayor flexibilidad.
El día 2 de marzo, celebraremos en esta asamblea plenaria un debate de gran importancia sobre los ajustes de la política de cohesión. También ajustaremos en correspondencia las normas de los fondos, y estableceremos las bases para una nueva fórmula de cohesión: cohesión territorial, el marco para el periodo posterior al año 2013.
Como se ha confirmado hace unos instantes, estamos comprometidos con las actividades de alta calidad, como los clusters, el I + D, la innovación y el desarrollo rural; y nos aseguraremos de que la economía del conocimiento y la competitividad en Europa reciben un incentivo. Esto será aplicable a todas las regiones de todos los Estados miembros. De esta manera, Europa seguirá siendo visible y contribuiremos a una mayor solidaridad en la Unión, incluso después del periodo de crisis.
Edit Herczog (PSE). – Señor Presidente, quiero comenzar respondiendo al señor Farage. Si hasta ahora no había quedado claro que el Parlamento fuese a mantenerse unido, creo que el señor Farage nos ha convencido a todos de que debemos permanecer unidos como Unión Europea.
La crisis sistemática ha golpeado a la UE y debemos preguntarnos por qué nuestra Estrategia de Lisboa para diez años no nos ha salvado. ¿Podíamos haber elegido un objetivo mejor? ¿Y una mejor actuación? ¿Podríamos haberlo hecho de una manera más afín, o estábamos esperando a que alguien lo hiciese por nosotros?
La respuesta del Grupo Socialista es que es positivo contar con una estrategia única y exhaustiva para el futuro, agrupar la competitividad y la sostenibilidad social y ambiental en una sola estrategia. La respuesta socialista es que necesitamos hacer realidad los objetivos de Lisboa para Europa entera y para todos los europeos, incluidos los más vulnerables, los más pobres.
Necesitamos estabilizar los mercados financieros y reducir el riesgo de que se produzcan crisis similares en un futuro. Pero no respaldaremos políticas que conduzcan nuestros recursos a paraísos fiscales y a las cuentas bancarias de una minoría. Necesitamos estabilizar las economías reales en toda Europa para todos los sectores, y especialmente para las pequeñas y medianas empresas; pero debemos asumir la responsabilidad de apoyar el empleo y de no limitarnos a permitir que esas empresas generen beneficios.
Necesitamos innovar en I + D y en lo relacionado con la transición a la tecnología digital, así como proporcionar los conocimientos que permitan a todos los ciudadanos de Europa utilizar esas tecnologías. Destinaremos fondos a proteger el conocimiento mediante políticas de derechos de propiedad intelectual. Necesitamos estabilizar Europa como un todo, pero debemos mirar más allá de Europa, a los lugares más deprimidos del mundo, y no debemos establecer nuevas líneas de demarcación en el seno de la Unión Europea.
Necesitamos movilizar a los actores. Actuar, actuar, actuar. Las meras palabras no nos llevarán al éxito. No basta con hacer mucho, pero es necesario hacer lo suficiente. Pedimos a la Comisión y al Consejo que vayan más allá de la cumbre de primavera y que transmitan nuestros mensajes al G20. Esto es lo que los ciudadanos esperan de nosotros. Actuemos todos juntos.
Ona Juknevičienė (ALDE). – (LT) Me gustaría llamar la atención sobre algunas circunstancias que me parecen importantes a la hora de tomar una decisión sobre el asunto de proteger y crear puestos de trabajo. En primer lugar, esta es una crisis económica global que nos obliga a replantearnos y a reevaluar la Estrategia de Empleo. En segundo lugar, debemos realizar una evaluación crítica de lo que ya hemos creado y de la efectividad en la aplicación de las estrategias que hemos adoptado. Por tanto, insto a la Comisión a que analice de manera muy crítica cómo están usando los Estados miembros esos fondos dirigidos a estimular el empleo. La práctica vigente hasta ahora de destinar gran parte de los fondos a la capacitación, a recapacitación y a distintos tipos de formación es, en mi opinión, poco eficaz. Invertir en pequeñas y medianas empresas y en microcréditos son las medidas más eficaces para crear nuevos puestos de trabajo. Los fondos procedentes tanto del Fondo Social como del Fondo de Globalización podrían ser utilizados más eficazmente con este propósito. Los Estados miembros deben presentar informes sobre el uso del dinero del Fondo Social y del Fondo de Globalización, Indicando, en particular, cuántos puestos de trabajo han creado. Se debe aplicar un castigo por uso ineficaz. El número de empleados que se acoge a la denominada excedencia voluntaria está aumentando. Se quedan sin trabajo, sin apoyo social o financiero. Por tanto, debemos implicar a los sindicatos para proteger los intereses de nuestros ciudadanos. Apremio a la Comisión y a los Estados miembros a que muestren unidad en este asunto tan importante.
Guntars Krasts (UEN). – (LV) Gracias, Señor Presidente. En la actual situación de crisis, es mejor hacer más que esperar. Por tanto, los instrumentos de estímulo económico propuestos deben recibir nuestro respaldo. Sin embargo, la situación para los nuevos Estados miembros de Europa occidental es que casi sin excepción los mercados internacionales de crédito les han cerrado sus puertas, que existe una fuga de capital y que los bancos europeos occidentales, que abarcan la mayor parte del mercado en esa región, han cambiado las expansivas políticas de préstamo que practicaban no hace tanto, por un planteamiento mucho más cauto. Las oportunidades que tienen estos Estados miembros de usar instrumentos financieros o fiscales son limitadas, cuando no inexistentes. Además, en la mayor parte de estos países que se preparan para unirse a la Eurozona, los criterios de convergencia también limitarán, a medio plazo, las medidas de estímulo económico. El único instrumento real para estimular la economía y para aplicar la Estrategia de Lisboa en esos países es la financiación con fondos de la Unión Europea. No obstante, a la hora de obtener fondos surge el problema de encontrar una cofinanciación, y esto puede dilatar el plazo necesario para obtener el dinero. Con el fin de estimular la economía de la Europa del este, necesitamos acuerdos urgentes sobre el cambio de la normativa para obtener fondos de la Unión Europea. Los procedimientos para recibir fondos deben ser manifiestamente simplificados, hay que reducir el volumen de los requisitos de cofinanciación pública y privada y es preciso ampliar la fecha límite para obtener recursos. Tenemos que hallar oportunidades reales para usar la financiación del Banco Europeo de Inversiones y del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo para adquirir fondos. Estas decisiones enviarán una señal importante para la recuperación y la estabilización de los mercados en la Europa del este. Gracias.
Elisabeth Schroedter (Verts/ALE). – (DE) Señor Presidente, Señorías, Comisarios, gracias. Debemos aprovechar la oportunidad que nos ofrece la crisis financiera para acometer una reforma ecológica radical de la economía europea y para detener el cambio climático.
Sin embargo, la Comisión no hace uso de esta oportunidad y confía en un paquete de rescate que implica conceptos caducos como la construcción de carreteras y el apoyo a la industria automovilística. Incluso la inversión en estructuras económicas debilitadas se antoja una posibilidad. Éste no es un planteamiento de futuro que haga que los ciudadanos dejen de preocuparse por la pérdida de su sustento. La relajación de las normas para el uso de los Fondos Estructurales debe ser dirigirse únicamente a inversiones sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. Sin una comprobación climática de este tipo, la cofinanciación no debe ser ampliada.
Comisarios, encuentro cínico su planteamiento de aprovechar la crisis financiera para erosionar los derechos de los trabajadores. La directiva presentada debería reforzar los derechos de los trabajadores y no ayudar a debilitarlos. Una reforma de este tipo debería haberse acometido hace tiempo. Lo que nos ofrecen en el nuevo documento es inaceptable.
Ilda Figueiredo (GUE/NGL). – (PT) La neoliberal Estrategia de Lisboa ha sido uno de los instrumentos básicos de la Unión Europea para promover la desregulación financiera, la privatización de los servicios públicos, la liberalización de los mercados y del comercio mundial, la desregulación de las relaciones laborales y la vulneración de los derechos de los trabajadores. Las propuestas sobre la Directiva sobre ordenación del tiempo de trabajo y flexiguridad son ejemplos claros de esto.
No tiene sentido insistir en que se desarrolle la Estrategia de Lisboa cuando la crisis económica y social, que precisamente ayudó a generar la aplicación de esta Estrategia, se está agravando. Por tanto, necesitamos romper con estas políticas de capitalismo neoliberal, que son responsables del crecimiento del desempleo, de las malas condiciones laborales y de la pobreza, y que han aumentado las desigualdades sociales, regionales y territoriales. Necesitamos una estrategia europea integrada de solidaridad y de desarrollo sostenible, que se base en la defensa de los sectores productivos y de la inversión pública, por medio de fondos comunitarios que supongan un impulso eficaz y que ayuden a los países con economías débiles; que respete la naturaleza y que genere empleo con derechos, y que potencie los servicios públicos, incremente el poder adquisitivo y garantice una distribución justa de los ingresos para reducir la pobreza. Esto es exactamente lo contrario a lo que proponen la Comisión y el Consejo.
Johannes Blokland (IND/DEM). – (NL) Señor Presidente, durante los debates sobre la Cumbre de Primavera en los últimos años, hemos instado a los Estados miembros a trabajar en el proceso de Lisboa. Después de todo, el crecimiento económico y la baja inflación nos proporcionaron el escenario para una reforma que era necesaria para competir con economías emergentes y que de hecho aún es necesaria.
La crisis actual nos muestra que los Estados miembros que respondieron a esta petición ahora funcionan mejor que el resto. Los otros Estados miembros presentan mayores déficits presupuestarios, y el hecho de que los Estados miembros que hicieron oídos sordos a nuestra petición estén ahora transfiriendo esos déficits, supone una amenaza para la estabilidad de nuestra moneda.
Quiero pedir a la Comisión que vigile a los Estados miembros para garantizar que observan el Pacto de Estabilidad. Solo de esa manera podremos evitar que el coste de esta crisis sea desmesurado. Así, es posible aplicar a pequeña escala medidas temporales de ayuda que se ajusten a las condiciones de sostenibilidad. Además de todos los planes nuevos, resulta obvio que es necesario cumplir los viejos acuerdos.
Sergej Kozlík (NI). – (SK) Europa occidental desea hablar sobre la necesidad de asistir a los países de Europa central y oriental para que superen la crisis. Sin embargo, las mismas personas, o para ser precisos el señor Sarkozy, se refieren a estos países como a un agujero negro que representa un peligro para la Unión Europea. Rechazo esta generalización trivial de un problema que afecta a los países occidentales exactamente de la misma manera. El resultado de tales pronunciamientos es una pérdida de la fe en las instituciones por parte de los países de Europa central y oriental. Más que una forma de asistencia, esas manifestaciones suponen una puñalada por la espalda.
La semana pasada, los líderes europeos rechazaron el proteccionismo, que habría supuesto el establecimiento de un nuevo telón de acero en una Europa unida. Sin embargo, al mismo tiempo la Comisión Europea ha aprobado una enorme ayuda estatal para los fabricantes de coches en Francia. Este planteamiento poco equitativo y discriminatorio es también evidente en otros ámbitos, muy especialmente en la agricultura. Europa empieza a tener dos caras, y los euro escépticos sabrán sacar partido de esto.
Gunnar Hökmark (PPE-DE). – Señor Presidente, este debate trata sobre el trabajo, el trabajo y la nueva prosperidad. Por ello, me ha sorprendido ligeramente escuchar críticas provenientes del Grupo Socialista a quienes han sido responsables de la adopción de políticas realistas en Europa, porque los socialistas, más que nadie, defendían una reducción de los tipos de interés cuando la economía se encontraba en su máximo, igual que aplicaron la política monetaria en los Estados Unidos. Y ha sido esta política monetaria laxa, por encima de todo, la causante del deterioro de la economía estadounidense. El señor Schulz debería estar agradecido de que Europa y el Banco Central Europeo no le hayan escuchado, ya que, si lo hubieran hecho, la economía europea se encontraría en una situación mucho peor. Me alegro de que estemos de acuerdo en este punto.
Lo anterior vale también para la política que nos está recomendando hoy. Usted habla de los eurobonos, que, entre otras cosas, provocarían un aumento de los tipos de interés en los países de Europa Central. Eso no es precisamente solidaridad en una época de crisis financiera, y tampoco esta vez deberíamos escuchar lo que dice el señor Schultz.
Debemos actuar, pero hemos de adoptar las medidas adecuadas para no profundizar la crisis y para garantizar la estabilidad.
(Interjección procedente del hemiciclo)
No, usted no era el responsable, pero de todos modos también tiene la culpa de muchas cosas, y si le hubiésemos escuchado, nuestra situación habría empeorado. En eso usted y yo estábamos de acuerdo, ¿o no? Aplaudo el consenso que se ha producido en el Parlamento acerca de lo erróneo de su política.
Señor Presidente, lo que ahora necesitamos es estabilidad. Hemos de acatar las normas de la competencia y establecer reglas de ayuda a fin de garantizar el comercio y la apertura de las barreras, puesto que las exportaciones necesitan más importaciones, y viceversa. Ése es el camino que nos permitirá aumentar el empleo.
Guido Sacconi (PSE). – (IT) Señor Presidente, Señorías, un minuto solo es suficiente para un telegrama. El título del mío, que enviaré al Consejo Europeo, ya ha sido transmitido por el señor Schulz y el señor Rasmussen, que han dicho que es preciso hacer más, sobre todo con respecto a la emergencia social, a través de políticas fiscales nuevas y rigurosas. Permítanme añadir un mensaje adicional: a medida que vamos atravesando esta crisis es de vital importancia, por supuesto, que seamos capaces de reducir al mínimo su repercusión social, pero también es importante mantener un rumbo firme de manera que sepamos si saldremos de ella como ganadores o como perdedores en términos de una competencia mundial que luchará cada vez con mayor encarnizamiento por una economía verde, inteligente y con bajo consumo de carbono.
Por consiguiente, todas las medidas a todos los niveles, desde el local hasta el comunitario, deben ser coherentes con este objetivo. El Consejo debe dar un mandato decidido con miras a las negociaciones que tendrán lugar durante el período previo a Copenhague, de modo que no perdamos esta oportunidad, una oportunidad que también es de naturaleza económica. El mandato debe contar con el respaldo de los fondos necesarios para los países en desarrollo, a fin de que puedan unirse a nosotros.
Sophia in 't Veld (ALDE). – (NL) Señor Presidente, esta crisis representa una prueba para Europa. Los ciudadanos están esperando que Europa actúe, y por eso resulta difícil de explicar que numerosos dirigentes nacionales, incluso ahora, permanezcan anclados en la política del «cada uno a lo suyo». Europa no es la suma de 27 intereses nacionales. En este sentido, sería un error fatal volver a dividir Europa en Este y Oeste una vez más.
Señor Presidente, los liberales quieren invertir en futuro, no en los errores del pasado. Los objetivos de la Estrategia de Lisboa son inaplazables. En todo caso, deberíamos reforzar nuestro compromiso con la educación y la investigación, la innovación, la sostenibilidad y un mercado europeo sólido.
Señor Presidente, los banqueros que despilfarran nuestro dinero son despreciables, pero, señor Schulz, los políticos que ahora quieren cargar el déficit y la deuda sobre las espaldas de las generaciones más jóvenes demuestran idéntica irresponsabilidad. El Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa se adhiere a la esencia del informe Ferreira. Solo mediante la adopción de soluciones orientadas hacia el futuro podremos plantar cara a esta crisis. Para Europa, es ahora o nunca.
Dariusz Maciej Grabowski (UEN). – (PL) Señor Presidente, es esencial diseñar una verdadera estrategia de recuperación económica para la Unión Europea. Para que tal estrategia sea eficaz, debe cumplir las siguientes condiciones. En primer lugar, la UE necesita un presupuesto más amplio, y no uno reducido del 1 % al 0,8 % del PIB, como algunos países están defendiendo. En segundo lugar, debería restablecerse la libertad de política tributaria y presupuestaria, y abandonarse los intentos dirigidos a imponer y normalizar dichas políticas. En tercer lugar, debe ponerse fin a la presión a la que se está sometiendo a los nuevos Estados miembros para que se incorporen a la zona euro. En cuarto lugar, debería introducirse un estricto control del flujo de capital financiero, y deberían suprimirse las transferencias de capital de los nuevos Estados miembros a los Estados ricos. Hoy día, este procedimiento depredador supone decenas de millones de euros y está arruinando a los nuevos Estados miembros. En quinto lugar, deberíamos dirigir nuestro apoyo y nuestra ayuda en primer lugar y con carácter primordial a los países y regiones que se han visto más afectados, y no, como se está haciendo hoy, a cerrar los astilleros en Polonia, mientras en Francia y Alemania se protegen los puestos de trabajo. En sexto lugar, el programa de inversiones en infraestructuras debería dirigirse a la eliminación de las diferencias y del subdesarrollo, especialmente en los nuevos Estados miembros.
Csaba Őry (PPE-DE). – (HU) Señor Presidente, todos somos muy conscientes de que bajo las circunstancias de la actual crisis económica, la importancia de la política de empleo y de la Estrategia de Lisboa ha aumentado y por tanto, nosotros, los legisladores y responsables políticos, debemos esforzarnos por lograr que la aplicación de las directrices políticas en materia de empleo sean lo más eficaces y exitosas posibles. Como también ha quedado demostrado por el resultado de la votación en la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales, existe un acuerdo total entre los grupos políticos en que las directrices políticas en materia de empleo para el período entre 2008 y 2010 constituye un marco apropiado —y suficientemente flexible— para lograr los objetivos. Dentro de estos marcos, la tarea de los Estados miembros consiste en determinar los aspectos fundamentales que den respuesta a sus situaciones específicas, así como en dotar de contenido real a las diversas directrices. El sistema de marcos, por tanto, es una buena herramienta, cuya creación representa un éxito conjunto de toda Europa. Por otro lado, la tarea de los Estados miembros debe poner realmente en práctica esta extraordinaria herramienta.
Existen, por tanto, dos importantes requisitos previos para lograr el éxito: el establecimiento de los objetivos adecuados y la aplicación práctica de una política dirigida a su consecución. El primero de ellos —digámoslo así— ya se ha alcanzado, por lo que, a mi juicio, durante el siguiente período debemos centrar nuestra atención en el seguimiento del desarrollo y de la aplicación del contenido de las directrices políticas en materia de empleo por parte de los Estados miembros. No podemos ignorar el hecho de que las diferentes situaciones económicas y los distintos niveles de deuda de los Estados miembros implican también diferencias en su libertad de movimientos en cuanto al volumen de la inversión que pueden realizar en el área del empleo y de los recursos humanos. En otro sentido, sin embargo, debemos permanecer unidos: cada Estado miembro debe incrementar el nivel de inversión directamente relacionada con el empleo en proporción a su propia capacidad. Debemos reconocer que el éxito de los paquetes de estímulo económico puestos en marcha por los Estados miembros guarda una estrecha relación con el logro de los objetivos de la UE. Por este motivo, debemos armonizar nuestros enfoques en la esfera de la política económica en mayor medida que en el pasado y, a la luz de ello, confiando en que los grupos políticos alcancen un acuerdo, pido que apoyemos el informe Andersson y que votemos su aprobación.
PRESIDE: RODI KRATSA-TSAGAROPOULOU Vicepresidenta
Pervenche Berès (PSE). – (FR) Señora Presidenta, señor Vondra, señor Comisario, Europa puede dar un gran paso adelante si se lo propone pero, para ello, debe efectuar un diagnóstico correcto: en la actualidad, sin embargo, está subestimando la crisis. Necesita proporcionar los recursos adecuados, pero con el actual plan de recuperación no basta. Debe liberar los recursos financieros necesarios, pero actualmente el debate sobre los eurobonos se encuentra en punto muerto y es preciso relanzarlo. Si Europa desea actuar de forma inteligente a escala internacional, también debe ser ejemplo en lo que concierne a la regulación y la supervisión de los mercados financieros.
Señor Barroso, la puesta en marcha por su parte del trabajo que ha llevado a cabo el grupo de Jacques de Larosière ha resultado muy útil, inteligente y excepcional. Ahora tenemos este trabajo sobre la mesa, ¡haga como Delors y utilícelo como base para la aplicación!
Este informe ha sido aprobado por unanimidad, pese a que el grupo estaba compuesto por culturas y personas de orígenes muy diversos. Por tanto, al fin hemos logrado el consenso europeo que tantos años llevábamos buscando.
Si permite que las naciones se separen a raíz de este resultado, la supervisión europea de los mercados financieros no existirá.
Filiz Hakaeva Hyusmenova (ALDE). – (BG) La contribución de la política de cohesión está adquiriendo una relevancia aún mayor en el contexto de una crisis económica. El sector bancario, la caída de la capacidad productiva, la falta de liquidez y la contracción del mercado de trabajo constituyen problemas fundamentales para los Estados miembros. Hasta ahora, la política de cohesión tenía sus propios instrumentos financieros, pero la crisis está obligando a buscar soluciones eficientes, adecuadas e innovadoras.
La ayuda basada en fondos comunitarios debe dirigirse ahora a las zonas definidas como objetivo. Los Fondos Estructurales deberían utilizarse más activamente y más en concordancia con la situación. Los Estados miembros deberían concentrar su atención en permitir que los beneficiarios controlen los fondos. Confío en que la Comisión simplifique los procedimientos de los Fondos Estructurales, lo cual no debe hacerse a expensas del control sobre la distribución y el gasto de los fondos. Creo que el informe sobre la política de cohesión y la inversión en la economía real ofrecerá ideas para gestionar la crisis y resultará útil para la adopción de medidas ulteriores encaminadas a estimular la actividad económica que esperamos se produzca durante la cumbre de la Unión Europea. Muchas gracias.
Rolf Berend (PPE-DE). – (DE) Señora Presidenta, señor Presidente en ejercicio del Consejo, señores Comisarios, Señorías, el informe del señor Kirilov afecta fundamentalmente a los cambios de los tres reglamentos de los Fondos Estructurales 2007-2013 con el fin de mejorar el flujo de caja y la liquidez en los Estados miembros. Esta es una medida dirigida a combatir la crisis económica que podemos apoyar de manera incondicional.
Ahora se pide a los Estados miembros que aprovechen al máximo, por ejemplo, las oportunidades para apoyar la inversión en el ámbito de la eficiencia energética y las energías renovables en el campo de la vivienda y las nuevas oportunidades de inversión en vivienda en general. Estas medidas previstas contribuirán a acelerar, simplificar e incrementar la flexibilidad de la utilización de los Fondos Estructurales y de los Fondos de Cohesión. Debo resaltar que estas medidas no colisionan con la libre competencia, con los criterios sociales ni con la aplicación de los reglamentos de protección del clima y del medio ambiente en la Comunidad.
Los Estados miembros tienen ahora la responsabilidad de garantizar la cofinanciación del dinero proporcionado por los Fondos Estructurales europeos a fin de poder aprovecharlos al máximo. El informe reclama una mayor simplicidad de administración y de ejecución de los fondos, demanda que debe ser aplaudida y respaldada.
Señores Comisarios, esperamos con interés que la Comisión plantee más propuestas sobre este asunto en 2009. Es importante destacar la importancia de la recuperación económica en favor del empleo y la actividad empresarial. No obstante, debería exhortarse a los Estados miembros a utilizar ampliamente los Fondos Estructurales para crear o promover la creación de puestos de trabajo en las pequeñas y medianas empresas.
La comisión ha tenido plenamente en cuenta nuestras enmiendas, por lo que debemos apoyar el informe sin reservas. Enhorabuena, señor Kirilov.
Enrique Barón Crespo (PSE). – (ES) Señora Presidenta, señor Presidente en ejercicio del Consejo, señor Vicepresidente de la Comisión, Señorías, el mejor homenaje que podemos rendir a Jean Monnet es actuar con unidad, con decisión y con perseverancia, como él hizo organizando el esfuerzo logístico durante las dos guerras mundiales, el esfuerzo de los aliados que permitió ganar la guerra. Eso significa que los Veintisiete hemos de actuar conjuntamente.
Los socialistas insistimos en que eso supone tres acciones prioritarias: por una parte, reforzar nuestro plan de estímulo, de relanzamiento en el terreno presupuestario y también en el terreno de la supervisión y de la organización de Europa.
En segundo lugar, hacer real la solidaridad entre los Veintisiete. Yo no sé si el Gobierno checo y su Parlamento, que están sentados sobre el Tratado de Lisboa, saben que en el artículo segundo del Tratado de Lisboa aparece por primera vez la palabra solidaridad.
Y, en tercer lugar, luchar contra los agujeros negros de la globalización que son los paraísos fiscales.
Chris Davies (ALDE). – Señora Presidenta, quiero referirme a nuestra estrategia y a los preparativos de la Conferencia de Copenhague sobre el cambio climático que tendrá lugar este año, en la que hemos asumido un papel de liderazgo, pero que se ve amenazada por la recesión económica y exige que relajemos nuestros criterios. Permítanme que les ponga un ejemplo.
Hace más de tres años acordamos imponer nuevas exigencias a los fabricantes de automóviles para que cambien los refrigerantes que utilizan para el aire acondicionado, los cuales tienen actualmente un potencial de calentamiento global 1 400 veces superior al del dióxido de carbono. Dijimos que esta medida entraría en vigor para todos los nuevos modelos a partir de 2011.
Sin embargo, ahora escuchamos que algunos fabricantes —encabezados, entiendo, por Ford y General Motors— están tratando de aprovechar las lagunas jurídicas existentes para sortear esta obligación. Durante este mes se celebrará una reunión de los organismos de homologación nacionales. Es muy importante que el Comisario Verheugen asuma un papel líder y deje claro que no vamos a relajar nuestros criterios y que esos refrigerantes deben ser sustituidos en 2011.
Si flaqueamos ahora, dejaremos el camino totalmente libre a los grupos de presión del sector, y nuestro papel de liderazgo en la esfera del cambio climático se verá gravemente menoscabado.
Costas Botopoulos (PSE). – Señora Presidenta, estos tres informes, que son extremadamente importantes, han sido elaborados por ponentes socialistas. Evidentemente, no se trata de una casualidad. La fuerza de estos informes, las enmiendas que presentarán los diputados socialistas para mejorarlos y, a mi juicio, incluso el debate que se está produciendo hoy, demuestran con total claridad que existen políticas bien diferenciadas ante la crisis: la política característica del ala derecha y la política socialista. La primera es bastante simple: la crisis es algo malo, pero debemos ser pacientes porque pasará; hemos de adoptar algunas medidas de carácter técnico y las cosas se calmarán por sí solas; debemos expresar nuestra simpatía a las personas que resulten afectadas por ella.
La posición socialista es mucho más compleja. Decimos que debemos atacar las raíces del problema, el origen de la crisis, que debemos modificar radicalmente el paradigma económico y que hemos de frenar toda la especulación que nos ha arrastrado a esta crisis financiera. Ésta no ha sido una crisis neutral sino una crisis provocada por políticas concretas, aplicadas principalmente por Gobiernos de derechas.
Jean-Paul Gauzès (PPE-DE). – (FR) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, en estos tiempos de crisis, nuestros conciudadanos esperan mucho de Europa. Europa no debe abandonarlos a su suerte.
Por supuesto, si somos realistas, hemos de reconocer que los recursos financieros comunitarios son limitados y debemos estudiar el modo en que podemos mejorarlos. No obstante, Europa pasará a la primera plana y tendrá más éxito si demuestra una voluntad política mayor.
Esto, obviamente, implica en primer lugar actuar como catalizador de las acciones y esfuerzos de los Estados miembros, pero también adoptar una visión coordinada a escala comunitaria. El plan de recuperación es, en esencia, una caja de herramientas para promover la reestructuración. Debe reforzarse el papel del BEI.
Europa debe actuar definiendo una estrategia económica clara e innovadora. Los agentes económicos necesitan expectativas y estabilidad jurídica. Es importante, en primer lugar, poner en orden los servicios financieros, de modo que las instituciones bancarias puedan desempeñar su principal función, que no es otra que la de financiar el desarrollo económico.
Los textos que se están elaborando actualmente para las directivas sobre los requisitos de capital de los bancos y de las compañías de seguros, así como los reglamentos sobre las agencias de calificación, deben apoyar esta tarea. El texto sobre las agencias de calificación debe aplicar las lecciones aprendidas de los fallos cometidos.
Es igualmente urgente disponer la supervisión comunitaria de las actividades financieras reguladas. El informe elaborado por el grupo de Larosière plantea algunas propuestas muy oportunas y útiles que deberían ponerse en práctica con rapidez.
Europa necesita también dotarse de una política industrial propia, eficaz y moderna. En este sentido, debemos conciliar la necesidad de lograr un desarrollo sostenible y la de contar con una base industrial de alta calidad para generar riqueza y crear empleo.
En estos tiempos de crisis, es preferible no poner trabas a aquellos sectores que están funcionando con normalidad mediante la elaboración de normas o de reglamentos cuya eficacia no haya quedado adecuadamente demostrada. En el sector de la automoción, por ejemplo, que está sufriendo actualmente graves problemas, es importante ampliar la vigencia del reglamento que exime a la distribución de vehículos, que finaliza en 2010.
También debemos permanecer vigilantes, por ejemplo, al negociar el acuerdo bilateral con Corea, pues podría ser muy favorable para nuestra industria.
Brian Simpson (PSE). – Señora Presidenta, en mi intervención de hoy quiero hacer hincapié en la necesidad de invertir: invertir en puestos de trabajo, en nuestro medio ambiente y en todas nuestras economías. En este sentido, es crucial la inversión en nuestra infraestructura de transportes y, más concretamente, en nuestra infraestructura ferroviaria, con el fin no solo de dotarnos de una red de ferrocarriles de primer orden sino también para la creación y el mantenimiento del empleo y la defensa de la cohesión social.
Establezcamos como prioridad la electrificación de nuestra red ferroviaria; ello nos permitirá obtener beneficios tanto para nuestros transportes como para nuestro medio ambiente. Invirtamos en nuestra red de transporte transeuropea, diseñemos un plan de recuperación con contenido y con acciones, no solo con palabras.
La estrategia de no hacer nada y dejar que los mercados decidan ha fallado. Hoy día, la acción europea concertada se basa en poner en primer lugar a las personas y en último lugar los intereses creados. Este lado de la Cámara no está preparado para lavarse las manos frente al problema al estilo de Poncio Pilatos. Queremos actuar y hacerlo con determinación.
Péter Olajos (PPE-DE). – (HU) Estoy convencido de que la crisis económica actual tiene su origen en el consumo excesivo y en la crisis ambiental, y de que es precisamente en este ámbito donde debemos buscar también la solución. Nos acercamos a un período importante con respecto a la política climática puesto que, a finales de este año, debemos alcanzar en Copenhague un acuerdo sobre los nuevos objetivos comunes en la lucha contra el calentamiento global. La tarea, por tanto, es enorme, y no debemos equivocarnos ni procrastinar. Los textos legales que tenemos ante nosotros no solo definen el marco y establecen las directrices fundamentales, sino que todavía hay que desarrollar los pasos concretos y reales que será preciso dar. Para lograr una reducción de entre un 25 y un 40 % de los gases de efecto invernadero, como recomiendan los científicos, y para detener la pérdida de biodiversidad, necesitamos importantes recursos financieros.
A lo largo de los últimos años he tenido el placer de visitar, con diferentes delegaciones del Parlamento, Bangladesh, China, India y, más recientemente, Guyana; tras estas visitas, mi convicción en este sentido se ha visto reforzada. Por un lado, debemos apoyar a los países en desarrollo, pero esto solo puede hacerse a través de inversiones transparentes y estrechamente supervisadas; por otro, los ingresos procedentes de las subastas del comercio de emisiones de la Unión Europea deberían utilizarse también para apoyar las medidas adoptadas por los países en desarrollo para promover la adaptación. La Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria recomienda destinar para este fin un total de 30 000 millones de euros hasta 2020. Se trata de una suma enorme, y utilizarla adecuadamente representa un gran desafío.
Además, la lucha contra el cambio climático brinda a Europa una oportunidad excelente para aumentar las nuevas tecnologías y crear nuevos puestos de trabajo para fomentar la seguridad energética. Las Naciones Unidas y la nueva administración estadounidense, así como varios Gobiernos europeos, han reconocido asimismo que, para salir de la crisis mundial, no necesitamos solamente una fuente de energía limpia y eficaz sino también un motor que funcione de acuerdo con los nuevos principios organizativos, puesto que la actual recesión económica está ocultando el verdadero problema al que se enfrentan Europa y la humanidad entera, a saber, la crisis ambiental. El «Nuevo pacto» ambiental representa una oportunidad histórica para resolver ambas crisis al mismo tiempo.
Gianni Pittella (PSE). – (IT) Señora Presidenta, Señorías, creo que fue un error, sobre todo por parte de la Comisión, subestimar inicialmente el alcance de la crisis, y que también lo es repetirnos a nosotros mismos en cumbres de las que salen declaraciones de principios pero que no van seguidas de decisiones prácticas y coherentes. Las respuestas dadas en nuestros informes a los gravísimos problemas a los que se enfrenta la población en Europa son convincentes y pertinentes.
No obstante, se ha hecho un llamamiento a la Cámara para que supere la brecha existente introduciendo el instrumento de los eurobonos, que tanto el señor Mauro como yo mismo y casi 200 diputados más hemos defendido en repetidas ocasiones, un instrumento —acaso el único— capaz de generar los recursos financieros de los que carece nuestro presupuesto exánime, de financiar las medidas de lucha contra la crisis, las redes transeuropeas, las energías limpias, la investigación y la banda ancha, la lucha contra la pobreza y el programa Erasmus para los jóvenes. El gran Jacques Delors —y con esto concluyo— nos mostró el camino. Sigámoslo con valentía.
Avril Doyle (PPE-DE). – Señora Presidenta, con el telón de fondo de la crisis económica y financiera mundial y los paquetes de estímulo por valor de miles de millones de euros, disponemos de una oportunidad enorme para incrementar nuestra eficiencia y nuestra seguridad energética a partir de fuentes renovables fiables, así como para fomentar la tecnología limpia en el marco de un «Nuevo pacto» ambiental. En otras palabras, podemos convertir esta crisis en una oportunidad y beneficiarnos todos de ella a largo plazo.
Aplaudo las dos alternativas de financiación innovadoras para combatir del cambio climático global incluidas en la reciente comunicación de la Comisión. En mi calidad de autora original de la resolución sobre el informe que hoy se nos ha presentado, insto a los Estados miembros a actuar en relación con estas propuestas y a que, durante la cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno que tendrá lugar la próxima semana, a cumplir la declaración de la cumbre del pasado 12 de diciembre, que debería constar oficialmente en el acta, preferiblemente junto al texto definitivo del informe del RCCDE pues, de lo contrario, no aparecerá en el Diario Oficial.
Por ello —y exhorto al Presidente en ejercicio, al Comisario y a la señora Presidenta a que no olviden esto— necesitamos una declaración tripartita firmada por las tres instituciones. La declaración de diciembre dispone lo siguiente: «El Consejo Europeo recuerda que los Estados miembros determinarán, de conformidad con sus respectivos requisitos constitucionales y presupuestarios, la utilización de los ingresos generados por la subasta de derechos de emisión en el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE. Toma nota de la voluntad de los Estados miembros de utilizar al menos la mitad de este importe para financiar acciones destinadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, mitigar el cambio climático y adaptarse a él, así como medidas orientadas a evitar la deforestación, desarrollar energías renovables, eficiencia energética y otras tecnologías que contribuyan a la transición a una economía con menos carbono segura y sostenible, incluso mediante la creación de capacidades, las transferencias de tecnología, la investigación y el desarrollo.».
Y continúa. «En el contexto de un acuerdo internacional sobre el cambio climático, que se consiga en Copenhague en 2009, y para quienes así lo deseen, parte de este importe se utilizará para posibilitar y financiar acciones orientadas a mitigar el cambio climático y adaptarse a él en los países en desarrollo que ratifiquen dicho acuerdo, en particular en los países menos desarrollados. Se adoptarán otras medidas a este respecto en el Consejo Europeo de primavera de 2009».
Espero con entusiasmo un resultado honroso de la declaración de la reunión de Jefes de Estado y de Gobierno que tendrá lugar la próxima semana.
Harlem Désir (PSE). – (FR) Señora Presidenta, demasiado escasas, excesivamente tardías, mal coordinadas, faltas de solidaridad e insuficientes: estas son las reacciones reales que han provocado el plan de recuperación de la Unión Europea y las propuestas de la Comisión en esta fase.
La razón es muy simple: si tenemos en cuenta las previsiones iniciales, todos debemos reconocer que la profundidad de la crisis se subestimó, tanto si hablamos en términos de la caída de la producción industrial en el Reino Unido y Francia, por ejemplo, que ha sido verdaderamente espectacular, como la del comercio internacional o la de las exportaciones de Alemania, o incluso las expectativas que teníamos con respecto al crecimiento del desempleo. Estoy convencido, por tanto, de que hoy estamos muy lejos de una respuesta adecuada a aquello que, por ejemplo, la administración Obama está llevando a cabo en los Estados Unidos.
Se percibe, una vez más, falta de solidaridad y un alto grado de timidez. En marzo asistimos al rechazo de la ampliación de los planes de recuperación por parte del Ecofin, y hoy vemos que los países del este de Europa se están viendo obligados a acudir al FMI. Este es un error lamentable por lo que respecta a la solidaridad europea; estamos permitiendo la aprobación de un número cada vez mayor de planes de rescate nacionales para el sector industrial y nos limitamos a un mero llamamiento a rechazar el proteccionismo. El hecho es que la única respuesta auténtica sería un plan de rescate y de recuperación a escala europea para el sector de la automoción.
Creo que la demanda que hoy está planteando el Grupo Socialista en el Parlamento Europeo es extremadamente clara: queremos inversiones masivas. Dado que nos estamos refiriendo a menudo a la crisis de 1929, fijémonos a modo de comparación en el ejemplo del «New Deal» de Roosevelt, que gastó un 3,5 % del PIB durante siete años. En el caso de Europa, esto equivaldría hoy a 400 000 millones de euros anuales durante varios años. Creemos, por consiguiente, que deberían habilitarse los eurobonos y los préstamos, que debería realizarse una inversión enorme en innovación respetuosa con el medio ambiente, en el aislamiento de los edificios, en los modernos sectores del transporte y de la energía, y que debería existir un plan de ayuda a las víctimas de la reestructuración y del desempleo, así como una indicación acerca del modo en que puede ayudarse a todas aquellas personas que se enfrentan a una situación de desempleo a través, por ejemplo, de la ampliación del alcance del Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización .
Cornelis Visser (PPE-DE). – (NL) Señora Presidenta, en este tiempo de crisis económica, el Parlamento Europeo debería desempeñar el papel de un perro guardián, especialmente cuando se trata de impedir el proteccionismo.
Hemos creado el mercado interior, que nos ha aportado una gran prosperidad e importantes beneficios a todos los países, no solo a los de Europa occidental sino también a los de Europa central. No deberíamos permitir que estos logros se nos escapen de las manos a la primera oportunidad. El Parlamento Europeo debe oponerse a propuestas como las que plantean de forma indirecta un apoyo al sector automovilístico francés, que podrían perjudicar a otros países europeos.
Asimismo, el Parlamento debería desempeñar una función de perro guardián por lo que respecta a la fortaleza del euro. No podemos aceptar que los países incurran en deudas a escala nacional sin limitación alguna. En Europa todos suscribimos el llamado Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Sabemos que, como consecuencia de la crisis financiera, debemos ampliar temporalmente el margen de apoyo a los bancos. Esta medida, sin embargo, debería constituir una excepción.
No hay necesidad de brindar apoyo estructural a otros sectores de la economía. Los Estados miembros no disponen de fondos para hacerlo, y si quisieran endeudarse recurriendo a los eurobonos, estaríamos trasladando la carga de la deuda a las generaciones futuras y el euro se debilitaría. Por mi parte, me opongo a ello.
En resumen, deberíamos hacer de perro guardián en lo que respecta a la lucha contra el proteccionismo y en la protección del valor del euro.
Libor Rouček (PSE). – (CS) Señorías, en mi breve intervención de hoy me gustaría centrarme en una importante esfera que confío en que se debatirá y resolverá con éxito durante la reunión del Consejo Europeo; me refiero a la esfera de la política energética. Todos sabemos que la Unión Europea necesita fortalecer su seguridad y su independencia energéticas y reforzar sus infraestructuras en este ámbito, lo que implica conectar y ampliar los oleoductos, los gasoductos y las líneas eléctricas entre cada uno de los Estados y las regiones. También debemos aumentar nuestras reservas de petróleo y de gas natural. Deseamos incrementar la proporción de energías renovables, aumentar la eficiencia energética de edificios y productos y ampliar la inversión en investigación y en medidas encaminadas a mitigar los efectos del cambio climático. Creo firmemente que las medidas y las inversiones que es preciso introducir en el área de la política energética no solo tienen la capacidad de resolver nuestros problemas energéticos y climáticos sino que también tendrán un efecto muy positivo y muy significativo en un período de crisis económica, estimulando el crecimiento económico y reduciendo el desempleo.
Rumiana Jeleva (PPE-DE). – (BG) Señorías, acojo con satisfacción los esfuerzos realizados por las instituciones comunitarias a la hora de esbozar las medidas para una actuación coordinada de los Estados miembros y de la Comisión para hacer frente a la crisis económica. Como ya es bien sabido, la política de cohesión de la Unión Europea está realizando una importante contribución al Plan Europeo de Recuperación Económica y es la mayor fuente comunitaria de inversiones en la economía real. Como gesto de reconocimiento de estos esfuerzos, el Parlamento Europeo apoya las enmiendas al reglamento del Fondo Europeo de Desarrollo Regional, el Fondo Social Europeo y el Fondo de Cohesión, a fin de simplificar y acelerar la gestión financiera de los fondos de la UE. Espero que los beneficiarios, aquellos a los que realmente están dirigidos los fondos, ganarán con esta simplificación. Esto es especialmente importante para los Estados miembros más pobres de la Unión Europea.
Una importante tarea a la que todavía se enfrentan los Estados miembros es garantizar la financiación necesaria de modo que los recursos comunitarios se gasten de acuerdo con los fines previstos. Sin romper las reglas de la libre competencia ni las normas de la buena gestión, los Estados miembros deberían recurrir a procedimientos simplificados para financiar los proyectos. Muchas gracias por su atención.
Atanas Paparizov (PSE). – Señora Presidenta, está claro que el aspecto europeo del plan de recuperación económica y su respaldo financiero son insignificantes en comparación con los esfuerzos que están realizando los Estados miembros. Espero, no obstante, que el Consejo adopte un plan de apoyo a las interconexiones energéticas entre países de forma que puedan mitigarse las repercusiones de una futura crisis del gas.
La solidaridad, no obstante, puede expresarse a través de una mayor flexibilización de los criterios del MTC II, la zona euro y la adopción del euro para los países que deseen incorporarse. Es evidente que los Estados miembros que ahora tienen que hacer grandes esfuerzos para mantener la estabilidad del tipo de cambio de sus divisas necesitan un mayor apoyo para poder ir superando todos los pasos exigidos para pasar a ser miembros de la zona euro y evitar así los efectos de la crisis económica. Espero que esta sea una de las decisiones que se adopten en un futuro próximo, teniendo en cuenta que en la actualidad los Estados miembros ya gozan de cierto margen de flexibilidad.
Danutė Budreikaitė (ALDE). – (LT) Aunque estoy básicamente de acuerdo con el Plan Europeo de Recuperación Económica, quisiera llamar su atención sobre dos asuntos: la emisión de eurobonos y la expansión de la zona euro. La emisión de eurobonos no es un instrumento apropiado para fortalecer la zona euro; tampoco el momento se antoja oportuno en una Europa afectada por las crisis financiera, económica y social. Tenemos actualmente 16 miembros de la zona euro cuyas economías recibirán ayuda, pero ¿qué ocurre con los otros 11 países? Se ha propuesto que deberíamos permitir únicamente la compra de eurobonos a cambio de coronas suecas y danesas. ¿A dónde llevaría esto a los nuevos Estados miembros que, por muchas razones y muy objetivas, no forman parte de la zona euro? ¿Cuál es el coste que tendrían que pagar por el préstamo? A Lituania no se le permitió incorporarse al euro porque su inflación era un 0,07 % superior al límite máximo permitido para este indicador, pese a que, en 10 años, ni un solo miembro de la zona euro ha cumplido todos los indicadores. La litas lituana lleva ya cuatro años vinculada al euro. ¿No es momento de estudiar la posibilidad de introducir cambios más creativos en el mundo y de ampliar la zona euro, facilitando así que la UE salga de la crisis?
Mieczysław Edmund Janowski (UEN). – (PL) Señora Presidenta, el título del informe del señor Kirilov, a quien felicito por el mismo, sugiere que se podría hablar de una economía irreal. A pesar de que ha surgido una economía inmaterial y dinero virtual, las firmas de los banqueros y de los autores son reales e indican que todo está en orden. Sin embargo, resulta que al fin y al cabo se están tirando un farol.
En estos momentos tenemos que hacer frente a los desafíos de una crisis económica y moral. En este contexto, invertir en el desarrollo regional y en la cohesión es sensato y preciso. Esto supondrá kilómetros reales de carreteras, líneas de ferrocarril modernizadas y aeropuertos. Deberíamos invertir en el saber y la educación y en soluciones innovadoras, especialmente respecto a las pequeñas y medianas empresas. Deberíamos restringir la burocracia. Esto creará empleo para miles de personas y les proporcionará un medio de vida. También se traducirá en la auténtica aplicación de una política de solidaridad, en lugar del proteccionismo. Hará de Lisboa una realidad.
Emmanouil Angelakas (PPE-DE). – (EL) Señora Presidenta, hay que tomar medidas específicas para movilizar a los sectores de la economía y ayudarles a afrontar la crisis.
De manera más importante, en aquellos que tengan que ver con la política regional y la política de cohesión, pues afectan a la mayoría de ciudadanos y empresas, especialmente a las pequeñas y medianas empresas.
Iniciativas para simplificar el reglamento del Fondo Europeo de Desarrollo Regional y del resto de fondos estructurales y medidas como reforzar la inversión en el uso de fuentes de energía renovables en los hogares, simplificar el reglamento y el pago de anticipos y gastos subvencionables y sumas globales contribuirá a la protección del empleo y a la supervivencia de las pequeñas y medianas empresas en una situación económica incierta.
Es necesario redoblar esfuerzos con las otras iniciativas que el Parlamento Europeo aguarda y en cuya elaboración participará de manera activa. Sigue siendo necesario tomar medidas que repercutan directamente en la ayuda financiera a la población.
Csaba Sándor Tabajdi (PSE). – (HU) La Unión Europea nunca se ha enfrentado a una situación tan crítica como la actual. Se cuestionan dos principios fundamentales: la solidaridad y la unidad del mercado interior, debido al proteccionismo. Martin Schulz está en lo cierto. La Comisión Europea aún no ha emprendido medidas específicas a la hora de restaurar los mercados o regular sobre cuestiones financieras. Si no salvaguardamos nuestra solidaridad, la unidad de la Unión Europea puede verse empañada por el egoísmo y el proteccionismo, pues los problemas no solo provienen del exterior de la eurozona, sino también del interior. Grecia, Hungría y otros países se enfrentan a problemas similares. Me gustaría recordarle al señor Farage que los bancos de Europa occidental, empresas de Europa occidental, compraron los bancos y empresas de los nuevos Estados miembros y que ahora, eludiendo la solidaridad, no hacen nada para proporcionar una sólida base financiera.
Martin Schulz (PSE). – (DE) Señora Presidenta, gracias por permitirme hacer una observación personal al final de este debate. Me gustaría responder a los comentarios del señor Lehne.
Por lo que ha dicho, señor Lehne, entiendo que los socialistas de Europa han causado la crisis. Obviamente, esto es algo que ya sabíamos. Es un principio sobradamente conocido en Alemania que cuando el sol brilla por la mañana, los demócratas cristianos son los responsables, pero que si hiela y nieva, la culpa es de los socialdemócratas. Todos somos conscientes de este hecho. No obstante, Señorías, miembros del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y Demócratas Europeos, podrán demostrar si ponen en práctica lo que Su Señoría, el señor Lehne, ha dicho cuando me atacó por haber dicho algo incorrecto —puede que me haya equivocado.
Por tanto, me gustaría perdirle que nos hable del informe Ferreira, Enmienda 113, relativa a la solidaridad entre los Estados miembros y la lucha contra los paraísos fiscales. Tiene que ver con nuestra decisión de asegurar que la UE inste a la cumbre del G20 a que cierre los paraísos fiscales. ¿Votará a favor o en contra del informe Ferreira? Solidaridad comunitaria entre la eurozona y los países fuera de la misma y solidaridad dentro de la eurozona. ¿Votará a favor? Y finalmente, el estímulo presupuestario del 1 % o 1,5 % del PIB como intento comunitario por acabar con la crisis. ¿Votará a favor? Estas son las enmiendas 92, 102 y 113 del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo. Si vota a favor, señor Lehne, me disculparé. Si no vota a favor, tendré que decir que usted no es más que alguien que da grandes discursos y no vota en consecuencia.
Klaus-Heiner Lehne (PPE-DE). – (DE) Señora Presidenta, muchas gracias. Seré muy breve. En primer lugar, es obvio que los socialistas no son los responsables de la crisis. Nadie ha dicho eso en esta Cámara. Todos sabemos de quién es la culpa y ya se ha investigado detalladamente. Sin embargo, he llamado la atención de manera oportuna sobre el hecho de que durante muchos años los socialistas han sido los responsables del bloqueo de la aplicación de normas de transparencia claras relativas a los fondos de cobertura y los fondos de capital riesgo/inversión y he dado ejemplos de ello. Esto es un hecho.
En lo que respecta a las enmiendas que se han mencionado, tan solo me gustaría decir algo en relación a los paraísos fiscales. Estamos totalmente de acuerdo. La cuestión es simplemente en qué momento votaremos a favor. Hoy debatiremos la enmienda 25 sobre la resolución relativa a la Estrategia de Lisboa, que trata precisamente este tema. El Grupo votará a favor de la misma. Por tanto, no tengo problema alguno con las cuestiones que se han mencionado.
Alexandr Vondra, Presidente en ejercicio del Consejo. - Señor Presidente, hemos tenido un debate largo y de utilidad, y la Presidencia agradece a todos los miembros de esta Cámara sus comentarios.
Han identificado de manera adecuada cuáles son los desafíos significativos a los que nos enfrentamos y, en especial, las consecuencias de la crisis económica y financiera. Como mencioné en mis observaciones preliminares, este asunto será el centro del debate de la reunión del Consejo Europeo de la semana que viene. A pesar de la magnitud de la crisis, la Presidencia considera que la Unión Europea puede ponerse de acuerdo en cuanto a los componentes de un enfoque que nos hará salir adelante.
No hay más opción que trabajar juntos para afrontar esta gran crisis. Por tanto, apoyo la multitud de llamamientos de esta mañana a una mayor responsabilidad y una colaboración más intensa. También considero que no solo podemos y debemos actuar juntos para resolver los problemas de Europa, sino que también la Unión Europea está en una buena situación para formar parte de la solución global. Puede que esta sea una gran crisis, pero si trabajamos juntos, Europa tiene los recursos intelectuales, financieros, humanos y reguladores para definir y aplicar las respuestas oportunas.
Joseph Daul dijo que el próximo Consejo Europeo no es una cumbre más, y tenía toda la razón. Emprender una solución global comienza con ir a la cabeza de la conferencia del G20 en Londres a principios del mes que viene. En la reunión del Consejo de ayer, los ministros de Ecofin refrendaron la participación de la UE en esa reunión tan importante. Se pusieron de acuerdo, en concreto, en la necesidad de una colaboración internacional más estrecha de las políticas macroeconómicas y de las regulaciones financieras mundiales basadas en una mayor transparencia y responsabilidad —lo que nos vuelve a llevar a los hedge funds y otros asuntos delicados. Todos estuvieron de acuerdo en reforzar la colaboración entre las autoridades financieras a nivel internacional, reforzar el FMI y en la necesidad de abordar el papel de los bancos multilaterales de desarrollo para contrarrestar los efectos de la crisis en las poblaciones más pobres del mundo.
A pesar de que estamos hablando de la necesidad de solidaridad, tenemos que ser conscientes de que esta solidaridad europea debe ir acompañada de políticas nacionales responsables relativas al desarrollo financiero sostenible en Europa. Es cierto que los estadounidenses gastan, pero no piden ayuda al FMI y no tienen un Pacto de Estabilidad que asegure la integridad de su zona monetaria. Tenemos que invertir en nuestro futuro, pero debemos hacerlo de manera que no socave la sostenibilidad a largo plazo de nuestras finanzas públicas o las reglas del juego del mercado interior.
Muchos de ustedes, Señorías, han mencionado esta mañana muchas de las auténticas preocupaciones de los ciudadanos de cara al aumento del desempleo. Martin Schulz ha dicho que el asunto es «empleo, empleo y empleo» —y tiene razón. Realmente tenemos que proteger el empleo y, a pesar de que muchas medidas siguen siendo competencia de los Estados miembros, hay ciertas cosas que sí podemos hacer. Permítanme ofrecer un ejemplo. Ayer, Ecofin llegó a un acuerdo sobre la aplicación de tipos reducidos de IVA en servicios de gran intensidad de mano de obra, como el sector de la restauración, entre otros.
El empleo debería ser, y es, el tema clave de los tres informes que nos ocupan esta mañana. Nuestra intención es abordar ese asunto en la reunión de la semana que viene. Es una parte clave de la Estrategia de Lisboa. Estoy de acuerdo con aquellos que dicen que la crisis actual no es razón para tirar por tierra la Estrategia de Lisboa. De hecho, es una razón más para asegurar que cumplimos con los objetivos clave de la Estrategia de Lisboa.
La Presidencia está prestando especial atención a este asunto, el cual es la razón por la que hemos convocado una reunión adicional a principios de mayo sobre el problema del aumento del desempleo. La semana que viene, tenemos la intención de acordar una serie de directrices específicas que sentarán las bases de nuestro debate y, posiblemente, de las decisiones que se tomarán en mayo.
Algunos de Sus Señorías han mencionado la necesidad de llegar a un acuerdo para mitigar y facilitar la adaptación al cambio climático, como preparación para la reunión de Copenhague. Graham Watson preguntó cuánto tendríamos que pagar. Creo que es algo prematuro. Hay algunas estimaciones —como en la comunicación de la Comisión sobre este asunto en particular, que contiene estimaciones procedentes de varias ONG e instituciones— y son bastante altas. Sin embargo, sería prematuro ofrecer ahora una estimación. Debemos esperar a que los Estados Unidos y el resto de los implicados en el proceso nos informen de sus planes, y eso es precisamente lo que tenemos intención de averiguar en la reunión con la Administración del señor Obama en Praga a principios de abril. Abrir la cuenta en este momento no sería la táctica más oportuna.
Naturalmente, les mantendremos informados en todo momento de los aspectos de la próxima reunión del Consejo Europeo y nos aseguraremos de que el primer ministro Topolánek es plenamente consciente de los puntos de vista que se han expresado aquí esta mañana. Informará al Parlamento, durante la próxima sesión plenaria, del resultado de la reunión del Consejo Europeo, y estoy ansioso por participar en un intercambio de puntos de vista constructivo con motivo de esa ocasión.
Günter Verheugen, Vicepresidente de la Comisión. - (DE) Señora Presidenta, Señorías, estoy de acuerdo con aquellos que dicen que durante mucho tiempo se ha subestimado la crisis y no se ha entendido correctamente. Por tanto, probablemente sería conveniente que nos pusiéramos de acuerdo, al menos al principio, en que no sabemos qué importancia alcanzará esta crisis. Además, no sabemos cuánto durará la crisis y, por tanto, tampoco sabemos si ya hemos hecho lo suficiente. Siento tener que contradecir al señor Juncker.
Ni siquiera sabemos si lo que hemos hecho hasta ahora tendrá alguna consecuencia. Por el momento, no sabemos ni eso. Lo único que sabemos es que no saldremos de esta crisis a menos que seamos capaces de volver a poner el sector financiero rápidamente en funcionamiento.
Este fue el comienzo del problema y, entretanto, es ahora relativamente evidente cómo se originó todo. También sabemos por qué las medidas que ya se han tomado para estabilizar el sector financiero no han causado impacto o, al menos, no un impacto satisfactorio. Esto es porque los bancos son conscientes de que aún se enfrentan a una serie de problemas. En este momento los bancos intentan conseguir provisiones para riesgos porque saben que aún no se han revelado ciertos riesgos de sus libros. Debemos emprender las medidas políticas oportunas a este respecto.
Sin embargo, una cosa está clara. El sector financiero no tiene la opción de volver a la época anterior a la crisis. Quien imagine que el estado y la Unión Europea son los responsables de regular esto ahora y que después todo volverá a ser como antes está muy equivocado. Está claro que necesitamos un sistema de supervisión sólido a largo plazo del sector financiero y de los organismos financieros que no abarque únicamente Europa. Es muy importante que, junto a nuestros socios, instauremos un sistema de gobernanza global. Solo lo conseguiremos si nosotros, los europeos, colaboramos con nuestros socios y nos embarcamos en un enfoque común. Si podemos ponernos de acuerdo sobre esta cuestión, tendremos más oportunidades de conseguir los resultados que queremos. Si las capitales de Europa envían señales contradictorias a Washington, Beijing y Tokio, las perspectivas de establecer un sistema de gobernanza global útil son escasas.
Sin embargo, estamos de acuerdo en que la situación actual es una bomba de relojería a nivel social, simplemente porque hagamos lo que hagamos para estabilizar el sector financiero no será suficiente para apoyar a las empresas de la economía real que están experimentando dificultades como consecuencia de la crisis financiera. Todos lo sabemos.
La respuesta europea a la crisis en la economía real, la crisis de las empresas y la industria, es una respuesta centrada en el empleo. No tiene que ver con dividendos para los accionistas o remuneraciones para los directivos. Se trata de asegurar que aquellas personas que no son responsables de la crisis, a saber, los trabajadores, puedan conservar sus puestos de trabajo. Lo esencial es que conserven sus empleos porque si no, no podrán vivir de manera independiente con libertad y dignidad.
Queremos proteger el empleo en la economía europea y por ello esos programas de gastos han sido necesarios. Podemos discutir si podrían o deberían haber sido mayores. Pero el problema es que no hay flexibilidad en lo que respecta al presupuesto comunitario. Para el Parlamento Europeo o la Comisión Europea resulta muy fácil decir que necesitamos un amplio paquete de medidas de recuperación económica, que debemos bombear grandes cantidades de dinero en la economía, porque no será nuestro dinero; no disponemos de ese dinero. Siempre será el dinero de los Estados miembros y espero que no olviden, Señorías, que los parlamentos nacionales también desempeñan aquí un papel muy importante.
Hemos intentado asegurar que los programas de gastos se organizan de modo que las necesidades a corto plazo no pongan en peligro los objetivos a largo plazo. Esto es precisamente lo que muchos oradores de todos los grupos políticos han apuntado, es decir, que estamos viviendo una transformación económica, una transformación hacia una economía con bajas emisiones de carbono, hacia una economía con un aprovechamiento más eficiente de los recursos y hacia una economía del conocimiento. Esta transformación debe continuar durante la crisis. Esta es la razón por la que les decimos a las empresas que no disminuyan su inversión en investigación y desarrollo o en la innovación y que mantengan a su personal clave. Las medidas financieras que adoptemos deben apoyar estos objetivos. Estoy de acuerdo con quienes dicen que podríamos haber actuado mejor. Pero debemos recordar que el dinero que gastamos no es dinero de la Unión Europea. Es dinero de los Estados miembros y en los Estados miembros actúan otros factores que debemos tener en cuenta además de lo que consideramos correcto en este caso. El modelo económico de la Estrategia de Lisboa, que también ha entrado en el debate de hoy, no implica un mercado independiente. La Estrategia de Lisboa no asume que la mejor economía de mercado tenga que desarrollarse de manera independiente siguiendo pautas radicales de libre mercado. La Estrategia, en cambio, establece que el mercado necesita normas a la hora de cumplir con sus responsabilidades sociales y medioambientales. Los políticos son los responsables de instaurar estas normas y no debemos ceder un ápice en este aspecto. Por eso creo que los objetivos de la Estrategia siguen siendo los mismos y que aquello de «¿Cómo es posible que hayamos caído en esta crisis a pesar de la Estrategia de Lisboa?» no es la cuestión que se debería plantear. Otra estrategia económica en Europa no habría evitado los desequilibrios macroeconómicos y los errores cometidos en los mercados financieros que nos han llevado a esta crisis.
Permítanme terminar diciendo que queremos asegurar que la mayor cantidad de empresas europeas salga ilesa de esta crisis. Esto implica que debemos ayudarlas a obtener financiación. Considero que este es el mayor problema en este momento, porque la restricción del crédito afecta tanto a las pequeñas como a las grandes empresas.
El Banco Europeo de Inversiones hace todo lo que puede. Deberíamos agradecerle al Banco Europeo de Inversiones que sea tan flexible. Sin embargo, ya ha llegado al límite sus posibilidades. Es evidente que ya no puede satisfacer las necesidades crediticias de las pequeñas y medianas empresas en el segundo semestre de este año, porque el Banco Europeo de Inversiones ya ha llegado a sus límites. Todos nosotros debemos tener en cuenta que la situación va a empeorar y que, por tanto, debemos plantearnos qué podemos hacer desde este Parlamento para mejorar la situación de las empresas europeas, por ejemplo, analizando y aprobando las propuestas de la Comisión dirigidas a evitar que las empresas europeas tengan que pagar gastos superfluos.
Hemos presentado propuestas que podrían conseguir que los costes de las empresas europeas se redujeran hasta 30 000 millones de euros al año. Si se aprueban rápidamente estas propuestas contribuiríamos significativamente a la superación de la crisis.
La Comisión está convencida de que, pocos días antes de esta cumbre, las oportunidades y riesgos de la integración europea serán más claros de lo que han sido nunca. Naturalmente, las oportunidades son la colaboración y actuación coordinada centrada en unos objetivos claros y el uso de nuestra creatividad con el fin de salir reforzados de esta crisis. Esto nos permitirá compensar el hecho de que, a diferencia de los Estados Unidos, no podemos tomar decisiones centrales que se apliquen en todo el territorio, sino que por el contrario debemos asegurarnos de que los 27 Estados miembros estén de acuerdo.
Sin embargo, al mismo tiempo, los riesgos son ahora mucho más evidentes que antes —los riesgos a los que nos enfrentamos si algún Estado miembro opta por el proteccionismo o el nacionalismo económico en lugar de la solidaridad y un enfoque común. Si no seguimos la misma brújula para atravesar la crisis, todos acabaremos perdidos en la niebla que se ha generado con ella.
Elisa Ferreira, ponente. – (PT) Señora Presidenta, señor Presidente en ejercicio del Consejo, Comisario, Señorías, la crisis es peor de lo que esperábamos y el desempleo aumentará más de lo que se había predicho. Tenemos buenas razones para pensar que el estímulo europeo previsto no será suficiente, pero ya ha quedado claro que está tardando demasiado en llegar al pueblo.
La posición del Parlamento es, y ha sido, firme y clara y espero que continúe de esta manera. Nuestro objetivo es proteger el empleo y crear nuevos puestos de trabajo con cohesión tanto territorial y social como solidaridad. En estos tiempos de crisis, el pueblo no puede resignarse a una Europa que no ofrece respuesta, a una Europa que no es capaz de atajar los problemas a los que se enfrenta. Por tanto, ¿qué es lo que el Parlamento le pedirá a la Comisión? Mediante estos informes, naturalmente, reclamará la coordinación de las acciones nacionales y que la Comisión utilice todos los medios de que disponga para actuar. También, ofrecerá a la Comisión todas las oportunidades posibles, como autoridad presupuestaria. Pedirá a la Comisión que lance una iniciativa europea para el empleo clara y diciendo que es primordial disponer de una agenda con un calendario para aplicar medidas de regulación del mercado financiero y haciendo llegar crédito a la economía real. Sin embargo, ¿qué es lo que el Parlamento le pide al Consejo? Le pide, en concreto, que reencuentre la voluntad política que radica en el seno de la construcción del proyecto europeo. La Unión Europea es competencia, pero también cohesión y solidaridad. No podemos tener un mercado único sin esta garantía de solidaridad y cohesión. Este es precisamente el motivo por el que todos delegamos a Europa la independencia nacional que poseíamos previamente a la adhesión a este proyecto.
Jan Andersson, ponente. – (SV) Señora Presidenta, la crisis está empezando a convertirse en una realidad para el pueblo, el desempleo está aumentando considerablemente y estamos empezando a ver las consecuencias sociales de la crisis. El deterioro es mucho mayor de lo que pensábamos en un principio. El desempleo seguirá aumentando y también las consecuencias sociales.
Me gustaría dirigir unas palabras al Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y Demócratas Europeos. El señor Hökmark no se encuentra aquí en este momento, pero echó la culpa de la crisis a la propuesta del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo. Esto es comparable a disparar al pianista cuando no te gusta una canción. Es evidente que en Europa hay gobiernos de centro y de derechas. Son precisamente estos gobiernos los que no están actuando de la manera adecuada, estos gobiernos que hacen gala de una falta de coordinación y de solidaridad.
Ahora de lo que se trata es de proteger los puestos de trabajo, los sistemas de seguridad social y el sector público. Antes de esta cumbre le dije a la Comisión y al Consejo: es preciso que actuemos ahora, es preciso que actuemos coordinadamente, es preciso que hagamos el esfuerzo que sea necesario y es preciso que sea de forma solidaria. Ahora es el momento de actuar. No podemos esperar hasta la cumbre de mayo. El empleo debe ocupar un puesto destacado en nuestro orden del día.
(Aplauso)
Evgeni Kirilov, ponente. – (BG) Gracias, señora Presidenta. La política de cohesión ha probado su contribución a la superación de los problemas sociales y económicos y a la aplicación de reformas estructurales en los Estados miembros y en sus regiones. La experiencia adquirida hasta ahora y la cantidad significativa de recursos que se han destinado —estamos hablando de aproximadamente más de 340 000 millones de euros en un período de siete años— son esenciales, particularmente durante la crisis económica, pues es crucial que este dinero se utilice de la mejor manera posible por el bien de los ciudadanos y de las empresas europeas. En estos momentos en los que cada euro cuenta para la recuperación de la economía europea, no nos podemos permitir que estos fondos se desperdicien. Por esta razón apoyamos la simplificación de las normas y esperamos que se apliquen de la manera oportuna.
Señor Verheugen, en su intervención de hoy, dijo algo que es bien cierto: no sabemos cuánto durará la crisis. Sin embargo, hay algo que me gustaría decir: este año se tienen que ver los resultados de las decisiones que tomamos y, naturalmente, de las que tomará el Consejo Europeo la semana que viene. Diría incluso que antes del verano. Esto es lo que los ciudadanos europeos esperan de nosotros. Así, podrán ver la luz al final del túnel y albergarán esperanza por salir de la crisis.
Me gustaría dirigirme a algunos colegas diputados que hoy han intentado imponer una línea divisoria económica entre los antiguos Estados miembros y los nuevos. Creo que la política de cohesión sobre la que decidiremos hoy es radicalmente opuesta a las ideas que ellos proponen. Me parece que es realmente alarmante y debemos tomar medidas para subsanar este hecho. Gracias.
Presidenta. – He recibido cinco propuestas de resolución (1) presentadas de conformidad con el apartado 2 del artículo 103 del Reglamento.
Se cierra el debate.
La votación tendrá lugar hoy, miércoles 11 de marzo.
Declaraciones por escrito (artículo 142 del Reglamento)
John Attard-Montalto (PSE), por escrito. – Las directrices adoptadas en 2008 como parte de la Estrategia de Lisboa renovada tendrán validez hasta el año 2010. Todos los Estados miembros, incluido Malta, tuvieron que promover estrategias para el crecimiento del empleo. Se fijaron directrices en materia de empleo. Es esencial financiarlas y que el FSE pueda financiar acciones inmediatas emprendidas por los Estados miembros en pro de la flexiguridad y las capacidades.
La flexiguridad constituye un enfoque de actuación integrado que busca facilitar la adaptabilidad de los trabajadores y las empresas. En segundo lugar, será esencial hacer un esfuerzo masivo por mejorar las capacidades de los niveles de cualificación. Esta mejora deberá afectar a todos los niveles de cualificación.
En primer lugar, la mejora de los niveles de cualificación no tendrá sentido si no responde a las necesidades del mercado laboral.
En segundo lugar, hay tres estrategias que deben ser prioritarias:
- mejorar la adaptabilidad de los trabajadores y las empresas;
- atraer a más personas para que se incorporen y permanezcan en el mercado de trabajo, aumentar la oferta de mano de obra y modernizar los sistemas de protección social;
- incrementar la inversión en capital humano mejorando la educación y las capacidades.
Adam Bielan (UEN), por escrito. – (PL) Señor Presidente, al escuchar este debate, no pude evitar tener la sensación de que hay una atmósfera de competición en la Cámara, una especie de tira y afloja entre los antiguos y los nuevos Estados miembros. Considero que la panacea a nuestros problemas no es precisamente culpar y señalarnos con el dedo por quién se merece o no formar parte de la UE.
Debemos recordar por encima de todo que los ciudadanos nos escuchan y esperan que les protejamos. Es precisamente en estos momentos cuando quieren ver para qué sirve realmente la Europa unida. Deberíamos aprovechar la oportunidad que se nos presenta en este debate para reflexionar sobre cómo podemos restringir los efectos sociales de la crisis actual.
Decimos «sí» a la Estrategia de Lisboa porque ofrece resultados —gracias a la Estrategia de Lisboa se han creado casi siete millones de nuevos puestos de trabajo en la UE. Pero, ¿de qué clase de trabajos se trata? Generalmente son contrataciones temporales o a tiempo parcial y, de hecho, la tasa de desempleo no ha cambiado en lo que respecta al empleo a jornada completa.
Esto prueba sencillamente que Europa tiene que aprender a utilizar su potencial. Deberíamos invertir en productos de alta tecnología que precisen de mano de obra altamente cualificada —este es nuestro valor añadido, un sector en el que no tenemos rival. En este sentido, resulta extremadamente importante prorrogar los períodos para beneficiarse de los recursos financieros y simplificar los procedimientos de solicitud para optar a los mismos, especialmente en los nuevos Estados miembros.
Sebastian Valentin Bodu (PPE-DE), por escrito. – (RO) La crisis económica mundial nos ha pillado a todos por sorpresa, ya sea a los bancos, las empresas multinacionales o las organizaciones transnacionales. La economía global se ha visto gravemente afectada y la supervivencia del sistema financiero global ha llegado a un punto muerto. No creo que nadie me contradiga si digo que la magnitud de los problemas actuales requiere un esfuerzo concentrado a nivel comunitario. De hecho, la solidaridad es absolutamente imprescindible si queremos salir de esta crisis.
Represento a Rumanía en el Parlamento Europeo, un país del sudeste de Europa. Solo sé que parece que el impacto del crecimiento económico de más del 7 % del año 2008 está a punto de desaparecer debido a la rudeza de la situación económica actual. Se deben ver los resultados del plan de recuperación económica de la Comisión Europea en cada rincón del viejo continente. Ciertas partes de Europa no deberían tener la sensación de que se les ha abandonado a su suerte en una situación hostil cuyo origen no han provocado.
Creo que esta es la prueba más importante que debe superar la Unión Europea, el proyecto político de mayor importancia de los últimos cien años. Todos los países del continente deben actuar como una fuerza única. Según José Manuel Durão Barroso, Presidente de la Comisión Europea, se juzgará a Europa principalmente por sus resultados. Estoy totalmente de acuerdo con esta afirmación.
Cristian Silviu Buşoi (ALDE), por escrito. – (RO) Creo que se ha acogido de buen grado la iniciativa que promueve un plan de recuperación económica durante la crisis actual. La UE tiene que adoptar un enfoque común, claro y efectivo para minimizar los efectos de la crisis en la medida de lo posible tanto por su intensidad como por su duración.
Los reglamentos del sector financiero deben ser más claros, especialmente en lo que respecta a las inversiones que asumen un alto grado de riesgo, como pueden ser los hedge funds.
En la actualidad, la solidaridad entre los Estados miembros es primordial. No hace falta decir que los Estados miembros adoptarán las medidas específicas que consideren oportunas para su contexto nacional, pero que también deberán actuar consecuentemente con el mercado interior y la UEM. Facilitar crédito debe ser una prioridad, especialmente para las PYME, que constituyen una fuerza motriz para el crecimiento económico y ostentan la capacidad de creación de empleo. Sin embargo, la intervención del estado debe ser temporal y, una vez finalice, han de volver a seguirse los reglamentos de manera estricta.
Además, las medidas para combatir la crisis deben integrarse como parte de una política presupuestaria responsable. A pesar de la crisis actual, debemos atenernos al Pacto de Estabilidad y Crecimiento en la medida de lo posible, pues, en mi opinión, aumentar el déficit presupuestario sería una solución desastrosa a largo plazo y, en especial, para las generaciones futuras.
Daniel Dăianu (ALDE), por escrito. – El Comisario Joaquín Almunia ha mencionado recientemente que los países que forman parte de la eurozona que experimentan dificultades sustanciales podrían beneficiarse de la asistencia de otros Estados miembros de la UE. ¿Por qué no se ha dicho que esta alusión a la respuesta colectiva se refiere claramente a los nuevos Estados miembros que no forman parte de la eurozona? Podría decirse que algo falla en los paquetes de ayuda concedidos a Letonia y Hungría. Lo más sensato sería reducir los grandes desequilibrios. Pero el modo de conseguirlo es también extremadamente importante. ¿Es posible comprimir drásticamente los déficits presupuestarios mientras que el sector privado está reduciendo su actividad de manera radical? Los efectos procíclicos han de evitarse tanto en los buenos como en los malos momentos. Si los presupuestos públicos no explican los grandes déficits externos, ¿por qué razón están condenados a ser menoscabados? Recuerden las lecciones que aprendimos de la crisis asiática de la década pasada. La política también tiene que pensar en cómo disuadir de los ataques especulativos contra las divisas de los nuevos Estados miembros. Recortar los déficits presupuestarios de manera radical tampoco servirá de mucho en este caso. Esperemos que las próximas reuniones del Consejo Ecofin propongan mejores enfoques en lo que respecta a la ayuda financiera. Y, siempre que se recurra al FMI en los paquetes de ayuda, se debería considerar la sostenibilidad del enfoque tradicional a la hora de tratar los desequilibrios económicos en vista de las circunstancias extraordinarias a que nos enfrentamos.
Vasilica Viorica Dăncilă (PSE), por escrito. – (RO) Rumanía debe aprovechar las oportunidades que le ofrecen los Fondos Estructurales.
Las autoridades centrales y locales de Rumanía deben capitalizar con la mayor brevedad y efectividad posibles la oportunidad que les ofrece la Comisión Europea en cuanto a las facilidades de acceso a los Fondos Estructurales comunitarios. Deben acceder a estos fondos para crear empleo, ofrecer formación profesional mediante programas de aprendizaje permanente destinados a la reconversión profesional y proporcionar apoyo a las PYME.
Gracias a la inyección de liquidez en ámbitos específicos, se podrá acelerar y simplificar la distribución de las finanzas comunitarias, lo cual podría contribuir a la recuperación económica. Este pago debe ser más rápido y más flexible y en un pago único, lo que permitirá que se apliquen los proyectos necesarios en un corto período de tiempo en ámbitos como la infraestructura, la energía o el medio ambiente.
Por otra parte, las autoridades rumanas deben, de conformidad con los procedimientos de la UE, contribuir a la cofinanciación para que se apliquen los proyectos con la mayor brevedad posible una vez la UE haya recibido el dinero.
Las propuestas del Ejecutivo europeo engloban una serie de medidas para acelerar las inversiones prioritarias a nivel nacional y regional en los Estados miembros y simplificar el acceso a las subvenciones disponibles para las pequeñas y medianas empresas.
Dragoş Florin David (PPE-DE), por escrito. – (RO) Las principales características comunes a todos los Estados miembros de la Unión Europea son la democracia, la estabilidad, la responsabilidad y la cohesión. El informe de Evgeni Kirilov sobre la Política de cohesión y la inversión en la economía real subraya la importancia de estas características comunes entre los Estados miembros como requisito imprescindible para la estrategia común de la políticas económica y social. La economía europea está sufriendo debido a las consecuencias de la crisis financiera mundial y de la recesión más grave y de mayor alcance que se haya experimentado en los últimos 60 años. Debemos animar a los Estados miembros a explorar sinergias entre la financiación de la política de cohesión y otras fuentes de financiación comunitaria (RTE-T, RTE-E, el séptimo Programa Marco de Investigación y Desarrollo Tecnológico y el Programa Marco de Competitividad e Innovación), además de la financiación aportada por el Banco Europeo de Inversiones y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo. Al mismo tiempo, los Estados miembros deben simplificar y mejorar el acceso a la asignación de fondos puestos a disposición por los instrumentos financieros JESSICA, JASMINE y JEREMIE, para estimular el uso más frecuente de los mismos por las PYME y los beneficiarios interesados. Para concluir, quisiera felicitar al ponente, el señor Kirilov, por su contribución a este informe.
Bairbre de Brún (GUE/NGL), por escrito. – (GA) Vivimos un período de incertidumbre económica. La Unión Europea tiene la responsabilidad de ver si es posible conceder flexibilidad a las autoridades nacionales y locales para hacer un mejor uso de los fondos de la UE y así atajar esta situación sin precedentes.
Las medidas del plan del Comisario Huebner Política de cohesión: invertir en la economía real son prácticas y deberían ser adoptadas por las autoridades locales sin dilación.
Se puede usar el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) para proporcionar financiación parcial a la inversión ecológica en alojamientos sociales, algo que debería aprovecharse para crear y proteger empleo en el sector de la construcción —que se está viendo muy afectado— y que contribuiría al mismo tiempo a la consecución de nuestros compromisos medioambientales.
Los citados pagos del Fondo Social Europeo podrían estimular a los sectores públicos que experimentan problemas y las pequeñas y medianas empresas (PYME) se beneficiarían de los cambios recomendados para mejorar el acceso al flujo de efectivo.
Este es un paso en la dirección adecuada. Me resulta lamentable el lenguaje de algunos puntos del informe del señor Kirilov en relación con la Estrategia de Lisboa.
Adam Gierek (PSE), por escrito. – (PL) ¿Cómo podemos combatir la crisis financiera? (Plan Europeo de Recuperación Económica) Se puede atajar la crisis financiera a corto o a largo plazo. El método a corto plazo se fundamenta en erradicar las enfermedades que han surgido en las últimas décadas y que han llevado a la pérdida de liquidez de los bancos, la circulación de fondos «infectados» y la falta de coherencia de la política financiera con la política general real.
Los países que ayudan a los bancos económicamente no han solucionado las causas de la crisis. La causa fundamental de la crisis es, en mi opinión, el mecanismo neoliberal que impera en la economía, es decir, la búsqueda del beneficio a corto plazo que ignora el interés a largo plazo, por nombrar solo una de sus características.
El método a largo plazo debería, por tanto, corregir el mecanismo que rige las operaciones económicas acabando con los dogmas de lo que se considera el libre mercado. Los Estados miembros y la Comisión Europea no deberían sustituir a unos mecanismos de mercado sólidos en cuanto a competitividad, sino que tienen la obligación de evitar las enfermedades. Esto implica, en primer lugar, que el beneficio a corto plazo no debería empañar los intereses a largo plazo resultantes del desarrollo, por ejemplo, de la infraestructura, la construcción de edificios públicos, la protección del medio ambiente o la búsqueda de nuevas, y en ocasiones menos rentables, fuentes de energía.
En segundo lugar, toda forma de propiedad debería considerarse del mismo modo y la opción por una u otra debería fundamentarse en la efectividad de la gestión de cada una de ellas.
En tercer lugar, los Estados miembros y la Comisión Europea deberían asumir la función de coordinadores de los ámbitos de política financiera y política general.
En cuarto lugar, los Estados miembros y la Comisión Europea deberían desarrollar métodos para coordinar el mercado financiero internacional de divisas, que es vulnerable a la especulación porque actúa de manera espontánea.
Genowefa Grabowska (PSE), por escrito. – (PL) La crisis económica ha llegado a Europa. Primero afectó a los países desarrollados y luego se extendió a las economías en desarrollo y emergentes. Las últimas previsiones para el año 2009 predicen un crecimiento económico de –1 % o inferior. Por tanto, nos encontramos ante una de las recesiones más importantes que haya afectado nunca a la Comunidad Europea.
Coincido con la ponente en que las medidas individuales que ciertos países han adoptado no son suficientes a pesar de que algunos sectores amenazados por la crisis hayan recibido transferencias de capital. Nuestras economías están interrelacionadas y la crisis tiene carácter mundial, por lo que las medidas de recuperación propuestas deben también constituir una respuesta con carácter y extensión mundial. Además, deben encarnar el principio fundamental de la UE, es decir, el principio de solidaridad. Solo así podemos mantener la cohesión territorial y social dentro de la UE. Considero que en estos momentos de crisis, el principio de solidaridad adquiere una nueva dimensión política.
Además, como se menciona en el informe, me gustaría expresar mi preocupación por la gente de a pie que se ha visto afectada por esta crisis. Debemos encargarnos de que se vuelvan a conceder préstamos a las familias, las empresas y, por encima de todo, a las PYME, que constituyen la piedra angular de la economía europea. Solo un objetivo de este tipo, junto con la protección de los ahorros de los ciudadanos, justificaría la inversión de fondos públicos en un plan de rescate. Si, como parte del plan de rescate europeo, consiguiéramos acabar con los paraísos fiscales, la lucha contra la crisis sería sin lugar a dudas mucho más fácil y efectiva.
Louis Grech (PSE), por escrito. – En vista de que la crisis financiera se está haciendo más acusada y que no parece que vaya a tocar a su fin, creo que se necesitarán más fondos para estabilizar la economía europea y detener esta espiral descendente. Entre otros obstáculos figuran la tasa desempleo en aumento y la tremenda inseguridad del mercado laboral. El principal problema es la falta de disponibilidad de crédito y el aumento del déficit público, son factores clave para atajar de manera efectiva y adecuada la recesión económica. Es muy importante que se restablezca una oferta de crédito adecuada y que se utilice el dinero como estímulo económico, es decir, que llegue a familias y empresas. Es necesario crear incentivos para atraer la inversión de capital. Desgraciadamente, en estos momentos no existen mecanismos o instituciones europeas capaces de coordinar una recuperación continental integrada y, por tanto, estamos remendando los problemas con soluciones que pueden fracasar estrepitosamente, ya que las economías de los Estados miembros tienen un alto grado de independencia. Los esfuerzos por llegar a la recuperación deben ir de la mano de cambios legislativos para evitar que se repitan los errores que han desencadenado esta crisis. La ausencia de legislación y la mala supervisión han generado el problema y por ello es preciso que se restablezcan unas normas eficaces.
Pedro Guerreiro (GUE/NGL), por escrito. – (PT) Solo podremos comprender la magnitud de la gravedad de la situación socioeconómica que afecta a los países de la UE, entre ellos Portugal, si no perdemos de vista los objetivos de este «proceso de integración» y el modo en que sus políticas han generado esta crisis, de la que la UE es uno de los epicentros.
Durante los últimos 23 años, la CEE y la UE han promovido la circulación de capital y la financiación de la economía; han liberalizado mercados y animado a la privatización; han fusionado empresas y fomentado la superproducción; han trasladado y destruido capacidad productiva; han promovido el dominio económico de unos, a costa de la independencia de otros; han fomentado la explotación laboral y la creciente transferencia de los incrementos de productividad al capital; han centralizado la riqueza creada; y han aumentado las desigualdades sociales y las asimetrías regionales, todo ello orquestado por las potencias más importantes y los grandes grupos económicos y financieros. Estas son las causas originarias de la irremediable crisis capitalista que estamos viviendo.
No es la «crisis», sino las políticas inherentes al capitalismo la causa del desempleo, la inseguridad, los bajos salarios, el empeoramiento de las condiciones de vida, la pobreza, la enfermedad, el hambre y las crecientes dificultades a las que se enfrentan los trabajadores y la población en general.
Por tanto, acogemos con satisfacción la gran manifestación del 13 de marzo planeada por CGTP-IN, la Confederación General de Trabajadores Portugueses Intersindical Nacional, para cambiar el rumbo hacia un crecimiento del empleo, mejores salarios y más derechos.
Gábor Harangozó (PSE), por escrito. – La Unión tiene que redoblar sus esfuerzos por aplicar un marco consistente que ataje la crisis financiera mundial. Si queremos restaurar la confianza pública y un sólido sistema financiero, tenemos que actuar con rapidez para proteger el empleo y la actividad económica. Para mitigar los efectos negativos de la recesión y mantener las normas sociales y los niveles de empleo deben hacerse algunos ajustes para simplificar el acceso a los recursos disponibles y garantizar, al mismo tiempo, la transparencia y la buena gestión. Las últimas conclusiones del EIT pedían una rápida acción adicional por parte del FSE «a favor del empleo, en particular para los grupos de población más vulnerables, prestando especial atención a las empresas de menor tamaño y reduciendo temporalmente los costes laborales no salariales». Por tanto, me gustaría pedirle al próximo Consejo Europeo que considere seriamente la creación y protección de empleo mediante medidas de cofinanciación destinadas a reducir temporalmente los costes laborales no salariales, en los países gravemente afectados por el descenso de la actividad financiera o económica. Debe prestarse la máxima atención a los grupos de población más vulnerables, aquellos que se han visto afectados en mayor medida por el descenso de la actividad financiera y económica, para evitar que aumente el impacto asimétrico de la crisis, lo cual pondría en peligro el desarrollo equilibrado de todos los territorios de la Unión.
Tunne Kelam (PPE-DE), por escrito. – La solidaridad es uno de los valores más preciados de la Europa actual. Sin embargo, durante la crisis económica actual, vemos cómo se menoscaba la solidaridad europea.
Ahora más que nunca es cuando tenemos que evitar las divisiones entre los Estados miembros; evitar clasificarlos en categorías de antiguos y nuevos o grandes y pequeños. La división existente entre los Estados miembros de la eurozona y los que no pertenecen a la misma no debe otorgar una posición privilegiada a los países de la eurozona desde la que puedan dictar el rumbo del futuro común. Todos los Estados miembros deben implicarse de igual manera en el proceso de toma de decisiones. Todos los Estados miembros deben ver satisfecho su derecho a expresar sus problemas y preocupaciones para encontrar posibles soluciones a nivel comunitario.
Europa necesita una fuerza motriz que le impulse a superar la crisis económica con el menor daño posible. El proteccionismo no puede ser la respuesta a la crisis económica. Por el contrario, la apertura de miras y el espíritu de competición deben seguir siendo la piedra angular de nuestras actividades. Por tanto, para aprovechar la depresión actual, es necesario invertir más fondos en innovación, investigación y desarrollo.
En otras palabras, hay que ver la crisis como un incentivo para aplicar la Estrategia de Lisboa. Solo si aplicamos plenamente esta estrategia, basada en la solidaridad, podremos garantizar el empleo y la sostenibilidad de la economía europea.
Magda Kósáné Kovács (PSE), por escrito. – (HU) No merece la pena intentar clasificar el dolor. Por el contrario, el dolor compartido moviliza los recursos y las intenciones. Muchos han aludido a la crisis de 1929, a pesar de que poco después comenzó la Segunda Guerra Mundial y Europa quedó fragmentada. Además, los países del antiguo bloque del este, sufrieron el cambio de régimen como un trauma. Sin embargo, en este caso todos recibimos el mismo trato en cuanto a la crisis financiera y económica que, a pesar de los primeros indicios, nos ha pillado por sorpresa.
Desde el momento en que comenzó la crisis, el camino de Europa no puede bifurcarse, ni siquiera en caminos paralelos; no podemos ir a dos velocidades distintas. Todos tenemos algo que perder si el capital especulativo se devalúa; la única diferencia es cuánto perderemos. El paradigma del mercado común solo puede sobrevivir y continuar siendo competitivo en un clima que promueva soluciones comunes y coordinadas. ¡El fantasma del proteccionismo no da buenos consejos!
Cada Estado miembro debe elaborar sus planes financieros en colaboración con el resto. La Unión Europea puede suplir esta tarea evaluando el modo en que cada uno de ellos puede ofrecer su apoyo en consonancia con sus medios y así garantizar que el balance para los Estados miembros y los ciudadanos, los últimos de la fila, sea positivo después de todo. La región de Europa Central y Oriental va a la cola de esta fila, en parte por razones históricas y en parte porque la falta del euro ha provocado una falta de confianza que nos ha tirado el capital especulativo a la cara. Y a pesar de que se puede medir a todos los Estados miembros por el mismo rasero, creo firmemente que tenemos que encontrar un sistema de apoyo a nivel comunitario que posibilite, en nombre de la solidaridad, ofrecer la ayuda oportuna a cada Estado miembro.
Marian-Jean Marinescu (PPE-DE), por escrito. – (RO) Todos los principios del plan europeo de recuperación económica deben figurar en los planes de recuperación económica nacionales.
Los fondos de la UE disponibles deben destinarse a proyectos de prioridad extrema y distribuirse de manera justa entre los Estados miembros, teniendo en cuenta, no obstante, casos especiales.
Debemos aprovechar todas las oportunidades que se nos presenten. Esta es la razón por la que es esencial que aprovechemos la oportunidad de utilizar los fondos de la UE, porque acelerará y garantizará la flexibilidad de aplicación de este plan.
Hay que aplicar los proyectos con rapidez y eficacia para rescatar a la mano de obra que se está viendo afectada por las dificultades. Por esta razón, hay que reducir drásticamente los procedimientos administrativos, en concreto los plazos para solicitar dichos procedimientos, para garantizar la efectividad inmediata de este proceso.
Además, entre las medidas que se han de adoptar son de especial importancia las relativas a la aprobación de un marco legislativo para combatir de manera efectiva los paraísos fiscales.
Es evidente que la ayuda estatal debe invertirse con prudencia para evitar que surjan problemas de competitividad. Sin embargo, al mismo tiempo, debemos examinar los efectos beneficiosos que podrían derivarse de una ayuda de este tipo en cuanto al empleo, así como en qué situaciones se necesita más esta ayuda.
Iosif Matula (PPE-DE), por escrito. – (RO) La Comisión Europea asigna grandes cantidades a la inversión en eficiencia energética, producción de energías renovables y construcción de redes transeuropeas de transporte y energía. Solo podemos garantizar que las crisis energética y del gas que han afectado a determinadas regiones de la UE no se volverán a repetir si se aplica una política sólida en este ámbito.
Al conectar todas las redes de gas y energía de Europa se garantiza la aplicación del principio de solidaridad: un Estado miembro podrá importar o exportar recursos naturales sin que esto constituya una situación excepcional, incluso durante un período de crisis.
En este contexto, los Estados miembros deben aprovechar las oportunidades de financiación que les ofrecen los Fondos Estructurales para desarrollar proyectos en ámbitos como la infraestructura, la energía y el medio ambiente.
Para mejorar la calidad de estos proyectos y la efectividad de su aplicación, los Estados miembros de la UE deben aprovechar toda la ayuda técnica que la Comisión Europea pueda ofrecer.
Alexandru Nazare (PPE-DE), por escrito. – (RO) Me alegra ver la rapidez con que las instituciones europeas han identificado algunas soluciones a la crisis económica actual. No obstante, me gustaría mencionar una serie de aspectos a los que creo que debería prestarse más atención.
En primer lugar, la financiación de los proyectos de infraestructura energética. Considero que distribuir los fondos a la mayor cantidad de proyectos posible no es el enfoque correcto, pues hay un alto riesgo de que no se consiga el presupuesto necesario para completarlos. Hace poco, después de los debates sobre Nabucco, me dio la impresión de que estábamos jugando con fuego. No podemos anunciar una inversión de 250 millones de euros para Nabucco, decir que vamos a recortar la financiación a 50 millones de euros y luego decir que en realidad debería financiarse exclusivamente con capital privado. Los beneficios que aportaría el proyecto de gasoducto Nabucco son indiscutibles; y no podemos permitirnos perder el tiempo por motivos políticos o económicos.
En segundo lugar, creo que hay que evitar caer en el proteccionismo, pues esto afectaría al funcionamiento del mercado interior. A pesar de que la crisis está afectando de manera diferente dentro de la UE, tenemos que ofrecer una respuesta única en consonancia con los objetivos de la política de cohesión y los principios del mercado interior. Es esencial que evaluemos el impacto de estas enmiendas para mejorar la eficiencia de las medidas del nuevo marco financiero 2014-2020.
Rareş-Lucian Niculescu (PPE-DE), por escrito. – (RO) Teniendo en cuenta que un tercio del presupuesto comunitario no constituye un instrumento de gestión de crisis, la política de cohesión es, sin embargo, el mayor recurso de inversión en la economía real y ofrece una oportunidad inmejorable, en particular, para las regiones más vulnerables. En consecuencia, me gustaría llamar la atención sobre la necesidad de encontrar soluciones que garanticen una mejor integración vertical de las regiones a nivel comunitario.
Quisiera subrayar la importancia que tiene que el acceso a los Fondos Estructurales sea flexible, teniendo en cuenta las condiciones de la situación económica que vivimos. También considero una buena medida que se fomente la inversión en eficiencia energética y fuentes de energía renovables en los sectores de la construcción y de tecnologías no contaminantes.
Sirpa Pietikäinen (PPE-DE), por escrito. – (FI) Señora Presidenta, Señorías, la semana pasada la Comisión presentó su comunicación sobre la crisis económica al Consejo para su reunión a finales de este mes. La Comisión también realizó su primera evaluación de los resultados del paquete de medidas de estímulo económico. La Comisión considera que los resultados iniciales son buenos y estima que la recuperación a nivel nacional y comunitario alcanzará un valor total equivalente a aproximadamente el 3,3 % del PIB en el período 2009-2010.
Felicito a la ponente por la elaboración de un informe digno de encomio. En mi opinión, la necesidad de coordinar la acción de los Estados miembros que enfatiza este informe es de extrema importancia. Las nuevas tendencias son especialmente preocupantes. Los Estados miembros pueden asegurar en sus discursos que están dispuestos a colaborar, pero es evidente que esto no corresponde a la realidad a la hora de emprender medidas. Es primordial que las decisiones de los líderes de la UE concuerden con aquello que habían prometido y que no caigan en medidas proteccionistas que, por otra parte, son incuestionablemente drásticas en muchos países.
La UE debe dar un nuevo paso ambicioso para continuar con la Estrategia de Lisboa. La UE necesita un paquete de estímulo que apoye a las nuevas industrias y constituya la base de la competitividad y el crecimiento. Se puede generar una transformación sectorial sana invirtiendo en ámbitos como la modernización ecológica, las fuentes de energía renovables y la tecnología de la información.
Una crisis también puede ser una oportunidad. Es una oportunidad para reorganizar el conjunto paneuropeo y la arquitectura financiera mundial. La crisis también ofrece la oportunidad de llevar el crecimiento económico por un camino totalmente diferente, fundamentado en las fuentes de energía renovables y la eficiencia energética. Lo que se conoce por «New Green Deal» debe sentar las bases para la recuperación y el nuevo crecimiento. Por tanto, al crear empleo para introducir innovación, estamos combatiendo el cambio climático.
Zita Pleštinská (PPE-DE), por escrito. – (SK) La economía europea está sufriendo debido a las consecuencias de la crisis financiera mundial y de la recesión más grave y de mayor alcance que se haya experimentado en los últimos 60 años. La crisis es una prueba para Europa. Afecta tanto a las empresas como a la gente de a pie y sus familias. Muchos viven con miedo a perder su trabajo y esperan que la UE solucione su situación.
Europa tiene que ser algo más que la suma de 27 intereses nacionales. Debe fundamentarse en la solidaridad y el deseo de los Estados miembros de aplicar los objetivos de sus programas con la mayor diligencia posible.
Deberíamos tener claro que es ahora, durante la crisis, cuando debemos centrarnos en los objetivos de la Estrategia de Lisboa y, en concreto, en el ámbito laboral. La política de cohesión ofrece los instrumentos financieros que han de aplicarse, con flexibilidad e intensidad, durante la crisis. Los recursos financieros de la política de cohesión de la UE para el período 2007-2013 pueden contribuir de manera significativa a la consecución de los objetivos de la Estrategia de Lisboa renovada en materia de crecimiento y empleo y de los que se beneficiarían los ciudadanos, las empresas, la infraestructura, el sector energético y la investigación e innovación. Tenemos que mejorar la coordinación y dejar de lado el proteccionismo y cualquier otra forma de demagogia. Debemos reactivar el flujo de capital y las transferencias de capital.
Creo firmemente que la inversión en innovación, nuevas tecnologías y ecoinnovación aportará las nuevas oportunidades que se necesitan para garantizar una respuesta efectiva a la crisis financiera actual. Debemos eliminar las barreras y crear un auténtico mercado interior de energías renovables.
Katrin Saks (PSE), por escrito . – (ET) Me gustaría felicitar a la ponente, la señora Ferreira, por este informe tan oportuno y relevante. En vista de la crisis actual, es primordial que se utilicen todos los fondos existentes. Es lamentable que la mayoría de los Estados miembros que pueden acceder al apoyo de los Fondos Estructurales y de Cohesión no hayan podido utilizar esos fondos con el nuevo panorama financiero. Este también es el caso de Estonia, mi país. Existen varias explicaciones: el principal problema radica en la propia capacidad administrativa de los Estados miembros, pues hay muchas cosas que podrían hacer por sí mismos y que mejorarían el funcionamiento de la administración. La segunda razón tiene su origen en la Unión Europea. Es esencial que la UE flexibilice las condiciones. Por ejemplo, se da el caso de que para algunos programas es necesario realizar el pago con anterioridad para recibir la financiación. En estos momentos resulta complicado recibir préstamos para gastos. La cuestión sobre cuál es el curso de acción que pretende tomar la Comisión Europea en lo que respecta a los anticipos es de extrema importancia. El otro tema importante es la tasa de autofinanciación actual. Considero que habría que ofrecer más flexibilidad en este ámbito. La tercera cuestión importante es el mecanismo de supervisión; la burocracia actual está fuera de control.
Gracias por su informe.
Theodor Dumitru Stolojan (PPE-DE), por escrito. – (RO) En el caso de algunos Estados miembros, como los países bálticos, Rumanía o Hungría, la crisis financiera y la recesión mundial han puesto de manifiesto los desequilibrios estructurales que se han ido acumulando durante los períodos de crecimiento económico, basados en la entrada de inversiones extranjeras directas y la deuda exterior.
Cualquier plan de recuperación de la economía europea debe tener en cuenta que estos países necesitan una cantidad considerable de financiación exterior para cubrir el déficit en su comercio de bienes y servicios. Sin esta financiación exterior, los países en cuestión están destinados a sufrir tremendos ajustes que acabarán con toda las prestaciones sociales que hubieran conseguido hasta el momento, debilitarán la cohesión entre los Estados miembros y pondrán en peligro la estabilidad de la zona.
El Consejo y la Comisión Europa tiene una responsabilidad definitiva a la hora de encontrar soluciones que generen la financiación exterior que se necesita. Los Estados miembros en cuestión tienen la responsabilidad de ganar tiempo y destinar la financiación exterior obtenida a reformas estructurales que corrijan los desequilibrios acumulados.
Margie Sudre (PPE-DE), por escrito. – (FR) La política regional es la principal fuente de inversión europea en la economía real. Acelerar y simplificar su financiación podría contribuir a la recuperación económica en sectores específicos.
La flexibilidad y rapidez de los pagos en cantidades globales e importes a tanto alzado propuestos por la Comisión permitirá la aplicación inmediata de proyectos en los sectores de la infraestructura, la energía y el medio ambiente.
Las autoridades nacionales y regionales deben aprovechar estas oportunidades y hacer amplio uso de los Fondos Estructurales para asegurar la creación de puestos de trabajo, promover las PYME, la actividad empresarial y la formación profesional, contribuyendo al mismo tiempo según las normas de cofinanciación para que los fondos asignados puedan utilizarse en su totalidad.
Solicito que los consejos regionales y las prefecturas de los departamentos franceses de ultramar anticipen estos cambios para que los programas regionales puedan centrarse con carácter inmediato en los proyectos con mayor potencial en cuanto a crecimiento y empleo.
En vista del descontento actual de los departamentos franceses de ultramar y del movimiento de protesta que afecta en estos momentos a Reunión, debemos explorar iniciativas de desarrollo autóctonas y mover todos los hilos que se nos presenten, incluidos los de la Unión Europea.
Silvia-Adriana Ţicău (PSE), por escrito. – (RO) La Comunicación de la UE sobre un Plan Europeo de Recuperación Económica de diciembre de 2008 enumera los ámbitos en que la UE invertirá durante los próximos años para garantizar el crecimiento económico y proteger el empleo. Son las siguientes: apoyo a las pequeñas y medianas empresas, con una inversión del BEI de 30 000 millones de euros; proyectos transeuropeos de interconexión energética y de infraestructura de banda ancha, con una inversión de 5 000 millones euros para mejorar la eficiencia energética de los edificios; la investigación y la innovación.
Estas medidas deben ir respaldadas de propuestas legislativas que garanticen las dotaciones financieras. La propuesta de reglamento de enero de 2009 para la financiación de proyectos energéticos como parte del Plan Europeo de Recuperación Económica no incluye dotaciones económicas para la eficiencia energética de los edificios. Considero que la UE se equivoca si durante esta crisis económica no respalda financieramente los proyectos prioritarios. La eficiencia energética de los edificios es un ámbito que puede generar aproximadamente 500 000 puestos de trabajo en la UE, mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y contribuir a un desarrollo económico sostenible con el fomento de las fuentes de energía renovables. Personalmente, consideraría un fallo por parte de la Comisión Europea que no se apoyara la eficiencia energética de los edificios mediante medidas e instrumentos financieros, las medidas fiscales oportunas y un sólido mensaje político a nivel comunitario.
Andrzej Tomasz Zapałowski (UEN), por escrito. – (PL) Señora Presidenta, hoy debatimos un plan para la recuperación de la economía que tiene relación con las prioridades de la Estrategia de Lisboa. A pesar de que han pasado muchos años desde que se anunció por primera vez la Estrategia de Lisboa, podemos ver que no se está siguiendo. En otras palabras, redactamos documentos que nunca llegamos a poner en práctica. Así lo confirma una costumbre que se ha convertido en algo habitual en este Parlamento, es decir, agobiamos a los ciudadanos con reglamentos que, en muchos casos, les complican la vida y no tienen un efecto significativo en su día a día.
Además, la creciente crisis financiera prueba que la Comisión Europea y el Consejo están completamente desvinculados de los problemas cotidianos de la sociedad. En esencia, la Comisión no dispone de un auténtico plan de acción que responsa al empeoramiento de la crisis. Cualquiera puede ver que algunos países están adoptando medidas de rescate por sí mismos y que ese mercado de 500 millones que se gestiona centralmente no es capaz de causar efecto alguno real en cuanto a la magnitud de la crisis.
En los últimos años, se ha animado a los países de Europa del este a que privatizaran sus bancos, es decir, a que se subordinaran a los bancos de Europa occidental. Ingenuamente siguieron este consejo y en la actualidad son precisamente esos bancos los que están especulando y acabando con las economías de los Estados miembros de la UE.