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Procedimiento : 2009/2790(RSP)
Ciclo de vida en sesión
Ciclos relativos a los documentos :

Textos presentados :

B7-0253/2009

Debates :

PV 16/12/2009 - 10
CRE 16/12/2009 - 10

Votaciones :

PV 17/12/2009 - 7.4
CRE 17/12/2009 - 7.4

Textos aprobados :

P7_TA(2009)0117

Debates
Miércoles 16 de diciembre de 2009 - Estrasburgo Edición DO

10. Belarús (debate)
Vídeo de las intervenciones
PV
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  Presidente. – De conformidad con el orden del día, el siguiente punto son las declaraciones del Consejo y la Comisión sobre Belarús.

 
  
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  Cecilia Malmström, Presidenta en ejercicio del Consejo.(SV) Señor Presidente, Señorías, la relación de la UE con Belarús no está exenta de complicaciones. Quisiera iniciar este debate explicando por qué el Consejo tomó esa decisión en noviembre con respecto a las relaciones de la UE y Belarús. Sé que éste es uno de los temas de mayor interés para muchos diputados.

Cuando debatimos este tema, nos centramos en dos aspectos importantes: por un lado, la UE quería enviar un mensaje claro porque no está satisfecha con que no haya habido un progreso positivo en los últimos meses; por otro, queríamos determinar los pasos posteriores dentro del marco del diálogo con Belarús, con el objetivo de alentar a Minsk a que tomase medidas en una serie de ámbitos.

Creo que el resultado fue una decisión equilibrada que tiene en cuenta estos aspectos y consta de tres elementos principales.

En primer lugar, prorrogamos nuestras sanciones mientras que, al mismo tiempo, eliminamos las restricciones de viaje para casi todas las personas implicadas. Hay excepciones para cuatro personas relacionadas directamente con las desapariciones políticas y la presidencia de la Comisión Electoral Central de Belarús.

En segundo lugar, estamos dispuestos a facilitar los visados y los acuerdos de readmisión entre la UE y Belarús.

En tercer lugar, existe la posibilidad de un acuerdo de asociación y cooperación entre la UE y Belarús. Naturalmente esto requerirá avances positivos en cuanto a la democracia, los derechos humanos y los principios del Estado de Derecho. Se ha pedido a la Comisión que lleve a cabo el trabajo previo partiendo de estos planes de acción que se desarrollará dentro del marco de la Política Europea de Vecindad.

En nuestros debates tuvimos en cuenta el hecho de que la situación en Belarús es mejor de lo que era hace 18 meses, a pesar de que ha habido algunos pasos hacia atrás. Un ejemplo muy grave es la expulsión de un estudiante de la universidad por haber tomado parte en un foro sobre la Asociación Oriental.

La transición de una sociedad autoritaria a la democracia —que muchos diputados de esta Cámara conocen extremadamente bien— es un proceso gradual. Llevará tiempo a Belarús y habrá muchos obstáculos a lo largo del camino. Por tanto, requieren todo nuestro apoyo.

La crisis económica mundial está dando la oportunidad de influir en ello. La economía de Belarús está por los suelos y Rusia ya no está dispuesta a avalar al país. En el sector energético los bajos precios del gas son tan sólo un recuerdo.

¿Podemos pues aprovechar esta situación para alentar a Belarús a que cambie el rumbo? El diálogo es la única forma. Tenemos que ayudar a consolidar un movimiento prudente para que llegue a ser un movimiento más abierto. Tenemos que considerar hasta qué punto es efectiva nuestra política de sanciones. La decisión del año pasado de suspender las restricciones de los visados, después de que Minsk hubiese liberado a los últimos prisioneros en agosto de 2008, hizo que hubiera determinado progreso en nuestro diálogo.

La utilización de sanciones es importante para que la UE ejerza presión. Al mismo tiempo, la Comisión ha tomado una serie de medidas destinadas a que la cooperación con Belarús y el país es parte de la Asociación Oriental. Nuestro apoyo financiero a Belarús dentro del FMI también ha sido una medida positiva.

Hemos expuesto las condiciones y ahora tenemos que proceder de forma razonable y prudente. La decisión de prorrogar la suspensión de la prohibición de visados fue señal de que nos tomamos en serio las medidas positivas que se adoptan como recompensa. Si se sigue avanzando en esta dirección, podemos dar un paso más.

En este momento los diálogos se centran en dos posibles alternativas: una es el desarrollo de un acuerdo formal y la otra la posibilidad de facilitación de visados y acuerdos de readmisión. La postura adoptada por el Consejo ha sentado las bases para que se consideren estos temas de forma más específica.

Un acuerdo de asociación y cooperación podría llevarnos a formalizar la relación entre la UE y Belarús de manera diferente. Es una forma de combinar la condicionalidad con nuestros diferentes medios de ejercer presión dentro del marco de un acuerdo jurídicamente vinculante. Un acuerdo de asociación y cooperación permitiría también que Belarús participase completamente en las relaciones bilaterales de la Asociación Oriental.

En lo que respecta a la facilitación de visados, la intención es que esté destinada a los ciudadanos de a pié, al público en general, más que a la élite política. Sería una oportunidad importante para fomentar los contactos entre la sociedad civil y los ciudadanos de Belarús y la UE. Podría convertirse en un factor crucial a la hora de abrir e influenciar la cultura belarusa. Está completamente en línea con los objetivos de la Asociación Oriental.

La facilitación de los visados está ligada a la readmisión. Esto no debería suponer un gran problema puesto que Belarús ha demostrado su capacidad de cooperación en asuntos relacionados con el control de fronteras.

Belarús es un punto importante en el borde oriental de la UE. Por tanto, nos interesa ver que Belarús se moderniza, desarrolla y avanza hacia un país democrático y libre. La importancia de tener países vecinos democráticos es la piedra angular de nuestra estrategia de seguridad.

Tenemos que trabajar para inculcar nuestros valores —valores como la democracia, la economía de mercado y el respeto por los derechos humanos— en Belarús. Hay un claro paralelismo aquí con cómo desarrollamos las relaciones con una serie de países tanto del Este como del Sur.

Quisiera finalizar haciendo hincapié en que obviamente tenemos que seguir determinando condiciones claras con respecto a nuestras relaciones con Belarús. El país tiene que continuar avanzando. Las políticas represivas del Presidente Lukashenko tienen que ser reemplazadas por una mayor democracia y tolerancia. Hay que respetar los principios del Estado de Derecho. Éste es el mensaje que enviamos en todos los contactos bilaterales que tienen lugar entre los Estados miembros y Belarús.

Si queremos que nuestras peticiones tengan resultados, el diálogo es esencial. Por eso, en el Consejo, también celebramos que se intensifiquen los contactos destinados a consolidar la transición a la democracia. Seguiremos fomentando nuestro apoyo al movimiento demócrata y la sociedad civil que trabajan por la reforma y la integración europea en Belarús. Estamos muy agradecidos por el notable apoyo y compromiso que ha manifestado el Parlamento Europeo al respecto.

 
  
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  Benita Ferrero-Waldner, Miembro de la Comisión. – Señor Presidente, queridos colegas, honorables diputados, es un placer debatir con ustedes hoy nuestra relación con Belarús, que es muy importante pero también muy difícil. Creo que es importante porque Belarús se encuentra en la encrucijada y es una relación difícil porque las decisiones de Belarús con respecto a su propio futuro y a su relación con la UE siguen sin estar claras. Queda por ver aún en qué acabarán, de modo que tendremos que continuar trabajando con ellos.

Durante los últimos dos años, la UE ha buscado el compromiso con Belarús de forma gradual y fomentar mayores reformas que se sumaran a las —he de decir—modestas medidas que se han tomado hasta el momento. Estoy convencida de que el enfoque más productivo para Belarús será uno basado en el pragmatismo. Nuestro compromiso con ese país tiene que reflejar medidas positivas que tome la propia Belarús pero también nosotros tenemos que demostrar al menos algo de flexibilidad.

Hemos indicado claramente que quisiéramos ver a Belarús ocupar su lugar como un participante de pleno derecho en la Política Europea de Vecindad, y que la senda bilateral de la Asociación Oriental incluya a Belarús si demuestra, a través de una acción sostenida, su deseo de tomar medidas irreversibles encaminadas a una reforma democrática.

Mientras tanto, hemos demostrado notablemente nuestra buena voluntad de distintas maneras: una serie de visitas de alto nivel a Belarús este año ayudaron a consolidar los intercambios políticos; iniciamos el diálogo en materia de derechos humanos en junio de 2009; la Comisión está llevando a cabo una serie de diálogos técnicos con Belarús sobre temas de interés común.

Por ejemplo, el mes pasado el Consejo de Relaciones Exteriores decidió prorrogar las medidas restrictivas existentes, en particular la prohibición de visados y la congelación de activos, hasta octubre de 2010, dado que no había habido un progreso notable en materia de derechos humanos y libertades fundamentales.

Sin embargo, para fomentar el progreso democrático, el Consejo también ha prorrogado la suspensión de las medidas restrictivas y también tomó dos decisiones más para alentar a Belarús a que continúe con las reformas. Me satisface mucho que la Comisión pueda empezar ahora a trabajar en el tema de la facilitación de visados y en el plan de acción del PEV, el «plan conjunto provisional». Estas medidas proporcionan el incentivo para que Belarús avance hacia la democracia y estoy convencida de que serán bien interpretadas por el gobierno pero especialmente por los ciudadanos.

El plan conjunto provisional se creará tanto con las autoridades como con la sociedad civil de Belarús y espero que abra la puerta a un diálogo más exhaustivo con Belarús, que incluya el diálogo sobre temas políticos delicados.

Mis servicios están preparando recomendaciones con vistas a que haya directivas de negociación en materia de facilitación de visados y acuerdos de readmisión. La facilitación de visados es una prioridad para los ciudadanos belarusos y quisiera ver a más belarusos visitando la UE, viajando libremente, estudiando y haciendo negocios pero, naturalmente, la decisión final en materia de directivas de negociación depende del Consejo.

Además, la Comisión está preparada para aumentar las ayudas económicas destinadas a Belarús para el periodo 2010-2013. Hemos propuesto un paquete de ayuda macrofinanciera por valor de 200 millones de euros para que apruebe el Parlamento. La Comisión apoya la idea de que el BEI incluya a Belarús en su nuevo mandato. De verdad espero que esto salga adelante.

No obstante, si Belarús quiere acercarse a la UE, evidentemente tiene que demostrarlo mediante acciones. Tiene que poner fin al tema de los presos políticos y a los procesos por motivos políticos. Se necesita urgentemente una reforma de la Ley electoral en línea con las recomendaciones de la OSCE/OIDDH La libertad de prensa, la libertad de opinión y de asociación deberían estar permitidas y llegar a ser la norma. La UE también insta a Belarús a abolir o declarar una moratoria sobre la aplicación de la pena de muerte. Pedimos que se mejoren las condiciones de las ONG, la sociedad civil y los activistas de derechos humanos. Todas estas medidas podrían tenerse en cuenta a la hora de acelerar el desarrollo de una colaboración más estrecha entre Belarús y la UE.

Por tanto, en resumen, nuestra oferta a Belarús es clara. La UE está dispuesta a trabajar de cerca con Minsk y apoyar su desarrollo político y económico pero acogeríamos con satisfacción medidas positivas significativas por parte de la Presidencia belarusa que nos permitirían desarrollar nuestra relación de la misma forma que lo hacemos con otros socios orientales si cumplen con su parte.

 
  
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  Jacek Protasiewicz, en nombre del Grupo PPE. – Señor Presidente, ¿por qué ha insistido mi Grupo político en tener la resolución tras el debate? No sólo para expresar nuestro apoyo a la decisión que tomó el Consejo —que es una decisión sabia y apropiada y estoy de acuerdo con sus dos argumentos—, la principal razón es el aumento de la represión que ha tenido lugar en Belarús hace bastante poco. La resolución hará referencia a todos esos casos y, si se deja alguno durante la propuesta de resolución, tengan por seguro que se propondrá como enmienda ya sea por parte del Grupo PPE por escrito o por mí mañana de forma oral.

Hay otra cuestión que acaban de revelar los medios de comunicación hoy y es el nuevo proyecto de ley que ha preparado Alexander Lukashenko diseñado para controlar totalmente Internet, como ocurre en China o incluso en Corea del Norte. Creo que también deberíamos hacer referencia a eso.

¿Por qué ocurren estas cosas en Belarús? Mi opinión personal es que se debe, en parte, a las precipitadas —poco sensatas he de decir— visitas del primer ministro Silvio Berlusconi, que se reunió con Alexander Lukashenko y le elogió como líder elegido democráticamente pero no encontró tiempo para reunirse con la oposición y también, un poco antes, la del Presidente de Lituania, que invitó a Lukashenko a Lituania, sin meditarlo mucho diría yo.

Por último, permítanme que haga referencia al discurso de Sergei Kovalev esta mañana que dijo, citando a Sakharov, que el mundo occidental debería ofrecer y pedir. Éste es el tema. Deberíamos ofrecer una mayor cooperación a Belarús pero también deberíamos pedir que las autoridades de Belarús hicieran un progreso real en materia de derechos humanos, democracia y libertad.

 
  
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  Kristian Vigenin, en nombre del Grupo S&D.(BG) Señora Ministra, señor Comisario, no puedo estar más de acuerdo con la afirmación de que Belarús es un socio difícil para la UE.

Sin embargo, no podemos apoyar el enfoque que la Comisión y el Consejo han estado adoptando con respecto a este país durante el último año. Este enfoque, que se basa en abrir gradualmente la puerta a Belarús, ligado a las decisiones tomadas por las autoridades de Belarús, no nos parece la mejor forma de que este país se convierta poco a poco o, al menos, se acerque lo más posible a nuestra idea de un país democrático.

Nos gustaría ver un poco más de contenido en las medidas que la Comisión Europea y el Consejo están adoptando y que se centrasen un poco más en los propios ciudadanos de Belarús, porque así es como se consigue que los propios ciudadanos se unan por la causa que estamos intentando promover en el diálogo con las autoridades belorrusas: democratización, transparencia y la celebración de elecciones libres y democráticas. En la Europa de hoy es inconcebible que este proceso no pueda tener lugar en un país europeo.

Los problemas que tenemos con respecto a la Asociación Oriental están relacionados con este tema también. Son conscientes de que el Parlamento Europeo no apoya las relaciones oficiales con el Parlamento belaruso porque consideramos que los diputados en Belarús no se eligen a través de elecciones justas y democráticas, lo que significa que este parlamento no puede ser nuestro socio oficial.

También, relacionado con esto, está la inminente creación de la Asamblea Parlamentaria de la Asociación Oriental que se enfrenta a determinados problemas. Sin embargo, nuestro enfoque será intentar, junto con la Comisión y el Consejo, lograr una estrategia común para que podamos estar listos a nivel parlamentario así como aplicar las medidas adecuadas para Belarús, si los belarusos por su parte aplican sus medidas y cumplen nuestras peticiones.

A este respecto, insto al Parlamento Europeo, a la Comisión Europea y al Consejo a que aúnen sus fuerzas para evitar acciones independientes como las del Primer Ministro Berlusconi, que perjudican el motivo general y alientan más a Lukashenko. Esto hay que evitarlo.

 
  
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  Ivars Godmanis, en nombre del Grupo ALDE. – Señor Presidente, quisiera presentar una propuesta más porque realmente se han congelado las relaciones entre el Parlamento y las autoridades pero sí tenemos relación con la oposición. Mi propuesta es que organicemos una conferencia en Latvia o en cualquier otro sitio en la que haya participantes procedentes de las autoridades y de la oposición. Los temas de la conferencia serían: en primer lugar, energía, seguridad, economía, problemas de tráfico, que en Belarús son muy importantes como ocurre también en la UE; en segundo lugar, el tema de los visados, cuestiones de vecindad relacionadas con los ciudadanos; en tercer lugar, los problemas con la situación democrática, problemas de partidos y derechos humanos y en cuarto lugar, el verdadero punto de vista de Belarús: cómo ven la Asociación Oriental en un futuro próximo. Al final, creo que ésta es una forma de conseguir que cambie la situación en la que nos encontramos realmente. Tiene que ser un camino de doble sentido porque con un camino de sentido único no lo conseguiremos.

 
  
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  Werner Schulz, en nombre del Grupo Verts/ALE.(DE) Señor Presidente, Señorías, hace unas dos semanas el Primer Ministro italiano se convirtió en el primer jefe de Gobierno occidental que visita Belarús en muchos años. Elogió el trabajo y las políticas del Presidente Lukashenko y reconoció el alto número de votantes de las elecciones como una expresión de la gran admiración y amor de los ciudadanos por su presidente. Desafortunadamente, olvidó visitar a la oposición como habría sido lo habitual. La respuesta fue no admitir el hecho de que las medidas se habían tomado de cara a la liberalización de Belarús; en cambio, la línea que se adoptó con respecto a la oposición fue menos tolerante, tuvo como resultado la represión y hubo empujones, reyertas, etc.

Es por esto que también hemos presentado esta resolución hoy, para dejar claro qué autoridades y qué enfoque de la sociedad civil apoyamos y para aclarar el hecho de que sólo podremos hablar de asociación —algo que ahora mismo está, evidentemente, aparcado todavía— una vez que podamos continuar el diálogo sobre derechos humanos con Belarús. Esto significa libertad de opinión, libertad de expresión, libertad para que la oposición trabaje, que se tengan en cuenta los partidos de la oposición, etc. Creemos que esto es importante y que tiene que definir nuestra relación en el futuro. Esperamos que la UE encuentre una posición común al respecto y que el futuro Alto Representante ponga también todo su empeño en promoverlo.

 
  
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  Valdemar Tomaševski, en nombre del Grupo ECR.(LT) Señor Presidente, Belarús, un país de Europa Central, es la cuna histórica del Gran Ducado de Lituania. El Ducado defendía los valores de la civilización occidental en la periferia del noreste. Por tanto, es bueno que las conclusiones del Consejo del 17 de noviembre de este año prevean nuevas oportunidades para el diálogo además de una mayor cooperación entre la UE y Belarús.

Sin embargo, tenemos que pasar de las palabras y gestos a algo concreto. Empecemos con las relaciones entre sus pueblos. Hay que fortalecerlas incluyendo a Belarús en los procesos a nivel europeo y regional. Pido a la Comisión que prepare rápidamente recomendaciones sobre las directivas para simplificar los regímenes de visados y sobre la abolición total del régimen de visados dentro de los 50 km. de zona fronteriza. Los ciudadanos de Europa Central tienen que tener derechos y posibilidad para moverse libremente a ambos lados.

 
  
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  Jiří Maštálka, en nombre del Grupo GUE/NGL.(CS) He leído detenidamente las propuestas de resolución sobre el tema en cuestión y he escuchado con interés el debate. Me parece que la mayoría de las propuestas presentadas intentan que haya un cambio positivo en las frías relaciones que mantienen la UE y Belarús hasta la fecha. Considero que el proyecto de Asociación Oriental es una buena oportunidad para que se produzca una mejora notable en nuestras relaciones. Quisiera hacer hincapié, en primer lugar, en que en la esfera económica predomina un enfoque pragmático pero no puede ser un mero proceso unilateral. La UE tiene que abrirse también a los bienes y servicios belarusos. En segundo lugar, es esencial, en mi opinión, liberar rápidamente los recursos financieros para Belarús dentro del marco de la Asociación Oriental. En tercer lugar, el diálogo podría ir acompañado de una relajación de la política de visados de la UE. En cuarto lugar, deberíamos apoyar más el componente medioambiental en nuestra cooperación. Todos sabemos que Belarús sufrió el desastre de Chernóbil y nuestra ayuda sería más que agradecida. Aunque comprendo las circunstancias históricas y políticas de Belarús, creo firmemente que ha llegado ya el momento de que Belarús pase a engrosar la lista de países que han prohibido la pena de muerte.

 
  
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  Fiorello Provera, en nombre del Grupo EFD. (IT) Señor Presidente, Señorías, en respuesta al orador anterior quisiera reiterar el derecho de cualquier jefe de Estado o de Gobierno a visitar a los gobiernos dentro o fuera de Europa siempre y cuando el Consejo esté conforme. Por tanto, me parece muy irritante esta censura preventiva al Primer Ministro italiano.

Sin embargo, volviendo al tema que tenemos entre manos, al unirse a la Asociación Oriental, Belarús ha demostrado su voluntad de unirse a Europa en el camino hacia el desarrollo económico y la reforma. La Comisión ha reconocido que ha habido determinado progreso en Belarús, como la liberación de presos políticos, la reforma del código electoral y la posibilidad de que circulen determinados periódicos de la oposición aunque bajo el control gubernamental. Esto no es una verdadera democracia pero sí un cambio con respecto al pasado.

La UE se enfrenta, por tanto, a la decisión de fomentar la reforma mediante el diálogo con la Asociación Oriental y con Euronest y, al mismo tiempo, mantener una política de vigilancia con respecto a los resultados que se logran y las medidas que se toman. Por tanto, estoy de acuerdo con que se asigne al señor Vigenin la tarea de llegar a un acuerdo con Minsk en cuanto a que haya una representación satisfactoria en la Asamblea Euronest que no se limite tan sólo a la sociedad civil sino que incluya a diputados del Parlamento belaruso.

Esto nos permitiría iniciar el diálogo con los responsables políticos sobre temas como los derechos humanos, entre otros, y establecer un canal de comunicación con el gobierno para apoyar el proceso de reforma. Entonces no tendrán excusa para no responder o para dar respuestas poco convincentes.

 
  
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  Peter Šťastný (PPE). (SK) Belarús se merece más atención tanto por parte de la UE como del Parlamento Europeo. Definitivamente estoy de acuerdo con nuestra oferta de ayudar siempre y cuando la respuesta del otro lado sea particularmente perceptible y adecuada. Sin embargo, nuestras demandas tienen que seguir unos principios. Esto beneficiará a la democracia, las buenas relaciones entre la UE y Belarús y, en definitiva, a los ciudadanos de ese país.

Por tanto, acojo con satisfacción la invitación de que Belarús se una a la Asamblea Parlamentaria con la clara condición de que el formato sea 5+5 para los delegados; condición que el Parlamento Europeo apoya firmemente. Por otro lado, es lamentable la flagrante violación de principios que se ha producido con relación a las visitas oficiales de los representantes miembros de la UE. Uno de los principios que se requiere en una visita oficial a Belarús es una reunión con la oposición. Es precisamente este principio el que se infringió flagrantemente al no celebrarse esta reunión en la última visita del líder de un influyente Estado miembro de la EU. Este tipo de comportamiento echa por tierra nuestros esfuerzos, perjudica el buen nombre de la UE y sus instituciones y, en definitiva, no ayuda a que se consolide la democracia en Belarús.

 
  
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  Justas Vincas Paleckis (S&D).(LT) Durante los seis años que llevo en el Parlamento Europeo he mantenido y sigo manteniendo que la UE hará más por los ciudadanos de Belarús y por la UE, en especial por aquéllos que viven en los países vecinos, abriendo sus puertas lo máximo posible a la cooperación entre las personas, entre los jóvenes en particular, y al establecimiento de un mayor contacto entre negocios, cultura, ciencia y otras áreas, en lugar de aplicando de sanciones y restricciones.

Es muy bueno que, por segundo año consecutivo, Bruselas esté luchando de forma pragmática por cambiar acercándose a Belarús y a sus ciudadanos. Sí, esa política aún tiene que producir los resultados positivos esperados pero volver al pasado sería realmente un error. Por tanto, apoyo las acciones del Consejo y de la Comisión, en particular, la posibilidad de que haya un plan de acción para Belarús.

Cuando los nuevos miembros de la UE se unieron al Acuerdo de Schengen hace dos años, los restos del muro de Berlín pasaron al Este, metafóricamente hablando. Mientras que antes los residentes de Lituania, Latvia, Polonia y Belarús —a menudo familiares— podían viajar sin pagar ningún impuesto, ahora los belaruso tienen que pagar casi la mitad de su salario mensual por un visado Schengen. Hay que derribar estos muros burocráticos y económicos cuando antes. Por otro lado, las acciones de Minsk para retrasar el acuerdo con Lituania y otros estados sobre la facilitación del derecho de tránsito para los habitantes de las fronteras, hacen dudar de la buena voluntad de las autoridades.

Según los sondeos, aproximadamente un 30 % de los residentes de Belarús están a favor de que se mejoren las relaciones con la UE mientras que el 28 % de los residentes querría tener mejor relación con Rusia. Esto no es una contradicción. La UE realmente no pretende separar a Belarús de Rusia o hacer que sean enemigos. No es Occidente quien necesita reformas sino los propios belarusos.

Pues bien, la modernización económica dinámica y la participación en la política de la Asociación Oriental pueden ayudar a llevar a cabo esa tarea.

 
  
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  Paweł Robert Kowal (ECR).(PL) Señor Presidente, mientras escuchaba el debate me ha dado la impresión de que decimos muy poco sobre nuestro objetivo primordial que es que se celebren elecciones libres en Belarús. Deberíamos prestar siempre atención a esto. Como eurodiputados, reelegidos tras unas elecciones democráticas celebradas en nuestros países, no podemos ignorar este objetivo primordial.

Estoy convencido de que, tanto en la oposición como en el gobierno, muchas personas esperan que hablemos de elecciones libres. También esperan esta señal, lo sé por experiencia propia. Se merecen una respuesta clara y sincera. Luchamos por que Belarús tenga elecciones libres y para que Belarús sea un socio libre en Europa. Ayer pudimos obtener una declaración de la señora Ferrero-Waldner sobre el Plan Sarkozy y le doy las gracias por ello.

Hoy tengo otra idea. Quisiera que la señora Ferrero-Waldner declarara claramente que hasta que se celebren elecciones libres en Belarús no habrá ningún contacto político con el país en relación con las áreas de las que es responsable excepto con la oposición, a la que no se excluirá de esta forma. Le ruego que lo diga públicamente. Estaríamos muy agradecidos y sería un regalo de Navidad para nosotros.

 
  
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  Bastiaan Belder (EFD).(NL) Señor Presidente, a principios de este año, el miércoles 14 de enero para ser exactos, tuve el honor de participar en un debate en esta Cámara sobre Belarús, en el que la Comisaria Ferrero-Waldner también estaba presente. Al final del año parlamentario es natural que se analice si ha habido algún cambio notable en las relaciones entre la UE y Belarús; y, en mi opinión, el 2009 se ha caracterizado por el statu quo entre Minsk y Bruselas. ¿Qué conclusiones deberían sacar las instituciones europeas de esto? En primer lugar, sigue habiendo riesgo de que el régimen del Presidente Lukashenko en Belarús siga simplemente dudando entre Moscú y Bruselas o fingiendo la integración con Rusia o el acercamiento con la UE. Por un lado está la afectividad económica de Europa y, por otro, el deseo de la élite política belarusa de consolidar su poder. Los últimos cambios de postura en el nivel político más alto de Minsk apuntan a una línea más dura.

La UE debería emplear una estrategia equilibrada para aprovechar la oportunidad de producir un cambio gradual en la mentalidad de la población y de la élite, una oportunidad que surge de las estructuras de diálogo y cooperación que se han establecido actualmente combinadas con la crisis económica mundial, esto también obliga al Gobierno Lukashenko a actuar.

Resumiendo, todas las instituciones europeas tienen que ponerse en contacto con los grupos destinatarios belarusos a este respecto, incluidas las autoridades estatales, las fuerzas de la oposición, la sociedad civil e incluso la población civil. Naturalmente, el Parlamento Europeo también intentará buscar un contacto sustancial con el Parlamento belaruso.

 
  
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  Konrad Szymański (ECR).(PL) El experimento de impulsar el deshielo de las relaciones entre la Unión y Belarús sigue dando resultados ambiguos. La presión política por parte de la UE es, por tanto, una condición esencial para mantener el rumbo del cambio vagamente definido en Minsk. La apertura de canales de comunicación con las autoridades tiene que ir acompañada del rechazo del parlamento no democrático de Minsk. También tenemos que ser escrupulosamente cuidadosos con que los belarusos libres no se sientan rechazados y de este modo la desconsiderada omisión de las reuniones con los representantes de la oposición es extremadamente irresponsable.

Minsk tiene que darse cuenta de que nuestra política tiene un objetivo: la democracia en Belarús. Los cambios políticos sólo serán posibles cuando nos aseguremos de que los belarusos tienen acceso a información independiente. Un proyecto que hoy en día pide particularmente nuestro apoyo es el canal de televisión Belsat, que durante dos años ha sido el único canal en belaruso que da acceso a información sin censura sobre la situación del país y cada vez suscita más interés entre los belarusos.

 
  
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  Paul Rübig (PPE).(DE) Señor Presidente, señora Malmström, señor Comisario, estoy especialmente satisfecho de que la señora Ferrero-Waldner, en calidad de Comisaria, haya apoyado siempre la democracia y la economía de mercado y haya establecido también los nuevos criterios en Belarús a este respecto. Relacionado con esto, quisiera darle mis más sinceras gracias por su trabajo como Comisaria de Relaciones Exteriores y PEV y desearle todo lo mejor en el futuro.

 
  
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  Marek Siwiec (S&D).(PL) Señor Presidente, nos hemos encontrado en una situación que apunta a una especie de esquizofrenia en nuestros contactos con Belarús dado que los líderes europeos dialogan con el Presidente y con el Gobierno belaruso que representa al Parlamento belaruso y al sistema político. Esto es bueno. Sin embargo, no queremos dialogar con un parlamento que ha sido reelegido tras unas elecciones que no se celebraron correctamente, que no fueron libres ni transparentes, porque tenemos nuestros principios. Esta esquizofrenia tiene que terminar en algún momento y esto habría que decirlo claramente.

El momento definitivo para que digamos cuál es nuestra política con respecto a Belarús son las elecciones locales del año que viene. O bien se celebrarán conforme a los criterios que aceptamos e indicarán una transparencia notable o no se celebrarán de esta forma y tendremos que dejar de pensar en que haya transparencia por parte Belarús porque será obvio que el señor Lukashenko sabe lo que quiere mientras que nosotros no sabemos realmente qué queremos.

Sin embargo, por lo que al señor Berlusconi respecta ha revelado mucho de sí mismo porque si el liderazgo ideal para él es lo que Lukashenko está haciendo, significa que es un modelo de liderazgo que le impresiona y sólo podemos cruzarnos de brazos y expresar nuestro lamento de que un líder así se encuentre entre los 27 líderes de los países de la UE.

 
  
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  Charles Tannock (ECR). – Señor Presidente, como observador de Belarús desde hace mucho tiempo, creo que es importante que la UE siga comprometida con Belarús, que es un país europeo de tamaño medio y que se está aislando y convirtiéndose cada vez más en una especie de Cuba para Europa. No obstante, el Presidente Lukashenko, que es el Homo sovieticus por excelencia, entiende totalmente cómo funcionan las maniobras políticas y, por consiguiente, tenemos que tener contacto y una relación UE-Belarús comercial y política razonable. Por tanto, estoy de acuerdo en que hay que levantar finalmente las sanciones y ratificar finalmente el acuerdo de asociación y cooperación.

De modo que, después de que la UE haya aislado durante años a Belarús, estoy de acuerdo con que ahora el enfoque correcto sea el del palo y la zanahoria. Tenemos que facilitar los contactos con la sociedad civil de Belarús, acuerdos para visados más baratos y otorgar a Belarús el estatus de observador en la Asamblea Euronest, además de acceso a los programas de la Asociación Oriental.

Hemos tenido un comienzo generoso y ahora pido a Minsk que se reúna con nosotros a medio camino, mejorando su trayectoria en cuanto a los derechos humanos y la democracia.

 
  
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  Andreas Mölzer (NI).(DE) Señor Presidente, la política de la UE hacia Belarús es ciertamente un ejemplo de política de vecindad sensata. Deberíamos dar las gracias a nuestra actual Comisaria, la señora Ferrero-Waldner, por su gran trabajo al respecto.

Es cierto que Belarús debería contar con el apoyo de la UE en su proceso de reforma y también en el de democratización. No obstante, la UE no debería ser tan arrogante y creer que sus criterios democráticos son el modelo que el resto del mundo debería seguir.

Una cosa es cierta con relación a Belarús: si queremos que nuestras relaciones con Rusia den sus frutos, estaremos obligados también a respetar los intereses históricos y geopolíticos del Kremlin en algún momento. Ése es probablemente el tema más delicado con relación a la política europea hacia Belarús.

 
  
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  Filip Kaczmarek (PPE).(PL) Se ha hablado de la necesidad de que haya un intercambio juvenil y cultural entre la Unión y Belarús. Me temo que esto será muy difícil. El tres de diciembre, se tachó el nombre de Tatiana Szapućko, portavoz de la organización de la oposición Frente de la Juventud, de la lista de estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad Estatal belarusa. ¿Por qué se quitó su nombre? Por participar en un foro sobre la Asociación Oriental en Bruselas. Las autoridades de la universidad alegaron que se había ido sin su consentimiento y por eso se la había expulsado de la universidad.

Quizás para una mujer en Belarús no es tan arriesgado pero que se expulse a un hombre de la universidad en Belarús puede tener resultados mucho más dolorosos porque el servicio militar allí se considera un castigo, como el sustituto de la cárcel. Hay jóvenes soldados como Franek Wieczorka, dirigente de la organización juvenil llamada Frente de la Juventud Belarusa e Ivan Szyła, también del Frente de la Juventud que son objeto de persecución durante el servicio militar, donde se les niega el acceso a la información y esto es considerado un castigo. Deberíamos luchar contra esto y apoyar a los que reciben este tipo de castigos.

 
  
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  Cecilia Malmström, Presidenta en ejercicio del Consejo. – Señor Presidente, señor Comisario, honorables diputados, creo que es extremadamente valioso que tengamos un apoyo tan fuerte de todas las instituciones europeas con respecto al enfoque hacia Belarús.

Es cierto que es un socio muy difícil pero es nuestro vecino, un país con el que compartimos fronteras. Algunos países aquí guardan una relación cercana e histórica con sus ciudadanos allí de modo que tenemos que hacer todo lo que esté en nuestra mano para apoyar el desarrollo de la democracia, los derechos humanos, el Estado de Derecho y la economía de mercado.

Nos preocupan determinadas reacciones que han tenido lugar últimamente, por ejemplo, la expulsión de esta joven estudiante. La Presidencia sueca ha reaccionado firmemente en Minsk y también ha hecho muchas declaraciones: por supuesto es algo que lamentamos y que no debería ocurrir.

Hemos tenido mucho contacto con la sociedad civil durante este año. Hubo una conferencia hace unas semanas en Bruselas con la sociedad civil. Yo, personalmente, me reuní con los representantes de la oposición en Estocolmo hace unas semanas y se siguen tomando medidas para contactar con la sociedad civil y la oposición. Son débiles pero están ahí y necesitan nuestro apoyo y lo seguirán teniendo.

Creo que la idea del señor Godmanis sobre el tema de la conferencia es muy interesante. Ciertamente merece que la analicemos para ver si podemos avanzar.

Este doble enfoque hacia Belarús —el del palo y la zanahoria, creo que lo ha llamado el señor Tannock— espero que sea el que funcione. Demuestra que estamos verdaderamente comprometidos, que tendemos nuestra mano. Podemos demostrar al señor Lukashenko y al régimen de Belarús que si avanzan hacia la democracia, si respetan los valores internacionales, hay otro camino para ellos. Hay un camino hacia la integración europea; hay un camino hacia el compromiso con la UE, hacia la facilitación de los visados y la intensificación de la cooperación con la Asociación Oriental.

Ahora les toca a ellos responder. Les hemos tendido nuestra mano y, con todo el apoyo de las instituciones europeas, le ruego a Minsk, que acepte nuestra ayuda porque tanto ustedes como los ciudadanos de Belarús tienen mucho que ganar.

 
  
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  Karel De Gucht, Miembro de la Comisión. – Señor Presidente, para finalizar quisiera poner de relieve que me parece —y hablo también en nombre de Benita Ferrero-Waldner, por supuesto— que nuestras intervenciones hoy son muy sinceras y extremadamente útiles. Quiero darles las gracias por un debate tan constructivo y progresista.

En principio la UE está lista para colaborar estrechamente con Minsk y apoyar las reformas políticas y económicas que con tanta urgencia se necesitan. Si la Presidencia belarusa toma medidas notables en términos de democratización, la UE estaría dispuesta a considerar a Belarús como un miembro de la Asociación Oriental de pleno derecho. Mientras tanto, la UE insta e instará a Belarús a que tome más medidas irreversibles para cumplir los criterios democráticos, sin los que nuestra relación no se puede desarrollar en su máximo potencial. Sinceramente espero que en 2010, podamos comprometernos de forma gradual e inteligente con Belarús y ofrecer a los ciudadanos belarusos la visión y beneficios tangibles de mantener una relación estrecha con la UE.

La UE espera que Belarús tome medidas complementarias serias en el ámbito de las reformas democráticas con vistas a acercarse a la UE y juntos ayudar a extender la paz, estabilidad y prosperidad de los seis países de la Asociación Oriental además de Rusia; socio estratégico de la UE.

Hay cinco medidas firmes e irreversibles que esperamos que tome Belarús.

En primer lugar, garantizar que no se dará marcha atrás con respecto a la persecución de presos políticos ni a los procedimientos penales por motivos políticos; en segundo lugar, llevar a cabo una reforma exhaustiva de la Ley electoral en línea con las recomendaciones de OSCE/OIDDH; en tercer lugar, emprender la liberalización del entorno de los medios de comunicación, apoyar la libertad de expresión y de asociación; en cuarto lugar, mejorar mediante medidas reguladoras y legislativas las condiciones laborales de las ONG; en quinto lugar, abolir o declarar una moratoria sobre la aplicación de la pena de muerte.

Una señal importante que demostraría el compromiso de Belarús con los valores compartidos sería la introducción inmediata de la moratoria sobre la aplicación de la pena de muerte y su posterior abolición como medida esencial para avanzar en el camino hacia la participación en el Consejo de Europa. En sus conclusiones de noviembre, el Consejo de la UE instó a Belarús a que introdujese una moratoria sobre la aplicación de la pena de muerte. Además, la Comisión ha llevado a cabo medidas de comunicación tras el diez de octubre, Día Internacional contra la Pena de Muerte.

¿Qué puede hacer la UE por Belarús?, ¿cuál es la oferta? La Comisión cree que el enfoque más productivo con respecto a Belarús sería uno basado en el pragmatismo. El compromiso progresivo de la UE con Belarús tiene que reflejar medidas positivas por parte de Belarús pero también flexibilidad por parte de la UE. Las conclusiones de noviembre de 2009 del Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores (CAGRE) permiten que la UE ofrezca incentivos a Belarús a cambio de las medidas que queremos ver, mientras que permanecemos fieles a nuestros principios. A esto me refiero cuando digo pragmatismo.

Nuestro mensaje a Belarús es claro: primero, la UE está dispuesta a colaborar estrechamente con Minsk y apoyar su desarrollo político y económico, y, si la Presidencia belarusa toma medidas positivas importantes, estaríamos dispuestos a considerar a Belarús como un miembro de la Asociación Oriental de pleno derecho. Esto conllevaría el desarrollo de nuestra relación mediante los compromisos bilaterales de la Asociación Oriental, el inicio de un diálogo político y económico exhaustivo así como una cooperación sectorial mayor.

Mientras tanto, se invitó a Belarús a que se uniera en mayo de 2009 a la dimensión multilateral de la Asociación Oriental. Está participando de forma constructiva con sus viceministros en los cuatro foros multilaterales —democracia y gobierno, integración económica, seguridad energética y contactos entre las personas.

En segundo lugar, esperamos que Belarús siga tomando medidas irreversibles encaminadas a cumplir los criterios democráticos sin los que nuestra relación no se puede desarrollar hasta su máximo potencial.

En tercer lugar, la ausencia de un acuerdo de cooperación y asociación no es sólo una pérdida para Belarús; nos priva de la base jurídica para estructuras como un diálogo formal sobre derechos humanos y el tratamiento de problemas comerciales o de tránsito de energía. En la Comisión seguimos creyendo que la ratificación del AAC sería un avance útil pero obviamente seguiremos utilizándolo como incentivo para fomentar más medidas por parte los belarusos.

En cuarto y último lugar, la Comisión ha empezado a trabajar en la implantación de las conclusiones del CAGRE de noviembre de 2009 y volverá al Consejo de Ministros de la UE para presentar propuestas lo antes posible.

 
  
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  Presidente. – Se cierra el debate.

He recibido siete propuestas de resolución(1) en virtud del apartado 2 del artículo 110 del Reglamento.

La votación tendrá lugar mañana jueves, 17 de diciembre de 2009.

Declaraciones por escrito (artículo 149 del Reglamento)

 
  
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  Cristian Silviu Buşoi (ALDE), por escrito. (RO) Los valores democráticos y el respeto por los derechos humanos y las libertades individuales son la base sobre la que se sustenta la UE. Puesto que nuestro objetivo fundamental es ayudar a los países vecinos sean democráticos y Belarús es uno de los últimos países en Europa con un régimen autoritario, creo que deberíamos determinar condiciones políticas muy claras y rigurosas para Belarús antes de que se establezca cualquier contacto político. Belarús ha realizado algunas reformas pero son nimias en comparación con los problemas que existen, en especial con respecto al respeto por los derechos humanos, la libertad de prensa y la libertad de expresión. Hay que apoyar a los activistas que defienden el respeto de los derechos humanos y las libertades individuales. Respaldo la idea de establecer contacto con la oposición y estoy especialmente a favor de los contactos individuales entre los ciudadanos de la UE y Belarús. Esto tendría como resultado que los ciudadanos de Belarús pudiesen hablar libremente con personas que comparten los valores democráticos, contribuiría al desarrollo de la sociedad civil y facilitaría el proceso de democratización que gozaría del apoyo popular y que iniciaría la propia población. Ésta es la única manera de que se cree una democracia sana donde se respeten los derechos de todo el mundo. Por tanto, la utilización de sanciones como medio para ejercer presión tiene que ir acompañada de la facilitación del contacto entre los ciudadanos de la UE y Belarús.

 
  
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  Kinga Göncz (S&D), por escrito. (HU) Quisiera acoger con satisfacción la constructiva participación de Belarús en el proceso de la Asociación Oriental así como el hecho de que se haya iniciado el diálogo en materia de derechos humanos entre la UE y Belarús. A lo largo del año pasado, se iniciaron procesos positivos con la liberación de presos políticos pero vemos que desde entonces este proceso ha llegado a un punto muerto. Esto se debe a problemas con el registro de partidos políticos y la autorización de medios de comunicación y organizaciones civiles independientes. Como resultado, la UE se vio obligada a prorrogar las restricciones de viaje. Sinceramente espero que Belarús continúe con los cambios positivos que inició el año pasado ofreciendo así la oportunidad de que la UE pueda responder también de forma positiva. Hasta entonces creo que también es importante que consideremos si podemos avanzar en materia de facilitación de visados ya que el contacto humano puede ser una gran contribución para que haya una apertura política mayor y para el proceso de democratización también.

 
  
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  Bogusław Sonik (PPE), por escrito. (PL) Cuando debatimos el respeto por los derechos humanos en Belarús y la decisión de los Estados miembros de prorrogar las sanciones contra algunos representantes del régimen belaruso hasta octubre de 2010, se debería decir que la situación en Belarús está cambiando poco a poco.

En el resultado del Consejo Europeo del 17 de noviembre de 2009, leímos que habían surgido nuevas posibilidades para el diálogo y una creciente cooperación entre la UE y Belarús. Queriendo alentar a las autoridades de Belarús a que llevaran a cabo reformas, los Estados miembros acordaron un levantamiento temporal de las sanciones sobre la libre circulación que se habían aplicado a los altos representantes de las autoridades belarusas. La Comisión Europea está preparando una directiva para facilitar a los belarusos la obtención de visados europeos y un acuerdo de readmisión.

Sin embargo, no podemos olvidar que se siguen violando los derechos humanos en Belarús y que las promesas y medidas favorables tomadas desde octubre de 2008, como la liberación de la mayoría de los presos políticos y el permiso de distribución de dos periódicos independientes, siguen sin ser suficiente. Un ejemplo flagrante de violación de los derechos humanos es la continua aplicación de la pena de muerte. Belarús es el único país europeo que sigue aplicando la pena capital y en los últimos meses se han aprobado más condenas de muerte.

Por tanto, dirigimos las siguientes peticiones a los órganos decisorios de Belarús: que al menos respeten los derechos humanos, incluida la introducción de una moratoria sobre la aplicación de la pena de muerte, enmienden la Ley electoral y garanticen la libertad de expresión y de los medios de comunicación.

 
  
  

PRESIDE: Pál SCHMITT
Vicepresidente

 
  

(1)Véase el Acta

Última actualización: 30 de abril de 2010Aviso jurídico