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 Texto íntegro 
Procedimiento : 2008/0182(COD)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

A6-0247/2009

Debates :

PV 22/04/2009 - 4
CRE 22/04/2009 - 4

Votaciones :

PV 22/04/2009 - 6.34
CRE 22/04/2009 - 6.34
Explicaciones de voto

Textos aprobados :


Debates
Miércoles 22 de abril de 2009 - Estrasburgo Edición DO

4. Agencias de calificación crediticia - Obligaciones de información y documentación en el caso de las fusiones y escisiones - Seguro y reaseguro (Solvencia II) (versión refundida) (debate)
Vídeo de las intervenciones
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  Presidenta. – El siguiente punto es el debate conjunto sobre:

- el informe (A6-0191/2009) del señor Gauzès, en nombre de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios sobre la propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo sobre las agencias de calificación crediticia [COM(2008)0704 – C6-0397/2008 – 2008/0217(COD)],

- el informe (A6-0247/2009) de la señora Weber, en nombre de la Comisión de Asuntos Jurídicos, sobre la propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo por la que se modifican las Directivas 77/91/CEE, 78/855/CEE y 82/891/CEE y la Directiva 2005/56/CE en lo que se refiere a las obligaciones de información y documentación en el caso de las fusiones y escisiones [(COM(2008)0576 – C6-0330/2008 – 2008/0182(COD)], y

- el informe (A6-0413/2008) del señor Skinner, en nombre de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios, sobre la propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo sobre el seguro de vida, el acceso a la actividad de seguro y de reaseguro y su ejercicio (versión refundida) [COM(2008)0119 – C6-0231/2007 – 2007/0143(COD)].

 
  
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  Jean-Paul Gauzès, ponente. (FR) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, redactar el informe sobre las agencias de calificación crediticia que se me ha encomendado ha sido especialmente interesante. Me alegro sobre todo de que hayamos sido capaces de llegar a un acuerdo con el Consejo y la Comisión para que este informe pueda aprobarse en primera lectura.

El análisis de las diversas causas de la crisis financiera ha mostrado que había una necesidad urgente de promulgar legislación sobre las agencias de calificación crediticia. El Parlamento ha estudiado con detenimiento la propuesta de Reglamento que presentó la Comisión a fin de garantizar que la legislación europea sea de una vez por todas ejemplar, eficaz y pragmática.

Las recientes conclusiones del G20 han reforzado más esta determinación. El compromiso al que han llegado la Comisión, la Presidencia de la UE y el Parlamento cumple las directrices sobre los puntos esenciales del presente Reglamento solicitadas por el Parlamento: el ámbito de aplicación, las calificaciones de terceros países y la prevención de conflictos de intereses.

Sobre todo, sin embargo, me alegro de que este texto haya sido capaz de sentar las bases de la supervisión europea en aras de las constataciones del informe del grupo de De Larosière. De hecho, el Parlamento ha sido fiel a la idea de que el Comité de Responsables Europeos de Reglamentación de Valores (CERV) debería ser el único punto de partida para el registro de agencias. Sabíamos que, dado el estado actual de la legislación, no había mucho más que se pudiera hacer, pero al actuar de esta forma hemos sentado las bases para la futura supervisión europea.

En los próximos meses la Comisión propondrá una iniciativa legislativa que permitirá que se apliquen las directrices del informe de De Larosière a fin de crear una supervisión europea eficaz y coordinada.

Como una medida provisional y anticipándose a la iniciativa legislativa de la Comisión, un órgano colegiado formado por representantes de las autoridades competentes de los Estados miembros supervisará el reglamento bajo la coordinación del CERV. La autoridad competente del lugar en el que esté registrada la agencia garantizará la validez legal de las decisiones.

Hoy me gustaría resaltar lo agradecido que se ha mostrado el Parlamento durante la segunda fase de las negociaciones, así como la actitud cooperativa y altamente constructiva de la Presidencia checa. Gracias a este comportamiento, hemos sido capaces, a través del debate inteligente, de desarrollar una serie de reglas que deberían permitir que se garantice esta transparencia necesaria y se remedien los problemas y las deficiencias derivadas de la ausencia de legislación sobre las agencias de calificación crediticia.

Este resultado es completamente satisfactorio y, por este motivo, se presentará mañana en el Parlamento una enmienda global que reproduce el texto que la Comisión, el Parlamento y la Presidencia Checa, —o lo que es lo mismo los Estados miembros— han acordado.

Creo que de esta forma el Parlamento Europeo, la Comisión y la Presidencia habrán demostrado que, al enfrentarse a una crisis de una magnitud sin precedentes, las instituciones europeas han sido muy capaces. Espero que, con el mismo espíritu, seamos capaces de aprobar otras disposiciones de este paquete financiero y, en concreto, la versión refundida de la Directiva sobre el capital obligatorio de los bancos, que se conoce también como Basilea II.

En este periodo en el que los europeos se cuestionan la eficacia de Europa, me parece fundamental demostremos que Europa es capaz de abordar la crisis.

 
  
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  Renate Weber, ponente. – (RO) En mi opinión, estamos en una época en la que debemos hacer todo lo posible por mantener en marcha las empresas comerciales de Europa y, en concreto, por buscar los incentivos que hacen que las empresas de éxito sean capaces de ofrecer el mayor número posible de puestos de trabajo. Este tipo de iniciativa resulta más importante si cabe durante el periodo de crisis que estamos atravesando. Apruebo la propuesta de la Comisión de una Directiva que simplifique los procedimientos de información en el caso de las fusiones y escisiones porque su objetivo es recortar los costes administrativos de las empresas europeas en un 25 % para 2012, con el objetivo concreto de potenciar su competitividad.

El informe que hemos redactado y que se someterá a votación mañana refleja la postura de la Comisión y se basa en particular en los siguientes factores. En primer lugar, deben reducirse las obligaciones de información en el caso de las fusiones y escisiones a fin de ofrecer a los Estados miembros y a las empresas una mayor flexibilidad para decidir los informes que realmente necesitan en cada caso. Al mismo tiempo, deben eliminarse las disposiciones que ocasionan en este momento una duplicación de la información y que incurren así en costes innecesarios. En tercer lugar, las reglas sobre la publicación y la provisión de información deben adaptarse a las nuevas realidades que comprenden el uso de Internet, de modo que hagamos un completo uso de los nuevos medios de comunicación, al mismo tiempo que transmitimos un mensaje de protección del medio ambiente. No debemos olvidar que las medidas estipuladas por las directivas vigentes destinadas a proporcionar información a los accionistas se concibieron hace 30 años y que nunca se han adaptado a las opciones tecnológicas disponibles en la actualidad. Me gustaría agradecer sinceramente a los ponentes alternativos la estrecha colaboración que hemos mantenido y su apoyo en este proceso de redacción del informe. También me gustaría dar las gracias a los representantes del Consejo y la Comisión por mostrarse disponibles y comunicativos durante estos últimos meses.

El 7 de abril, el Comité de Representantes Permanentes (COREPER) llegó un acuerdo sobre todo el paquete de compromisos negociado con el Parlamento a fin de aprobar en primera lectura una directiva sobre las fusiones y escisiones. Nos gustaría que esto fuera posible —esta es precisamente la razón por la que se han presentado muchas enmiendas para la votación de la sesión plenaria que se celebrará mañana— mediante la adopción de un compromiso que hemos alcanzado durante un diálogo informal a tres bandas. Los asuntos que más preocupaban a algunos Estados miembros, como la publicación en los periódicos locales o la provisión de copias en papel y el uso de Internet, se han resuelto y los representantes de los grupos políticos han dado su consentimiento a estas enmiendas. En cuanto a la publicación de información en los periódicos locales, esta práctica sigue siendo posible en aquellos Estados miembros que lo consideren necesario. Con respecto a las copias impresas, la regla es que ya no serán necesarias si los accionistas tienen la oportunidad de descargarse e imprimir los documentos, pero los Estados miembros pueden solicitar a las empresas comerciales que lleven estos documentos a sus oficinas para consultarlos.

Otro compromiso importante está relacionado con la fecha de puesta en práctica de la directiva, que será el 30 de junio de 2011 como se especifica en la propuesta de la Comisión. Los Estados miembros también tendrán la oportunidad de determinar las consecuencias en caso de que se interrumpa temporalmente el acceso a Internet por problemas técnicos. Una de las enmiendas sustanciales se refiere a la simplificación de las fusiones y escisiones cuando ya no sean necesarias reuniones generales para aprobarlas. Solo con la aplicación de estos procedimientos simplificados se calcula que se ahorrarán alrededor de 154 millones de euros al año, por lo que merece la pena aprobar esta directiva en primera lectura.

 
  
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  Peter Skinner, ponente. − Señora Presidenta, me ha cogido con la guardia un poco baja porque no había visto el cambio de horario completo hoy, pero estoy muy agradecido por la oportunidad de hablarle a la Cámara de un asunto de gran importancia para el sector de servicios financieros, es decir el sector de seguros y reaseguros: lo que hemos hecho con el informe Solvencia II y cómo lo hemos presentado ahora en el Parlamento para establecer lo que en mi opinión será una base muy concreta para la regulación en la Unión Europea.

Es, por supuesto, un tema al que volveré más adelante. Primero se propuso Solvencia I y le agradezco al señor Ettl por la extensa discusión previa que mantuvimos en el Parlamento que nos ha permitido que sentemos algunas bases. Pero ahora tenemos que modernizarnos y el sector de seguros está entre los muchos sectores de servicios financieros que deben estar al frente del cambio. Es evidente que, con la crisis financiera y todo lo que se deriva de ella, el sector de seguros no puede actuar a su aire.

Hay varias medidas procedentes de Solvencia II que creo que han ayudado a que este sea uno de los informes más destacados; será una referencia internacional en este ámbito. Entre ellas está la gestión de riesgos. Creo que no es suficiente que los reguladores simplemente marquen una casilla para establecer si el sector que deberían estar controlando y protegiendo en nombre del consumidor está haciendo lo correcto. Es imprescindible que los órganos reguladores vigilen, gestionen y supervisen de verdad la actividad diaria de las empresas de seguros y reaseguros durante un periodo de tiempo.

Es por medio de este proceso, y solo por medio de este proceso, por el que podremos determinar una forma de regulación apropiada y correcta. Es la información que proporcionan las empresas: sí, tomarán ciertas medidas para informar a los órganos reguladores sobre su actividad, pero estos tienen que estar implicados en el proceso. Son 27 Estados miembros; cada Estado miembro individual ya no se regirá por sus propias leyes independientes, teniendo en cuenta lo que pueden aplicar del reglamento, sino que aplicarán una fórmula de regulación oficial de la Unión Europea que creará, francamente, esa plataforma de protección del consumidor mejorada que anhelamos.

Igualmente y a partir del presente Reglamento, las empresas podrán contar con economías de escala, puesto que ahora informarán de una única forma a cada una de las autoridades reguladoras. No informarán de lo que producen, de lo que tienen que decir, de lo que hacen e incluso de la manera en la que informan a un solo regulador sino que podrían informar a un órgano colegiado de reguladores, especialmente en el caso de los grupos, porque, como las compañías de seguros actúan a nivel transfronterizo, ahora es importante que los reguladores se unan y trabajen juntos para garantizar que se ejerce presión sobre los niveles adecuados de información y de cifras y sobre el tipo de información a fin de asegurarse de que los mercados están protegidos de la mejor manera.

Fue en el transcurso del debate con el Consejo, cuando el Parlamento apreció algunas tretas interesantes, y en ocasiones incluso deliberadas, para manejar las industrias nacionales de una u otra manera, de modo que no puedo fingir que no ha sido muy difícil negociar este expediente con el Consejo: sí lo ha sido. El Parlamento ha presionado mucho al Consejo. Lo presionó más allá de lo que el Consejo había establecido y más allá del punto al que este deseaba llegar en realidad en las dos presidencias, de manera que estoy muy orgulloso y satisfecho de haber trabajado con el equipo para que el Consejo actuara.

Lamentablemente, no tendremos el tipo de ayuda de grupo que habíamos previsto al principio, pero dado que podemos introducir una cláusula de revisión en esta directiva, podremos volver al tema de una ayuda de grupo y, tres años después de la introducción de esta directiva concreta, espero —y espero que el Comisario me diga que nos anticiparemos en esto también— que podamos contar de nuevo con ayuda de grupo de un modo o de otro, específicamente para igualar la faceta económica de este enfoque concreto.

Queremos un reglamento basado en el riesgo y en los principios, uno que respalde también la capacidad del sector y que promueva los mejores instintos de los reguladores de la Unión Europea y de fuera de esta. Voy a concluir con este último comentario: debemos cuestionar a los reguladores de otros lugares y reconocer solo los regímenes de cada país para cada país. Espero que el Comisario esté de acuerdo conmigo en este punto.

 
  
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  Charlie McCreevy, Miembro de la Comisión. − Señora Presidenta, el debate de hoy tiene lugar en un momento en el que nos enfrentamos al mayor reto de nuestro tiempo para la economía europea. Es necesario actuar urgentemente; actuar con vigor y de forma determinada y absoluta para restablecer la confianza, el crecimiento y los puestos de trabajo, así como para reparar el sistema financiero, reconstruir la estabilidad para el futuro, fomentar el comercio y las inversiones y proteger mejor a nuestros ciudadanos; en resumen, para ofrecer un sistema financiero estable y efectivo.

Basándose en la comunicación que la Comisión llevo a cabo a principios de marzo, el Consejo Europeo de primavera definió un sólido plan de acción de la UE para el futuro, una estrategia para tratar los vacíos legislativos en el sector financiero, restaurar incentivos y reformar la supervisión para que concuerde con el mercado financiero único de la UE. En unas semanas la Comisión presentará sus ideas para construir un marco de supervisión de vanguardia en Europa. Estas las analizarán los jefes de estado o de gobierno en junio. La Comisión está lista para presentar medidas concretas en otoño.

A todas luces, los problemas internacionales requieren soluciones internacionales. La iniciativa de la UE de acordar una respuesta internacional coordinada para la crisis financiera ha tenido mucho éxito. En la reunión que se celebró en Londres, los líderes del G20 suscribieron compromisos exhaustivos para tratar los puntos débiles del sistema financiero de forma coordinada, construir juntos una nueva arquitectura financiera mientras se defiende una economía internacional y abierta.

La situación en el sector financiero de la UE es grave. No obstante se han tomado muchas medidas para remediarla y me alegra apuntar que la Comisión, el Parlamento Europeo y el Consejo han reaccionado con rapidez y han cooperado estrechamente para reaccionar ante la crisis. Estamos a punto de concluir la adopción de tres medidas clave: en primer lugar, el Reglamento sobre las agencias de calificación crediticia; en segundo lugar, la versión refundida de Solvencia II y en tercer lugar la revisión de las directivas tercera y sexta del derecho de sociedades sobre fusiones y escisiones nacionales.

En primer lugar, el acuerdo que se ha alcanzado en cuanto al Reglamento sobre las agencias de calificación crediticia ayudará a abordar uno de los problemas que ha contribuido a esta crisis y ofrecerá la posibilidad de restablecer la confianza del mercado. La propuesta adoptada por la Comisión el pasado noviembre establece algunos objetivos claros para mejorar la integridad, la transparencia, la responsabilidad y la buena gobernanza de las agencias de calificación crediticia. El ímpetu de la propuesta inicial se conserva en el presente Reglamento, que asegurará en particular la independencia analítica de las agencias de calificación crediticia, la integridad del proceso de calificación y una gestión adecuada de los conflictos de intereses previos al proceso de calificación. Además se dispondrá un régimen de supervisión exhaustivo. Los órganos reguladores europeos supervisarán la conducta de las agencias de calificación crediticia y tomarán medidas para que se aplique la ley si es necesario.

Sobre el asunto de la supervisión, he sido franco sobre la necesidad de reforzar la cooperación en materia de supervisión. Por eso no me cuesta admitir la necesidad de avanzar en este terreno esencial. Por lo tanto, para asegurar la consistencia y la coherencia en toda la regulación concerniente al sector financiero, la Comisión está de acuerdo, según las recomendaciones del informe de De Larosière en estudiar la necesidad de reforzar las disposiciones del presente Reglamento con respecto a la arquitectura de la supervisión.

Acerca de la forma de abordar las calificaciones crediticias emitidas en un tercer país, el resultado de la cumbre del G20 ha cambiado la situación internacional. Todos los miembros del G20 han acordado regular las agencias de calificación crediticia mediante la introducción de un registro obligatorio y un régimen de inspección. Por esa razón, estoy de acuerdo con la solución convenida en las negociaciones que mantuvieron el Consejo y el Parlamento sobre la forma de la abordar las calificaciones que se emiten en terceros países.

Me alegra poder señalar que los ambiguos objetivos que establece la propuesta de la Comisión se han mantenido; La Comisión está muy satisfecha con el resultado del procedimiento de codecisión.

Permítame referirme ahora a Solvencia II. Me gustaría agradecer al ponente, el señor Skinner, y al Parlamento su trabajo y su disposición para comprometerse a fin de llegar a un acuerdo sobre este importante asunto en una sola lectura. Este tipo de resultado será muy bien acogido por el sector de seguros de la UE, por los supervisores y por las partes interesadas en general.

No obstante, también tengo que admitir que estoy decepcionado con ciertos aspectos del compromiso. La supresión del régimen de ayuda de grupo, que considero uno de los aspectos más innovadores de la propuesta de la Comisión, implica que no seremos capaces de modernizar en la medida en la que deseábamos las disposiciones de supervisión para aseguradores y reaseguradores que operen a nivel transfronterizo.

También me sigue preocupando el hecho de que algunas de las enmiendas sobre la forma de tratar el riesgo de renta variable podrían motivar la implantación de un régimen imprudente para la inversión del capital basado en el riesgo. Es el caso de las enmiendas que introducen el llamado enfoque de duración como una opción para los Estados miembros. La Comisión prestará mucha atención para garantizar que las medidas de aplicación presentadas a este respecto cuenten con una solidez prudencial.

No obstante, la Comisión apoyará el acuerdo entre el Parlamento y el Consejo si lo respaldan sus votos. El régimen de solvencia actual se estableció hace alrededor de 30 años. Solvencia II introducirá un régimen económico basado en el riesgo que intensificará la integración del mercado de seguros de la UE, mejorará la protección de los asegurados y aumentará la competitividad de los aseguradores de la UE.

Como ha confirmado recientemente el CESSPJ (Comité Europeo de Supervisores de Seguros y de Pensiones de Jubilación) en su informe sobre las lecciones que se han aprendido de la crisis financiera, necesitamos Solvencia II más que nunca como primera respuesta a la presente crisis financiera. Necesitamos un reglamento que exija a las empresas que gestionen sus riesgos de manera adecuada, que aumente la transparencia y que asegure que las autoridades de supervisión cooperan y coordinan sus actividades de un modo más eficaz. Solvencia II dará lugar a un régimen para el sector de los seguros que puede servir de modelo para reformas similares a nivel internacional.

La introducción de una cláusula de revisión que mencione específicamente el régimen de ayuda de grupo permitirá a la Comisión volver sobre este tema. Espero que el progreso en una serie de ámbitos, junto con las recomendaciones del informe de De Larosière, haya creado un entorno más favorable para las reformas relacionadas con la cooperación transfronteriza entre supervisores de los países de origen y de acogida.

Ahora me gustaría comentar el informe de Weber. Gracias al eficaz trabajo de la ponente, la señora Weber, se ha podido llegar a un acuerdo acerca de la simplificación de las obligaciones de información y documentación en el caso de las fusiones y escisiones de sociedades anónimas que mantendrá una parte muy importante del potencial de ahorro de la propuesta original de la Comisión, que asciende a 172 millones de euros anuales.

Los cálculos y los estudios realizados en cuanto a la reducción de las cargas administrativas muestran que el derecho de sociedades es uno de los ámbitos más gravosos del acervo de la UE. Por varias razones, las cargas administrativas han afectado más a las PYME que a las grandes empresas. En un informe pericial de 2007 se estima que las pequeñas empresas gastan diez veces más que las grandes para cumplir con las obligaciones informativas que les impone la legislación. Diez veces más, insisto. Al mismo tiempo, las pequeñas empresas son el eje de la economía europea y actualmente están atravesando un período económico muy difícil.

En la difícil y desafiante situación económica actual no podemos permitirnos este tipo de impedimentos. En su lugar, debemos doblar nuestros esfuerzos para aliviar la carga de nuestras empresas. En su resolución del 12 de diciembre de 2007, el Parlamento Europeo acogió con agrado la determinación de la Comisión de lograr que se reduzcan un 25 % las cargas administrativas que se imponen a las empresas a nivel nacional y de la UE para 2012 y subrayó que analizaría las propuestas legislativas en este sentido. Hoy, solo siete meses después de que la Comisión presentase la propuesta, estoy satisfecho con este compromiso incluso aunque la Comisión fuera aún más allá en su propuesta original. Espero que el Parlamento respalde este compromiso que traerá rápidamente ventajas a las empresas, especialmente a las PYME. Y no deberíamos detenernos aquí. La simplificación y la reducción del papeleo seguirán en el punto de mira del programa de la Comisión.

 
  
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  Gay Mitchell, ponente de la opinión de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios. − Señora Presidenta, no pretendo dirigirme a nadie en particular. Creo que Solvencia II, la regulación y las agencias de calificación crediticia son muy relevantes e importantes, pero además de sofocar las llamas debemos construir la estación de bomberos. Creo que entramos en muchos detalles cuando decimos: vamos a construir esta estación de bomberos en el futuro, en algún momento.

No creo que si el Presidente Sarkozy presidiera aún el Consejo Europeo, siguiéramos avanzando a paso de tortuga. La Presidencia Checa es una gran decepción y el Presidente de la República Checa en particular es una gran decepción.

Les diría que si la Presidencia Checa o sus sucesores no son capaces de hacer su trabajo, entonces se demuestra que realmente necesitamos el Tratado de Lisboa: necesitamos de verdad a alguien que lidere la Unión Europea con un carácter más permanente.

Los ciudadanos buscan esperanzas, esperan información sobre la recuperación. ¿Hay alguien en esta Cámara que crea de verdad que si Jacques Delors fuera Presidente de la Comisión, estaríamos avanzando a paso de tortuga? Es hora de la acción y el liderazgo y por ahora no contamos con esa acción o ese liderazgo, y eso es una cuestión que tenemos que plantear aquí esta mañana.

El Banco Europeo de Inversiones podría hacer mucho más. La Unión Europea y sus instituciones, junto con países como China, podrían hacer mucho más. No estamos en 1937 cuando no teníamos las instituciones ni la capacidad de las que disponemos ahora. Ahora disponemos de todas estas instituciones, dentro y fuera de la Unión Europea —un pequeño grupo de instituciones que pueden cooperar. Lo que nos falta es liderazgo. Traigamos de nuevo al Presidente Sarkozy o a alguien como Sarkozy, dejemos que lidere bien la Comisión para dar esperanza a los ciudadanos y empecemos a hablar de recuperación. No parece que esto vaya a surgir del Consejo Europeo y ya es hora de que lo hubiera hecho.

 
  
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  Sharon Bowles, ponente de la opinión de la Comisión de Asuntos Jurídicos. − Señora Presidenta, me alegro de que se haya llegado a un acuerdo sobre Solvencia II y, como otros compañeros, lamento que se haya relegado la ayuda de grupo a una futura revisión y que el Consejo no sea finalmente capaz de estudiar con nosotros los modos de hacerla viable, teniendo en cuenta algunas preocupaciones con fundamento. Tanto en la Comisión de Asuntos Jurídicos como en la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios he visto lo que ocurre con el movimiento de capital en periodos de tensión colectiva, como las situaciones próximas a la insolvencia, y no es tan simple como lo describen el proyecto de la Comisión o los representantes del sector de seguros.

No obstante, hay instrumentos disponibles que podrían alcanzar el objetivo y recomendamos las medidas de nivel 2, pero ahora tenemos que mirar hacia el futuro para encontrar formas de potenciar al máximo el uso seguro y económico del capital en grupo. Espero que los Estados miembros afronten el reto de buscar mejores soluciones para realizar liquidaciones.

En cuanto a algunas de las cosas que se incluyen en el paquete, los cambios que se han realizado en el artículo 27 especifican que las autoridades de supervisión deben tener una capacidad y una experiencia relevantes. Yo hice la enmienda original en parte con el informe sobre Equitable Life en mente, pero en el marco de la crisis financiera tiene una resonancia mayor y he logrado realizar inclusiones similares en las propuestas de calificación crediticia y de capital obligatorio.

Debe quedar totalmente claro que el enfoque basado en el riesgo no es una opción sencilla. La correcta comprensión de los modelos y de los supuestos subyacentes debería ser una forma de supervisión más exhaustiva que las casillas. Las pruebas de tensión o stress test deberían suponer un desafío más allá de la zona de bienestar de los supuestos, y los factores de correlación deberían someterse a una revisión activa y continua.

La supervisión de grupo se ha convertido ahora en un proceso inclusivo para el supervisor de grupo en el que el vencedor no se queda con todo; aunque en última instancia la responsabilidad debe recaer sobre un único punto final. El papel del CESSPJ cobra una mayor importancia y merece la pena resaltar que fue el debate sobre Solvencia II el que condujo al pensamiento general sobre los papeles mejorados para los comités de tercer nivel. Y, lo que es más importante, también se ha aclarado que no debería haber conflictos entre el mandato de un supervisor nacional y su papel en el CESSPJ.

Estas enmiendas eran proféticas en cierta medida cuando se realizaron hace algún tiempo, pero han demostrado su validez cuando se ha desarrollado la crisis financiera. Como ha dicho el ponente, el equipo del Parlamento ha hecho un buen trabajo; y en cuanto a Solvencia II, lo mismo puede decirse de la Presidencia checa.

 
  
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  Karsten Friedrich Hoppenstedt, en nombre del Grupo PPE-DE.(DE) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, el ponente ya ha señalado tanto los aspectos criticables como los aspectos positivos del resultado logrado con Solvencia II. Creo que podemos afirmar que representa un progreso significativo para asegurar la viabilidad del sector europeo de los seguros en el futuro, incluso en periodos de crisis. También creo que, como ya se ha mencionado, hemos aclarado en qué ámbitos recaen los aspectos criticables, concretamente en la supervisión de grupo. Por supuesto, nos queda trabajo por hacer en el área combinada de la supervisión de grupo y la ayuda de grupo. Sumidos en una crisis, no obstante, cuando los flujos de capital no son como se esperan normalmente, es natural que haya una necesidad de ponerse al día en este ámbito y también de mostrar consideración por los países que están atravesando dificultades.

También hemos debatido otro asunto de vital importancia, ya que hay 500 millones de consumidores en la Unión Europea, que son también personas aseguradas con riesgo de renta variable. El sector, la economía y los Estados miembros también se han formado opiniones claras al respecto. Hemos tenido que aceptar un compromiso en este campo, que también puede verse reflejado en el análisis en alguna fase bajo un sistema de revisión de cláusulas. Lo más importante es que podemos decir que la Unión Europea ha transmitido una señal a este respecto de que Europa está en marcha, que puede actuar. Creo que los Estados Unidos, China y el resto de los países que se ocupan de estos temas prudenciales y preparan mejores sistemas para el futuro han reconocido la señal en estas circunstancias concretas. Esta es una de las revelaciones significativas.

En cuanto al pasado, también me gustaría reiterar con claridad que han sido cuatro las presidencias implicadas, incluida la actual. Las negociaciones han variado mucho, naturalmente también bajo la influencia de la presión que ejercen los respectivos Estados miembros, pero hemos logrado un resultado. Esa es una de las revelaciones.

La segunda es que hemos trabajado conjuntamente con el sector europeo de los seguros y que los estudios de impacto sobre los campos independientes fueron muy importantes a este respecto. ¿Por qué? Por la necesidad de implicar al sector de los seguros en la búsqueda de una vía para llegar a esta solución en vista de que el sistema y el tema eran muy complicados. Si consideramos que 1 400 empresas participaron en el último estudio de impacto —tanto grandes como pequeñas, ya que el objetivo no es la autorización del mercado sino involucrar a todos los actores en interés de los consumidores—, podemos considerarlo un gran éxito. Al igual que el equipo de negociación de Solvencia II, nos hemos negado a que nos intimidaran fuentes particulares de presión y, en lugar de eso, hemos avanzado en línea recta en interés de los consumidores, del sector de los seguros y, sobre todo y como es natural de nuestros deberes parlamentarios.

 
  
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  Gianni Pittella, en nombre del Grupo PSE. – (IT) Señora Presidenta, Señorías, creo que nos ha quedado claro a todos que el ciclo de desarrollo ha llegado a su fin. Este ciclo ha descubierto en los últimos años los desequilibrios y contradicciones de una forma determinada de entender la globalización: una globalización ultraliberal que en demasiados casos se ha beneficiado de la debilidad de las instituciones y ha considerado a la política como un obstáculo, una molestia de la que deshacerse.

Ahora le toca precisamente a la política restablecer la fe de los ciudadanos a la luz de la grave crisis económica que estamos atravesando. Para hacerlo, la política tiene que tomar las riendas indicando las posibilidades y obstáculos futuros que habrá que vencer. Debemos corregir la contradicción entre el rápido crecimiento del mercado mundial y la debilidad de las instituciones capaces de equilibrar y controlar el excesivo poder de la economía financiera.

El Reglamento sobre las agencias de calificación crediticia representa un importante paso adelante en este sentido. He trabajado en este expediente como ponente alternativo para el Grupo Socialista en el Parlamento Europeo colaborando en todo momento con Jean­Paul Gauzès, el autor del informe, al que felicito sinceramente.

Los puntos más significativos del reglamento son fruto del compromiso del Parlamento durante las difíciles negociaciones con el Consejo. Me refiero a importantes logros como la obligación de las agencias de registrarse en territorio europeo, la predicción y la responsabilidad civil, el sistema de doble seguridad para la aprobación de pagarés de terceros países y por encima de todo la posibilidad de que esta regulación entre en vigor rápidamente y no tras dos años, como solicitaron inicialmente los gobiernos nacionales.

No obstante, el reglamento tiene también un gran valor simbólico. De hecho, estamos regulando un sector que como otros —estoy pensando por ejemplo en los fondos especulativos— se ha beneficiado en los últimos años de un vacío legal. El resultado de este tipo de autorregulación se ha hecho patente y es atroz. Ahora ha llegado el momento de armarse de valor y construir una nueva estructura para los mercados financieros. Debemos ser conscientes de que en este sector, incluso más que en otros, señor Comisario, no basta con que los gobiernos nacionales actúen solos.

Por esta razón, y a pesar del excelente resultado obtenido, siento remordimiento porque se ha perdido una oportunidad; debido a la oposición de los Estados miembros —de la que el Consejo es en gran parte responsable— no había voluntad de planificar en el texto la actuación de un órgano de control europeo para el sector de la calificación. Se hizo una solicitud oficial al respecto al Parlamento, pero hasta ahora la falta de ambición política y realismo ha evitado que se respalde. En este punto, el Parlamento sigue demostrando su habilidad para mirar hacia el futuro y espero que los gobiernos nacionales hagan lo mismo.

 
  
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  Wolf Klinz, en nombre del Grupo ALDE.(DE) Señora Presidenta, las deficiencias de las agencias de calificación crediticia que han precedido a esta crisis han hecho ineludible su regulación. Los objetivos del Reglamento vigente sobre el registro de las agencias de calificación crediticia son, una vez más, la transparencia, la garantía de una alta calidad, la mayor competición, la superación de conflictos de intereses y, como resultado, una mejor protección de los inversores. Llegar a un acuerdo no ha sido una tarea sencilla. Las posturas de la Comisión, el Parlamento y el Consejo eran muy diferentes al principio pero, en general, los objetivos se han alcanzado en gran medida. Un aspecto positivo es que solo va a haber una categoría de calificación. Las categorías 1 y 2 para fines reguladores y otros fines serán cosa del pasado. Se han superado los conflictos de intereses: no habrá servicios consultivos además de actividades de calificación crediticia. Las agencias de calificación crediticia de países que no pertenecen a la Unión Europea tendrán la oportunidad de aproximarse al mercado europeo y operar aquí por medio de un régimen de equivalencia que incluya una certificación —que es importante para las pequeñas agencias— o de un sistema de aprobación —que pueden usar también las agencias más grandes.

El Comité de Responsables Europeos de Reglamentación de Valores (CERV) desempeñará un papel crucial en el registro y la supervisión de las agencias de calificación crediticia. Por todo esto, indico también una serie de deficiencias en el expediente y en el reglamento actuales. Temo que, en la práctica, las oportunidades de entrar en el mercado europeo se vean obstaculizadas por todas las reglas y obligaciones. Estas obligaciones son quizás demasiado restrictivas y podrían acabar bloqueando el mercado europeo, lo que derivaría en un proteccionismo encubierto —que no sería nada bueno. Espero que mis temores sean infundados.

Nuestras reglas de gobierno interno llegan muy lejos, demasiado en realidad. Son casi exageradas. No hay reglas comparables en ningún otro reglamento de la UE. Hubiera sido mejor definir principios claros y dejar la responsabilidad para aplicar y desarrollar estos principios a las propias empresas.

Finalmente, en mi opinión, no hemos hecho ningún progreso en la supresión de los oligopolios Tendremos que soportar varios años de muy poca competencia.

 
  
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  Cristiana Muscardini, en nombre del Grupo UEN. – (IT) Señora Presidenta, señorías, la crisis económica está lejos de su fin, aunque la pertenencia a la zona del euro ha dado a Europa cierta estabilidad. El Fondo Monetario Internacional establece el coste de la crisis financiera en 4 billones dólares estadounidenses, dos tercios de los cuales se pueden atribuir a los bancos.

Hay muchos objetivos que lograr: restablecer la confianza, respaldar el crecimiento y proteger el empleo. Esto solo podrá conseguirse a través de una política económica capaz de arreglar el sistema financiero, pero ¡Europa no tiene aún una política económica! A pesar de las propuestas presentadas en el G20 de Londres para dar un nuevo impulso al sistema de crédito, aún hay una grave carencia de reglas claras —como hemos venido diciendo durante años— para gobernar el mercado financiero, sus operadores, los productos ofrecidos y sus derivados.

Los mercados deberían someterse a la regulación y a la vigilancia, en especial el sector financiero que, sin control, ha abierto el camino para la acentuación de un endeudamiento sin precedentes. ¿Qué se debe hacer con esta enorme deuda que se ha creado concediendo créditos sin garantías? ¿Debe condonarse? ¿Debe incluirse en el mecanismo de depuración dispuesto por los bancos? ¿Deberían prohibirse las futuras transacciones de derivados OTC y solicitar a los bancos que pongan fin a sus contratos de derivados de una vez por todas?

Necesitamos respuestas definitivas, nuevas líneas de crédito para las PYME y para los ahorradores, así como evitar los traslados incontrolados y reestructurar las reglas de la OMC (Organización Mundial del Comercio) de acuerdo con la situación real. Si no hablamos sobre las reglas del comercio mundial no resolveremos nada; con esto quiero decir que en plena crisis sistemática necesitamos reformar el sistema, volver a otorgar a la política el papel de liderazgo del que carece tan a menudo, centrar de nuevo la atención en la economía real y abandonar los opiáceos fáciles de las finanzas virtuales.

 
  
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  Alain Lipietz, en nombre del Grupo Verts/ALE.(FR) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, en primer lugar me gustaría señalar que estoy completamente de acuerdo con lo que el señor Mitchell ha dicho en su discurso. No nos hemos puesto al día, nos estamos al tanto. No obstante, me gustaría señalarle que es importante no cometer con el Presidente francés el mismo error que este comete en ocasiones con el señor Brown. Los discursos de acción no garantizan que la acción vaya a ser efectiva.

En cuanto a la propia crisis, es evidente que, para nosotros, la crisis no comenzó con las finanzas, sino que tuvo su origen en los ámbitos social y medioambiental. Dicho esto, combina con el ciclo financiero; es decir, cuando el ciclo va bien, asumimos riesgos, pero cuando ya no va bien, nos decimos a nosotros mismos que sería aconsejable regular un poco las cosas.

Estamos en la fase en la que necesitamos uns regulación, una regulación seria. Necesitamos una regulación a nivel del mercado único; es decir, necesitamos una regulación mucho más centralizada a nivel europeo. Eso es lo que nos guía al decidir el voto. Respaldamos por completo el informe del señor Gauzès y el progreso que supone. Durante años hemos solicitado una regulación más centralizada y una supervisión a nivel europeo y la primera fase que se ha logrado con el CERV es, bajo nuestro punto de vista, completamente apropiada.

No obstante, a pesar de los esfuerzos del señor Skinner —y en este punto, nuestra crítica es la misma que la del señor Mitchell— lamentamos que los gobiernos no lo hayan entendido. No estamos de acuerdo con el compromiso que se propone y que rechaza el sistema de la supervisión de grupo. Creo que este tipo de método nos conducirá a más desastres.

Tendremos por lo tanto que votar en contra del informe del señor Skinner —no en contra del trabajo del señor Skinner, sino en contra del compromiso que imponen los gobiernos.

 
  
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  Sahra Wagenknecht, en nombre del Grupo GUE/NGL. – (DE) Señora Presidenta, Señorías, al igual que la seguridad pública, la justicia o la protección medioambiental, la estabilidad de los mercados financieros es un activo público y, como tal, debería someterse al escrutinio público. Después de todo, ya ha sucedido antes: cualquiera que deja la regulación de los mercados financieros a los grandes bancos, a las compañías de seguros, a los fondos de alto riesgo y a las agencias de calificación crediticia del sector privado corre el riesgo de ver que se especula con sumas gigantescas en búsqueda del máximo rendimiento y, a la larga, que los particulares tienen que pagar el pato por las pérdidas.

La crisis ha mostrado con demasiada claridad que la autorregulación voluntaria ha fracasado y, a pesar de ello, la Comisión se ha mantenido imperturbable en su compromiso con esta. En lugar de prohibir los productos financieros de riesgo y de imponer reglas claras en el sector financiero, se sigue permitiendo que los actores privados decidan por sí mismos los riesgos que van a correr y cómo deben evaluarse. En nuestra opinión, este es un comportamiento irresponsable.

Ahora ha quedado claro que, por las ganancias, las agencias de calificación crediticia han subestimado sistemáticamente los riesgos de los productos financieros estructurados y han puesto en marcha el comercio en préstamos irrecuperables. La forma adecuada de actuar, por lo tanto, sería detener por completo la subcontratación de la gestión de riesgos a actores privados que se guían por las ganancias y crear una agencia europea de calificación crediticia que dé su opinión independiente sobre la calidad de los diferentes valores. La Comisión ni siquiera ha considerado aún esta solución.

El informe de Gauzès exige, con toda la razón, que la calificación de la deuda pública se considere un bien público y que, por lo tanto, la asuman actores públicos. ¿Pero por qué debe limitarse este principio a la deuda pública?

En el caso de la Directiva Solvencia II prevista, la Comisión y el ponente respaldan también el concepto fallido de autorregulación.

Por ejemplo, se debe permitir a los grupos de seguros que recurran a modelos internos de evaluación de riesgos al calcular los requisitos de solvencia y el capital obligatorio. El tiempo dirá si las autoridades de supervisión de los Estados miembros tienen la capacidad suficiente para comprender estos modelos. Personalmente, lo dudo.

Es más, tanto el capital mínimo obligatorio como el capital de solvencia obligatorio son demasiado bajos y deben aumentar de forma sustancial. Ya que esto podría suponer un problema para algunos bancos o compañías de seguros, recomendamos que este aumento de capital se plasme en participaciones gubernamentales que impliquen la correspondiente influencia sobre la política de la empresa. Esta semi-nacionalización sería un resuelto primer paso dirigido a reorientar el sector financiero hacia el bien común.

A largo plazo, todo el sector financiero debería trasladarse al sector público de todos modos, ya que solo la nacionalización puede garantizar que este sector cumpla sus deberes públicos en lugar de dejárselo todo en los mercados financieros internacionales en la búsqueda de rendimientos aún mayores. Ya era hora de que se sacaran conclusiones del desastre provocado.

 
  
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  Godfrey Bloom, en nombre del Grupo IND/DEM. – Señora Presidenta, he pasado 40 años en servicios financieros, así que, en este campo, creo que sé de lo que hablo.

Permítame decir algo sobre la Financial Services Authority (FSA por sus siglás en inglés) de Reino Unido que nos ayudará a comprender cómo se cometen los errores. La FSA en Reino Unido dispone de un libro de reglamento de medio millón de palabras. Nadie lo entiende, como tampoco lo entiende la FSA. La FSA interpreta su propio libro de reglamento en secreto; mantienen las multas que imponen para engrosar sus salarios y pensiones, pero no hay un tribunal de apelación. He escrito al Comisario McCreevy informándole sobre este asunto que se salta a la torera los artículos 6 y 7 de su propia Ley de los derechos humanos. No hay un tribunal de apelación. No hay ningún recurso legal si se equivocan. Los particulares tienen la impresión de que un reglamento que incluye un sello de la FSA no puede ser incorrecto. No existe un concepto de la condición a riesgo del comprador.

Ahora, al parecer, lo va a subsumir un órgano supervisor de la UE compuesto, sin duda, por un grupo de burócratas ignorantes, amas de casa escandinavas, mafia búlgara y fabricantes de astillas rumanos. Sinceramente, creo que se van a llevar muy bien unos con otros.

 
  
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  Bruno Gollnisch (NI).(FR) Señora Presidenta, los informes del señor Gauzès sobre las agencias de calificación crediticia, de la señora Weber sobre las obligaciones de información y documentación en el caso de las fusiones y escisiones y del señor Skinner sobre el acceso a la actividad de seguro y de reaseguro y su ejercicio contienen disposiciones que son sin duda útiles, pero que no pueden describirse como medidas para combatir la crisis financiera. Es evidente que la crisis que estamos sufriendo está en una escala totalmente diferente y estas medidas técnicas y extraordinarias no pueden resolverla por sí mismas.

¿Qué medidas se deben tomar para resolver la terrible crisis en la que estamos sumidos? En primer lugar, tiene que haber una ruptura con los dogmas sobre los que se ha basado su trabajo hasta ahora; sobre todo con aquellos que creen en la benevolencia de la división internacional de mano de obra, de la libre circulación de personas, de bienes y de capital.

Tiene que haber una ruptura con la libre circulación de bienes, que ha enfrentado a los trabajadores europeos con los trabajadores de otros países que, como la China comunista, son un paraíso para la forma más cínica de capitalismo, en la que los trabajadores no tienen derecho de huelga, libertad de asociación, pensiones de jubilación adecuadas o protección social y en la que ganan salarios ridículos. Y China no es el único estado en esta situación.

Tiene que haber una ruptura con la libre circulación de personas que nos ha llevado, que les ha llevado, a aceptar e incluso a recomendar como único medio de reemplazar a las futuras generaciones una política de inmigración masiva, las consecuencias desastrosas que podemos observar hoy con claridad.

Finalmente, tiene que haber una ruptura con la libre circulación de capital, que fue el factor desencadenante de la crisis, ya que permitió que esta entrara en el mercado hipotecario norteamericano de la vivienda —que era una crisis completamente circunstancial que debería haberse quedado en el mercado norteamericano— de forma gradual para contaminar todas nuestras economías y arruinar a nuestros ahorradores, nuestros trabajadores y nuestros empleadores.

Ahora las PYME deben librarse de los grilletes de los impuestos y del papeleo; se necesitan reglas sencillas a fin de que los valores monetarios correspondan a lo que existe en términos de activos industriales o de servicios; y debe lanzarse una política de inversiones, pero debe ser viable. Estas son solo unas medidas esenciales que nos gustaría que los gobiernos de los Estados miembros tomasen a la larga en el marco de estas políticas nacionales que han mostrado una capacidad de reacción superior.

 
  
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  John Purvis (PPE-DE). - Señora Presidenta, me alegra que Solvencia II haya llegado por fin al punto en el que tomaremos una decisión. El señor Skinner y sus ponentes alternativos han mostrado una capacidad de recuperación y una paciencia ejemplares para lograrlo. Lamento, como otros colegas, que la ayuda de grupo se haya excluido pero, sinceramente, no me sorprende en las febriles circunstancias actuales. Debemos trabajar duro para conseguir un sistema de grupo que vele por los seguros en un mercado europeo verdaderamente único y que también sea efectivo con terceros países —no podemos hacer frente a más fiascos de AIG.

También me gustaría felicitar al ponente Gauzès y al Consejo por llegar a una conclusión razonable sobre el Reglamento de las agencias de calificación crediticia. Obviamente estas agencias han cometido graves errores y es inevitable que se regulen más. Pero, ¿quién no ha cometido errores? Incluso los propios órganos reguladores los han cometido. Además, ¿podemos estar seguros de que no cometerán errores en el futuro?

Me preocupaba que el uso furiosamente hostil de las agencias de calificación crediticia como chivo expiatorio resultara en un reglamento excesivamente entrometido y contraproducente con una dimensión eurocentrista, proteccionista y extraterritorial insoportable. Me alegra ver que el compromiso ha aplacado estas tendencias en cierta medida, aunque no en la medida que nos hubiera gustado ver.

Las calificaciones crediticias son opiniones —opiniones útiles, opiniones periciales, pero solo opiniones—, de modo que son los inversores los que han de responsabilizarse por completo de sus decisiones en materia de inversiones. No hay duda de que estas lecciones se han aprendido ya con crudeza y a un alto precio.

Me alegro de que el ámbito de aplicación se limite a las calificaciones que se usan con fines reguladores. Me complace ver que nos hemos alejado de la equivalencia y la aprobación para aproximarnos a la equivalencia o la aprobación cuando se trata de calificaciones de terceros países. ¿Podría el Comisario confirmar que esto significa que los inversores aún pueden invertir libremente en existencias y bonos de terceros países que no están calificados en Europa o que no tengan una condición de equivalencia?

Debemos estar al acecho de las consecuencias imprevistas. Sin una evaluación de riesgos previa, es casi seguro que surgirán y, por lo tanto, la necesidad de revisar el artículo 34 resulta vital.

 
  
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  Pervenche Berès (PSE).(FR) Señora Presidenta, Solvencia II es una reforma que se promovió mucho antes de la crisis y sobre la que esta ha arrojado una nueva luz. Como legisladores hemos dudado si este acuerdo tenía que concluirse en primera lectura.

Al final, la determinación de los negociadores nos habrá permitido llegar a un compromiso, que en mi opinión, tiene al menos dos virtudes: en primer lugar, fuerza al sector de los seguros a evaluar mejor sus riesgos, un proceso que hasta ahora se basaba en mecanismos relativamente antiguos que sin duda no eran adecuados para la situación en la que se encuentra el sector de los seguros; y, en segundo lugar, pone de relieve la necesidad de mecanismos de supervisión que se adapten a la nueva situación de las compañías de seguros en términos tanto de su variedad de productos y ofertas orientados al consumidor y a su establecimiento transnacional.

Como legisladores, fuimos quisimos tener en cuenta la realidad de este mercado; es decir, de un mercado en el que, por ejemplo, en ciertos países hay mecanismos de seguros de vida que representan una proporción sustancial de este sector y en el que, a la luz de la crisis, tuvimos que tener en cuenta el efecto de la prociclicidad cuando se aplica al sector de seguros.

También tuvimos que asegurarnos de que la aprobación de esta legislación no trastocó la arquitectura del mercado de seguros y, en concreto, que permitió que las asociaciones mutuas ocuparan un lugar en esta legislación. No obstante, es evidente que esto es solo una fase y me gustaría mencionar seis puntos, en relación con el sector, sobre los que tendremos que continuar nuestro trabajo de inmediato en el futuro.

El primero es obviamente tener en cuenta las conclusiones del informe de De Larosière y la necesidad de garantizar que existen condiciones de igualdad y armonía entre los distintos órganos colegiados de supervisores y, con este fin, la necesidad de reforzar la autoridad europea responsable de supervisar las compañías de seguros.

El segundo punto —muchos de mis colegas lo han mencionado— es poner en práctica este mecanismo de ayuda de grupo tristemente célebre y, en este ámbito, no comparto la perspectiva del señor Lipietz. Por supuesto, hubiéramos preferido contar con ayuda de grupo, pero ¿qué no queda claro de que a los países les resulte difícil aceptar este mecanismo, cuando el 80 o el 100 % del sector de los seguros está en manos de empresas extranjeras sin ninguna base legal sólida? Debemos progresar en este campo.

La tercera fase para el futuro es la coordinación entre lo que estamos haciendo y lo que está pasando con los fondos de pensiones. ¿Cómo podemos pensar en tener que mejorar la solvencia en términos de seguros y no plantearnos la misma cuestión en cuanto a los fondos de pensiones? Este es un reto enorme.

La cuarta tarea que debemos llevar a cabo en el futuro concierne a la instalación, la creación, el establecimiento de un mecanismo de garantía de depósitos como el que tenemos actualmente en banca y del que aún carece el sector de los seguros.

El quinto punto atañe a la comercialización de productos de seguros y a la garantía de que la forma en la que los intermediarios de seguros ofrecen productos a los asegurados hace posible que satisfaga sus intereses y obligación de protección.

Finalmente, el último punto se refiere a la transposición en este sector de lo que vamos a poner en marcha para el sector de los seguros, concretamente los mecanismos de retención en relación con la titulización.

Sobre esta base, espero que en el futuro seamos capaces de aprender las lecciones de esta crisis a fin de garantizar a los ciudadanos europeos un sector de seguros que represente para ellos una garantía real de...

(La Presidenta interrumpe a la oradora)

 
  
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  Marielle De Sarnez (ALDE).(FR) Señora Presidenta, la culpa no es de nuestros ponentes, pero creo que las propuestas de la Comisión han llegado tarde y ya no se avienen a lo que ha sucedido. Para prevenir más crisis, es obvio que debemos ser más ambiciosos y proactivos.

Debemos ser más ambiciosos y más proactivos en el campo de la regulación, en primer lugar. Tenemos que coordinar nuestra legislación y la señal más potente sería sin duda disponer de un regulador europeo. Este es en última instancia el modo de expresarnos.

En cuanto a las agencias de calificación crediticia, tenemos que crear agencias europeas cuya independencia esté garantizada y poner freno a esta actividad escandalosa de ver a las agencias calificar negocios que les salgan rentables.

En cuanto a los fondos de alto riesgo, debemos regularlos e idear una forma de imponer cargas fiscales que penalice todas las transacciones financieras a corto plazo.

Por último, se deben tomar algunas sencillas medidas en cuanto a los paraísos fiscales. Tenemos que vedar a los bancos que realicen transacciones con paraísos fiscales o que rehúsen cooperar con la actividad en Europa.

Eso es todo por ahora. Sin embargo, creo que necesitamos ir más allá y me gustaría sugerir dos líneas de acción. La primera es que necesitamos, en mi opinión, considerar la ampliación de la zona del euro y la integración de nuevos miembros. Este gesto político sería probablemente tan poderoso como lo fue en su día la reunificación de Alemania, mostraría la solidaridad que existe en Europa e incrementaría la influencia de la Unión.

Finalmente, la segunda línea de acción es que debemos progresar hacia la integración económica, presupuestaria y monetaria, así como hacia la coordinación de los impuestos, que es la única manera de combatir el dumping fiscal en Europa.

Todo esto es necesario, pero nuestros conciudadanos esperan sobre todo —y espero que la Comisión esté escuchando— es que tomemos medidas en respuesta a la crisis. Nuestros conciudadanos siguen esperando un plan real de recuperación europea y, por ejemplo, un préstamo sustancial. Siguen esperando que Europa ofrezca apoyo a nuestras PYME para poder planificar realmente inversiones futuras y, por encima de todo, para respaldar a todos los ciudadanos de Europa afectados por la crisis. Me refiero a los desempleados, a los que trabajan a tiempo parcial y a los hogares que están atravesando enormes dificultades en este momento.

Aquí es, en mi opinión, donde se requieren medidas urgentes y estos son los aspectos por los que se juzgará a los líderes europeos en el futuro.

 
  
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  Ewa Tomaszewska (UEN).(PL) Señora Presidenta, la presentación de Solvencia II y del cambio del sistema para llevar a cabo y supervisar las actividades de seguros que han estado preparándose en los últimos años es un avance de especial importancia, especialmente en periodos de crisis financiera. Me he dedicado a trabajar en planes de pensiones durante años y soy consciente de la importancia de la supervisión financiera de fondos de pensión en relación a la movilidad de los trabajadores y a la necesidad de supervisión transfronteriza.

Cuando animamos a los ciudadanos a que tengan movilidad, debemos garantizar que aquellos que cambian de país, de empleo y de sistema de pensiones puedan estar seguros de que sus contribuciones a los seguros sociales se deducen correctamente y de que se abonan en las cuentas adecuadas, así como de que la seguridad de su futura pensión mejorará como resultado de las soluciones comunitarias en el área de principios de inversión y supervisión de fondos de pensión.

Felicito al Comité Europeo de Supervisores de Seguros y Pensiones de Jubilación (CESSPJ) y a su comisión consultiva, en cuya labor tuve el privilegio de participar hasta septiembre de 2007, y doy también mi enhorabuena al ponente, el señor Skinner.

 
  
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  Mary Lou McDonald (GUE/NGL). - Señora Presidenta, en el Informe sobre la estabilidad financiera mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI) se estima que la crisis financiera costará 4 billones de dólares estadounidenses. Esta es una estimación que podría revisarse al alza. Esta crisis se ha originado, como todos sabemos, a partir de un tipo de capitalismo de casino, un capitalismo de compadres, y de un sector de servicios financieros que no se ha sometido a ningún tipo de regulación —o se ha sometido a una regulación mínima, como se denomina educadamente en ocasiones.

Las consecuencias de todo esto para los trabajadores y las familias europeas han sido nada menos que catastróficas. Tanto del debate como de los informes, me ha impresionado la forma tan amable de referirse a estos escándalos. Me impresiona que los liberales y los cristianodemócratas estén preocupados por la prescripción excesiva o el proteccionismo que puede colarse por la puerta de atrás.

El hecho es que la respuesta de la UE a la crisis financiera ha sido lenta y minimalista. El hecho es que sí necesitamos proteccionismo y aquellos a los que debe protegerse son los trabajadores y la economía real. Aún no hemos debatido sobre el asunto de los empleos —aunque esto es lo que realmente importa a los ciudadanos— y esta institución sigue empeñada en emplear un sistema que ha fracasado. Reconozcámoslo y seamos más radicales y valientes.

 
  
  

PRESIDE: Rodi KRATSA-TSAGAROPOULOU
Vicepresidenta

 
  
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  Nils Lundgren (IND/DEM) . (SV) Señora Presidenta, una crisis financiera mundial está provocando que se tambalee la economía mundial y las propuestas para evitar que esto suceda están saliendo de nuevo de debajo de las piedras. Lo que se lleva ahora es más regulación y más supervisión. Pero, por supuesto, el punto de partida debe ser preguntarnos a nosotros mismos qué ha ido mal. Permítame que resuma las causas en 50 segundos.

Tenemos un capitalismo sin dueño. Las sociedades financieras las dirigen gerentes capaces de diseñar sistemas que les reporten enormes dividendos y pensiones cuando las ganancias aumentan. Las ganancias pueden incrementarse a corto plazo si la dirección eleva el nivel de riesgo de las sociedades reduciendo su renta variable. Cuando los riesgos se materializan, la dirección ya ha recibido su dinero y las pérdidas las sufren otros.

Los que podrían cambiar estas políticas no encuentran alicientes para hacerlo. Las personas que depositan su dinero en los bancos saben que hay garantías de depósito. Todo el mundo sabe que la mayoría de los bancos son demasiado relevantes para que se les permita llegar a la bancarrota. Los salvarán los contribuyentes. Las agencias de calificación crediticia saben que no se conseguirán el trabajo si cuestionan la solvencia de sus clientes. La política que siguen los bancos centrales y los ministerios de finanzas está basada en la idea de que las burbujas no deben explotar. Por eso, crecen excesivamente.

¿Estamos debatiendo las soluciones a estos problemas? No, no lo estamos haciendo.

 
  
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  Othmar Karas (PPE-DE).(DE) Señora Presidenta, Señorías, la crisis económica y financiera, la más grave desde la Segunda Guerra Mundial afecta al mundo entero. La incertidumbre, la impaciencia, la impotencia y la pérdida de confianza son tangibles, al igual que las lagunas en la regulación de los mercados financieros. Nos alienta la necesidad de adoptar respuestas europeas conjuntas y de tomar la iniciativa mundial. La comprensión de la necesidad de crear más Europa hace posible que se tomen medidas que los miembros de la Comisión y el Consejo rechazaron y evitaron hace solo unos meses, cuando lo solicitó el Parlamento.

Nuestro modelo de economía de mercado social —todo el mercado posible, toda la regulación necesaria— ofrece un marco no solo para la regulación europea sino también para la regulación mundial. Las medidas de la Unión Europea han sido un éxito pero aún estamos lejos del final y lejos de alcanzar nuestro objetivo. Se ha completado otra fase y se deben abordar o completar otros capítulos sin demora. Solo la resolución y el coraje de tomar audaces medidas legislativas a nivel europeo pueden crear confianza.

También estamos decidiendo hoy —demasiado tarde— las medidas legislativas que se aplicarán a las agencias de calificación crediticia. Necesitamos registros, necesitamos escrutinio, necesitamos resolver las incompatibilidades. Estamos aprobando la Directiva Solvencia II —paso que hubiéramos tenido que dar aunque no nos enfrentáramos a una crisis del mercado financiero. La aprobación de la Directiva de coordinación bancaria está programada para mayo. Debemos eliminar los efectos procíclicos del sistema legislativo actual de una vez por todas. No solo los fondos de alto riesgo, sino también las inversiones de renta variable privada deben regularse. Todos los salarios de ejecutivos que tengan un componente de bonificación deberán tener también un componente de pérdida.

Aunque el debate sobre cuestiones de responsabilidad en Europa no es tan frecuente en Europa como en Estados Unidos, el sistema de supervisión europea aún no está listo. Debemos organizarlo conforme al Sistema Europeo de Bancos Centrales y apresurarnos a tomar todas las decisiones posibles para el verano. Apelo a ustedes para hacerlo.

 
  
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  Robert Goebbels (PSE).(FR) Señora Presidenta, Señorías, el Parlamento está a punto de aprobar reglas que regulan las finanzas internacionales. No serán suficientes puesto que resulta evidente que no hay una voluntad política ni en Europa ni en los Estados Unidos de eliminar los excesos de la mera especulación como, por ejemplo, las ventas al descubierto o ventas de bienes que ni siquiera se poseen.

La crisis financiera internacional no ha comenzado en las islas. Ha comenzado en los Estados Unidos y se ha extendido por la City a otros grandes centros financieros. Se suponía que todos estos centros estaban bien regulados. Pero el G20 encontró los culpables ideales: los paraísos fiscales, fueran reales o no.

Si nos remontamos al año 2000, en mi informe para el Parlamento sobre la reforma de la arquitectura internacional recomendé la eliminación de todos los agujeros negros de las finanzas internacionales empezando por los fondos de alto riesgo y otros fondos meramente especulativos.

El G20 pretende regular solo los fondos especulativos que suponen un riesgo sistémico. El riego sistémico se hace patente más tarde, cuando estalla la crisis. En realidad, las principales potencias del G20 han sido cuidadosas con sus propios paraísos fiscales insulares: las Islas Anglonormandas, las Islas Vírgenes, Hong Kong o Macao, sin mencionar los centros peninsulares como Delaware.

Como declara Jacques Attali, en el futuro Londres y Nueva York tendrán el monopolio de la especulación. El mensaje es claro: las finanzas internacionales se regularán solo en beneficio de los principales países. Todos los cerdos son iguales, pero algunos son más iguales que otros.

 
  
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  Andrea Losco (ALDE).(IT) Señora Presidenta, Señorías, está bien que expresemos nuestras críticas y señalemos los retrasos pero también está bien y es oportuno decir que hoy estamos dando un paso hacia delante y que, en medio de una terrible crisis que ha sacudido las economías mundiales las instituciones europeas, se están introduciendo medidas legislativas específicas en sectores clave como las agencias de calificación crediticia y los seguros.

Creo que, al menos en lo que yo he seguido de cerca, la Directiva sobre el acceso a la actividad de seguro y de reaseguro y su ejercicio es muy significativa. El acuerdo alcanzado en último término con el Consejo ha otorgado en esencia a estos sectores reglas nuevas y más eficientes que tienen en cuenta la dinámica del mercado real, fuera de las fórmulas fijadas.

Los principios de evaluación económica y el capital obligatorio, que corresponden a los riesgos que han tomado realmente las empresas, así como los incentivos de gestión de riesgos, la coordinación, la supervisión de informes, la información pública y la transparencia son aspectos esenciales para hacer que el sector de seguros sea más competitivo y para reforzar la protección para los asegurados.

El compromiso final hizo posible que se encontraran soluciones razonables a los problemas de los posibles efectos procíclicos derivados de las nuevas reglas y de las reglas sobre gestión de inversiones. Podríamos haber hecho más, por supuesto, pero creo que hemos llegado a un punto desde el que podemos dar más pasos hacia adelante.

 
  
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  Adamos Adamou (GUE/NGL). - (EL) Señora Presidenta, la crisis económica actual ha vuelto a centrar nuestra atención en nuestra firme posición sobre la necesidad de regulación, de que no se desregularicen las fusiones y del establecimiento de multinacionales y otras empresas; la necesidad de cambios en la legislación de defensa de la competencia; y la necesidad de intervención para prevenir los monopolios y cárteles que, entre otras cosas, manipulan el mercado, determinan los precios, despiden a los trabajadores y se mueven solo por las ganancias.

Los ciudadanos pueden apreciar los resultados del crecimiento sin ninguna faceta social que, en lugar de crear puestos de trabajo permanentes, trata de concentrar aún más en la riqueza y el poder en las manos de unos pocos. La liberalización de los mercados financieros, que es la política habitual de la derecha y de otros grupos, ha provocado una herida profunda en la economía que afecta directamente a los ciudadanos.

Dado que, hace un año, los defensores políticos de la desregulación y los adversarios de la regulación gubernamental presumían del estado de la economía, permítame que le recuerde que fueron precisamente esas políticas las que resultaron en olas de pobreza y desigualdad, en crecimiento negativo de la economía y en la especulación de empresas alimentarias, que obtuvieron ganancias de 4 cada una en 2008.

No obstante, los ciudadanos enviarán un mensaje a aquellos que han causado la crisis y, con ella, las desigualdades.

 
  
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  Johannes Blokland (IND/DEM). - (NL) Ahora que los bancos centrales de Europa y de los Estados Unidos han pronosticado los primeros signos de la recuperación económica, es importante que no vacilemos en la puesta en práctica de directrices destinadas a evitar que se repita esta situación.

El papel que las agencias de calificación crediticia desempeñan en la crisis crediticia es importante, puesto que los inversores confiaron ciegamente en el consejo de estas agencias sin consultar a terceras partes. Hay varias razones por las que las calificaciones no se ajustaron bien al mercado cambiante y no todas ellas evitarse con nuevas reglas. La introducción de la obligación de establecerse dentro de la Unión Europea para desarrollar las actividades de calificación es un buen comienzo pero, dado el carácter global del mercado, no es más que un comienzo.

La Comisión Europea debe coordinar las directrices con terceros países urgentemente y por esa razón sería preferible adoptar un enfoque central en la Unión Europea en este ámbito. Es evidente que es necesario esforzarse más para recobrar la confianza en los mercados financieros. Empecemos por los principios morales de las finanzas.

 
  
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  Werner Langen (PPE-DE).(DE) Señora Presidenta hoy estamos viendo como surgen las primeras propuestas legislativas del paquete del mercado financiero. Solvencia II se ha retrasado mucho: quiero empezar por dejar esto a un lado. Las negociaciones a este respecto fueron muy buenas, los resultados son útiles y debemos darle nuestro respaldo.

En caso de las agencias de calificación de crediticia, ha surgido un problema que se puede describir en realidad como un fracaso del mercado y de la política. Durante años, el Parlamento ha instado a la Comisión a que presente propuestas sobre varios aspectos de las causas de la crisis del mercado financiero, y ha tardado mucho. Lo que el señor Gauzès ha negociado ahora resulta útil. Establece criterios independientes y nuevas estructuras de supervisión y tiene de hecho el potencial para resolver este conflicto de intereses de evaluación y consultivos y aumentar la transparencia. Es una propuesta firme.

De todos modos, no es suficiente. Recuerdo el debate en esta Cámara con el Primer Ministro británico Tony Blair, que actuaba como si tuviera la solución antes de la cumbre del G20 en Londres. El hecho es que, durante los últimos diez años, ha habido rechazos incluso desde la Unión Europea —en particular, de Reino Unido pero también de la Comisión Europea— para regular ciertas cosas de una forma que debería haber sido obvia. Estos no son nuevos fenómenos, la burbuja ya es muy grande. Nuestra labor ahora es progresar con las reglas de contabilidad —como el Comisario ha mencionado con respecto a la evaluación ejecutiva y a los planes de bonificación. Es inaceptable que no haya una regulación en este campo. Además, debemos resolver el problema del capital —de la titulización, por ejemplo— antes de julio y encontrar una solución rápida con respecto a las estructuras de supervisión europeas y al informe de De Larosière en general.

No podemos esperar a los Estados Unidos en todos los aspectos. Procedamos como lo hemos hecho con el paquete de acción sobre el clima y energías renovables: los europeos debemos tomar la iniciativa y presentar al mundo un patrón útil. Entonces habremos hecho nuestra contribución para superar la crisis.

 
  
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  Ieke van den Burg (PSE). - (NL) Si me permiten hacer un comentario inicial, desearía decir que hemos escuchado con asombro todo tipo de discursos que han dado aquí los miembros de este Parlamento acerca de liderazgo y de la manera de abordar el capitalismo. Los mismos miembros que nunca vimos cuando hacíamos el trabajo preliminar real para conducir el capital en la dirección adecuada.

Fui una ponente alternativa en el informe de la señora Weber y ella sí hizo el trabajo preliminar en un expediente acerca de la modernización, la simplificación y la reducción de las cargas para empresas cuando se trata de reglas y reglamentos europeos. El expediente formó parte de un gran paquete de legislación superior y me gustaría subrayar que esta legislación superior no es simplemente una cuestión de desregulación y de reducción de la carga, sino que trata además de responder de forma más adecuada, flexible y dinámica a los avances mediante poderes claros, especialmente para los supervisores afectados.

A este respecto, me gustaría decir un par de cosas que, de hecho, también están relacionadas con los otros dos expedientes que se debaten hoy. En primer lugar, no sirve de nada tratar de resolver los problemas del pasado. En lugar de eso, deberíamos anticipar lo que pasará en el futuro para poner en marcha un proceso que nos permita reaccionar a las innovaciones y los avances dinámicos de forma adecuada. Esa es exactamente la razón por la que hemos presentado este tipo de proceso en el procedimiento Lamfalussy, que hemos desarrollado últimamente.

En segundo lugar, deberíamos considerar el nivel que se somete a escrutinio. Los actores del mercado trascienden fronteras y se han convertido en actores internacionales. Como tales, no sirve de nada que nos engañemos a nosotros mismos pensando que estos actores pueden ser controlados por pequeños supervisores nacionales. Estos actores principales que prácticamente dominan el mercado deben abordarse a nivel europeo e internacional. Esto significa que, bajo mi punto de vista, esos poderes deberían aplicarse a ese nivel de forma que sea posible establecer una supervisión directa.

Parece ser que las agencias de calificación crediticia lo tuvieron en cuenta. La intención del Parlamento era conceder al CERV la capacidad de hacerse cargo del registro pero, lamentablemente, no funcionó por el tira y afloja que tendrá lugar inevitablemente entre los grandes países y centros financieros para atraer las oficinas centrales y ser capaces de desempeñar un papel principal ahí, en un intento de cobijar a las oficinas crediticias bajo sus alas. En mi opinión, es lamentable. Lo hubiera preferido ver hecho a nivel europeo desde el principio.

El mismo panorama se desencadenó con Solvencia II. Tampoco se tomó ninguna medida firme cuando los poderes se otorgaron, en un intento de hacer declaraciones vinculantes a nivel europeo en caso de que los supervisores no llegaran a ningún acuerdo. Lo que implica también que estos supervisores invitados se niegan a transferir sus poderes a los supervisores que desempeñan un papel principal. Aunque es lamentable, se han tomado precauciones, especialmente en el considerando 25, para que nosotros, como Parlamento, indiquemos claramente que el próximo año trataremos de mejorar y reforzar este aspecto basándonos en las propuestas de De Larosière.

 
  
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  Olle Schmidt (ALDE). - (SV) Señora Presidenta, señor Comisario, la crisis financiera y económica ha demostrado que los europeos debemos ser capaces de actuar juntos. Deberíamos estar agradecidos por el hecho de que Europa tuviera y siga teniendo el euro en lugar de 16 divisas diferentes. Esta circunstancia ha paliado los tiempos difíciles. Hasta que los países de la zona del euro se reunieron el otoño pasado, la crisis no se pudo estabilizar ni la recuperación pudo comenzar. Después los esfuerzos globales continuaron con la cumbre del G20, que fue el comienzo de algo nuevo —un entorno en el que las principales naciones del mundo se reunieron en términos de igualdad.

Debemos asegurarnos ahora de que estamos mejor equipados para la próxima vez que la crisis estalle. Las directivas que se están debatiendo hoy son importantes y, en mi opinión, equilibradas. Necesitamos una mayor franqueza y transparencia en el mercado, mayores oportunidades de actuar a nivel transfronterizo y una supervisión perfeccionada. También debemos combatir el proteccionismo y, en mi opinión, apoyar el libre comercio. Debemos limitar también los riesgos que se toman y poner freno a los excesos. El libre mercado necesita asimismo límites y reglas. Como liberal, también estoy de acuerdo con esto, por supuesto. Sin embargo, debemos tener cuidado de no regular en exceso, ya que es un riesgo que podemos correr en el ambiente actual. No olvidemos que la economía de mercado crea prosperidad.

 
  
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  Bernard Wojciechowski (IND/DEM).(PL) Señora Presidenta, señor Comisario, a principios de este mes se nos dijo que se habían tomado todas las medidas de saneamiento contra la crisis financiera. El presupuesto del Fondo Monetario Internacional ascenderá a 500 000 millones de dólares estadounidenses, lo que significa que se triplicará la cantidad. El Banco Mundial será 100 000 millones de dólares estadounidenses más rico y se han reservado 250 000 millones de dólares estadounidenses para amainar el comercio internacional. Habrá una supervisión supuestamente más rigurosa del mercado financiero y un control de los paraísos fiscales y de los salarios de los banqueros. El Presidente Obama dijo que la reciente cumbre del G20 será un punto de inflexión en la lucha por la recuperación económica global.

Probablemente no haya nada de lo que preocuparse en general pero quizás haya una excepción. ¿Por qué han esperado tanto los líderes del mundo para presentar su elaborado plan de ayuda de emergencia y por qué no se dignaron a dar lugar a la recuperación económica mundial antes? ¿Acaso no tenían esos miles de millones antes? La cuestión fundamental es, por lo tanto, ¿de dónde han salido esos miles de millones? ¿De la venta de 400 toneladas de oro? Parece en que los comunicados oficiales no se dice ni una palabra de este asunto. ¿A lo mejor pidieron prestado el dinero a un banco? Puesto que ahora habrá una recuperación —y en este aspecto me dirijo mi solicitud al señor Barroso y al señor Topolánek— quizá los líderes mantendrán otra reunión y añadirán otro billón, de modo que tendremos otros tipos de recuperación hiperrápida.

 
  
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  Margaritis Schinas (PPE-DE). - (EL) Señora Presidenta, no puede haber dudas de que en Europa estamos sufriendo las consecuencias de un modelo anglosajón, anárquico y excéntrico de organización de los mercados financieros, que aprendió a operar sin reglas, sin supervisión y sin responsabilidad democrática y que, por supuesto, contaminó la economía internacional y europea.

Con los textos que estamos debatiendo hoy y que someteremos a votación mañana, estamos construyendo un escudo protector en Europa para los ciudadanos. Un escudo protector que les protegerá de la paradoja que estamos viviendo, en la que los flujos de dinero son supranacionales y las reglas de supervisión y responsabilidad, cuando las hay, son nacionales.

Así que Europa está reaccionando aunque despacio, pero más vale tarde que nunca, lo que, por supuesto, plantea dos preguntas principales que necesitan respuesta. La primera pregunta es: ¿por qué tenemos que vivir una crisis para reaccionar?, ¿por qué tenemos que esperar a que todo esto suceda para introducir reglas? La respuesta la darán los ciudadanos recompensando a quienes apelan a una legislación y penalizan a aquellos que querían persuadirnos de que la autorregulación es la panacea para todos los demonios a los que nos enfrentamos hoy.

La segunda pregunta es ¿serán los textos que estamos debatiendo hoy los únicos o habrá una supervisión y una revisión generales del marco legislativo y regulador? La respuesta a esta segunda pregunta la daremos nosotros porque, como co-legisladores, ejerceremos presión para no quedarnos solo con el informe de Gauzès sobre las agencias de calificación crediticia, que no vio venir el iceberg que se aproximaba al Titanic, lo que motivó que pasara lo que pasó, sino que vio rápidamente que se debía bajar la categoría de ciertos Estados miembros supuestamente porque no tenían una calificación crediticia adecuada.

Debemos analizar y corregir esto desde el principio: nada será lo mismo en la Unión Europea tras la crisis.

 
  
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  Manuel Medina Ortega (PSE).(ES) Señora Presidenta, me refiero exclusivamente al informe de la señora Weber sobre la propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo, por la que se modifican las Directivas 77/91/CEE, 78/855/CEE, 82/891/CEE y la Directiva 2005/56/CE en lo que se refiere a las obligaciones de información y documentación en el caso de las fusiones y escisiones.

Estamos en el procedimiento de simplificación de trámites administrativos. Nuestra postura es favorable a las propuestas de la Comisión que introducen ciertas modificaciones, pero incluimos algunas enmiendas que han sido presentadas por prácticamente todos los grupos políticos y que, desde luego, la persona que les habla ha apoyado, ya que permiten una simplificación.

Estamos hablando, desde luego, de una modificación muy importante como es la eliminación de documentación, la introducción de las páginas web y de referencias en las páginas web, la eliminación de requisitos periciales y de otro tipo que hasta ahora se exigían, lo cual podría suponer una reducción bastante importante de los costos y del tiempo, sin dejar de ofrecer garantías tanto a los acreedores como, por ejemplo, a los trabajadores de la empresa y demás personas que tienen acceso a la misma.

Yo creo que las propuestas que nos hace la Comisión son bastante positivas y que las propuestas de modificación del texto que presentamos van en el mismo sentido, garantizando la independencia, sobre todo en el caso de utilización de páginas web, y la necesidad de que haya referencias a cualquier información en esas propias páginas web a otras páginas web que se utilizan, de forma que esa utilización no se complique y haya bastante información adicional.

En definitiva, señora Presidenta, yo creo que el Parlamento podrá aprobar esta propuesta de directiva por una amplia mayoría y que el texto resultante será mejor que el que nos había presentado la Comisión.

 
  
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  Margarita Starkevičiūtė (ALDE). (LT) A la luz de los recientes acontecimientos, podemos ver la influencia de los grandes mercados financieros y de los errores que cometen en la economía real, especialmente en las economías de los pequeños países. Por consiguiente, los documentos presentados deberían crear un marco legal para gestionar dos procesos principales: en primer lugar, para coordinar el libre movimiento procíclico de capital en un grupo financiero con la necesidad de asegurar la liquidez de la economía real y la estabilidad macroeconómica durante la recesión económica; en segundo lugar, para compartir la responsabilidad entre las instituciones supervisoras de los países de origen y de acogida a fin de garantizar que las actividades de un grupo financiero sean adecuadas y para clarificar quién cubrirá las pérdidas si se cometen errores.

Hay que decir que el documento presentado es solo el primer paso en esta dirección y me gustaría subrayar que estos problemas no se resolverán si no se evalúa el impacto de la ley de competencia en las actividades de los grupos financieros. Siempre olvidamos este aspecto y debería ser una prioridad en la nueva legislatura de Parlamento.

 
  
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  Sirpa Pietikäinen (PPE-DE). - Señora Presidenta, creo que este paquete, que forma parte de las medidas para abordar la crisis financiera, es bastante bueno en cuanto a Solvencia II y a las agencias de calificación crediticia y derivará en buenos compromisos y resultados.

Sin embargo, si miramos hacia el futuro, me gustaría plantear tres asuntos: En primer lugar, me gustaría ver a la Unión Europea siendo más ambiciosa y activa a nivel internacional. Aunque los resultados del G20 son pasos en la dirección adecuada, son todavía demasiado modestos y están lejos de tener la regulación apropiada, internacional y basada en la convención, tanto en los fondos y diferentes instrumentos financieros como en la regulación.

En segundo lugar, en lo que concierne al informe de De Larosière y a nuestras propias acciones, creo que el resultado del informe de De Larosière fue bastante bueno, especialmente cuando en cuanto a la supervisión y el análisis del riesgo sistemático a nivel europeo. Pero me gustaría señalar dos escollos en este sentido. En primer lugar, en lo que atañe a la microsupervisión: creo que la moral propuesta en este sentido, que estaría aún basada en gran medida en la cooperación en lugar de en un aspecto centralizado de Europa, tiene graves problemas. En segundo lugar, por lo que ya hemos oído acerca de la preparación de la Comisión en cuanto al capital de riesgo y los fondos de alto riesgo, esperamos mucho de esto.

Así que, si realmente deseamos que ser eficientes a este nivel internacionalmente, tendremos que hacer los deberes bien y me gustaría ver un enfoque mejor y más ambicioso de la Comisión en este campo.

 
  
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  Antolín Sánchez Presedo (PSE). - (ES) Señora Presidenta, el paquete de medidas sobre agencias de calificación crediticia (rating), seguros y fusiones y escisiones empresariales es un primer paso para incrementar la confianza y la eficiencia de los mercados financieros. Se ajusta a los principios defendidos por la Unión Europea y el G-20 de fortalecer la transparencia, la responsabilidad y la integridad en los mercados financieros y sitúan a la Unión Europea en una posición de liderazgo internacional. Por eso los apoyo, aunque habrá que ir más allá.

Los fallos de las agencias de rating son una de las causas de la crisis financiera: no basta la autorregulación. El Reglamento es pionero en asegurar el registro, la responsabilidad y la supervisión de las agencias, en abordar los conflictos de intereses, mejorar los métodos de trabajo y la calidad de los diferentes tipos de calificaciones incluyendo las que proceden de terceros países. Queda pendiente una revisión en el futuro sobre los sistemas de pago y la creación de una agencia pública europea.

La Directiva sobre solvencia codifica todo el acervo existente sobre seguros privados e incorpora avances técnicos en la mejor gestión de riesgos que van a impulsar la innovación, mejorar la utilización de recursos, aumentar la protección de los asegurados y la estabilidad financiera en el sector. El nuevo marco para la supervisión de grupos responde a una línea prudente y evolutiva. La creación de colegios de supervisores es un paso adelante en el proceso de integración y reforzamiento de la supervisión financiera europea que debe seguir avanzando y puede ser una pauta que puede convertirse en un estándar mundial. El Parlamento vigilará e impulsará su desarrollo.

Finalmente, la modificación de varias directivas en lo que se refiere a las obligaciones de información y documentación en el caso de las fusiones y escisiones constituye un impulso de la simplificación legislativa y pone de manifiesto que puede compatibilizarse perfectamente el objetivo de reducir las cargas de las empresas en un 25 % con el reforzamiento de los derechos del público y de los accionistas, siempre que se utilicen las tecnologías de la información y comunicación.

 
  
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  Daniel Dăianu (ALDE). - Señora Presidenta, me alegra que al final haya prevalecido el sentido común en el Parlamento y en la Comisión en cuanto a las causas de esta crisis financiera. Los ciudadanos se han dado cuenta de la crisis no es de naturaleza cíclica y de que se necesita desesperadamente una revisión del reglamento y de la supervisión de los mercados financieros. El informe del grupo de De Larosière y también el de Turner, lo han dejado muy claro. Estos informes están en sintonía analítica con el informe de seguimiento de Lamfalussy del Parlamento.

Estos documentos que se están debatiendo hoy deben verse con la misma lógica de acción. Lamentablemente, nuestras economías seguirán sufriendo durante un periodo, especialmente debido a los presupuestos públicos y probablemente a los futuros hechos inflacionistas derivados los esfuerzos que se están realizando para solucionar este caos. Esperemos que esta vez aprendamos mejor lección de lo que lo hemos hecho en episodios anteriores de la crisis.

 
  
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  Klaus-Heiner Lehne (PPE-DE).(DE) Señora Presidenta, Señorías, este es un debate bueno y muy interesante por la sencilla razón de que, de acuerdo con estos informes, estamos combinando dos aspectos que en principio no parecen estar directamente vinculados, pero que están relacionados con la forma de hacer frente a la crisis y reactivar la economía.

He sido ponente alternativo en la Comisión de Asuntos Jurídicos para el informe de Weber, por lo que me gustaría en primer lugar felicitar afectuosamente a la señora Weber. El informe de Weber no trata de la gestión de la crisis en el sentido tradicional, sino en el sentido de simplificar la ley de sociedades, ayudar a reducir el papeleo y eliminar las cargas sobre las empresas. Estas circunstancias, en este momento concreto, al final de una legislatura, prueba y ejemplifica claramente la gestión del Parlamento Europeo en este asunto en particular y sus intentos de desarrollar más la ley de sociedades a favor de las empresas —medida que apoyo sinceramente.

Puesto que este debate nos ofrece la oportunidad de decir algo acerca de la legislación del mercado financiero en general, debería señalarse que el hecho de que en el Parlamento estemos consiguiendo ahora resultados y concluyendo en primera lectura nuestras medidas sobre el primer paquete del mercado financiero también transmite una señal al final de esta legislatura. Creo que eso también es significativo.

No obstante, también me gustaría señalar que el segundo paquete —que, por supuesto, la Comisión aún está preparando en este momento— lamentablemente llegará demasiado tarde para esta legislatura. Hay razones que han motivado esta situación. Como recordará, hemos debatido la regulación de ciertas áreas de los mercados financieros en el pasado, a saber, en los las comisiones de esta Cámara en varias ocasiones en sesión plenaria, pero siempre se encuentra una oposición masiva. El consejo se opuso. El Primer Ministro británico, Gordon Brown, se negó a reconocer ciertas realidades durante mucho tiempo.

También encontramos oposición por parte de la Comisión —que ha estado ofreciendo resistencia sobre los fondos de alto riesgo y otros sectores durante mucho tiempo— y por parte de esta Cámara. En lo que concierne a promover informes de propia iniciativa, el Presidente de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios rechazó esta opción durante mucho tiempo a causa de una disputa innecesaria acerca de las competencias. Me alegro de que todo el mundo haya visto la luz. El Comisario McCreevy está regulando los fondos de alto riesgo, la señora Berès está permitiendo que se realicen informes de propia iniciativa y Gordon Brown también ha cambiado de opinión. Este es un avance positivo, uno que mi grupo y yo acogemos con agrado.

 
  
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  Jean-Pierre Audy (PPE-DE).(FR) Señora Presidenta, mi discurso está relacionado con el informe sobre las agencias de calificación crediticia y mis primeras palabras serán una expresión de gratitud a mi amigo, el señor Gauzés, que ha actuado de forma competente, lúcida y pragmática.

No obstante, a riesgo de alejarme un poco del tema, señora Presidenta, me gustaría hablar acerca del problema de la calificación de estados. En la crisis que estamos atravesando, los estados se han convertido en los actores financieros principales en medio de un colapso potencial del sector financiero.

Han tomado garantías, tienen deudas, tienen participación en la renta variable y por eso me pregunto si la Unión Europea no debería proponer, como parte del nuevo reglamento internacional del capitalismo, la creación de una agencia de calificación crediticia internacional, un organismo independiente que sería responsabilidad del Fondo Monetario Internacional y permitiría a los ciudadanos tener una idea, a través de estas calificaciones, de la calidad de las finanzas de los estados, que creo, repito, que se han convertido en los actores financieros principales.

 
  
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  Kurt Joachim Lauk (PPE-DE).(DE) Señora Presidenta, hay tres breves puntos que considero importantes. En primer lugar, hemos conseguido un consenso firme sobre la necesidad de someter a todas las instituciones financieras, sin excepción, a regulación en el futuro. La Comisión ahora es capaz, poco a poco, de exponer propuestas que engloben a todos los actores —lo que es absolutamente esencial.

En segundo lugar, deberíamos pensar en cómo desarrollar las autoridades supervisoras financieras europeas, tan necesarias; en ponerlas bajo nuestro control; y en reducir significativamente nuestra dependencia —sea oficial o no— de las instituciones reguladoras de los Estados Unidos, puesto que sabemos que estas han resultado ser un fracaso espectacular.

Como tercer punto me gustaría mencionar la inquietud que me producen los progresos financieros de toda la zona del euro en su conjunto, ya que los diferenciales y el endeudamiento entre diferentes países de la zona y las actividades de calificación crediticia de estos países se están distanciando en lugar de aproximarse. Deberíamos tomar todas las medidas posibles a este respecto y exigir a los países individuales que impongan disciplina.

El último punto es la necesidad de asegurarnos de que la UE no termine endeudándose. Los Estados miembros de la UE ya están suficientemente endeudados en este momento. No necesitamos más instituciones endeudadas.

 
  
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  Pervenche Berès (PSE).(FR) Señora Presidenta, solo me gustaría recordar al señor Lehne que fueron los socialistas de este Parlamento los que quisieron legislación sobre los fondos especulativos y que fue su determinación, sobre todo, la que nos llevó a contar con esta legislación sobre los fondos especulativos y a solicitar además a la Comisión, en el informe del señor Gauzès, que trabaje en la idea de una agencia de calificación crediticia pública.

De cualquier modo, me gustaría aprovechar esta oportunidad para comentarle al Comisario que esta situación en la que existe una doble moral en relación con el monopolio de la Comisión sobre las iniciativas legislativas me deja estupefacta. Cuando el Consejo pide a la Comisión que presente una propuesta para coordinar la garantía del depósito bancario, la propuesta les llega tres semanas después. Cuando el Parlamento Europeo presenta la propuesta de una iniciativa legislativa elaborada por el señor Rasmussen, que fue respaldada por la inmensa mayoría de esta sesión plenaria, se las apañan para que la propuesta en cuestión se ponga sobre la mesa cuando el Parlamento Europeo ya no podrá debatir sobre ella.

El pasado septiembre solicitamos una iniciativa legislativa. ¿Qué ha estado haciendo desde entonces, señor Comisario?

 
  
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  Charlie McCreevy, Miembro de la Comisión. − Señora Presidenta, quiero mostrar mi agradecimiento y mi admiración al Parlamento y a los tres ponentes en particular por la eficiente forma de tratar estos tres archivos, que ha resultado en un consenso rápido que mejorará sin duda el funcionamiento de nuestros mercados financieros. La legislación de la UE sobre las agencias de calificación crediticia mejorará la integridad, la transparencia, la responsabilidad y el buen gobierno de las actividades de calificación crediticia.

El señor Purvis ha planteado un par de cuestiones a este respecto, relacionadas con la libertad para invertir en productos particulares. Ahora, la inversión está permitida para todos los productos, sean o no de la Unión Europea. Las calificaciones no son obligatorias, de modo que las empresas de la UE no están obligadas a invertir en productos calificados. Pero déjeme recalcar que, por motivos reguladores —es decir, el cálculo del capital obligatorio—, las calificaciones que pueden usarse son las emitidas en la UE tanto para productos de la UE como para productos de terceros países o las que se respaldan o reconocen en la Unión Europea.

Aunque me han decepcionado ciertos aspectos del acuerdo sobre Solvencia II, como ya he comentado, la UE contará con un marco para el sector de los seguros que podría servir de modelo para reformas similares a nivel internacional. Por supuesto, esto no es el fin de la historia. Queda mucho trabajo por hacer: la puesta en práctica de medidas necesitará llevarse a cabo en algún momento antes de octubre de 2012 para conceder a los Estados miembros y al sector tiempo para preparar la presentación de Solvencia II. Puedo asegurarle que la Comisión desempeñará su papel a fin de facilitar este proceso y poner en práctica tan pronto como sea posible estas reformas que se han retrasado tanto en interés de todas las partes involucradas.

Aunque he hecho referencia a esto en mis observaciones iniciales, me gustaría subrayar de nuevo que la supervisión de grupo se mantiene en el informe Solvencia II presentado, aunque la ayuda de grupo haya quedado fuera —creo que es importante no dejar que se mezclen por completo los dos conceptos.

Finalmente, con la simplificación de las obligaciones de información y documentación en el caso de las fusiones y escisiones de sociedades anónimas, el programa sobre la reducción de cargas administrativas está progresando y esto contribuirá al potencial de crecimiento y ayudará a Europa en el camino hacia la recuperación económica.

 
  
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  Jean-Paul Gauzès, ponente. (FR) Señora Presidenta, Señorías, tendré que limitarme a dos o tres breves observaciones. La primera es que se ha llegado a un acuerdo bastante generalizado en esta Cámara en cuanto al informe sobre las agencias de calificación crediticia y, por supuesto, la legislación europea evolucionará con el tiempo, pero creo que por ahora podría servir como modelo para un acuerdo internacional.

Finalmente, permítame que agradezca a los ponentes alternativos, el señor Pitella y el señor Klinz, con los que he trabajado codo con codo, a los equipos de la Comisión, a la Presidencia y, por supuesto, a la secretaría de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios y a los expertos sin los que este trabajo no hubiera concluido con tanto éxito.

 
  
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  Renate Weber, ponente. − Señora Presidenta, ha sido interesante escuchar todos los discursos que se han dado esta mañana en el Parlamento en una época en la que estamos atravesando la crisis económica y financiera más dura y en la que se acercan también las elecciones europeas. Los informes que hemos debatido hoy y que mañana someteremos a votación no tratan de resolver la crisis financiera, pero esperamos que nos ayuden en el futuro a evitar que cometamos los mismos errores o al menos errores graves y espero que respalden un relanzamiento de la economía europea.

Cuando una oye que la pequeña empresa ha gastado diez veces más que la grande en cumplir con la legislación de la UE sobre la obligación de información, es normal preguntarse por qué pasa esto, cómo hemos llegado a tener reglas cuyos efectos pueden acabar en realidad con la pequeña empresa y por qué nos ha llevado tanto tiempo cambiar esta situación. Me alegro de que el Comisario McCreevy haya mencionado que la ley de sociedades es probablemente la más estricta del acervo comunitario. Puede que sea hora de cambiarla, desde luego no de suavizarla, aunque quizás sí de hacer que vaya en línea con las realidades que estamos viviendo en la actualidad.

Si queremos ser más eficientes, es mejor emplear nuestra energía en ser constructivos y creo que es justo decir que lo que ha pasado con el paquete que hemos debatido hoy es una prueba de ello. Es una prueba de que hemos actuado con responsabilidad y de que hemos alcanzado un compromiso con el Consejo y la Comisión para aprobar este paquete en primera lectura. ¿Podemos hacer algo más? Desde luego, pero sometamos el paquete a votación y trabajemos en la dirección adecuada.

 
  
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  Peter Skinner, ponente. − Señora Presidenta, me gustaría empezar por expresar lo que quizás debería haber expresado en primer lugar, que es mi agradecimiento a la Comisión, al Consejo y en particular al Parlamento por todos los servicios y por el esfuerzo que han dedicado a esta labor. Tengo que decir que sin su trabajo y su ayuda no lo habríamos conseguido.

Como muchos otros de los que se encuentran en esta sala, estamos estupefactos por el nivel de detalles técnicos que contienen muchos de estos informes, pero digamos que Solvencia II se fraguó fuera de una crisis para abordar una crisis. Contiene gestión de riesgos y —como mucha gente ha oído en esta sala—, eso es una base para gran parte de la legislación sobre los servicios financieros. Contiene también supervisión de grupo —estoy de acuerdo con el Comisario. La ayuda de grupo desgraciadamente ha quedado fuera, pero eso ya lo hemos oído. Esperemos que podamos recuperarla. El capital también se define. Muchos aspectos de este informe hacen que sea un líder mundial.

El segundo punto que quiero mencionar está relacionado con el impacto estratégico de usar esa legislación. En muchos aspectos, el mero hecho de contar con una legislación que funciona en más de 27 Estados miembros no va a ser de ayuda si no contamos con su homólogo, que es un regulador estratégico a nivel europeo que se aplica también en los 27 Estados miembros. Tenemos que superar las diferencias que existen entre los reguladores y asegurarnos de que seguimos los mismos criterios. Es especialmente importante que reconozcamos otros regímenes del mundo. Este mismo fin de semana me he reunido con Paul Kanjorski, Presidente del Subcomité de Finanzas del Congreso de los Estados Unidos y con otras personas que ahora están hablando de acelerar las perspectivas de un solo regulador a nivel federal en los Estados Unidos. Si lo hacen antes de que nosotros lo hagamos en Europa, nos sentiríamos avergonzarnos por no disponer del regulador que necesitamos a nivel europeo.

Este es un informe a nivel internacional y una medida internacional, un proceso del que nos podemos sentir orgullosos, pero también debemos asegurarnos de que continuamos presionando para conseguir cambiar los asuntos que ha revelado el informe de De Larosière y la ayuda de grupo que aportará eficiencia económica. Espero que todos podamos respaldar estas medidas.

 
  
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  Presidenta. – Se cierra el debate.

La votación del informe (Á6-0191/2009) de Jean Paul Gauzès tendrá lugar el jueves 23 de abril de 2009.

La votación del informe (A6-0247/2009) de Renate Weber y del informe (A6-0413/2008) de Peter Skinner tendrá lugar hoy.

Declaraciones por escrito (artículo 142 del Reglamento)

 
  
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  Sebastian Valentin Bodu (PPE-DE), por escrito. (RO) No quisiera debatir aquí la importancia de las agencias de calificación crediticia. Por todos es sabido que estas son de crucial importancia a la hora de proporcionar una base sólida para las decisiones de inversión, ya sea en relación con los productos financieros o con los emisores (entendiendo que ofrecen, por tanto, mucho más que meras opiniones). Sin embargo, quisiera hacer hincapié en la importancia de establecer una agencia europea.

Durante un período de profunda crisis económica como el que estamos atravesando justo ahora, las agencias de calificación crediticia deberían seguir siendo, independientemente de las condiciones económicas, instrumentos creíbles y transparentes, brindando su apoyo a medida que Europa gobierna en estos tiempos difíciles. No podemos ocultar el hecho de que las agencias de calificación crediticia también han contribuido a la crisis actual puesto que han analizado de manera completamente confusa instrumentos convencionales junto con otros instrumentos híbridos, con acusaciones de falta de transparencia y conflicto de intereses como telón de fondo.

Necesitamos nuevas organizaciones en este sector, que generen competencia en la prestación de calificaciones crediticias objetivas. Debemos pensar en la protección de los inversores y su confianza en las agencias de calificación crediticia. La UE debe garantizar que estas agencias funcionan de acuerdo a unos reglamentos claros. Así, qué mejor manera para cumplir estas condiciones que establecer una agencia de calificación crediticia europea que funcione de acuerdo con los reglamentos comunitarios.

 
  
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  Călin Cătălin Chiriţă (PPE-DE), por escrito. (RO) Quisiera expresar mi apoyo y que acojo con beneplácito la propuesta para una directiva del Parlamento Europeo y del Consejo que modifique las directivas anteriores sobre las obligaciones de informar y documentar en el caso de fusiones y escisiones. En particular, acojo complacido las medidas concretas propuestas para reducir la carga administrativa que interrumpe innecesariamente las actividades económicas en marcha en el sector empresarial europeo.

Brindo mi apoyo al objetivo de esta iniciativa para ayudar a impulsar la competitividad de empresas dentro de la UE reduciendo la carga administrativa impuesta por directivas europeas en el área de Derecho Mercantil, donde se puede lograr esta reducción sin que se produzca un impacto negativo importante sobre otras partes interesadas.

Apoyo firmemente la aplicación eficaz del programa de acción aprobado por el Consejo Europeo de Primavera de marzo de 2007, con el fin de reducir la carga administrativa al 25 % en 2012.

Creo que las empresas y los ciudadanos europeos necesitan en gran medida una reducción de la burocracia impuesta por el acervo comunitario y determinadas leyes nacionales.

 
Última actualización: 19 de agosto de 2009Aviso jurídico