Índice 
 Anterior 
 Siguiente 
 Texto íntegro 
Procedimiento : 2009/2775(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

B7-0166/2009

Debates :

PV 25/11/2009 - 17
CRE 25/11/2009 - 17

Votaciones :

PV 26/11/2009 - 8.4

Textos aprobados :

P7_TA(2009)0101

Debates
Advertencia
Miércoles 25 de noviembre de 2009 - Estrasburgo Edición DO

17. Ratificación y aplicación de los convenios actualizados de la OIT (debate)
Vídeo de las intervenciones
PV
MPphoto
 

  Presidenta. – La siguiente pregunta es la pregunta oral a la Comisión sobre la ratificación y aplicación de los convenios actualizados de la OIT por parte de Alejandro Cercas, en nombre del Grupo S&D; Marian Harkin, en nombre del Grupo ALDE; Jean Lambert, en nombre del Grupo VERTS/ALE, y Gabriele Zimmer e Ilda Figueiredo, en nombre del Grupo GUE/NGL (O-0131/2009 – B7-0228/2009).

 
  
MPphoto
 

  Alejandro Cercas, autor.(ES) Señora Presidenta, colegas, miembros de la Comisión que nos acompañan, todos sabemos que la globalización de la economía, la crisis financiera internacional y los retos del futuro exigen un tratamiento global. Ha terminado la idea de que podemos, a nivel nacional —incluso a nivel regional—, abordar estos problemas. Por ello, la cooperación entre la Unión Europea y la Organización Internacional del Trabajo pasa a ser un punto crucial de nuestra agenda.

La OIT está haciendo, con su método tripartito, una tarea insustituible para dotar de coherencia y de racionalidad a nuestro mundo. Nuestros valores son los valores de la OIT desde que se fundó. Ellos y nosotros trabajamos por un modelo social que dignifique a la gente, y creemos que ambos podemos colaborar. Es evidente que Europa necesita a la OIT para mantener el modelo social —no podríamos mantener nuestro modelo social en un mundo injusto— ,y es evidente que la OIT nos ofrece también la oportunidad de ser un actor global en el conjunto de las relaciones internacionales.

Por ello, es evidente que la Unión Europea y los Estados miembros están declarando que están muy cerca y que actúan en favor del Programa sobre un trabajo digno y en favor del Pacto global para el empleo, que está siendo liderado por la OIT. Pero, señores de la Comisión, no es menos cierto que no hay suficiente coherencia entre lo que los miembros dicen, lo que ustedes dicen, lo que nosotros decimos y lo que hacemos. Es, por tanto, importantísimo hablar esta noche —y mañana aprobar una resolución— sobre la ratificación de los instrumentos legislativos de la OIT, para dar garantías a la OIT y para dar también garantías a nuestro propio proyecto.

Ustedes, en su Comunicación sobre la Nueva Agenda Social, hicieron un llamamiento, una vez más, a los Estados miembros, pero los Estados miembros no responden a ese llamamiento; llamaron a la ratificación y a la implementación de los convenios. Y este llamamiento ha tenido poco éxito; probablemente, ahora tengan que proceder a una acción mucho más ambiciosa. No vale decir que los Estados miembros ya han ratificado el corazón de los convenios de la OIT. La OIT se ha puesto al día y hay setenta convenios de la OIT, y hay países del tercer mundo y economías en desarrollo que van más rápido que la propia Unión Europea. Esto nos plantea una deficiente comprensión por parte del resto del mundo. Europa está perdiendo credibilidad; está perdiendo oportunidades.

Por eso, señores de la Comisión, es un poco escandaloso que Europa hable en favor del trabajo decente, hable en favor de la OIT y que luego no ratifiquemos los convenios de la OIT y que, simplemente, nos demos por satisfechos con cualquier declaración retórica.

De ahí esta interpelación, esta pregunta. Y, por eso, mañana, todos los Grupos de esta Cámara queremos que ustedes digan algo más; que hagan una comunicación y que reclamen a los Estados miembros que ratifiquen los convenios, para que haya coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Porque en la política falta esa coherencia, y ésa es una de las razones por las que perdemos credibilidad ante los ciudadanos, y ésa es una de las razones por las que Europa, también, está perdiendo credibilidad ante el conjunto del mundo.

 
  
MPphoto
 

  Marian Harkin, autora. – Señora Presidenta, me alegra apoyar la petición de ratificación y aplicación de los convenios actualizados de la OIT por parte de los Estados miembros. Merece la pena decir que, cuando la OIT fue creada en 1919 tras el Tratado de Versalles, que puso fin a la I Guerra Mundial, su objetivo era reflejar la creencia de que solamente se podía alcanzar una paz universal y duradera si ésta se basaba en la justicia social. En los ochenta años transcurridos desde entonces, la OIT ha dado respuesta a las necesidades de trabajo, sustento y dignidad de ciudadanos de todo el mundo.

Hoy pedimos a los Estados miembros de la UE que ratifiquen y apliquen los convenios actualizados de la OIT; pero no solamente los autores de esta pregunta los que lo están pidiendo, ya que hay muchas otras agencias y organismos que también lo hacen. Si consultamos el Código de Conducta del Proveedor de las Naciones Unidas, veremos que los convenios de la OIT han servido como fundamento de la mayor parte de ese Código de Conducto, y la ONU espera que todo proveedor que le suministre bienes y servicios respete los principios de ese código. Por tanto esos convenios deben ser ratificados y aplicados en todo el mundo, de modo que todos los proveedores puedan adherirse a ellos. Seguramente podemos lograrlo en la UE.

La Comisión Europea, en su comunicación sobre la agenda social renovada, afirma: «La Comisión pide a los Estados miembros que den ejemplo ratificando y aplicando los convenios actualizados de la OIT». En una resolución sobre la Agenda Social renovada aprobada por el último Parlamento Europeo en mayo de este año, nuevamente declaramos que consideramos que el refuerzo de la aplicación y el cumplimiento de la legislación laboral existente de conformidad con las leyes nacionales y comunitarias y con los convenios de la OIT debe ser una prioridad para las instituciones y los Estados miembros de la UE. De modo que esta tarde en el Parlamento estamos reforzando todos esos llamamientos. Pedimos a la Presidencia en ejercicio que sea todo lo ambiciosa que pueda en relación con este asunto, pedimos a los Estados miembros que consideren los poderosos argumentos sociales para ratificar y aplicar estos convenios, y pedimos a la Comisión que considere la adopción de una recomendación a los Estados miembros para alentar la ratificación de los convenios actualizados.

También creemos que la UE debe asegurar la coherencia entre sus políticas internas y externas. Una y otra vez, en este Parlamento escuchamos hablar sobre intercambios de mejores prácticas entre los Estados miembros. Está claro que éste es un magnífico ejemplo de dónde podemos alcanzar mejores prácticas entre nosotros si todos los Estados miembros ratifican los convenios pertinentes y fomentan las mejores prácticas externa o globalmente dando ejemplo, tal y como sugiere la Comisión, al ratificar los convenios actualizados. Hoy, día 25 de noviembre, un total de 7 650 convenios de la OIT han sido ratificados globalmente, 47 de en los últimos doce meses. Esperamos que Europa tome la iniciativa en lo tocante al cambio climático en Copenhague; podríamos hacer un trabajo igual de bueno con la ratificación de todos los convenios de la OIT.

 
  
MPphoto
 

  Emilie Turunen (en nombre de Jean Lambert).(DA) Señora Presidenta, en nombre del Grupo de los Verdes/ Alianza Libre Europea, quiero hacer hincapié en que consideramos los mensajes de esta decisión sobre la ratificación y aplicación de los convenios de la OIT muy necesarios y un asunto de gran urgencia. ¿Por qué? Por dos motivos. En primer lugar, la UE debería tomar la iniciativa en la lucha por el trabajo digno. Deberíamos ser un pionero global en lo que se refiere al fomento de las buenas condiciones laborales y del trabajo digno.

En segundo lugar, como ya se ha mencionado aquí, se esta abriendo una brecha entre lo que decimos y lo que hacemos, en otras palabras, una brecha entre las respuestas internas y externas de la UE. Si la UE o los Estados miembros olvidan ratificar, o deciden no ratificar y no aplicar los convenios actualizados, eso no solamente será perjudicial para los trabajadores europeos. También será una señal negativa que será enviada a los países de fuera de la UE a los que estamos exigiendo que ratifiquen los mismos convenios. Deberíamos predicar con el ejemplo.

Es crucial que la UE tome la iniciativa a escala global, que mostremos que somos una región que combina con éxito las buenas condiciones laborales y un alto grado de competitividad. La OIT es nuestro agente global en lo que se refiere a la reglamentación a escala internacional. Resulta esencial que la UE apoye a la OIT como institución y que tomemos sus convenios en serio. Por consiguiente, el Grupo de los Verdes respalda totalmente los mensajes y pedimos a los organismos competentes de la UE que recalquen a los Estados miembros que deben tomárselos tan en serio como lo estamos haciendo nosotros hoy.

 
  
MPphoto
 

  Ilda Figueiredo, autora.(PT) Señora Presidenta, apoyamos el llamamiento a los Estados miembros para que consideren los poderosos argumentos sociales para ratificar y aplicar los convenios que han sido clasificados como actualizados por parte de la OIT.

Desde 1919, la Organización Internacional del Trabajo ha mantenido y desarrollado un sistema de estándares laborales internacionales que cubren un amplio abanico de temas, como el trabajo, el empleo, la seguridad social y los derechos humanos asociados.

Por tanto, apoyamos el borrador inicial de la resolución común aquí presentada. Lamentablemente, sin embargo, debido a la presión del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos), los otros signatarios han permitido que se diluya la importancia de la resolución y que se socave su potencial, con la inclusión de una referencia a la Estrategia de Lisboa para el crecimiento y el empleo.

Sin embargo, como todos sabemos, la Comisión Europea presentó antes esta Cámara algunas de las peores propuestas contra los derechos laborales y sociales, con su énfasis en la flexibilidad y la desreglamentación laboral.

¿Quién podría olvidar la propuesta de enmienda la Directiva de Tiempo de Trabajo, que buscaba devaluar el trabajo y hacerlo aún más precario, ampliar la jornada laboral y minar la negociación colectiva y la función de los sindicatos, precisamente lo contrario de lo que mantienen los convenios de la OIT?

Debido a esta lamentable referencia a la Estrategia de Lisboa en particular, hemos retirado nuestro apoyo a esta resolución.

No obstante, en nombre del Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea – Izquierda Verde Nórdica, pedimos a los Estados miembros que ratifiquen los convenios de la OIT y urgimos a la Comisión Europea a considerar nuestras propuestas.

 
  
MPphoto
 

  Karel De Gucht, Miembro de la Comisión. – Señora Presidente, durante los últimos años la Comisión ha destacado repetidamente su compromiso con internacionalmente acordada Agenda de Trabajo Digno, incluida la promoción de los convenios de la OIT.

La Comisión ha apoyado activamente a los Estados miembros y ha cooperado estrechamente con la OIT con vistas a adoptar unos estándares legales ambiciosos que se adecuen a los retos de una economía globalizada y que contribuyan a la aplicación de la Agenda de Trabajo Digno de la OIT. El Consejo y el Parlamento Europeo han destacado la importancia de la Agenda de Trabajo Digno y de las actividades de la Comisión a este respecto.

Los Estados miembros de la UE ya han ratificado todos los convenios de la OIT que cubren los estándares laborales básicos así como muchos otro convenios de la OIT. La Comisión ha reafirmado su compromiso con la Agenda de Trabajo Digno como parte de la agenda social renovada. En concreto, la Comisión ha pedido a los Estados miembros que den ejemplo ratificando y aplicando los convenios de la OIT clasificados por la OIT como «actualizados». Al hacerlo, la Comisión destaca tanto la dimensión interna como la externa de la Agenda de Trabajo Digno. Además, cuando los convenios de la OIT han implicado competencias comunitarias exclusivas, la Comisión ha lanzado oportunamente propuestas para decisiones del Consejo que autoricen a los Estados miembros a ratificar los convenios pertinentes, combinadas con un llamamiento a ratificar los estándares lo antes posible, especialmente el Convenio de Trabajo Marítimo y el Convenio sobre el Trabajo en la Pesca.

Finalmente el Informe sobre Trabajo Decente de 2008 proporciona la vigilancia de los avances de las políticas con respecto al proceso de ratificación. Se espera que el resultado de este análisis quede reflejado en el siguiente Informe sobre Trabajo Decente, que será publicado en 2011.

 
  
MPphoto
 

  Csaba Őry, en nombre del Grupo PPE.(HU) Antes de nada, quiero aplaudir el hecho de que los grupos hayan conseguido llegar a un acuerdo sobre un borrador del texto de la resolución sobre el asunto de la ratificación y la aplicación de los convenios revisados por la Organización Internacional del Trabajo. Por tanto, nosotros también lo apoyamos.

Como es bien sabido, la Organización Internacional del Trabajo es uno de los organismos internacionales más antiguos. Fue creado en 1919 con el objetivo fundamental de ayudar a crear reglamentos laborales que rigiesen la evolución de las condiciones laborales y de los entornos laborales complicados para oponerse a la explotación. En consecuencia, amplió sus actividades para incluir la política social y también un sistema de cooperación técnica.

En el Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) pensamos que los estándares laborales previstos por la Organización Internacional del Trabajo mitigan los efectos dañinos de la competencia en el mercado internacional, incrementando así las posibilidades de que se alcance un crecimiento económico equilibrado. Esto tiene una importancia especial en una época en que tal vez estemos saliendo ya de la crisis actual, y que claramente refuerza la legitimidad de esos estándares y el hecho de que se han producido al final de un proceso tripartito y de que se han basado en procesos democráticos separados llevados a cabo con la cooperación de los gobiernos, de los empresarios y de los sindicatos. Por tanto, en este caso nos estamos ocupando de derechos y compromisos en el lugar de trabajo y de un sistema exhaustivo que los abarque, algo que los países que aceptan y ratifican los convenios deben cumplir. Al mismo tiempo, no podemos ignorar el hecho de que la Unión Europea, como comunidad, no puede ratificar los acuerdos, solamente los Estados miembros individuales pueden hacerlo. En consecuencia, esto plantea en todo caso la cuestión de la aplicación adecuada de la jurisdicción y de la subsidiariedad comunitarias. Por eso el texto incluye, muy apropiadamente, un llamamiento para que la UE defina exactamente qué áreas legales y qué reglamentos referidos a éstas entran en la jurisdicción comunitaria, y cuáles pertenecen a la jurisdicción de los Estados miembros individuales. Esto significa que si podemos tener en cuenta el principio de subsidiariedad, apoyaremos la redacción de una recomendación sobre el convenio lo antes posible.

 
  
MPphoto
 

  Ole Christensen, en nombre del Grupo S&D.(DA) Señora Presidenta, en la UE tenemos un mercado interior en que podemos vendernos bienes los unos a los otros dentro de un mercado libre. Garantizamos la libre competencia y precios baratos, y todo eso está muy bien. Sin embargo, es preciso incluir otras áreas. Los derechos fundamentales de los trabajadores deben ser garantizados y respetados en toda la UE Los Estados miembros de la UE no deben competir en condiciones de trabajo deficientes, y los trabajadores de todos los Estados miembros deben tener garantizado un salario igual a cambio del mismo trabajo. El derecho a la huelga también es un derecho fundamental.

Por tanto, resulta importante que exista una cooperación estrecha entre la UE y la Organización Internacional del Trabajo, la OIT. Compartimos algunos valores comunes y podemos usar los convenios de la OIT como base para desarrollar el modelo social europeo. Por desgracia, eso no es posible en la actualidad, ya que la Comisión únicamente considera vinculantes los convenios si han sido ratificados por más de la mitad de los Estados miembros. Podríamos comenzar garantizando que cada Estado miembro de la UE como mínimo ratifica y aplica los convenios que la OIT ha clasificado como actualizados. No podemos seguir hablando, lo que necesitamos es actuar. De lo contrario, ¿cómo podemos pedir a otros países del mundo que ratifiquen y apliquen los convenios de la OIT y pedir a la OIT que incluya los derechos fundamentales de los trabajadores en todos los acuerdos de comercio?

La UE debe tomar la iniciativa, solamente entonces podremos decir a otros países que deben ratificar y aplicar estos convenios. Debemos fomentar el trabajo digno y en el mundo como una respuesta sostenible y firme ante la crisis económica que estamos sufriendo.

 
  
MPphoto
 

  Elisabeth Schroedter, en nombre del Grupo Verts/ALE.(DE) Señora Presidenta, es cierto, Señorías, que en tiempos de crisis, en todo el mundo los estándares mínimos protegen a los trabajadores de unas condiciones laborales infrahumanas. La UE siempre apoya los estándares básicos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en sus discursos improvisados y en sus contactos con terceros países, y lo hace acertadamente, puesto que protegen a los trabajadores contra la discriminación y el dumping social.

Por desgracia, dentro de la Unión Europea las cosas no van más allá de esos discursos. Los Estados miembros de la UE y la propia UE ignoran los convenios de la OIT. No los ratifican y no los aplican. Esto permite a los Estados miembros y a la UE eludir sus responsabilidades. Por ejemplo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha abolido el derecho de huelga y la Comisión ha aplaudido esa decisión. Por ejemplo, el convenio sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migrantes solamente ha sido ratificado por tres de los 27 Estados miembros. Esto resulta escandaloso y esta situación debe cambiar noventa años después de la creación de la OIT.

 
  
MPphoto
 

  Elisabeth Morin-Chartier (PPE).(FR) Señora Presidenta, señor Comisario, Señorías, en primer lugar quiero dar las gracias a mis colegas del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y a los otros grupos políticos del Parlamento Europeo porque en este asunto del trabajo digno todos queremos seguir la misma línea y presentar una resolución común, y las negociaciones de los últimos días han sido extremadamente positivas.

Desde 1919, la Organización Internacional del Trabajo ha sido capaz de desarrollar un sistema de estándares laborales internacionales que cubren un amplio abanico de cuestiones, como el trabajo, el empleo, la política social y los derechos humanos. No debemos olvidarlo, especialmente en este tiempo de crisis.

Por eso resulta extremadamente importante que los convenios hayan sido clasificados por la OIT como actualizados tras un proceso tripartito en el que han participado empresarios, trabajadores y gobiernos. Ése es el motivo por el que hemos dirigido esta recomendación a los Estados miembros, animándoles a ratificar los convenios que han sido clasificados por la OIT y pidiéndoles que contribuyan activamente a su aplicación efectiva por el bien del desarrollo y del avance de la Europa social. Esperamos que esto suceda lo antes posible. Nos mantendremos vigilantes con respecto a los plazos de aplicación de estos convenios al tiempo que, por supuesto, se respeta el principio de subsidiariedad.

El Grupo PPE se mostrará especialmente vigilante en lo tocante a la aplicación de estos convenios en los Estados miembros. Lo que está en juego es la lucha contra el trabajo ilegal, la modernidad del progreso social, la creación de una auténtica Europa social que señale el camino al mundo; y de verdad queremos colaborar para que todos estos aspectos avancen.

 
  
MPphoto
 

  Sylvana Rapti (S&D).(EL) Señora Presidente, uno de los atribules más importantes de la Unión Europea es la importancia que otorga a la política social y a los derechos fundamentales. Sabemos perfectamente bien que la aplicación de esos derechos es un requisito previo para convertirse en Estado miembro de la Unión Europea. También sabemos que esos derechos, cuando son infringidos, generan la obligación de imponer sanciones por parte de la Unión Europea.

Los derechos establecidos en paralelo a la creación y al funcionamiento de la Unión también alcanzan a los lugares de trabajo. La importancia que la Unión da a la defensa de los derechos laborales no solamente queda demostrada cuando genera legislación interna, sino también con su legislación exterior. Sabemos muy bien que, cuando se trata de cerrar acuerdos con terceros países, una de las condiciones previas impuesta es que los derechos laborales básicos sean respetados. Por eso la Unión debía ser una de las primeras en apoyar la necesaria actualización sistemática de los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La OIT ha actualizado recientemente sus convenios después de mantener negociaciones con los trabajadores, los empresarios y los gobiernos. Si bien los gobiernos de los Estados miembros y la Unión se encuentran entre quienes participaron en la citada actualización, hacemos frente a una paradoja. Esta paradoja es que, aunque muchos Estados miembros de la Unión Europea han adoptado directivas unificadoras que imponen derechos laborales más avanzados que los de los convenios de la OIT, subestiman la importancia de la cuestión formal de la ratificación de esos convenios a escala nacional.

Dado que la imagen que esto envía a terceros países, especialmente a los países en desarrollo queda distorsionada, sería razonable que cambiásemos nuestra actitud y que aquellos Estados miembros que no lo hayan hecho procedieran a realizar las actualizaciones necesarias. Sea como sea, la Comisión europea no debe vacilar en ser más proactiva al pedir a los Estados miembros que cumplan dichas obligaciones, de modo que aumente la credibilidad de la Unión en cuando al fomento de condiciones laborales dignas, especialmente durante la actual crisis financiera.

 
  
MPphoto
 

  Patrick Le Hyaric (GUE/NGL).(FR) Señora Presidenta, señor Comisario, debemos enfatizar con claridad la importancia de aplicar los convenios de la Organización Internacional del Trabajo, si bien desgraciadamente temo que el sistema que nos rige, es decir el de la libre competencia, esté creando un mercado y por tanto un producto con el propio trabajo. Eso genera amenazas generalizadas para los códigos laborales, amenazas para las reducciones del tiempo de trabajo que estaban planeadas y una presión a la baja del coste de la mano de obra, lo que resulta muy dañino.

En Francia tenemos el ejemplo de una empresa de rodamientos que acaba de cerrar y que va a ser reubicado en Bulgaria, y a cuyos trabajadores se les está pidiendo que viajen a ese país para adiestrar a los operarios búlgaros. Como pueden ver claramente, la presión a la baja del coste de la mano de obra conduce a la deslocalización, a la relajación de la presión y al deterioro de los derechos sociales en todas partes. En consecuencia, debemos inventar un sistema de armonización ascendente en términos de derechos sociales y de grados de protección social, de modo que no siga existiendo esta feroz competencia entre trabajadores diseñada por las propias empresas e instituciones.

De igual modo, no debemos seguir avanzando hacia lo que en esta Cámara y en la Comisión se ha denominado flexiguridad, sino que por el contrario debemos avanzar hacia un sistema de seguridad social ocupacional para el trabajo y el empleo, combinado con los necesarios períodos de formación. Eso nos permitiría salir de esta crisis, formar trabajadores para ayudarles a acceder a las profesiones que han de ser inventadas para el día de mañana.

 
  
MPphoto
 

  Olle Ludvigsson (S&D).(SV) Señora Presidente, ahora que el Tratado de Lisboa ha sido adoptado y que la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE se ha convertido en legalmente vinculante, tenemos una nueva oportunidad para reforzar la dimensión social de la cooperación europea. Para lograrlo, necesitamos estar en condicione de hacer realidad estas oportunidades también en la práctica. Un buen comienzo sería que los Estados miembros de la UE ratificasen todos los convenios actualizados de la OIT lo antes posible.

Este asunto también presenta una dimensión externa. Si la UE quiere ser un socio respetable en la tarea internacional para mejorar las condiciones de trabajo y de vida, resulta obligatorio que sus Estados miembros también adopten el convenio de la OIT. Si queremos influir en la situación de terceros países, primero debemos dar ejemplo. Por tanto quiero pedir a la comisión y a la Presidencia sueca que actúen de modo progresivo y que hagan lo máximo para asegurarse de que todos los convenios actualizados de la OIT son adoptados por la totalidad de los Estados miembros.

Personalmente, opino que resulta un tanto desalentador que mi propio Estado miembro, Suecia, no haya ratificado los convenios básicos como el Convenio 94 sobre contratación pública. Por tanto, quiero pedir a la Presidencia que intervenga también a escala nacional para asegurarse de que la ratificación se produce. Esto, junto con el nuevo carácter vinculante de la Carta de los Derechos Fundamentales, debe reducir el riesgo de que el Tribunal Europeo de Justicia vuelva a emitir fallos como el del Caso Rüffert. Una situación en la que tengamos leyes europeas que contravengan los convenios básicos de la OIT es inaceptable.

 
  
MPphoto
 

  Mairead McGuinness (PPE). – Señora Presidenta, la OIT, como mis colegas ya han señalado, ha existido durante mucho tiempo; desde 1919: noventa años de actividad y aún sigue trabajando en la Agenda de Trabajo Digno. Es importante que los Estados miembros, como han dicho otros oradores, ratifiquen todos los convenios, especialmente en unos momentos de crisis económica en los que los trabajadores se encuentran bajo presión. Pero creo que también resulta importante reconocer en este debate el papel de la OIT en los países en desarrollo y sus vínculos con las organizaciones no gubernamentales y los muchos programas que tiene en marcha dirigidos especialmente a los más vulnerables; por ejemplo, iniciativas para trabajar con personas discapacitadas que nunca habrían tenido una oportunidad si no fuese por estos programas. Además, interviene en dos ámbitos muy importantes sobre los que solemos hablar en esta Cámara: el trabajo obligatorio y el trabajo infantil. Por tanto, si queremos que la OIT lleve a cabo un trabajo positivo, como de hecho hace, en los países en desarrollo, creo lo mínimo que podrían hacer los Estados miembros de la Unión Europea es ratificar plenamente los convenios, para dar ejemplo.

 
  
MPphoto
 

  Czesław Adam Siekierski (PPE).(PL) Señor Presidente, durante sus muchos años de actividad la Organización Internacional del Trabajo ha adoptado y presentado para su ratificación por parte de los Estados miembros de la UE una serie de convenios y directivas internacionales sobre temas relacionados con el empleo, las libertades sindicales, la política social y la seguridad social; así como con las relaciones laborales colectivas y las condiciones de trabajo. Los Estados miembros deben ratificar y aplicar los convenios que la OIT considera vigentes. La Unión Europea debe hacer una contribución, de manera decidida y activa, a un asunto de vital importancia como la protección de los derechos de los trabajadores en un mundo globalizado.

Es preciso destacar que cualquier ciudadano, independientemente de su procedencia, fe o raza, tiene derecho a mejorar su prosperidad material, al desarrollo espiritual en el contexto de la libertad y a la libertad, a la dignidad y a la igualdad de oportunidades. Debemos recordar que la pobreza, sin que importe dónde se manifiesta, es una serie amenaza para todos nosotros.

 
  
MPphoto
 

  Karel De Gucht, Miembro de la Comisión.(FR) Señora Presidenta, honorables miembros, entre los oradores del Parlamento Europeo y de la Comisión se registra una significativa coincidencia de opinión sobre la utilidad y la necesidad de ratificar los convenios de la OIT. No obstante, como el señor Őry ya ha señalado, la Comisión solamente puede imponer su criterio en áreas de su competencia exclusiva y, como he dicho, lo ha hecho.

En lo que se refiere a la función de los sindicatos, en su reciente decisión el Tribunal Europeo de Justicia reconoce como la acción colectiva como un derecho fundamental. Sin embargo, ese derecho puede ser reglamentado, y esto no entra en conflicto con otros instrumentos internacionales. No obstante, haré llegar sus preocupaciones a mi colega a cargo de la política social para que este asunto pueda ser analizado en profundidad.

 
  
MPphoto
 

  Presidenta. – He recibido tres propuestas de resolución(1) presentadas de conformidad con el apartado 2 del artículo 110 del Reglamento.

Se cierra el debate.

La votación tendrá lugar el jueves 26 de noviembre de 2009.

 
  

(1)Véase el Acta.

Última actualización: 16 de abril de 2010Aviso jurídico